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Más razones para sospechar que el alzhéimer es un peaje evolutivo

No se puede ser bueno en todo; quien mucho abarca, poco aprieta, y no se puede estar en misa y repicando. Son expresiones populares y refranes que condensan lo que en su aplicación a la biología se conoce como trade-offs evolutivos (peajes, en mi traducción libre), y que expliqué ayer. Para ahorrarles el clic, resumo que desde tiempos de Darwin se sabe que las adaptaciones ventajosas al entorno a menudo tienen un precio, en forma de otras desventajas asociadas que pueden ser más o menos perjudiciales según el caso, pero de modo que el balance final compensa. El repertorio de adaptaciones de los seres vivos al medio en el que viven es como una sábana demasiado pequeña; si se tira de ella para cubrir una parte del cuerpo, otra tirita de frío.

En el caso de los humanos, es natural que existan estos trade-offs. Los peajes aparecen con frecuencia en casos de hiperespecialización. Y para hiperespecializados, nosotros: los Homo sapiens somos un ejemplo extremo del problema de tener todos los huevos en la misma cesta. De las millones de especies que habitan este planeta, actualmente solo una, nosotros, ha discurrido por el camino evolutivo de desarrollar la capacidad intelectual que nos permite hacer cosas como escribir este artículo o leerlo. De hecho, quienes más cerca estuvieron también de ello, como los neandertales, sufrieron el destino de la extinción.

Ilustraciones como esta, aunque muy populares, transmiten una visión errónea de la evolución humana. Imagen de Wikipedia.

Ilustraciones como esta, aunque muy populares, transmiten una visión errónea de la evolución humana. Imagen de Wikipedia.

Este camino no es una vía hacia ninguna clase de perfección, sino simplemente una opción evolutiva más, que en el caso del ser humano le ha resultado ventajosa; pero la típica estampa de los homininos primitivos caminando en fila detrás de un humano moderno ha transmitido la falsa impresión popular de que la evolución es lineal y que nuestros ancestros eran personas a medio hacer cuyo propósito era servir de modelos intermedios, como en una serie de fotos de un edificio en construcción. La biología no funciona así: en cada momento de la historia, cada una de las especies antecesoras del Homo sapiens estaba bien adaptada a sus circunstancias, como demuestra su éxito evolutivo. Chimpancés, gorilas y orangutanes no están a medio evolucionar, como falsamente sugieren las mil y una películas de El planeta de los simios; de hecho, son inmejorablemente aptos para sobrevivir en su entorno, y hay estudios que sugieren que los chimpancés están realmente más evolucionados que nosotros, ya que su selección natural ha sido más intensa.

Entre los trade-offs estudiados en los humanos hay algunos relacionados con la reproducción. Por ejemplo, los altos niveles de testosterona en los hombres son beneficiosos durante la juventud, pero exponen a mayor riesgo de cáncer de próstata en la vejez. También se cree que la existencia de una reserva de ovocitos en el ovario femenino para toda la vida fértil tiene la ventaja de generar ciclos regulares, lo que facilita la regulación de la reproducción; el inconveniente aparece cuando se agota esta reserva, con la menopausia y sus síntomas.

Pero como es natural, gran parte de los trade-offs propuestos para los humanos afectan a nuestro rasgo más sobresaliente, el cerebro. En 2011, un estudio reveló que la típica reducción del volumen cerebral que aparece en los humanos con la llegada de la vejez no existe ni siquiera en nuestros parientes más próximos, los chimpancés, y que parece estar relacionada con nuestra mayor longevidad. Los investigadores planteaban la posibilidad de que se trate de un trade-off evolutivo cuya contrapartida es la propensión a desarrollar enfermedades neurodegenerativas propias de la edad, como el alzhéimer.

Tomografía de positrones de un cerebro humano con enfermedad de Alzhéimer. Imagen de NIH.

Tomografía de positrones de un cerebro humano con enfermedad de Alzhéimer. Imagen de NIH.

