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Messi, Suárez… ¿y para qué más?

Leo Messi y Luis Suárez celebran un gol del Barça. (EFE)

Leo Messi y Luis Suárez celebran un gol del Barça. (EFE)

Messi y Suárez forman un tándem letal. El argentino lleva 43 goles en todos los torneos disputados por el Barça esta temporada, por los 23 del uruguayo. Juntos han anotado 66 goles (el 60% de los de su equipo) que hacen que los azulgranas sean claros favoritos para ganar todas las competiciones, tanto nacionales como continentales. La primera ya la tienen en el bolsillo: ambos sentenciaron la Liga el pasado sábado ante el Atleti en el Camp Nou a falta todavía de siete jornadas. Y no les hizo falta nadie más. Ni Coutinho, ni Dembelé, ni Malcom… ni mucho menos Kevin-Price Boateng… el tridente del Barça no está cojo: tiene solo dos patas (útiles), la MS. Y, no, tampoco echan de menos a Neymar… aunque parece que él sí que los echa de menos a ellos.

Cinco temporadas llevan juntos en el Barça. Cinco temporadas en las que se han ido conociendo y adueñando de la delantera azulgrana. Han hecho de sus posiciones inamovibles. Ni la llegada de Griezmann podría acabar con eso… si se piensa mejor “La Decisión”.

Si echamos la vista atrás, Suárez se ha convertido en el socio perfecto para Messi. Nunca antes el argentino había encontrado semejante complicidad con alguno de sus anteriores compañeros: ni Ibahimovic ni Villa o Eto’o lograron encajar piezas con él. Pero Suárez sí. No le importa estar en un segundo plano. Y es que los estratosféricos números de Messi ensombrecen las brillantes estadísticas de Suárez, que ha alcanzado ya los 175 goles en 240 partidos con el Barça desde su llegada en 2014. Pero no le importa que Messi destaque más que él. Es más, él le ayuda a que lo haga. Es uno de los principales culpables de que Messi sea cada vez mejor Messi. Y eso es de admirar.

Leo y Luis son amigos fuera y socios dentro del campo. En esta temporada, Messi es el Pichichi de la Liga (33 goles), pero también el máximo goleador en Champions con 8 tantos marcados esta temporada, empatado con Lewandowski (8) y con una diferencia de 3 goles con Neymar y de cuatro con Cristiano y Mbappé. Suárez sigue al crack argentino de cerca en el contador de Liga, en segunda posición con 20 tantos; pero en Champions no se ha estrenado este año. Ganar el máximo torneo europeo es la obsesión del Barça, por lo que tener el marcador a cero es algo que le pesa, y mucho, al uruguayo, que todavía tiempo tiempo de marcar: la próxima oportunidad, el miércoles ante el Manchester United. Y seguro que Leo le ayudará a quitarse la espinita.

Hacen falta más futbolistas como Piqué

Piqué, celebrando un gol en el último partido de Champions del Barcelona (EFE).

Enorme revuelo el que ha despertado la presencia de Gerard Piqué en el programa La Resistencia, de David Broncano. El central del Barcelona despierta pasiones, positivas y negativas, allá por donde va. Tras lo de este jueves, queda sus referencias a su patrimonio (mayor que el presupuesto del RCD Espanyol, dijo), y una referencia sexual a las últimas victorias del Barcelona en el Bernabéu. Y claro, todo son ataques.

Me voy a posicionar: siempre con Piqué. Está claro que sus comentarios pueden sentar mal a los hinchas del RDCE y del Madrid, pero las cosas hay que mirarlas en su contexto. La Resistencia es un programa de humor, y Piqué no hizo sino adaptarse perfectamente a ese contexto. Evidentemente, hace gala del estilo ‘troll’ del programa y da un paso más en cuanto a los chistes. Y sobre los límites del humor, yo lo tengo claro: si te ofende un chiste, es tu problema. Basta con no reírte o no hacerle caso.

Creo que Gerard Piqué provoca tanto odio en algunos sectores porque es un tipo formado, inteligente, agudo, con un enorme sentido del espectáculo y que sabe desenvolverse allá donde va. Y prueba de su inteligencia es que consigue siempre que sus enemigos entren al trapo. Sinceramente, prefiero un Piqué a ese perfil de futbolista de limitado discurso y poca mano izquierda. Hacen falta más como él.

