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Delegando virus

Tengo a Julia con mocos y un poquito de fiebre, por eso no he actualizado antes y por eso este post va a ser cortito.

Este primer catarro es la prueba evidente del inicio del otoño y del cole de su hermano. Ella no va al colegio, pero es inevitable que su hermano nos traiga a casa algún que otro virus escolar.

En esta ocasión, lo que en él apenas se ha notado a ella le ha afectado bastante más.

Pero es imposible que no deleguen virus: uno utiliza el vaso de agua del otro, otro le da una chupada de piruleta a la otra… tenemos asumido que estamos en manos de la suerte y de su sistema inmune.

Y ahora a ver qué tal se nos da esta noche, que la anterior como no podía respirar bien fue un tanto toledana.

¡Los bebés pueden tener moluscos!

Pues sí, no es algo que yo supiera antes de leerlo en el blog de una mamá pediatra. Jamá había oído hablar de los moluscos infantiles hasta que me topé con su entrada.

En ella explicaba que se trata de una infección vírica, benigna, básicamente estética, contagiosa por contacto y bastante pesada de erradicar: recomendaba a los padres recientes dejarse las uñas largas y tras el baño, aprovechando que están blanditos, retirarlos rascando con las uñas. Recomendaba para que la cosa molestase menos usar una crema anestésica.

Y recuerdo que pensé lo mismo que cuando en el cole de Jaime me entregaron el papel de prevención de los piojos. Algo del tipo “sé que no es nada grave, pero ¡qué asco! Ojalá nos libremos”.

Hoy lo he recordado porque he creído ver por vez primera uno de esos bichos en el cuerpecito de un bebé muy querido para mí.

Ya dirá la pediatra si tenía razón o no, pero vistas de nuevo las fotos creo que a la mamá reciente de la nena de la que hablo, me temo que le va a tocar dejarse las uñas largas.

Os dejo parte del post de Amalia Arce.

Los moluscos son compañeros de viaje de muuuuuuchos niños para agobio de muuuuuuchos padres. Un poco más técnicamente se llama molluscum contagiosum y es una infección vírica benigna de la piel. Está causada por un virus de la familia poxvirus y típicamente afecta a los niños entre 2 y 5 años. Entre un 5 y un 8% de los niños de estas edades los padecen, algunos de forma recurrente. Aunque en realidad las lesiones suelen desaparecer solas, a veces pueden pasar años, y los propios niños se las van autoinoculando y al final pueden estar a tope de lesiones.

Son unos granitos de pequeño tamaño, aspecto perlado y con frecuencia con una depresión central como si fuera un ombligo. Cuando los has visto una vez sueles reconocerlos sin dificultades. Los niños están asintomáticos y el problema es esencialmente estético.

Es posible el contagio directo de piel a piel y también a través de utensilios y ropa. Se relaciona bastante con la asistencia a piscinas. Y también lo padecen con más frecuencia los niños atópicos.

Cuando desaparecen no dejan cicatrices. Se pueden extraer con sustancias como se hace con las verrugas, aunque lo más frecuente es con una cucharilla afilada, realizando lo que se conoce como curetaje.

Lo de los moluscos hay que tomárselo como una guerra con varias etapas y victoria a largo plazo.

El niño sale de la bañera, los moluscos están humedecidos y más blandos. Escogemos 2 ó 3 y les ponemos un poco de crema. Luego utilizamos nuestras propias uñas (largas) para arrancarlos….

En otro blog de La Nación llamado cosas de chicos también lo explican muy bien.

La primera vez que se ponen malitos

Tengo una preciosa sobrina que va para los cinco meses. Una bebota hermosa que se parece a mi hija. Hoy está malita por vez primera. Nada serio. Unos mocos, algo de tos y fiebre.

Viéndola he recordado las primeras veces que mis hijos se pusieron malos.

El peque tuvo un poco de catarro siendo muy bebé, pero la primera vez que le recuerdo realmente enfermo fue cuando, con casi un año, agarró uan gastroenteritis que le dejó hecho un trapito durante dos días.

El pobre sólo quería teta. Ni agua. Y a teta estuvo. No fue nada del otro mundo. Ahora me doy cuenta. Pero recuerdo perfectamente mi sensación de madre primeriza con su hijo enfermo por vez primera.

