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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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¿Es la Messidependencia el mayor problema del Barça?

Leo Messi en un partido con el Barça. EFE

Leo Messi en un partido con el Barça. EFE

Parece que todos los problemas del Barça se solucionan cuando Leo Messi está sobre el campo y cuando tiene un buen día (casi siempre). Es el jugador más determinante del club azulgrana. Encabeza la clasificación de tiros, goles y asistencias de La Liga, y sus ausencias, aunque sean pocas y en partidos no demasiado trascendentales, se notan. Solo hay que ver la ida de los octavos de la Copa del Rey ante el Levante de este jueves. No estaba Messi y un Barça que lleva una temporada casi impecable se deshinchó. Esto deja constancia de la dependencia que el club que dirige Ernesto Valverde tiene del crack.

Entonces, ¿Es la Messidependencia el mayor problema del Barça? Yo digo no. Cualquier club que tenga al mejor jugador del mundo nota su ausencia. Incluso si tienes a uno de los mejores. El Real Madrid también está sufriendo la ausencia de Cristiano Ronaldo esta temporada. Era uno de los mejores jugadores, se fue, y ahora lo echa de menos. Añoran sus goles, aunque algunos no lo quieran admitir.

Cualquier jugador de calidad similar deja huella en el equipo. Y eso no es malo. Al revés. Lo peor llega cuando el resto de los jugadores del equipo se acostumbran a estar rodeados de los mejores y, cuando estos falta, tampoco saben aprovechar la oportunidad. El problema no es la Messidependencia. El problema es que quienes tienen que dar la talla en un momento dado no la den y esperen a que llegue Leo Messi (que, apostemos, seguramente jugará la vuelta de la Copa en el Camp Nou) para resolver el desaguisado.

Háganselo mirar y dejen de echar las culpas a Messi o a Valverde.

Messi y lo único que tiene que envidiar a Maradona

Bate todos los récords, tanto individuales como con su equipo. Supera a todos los cracks del momento (por mucho que los trofeos de 2018 no lo avalen). Y aún así, Leo Messi tiene que seguir demostrando en cada partido que es el mejor futbolista del mundo. Y quizás de la historia del fútbol.

Eso sí, para opiniones, colores. Ya que no piensan lo mismo ex estrellas de este deporte como Pelé o Zico, ambos brasileños. Para ellos, Messi está aún por debajo del mejor Maradona. Los argumentos expuestos este miércoles por Zico para incendiar con polémica el comienzo de año ha sido:

Maradona siempre jugaba con un marcador individual. Maradona siempre destacó en las grandes competiciones. Diego no jugó en un equipo como el que tiene Messi ahora y quedó campeón

Unas declaraciones que llegan poco menos de un mes después de que su compatriota dijera que tampoco tiene nada que envidiar el Pelusa a la Pulga:

Para mí, Maradona fue uno de los mejores jugadores que ha habido. Si usted me pregunta, ¿fue mejor que Messi? Fue. Mucho mejor. También están Beckenbauer, Cruyff. Jugadores excelentes también

Pelé hizo además una comparación en función de la calidad de cada uno:

Es cuestión de gustos. Cómo se puede comparar a alguien que cabecea bien, patea con la derecha, con la izquierda, con otro que patea apenas con una, sólo tiene habilidad y no cabecea bien. No se puede comparar”

Leo Messi y Diego Armando Maradona en una imagen de archivo del Mundial 2010. (EFE)

Leo Messi y Diego Armando Maradona en una imagen de archivo del Mundial 2010. (EFE)

Lo dicho, es cuestión de gustos Y quizá de épocas. Seguramente todos los hinchas del Barça y amantes del buen fútbol en general —incluso me atrevería a decir que la mayoría de los que vieron jugar a Maradona— creen que Leo Messi está un escalón por encima. Porque hay a quien no le hace falta cabecear bien para marcar goles y demostrar su valía. Con tirar faltas, dar asistencias y chutar con toda la delicadeza y precisión es suficiente.

