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Los secretos de las ciencias para
los que también son de letras

¿Y si la Tierra sí fuera un lugar especial?

No importa cuántos intentos más de encontrar vida alienígena fracasen. Ni cuántos años más transcurran sin que recibamos, por vía activa o pasiva, una prueba de la existencia de algo vivo que no haya nacido entre los confines de este planeta. Unos siempre seguirán buscando y otros siempre seguiremos esperando; incluso los bioescépticos, como un servidor.

Ningún científico serio entregaría su carrera a la búsqueda del Yeti o del monstruo del lago Ness. Y sin embargo, muchos científicos de intachables credenciales dedican la suya a la búsqueda de algo de cuya existencia, en más de medio siglo de rastreo, hemos logrado acumular tantas pruebas como del Yeti o el monstruo del lago Ness.

No es una crítica a la actividad de búsqueda, que es un imperativo del conocimiento (y para quienes prefieren el oscurantismo, conviene aclarar que hoy se sostiene con fondos privados). Pero sí al sesgo que se asocia a la actividad de búsqueda. Hubo un tiempo no lejano en que muchos negaban la posibilidad de vida alienígena por una cuestión de fe: no podía haber otros seres en el universo porque la Biblia no decía nada de ello, y era imposible que cometiera semejante omisión. Hoy se tiende a pensar lo contrario en la creencia de que hay un argumento científico para ello, pero lo cierto es que continúa siendo una cuestión de fe. Lo explico.

La 'canica azul', imagen de la Tierra tomada por la misión Apolo 17 en 1972. Imagen de NASA.

La ‘canica azul’, imagen de la Tierra tomada por la misión Apolo 17 en 1972. Imagen de NASA.

El argumento científico es la aplicación del llamado principio de mediocridad, según el cual algo elegido al azar entre muchos tenderá con mayor probabilidad a ser un representante promedio de esos muchos. Cuando Copérnico mostró que la Tierra no era el centro del universo, comenzó a barruntarse la idea de que nuestro planeta no es un lugar especial, y que por tanto debe de ser uno más entre una infinidad de otros similares. Lo cual lleva a suponer que la vida, e incluso lo que Carl Sagan llamaba “el equivalente funcional del ser humano”, son comunes en el universo.

El principio de mediocridad suele ser un argumento apoyado por los astrofísicos. Y curiosamente, ellos se enfrentan a la necesidad de explicar por qué, de hecho, todo nuestro universo sí es un lugar especial: muchos cosmólogos encuentran chocante que una serie de constantes físicas del universo, que en principio podrían adoptar cualquier valor aleatorio, se sitúen exactamente en la estrecha ventana que permite la existencia de materia y, por tanto, de vida. Este llamado “ajuste fino del universo” asusta a algunos científicos, porque para ellos abre la puerta a la defensa de que existe un diseño inteligente del universo.

Por mi parte, sospecho que en la negación del ajuste fino por este motivo existe un sesgo intelectual; un científico nunca debería oponerse a una hipótesis por otros motivos que los científicos, y no por el hecho de que no le guste. Y sospecho también que es este mismo sesgo, por igual motivo, el que suele llevar a la defensa de que la vida es omnipresente en el universo. Es decir, es una cuestión de fe, no de ciencia.

Pero es que, en realidad, el ajuste fino puede explicarse por causas perfectamente naturales. Nuestro universo puede ser simplemente uno entre una infinidad de otros muchos que existen o han existido, con todos los rangos posibles de los parámetros físicos que en esos otros muchos casos han dado lugar a universos abortados, sin materia o sin vida. Simplemente, el nuestro tuvo más suerte, y por eso estamos aquí, precisamente en este universo que sí tiene algo de especial.

