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Primer encuentro entre hermanos

24 marzo 2009

Ayer casi a medianoche Julia cumplió quince días. Y por tanto Jaime ya lleva más de diez días conviviendo con su hermana.

Me habéis pedido en varias ocasiones en los comentarios que os contara cómo lo estaba llevando. Pero quería esperar un poco para comprobar mejor su reacción.

No le llevamos al hospital. Por un lado por que tienen prohibidas las visitas de niños tan pequeños y por otro porque no creo que el ambiente de una habitación de hospital con su madre en camisón, otras visitas, y otra cama con otra señora y gente extraña fuera lo mejor.

Los tres días que estuve en el hospital y la primera noche que pasamos en casa el peque se quedó a dormir con sus abuelos. Y la verdad es que estuvo algo descolocado, sobre todo por las noches. Nunca había pasado una noche lejos de nosotros.

Y a la mañana del día siguiente ya vino a casa. Le recibí sin llevar a la niña en brazos.

Esa mañana la pasó sentado en el sofá masticando un muñeco de goma de Ellie, sin hacer prácticamente caso a la peque y con un humor raro: pensativo y meditabundo, sin querer jugar.

A mediodía se fue al parque como hace todos los días y parece que ya regresó contento.

Hemos intentado desde entonces que su rutina se mantuviera lo más parecida a antes de la llegada de Julia y prestarle atención constante.

Hemos notado que está más cariñoso, nos da más abrazos y nos busca más. Nos pide con más frecuencia salir a la calle y cuando regresamos a casa del paseo o del parque suele pillar una rabieta, que unas veces dura más que otras.

El pasado viernes por la mañana estuvo bastante revuelto el pobre. Pero por regla general una vez en casa se le ve contento, como siempre.

De la mano de Julia han venido nuevos juguetes, pero no parece que le importen mucho. No es que le faltaran precisamente antes de su llegada.

En definitiva, que sin ser grave está notando el destronamiento. Pero sobrevivirá como lo han hecho muchos primogénitos antes que él.

Sigue sin hacer mucho caso a Julia. Pero es que sólo come y duerme, no es que sea muy divertida.

Imagino que cuando ella empiece a reírse con él, querer sus juguetes, seguirle… será más difícil de ignorar y habrá nuevas reacciones que tendré que contaros en otro post.

“El segundo, ya verás, le dará mil vueltas al primero”

18 febrero 2009

Es algo que me están diciendo mucho últimamente.

De hecho es tan frecuente que me digan cosas como “ya verás, ya verás la niña como sale de armas tomar” que me sorprende.

Sostienen que los segundos son mucho más trastos que los primeros, que espabilan mucho más.

E incluso lo argumentan: que por un lado aprenden del mayor y por otro ya nacen en un ambiente de competencia que les obliga a ir más deprisa y más lejor que su hermano mayor.

Mi peque es muy bueno, apenas tiene rabietas, no da apenas guerra, es tranquilote y de fácil conformar…

Así que todo el mundo está convencido de que Julia será una polvorilla.

“Segunda y niña, ya verás, ya verás…” es algo que estoy oyendo mucho.

Yo soy hija única, así que no puedo opinar por propia experiencia, pero es verdad que los casos cercanos que tengo de dos hermanos el mayor suele ser más tranquilo y el menor más inquieto.

En la foto están mi santo y su hermano pequeño. ¿Cuál tiene más cara de bicho?

Dos hijos, ni más ni menos

28 noviembre 2008

Yo soy hija única por requisitos del guión. Nací después de una cesárea traumática para mi madre, que además enfermó del corazón siendo yo muy pequeña.

Así que no hubo hermanos. Me gusta decir medio en broma que rompí literalmente el molde.

Cuando he preguntado a mis padres siendo ya adulta si hubieran tenido más hijos de no haber salido las cosas así, no me contestan claramente.

La verdad es que crecí feliz y contenta, sin echar de menos tener hermanos por mucho que la gente me insistiera con aquello de “¿no quieres un hermanito?” y sin notar que mis padres echaran en falta tener más hijos.

Nunca lo vi raro, pese a que no había más hijos únicos entre todos mis amigos y primos. Tal vez ayudara que mi padre ha sido hijo único por elección de mis abuelos.

Hay un montón de estudios que afirman que los hijos mayores suelen ser de tal manera, los pequeños de tal otra y los hijos únicos de otra diferente.

No me los acabo de creer mucho la verdad. No creo que marque tanto.

Puedo estar equivocada pero me parece que en el deseo o no de tener más hermanos (o más hijos) influye demasiadas veces más de lo que debería la presión social.