Además, si nos fijamos en las cifras, trofeos y títulos conseguidos, el palmarés de Messi es mucho más abrumador que el de Maradona (basta con consultar la Wikipedia de ambos para corroborarlo). Sí está claro que el equipo en el que juega y los jugadores que lo rodean hacen de Messi un jugador mejor. Pero es lo normal en el fútbol actual: los mejores equipos del mundo se pegarían (y seguro que lo hacen) por tenerlo entre sus filas. Alguien como Messi tiene que estar en un ‘grande’ para hacerlo todavía mejor.

Por todo ello, en realidad, solo hay una cosa que tiene que envidiarle el actual jugador del Barça a Maradona. Y no es la (mala) fama lograda tras su retirada. Sino haber ganado un Mundial con Argentina. Es lo único que podría hacer que la balanza se decantara a favor del Pelusa. En cualquier caso, Messi no se retirará antes del próximo Mundial (Catar 2022) y todavía puede superar al 100% a su máximo competidor en las apuestas por ser el mejor jugador de la historia del fútbol. Nadie podrá hacerle sombra ni criticar (o envidiar) su valía.

Es vergonzoso para el fútbol que Leo Messi no esté en el podio del Balón de Oro

Messi recibió el trofeo Pichichi de la temporada 2017/18. (MARCA)

Messi recibió el trofeo Pichichi de la temporada 2017/18. (MARCA)

Hace apenas dos meses la revista France Football (que otorga el premio) retiró por presunto hackeo una encuesta sobre el favorito para ganar el Balón de Oro encabezada por Leo Messi. Y no por poco. El crack argentino ganaba con un 47% de los votos de los aficionados al fútbol (no vinculantes), por delante de Mohamed Salah (32%). Luego, ya a gran distancia, aparecía Cristiano Ronaldo con un 8% y tres jugadores más con un 2%: Mbappé, Modric y Neymar.

La revista aseguraba en ese momento que los resultados habían sido manipulados: “Nos hemos visto obligados a suprimir el artículo debido a la creación de miles de cuentas falsas, a través de malware [programa diseñado para provocar un mal funcionamiento], para trucar los resultados”, explicaban fuentes del medio galo. En esa encuesta se habían registrado más de 700.000 votos. Y no fue la única hecha por un medio al respecto.

Encuesta Balón de Oro de 20minutos.es.

Encuesta de 20minutos.es.

También 20minutos.es lanzó la pregunta de “¿Quién será el ganador del Balón de Oro 2018?” a sus lectores y registró más de 26.000 respuestas. La sorpresa llega cuando, a la hora de recabar las respuestas, el 34,19% de los votos fueron para Leo Messi. Otra encuesta realizada, otra encuesta ganada. Para los lectores de este medio, en segundo lugar se encuentra Luka Modric (30,49%) y en tercero Antoine Griezmann (14,48%). Ya fuera de los tres primeros estaba Cristiano Ronaldo (10,22) y Kylian Mbappé (4,6%).

Encuestas de Sport y Mundo Deportivo.

Encuestas de Sport y Mundo Deportivo.

En cuanto a periódicos especializados, otro que refleja el claro favoritismo de sus lectores por Messi es Mundo Deportivo. Su pregunta, lanzada el pasado 10 de octubre da como principal ganador a la Pulga (74% de los 30.884 votos). A él le siguen, aunque muy de lejos, Griezmann (7%), Ronaldo (5%) y Modric (5%). Otro medio catalán como Sport, no obstante, no lo da como ganador, sino que lo sitúa en segunda posición con el 30% de los 24.016 votos, por detrás del croata (60%).

Encuestas de Marca y As.

Encuestas de Marca y As.

Ambas opciones se repiten en periódicos madrileños como As (cuyos lectores le darían el Balón de Oro a Leo Messi con un 32,59% de los votos por delante de Modric y Griezmann) y Marca, que pone a Messi con el 18% en el tercer lugar (el que peor resultado le da) por detrás de Modric (29%) y Cristiano (22%).

Obviamente estos resultados tampoco son vinculantes, ya que los que votan para elegir quien verdaderamente gana el premio es “un jurado de periodistas especializados e independientes“, como explican desde France Football. Pero, por muy independientes y especializados que sean creo que se han dejado a alguien bastante importante fuera.

