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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Ganaderos y cazadores se unen para acabar con el lobo en Álava

Pastores y cazadores de Álava se han unido para acabar con el lobo. Los dirigentes de ambos colectivos han suscrito un pacto estratégico. Juntos tratarán de presionar a las autoridades provinciales para que se les autorice a organizar el mayor número posible de batidas contra el mítico cánido salvaje. En realidad ya lo hacen. Entre diciembre de 2006 y febrero de 2007 se permitió matar hasta dos lobos en cada una de las 331 batidas de jabalíes autorizadas en toda el área lobera alavesa. En el período 1987-2004 de dieron 262 batidas para matar lobos, siendo el 75% de las mismas fuera de la época de caza. Pero quieren más. Quieren extinguirlo.

La recuperación de la especie en las montañas de Burgos ha permitido la colonización de las tierras vascas, donde de ser puramente ocasional ha pasado a convertirse en una pesadilla para los rebaños. Hace dos décadas apenas se registraba medio centenar de ataques al año, pero ahora son más de 150, con bajas cercanas a las 300 cabezas. Los ganaderos no quieren medias tintas pues, como han hecho público a través de un comunicado, “lobo y ganadería son incompatibles; apostar por uno significa ir contra el otro”. Están acostumbrados a tener al ganado suelto en el monte durante varios meses al año, en lugar de recogerlo todas las noches en corrales como se hace en otros lugares. Con el gran depredador rondándoles por los apriscos ya no es posible.

Los cada vez más frecuentes ataques están provocando el abandono de zonas tradicionales de pasto, con la consecuente modificación del paisaje. Y como el lobo es un ser especialmente inteligente, lejos de replegarse está dirigiendo ahora sus asaltos a vacas y caballos en lugar de a las ovejas. Hacen así económicamente más daño, aumentando el tradicional odio que los pastores han sentido siempre hacia ellos. Por si fuera poco, los montañeros han empezado a quejarse del peligro de los mastines utilizados como elementos disuasorios para evitar ataques.

Ni las indemnizaciones por animal muerto ni las subvenciones para el mantenimiento de perros son, a juicio de los pastores alaveses, suficientes para compensar los sobrecostes laborales y económicos provocados. Por eso reclaman a la Diputación una solución definitiva, la extinción del lobo. Sin embargo, los problemas de la ganadería tradicional son otros y muy complejos, el más grave de todos ellos el de la falta de relevo generacional. La profesión está tan en peligro como el lobo, pero no por culpa del lobo. El animal es, sin merecerlo, chivo expiatorio de una situación cada día más radicalizada; al mismo tiempo víctima y culpable.

Frente a ello, los cazadores se han ofrecido a realizar el control del animal en aquellas zonas donde resulte más dañino. Ayudarán a tiro limpio. Nada pierden y son los únicos que salen ganando en este río revuelto de desajuste medioambiental.

9 comentarios

  1. Dice ser Wandernais

    Esto es como siempre. Llegamos, talamos un bosque, hacemos pastos y llevamos nuestras ovejas. Ya hemos alterado bastante el medio simplemente con eso pero seguimos y seguimos…Me parece increible que el hombre se crea Dios. Aparentemente no nos tiembla el pulso a la hora de poner,quitar,apartar o extinguir especies. Realmente es penoso que el supuesto animal más inteligente use su inteligencia de esta manera.Somos una especie que está de paso y vamos a durar bién poco, lo malo para las otras especies es que nos llevamos al planeta a nuestra tumba.

    10 octubre 2007 | 10:05

  2. Dice ser Ana Fernández

    Tiene razón Wandernais, pero desde que el hombre es hombre estamos modificando nuestro entorno. Primero con el fuego y ahora con bombas nucleares. El reto es conseguir lo que los políticos llaman “la conciliación”, o el desarrollo sostenible, palabra esta última claramente contradictoria. Porque si progresamos machacamos. Y desde los tiempos prehistóricos el lobo es y seguirá siendo el enemigo de los ganaderos, por mucho que ahora cobren millonarias subvenciones europeas, se paseen en costosos todoterrenos por el monte y controlen sus rebaños en PDAs con GPS.