Igual que a mí me traían frita de pequeña con lo de “¿No echas en falta un hermanito? Pídeselo a los papás”. También a los padres que tienen un único hijo la gente no para de insistirles con cuándo se pondrán a buscar el otro. “¡Qué triste sólo un hijo! Con lo bien que les viene tener hermanos”.

Muchas veces los insistentes son gente que se lleva a matar con sus hermanos por culpa de herencias y similares.

Y curiosamente, una vez tienes dos hijos, también es habitual que si quieres tres te tachen de loco. “Con dos tienes bastante”.

Si tienes tres y planteas un cuarto, ya te traen la camisa de fuerza directamente o te miran como si sospecharan que llevas en la cartera la estampita de Josemaría Escrivá de Balaguer.

Es decir, que socialmente lo más aceptable es tener hijos a pares. Ni de uno en uno, ni de tres en tres.

¡Valiente idiotez!

Pero ahí está.

Cada vez menos fotos

16 mayo 2008

Dos madres recientes por partida doble me lo han confirmado: al segundo no se le hacen ni la mitad de fotos que al primero.

Y lo primero que les he dicho es que espabilen a hacerlas para que cuando ese hermano pequeño crezca no se moleste.

Mi santo tiene un hermano pequeño cuyo álbum de fotos es, no la mitad, pero sí algo más escaso. Y se ha dado cuenta. Y como hay una excelente relación la cosa no pasó de un comentario chinchoso de buen rollo.

Imagino que es falta de tiempo por tener que cuidar a dos enanos. Pero hay que tener cuidado con esas cosas.

Volviendo a las fotos, lo que sí me ha pasado a mí es que según va creciendo le voy haciendo menos fotografías.

Los tres primeros meses de vida fueron de récord. De la cámara salía humo. Ahora la cosa es más normal.

¿A tí también te ha pasado?

El hijo preferido

07 abril 2008

Estábamos hablando de perros. Mi amiga acaba de adoptar una perrita. De ahí pasamos a hablar de amores y preferencias. Y se me ocurrió preguntar:

“¿Tú crees que los padres tienen un hijo favorito?”

“Pues claro” soltó “mi padre siempre me ha preferido a mí. Y si preguntas a mis hermanos te lo reconocerán”

Y dijo que preguntase a sus hermanos. No a su padre, que probablemente mentiría.

Es un tema tabú. Es lógico que lo sea. Pero yo siempre lo he sospechado. Siempre he creído que muchos padres aman más a un hijo que a otro.

O tal vez no. Tal vez aman por igual a todos pero unos les caen mejor que otros.

He de confesar que soy hija única. Mi padre es hijo único. Yo sólo tengo un hijo. No tengo pruebas. Todos los padres que conozco afirman que quieren a todos sus hijos por igual.

Tal vez esa preferencia (aderezada por las herencias y el cuidado de los padres ancianos) sea origen más tarde de luchas fratricidas que todos conocemos.

¿Creéis que si tienes varios hijos siempre hay uno al que se quiere más que a los otros?

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En la imagen Caín y Abel, que siempre me pareció un poco moñas.

¿Cuál es la diferencia de edad ideal entre hermanos? ¿Cuándo hay menos pelusa?

24 marzo 2008

Hace no demasiado tiempo publicamos la noticia (por más que la he buscado no he podido encontrarla para enlazarla) de que en España tenemos menos hijos y mas seguidos. Lo achacaban sobre todo a que nos iniciamos tarde en la maternidad.

Puede que sea verdad. Veo muchas madres de mi quinta con retoños que se llevan entre uno y dos años de diferencia.

Esas madres normalmente defienden que cuanto menos diferencia de edad haya entre ellos, mejor se llevarán.

Dicen que prefieren pasar cuatro añitos seguidos con la maternidad a plena ebullición que tirarse ocho o diez años cambiando pañales.

Pero también veo a las que han decidido esperar algo más, y que no se plantean repetir hasta que su primer hijo es ya más un niño que un bebé.

Normalmente los hermanos tienen una diferencia de entre cuatro y cinco años.

Alguna de estas madres me han comentado que su hijos aún son muy pequeños, que son aún muy exigentes de la atenciones de sus padres, que prefieren tomárselo con más calma.

Y luego están, por supuesto, muchas madres a las que las circunstancias no les han permitido elegir.

Tema aparte es la pelusa entre hermanos. Hay muchos que dicen que cuanto más pequeño sea el hermano mayor menos se enterará y que las peores envidias se dan en los niños mayores. Otros dicen justo lo contrario. Imagino que unos y otros tienen en mente su propia experiencia.

Yo no tengo hermanos. Sólo tengo un hijo que ya tiene 19 meses.

¿Qué opináis vosotros? ¿Cuál es la diferencia de edad ideal entre hermanos? ¿Cuándo hay menos pelusa?