Es vergonzoso para el fútbol que un jugador de la categoría de Leo Messi no esté siquiera en el podio de candidatos a obtener el galardón como mejor jugador del mundo cuando los aficionados al fútbol lo meterían, como poco, en tercera posición. Y muchos de ellos se lo darían. ¿Con razón o sin ella?

Dembélé tiene capacidades para ser una estrella, pero sigue siendo un niñato

Dembélé en un partido con el Barça. (EFE)

Dembélé en un partido con el Barça. (EFE)

Mucho se ha hablado de la mala actitud de Dembélé en Barcelona. No va o llega tarde a los entrenamientos y no está del todo adaptado a las exigencias de uno de los mejores clubes del mundo. Nadie sabe cómo encarrilarlo y su marcha es una de las posibles soluciones que se barajan en Can Barça sobre qué hacer con el francés. De hecho, el Liverpool es uno de los interesados en comprarlo en invierno y ha llegado a ofrecer 98 millones de euros.

El galo es un misterio. Su talento es indiscutible sobre el césped, pero fuera de él deja que desear. Tiene desparpajo y resolución, buen ejemplo de ello se vio en los escasos diez minutos que jugó ante el Atleti. Podría ser una estrella si no fuera porque es incontrolable, como cualquier niñato de 21 años, y no es consciente de la oportunidad que tiene para brillar como futbolista. No lo hace y la excusa de la edad empieza a no ser suficiente.

Con sus mismos años, Cristiano Ronaldo ya llevaba 4 años en el Mánchester United y había ganado con el club inglés una Liga (2007), una FA Cup (2004), una Copa de la Liga (2006). Con Portugal había jugado la final en la Eurocopa 2004 y había quedado cuarto en el Mundial de Alemania 2006, y con el Sporting de Lisboa había conseguido una Supercopa de Portugal (2002). A su edad, Leo Messi ya estaba disputándole en el Barça el título de mejor jugador del mundo al luso: había acumulado ya dos Champions (2006 y 2009), tres Ligas (2005, 2006 y 2009), una Copa (2009), tres Supercopas de España (2005, 2006 y 2009), una de Europa (2009) y un Mundialito de Clubes (2009).

Dembélé resonaba el pasado verano como una de las grandes promesas del fútbol tras el mundial. Pero, ¿qué ha hecho con 21 años? Ha ganado una Copa del Mundo con Francia (2018), una Copa de Alemania con el Borrussia Dortmund (2017) y una Copa del Rey, una Liga y una Supercopa de España con el Barça (2018). Además de salir de fiesta, jugar a la Play, a videojuegos o partidas online, y no intentar solucionar sus problemas con el castellano.

Varias fueron las personas que se han pronunciado estos días sobre la actitud del del galo. Entre ellas se encuentra una gran figura para el barcelonismo: el eterno capitán Carles Puyol.

Desconozco como funciona el interior del vestuario, pero ahora es evidente que todo el mundo tiene que ayudar a Dembélé por el bien común. A veces cuando eres joven no te das cuenta de lo que tienes, donde estás y lo dejas escapar.

Y es que ni su entorno puede con él. También su compañero Luis Suárez aprovechó la concentración con su selección antes del amistoso ante Francia para mandar un recadito a Dembélé:

Ousmane debería concentrarse básicamente en el fútbol y ser más responsable en algunos aspectos. En el vestuario del Barcelona existen muchos ejemplos de profesionalidad y tiene que inspirarse en ellos.

Pero también su selecciónador, Didier Deschamps, quiso hablar de las ‘escapadas’ de Dembélé cuando se concentra con el combinado de su país:

Ousmane tiene la costumbre de llegar con retraso. En su defensa, yo estoy seguro de que él dirá que no es el único. Ya sea en su club o en la selección francesa, debe estar más atento a las cosas que forman parte del día a día de un futbolista de alto nivel. Es un joven jugador que ya ha conocido muchas cosas. No pierdo la esperanza de que se dé cuenta de todos estos aspectos. Son situaciones que pueden repetirse y cuanto antes las evite o se asegure de comprenderlas y de incluirlas en su funcionamiento, mejor será para todos.