Lo mismo puede aplicarse a la Tierra. Según el principio de mediocridad, no podemos negar que en el universo habrá un número inmenso de planetas muy semejantes al nuestro, con similares condiciones de partida. Pero entre eso y afirmar que en todos ellos es inevitable que surja la vida se interpone la suposición de que este es un proceso determinista. Y eso ya no es mediocridad, sino más bien todo lo contrario, negar toda la amplísima gama de muchas otras opciones que no llevan a la vida.

Bajando a lo concreto: la aplicación de todo esto a la existencia del ser humano la expone estupendamente el científico planetario australiano Charley Lineweaver en esta charla TEDx. Lineweaver explica lo que llama “la falacia del planeta de los simios”, y es esa suposición a la que me he referido antes de que en todo planeta habitado la evolución conduce a ese “equivalente funcional del ser humano” del que hablaba Sagan. El científico explica que esos otros experimentos de evolución separada también se han dado aquí, en la propia Tierra, y no han llevado a la aparición de una especie inteligente como nosotros. Por ejemplo, uno de esos experimentos se llama Australia.

Pero es que lo mismo se aplica a toda la aparición y la evolución de la vida. Cuando se dice que la vida ha surgido en la Tierra, y que por tanto debe de haberlo hecho en otros muchos lugares, suele olvidarse una pregunta esencial. Sí, la vida surgió en la Tierra.

¿Pero por qué solo una vez?

En los comienzos de la biología, y si la aparición de la vida era tan inevitable, esta debería haber surgido de forma independiente en innumerables lugares de la Tierra. Y sin embargo, no tenemos motivo para pensar que la vida surgió más de una vez. Por el contrario, sí los hay para suponer que toda la vida terrestre actual desciende de un único origen entre quizá miles de millones de intentos fracasados en nuestro propio planeta.

Por ejemplo, uno de estos argumentos es la llamada quiralidad de las moléculas biológicas. Las moléculas pueden tener dos configuraciones simétricas, como los dos guantes de un par. Ambas son equivalentes; es decir, que pueden funcionar igualmente. Pero no son intercambiables; o sea, que una vez elegida una opción, no hay vuelta atrás: para que los procesos biológicos funcionen, debe mantenerse la misma configuración. Resulta que en la naturaleza todos los aminoácidos biológicos tienen una de estas dos configuraciones posibles, la llamada levógira (giro a la izquierda), mientras que los azúcares son dextrógiros (giro a la derecha).

¿Y por qué no al revés?

Si la vida hubiera surgido varias veces de forma independiente en la Tierra, y aunque (lo cual es mucho suponer) en todos los casos se llegara inevitablemente a las mismas soluciones biológicas, como ADN, ARN y proteínas, por simple azar algunos de esos inicios de vida habrían elegido aminoácidos dextrógiros y azúcares levógiros. Con lo cual, hoy tendríamos seres vivos de ambos tipos. Pero no es así. Ni se ha encontrado jamás un organismo terrestre que utilice opciones bioquímicas tan radicalmente distintas como para invitarnos a suponer que surgió de un origen independiente. Con lo que hoy sabemos, la hipótesis más razonable es que la vida nació una sola vez en la Tierra, en un único charco o incluso una gota de agua, entre otros billones de gotas de agua.

Mañana contaré un nuevo estudio firmado por Lineweaver que aporta una interesante teoría sobre qué podría hacer a la Tierra mucho más especial de lo que pensamos; incluso muy diferente a muchos otros planetas descubiertos que se suponen potencialmente habitables.

11 comentarios

  1. Dice ser alexandrine

    préstamo entre particular, el testimonio

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    19 Junio 2016 | 14:52

  2. Dice ser Contestataria

    ¡Lo es! somos muy afortunados, no hay nada más hermoso.

    19 Junio 2016 | 21:36

  3. Dice ser Jose

    Hace un tiempo escuchaba a un científico español de la Nasa, invitado a tve y creo recordar que decía que las razones de existir vida inteligente en la tierra era el fruto de una entre no se cuántos millobes, y que esas condiciones de que pudiera darse en otro planeta era casi imposible y sin embargo ahora el discurso es otro, la tierra tiene 2.400.000.000 de años de vida y cuando aparece el ser humano? Que incluso podría haberse extinguido y no estaríamos planteándonos esta pregunda.