PD: El periodismo deportivo debería también reflexionar sobre dos temas: uno, por qué no es capaz de sacar entrevistas como la de este jueves y dos, cómo ha reaccionado a ésta.

¿Tiene el Barça un camino fácil hacia el triplete?

Zidane ha vuelto, pero tarde. El Real Madrid ya ha sido eliminado de la Champions en octavos, ante el Ajax. No jugará la final de la Copa del Rey al perder contra el Barça en semifinales. Y está a 12 puntos del liderato de la Liga. Vaya, temporada en blanco para los blancos (valga la redundancia). Y eso hace que el Barça sea favorito a todo. Favorito a ganar la Copa del Rey, donde jugará la final el próximo 25 de mayo ante el Valencia en el Benito Villamarín. Favorito en la Liga, primero, a mucha distancia de sus grandes rivales. Y en Champions está muy vivo: este miércoles eliminó al Olympique de Lyon en octavos (5-1). En cuartos toca el United.

Conclusión: el Barça podría volver a ganar el triplete (ya lo hizo en 2015). Pero, ¿será fácil el camino hasta él?, ¿qué le espera estos tres meses?

  • En Copa del Rey, al ser a partido único la final, tiene el 50% de las probabilidades de ganarla ante un Valencia que ha ido de menos a más esta temporada. Para los ches es un aliciente enorme estar en la final y así lo demostró Marcelino tras eliminar al Betis. Además, seguro que no les pondrán las cosas en bandeja a los de Valverde. Sin embargo, los culés son claros favoritos, y raro sería (siendo sinceros) que el Barça no sumara a su palmarés la trigesimoprimera Copa. Los azulgranas son los reyes de esta competición. Y eso que este año no la querían… (ironía).
  • En Liga, es verdad que queda mucho y la cosa no está asegurada matemáticamente, pero raro sería que el Barça se dejara por el camino los 7 puntos que tiene de ventaja con el Atlético de Madrid y, mucho más, los 12 con respecto al Real Madrid. Solo quedan 10 jornadas ligueras, con los blancos ya ha cumplido en todos sus enfrentamientos y solo les queda, entre sus  inmediatos perseguidores, el duelo con el Atleti del 6 de abril. Aunque perdieran, los de Valverde —si ambos equipos ganan todos sus partidos hasta ese día— se quedarían con 4 de diferencia a seis jornadas. No es imposible para los del Cholo ir a por la Liga, pero sí lo tendrán complicado.
  • En Champions queda mucho por delante y grandes duelos asegurados. El Barça todavía tiene cinco partidos por delante y hay que ser prudentes. Aunque es verdad que la eliminación del Real Madrid ha sido un alivio, al ser esta la competición fetiche de los blancos. Sin ellos, los culés quizás puedan cumplir su obsesión de esta temporada: levantar la Sexta (intuyo que todas se escriben ahora en mayúsculas) orejona. Ahora el objetivo es llegar hasta la final del 1 de junio en el Wanda Metropolitano. El enfrentamiento de cuartos será ante el Manchester United, asequible y que no estaba dentro de los ‘cocos’ de la eliminatoria. Y, de llegar a semifinales, el rival de los culés sería el ganador del duelo entre Oporto y Liverpool. Buen cuadro, que ayuda a evitar a la Juventus de Cristiano Ronaldo y al City de Pep Guardiola hasta la final.
La Copa del Rey, la Liga y la Champions, triplete del Barça en 2015.

La Copa del Rey, la Liga y la Champions, triplete del Barça en 2015.

El independentista, el antimadridista, el ‘messiano’… estos son los tipos de culés

Proclamas independentistas en el Camp Nou. EFE

Proclamas independentistas en el Camp Nou. EFE

En este blog solo faltaba el análisis de los tipos de aficionados del Barça. Mi compañero Raúl Rioja comenzó la saga enumerando los tipos de madridistas, Edu Casado le siguió con los tipos de colchoneros y ahora llego yo para analizar los tipos de culés. Los hay, y muy variopintos:

El Independentista: Quizá sea el primero que se nos viene a la cabeza. Fútbol y política cada vez están más ligados y hay quienes usan el fútbol para meter presión política. Son los que llevan las pancartas pidiendo “Llibertat presos politics”. “Freedom” o “Sos democracia” son otros de sus lemas favoritos. Solo van al Camp Nou para hacerse notar y llevar sus exigencias fuera de Cataluña. Si el Barça solo jugara la liga catalana no tendrían tanta visibilidad, pero aún así lo exigen. Escuchan los partidos por RAC 1 y ven solo los que se retransmiten por TV3. En catalán, claro. Su mayor ídolo es Oleguer Presas.