 

Neymar, mejor que no vuelvas al Barça

Neymar celebra un gol en su anterior etapa en el Barça. (EFE)

“Segundas partes nunca fueron buenas”, dice uno de los dichos más populares. Y en el caso de la posible vuelta de Neymar al Barça este refrán creo que se haría realidad. El actual jugador del París Saint Germain suena cada semana para un equipo diferente. Y desde hace días resulta que la noticia es que quiere volver al Barça. De hecho, este martes El Chiringuito da la exclusiva de que jugará la temporada que viene de azulgrana. ¿El motivo? No está a gusto en la capital francesa y… el PSG necesita vender estrellas.

El Real Madrid parecía, desde hace meses (muchos), bastante interesado en su fichaje. La salida de Cristiano había dejado a los blancos sin balas seguras de ataque, pero su compra nunca llegó a realizarse. No obstante, Florentino todavía no ha jugado todas sus cartas y la puerta a que llegue al Madrid sigue entreabierta. De esta posibilidad muchos han sido los que han dicho que la verían como una gran oportunidad para Neymar. E incluso hay barcelonistas a los que no les disgusta la idea. Entre los que me podría incluir.

¿Por qué? Neymar siempre ha sido más perfil-Madrid que perfil-Barça. Cuando llegó a Barcelona lo dije con rotundidad y muchos fueron los que se me echaron encima. Ya no por su juego, sino por sus ambiciones. Casi por norma, el Real Madrid ficha ‘estrellas’ que brillen también individualmente y no solo den éxitos al equipo. Porque no tienen un Messi en su plantilla que vaya a eclipsarlas. Y a Neymar, Messi lo eclipsó. Por eso se fue.

Y también por eso es mejor que no vuelva. Messi sigue en su máximo esplendor y nada cambiará respecto a lo que ya pasó en su etapa como jugador del Barça. Se fue al PSG para ganar más títulos individuales y poder ‘comer en la mesa de Messi y Cristiano’ (como ya le gustaría a Griezmann). Pero no está ni sentado a las espaldas de estas dos estrellas mundiales. Y ahora quiere volver porque ve que tanto el argentino como el luso se han visto desbancados en los mayores trofeos individuales y la puerta podría volver a abrirse para él. Claro, eso siempre unido a que la Liga española es mucho mejor que la francesa, tanto a nivel futbolístico como de influencia…

Entonces, ¿segunda etapa de Ney en el Barça? No diría un no rotundo, pero creo que nada mejoraría en cuanto a sus objetivos respecto a la anterior.

A aquellos que se alegran de la lesión de Messi: sin él el Barça ya le metió 0-4 al Madrid… y no hace mucho

Leo Messi, lesionado en el césped del Camp Nou (EFE).

“Ojalá se hubiera roto también la tibia y el peroné”. Esa fue una de las frases que un madridista me espetó cuando se conoció justo el pasado sábado el alcance de la lesión de Leo Messi: estará unas tres semanas de baja por su rotura de radio en el partido ante el Sevilla. En una de las semanas más intensas que le esperan al Barça esta temporada, su talismán se lesionó. Se perdió el partido del miércoles ante el Inter de Milán (Champions) y el Barça ganó. Tampoco estará en el clásico de este domingo ante el Real Madrid (Liga). Pero ese tiempo de baja no es suficiente para quienes se consuelan de la mala racha que atraviesa su equipo con que otros también lo pasen mal. Eso es lo que el refranero español define como: mal de muchos, consuelo de tontos.

Es cierto que lo de consolarse de una derrota con la derrota del otro va implícito en el fútbol. Y todos lo hacemos: perdemos, sí, pero si los otros pierden es menos catástrofe. Pero eso de alegrarse de la lesión de un jugador, ya sea Messi, Cristiano o pepito de los palotes, es muy ruin. Véase el desafortunado tuit de Rufián que ha causado gran polémica en las redes sociales: ¡cómo se nota que es del Espanyol!

Es verdad que está el clásico de por medio pero os aseguro que no tiene que ver con eso. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar ante el Alavés? Buena noticia. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar cualquier partido random de Liga de Campeones? Buena noticia. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar ante la Cultural en Copa? Buena noticia. Para algunos siempre es buena noticia que Leo Messi no juegue porque parece que lleva implícito, entonces, que el Barça pierde. Aunque muchas veces no sea así.

