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El acuerdo Neymar-Barça lleva el mismo camino que la investidura fallida

Llevamos todo el verano (y parte de la primavera) hablando de que Neymar quiere volver al Barça. Pero su vuelta a la Ciudad Condal no está clara. Un día parece que el caso avanza, pero al otro retrocede… y lo más probable es que se descarte, ya que desde la entidad parisina se ha puesto fecha límite: si el 31 de julio no hay acuerdo ni oferta, Neymar se quedará en el PSG.

Es un fichaje difícil: el PSG pediría más de 200 millones por el brasileño (incluyendo quizás en el traspaso a otro jugador importante como Dembélé) y el Barça ya ha invertido suficiente en fichajes… Además, el tiempo para negociar se agota y, pese a lo que digan Xavi o Iniesta, lo que no se ha hecho en tres meses no se puede hacer en dos días. Y que tampoco es un jugador al que necesiten los azulgrana. Ya ha empezado la pretemporada y los clubes ya están cogiendo fuelle, probando a sus fichajes y amoldándolos al equipo.

Neymar entrena con el PSG. (EFE)

Neymar entrena con el PSG. (EFE)

Igual que pasó en la investidura fallida de Pedro Sánchez, el fichaje de Ney parece abocado al fracaso. Van por el mismo camino y en la prensa deportiva francesa empiezan a sospechar que el brasileño seguirá vinculado al Paris Saint Germain no solo esta temporada, sino las tres que le quedan de contrato e, incluso, varias más. Y es que unos piden una cosa, los otros ofrecen la contraria. Por ello, la posibilidad de que la MSN (+G) pueda volver a verse sobre el terreno de juego parece diluirse poco a poco.

Por ahora, el jeque Nasser Al-Khelaifi ha declarado oficialmente que no tiene intención de vender al futbolista, si bien desde el club se están realizando movimientos de forma discreta porque el jugador ha manifestado sus ganas de irse de París. Pero nadie quiere dar un paso en falso. Bartomeu ha pedido al PSG que, si finalmente se piensan venderlo, se lo notifiquen, aunque tampoco está claro que vaya a pagar lo que pidan por el jugador. Ahí empezaría una intensa (y corta) negociación.

Ney, que llegó más tarde a los entrenamientos de la pretemporada con el PSG ya está totalmente integrado en su rutina. Sin forzar por la lesión que sufrió el 6 de junio con Brasil y que le impidió jugar la Copa América, pero intentando volver a estar al máximo nivel. Incluso se le ha visto de risas con Mbappé. ¿Dónde se quedaron sus ganas de volver? ¿Lo ve ya imposible? Lo sabremos en cinco días.

El Barça ya piensa en sustitutos para Valverde: ¿Klopp, Koeman, Allegri…?

No era una prioridad esta temporada para el Barça. Y ahora parece que ha condenado a muchos más de lo que imaginábamos. Nadie la quería (o eso decíamos los periodistas) después de caer en la ida de cuartos ante el Sevilla. Pero perder la trigesimoprimera Copa del Rey que estaba a puntito de colarse en las vitrinas del museo del Camp Nou ha sido más duro de lo esperado. Sin Champions, pero también sin Copa.

El sábado se jugó la final ante el Valencia en el Benito Villamarín. Sin titularísimos como Ter Stegen o Suárez. También sin Dembélé. Pero con la vuelta de otros como Cillesen o Coutinho, que podrían haber jugado su último partido como jugadores del Barça si se hacen finalmente efectivas sus salidas. La del primero, de hecho, parece estar prácticamente sentenciada. La del segundo, después del partido en Sevilla, quizá también lo esté.

También sigue en el aire la continuidad de Ernesto Valverde, que parece tambalearse ahoa más que nunca, después de haber cosechado dos catástrofes seguidas. Quién se lo iba a decir al Txingurri… Dos Ligas y una copa en dos años y su permanencia parece ya inviable. Por no haber logrado la Champions, claro. Pero también por no haber logrado su segunda Copa. Corre el rumor de que él mismo podría dimitir por la presión recibida… A pesar de que Bartomeu reiterase su confianza en él hasta dos veces en la semana previa a la final e incluso después de la derrota ante el Valencia.