El antimadridista: Este es un clásico. Nunca mejor dicho. Hay quien por no ser del Real Madrid es de cualquier equipo y, cuál mejor que el eterno rival. Celebra cada derrota del Real Madrid como si fuera un título para el Barça. Y las victorias del Barça en función de lo que afecte a los blancos. Todas las decisiones que haya en contra del Madrid, bienvenidas sean. Y si son injustas, mejor, porque más daño hacen. En los clásicos se viste enterito de azulgrana solo por molestar al amigo merengón, al que tiene frito con sus ‘bufadas’.

El ‘españolito’: También lo hay. Reside en Madrid y está tan quemado con Florentino que se ha pasado al lado contrario. No está de acuerdo con las políticas del club. Intenta defender que fútbol y política no van de la mano. Su amor por Iniesta y su odio por Piqué van en el mismo saco, aunque gana el primero. Apaga la tele antes del “visca Catalunya” de las celebraciones.

El de provincias: Es del barça por herencia. Ve los partidos y los celebra en familia. La mayoría de sus colegas son del Real Madrid y siempre le ha tocado defender el tipo de juego azulgrana. Fan del tiki-taka, su mayor ídolo era Xavi Hernández. En el equipo del barrio llevaba su número. Orgulloso, le regala a sus hijos/sobrinos la indumentaria azulgrana por reyes. Hacía todas las colecciones del Sport y Mundo Deportivo, que ahora copan las estanterías de su casa. El poster del sextete, enmarcado en el salón.

El ‘messiano’: Para él todo el Barça es Leo Messi. Cuando Messi se retire, cambiará de equipo. Tiene tanto amor por el argentino que se ha tatuado su cara en alguna parte del cuerpo. Ha aprendido a imitarlo. Su mayor sueño es viajar a Argentina para ver dónde creció. Tiene en su armario todas sus camisetas. Solo quiere que gane el Barça para que Leo sea feliz; para que no se metan con él. Su amor por Messi es tan grande como su odio por Cristiano.

El turista sudamericano: Tiene predilección por los jugadores de su país, incluso de su continente. Los siente más cercanos. Defiende a Messi cuando juega con el Barça, pero no con Argentina. Su mayor sueño es viajar a España y visitar el Camp Nou. Juega las pachangas de barrio con la camiseta azulgrana, la cual heredarán sus hijos, nietos y biznietos. Pagaría por que el Barça jugara la Copa Libertadores.

El turista japonés: Asia es “mercado estratégico” para el Barça. Todo aficionado asiático (japonés y chino) desea fotografiar el Camp Nou, el monumento por excelencia de Barcelona. Compra únicamente en las tiendas del Barça y a través de Rakuten, y solo bebe vino de las bodegas de Iniesta. Ha conseguido que se proyecten vídeos japoneses en los descansos y tiene su propio punto de información fuera del estadio. Con sus inversiones en entradas y ‘merchandising’ pagaron el fichaje de Coutinho para llevarse a Iniesta.

Seguro que se os ocurre alguno más, y os agradecería que lo comentaseis. Y estoy convencida de que os identificaréis con uno o varios. Porque, aunque nadie está definido al 100%, siempre tiene un poquito de tópico en sí mismo.

Messi decide quedarse en el banquillo y 30 minutos no le sirven para remontar

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi no jugó de inicio el clásico del Camp Nou. Entró en el minuto 62, pero no estaba en el once del partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey ante el Real Madrid. No estaba por decisión propia. Como adelanté el martes, era la mejor decisión que podía tomar; pero no ha sido de Ernesto Valverde, ni tampoco de los médicos que trataban su contractura. La decisión —estoy convencida— es en exclusiva de Leo Messi. Él es quien decide cuándo parar en función de su estado de forma y la importancia del duelo. En este caso, no estaba al 100% —lo sabía— y el partido, pese a ser un clásico, no era de los más importantes de la temporada —teniendo en cuenta que es una eliminatoria de ida y vuelta—.