También en 2011, una revisión sobre el enfoque evolutivo del alzhéimer repasaba varias propuestas relativas a cómo los sofisticados procesos destinados a construir y estabilizar nuestra estructura cerebral, manteniendo una plasticidad necesaria durante la larga maduración humana, pueden tener un coste bioenergético en forma de lesiones a edades avanzadas. Algunos investigadores sugieren que el riesgo de padecer alzhéimer a los 85 años es del 50%, y que si llegáramos a cumplir los 130 todos los humanos lo padeceríamos.

Los autores de la revisión, Daniel Glass (Universidad Estatal de Nueva York) y Steven Arnold (Universidad de Pensilvania), destacaban un dato curioso: de los tres alelos (versiones de un gen) de la apolipoproteína E (APOE) que se relacionan diferencialmente con el riesgo de padecer alzhéimer, el que se asocia con un mayor riesgo, APOE ε4, es la forma ancestral que aparece en nuestros parientes y ancestros evolutivos. La forma neutral y la ventajosa (ε3 y ε2 respectivamente) han aparecido exclusivamente en los humanos. ¿Por qué el alelo ε4 sencillamente no ha desaparecido? Una respuesta evidente sería que no afecta a esa “reproducción del más apto” en la que ayer dejábamos la expresión de Darwin. Pero parece que hay algo más; el gen APOE está implicado en muchos procesos, y algunos estudios sugieren que el alelo ε4 confiere otras ventajas, como protección frente al riesgo cardiovascular en respuesta a estrés mental (el típico infarto por susto), frente al daño hepático inducido por virus, y frente al riesgo de abortos espontáneos. De nuevo, un caso de la pleiotropía antagónica que definíamos ayer; es decir, más trade-offs.

Así, el estudio que comenté anteriormente no es el primero que propone la posibilidad de que el alzhéimer sea un trade-off evolutivo que impondría una restricción esencial a la prolongación de nuestra longevidad. En este nuevo trabajo, los investigadores revelan que dos de los genes que muestran señales de selección positiva en humanos son SPON1, que participa en la construcción del andamiaje de los axones y se une a la proteína precursora amiloide impidiendo su ruptura, y MAPT, responsable de la proteína tau que estabiliza la estructura en la que se apoyan las neuronas. Curiosamente, ambas son responsables de nuestra avanzada estructura cerebral, y sus hipotéticos fallos de funcionamiento producirían precisamente dos de los síntomas típicos del alzhéimer, la acumulación de beta amiloide y las madejas de proteína tau. A la vista de estos resultados, la sospecha de que el alzhéimer es el resultado de un trade-off evolutivo parece casi inmediata.

La conclusión es que tal vez esto no nos deja demasiada esperanza a la hora de luchar contra algo que los clínicos ven solo como una enfermedad (y desde el punto de vista patológico no cabe duda de que lo es), pero que para muchos biólogos es además algo más profundo y complejo, el doloroso peaje evolutivo de una larga vida. Como decíamos arriba, los humanos actuales no somos una forma perfecta de nada, sino otra especie más en su incesante camino evolutivo. Y en este breve instante de la historia de la vida en la Tierra que es la civilización, los humanos padecemos alzhéimer.

Si acaso, nuestros descendientes lejanos podrían tener algo más de suerte: dado que actualmente el alelo de APOE más prevalente en la población es el neutral ε3 –el 95% de los humanos tiene al menos una copia–, y que tal vez esto sea simplemente un efecto de la deriva genética (fenómeno que, a diferencia de la selección natural, conserva y extiende en las poblaciones versiones de los genes que no son beneficiosas ni perjudiciales, sino simplemente neutras), según Glass y Arnold sería de esperar que en el futuro el alelo dañino ε4 desapareciera de las poblaciones humanas. Así, al menos el alzhéimer no sería una funesta inevitabilidad para los futuros humanos que sobrepasarán con creces el siglo de vida.