No fuimos a urgencias de milagro. Por que no soy yo de ir a urgencias a menos que lo vea muy negro. Pero lo que sí hice fue llamar a mi pediatra que me explicó que, no estando deshidratado, esperase un poco y siguiera dándole pecho y suero, si se quedaba con sed.

Julia ha pasado ya por dos o tres catarrillos sin importancia. Consecuencia de tener a su hermano trayendo los virus del colegio.

Pero es cierto que esa sensación de “mi niño está enfermo” tan particular de esa primera vez con su hermano no la he vuelto a tener con ella ni con él, pese a que ha estado más pocho en posteriores ocasiones.

Una acaba acostumbrándose a los catarros, gripes y gastroenteritis ocasionales afortunadamente.

Por desgracia, aún no hay nada que podamos hacer para evitarles pasar por eso en alguna que otra ocasión.

Un exantema en las manos

Tengo al peque un poco picajoso estos días. Al pobre le han salido unos granitos y rojeces en las manos que mi pediatra ha identificado rápidamente como un exántema de origen vírico.

Antes sospechó de algo llamado boca mano pie (nombre francamente idiota para una enfermedad) que parece que anda suelto, pero lo descartó rápidamente,

¿La solución? Pues una crema con corticoides un par de veces al día y si le pica mucho talco líquido.

Ojalá nos lo quitemos pronto de encima. Mi pediatra ya me ha advertido de que puede ser algo engorroso de quitarse de encima.

Parece ser que el talco líquido es mejor que en polvo. Primero por que no lo pueden inhalar y segundo por que no reseca la piel.

Y en esas andamos. Le pica lo justo, así que no se rasca demasiado el pobre.

Pero me ha hecho recordar cuando yo pasé la varicela siendo ya adulta y lo mucho que picaba. A ver cómo contener a niños pequeños frente el ataque de una enfermedad así

para que no se rasquen.

Cuando nos pegan sus virus

Ayer no hubo post. No lo hubo porque me pasé el día con fiebre y vomitando. Hoy todavía ando a medio gas.

El mismo virus que tuvo el peque me atacó la tarde del martes con todo su arsenal.

Normalmente el que suele caer en solidaridad con el peque es mi santo. Pero esta vez me ha tocado a mí.

Sólo espero que Julia se mantenga al margen. De momento parece aguantar bien todos los virus que entran en casa.

Y pasa con frecuencia que a nosotros nos arrea aún más fuerte. Lo que en ellos es un poco de flojera a nosotros nos deja desmadejados. La fiebre que a ellos les atonta, a nosotros nos machaca.

Seguro que sabéis por vuestras propias carnes de qué hablo.

Efectos secundarios de la paternidad. ¡Qué se le va a hacer!

Mañana más y mejor. Espero.

Primer año de cole, año de virus

Tengo al peque enfermo. El sábado los mocos, la tos y la fiebre le ganaron la partida y hasta ayer. Hoy ya ha ido al cole, pero sigue un poco tocado.

Imagino que el cambio de tiempo repentino que hemos vivido en Madrid tiene la culpa, que pasamos del verano al casi invierno sin otoño por medio.

Pero son muchos los que me repiten que sobre todo la culpa la tiene el cole. Que el primer año de cole o de guardería es el año del ataque de los virus. Que luego ya no tanto, pero que el primer año es un no parar con el termómetro.

Me dicen en definitiva que me vaya preparando, que hasta ahora nos hemos librado de gripes, gastroenteritis y catarros (cuando no varicelas o escarlatinas) pero que este año caera todo lo que no hemos padecido.

Tal vez tengan parte de razón, pero me parecen un tanto agoreros la verdad.

Además, no es lo mismo su sistema inmunitario con tres años que el de un bebé que va con diez meses a la guardería.

Y si hasta ahora ha sido un niño tan saludable tal vez haya suerte y siga así. Mi madre siempre cuenta que yo jamás perdí un día de cole siendo pequeña.

Pero los malos presagios no acaban ahí. Algunos de esos agoreros miran luego a Julia con sus estupendos seis meses y añaden: “ya verás, además traerá los virus a casa y se los pegará a la niña”.

Y por supuesto están los que entre risas o realmente preocupados comentan “vete a urgencias no sea que tenga la gripe A”. Claro que ese es un comentario de temporada.

¿Cuando vuestros hijos fueron el primer año al colegio o a la guardería enfermaron más que el resto de años?