Dicho esto. Ahora también tengo que aceptar que su suplencia ha condenado al Barça a un empate que no le va a ser fácil de remontar en campo rival. La vuelta se juega en el Bernabéu y —como sabemos— los goles fuera de casa siempre valen el doble. En esta ocasión, el Real Madrid ha marcado uno, por lo que el Barça, con el 1-1, debería perforar la portería de Keylor Navas al menos una vez y que el Madrid no marque, o meter más que ellos para asegurarse el pase a la final el 27 de febrero (cuando se disputará el partido de vuelta). Es verdad que en ese duelo estará Messi ya recuperado y previsiblemente jugará de inicio, pero tendrá que tener un buen día para lograr invertir el resultado.

Lo más preocupante ahora es el vacío que deja cuando no está. La primera parte fue fatídica para un Barça que no sabía ni tocar, ni mantener el balón, ni mucho menos ocasionar peligro en el área de Keylor Navas. El último partido que enfrentó a Barça y Real Madrid (quitando el de hoy) fue en Liga. Tampoco estaba el máximo goleador de lo que va de temporada, pero los culés lograron ganar en casa 5-1 gracias a un hatt-trick de Suárez, otro gol de Coutinho y otro de Vidal. No estaba Messi, pero aparecieron sus compañeros e hicieron que su ausencia no se notara. Esta vez no ha sido así.

La sombra del argentino y la sorpresa de que no jugara ha pasado factura al equipo de Valverde. Messi tuvo que salir en la segunda mitad para intentar sofocar a un Barça que mejoró en los últimos 30 minutos. Un tiempo que no bastó.  Ahora —si quiere la Copa— tendrá que emular el duelo de cuartos ante el Sevilla y remontar. Es verdad que menos diferencia, pero no queda otra para llegar al Villamarín.

Messi y su lesión: dos clásicos valen más que uno

Messi se lesiona ante el Valencia en el Camp Nou. (FC BARCELONA)

Messi se lesiona ante el Valencia en el Camp Nou. (FC BARCELONA)

El Barça y el Real Madrid se van a enfrentar tres veces en poco menos de un mes: la ida de Copa del Rey en el Camp Nou (este miércoles), la vuelta de esa misma competición en el Bernabeu (el día 27 de este mes) y el clásico de la segunda vuelta de la Liga, también en Chamartín (2 de marzo). La incógnita llega cuando hablamos del once que va a jugar esos tres partidos. Y sobre todo si en todos estará Leo Messi.

Una contractura sufrida el pasado fin de semana frente al Valencia podría hacer que el astro argentino se pierda el primer clásico del año. Ahí está el quid de la cuestión: ¿arriesgará y jugará, o descansará y confiará en sus compañeros? Está claro que la decisión está en su mano. No en la de Valverde y me atrevería a decir que tampoco en la de los médicos. Si Messi cree que es importante jugar y se ve preparado (aunque no sea al 100%) para ello, tened claro que jugará. Otra cosa es si debería hacerlo pese a que su presencia es decisiva sobre el campo.

Ahí ya cada uno tiene su opinión. En este caso, la mía es clara: dos clásicos valen más que uno. Es decir, el menos importante de los tres es el de este miércoles justo para el que Messi está renqueante. Es el partido en el que el Barça se juega menos: habrá duelo de vuelta y, aunque el resultado sea desfavorable, se puede remontar (demostrado quedó ante el Sevilla). Por ello, no es estrictamente necesaria su presencia en el Camp Nou.

Además, si juega, su lesión podría ir a más. Los otros dos encuentros son decisivos: el de vuelta de Copa para jugar la final y luchar por el título y el de Liga para mantener el colchón que separa a los culés de su eterno rival, que casi les daría la Liga. Por tanto, que descanse y se prepare, que justo después vienen también las fases más decisivas de Champions, la gran prioridad (y obsesión) del Barça.