La envidia es muy mala. Es el mejor jugador del mundo, verlo jugar es una delicia y un partido sin él pierde calidad, tanto para los jugadores (cuya motivación es mayor en caso de que Messi juegue) como para los aficionados. No entiendo a quienes prefieren verlo en el banquillo y no sobre el terreno de juego: si tu equipo tiene que ganar, que sea por méritos propios, no porque el rival no tenga a su mayor estrella. Es más, que no esté tampoco asegura la victoria: la última vez que Messi no jugó un clásico de inicio el Barça le metió un 0-4 al Real Madrid. El argentino había estado de baja dos meses por lesión, fue suplente, solo jugó 34 minutos y cuando salió el marcador ya reflejaba un 0-3. Y la última vez que se perdió un partido completo por lesión los blancos solo consiguieron ganar por la mínima.

Es verdad que el Barça sin Messi pierde mucho. Es más, me atrevería a decir que se convierte en un equipo como cualquier otro: sin profundidad y sin gol. Pero también ha demostrado que sabe sobreponerse a una situación como esta. El resto de jugadores tienen que pensar que, ahora, deberán hacer el doble de trabajo para sacar adelante los partidos en los que Messi falten con los mejores resultados posibles. Serán partidos difíciles, pero deberán demostrar que “el Barça no es solo Messi“. O eso dicen.

Las cinco claves de los cuatro pinchazos seguidos del Barça en Liga

Ocho partidos, cuatro victorias, tres empates y una derrota. Este es el balance del Barça en las primeras ocho jornadas de Liga. Está segundo en la clasificación por detrás de un gran Sevilla contra quien jugará el siguiente partido y por delante de un Valencia que este domingo le plantó cara y le arrebató un valioso punto. Es verdad que este año parece más normal (el Real Madrid lleva tres jornadas sin ganar), pero no es habitual que el equipo azulgrana pierda tantos puntos en tan pocos partidos.

Por eso, analizamos al detalle las cinco claves en las que puede estar esta crisis que atraviesa el Barça. ¿Hay algún culpable o son errores de equipo?

  • Luis Suárez: El uruguayo empieza siempre las temporadas en su peor estado de forma. Sin entenderse con sus compañeros y sin encontrarse a sí mismo. No culmina las jugadas, pierde demasiados balones y no entra en las jugadas a tiempo para rematarlas. Su puntería, además, se resiente. Esto viene siendo algo habitual en el comienzo del año futbolero en Luis Suárez. Pero ya hemos pasado la octava jornada y es raro que no haya despertado. Lleva solo tres goles y tres asistencias en lo que va de temporada. Es cierto que lucha y que el último partido lo jugó tocado, pero su acierto no está fino y el promedio de goles que lleva deja mucho que desear tras estar siempre entre los mayores goleadores del equipo. Y Messi solo no puede con todo.
  • La defensa: Los contragolpes están sorprendiendo muy a menudo al Barça en este comienzo de año. Ni Gerard Piqué ni Vermaelen ni Semedo están en su mejor momento. Los fallos entre ellos se están convirtiendo en un habitual y no muestran la solvencia de la pasada temporada, cuando una de las claves de la excelente racha de resultados en Liga fue precisamente esta, ya fuera por el trabajo global o por la inspiración de Ter Stegen. Esta temporada el equipo de Valverde ya ha encajado goles contra el Sevilla (uno), Huesca (dos), Real Sociedad, (uno), Girona (dos), Leganés (dos), Athletic de Bilbao (uno) y Valencia (uno). Siete de ocho partidos encajando.
Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