    10 octubre 2007 | 10:14

  3. Dice ser Wolframio

    Lo de los costosos “todoterrenos” y Gps’s me hace mucha gracia. Quien dice eso no tiene ni puñetera idea de la dura vida de los pastores y ganaderos. En Álava, desde luego, van todos los días a controlar en ganado; que por cierto está en el monte porque los terrenos son comunales y no puede estar en otra parte. Lo cierto es que cada vez hay menos ganado al haber menos pastores; y el que queda está vigilado con mastines que hacen muy difícil pasear por el monte. Por otra parte la disminución paulatina de ganado hace que cada vez haya más malezas, con el consiguiente riesgo de incendios.

    10 octubre 2007 | 14:46

  4. Dice ser Berdea

    “Nu nca te enfrentes con la mirada del lobo. No debe hacerse….”La sociedad de los años setenta consideraba al lobo como a una bestia maléfica y perniciosa. Eso me lo habían enseñado en la escuela y así lo referían: “El lobo se divierte mientras mata y devora a las ovejas. Y si se le pone al alcance incluso es capaz de acabar con un indefenso bebé.” Era considerado el taimado, el traicionero y el rebelde. En mi pueblo ya no existían los lobos.Sucedió aquel verano en la Provincia de León. Nuestro querido tío Juan Jesús, “El forestal” así lo llamábamos mí hermano y yo, invitó a nuestra familia a acompañarlo durante unos inolvidables días a un centro forestal ubicado entre bosques.“Aquí sí que hay lobos” sentenció, nada más vernos llegar mientras adivinaba en nuestros semblantes dilatados un apremiante requerimiento.Fueron semanas o tal vez días de inusitada brevedad, en los que el sol ardía sobre el tupido pinar y al atardecer se retiraba como si huyera con prisa. Días que daban para tanto a pesar de todo. Buscar truchas, divisar las sombras de los grandes salmones apostados en el río, espantar las perdices del trigal o dar una vuelta en el carromato que ceñían al lomo de la colosal mula “Fragorosa” que era capaz de tirar p´alante con freno echado y todo, un carro repleto de humanidad.Recuerdo la primera vez que mi tío nos mostró las huellas del feroz depredador, me llevé una gran decepción, pues mi calenturiento cerebrito imaginaba al lobo como a un ser de talla desproporcionada y monstruoso, y ver aquellas menudencias no lo podía creer. Claro, simples huellas de perro, terminé por concluir. Y quise advertir en ello una broma sin sentido de mi tío.Aunque luego los aullidos… Los de la primera noche…. Aquellos aullidos, esos sí que los creí. ¡Allí realmente debía de haber lobos! Un miedo ancestral se apoderó de mí y balbucí una absurda risa entrecortada.Pero no todos opinaban igual. Tuvo que ser Paco, el guardia de la propiedad, quien nos desvelara que los lobos eran como perros fantasmas que se movían con increíble agilidad. Muchas veces los encontraba en el camino hacia el pueblo, y Alarico, su poderoso mastín de los Pirineos, se detenía asustado a su lado.Paco fue la primera persona que descubrí en el mundo que no hablaba mal de los lobos, la segunda mi hermano y la tercera habría de ser el afamado naturalista: Don Félix Rodríguez de La Fuente, y sus increíbles programas que me desvelaron la vida y costumbres del denostado animal.En una oportunidad, al atardecer, habíamos salido a dar una vuelta y nos despistamos. Íbamos a caballo. Paco nos permitía hacerlo siempre mientras nos mantuviéramos próximos al Centro Forestal, pues sabía del instinto equino que, aún en las peores circunstancias, les permite hallar el camino de vuelta al establo.El sol se puso de prisa, en algo más de media hora no se vería una sombra. De pronto los caballos comenzaron a piafar nerviosos y como alcanzados por un rayo paralizante, se detuvieron uno contra el otro. Y allí, unos metros ante nosotros, algo escuálidos, pero de andares rápidos y sigilosos, vimos los perros más raros y preciosos del mundo.Mi hermano no se contuvo y de un brinco desmontó del caballo y fue hacia ellos. ¡Realmente estaba desbocado! Qué pretendía me pregunté sobresaltado. ¿Hacerse el valiente, azuzarlos, tocarlos? ¡Qué se yo! Pero mi hermano era así…De pronto y para su sorpresa uno de ellos, un lobo hermoso de pelaje gris oscuro se detuvo y lo miró mientras alzaba la pata delantera. Ese gesto contuvo también a mi hermano y ambos permanecieron observándose instantes que parecieron horas. A continuación el lobo reemprendió la marcha. Bastó un movimiento para que se perdiera en la espesura.Después de unos instantes, ambos volvimos en mi caballo pues el de mi hermano echó a galopar hasta desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Creo recordar la mirada de mi hermano cuando se giró después de su fulgurante encuentro con el animal; no habló, ni siquiera preguntó por su caballo, tampoco abrió la boca para soltar una exclamación de admiración. Sólo vino hacia mí y con una seriedad incomprensible me tendió una mano temblorosa, me miró con detenimiento y su mirada de ojos verdes y profundos, aquella mirada contemplativa e impávida era… la misma del lobo…Autor:José Fernández del Vallado : JosefMadrid, enero 2006