Aquí el vídeo del momento de la lesión:

La mayoría de los culés están de acuerdo con Piqué: la Copa no es una prioridad

Gerard Piqué, en un partido con el Barça. (EFE)

Gerard Piqué, en un partido con el Barça. (EFE)

Ya lo dijo Carles Puyol el pasado mes de mayo, cuando el Real Madrid ganó su cuarta Champions en cinco años. El Barça tiene que “priorizar” si quiere ponerse al nivel europeo de los blancos. Es difícil, pero no imposible. Por lo que Ernesto Valverde tiene que dosificar a sus jugadores (sobre todo a Leo Messi) e, incluso, si es necesario, elegir qué competiciones disputar al máximo nivel. En caso de que eso se de, está claro que la Copa del Rey es el torneo ‘menor’, por detrás de la Liga y el título continental.

Y lo dijo ayer también Gerard Piqué después de caer ante el Sevilla en el Pizjuán (2-0): “Si remontamos bien, si no otra vez será“. Y este pensamiento lo tienen la mayoría de los culés. Porque está claro que (por unas cosas o por otras) los aficionados al fútbol hemos asumido eso de que la Copa no es una prioridad. Ya sea por el torneo en sí, que podría considerarse ‘más fácil’ o ‘menos sacrificado’ que Liga y Champions, o simplemente por que la presión mediática nos ha metido eso en la cabeza.

Está claro que es mucho mejor ganarlo todo, lo perfecto sería un triplete (o sextete). Algo que el Barça ya ha conseguido y, precisamente por ello, tendría que volver a intentar lograrlo. Pero en caso de que no haya opciones, que los jugadores estén KO, que el equipo no pase un mala racha… (cosa que ahora no pasa, todo sea dicho) sería lógico que, tanto jugadores como aficionados, prefieran ganar Liga y Champions —o solo una de las anteriores— que la Copa.

No solo le ocurre al Barça, también al Real Madrid, Atlético… Cuando un equipo que opta a todo gana exclusivamente esta competición en una temporada se habla de “fracaso”. Esto no pasa si se gana la Champions o la Liga.

Con esto no quiero decir que los azulgranas hagan bien en ‘tirar’ la Copa, más bien todo lo contrario: un club que puede conseguir los títulos que se proponga, sobre todo con los muchos fichajes que está haciendo y la pasta que se está gastando en ellos, no puede rendirse nunca en una competición, ya sea continental, nacional o regional. Pero su obsesión por la Champions los lleva al punto en el que estamos: con un pie y medio fuera.

Las frases y los mensajes en los que Boateng desprecia al Barça y a Leo Messi

Muchos han sido los futbolistas que acaban fichando por un club cuando años, meses e incluso días antes negaban querer jugar en sus filas. Es más, algunos de ellos afirmaban preferir a sus eternos rivales antes que al club por el que después ficharon. Y es que a veces el dinero puede más que el sentimiento. Es ‘chaqueterismo‘. Un claro ejemplo de ellos es Kevin-Prince Boateng, el nuevo fichaje (cedido hasta final de temporada) del Barça.

Hace algo menos de dos años, el futbolista alemán y ghanés, que por aquel entonces jugaba para el Eintracht Frankfurt de la Bundesliga, dijo que preferiría jugar en el Real Madrid que en el Barça. E incluso se atrevió a afirmar que prefería que el Real Madrid ganara el clásico que días después ganó el Barcelona de Luis Enrique en el Bernabeu (2-3).

Lo hizo en una entrevista previa a dicho partido. Pero no fue la única vez que Boateng mostró su preferencia por el Real Madrid y por Cristiano Ronaldo, al que considera el mejor jugador de Europa, siempre por encima de Leo Messi. El mensaje más reciente que publicó a favor del galo (y, como consecuencia, en detrimento del argentino) fue el pasado 15 de junio. Tan solo siete meses antes de terminar vestido de azulgrana y con Messi de compañero (y líder).

Un año antes, el 13 de agosto de 2017, día en el que se jugó otro clásico entre el Barça y el Real Madrid, esta vez en el Camp Nou, el ghanés se quejó de un penalti pitado a favor del Barça de Keylor Navas sobre Luis Suárez. Y luego celebró eufórico el gol de Cristiano que deshizo el empate y puso por delante al Real Madrid. Incluso llegó a preguntarse si el Barça “extrañaba a Neymar” cuando acabó el partido.

