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‘Paparrucha’ el término utilizado antiguamente para referirse a un bulo o fake news

Amplia es la terminología existente para hacer referencia a uno de los fenómenos que más daño está haciendo a través de las redes sociales  y que se trata de los continuos engaños y mentiras que circulan y son compartidas, siendo las más comunes: bulo, fake, noticia falsa o fake news (esta última la más usada en los últimos años).

‘Paparrucha’ el término utilizado antiguamente para referirse a un bulo o fake news

Pero no siempre se utilizado esos términos para hacer referencia a una noticia falsa que se difunde, encontrándonos que varios siglos atrás ya existía otro vocablo que, a mi parecer, es muchísimo más atractivo y deberíamos recuperar su uso: ‘paparrucha’.

El término paparrucha proviene de ‘páparo’, palabra que ya aparece recogida en el Diccionario de Autoridades de 1737 y que era utilizado para designar de ese modo a los aldeanos y hombres de campo simples e ignorantes que quedaban pasmados y admirados ante cualquier cosa que les explicaban, creyéndosela a pies juntillas (por muy inverosímil que esta fuera).

Por tal motivo y de manera coloquial se formó el vocablo paparrucha con el que se describía a la ‘noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo’, tal y como se recogió en su primera aparición en el diccionario de la RAE de 1884. Posteriormente, en la edición de 1925, se le añadía una segunda acepción al término: ‘Especie, obra literaria, etc., insubstancial y desatinada’ y actualmente aparece ese segundo significado como ‘tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada’.

La forma ‘paparruchada’ también está admitida y recogida por la RAE, desde su edición de 1992, aunque el diccionario lo reenvía hacia la entrada ‘paparrucha’.

Cae destacar que tanto ‘paparrucha’ y ‘paparruchada’ son usados actualmente (poco) para referirse casi exclusivamente a una tontería o estupidez, en lugar de utilizarse para su fin original que era señalar aquellas noticias falsas que se compartían.

 

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¿De dónde surge llamar ‘novela’ a cierto género literario?

Conocemos como novela a un género literario que destaca por utilizar gran parte de ficción en el argumento de la historia que se relata. También es llamado de este modo a las series televisivas (y antiguamente radiofónicas) que se emiten por entrega de capítulos.

¿De dónde surge llamar ‘novela’ a cierto género literario?

El origen etimológico al término ‘novela’ lo encontramos en el italiano medieval ‘novella’ cuyo significado literal era ‘relato inventado breve’ y a su vez provenía de ‘novellus’ (novedoso) y éste de ‘novus’ (nuevo).

En la Edad Media, cuando empezaron a ponerse de moda los relatos novelescos breves se les comenzó a llamar de ese modo, tanto a los libros que se iban escribiendo como los que eran explicados como si de fábulas y cuentos se trataran.

Originalmente el escritor de novelas no fue conocido como ‘novelista’ sino con el término ‘novelador’.

La primera aparición en un diccionario fue en el ‘Vocabulario español-latino’ de Antonio de Nebrija, en 1494, y la primera aparición en el de la Real Academia Española de la Lengua fue en el Diccionario de Autoridades de 1734.

 

 

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¿De dónde surge el mito del ‘Príncipe Azul’ de los cuentos?

El hecho de que se eligiese el color azul para definir a esos príncipes apuestos que enamoraban a las princesas de cuento es debido a la creencia que existe desde hace unos cuanto siglos que indica que los miembros de la realeza tienen sangre azul.

¿De dónde surge el mito del ‘Príncipe Azul’ de los cuentos?Días atrás, en el post: Destripando mitos: La ‘sangre azul’ de los reyes no proviene del color de las venas sino de una referencia al cielo, os explicaba que esa creencia se fundamentó en un error de interpretación por parte de los humanistas españoles de principios del siglo XVII que tradujeron la obra (una treintena de libros) del insigne historiador romano Cornelio Tácito.

Pues bien, tras esas traducciones erróneas y una vez transformado el término ‘sangre celestial’ en ‘sangre celeste’ y de ahí pasó a popularizarse como ‘sangre azul’, la locución viajó desde el castellano a otras lenguas europeas: el francés ‘sang bleu’, el italiano ‘sangue blu’, el portugués ‘sangue azul’, el rumano ‘sânge albastru’, el inglés ‘blue blood’, el alemán ‘blaues blut’ o el neerlandés ‘blauw bloed’ (por poner unos pocos ejemplos), que lo usan con el mismo sentido.

No existe una evidencia clara de cuándo comenzó a utilizarse el adjetivo de ‘Príncipe Azul’ en los cuentos y cuál fue el primero en el que se le adjudicó ese color al protagonista de las historias.

Algunos historiadores sugieren que apareció por primera vez en el siglo XIX a raíz de una leyenda de origen rumano que se titulaba El Príncipe Azul de la lágrima’. Evidentemente el azul hacía referencia a su condición aristocrática y por tanto a ser de sangre azul, como por entonces se tenía el convencimiento.

También cabe destacar que el término ‘azul’ para referirse a los príncipes de los cuentos se utiliza principalmente en la lengua española e italiana (‘Principe Azzurro’), mientras que en la mayoría de idiomas se refieren a ese personaje como ‘El Príncipe Encantador’ (‘Prince Charming’ en inglés, ‘Prince Charmant’ en francés…)

Cabe destacar que un error de traducción del inglés al portugués y posteriormente desde el luso al castellano provocó que en algunos cuentos apareciese como ‘El Príncipe Encantado’ y no encantador y, por tanto, también ha sido ampliamente conocido de este modo en nuestra lengua.

 

 

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