12 comentarios

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    De este post tan cientifico solo he comprendido que…Mientras mas viejo ,más pellejo.

    Clica sobre mi nombre

    12 junio 2015 | 13:06

  2. Dice ser la evolución humana es también su medio y circunstancias

    No me quiten del proceso evolutivo humano los pesticidas, ni los transgénicos, ni las radiaciones fujiyamianas, ni las contaminaciones terribles, ni los estreses, ni las informaciones y variaciones relampagianas a las qeu hemos sometido el cerebro los últimos diez años.
    El mundo es distinto, el cerebro es el mismo. Una masa neuronal adaptándose al medio, y lo que es peor, cuando el medio se cambia de modo drástico en ocasiones y las costumbres y tradiciones conllevan choque de pensamiento. Todo cuenta, incluso leer comentarios como éste u otros. Algunos hacen pensar diferente y no es que provoquen esta enfermedad horrible todo lo que he dicho, pero por ampliar le abanico de posibilidades de trastornos emotivo.cognitivos o qué sé yo. Ojalá se descubra pronto una vacuna o se localice el problema que lo ocasiona.

    12 junio 2015 | 13:54

  3. Dice ser Stamio

    La enfermedad no es producida por microorganismos patógenos, asi que lo de vacuna va a ser complicado.

    12 junio 2015 | 15:18

  4. Dice ser Sicólogo Astral

    Nunca ha existido el alzheimer y ahora de repente aparece y se extiende por el mundo. claramente esta enfermedad es culpa de la revolución industrial. los alimentos inventados en laboratorios y provados en ratas nos están destruyendo el cerebro y la salud con la complicidad de la contaminación y de las microondas de alta potencia de las antenas en los tejados. y no digais que siempre hubo alzheimer porque era otra cosa, era DEMENCIA SENIL de ancianos, pero no olvidaban todo como si te borraran el cerebro. os parecerá perfectamente normal que se te borre el cerebro cuando antes de los años 80 no le pasaba a nadie y era una cosa como de extraterrestres un borrado del cerebro.

    12 junio 2015 | 15:52

  5. Dice ser jajeji

    @sicólogo astral no podías estar mas equivocado. Si el alzheimer no existía hace 100 años y hoy si, no es por ningún proceso de revolución industrial, simplemente es una enfermedad que surge según avanza nuestra edad y con el paso del tiempo y el aumento de la edad media de vida de los humanos, el alzheimer se ha ido generalizando y saliendo a la luz. Pero no te montes películas, ahora que somos más viejos, las enfermedades neurodegenerativas es obvio que su proliferación esté más extendida que antaño.

    12 junio 2015 | 16:26

  6. Dice ser Antiiluminati

    Es el resultado de embutir de pastillas a las personas a partir de los 55/60 años. Kilos de medicamentos q se recetan como si fuera agua.
    Muchos de ellos no son necesarios. Pero da lo mismo. Como si fuera una moda a todos por igual.
    Además las ciudades son lo peor para la 3ra. edad. En los pueblos puedenseguir teniendo una vida más activa y con más protagonismo social.
    Por no hablar de la basura q comemos. Pescado mutante. Carne hormonada exageradamente y con diversos antibióticos. .. Nada es natural ni bueno. Añadiendo a esto los postres y/ o comidas q mas bien parecen medicamentos.

    12 junio 2015 | 16:45

  7. Dice ser Teodomicio

    El Alzheimer es el castigo divino a los que han llevado una vida de pecado, depravación, sodomía, gomorría o bolivarianismo activo. Orad y sed píos y os libraréis de él como Fraga, Pinochet, Franco, Lenin o Pol Pot.

    12 junio 2015 | 18:23

  8. Dice ser lunaticko

    No mencionais como posibles causas, la radiacion que va por la tierra de donde ha habido desastres nucleares? la alta toxicidad de los alimentos a los que no somete la industria? el wifi, movil?

    es decir que si tener encuenta estos factores, no se puede hacer un estudio serio!!!!