    19 Junio 2016 | 23:17

  4. Dice ser y si otras ondas fueran posibles?

    Le estamos dando mucha importancia a la búsqeuda de inteligencia humana a la altura de la nuestra actual (no digo que sea mucha ni poca, sino atendiendo a buscar lo similar).
    Tal vez deberíamos pensar en la ínfima ventana temporal en la qu eel ser humano ha sido capaz de desarrollar una tecnología capaz de enviar señales al espacio que le rodea. Miles de millones de años de evolución estelar, millones de bípeda evolución, y apenas unos años con capacidad de “comunicarnos” con seres que tengan el mismo nivel tecnológio en la misma ventana temporal evolutiva o superior. Complicado.
    Pero esa complicación no tiene qeu ser el centro del pensamiento que intente racionalizar esa posibilidad de vida extraterrestre como más que posible o cierta.
    El espacio es el gran enemigo. El tiempo también. Lo qu ellamamos espacio y lo que llamamos tiempo, lo racionalizado de un ente que se mueve concebido a escala de lo que sabemos. Pero el Universo es ma´sde lo que se ve. La luz mayor tal vez sea oscura. SI se desconoce lo que nos traspasa día a día, segundo a segundo, a borde de milmillonesima de segundo, si no entendemos la cualiad de la materia cuando apenas es en borde de energái sustancia cierta, entonces todo puede ser totalmente diferente. El tiempo, el espacio, pudieran no ser obstáculo en las medidas que hoy planteamos.
    Nada es fácil, la nada puede ser más que el todo que visualizamos. De mi ojo al monitor puede haber sustancia fantástica.que no vemos. Hubo vida, hay vida y la habrá. Nada es para ahora y por ahora. No somos fin de nada. No somos razón; somos causa, proceso, evolución, y no necesariamente, como qeu no es, finalidad de racionalidad humana.
    ¿Y si sintiéramos una señal un dia de éstos, un Hello World vertido hace milenio al escombro del Universo?
    ¿Y si nos hubieran estado llegando otras que desconocemos, que a causa de la superación de distancias desde otro punto más evolucionado, fueran necesarias de emitirlas de tal sustancia por ser lo más certero, auqneu no tuviera respuesta de vuelta, dejadas sólo como testimonio eterno? ¿Y si esas señales nos estuvieran llegando en otro nivel?

    20 Junio 2016 | 00:29

  5. Dice ser La Tierra es un lugar especia

    Claro que la tierra es un planeta especial ,es un organismo vivo que nos permite existir,
    nos brinda todo lo necesario para nuestro desarrollo y subsistencia , es nuestro hogar
    en el cosmos.Los idiotas sin cura como los humanos nos encargamos de contaminarla,
    alterarla y de exterminar su inmensa variedad de especies,realmente los humanos somos
    unos suicidas en potencia.

    20 Junio 2016 | 00:31

  6. Dice ser Solomillo

    La vida no está hecha de nada especial, los tres elementos químicos más abundantes del Universo, y del Sol son:
    1- hidrógeno
    2- helio
    3- oxígeno
    4- carbono

    Los tres elementos químicos más abundantes en el ser humano son:
    1- oxígeno
    2- carbono
    3- hidrógeno

    El helio es un gas noble por lo que no reacciona químicamente con prácticamente nada, así que no es raro que no forme parte de los seres vivos.

    También la vida se generó muy rápidamente, la Tierra tiene unos 4500 millones de años de edad y la vida comenzó a formarse tan solo 1000 millones de años después, hace 3500 millones de años. Otra cosa es la vida inteligente, que nosotros no aparecimos hasta hace cuatro días como quien dice la cosa (4 millones de años los primeros homínidos).