  • Cansancio y pocos cambios: En el último partido ante el Valencia, Ernesto Valverde no hizo cambios hasta el minuto 83 de juego. Y, además, solo utilizó dos de tres pese a que los jugadores se veían relativamente cansados. Esta fue una de las causas de que el Barça, pese a su insistencia, no hallara huecos en la defensa contraria en el final del partido contra el Valencia y no consiguiera marcar el gol que tanto buscó al final. Insistió, pero el cansancio de sus jugadores no le permitió desbordar y arrancarle tres puntos al conjunto Ché. El cansancio se vio sobre todo reflejado en Coutinho (uno de los sustituidos), que ni fuerza tenía siquiera ya para disparar. Este cansancio, además, podría haber propiciado el gol y la victoria del rival por culpa de un fallo tonto.
  • Mucha posesión, poca eficacia: Es un habitual ya que el Barça controle el balón y, por tanto, tenga mayor posesión que el rival. El juego de toque es su marca propia, pero también es necesario que ese toque termine dentro de la red. No obstante, eso no está pasando. ¿Por qué? El Barça de Valverde pierde muchos balones en el centro del campo, incluso algunos en la defensa, que hacen mucho daño y, casi siempre, terminan siendo una ocasión clara de gol para el contrario. El toque no sirve si no logras culminarlo a tu favor. Hay que controlar los partidos, pero también ganarlos.
  • La Champions: La obsesión del Barça por la Champions es clara. Su objetivo de este año es ganarla. Pero no por ello deben dejar de lado las otras competiciones. Está claro que el nivel del equipo azulgrana en Europa no se parece en nada al que viene demostrando en la Liga. No se si es por falta de motivación o porque guardan sus fuerzas para los partidos continentales. Valverde descartó esto hace unos días en rueda de prensa con un contundente: “Para ganar la Champions tenemos que ganar la Liga”. Pero los esfuerzos no parecen ser los mismos en sendas competiciones.

Messi se cree intocable: le suelta al árbitro un “me estás amenazando”

Sorprendente, relativamente dado que no es la primera vez, la imagen que dejó Leo Messi este sábado tras el partido en el que el Barça volvió a tropezar en Liga ante el Athletic.

Messi discutiendo con el árbitro

Messi discutiendo con el árbitro (EFE).

El argentino fue a protestarle al colegiado, Jaime Latre, tras el pitido final por varias decisiones que no le habían gustado, y el árbitro, cansado de tantas protestas, le dijo que se marchara a los vestuarios.

La respuesta de Messi, como ha mostrado hoy Cuatro, ha sido bastantes chulesca. “Me estás amenazando”, soltó el argentino, chulesco, cual discusión de barra de bar.

El trencilla decidió zanjarlo con una amarilla. La situación ha  recordado a la de la semana pasada, cuando Leo se negó a darle la mano al árbitro al final del encuentro ante el Girona.

El Barça debe ir buscando un sustituto para Messi

Es lo que ningún culé desea escuchar. Pero la hora de la verdad se acerca. ¿Qué pasará en el momento en el que Leo Messi no esté en su mejor momento (valga la redundancia)? ¿En el que pase más tiempo en el banquillo que en campo? ¿En el que no esté a su mejor nivel y quiera irse del club o retirarse definitivamente? Pues en ese instante a todos los culés nos dará un ‘parraque’ pero, para mitigarlo, el Barça debería ir buscando ya un sustituto que tenga, al menos, algunas de sus muchas destrezas. Y deberían empezar, como lo hicieron con él, por las bases.

Es difícil asumirlo y, aunque parezca demasiado pronto, no es nada remoto. Este año ha sido la primera vez en más de una década que el nombre de Leo Messi no estuvo entre el de los tres mejores jugadores para la FIFA pese a su gran rendimiento la pasada temporada, algo que lo coló, eso sí, en el once ideal. Esto, aunque alguna vez tenía que suceder, lastra tanto al argentino como al club, pero también a la afición. Tiene 31 años y su potencial aún es bárbaro. Le quedan años de fútbol, pero no se podrá seguir viviendo de él toda la vida. Messi marca el ritmo del Barça. Y no solo eso. El club depende, me atrevería a decir que casi en su totalidad, de él. Y esto no puede pasarle a uno de los mejores clubes del mundo.

