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¿Los bebés suelen parecerse al padre?

El viernes dijeron en la serie de televisión Bones algo que me llamó la atención.

Su protagonista, antropóloga forense, afirmó que los bebés se suelen parecer más al padre durante el primer año de vida para que se queden más tranquilos y asuman su paternidad sin dudas.

Vamos, que estadísticamente es más probable que salgan al papá, al menos al principio.

Y entre los que yo conozco, la mayoría sí que se dan un aire al padre al comienzo de su vida que luego en unos casos se perpetúa y en otros se desvanece.

Tiene toda la lógica del mundo que sea así, sin embargo no sé si será cierto y no he sido capaz de corroborarlo.

A fin de cuentas no es más que una serie. Y lo que yo vea en los bebés de mi entorno no tiene ningún valor estadístico.

Pero me gustaría salir de dudas. ¿Hay alguien por ahí que sepa si es verdad?

El deporte de los parecidos

Creo que ya lo he comentado de pasada en alguna ocasión: siempre me ha llamado la atención hasta que punto le gusta a la gente buscar parecidos a los bebés y a los niños pequeños.

Están los generalistas, que tienden a contradecirse entre ellos sin parar:

“Es igual que el padre” “Tiene tu misma cara” “Me recuerda un montón a su abuelo de pequeño”…

Luego los detallistas:

“La nariz es recta como la tuya pero más grande, como la de su padre” “Son los mismos ojos de su padre, pero con la forma almendrada de los tuyos” “La boca es igualita a la de su abuela, pero las cejas salen a la familia de su otro abuelo”

Y los que se fijan en algo impensable, muchas veces en propio beneficio:

“Mira, la uña del dedo gordo del pie sobresale igual que la mía” “Tiene las rodillas huesudas por arriba como su padre y su tío” “tiene el pliegue de la oreja como yo”

Aquellos que consideran que un bebé se parezca más a la familia del padre o a la de la madre como una competición a ganar.

“Ha salido a la familia de su padre” “Es de nuestra casta, no hay quien lo niegue”

Por último, los que por hacer la gracia, no querer mojarse o hartos de tanta historia zanjan las cosas con un:

“Se parece a ella misma” “Tiene que tener cosas de los dos” “Es igualita a todas las fotos que le saques”

Es el deporte oficial con los bebés. Y se practica más cuanto más pequeño es el niño.

Siempre me ha hecho mucha gracia, sobre todo teniendo en cuenta que yo soy malísima sacando parecidos a los bebés.

Salvo esos casos, que haberlos haylos, en los que el peque es una gota de agua de uno de los dos, me siento incapaz.

Un mismo bebé un día me da un aire a uno y otro día a otro. Y muchos van cambiando sus semejanzas familiares según van creciendo.

Ahora estoy descubriendo que cuando vas con dos niños el deporte de los parecidos se amplia. Ahora está el juego de los parecidos entre hermanos.

“No se parece mucho ¿Verdad?” “Tienen los mismo ojos, pero es lo único” “¡Cómo me recuerda a su hermano cuando tenía su edad!”

Y nosotros también aquí a oir y callar.

¿Qué creéis? ¿Se parecen?