Ernesto Valverde durante la final de Copa ante el Valencia. (EFE)

Ernesto Valverde durante la final de Copa ante el Valencia. (EFE)

Y, como siempre en estos casos, suenan algunos nombres para sentarse en el banquillo culé. Mientras esperamos a que Xavi Hernández esté del todo preparado suenan con fuerza varios nombres para dirigir a los azulgranas la próxima temporada (y quizá mas…):

  • Massimiliano Allegri: El entrenador italiano ex de la Juventus, dejó al equipo turinés hace dos semanas tras cinco temporadas como su técnico. Con su dimisión, todos los rumores sobre su posible llegada a Barcelona comenzaron a aflorar y, ahora, parece el mejor posicionado para asumir las riendas de un equipo en el que tiene que haber cambios, y muy drásticos. Allegri (51 años) tiene carácter y no le temblará el pulso al vender y fichar otros jugadores. Comparte con el Barça una obsesión: ganar la Champions League.
  • Ronald Koeman: Es 0tro de los que más suenan, sobre todo porque fue visto hace un par de semanas paseando por las calles de la Ciudad Condal. Y no parece que estuviera de vacaciones en la playa. Conocido por la afición, jugó en el club en su etapa como futbolista e incluso llegó a formar parte del equipo técnico durante una temporada. El holandés, de 56 años, tiene una dilatada carrera en grandes equipos europeos y actualmente es el entrenador de la selección de su país, una de las más emergentes en el panorama actual.
  • Jürgen Klopp: Uno de los mejores entrenadores que hay en estos momentos. Entrena ahora al Liverpool que eliminó al Barça de la Champions. Con agallas y sin rendirse. Tirando de épica y motivando a sus jugadores como nadie. El del alemán (51 años) es un fichaje difícil, incluso me atrevería a decir imposible. Pero… ¿por qué no soñar?
  • Erik ten Hag: Actual entrenador del Ajax, tendría entre sus filas a algunos de sus jugadores hasta ahora indiscutibles: De Jong y De Ligt. El juego de su equipo ha dejado boquiabiertos a muchos esta temporada y pensar que puede implantarlo en el Barça ilusionaría a cualquier culé, como lo hizo Pep Guardiola (que, incluso, a algunos les podría recordar a él). Este holandés de 49 años ha logrado alzar al Ajax hasta conquistar un doblete, y con una labor impecable en Champions (eliminando al Real Madrid y a la Juventus). El inconveniente: tiene contrato vigente hasta junio de 2020.

Otros de los que están en boca de muchos son Roberto Martínez (que también sonó para el Real Madrid hace un año); Unai Emery, que estaría encantado de volver a la Liga y se le considera un experto en eliminatorias, algo que el Barça valora mucho visto lo de los últimos años; y Laurent Blanc, cuya mejor baza que está en estos momentos libre. ¿Y tú, quien crees que encajaría mejor?

Carta a los culés decepcionados: Tranquilos, Xavi lo conseguirá

Hinchas del Barça, decepcionados con la derrota de su equipo en Anfield. (Action Images)

Hinchas del Barça, decepcionados con la derrota de su equipo en Anfield. (Action Images)

Queridos culés;

Entiendo vuestra frustración. La comparto. Y sé que la de ayer no fue vuestra mejor noche y hoy no será vuestro mejor día. Ni quizá esta sea vuestra mejor semana. En el ascensor, en el metro, en la calle, en los bares, en el trabajo… todo el mundo, aficionado o no al fútbol, solo habla de la hecatombe del Barça en Anfield. Algunos lo harán decepcionados, tristes y compungidos como vosotros. Otros, sin embargo, estarán tan pletóricos como si hubieran ganado ellos mismos la Decimocuarta Champions.