Messi en un partido con el Barça. EFE

Messi en un partido con el Barça de esta temporada. EFE

¿Qué pasará cuando no esté Messi? Esta es unas de las preguntas que contestaré en otro post (porque sino podemos tirarnos aquí una eternidad), pero sí que puedo decir que nada será lo mismo en Can Barça. Messi es el mejor. No veremos a muchos como él. Pero el fútbol tiene que seguir creando estrellas. Y una de ellas deberá ser su sustituto. Por eso, tanto los ojeadores como el equipo técnico del Barça tienen que ponerse las pilas e ir buscando a aquellos jugadores que destaquen en sus equipos amateur, formarlos e inculcarles la filosofía Barça. Porque no vale un Neymar o un Mbappé. El sustituto de Messi tiene que ser de la casa, con sus valores y sus condiciones. Que su afán por ganarlo todo con el Barça valga más que marcharse para triunfar en otros equipos.

La Masía debe volver a crear cracks mundiales. La mejor generación de aquel Barça que lo ganó todo salió de allí. Iniesta, Xavi, Puyol, Piqué, Messi… todos son de la casa, todos son made in Barcelona. Y si el club quiere volver a triunfar de aquella manera tienen que lograr que esa generación, reencarnada en otros jugadores, vuelva. Y que el equipo dependa de gente entregada en cuerpo y alma a su filosofía. Para ello hay que empezar a buscar la pieza clave: el Messi del futuro.

Griezmann es el encargado de destronar a Messi y Cristiano del Balón de Oro

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Si el Balón de Oro se diera al mejor jugador del mundo y no al mejor jugador de la temporada, siempre se lo llevaría Leo Messi. Es una realidad como una catedral de grande. Pero, claro, no sería ni justo ni atractivo. Su talento es indiscutible (le preguntes a quien le preguntes) y su aportación al Barça totalmente necesaria. Es verdad que con la Albiceleste tiene un gafe que no ha podido quitarse y no triunfa como un jugador de su calaña debería. Y, en año de Mundial, esto juega una mala pasada a la hora de elegir al ganador de trofeo. Esto, previsiblemente es lo que pasará este año.

Messi no se lo llevará, pero tampoco Cristiano Ronaldo, quien los últimos años ha seguido su estela e incluso ha logrado igualarlo con cinco balones dorados sobre su vitrina. Si es verdad que el luso ha ganado una Champions y comenzó la cita mundialista enchufado, pero ni siquiera logró llegar a los cuartos con Portugal. Se acabó la competición entre Messi y Cristiano, tanto en la Liga como en la lucha por el Balón de Oro. Tampoco Neymar —el que se creía que podía ser sucesor de los dos craks— será el que impida que alguno de ellos gane el sexto premio debido a su ‘no descacada’ presencia en Rusia.

Y es que estamos ante una nueva era, siempre que los periodistas que votan lo permitan. Y ojalá que así sea. El Balón de Oro “está considerado como el mayor honor individual a nivel futbolístico del mundo”, afirman desde France Football, la revista especializada que lo otorga. Para obtenerlo, no vale con ganar una Liga o una Champions, tienes que haber ganado algo más difícil, como lo es un Mundial.

En nuestra memoria siempre quedará aquel Balón de Oro que debería haber ganado Andrés Iniesta (2010, cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica). Antes, en año mundialista, se lo llevaron Fabio Cannavaro, después de que Italia se alzara como Campeona del Mundo; Ronaldo Nazàrio cuando la ganadora fue Brasil o Zinedine Zidane, con Francia en lo más alto.

Y es que (exceptuando el año 2014 y 2010, que se lo llevó Messi), en años de Mundial, lo habitual es que lo gane algún integrante de la selección campeona. Este año estaba merodeando entre croatas y franceses, y no era desmesurado meter en la quiniela a estrellas del estilo de Mbappé (Francia), Modric o Rakitic (ambos de Croacia). Sin embargo, tras la gran final, el firme candidato que arrasa todas las apuestas es Antoine Griezzman, actual campeón del Mundo con los galos y autor de uno de los cuatro goles que dieron la victoria a su selección. También fue el que provocó el autogol de Mandzukic y el que lanzó el córner que provocó el penalti que marcó. No podía hacer más en 90 minutos y eso podría llevarlo a lo más alto.

De esta manera, por fin, Cristiano y Messi dejan de ser los claros favoritos para ganar el Balón de Oro y…. Griezmann (que también ganó la Europa League este año con el Atlético de Madrid) es un gran sustituto. Lo veremos a final de año, para lo que todavía queda mucho, casi un mundo.