Pero no fue el único. Años antes ya se había mostrado fan de CR. Incluso pidió, antes de la gala del Balón de Oro de enero de 2013, que premiaba al mejor jugador del año 2012, que lo ganara Cristiano.

Eso sí, no tuvo suerte y finalmente se lo llevó Leo Messi, quedando el luso en segundo lugar por encima de Andrés Iniesta. Un Iniesta al que Boateng también tiene aprecio.

Boateng, en una entrevista en abril de 2017.

Boateng, en una entrevista en abril de 2017.

La impunidad de Luis Suárez (y del Barça) que ni el VAR frena

Luis Suárez y Messi

Luis Suárez y Messi (EFE).

La indignación con el gol de Luis Suárez no viene de la jugada en sí, viene del hartazgo por la acumulación de ‘casualidades’, de que la moneda siempre caiga del mismo lado. De que el uruguayo no haya sido expulsado ni una sola vez desde que llegó a la Liga española. Molesta la impunidad absoluta, básicamente. Igual que Mascherano se fue de la Liga española sin que se le pitara ni un solo penalti, Suárez lo hará sin una sola roja.

La llegada del VAR ha traído varias cosas positivas, y una de ellas es que la excusa de que “es que fue una jugada muy rápida”, ya no vale. La nueva es la de “los grises”, jugadas en las que puede haber varias interpretaciones. Siempre hay coartadas para los errores clamorosos de los árbitros. También para las jugadas dudosas, y estas siempre caen curiosamente del mismo lado, del azulgrana. Bueno, siempre no. Cuando Lenglet fue expulsado por un codazo tras intervención de la tecnología, se montó tal follón mediático, que ni una sola vez más se ha atrevido el VAR a volver a señalar algo en contra del Barça.

La jugada de Suárez y Cuéllar es de las que me parece normal que el árbitro no vea bien sobre el campo. Una jugada rapidísima, confusa, casi imposible de ver por el árbitro en un primer vistazo. Pero ahora tenemos VAR. Si la jugada se analizaba tranquilamente, con varias repeticiones, y con expertos estudiándola, no debía haber problemas en verla. Para ser claros, si ese gol lo mete, por ejemplo, Ángel el del Getafe al Betis, el gol hubiera sido anulado y el delantero se hubiera llevado la correspondiente amarilla.

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, y anular ayer ese gol a Suárez, con empate en el marcador y pocos minutos por jugarse, hubiera supuesto un terremoto mediático… con el Barça ‘perjudicado’. Y cuando no se quiere ver una jugada, no se ve. El que no quiere ver falta clara del uruguayo, no la ve. Y el que no quiere ver que Rulli arrolla a Vinícius, pues tampoco lo ve. “Todo ok, José Luis”. Qué mal está el Madrid, a 10 puntos del Barça eh. Y todos contentos.

PD: La jugada de Suárez será considerada como un acierto del VAR. Le pregunté directamente la semana pasada a Velasco Carballo por jugadas así, y su respuesta fue que cuando ni entre ellos (los exárbitros) se ponen de acuerdo, se considera un acierto. Normal que así tenga un 96% de efectividad el VAR, según su propio estudio.

El papelón de la RFEF: ¿Y si el Barcelona gana ahora la Copa del Rey?

Messi, este jueves ante el Levante (EFE).

Lo sospechaba ya este jueves mi compañera Noelia Pérez. El Barça se va de rositas. La alineación indebida de Chumi en el partido de ida de octavos ante el Levante queda impune porque la denuncia se hizo fuera de plazo.

Así las cosas, el Barcelona sigue adelante tras haber cometido una infracción. ¿Qué pasará si el equipo azulgrana acaba ganando el torneo? (como, por otro lado, ha ocurrido en los últimas cuatro temporadas). Evidentemente, la ley es la ley y no se podrá objetar nada de manera legal al posible triunfo barcelonista, pero moralmente, sería todo un papelón para la RFEF: el equipo que alza el título cometió una alineación indebida.

Como bien dice mi amigo Daniel Fernández de Lis, abogado, es la RFEF la que debía entrar de oficio y vigilar estos hechos.

Independientemente de ello, este precedente debería obligar a los clubes a extremar la atención ante futuros deslices de los equipos, porque acabamos de comprobar que el tiempo de reacción es fundamental.

Y ahora, a ver qué nos depara el fútbol.