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¿De dónde surge llamar ‘novela’ a cierto género literario?

Conocemos como novela a un género literario que destaca por utilizar gran parte de ficción en el argumento de la historia que se relata. También es llamado de este modo a las series televisivas (y antiguamente radiofónicas) que se emiten por entrega de capítulos.

¿De dónde surge llamar ‘novela’ a cierto género literario?

El origen etimológico al término ‘novela’ lo encontramos en el italiano medieval ‘novella’ cuyo significado literal era ‘relato inventado breve’ y a su vez provenía de ‘novellus’ (novedoso) y éste de ‘novus’ (nuevo).

En la Edad Media, cuando empezaron a ponerse de moda los relatos novelescos breves se les comenzó a llamar de ese modo, tanto a los libros que se iban escribiendo como los que eran explicados como si de fábulas y cuentos se trataran.

Originalmente el escritor de novelas no fue conocido como ‘novelista’ sino con el término ‘novelador’.

La primera aparición en un diccionario fue en el ‘Vocabulario español-latino’ de Antonio de Nebrija, en 1494, y la primera aparición en el de la Real Academia Española de la Lengua fue en el Diccionario de Autoridades de 1734.

 

 

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El curioso origen etimológico del término ‘acelga’

Conocemos como acelga a un tipo de hortaliza de hoja verde y tallo comúnmente blanco (aunque se puede encontrar en otras tonalidades), considerada como una de las más saludables e idóneas para realizar dietas gracias a ser rica en vitaminas y fibra, su alto contenido de agua (aproximadamente el 48%) y su mínimo aporte calórico.

El curioso origen etimológico del término ‘acelga’

La etimología del término ‘acelga’ es la mar de curiosa ya que llegó al castellano a través del árabe hispánico ‘assílqa’ y a éste desde el árabe clásico ‘silqah’. Pero los árabes no fueron quienes acuñaron ese nombre para dicha hortaliza, sino que ellos la adaptaron desde el griego clásico ‘sikelḗ’ (σικελή) y cuyo significado literal era ‘la siciliana’.

Y es que en la Antigua Grecia se tenía el convencimiento de que esa verdura era originaria de la isla de Sicilia, motivo por el que se referían a la misma de ese modo.

También cabe destacar que los antiguos romanos tenían otro modo de referirse a las acelgas y era ‘Beta’ (su nombre científico es ‘Beta vulgaris var. Cicla’). El hecho de que en latín se le denominase de ese modo era porque cuando sus tallos crecían se doblaba las puntas y quedaba de forma que parecía la letra B (β beta).

El término acelga fue recogido en español, por primera vez, en 1494, en el diccionario ‘Vocabulario español-latino’ del famoso humanista y gramático Antonio de Nebrija. En 1726 aparece en el primer diccionario publicado por la Real Academia Española de la Lengua (conocido como ‘Diccionario de Autoridades’).

Durante el Siglo de Oro (siglos XVII y XVIII) se hizo inmensamente popular la expresión ‘Cara de acelga amarga’, con la que referirse al semblante pálido y macilento (flaco, descolorido) que presentaba una persona por el cansancio o tras haber trasnochado. Con los años la referencia ‘amarga’ desapareció’ de dicha locución y, todavía hoy, sigue siendo utilizada en el modo ‘Cara de acelga’.

 

 

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Fuentes de consulta: 300 historia de palabras de Juan Gil (Editorial Espasa) / RAE /  etimologias.dechile / Diccionario de Autoridades (1726)
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¿Cuál es el primer libro que se publicó sobre gramática castellana?

¿Cuál es el primer libro que se publicó en español sobre gramática castellana? Los historiadores datan el final de la Edad Media a partir de la segunda mitad del siglo XV, coincidiendo con importantes hechos que hicieron poner fin a ese periodo que duró un milenio.

La invención de la imprenta, el fin de la Guerra de los Cien Años, la caída del Imperio bizantino, el descubrimiento del Nuevo Mundo (América) o la Reconquista por parte de los Reinos Cristianos de Castilla y Aragón en la Península Ibérica son claros ejemplos de lo que aconteció en aquel tiempo.

Se daba un paso hacia la Edad Moderna y había que adecuar la lengua a las nuevas costumbres, de ahí que fuese de vital necesidad la creación de una obra que se dedicase al estudio de la lengua española o, mejor dicho, castellana, que era la que se hablaba en la mayor parte del Reino. El latín se había ido abandonando progresivamente como lengua vehicular y su lugar lo había tomado el castellano.

Un castellano al que el tránsito de culturas y lenguas por la península había modificado y evolucionado de forma diferente según las zonas geográficas donde se hablaba.

Para intentar regular un uso común, en 1492 se publicó la primera edición de la obra Gramática de la Lengua Castellana escrita por Antonio de Nebrija (originalmente titulado ‘Grammatica Antonii Nebrissensis’)y que se convertiría en una importantísima obra en la que figuraban las normas y reglas lingüísticas y que sería de gran ayuda para la difusión y expansión de la lengua en un momento en el que se construía un imperio en ultramar.

En el siguiente enlace podréis encontrar el texto completo del libro ‘Gramática de la Lengua Castellana’ de Antonio de Nebrija en su versión digital (y gratuita): http://www.antoniodenebrija.org/indice.html

 

 

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