    Los planetas rocosos tienen todos una composición similar, como la de la Tierra, ya que todos proceden de lo mismo, restos de estrellas muertas. Los elementos como el carbono y el hierro tan solo han podido comenzar a existir como subproducto de las reacciones nucleares en el corazón de una estrella. Luego cambiará la distancia a nuestra estrella, el tamaño, y cómo hayan evolucionado, si como Venus, con un efecto invernadero asfixiante, o como nuestro planeta.

    No hay razón para pensar que la vida tan solo se ha podido generar aquí, tal y como dice el artículo, estamos en una estrella normal, en una galaxia normal, en unas condiciones de lo más normales… planetas como el nuestro son y han de ser de lo más normal. Todavía nuestras técnicas de búsqueda son poco eficaces para encontrar planetas de nuestro tamaño, a no ser que estén muy cerca de su estrella y por eso emitan suficiente brillo.

    No tiene sentido asombrarse de que se hayan dado las condiciones necesarias para la vida en la Tierra, porque es una pregunta trampa y sesgada, tan solo te puedes hacer la pregunta si se han dado las condiciones. ¿A que no te hacías esa pregunta tú, en primera persona, 450 años antes de haber nacido?. Hay muchos seres autoconscientes que no existirán jamás, y para ellos es como si el Universo no existiese, tú y yo tenemos el privilegio de haber formado parte de una carambola cosmológica que nos ha dotado de autoconsciencia, y viviremos poco, será como un triste relámpago en la oscuridad, pero hemos de ser conscientes de la enorme suerte que hemos tenido, el espermatozoide de al lado no tuvo la misma suerte que nosotros. ¿Qué sentiremos después de morir?, pues intenta recordar lo que sentías un par de años antes de nacer, lo mismo vas a sentir, nada, como si tú, tu mundo, y el Universo entero no hubiesen existido nunca.
    Eres autoconsciente, y lo sabes. Aprovecha esta corta y mísera existencia, que en breve se acabará para siempre, tic, tac, tic, tac…

    20 Junio 2016 | 00:44

  7. Dice ser Javis

    Es curioso que después de llevar luengos años atisbando señales extraterrestres, el resultado haya sido cero pelotero.

    A lo mejor somos una singularidad en nuestra galaxia y si no lo somos mas allá,nos da igual porque nunca nos vamos a poder comunicar.

    Ser o no ser, comunicarnos o no comunicarnos, esa es la cuestión.

    20 Junio 2016 | 00:53

  8. Dice ser Lico

    La Tierra es un lugar especial y deberíamos tratarlo con mucho mimo ya que nos guste o no es el planeta donde vivimos y nos guste o no es el único que tenemos. Todo lo demás sobra. Estos 2 puntos son lo suficientemente importantes como para quererla y respetarla como si fuese nuestra madre.

    20 Junio 2016 | 10:17

  9. Dice ser Rompecercas

    Muy bueno, Solomillo. Se trata quizás de una falacia. Imaginemos un mundo donde nunca hubiera existido España, es decir la nación más chupiguay del mundo…¿alguien podría plantearse en ese mundo, el que pudiera crearse otra vez España si esta no hubiera existido? Imposible. España no existiría y punto, nadie pensaría en España, ni en el futuro ni retrospectivamente. Sería una cuestión sin sentido.

    20 Junio 2016 | 16:17

  10. Dice ser Simeyco

    La Tierra es un lugar especial, y probablemente sea único en el universo. Es practicamente imposible encontrarse algo parecido en la galaxia que se le parezca.

    21 Junio 2016 | 08:37

  11. Dice ser Dave

    Pues claro que habrá otros seres, y muchos en los miles y miles de Planetas, pero a nosotros ¿qué? pueden estar cerca o muuuuuyyyy lejos y a lo mejor no sabremos de ellos nunca, para qué comerse la cabeza.

    23 Junio 2016 | 12:53

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