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¿Cuál es el origen del término ‘epitafio?

Se conoce como ‘epitafio’ a la inscripción que suele figurar en la lápida de una tumba o nicho y que suele ser una frase descriptiva sobre la vida u obra de la persona cuyos restos reposan allí.

¿Cuál es el origen del término ‘epitafio?

Normalmente el epitafio suele ser dictado por el finado antes de fallecer, como una de sus últimas voluntades y no solo aparece en inscrito en la losa fúnebre sino también publicada en la esquela del periódico.

Pero, originalmente, en las civilizaciones antiguas lo que se consideraba como epitafio era en realidad una inscripción en la que figuraba una oración dedicada alguna deidad (cada cultura tenía la suya) con el fin de que protegiera al fallecido en el otro mundo.

Con el paso del tiempo y la extensión del catolicismo y otras religiones, ese epitafio era mucho más concreto, siendo destinado a un Dios concreto.

El origen de los epitafios, tal y como los que hoy en día los conocemos (frases alusivas a la personalidad del fallecido), debemos encontrarlo a partir de la Era de la Ilustración (siglo XVIII) en el que una nueva corriente de pensamiento más intelectual y menos religiosa cambió el sentido, convirtiéndolos en epigramas (frase breve e ingeniosa, frecuentemente satírica) como los utilizados durante las antiguas Grecia y Roma.

Etimológicamente el término epitafio proviene del latín tardío ‘epitaphĭum’ (oración fúnebre) y éste del griego ‘epitáphios’ (sobre una tumba).

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘novela’ a cierto género literario?

Conocemos como novela a un género literario que destaca por utilizar gran parte de ficción en el argumento de la historia que se relata. También es llamado de este modo a las series televisivas (y antiguamente radiofónicas) que se emiten por entrega de capítulos.

¿De dónde surge llamar ‘novela’ a cierto género literario?

El origen etimológico al término ‘novela’ lo encontramos en el italiano medieval ‘novella’ cuyo significado literal era ‘relato inventado breve’ y a su vez provenía de ‘novellus’ (novedoso) y éste de ‘novus’ (nuevo).

En la Edad Media, cuando empezaron a ponerse de moda los relatos novelescos breves se les comenzó a llamar de ese modo, tanto a los libros que se iban escribiendo como los que eran explicados como si de fábulas y cuentos se trataran.

Originalmente el escritor de novelas no fue conocido como ‘novelista’ sino con el término ‘novelador’.

La primera aparición en un diccionario fue en el ‘Vocabulario español-latino’ de Antonio de Nebrija, en 1494, y la primera aparición en el de la Real Academia Española de la Lengua fue en el Diccionario de Autoridades de 1734.

 

 

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¿Quién fue la primera científica de la Historia?

¿Quién fue la primera científica de la Historia?

Agnocide está considerada por la inmensa mayoría de historiadores y expertos como la ‘primera científica de la Historia’ y tras quien hay un buen número de anécdotas y curiosidades sobre su vida y hechos que cabalgan entre la Historia y la leyenda.

En el siglo IV a.C., Agnocide, una joven perteneciente a una insigne familia ateniense, sintió la necesidad de saber por qué iba en aumento el fallecimiento de mujeres y recién nacidos durante el parto y decidió que quería dedicarse a la medicina para ayudar a que esto no ocurriera. Pero se encontró con una sociedad en la que las leyes no permitían que una mujer pudiese dedicarse profesionalmente a la ciencia, motivo por el que se cortó el pelo, se travistió de hombre y viajó hasta Alejandría para tomar clases de anatomía, medicina y obstetricia de la mano del gran erudito Herófilo.

Tras regresar a Atenas montó su propia consulta (haciéndose pasar por médico varón, debido a la prohibición) y teniendo un gran éxito entre las mujeres que atendió debido a su trato y dedicación. Esto hizo que muchos de sus colegas se sintiesen celosos de sus éxitos profesionales y vieran como gran parte de las mujeres a las que atendían preferían ser visitadas por Agnocide.

Incomprensiblemente algunos de esos médicos empezaron a difundir bulos sobre posibles malas praxis e incluso abusos sexuales por parte de Agnocide a sus pacientes, hechos por lo que tuvo que presentarse ante un tribunal y donde se desvelo su identidad.

Gracias a que un gran número de mujeres se presentaron ante el tribunal para defenderla como médico y elogiar su profesionalidad, el tribunal no condenó finalmente a Agnocide a la pena de muerte por suplantación de personalidad e incluso se le permitió seguir ejerciendo, convirtiéndose para la gran mayoría de expertos en la primera mujer de la Historia que cursó estudios de ciencia.

Pero, tal y como os explico en el segundo párrafo de este post, en la historia sobre la vida y hechos de Agnocide hay gran parte de leyenda, siendo casi imposible poder determinar qué es verdad y qué ficción. De todos modos, como dice la famosa expresión: ‘Se non è vero è ben trovato’ (Aunque no sea verdad, está bien encontrado)

 

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Post escrito con motivo del Día de la Mujer en Ciencia (11 de febrero) en el que un buen número de blogs y plataformas de divulgación (entre ellas Naukas y algunos blogs pertenecientes a compañeros y compañeras de 20minutos.es) nos hemos sumado a la iniciativa de publicar posts dedicados a mujeres científicas a las que admiramos; ademas de moverlos por la red a través de la etiqueta común #WomenInStem

Fuentes de consulta: canalhistoria / muyhistoria / nuevatribuna / mujeresenlahistoria / irreductible
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