La decepción ha sido gigantesca. Os veíais en las gradas del Wanda Metropolitano el 1 de junio y también, muy probablemente, levantando la sexta Orejona. Es normal, vuestro equipo era el gran favorito. Pero no ha podido ser. Estas jornadas posteriores de reflexión serán duras: habrá intercambios de opiniones y culpabilidades; quizá algún jugador, o quizá el entrenador, salga por la puerta de atrás con la cabeza gacha.

Pero una renovación es necesaria. Y mucho. Sobre todo para recuperar el juego del FC Barcelona. Ese que enamora y deja embobados hasta a quienes visten de blanco. Ese que os dio dos tripletes con el Barça y dos Eurocopas y un Mundial con la selección española. Ese juego ha de volver.

Es verdad que no están ni Xavi, ni Iniesta, ni Puyol… ni muchos otros jugadores que se dejaron el alma sobre el césped para lograrlo. Pero sigue habiendo cantera; sigue habiendo cientos de jóvenes en la Masía por los que apostar para hacer una piña como la de los mejores tiempos. Una piña que sienta los colores como un aficionado más, que sufra las derrotas y celebre como nadie los triunfos. Una piña que, ¿por qué no?, pueda estar entrenada por Xavi Hernández. ¡Qué bonito sería que él nos devolviera la ilusión! ¿Verdad?

La Champions pasa de ser obsesión a pesadilla para el Barça: los fantasmas de Roma resucitan en Liverpool

Alba, Messi, Coutinho y Piqué con caras largas en el partido ante el Liverpool. (Action Images)

Alba, Messi, Coutinho y Piqué con caras largas en el partido ante el Liverpool. (Action Images)

El Barça tenía un claro objetivo para esta temporada: ganar la Champions. Era tan claro que se convirtió en obsesión. Para Messi, para Valverde, para la afición… la Champions era la prioridad este año, ya lo dijo el crack argentino a principio de temporada. Una obsesión que se volvió más real cuando el eterno rival y gran favorito para volver a ganarla, el Real Madrid, (por su palmarés, más que nada) había quedado eliminado. Y eso aumentó la presión. Una presión que el equipo azulgrana no ha sabido soportar. Ni los jugadores ni el entrenador han sabido manejar la situación de verse como los grandes favoritos en todas las apuestas para llevarse la Orejona este año.

La mala planificación de los partidos de la semifinal (sobre todo el segundo y definitivo) es, en gran parte, la responsable de que los azulgrana tengan que ver la final del Wanda Metropolitano desde casa. Si la ven. Porque no se puede llegar a Anfield con un 3-0 conseguido en el Camp Nou y no saber defender ese gran resultado. Y no solo no defender, sino tampoco saber atacar cuando ves que al final el partido se te vuelve en contra. Así, los gravísimos errores cometidos en el pasado se han vuelto a repetir. Esos fantasmas que veían ya muy lejos, se han acercado, tanto que los tocan con la yema de los dedos.

La sombra de la Roma se convirtió en luz para el Liverpool, que emuló lo que pasó la temporada pasada: en aquella ocasión el Barça no hizo valer un 4-1 a favor, y ayer tampoco pudo hacerlo con 3-0. Dos escenarios que ahora para cualquier culé significan lo mismo: Roma ahora es Liverpool y Liverpool ahora es Roma. Dos ciudades malditas y dos escenarios que han convertido la obsesión, pero también la ilusión, en la peor pesadilla. Incluso, me atrevería a decir que en este caso el ánimo está más dañado: el aficionado culé se veía paseando por Madrid el 1 de junio y Messi levantando ‘SU’ Copa de Europa. Adiós Champions. Adiós triplete. ¿Adiós Valverde?

