Ayer casi a medianoche Julia cumplió quince días. Y por tanto Jaime ya lleva más de diez días conviviendo con su hermana.
Me habéis pedido en varias ocasiones en los comentarios que os contara cómo lo estaba llevando. Pero quería esperar un poco para comprobar mejor su reacción.
No le llevamos al hospital. Por un lado por que tienen prohibidas las visitas de niños tan pequeños y por otro porque no creo que el ambiente de una habitación de hospital con su madre en camisón, otras visitas, y otra cama con otra señora y gente extraña fuera lo mejor.
Los tres días que estuve en el hospital y la primera noche que pasamos en casa el peque se quedó a dormir con sus abuelos. Y la verdad es que estuvo algo descolocado, sobre todo por las noches. Nunca había pasado una noche lejos de nosotros.
Y a la mañana del día siguiente ya vino a casa. Le recibí sin llevar a la niña en brazos.
Esa mañana la pasó sentado en el sofá masticando un muñeco de goma de Ellie, sin hacer prácticamente caso a la peque y con un humor raro: pensativo y meditabundo, sin querer jugar.
A mediodía se fue al parque como hace todos los días y parece que ya regresó contento.
Hemos intentado desde entonces que su rutina se mantuviera lo más parecida a antes de la llegada de Julia y prestarle atención constante.
Hemos notado que está más cariñoso, nos da más abrazos y nos busca más. Nos pide con más frecuencia salir a la calle y cuando regresamos a casa del paseo o del parque suele pillar una rabieta, que unas veces dura más que otras.
El pasado viernes por la mañana estuvo bastante revuelto el pobre. Pero por regla general una vez en casa se le ve contento, como siempre.
De la mano de Julia han venido nuevos juguetes, pero no parece que le importen mucho. No es que le faltaran precisamente antes de su llegada.
En definitiva, que sin ser grave está notando el destronamiento. Pero sobrevivirá como lo han hecho muchos primogénitos antes que él.
Sigue sin hacer mucho caso a Julia. Pero es que sólo come y duerme, no es que sea muy divertida.
Imagino que cuando ella empiece a reírse con él, querer sus juguetes, seguirle… será más difícil de ignorar y habrá nuevas reacciones que tendré que contaros en otro post.
Es algo que me están diciendo mucho últimamente.
Y curiosamente, una vez tienes dos hijos, también es habitual que si quieres tres te tachen de loco. “Con dos tienes bastante”.
Dos madres recientes por partida doble me lo han confirmado: al segundo no se le hacen ni la mitad de fotos que al primero.
Estábamos hablando de perros. Mi amiga acaba de adoptar una perrita. De ahí pasamos a hablar de amores y preferencias. Y se me ocurrió preguntar:
Hace no demasiado tiempo publicamos la noticia (por más que la he buscado no he podido encontrarla para enlazarla) de que en España tenemos menos hijos y mas seguidos. Lo achacaban sobre todo a que nos iniciamos tarde en la maternidad.



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