    13 junio 2015 | 14:12

  9. Dice ser Arthur

    Lo que tienen que hacer los cientificos son estudios serios, que atajen el problema de raiz, “prevención”, investigando posibles causas mas palpables, por ejemplo, estudios a medio y largo plazo de como interfieren las microondas en la neuroplasticidad.
    La neurociencia ha crecido junto a tecnologias que pueden repercutir en el desarrollo de nuestro cerebro por lo que los datos comparativos son muy escasos y el enfoque puede que completamente erróneo.

    Sabemos que la mayoría de investigaciones son del ámbito privado y financiadas por los mismos organismos o corporaciones que utilizan tales tecnologías, por lo que sus resultados siempre serán maquillados. Los pocos estudios independientes sugieren que hay indicios de que ciertas frecuencias de ondas electromagneticas repercuten en nuestro cerebro, hay que investigar mas.

    Los partidarios de que el alzhéimer siempre ha existido se escusan de una manera muy vaga, si echamos un vistazo al pasado no podemos obtener datos fiables por diversos motivos, en el pasado la esperanza de vida era mucho menor y no podia dar lugar a que existiera tal enfermedad en una persona de 30 o 40 años.
    En los posibles casos que sugieran que existia tal enfermedad habría que cogerlo con pinzas y analizar el entorno y sus costumbres, cabe recordar que los romanos por ejemplo utilizaban el plomo en su dia a dia, que el mercurio era un quimico altamente utilizado a lo largo de nuestra historia y se desconocia como utilizarlo de una forma segura para que no acabara en nuestros acuiferos y rios que se utilizaban para abastecernos.

    Un saludo

    13 junio 2015 | 14:20

  10. Dice ser Auch

    No descubren nada nuevo… el ser humano tiene sí o sí su vida máxima teórica en unos 130 años, más de esa edad es imposible… si se supera esa edad estaríamos hablando de otra especie… Hace 500 años la gente que llegaba a los 80 años era escasísima y ya a los 90 ni de coña, el cuerpo humano se va degenerando es algo inevitable, toda célula tiene su ciclo de vida (no se puede replicar infinitamente) y llega un momento en que las replicaciones fallan, se detienen… El cerebro humano pues igual, llega un momento en que sus células empiezan a fallar… hace 500 años te morías de otras cosas antes de llegar a “exprimir en tiempo” al máximo tu cerebro, por lo que todas estas enfermedades modernas raramente se presentaban. Hoy en día lo normal es llegar a los 80 años e incluso los 90 y es cuando te encuentras todas esas enfermedades degenerativas (inevitables… tu genética solamente hace que ese día se atrase más o menos de los 80, pero llegar te llega)… La polución y el entorno influye, pero no tanto como se piensa ya que el ser humano no ha cambiado mucho en 2000 años, lo que ha cambiado es el modo de vida que ha quitado de en medio todas esas cosas que te mataban y que eran evitables o curables… Pero un cerebro cansado y viejo no hay baba de caracol que te lo rejuvenezca… Es triste, pero así es la vida, todo tiene un principio y un fin.

    14 junio 2015 | 04:29

  11. Dice ser Emilio Molina

    Ver ciertos comentarios en esta página es casi doloroso.

    ¿Por qué no había alzheimer antes? Pues la pregunta implica una afirmación que ya está sesgada de por sí: ¿cómo iban a saber antes si tenían alzheimer si la enfermedad no estaba diagnosticada? ¿Cómo lo iban a saber en épocas donde creían que una epilepsia era una posesión demoníaca? ¿Cómo lo iban a saber cuando no existía ni la medicina como tal? ¿Cómo lo iban a saber cuando la gente, por lo general, si llegaba a los 40 ya podían considerarse muy afortunados? Alguien menciona la demencia senil, y bien podría ser el calificativo que se le diera en tiempos a quienes tuvieran alzheimer.

