BLOGS
Ciencias mixtas Ciencias mixtas

Los secretos de las ciencias para
los que también son de letras

La cebolla, la tos de los niños, los remedios naturales y la ciencia (I)

Pregunto a quien lea estas líneas: si yo le sirviera un alimento que contiene 1-sulfinilpropano, ácido pantoténico, 2-(3,4-dihidroxifenil)-3,5,7-trihidroxi-4H-cromen-4-ona, y 5,7-dihidroxi-2-[3-hidroxi-4-[(2S,3R,4S,5S,6R)-3,4,5-trihidroxi-6-(hidroximetil)oxano-2-il]oxifenil]-3-[(2S,3R,4S,5S,6R)-3,4,5-trihidroxi-6-(hidroximetil)oxano-2-yl]oxicromen-4-ona…

…¿Usted se lo comería?

Si ha respondido que jamás de los jamases, se equivoca, a no ser que nunca haya probado la cebolla. El 1-sulfinilpropano o sulfóxido de tiopropanal es el gas que nos hace llorar cuando la cortamos. El ácido pantoténico se conoce también como vitamina B5, sin la cual no podemos vivir. Los dos compuestos de nombres imposibles son, respectivamente, la quercetina y un derivado suyo. La quercetina es un componente al que se le atribuyen beneficios para la salud como antioxidante, antiinflamatorio y otros antis, efectos que según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no se sostienen con los datos científicos disponibles.

Cebollas de varios tipos. Imagen de Colin / Wikipedia.

Cebollas de varios tipos. Imagen de Colin / Wikipedia.

Sin embargo, no cabe duda de que muchas personas creen en las propiedades saludables de la cebolla, como tampoco cabe duda de que nadie objetaría comer un alimento si se le mencionara que contiene vitamina B5 y quercetina, un nombre derivado de Quercus, el género de árboles que incluye los robles y las encinas. El nombre lo es todo. No hay más que cambiar la denominación química sistemática de un compuesto por otra más sencilla y que suene a algo “natural”, y de inmediato desaparece toda aversión. Pocos se atreverían a hincar el diente a un alimento que contuviera ácido 2-hidroxipropano-1,2,3-tricarboxílico, y menos aún si se rebautiza con el nombre maldito de E330. En cambio, si lo llamamos por su apelativo más popular, ácido cítrico, nadie recela de comerse una naranja.

Ya he señalado aquí en alguna ocasión mi empeño personal, al que preveo un escaso éxito, de desbancar ese lenguaje falaz tan en boga hoy que diferencia lo “natural” de lo “químico”. Todo en la naturaleza es química. No existe nada que no sea química. Y es precisamente porque tanto nosotros como el mundo a nuestro alrededor somos química que muchos productos de la naturaleza pueden ejercer efectos sobre nuestra salud, ya sea para curarnos o para matarnos.

En China se ha manifestado en los últimos años una cierta voluntad por parte de algunos de sus científicos de poner a prueba en el laboratorio ciertas proclamas saludables de su medicina tradicional. Y curiosamente, algunas han resistido el test, revelando mecanismos bioquímicos que apoyan científicamente los usos clásicos de ciertos productos naturales. Un ejemplo que comenté aquí recientemente es el de la madreselva como remedio contra la gripe. Solo de esta manera, a través de la química, puede la llamada medicina natural dejar de ser una oscura y arcana alquimia con fuerte olor a placebo y a estampita para convertirse en un verdadero enriquecimiento para la medicina.

Como prueba de que en occidente no estamos haciendo lo mismo, pongo el ejemplo de la cebolla, y en concreto de un uso tradicional que personalmente he aplicado infinidad de veces. Hace unas semanas mi hijo pequeño (dos años y medio) agarró uno de esos virus de guardería que parecen criarse solo en las escuelitas y a los que no les falta de nada, en lo que se refiere a síntomas: resfriado, fiebre, vómitos, diarrea y tos. Una de esas noches, después de acostarle, mi hijo tosía sin cesar, así que hice lo que tantas otras veces he hecho con él y con sus hermanos cuando eran más pequeños: abrí la nevera, saqué una cebolla, piqué media en un plato y lo coloqué junto a su cama. Y como tantas otras veces, la tos desapareció en un santiamén.