    10 octubre 2007 | 15:18

  5. Dice ser Wandernais

    Referente a Wolframio…efectivamente los pastores cada vez tienen más problemas, y no por el lobo ni por la dura vida ni nada. Simplemente por el dinero, el poderoso caballero Don Dinero. El problema de este sistema económico es que se forran los intermediarios y los ganaderos y agricultores pierden dinero. Es SIMPLEMENTE por eso. Y lo de los incendios…no es así de fácil. Tiene muchisima compliación ese tema. En principio evita incendios, pero en un escenario muy definido.

    10 octubre 2007 | 17:50

  6. Dice ser Eva

    Me ha gustado tu artículo, César, pero me he emocionado leyendo el comentario de Berdea. Mientras sea posible una realidad como la que cuenta Josef, creo que sólo por eso hay que seguir luchando por mantener vivo un animal tan precioso como el lobo.

    10 octubre 2007 | 23:14

  7. Dice ser Andres

    Desgraciadamente el lobo es el chivo expiatorio, la situación de los ganaderos es economicamente insostenibley en los lugares en que está recolonizando el lobo, el cánido se convierte en la personificación de todos los males.Los lobos están volviendo a sus antiguos territorios donde hacia décadas en los que no existian, la razón es sencilla, hace décadas el campo estaba lleno de animales domesticos y de personas, ahora ya NO, los corzos y los jabalies llegan donde no existian hace años por la sencilla razón de que todos los recursos de biomasa vegetal era aprovechada por los animales domesticos, ahora el campo esta “libre” y regresan los herbivoros y detrás de eellos los legendarios cánidos…..Desgraciadamente esta economia de mercado salvaje, se encargará de hacer desaparecer los ganaderos a no ser de que cambien mucho las cosas)….pero y la gente de las ciudades….¿se comerán los billetes del cajero?….

    10 octubre 2007 | 23:36

  8. Dice ser yo

    Os voy a contar lo que pasa porque soy de cerca de Alava.Los pastores dejan en el monte a las ovejas y perros pastores a su suerte durante meses asi que entre los perros que tienen hambre y que llega el lobo, ya esta el lio armado.Por otro lado, los pastores se creen que todo el monte les pertenece y no quieren “alimañas” asi como tampoco vigilar sus ovejas pero en lo que si tienen mucho interes es en cobrar las subvenciones de la diputacion en cuanto pierden una oveja.

    05 diciembre 2009 | 13:41

  9. Dice ser Un ex ganadero

    Todos los comentarios que habeis hecho con referencia al tipo de pastoreo en alava,os tengo que decir que no teneis ni idea , y siento de verdad.

    07 diciembre 2009 | 20:17

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