    Por otro lado, para vivir en un mundo contaminado, lleno de pastillas, de transgénicos, de radiaciones, de malvadas farmacéuticas y wifis malignos, de comidas nada ecológicas ni naturales, qué curioso que hayamos duplicado esa esperanza de vida. De la contaminación de las ciudades por los gases de combustión de automóviles y residuos de industrias no digo nada, eso es un hecho. Pero el resto del discurso cienciófobo no se sustena: los transgénicos llevan cuatro décadas siendo evaluados y mostrando su seguridad. El wifi es una onda electromagnética como la luz visible, pero en un rango de mucha menor energía que no consigue ni excitar nuestros conos y bastones: si no consideras que la luz visible te pueda hacer daño, imagina algo un millón de veces menos energético. Los medicamentos, si bien puede haber una sobreexpedición, han permitido a cientos de millones de personas llegar hasta esos 80 años, al igual que el comer alimentos que no están en mal estado (o directamente putrefactos) gracias a los “productos químicos” que se usan para conservarlos, y que son completamente inocuos. Hablando de radiación, el suelo la tiene de forma natural y el sol nos baña constantemente con luz con energías por encima de la de la luz visible (como la ultravioleta) que sí son capaces de provocar mutaciones. En parte, gracias a eso hemos evolucionado, aunque también nos pueda provocar algún que otro cáncer.

    En definitiva, un plátano (muy natural e inofensivo él) contiene cierta cantidad de potasio 40, que en su desintegración produce radiación gamma (millones de veces más energética que la luz visible, por lo que es ionizante y puede provocar alteraciones en el ADN). Sin que lo califiques como sospechoso ni te alarmes por ello o pongas el grito en el cielo en los comentarios de alguna página web, resulta que cualquier plátano que te comas te podría provocar un cáncer (aunque tendrías que tener muy mala suerte, claro), cosa que jamás podrá provocarte tu wifi.

    Por cierto, una vacuna no es necesariamente para un microbio. Una vacuna lo que intenta es que nuestro sistema inmune aprenda a reaccionar cuando detecta un compuesto químico determinado (que puede ser las proteínas de la superficie celular de ese microbio, y también puede ser las proteínas mencionadas como causantes del alzheimer).

    14 junio 2015 | 12:48

  12. Dice ser Arthur

    A grosso modo en comparación con otros siglos, si vivimos mas años es solo por dos motivos, potabilización del agua de consumo y saneamiento de aguas residuales, Eso si es información sesgada, afirmar que vivimos mas años a pesar de todo lo que nos rodea sin definir el motivo real y restandole importancia a lo demás.

    Que vivamos mas años no significa que ciertas cosas no nos influyan negativamente, respondiendo al tema de las frecuencias naturales solo decir que nuestra evolución nos ha adaptado a ellas, igual que hará con las creadas artificialmente. Nadie ha dicho nada del wifi, dentro de las radiaciones no ionizantes hay diversas creadas artificialmente de las cuales esas son las mas inocuas. No estoy seguro si influyen negativamente o no, solo se pide que se investigue mas, ya que hay estudios que avalan que no son tan inocuas a nivel neuronal.

    Con esa forma de pensar tan retrograda no habriamos averiguado que el bisphenol-a es un disruptor endocrino, que el asbesto provoca cancer de pulmon, que el ácido perfluorooctanoico hasta hace poco podia producirse en ciertos utensilios de cocina y un largo etc. Dale las gracias a cientificos como Clair Cameron Patterson que se preocuparon por demostrar como algo tan utilizado como el plomo representaba un peligro para el medio ambiente y la vida por lo que tuvo luchar ferozmente contra las multinacionales.

    Cientificos de tres al cuarto hay demasiados, un cientifico de verdad tiene que tener unos principios y desgraciadamente en este modelo de consumo que predicamos para el cientifico honesto y con principios es dificil oponerse, si lo haces te lapidan y te ridiculizan.
    Para repetir la información sesgada ya están los medios de comunicación.

    Un saludo y bee

    16 junio 2015 | 03:00

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