Posiblemente quienes aún no hayan criado se preguntarán de dónde demonios he sacado esta especie de ritual chamánico. Pero apuesto mi reino y mi caballo a que no hay madre o padre que nunca haya oído hablar de este remedio de abuelas. Por mi parte, confieso que creo en su eficacia por lo que mi experiencia personal me ha demostrado. Si lo utilizara para mí mismo podría achacarlo al efecto placebo, pero lo he empleado con niños demasiado pequeños como para enterarse, sin informarles de lo que hacía y sin que ellos fueran conscientes del plato de cebolla en su habitación. Es lo más parecido que tengo en mi mano a un experimento.

Pero como excientífico, como periodista y como descreído, no me conformo, y he tratado de indagar sobre el tema. En el próximo post contaré el resultado de mis indagaciones.

11 comentarios

  1. Dice ser viernes

    si, yo también he utilizado el remedio de la cebolla para la tos y es bastante efectivo

    07 noviembre 2014 | 10:26

  2. Dice ser Almudena Fer

    Yo creo poco en los remedios de la abuela, pero este es verdad que funciona. Además la pediatra me dió una explicación científica que me convenció, aunque soy incapaz de repetirla aquí. También me dijo que no sirve con todos los tipos de post. Espero tú proximo post, a ver si me convence tambien

    07 noviembre 2014 | 10:31

  3. Dice ser Jade81

    Tengo la experiencia de 3 hijas y te puedo confirmar que la cebolla por la noche en la habitación cuando han estado resfriadas, siempre ha funcionado.

    En ningún momento he dudado de su efectividad, un dia la chica de la farmacia me dijo que era mejor que cualquier jarabe, ella tambien lo debe haber probado 🙂

    Saludos. 😉

    07 noviembre 2014 | 10:33

  4. Dice ser Lola

    La verdad es que lo he escuchado pero nunca lo he probado, el olor de la cebolla me disgusta. ¿
    Sabe de algún remedio parecido para ahuyentar los mosquitos?

    07 noviembre 2014 | 10:59

  5. Dice ser Paz

    Depende del tipo de tos. Para la que suele tener Elmayor es mano de santo inmediata…a pesar de la peste que deja, pero qué vamos a hacer!

    07 noviembre 2014 | 11:04

  6. Dice ser AreaEstudiantis

    Yo lo he probado y es muy buen remedio. Pero el olor a cebolla tarda varios días en irse de la habitación…

    http://areaestudiantis.com

    07 noviembre 2014 | 11:27

  7. Dice ser María

    Yo también he utilizado el remedio de la cebolla y funciona. Con mi marido uso Vip Vaporubs, el olor es más agradable y sobretodo es más placentero aplicárselo http://goo.gl/HUaxBR

    07 noviembre 2014 | 12:07

  8. Dice ser por supuesto

    Si que es verdad. Y ayuda a respirar.

    07 noviembre 2014 | 12:34

  9. Dice ser Aura

    Funciona, claro que funciona, no han sido pocas las noches en las que he recurrido a ella para calmar la insistente tos que venía a perturbar las noches de mi hija… y de paso la de los demás.

    07 noviembre 2014 | 17:18

  10. Dice ser MAMI VS BIOLOGA

    Experimentando con cebolla en este momento con mi pequeña de 5 años.Despues de darle Prospantus varios dias, ya que tenia algo de tos y flemas, hoy ha empeorado, por la mañana antes de ir al cole ha vomitado un monton de flemas.Ha ido al cole y parece que no tuvo mucha tos, pero despues de comer ha vuelto la tos y ha vomitado de nuevo esta vez comida y flemas.
    Ha llegado la noche y ha empezado el ataque de tos.Entonces me acorde de la cebolla que me habia comentado alguna vez el pediatra, la he partido en 2 y como he leido en algunas webs añadi agua y azucar.
    Llevaba una hora tosiendo sin parar fue poner la cebolla en su mesita y efectivo total ,solo ha tosido en 3 ocasiones en una hora y muy poco repetitiva de cada vez.

    PROBADLA NO OS ARREPENTIREIS !!!!

    07 noviembre 2014 | 22:32

  11. Dice ser Carol

    Un apunte quiero dejar para Javier Yanes y para el resto… Si se pica la cebolla muy fina, y se echan 4-5 cucharadas de azúcar, es mas efectivo aun, incluso descongestiona, por lo menos a nosotros si, a los 4.

    09 noviembre 2014 | 00:01

Los comentarios están cerrados.