Zidane está asustado por el dominio actual del Barça

Zidane, en un partido contra el Barça. (EFE)

Zidane, en un partido contra el Barça. (EFE)

Sí. Zinedine Zidane está asustado. Y no por el mal rendimiento de su equipo en este final de temporada, sino por que el eterno rival haya ganado (dando por hecho que esta también la logrará) ocho de once títulos ligueros en la última década. OCHO, que se dice pronto. Y el Real Madrid, dos. Para el técnico galo ahora el título más importante es el nacional. Porque de la Champions ya se ha cansado… y porque ve que, a este paso y con este ritmo, el Barça le superará en número de trofeos de Liga en sus vitrinas.

Los culés llevan 26 (con esta) y los blancos, 33. Solo siete de diferencia, por lo que para 2030 ya podríamos hablar de empate ténico si se sigue la misma rutina. Pero… la culpa de ello solamente la tendrá el Real Madrid. Es verdad que actualmente la Liga es cosa de dos (o de tres si el Atleti se mete en la lucha). Y cuando uno de los dos está más centrado en otras competiciones que en esa, lo normal es que la pierda. Es lo que le ha pasado a los blancos esta última década: se han centrado más en ganar Champions tras Champions (cuatro en los últimos cinco años, sin contar este) y han dajado la Liga de lado.

El campeonato nacional hay que jugarlo con intensidad y ganas desde el primer al último partido. Es el que evalúa el rendimiento de un equipo durante todo el año, con partidos casi todos los fines de semana (e incluso entre semana) que obligan a estar al 100% si se quiere tener opciones al título. Es el más sacrificado, y por tanto, el que más se agradece ganar al final de temporada. Pero claro, no tiene el mismo reconocimiento a nivel mundial como ganar una Champions. Y eso, el copar todas las portadas de Europa, es lo que le mola a Florentino.

Zidane está asustado. No solo por la Liga, también porque ve que este año el Barça puede ganarlo todo: un triplete. Va por el buen camino: la liga decidida, la Copa a punto de caramelo con una final asequible ante el Valencia y la Champions encarrilada, ya en semis y tras haber pasado la fase maldita con solvencia. Un triplete que podrían conseguir los azulgrana, que sería su tercer triplete de la historia, por los… CERO que llevan los blancos. Y eso escuece.

Messi, Suárez… ¿y para qué más?

Leo Messi y Luis Suárez celebran un gol del Barça. (EFE)

Leo Messi y Luis Suárez celebran un gol del Barça. (EFE)

Messi y Suárez forman un tándem letal. El argentino lleva 43 goles en todos los torneos disputados por el Barça esta temporada, por los 23 del uruguayo. Juntos han anotado 66 goles (el 60% de los de su equipo) que hacen que los azulgranas sean claros favoritos para ganar todas las competiciones, tanto nacionales como continentales. La primera ya la tienen en el bolsillo: ambos sentenciaron la Liga el pasado sábado ante el Atleti en el Camp Nou a falta todavía de siete jornadas. Y no les hizo falta nadie más. Ni Coutinho, ni Dembelé, ni Malcom… ni mucho menos Kevin-Price Boateng… el tridente del Barça no está cojo: tiene solo dos patas (útiles), la MS. Y, no, tampoco echan de menos a Neymar… aunque parece que él sí que los echa de menos a ellos.

Cinco temporadas llevan juntos en el Barça. Cinco temporadas en las que se han ido conociendo y adueñando de la delantera azulgrana. Han hecho de sus posiciones inamovibles. Ni la llegada de Griezmann podría acabar con eso… si se piensa mejor “La Decisión”.

Si echamos la vista atrás, Suárez se ha convertido en el socio perfecto para Messi. Nunca antes el argentino había encontrado semejante complicidad con alguno de sus anteriores compañeros: ni Ibahimovic ni Villa o Eto’o lograron encajar piezas con él. Pero Suárez sí. No le importa estar en un segundo plano. Y es que los estratosféricos números de Messi ensombrecen las brillantes estadísticas de Suárez, que ha alcanzado ya los 175 goles en 240 partidos con el Barça desde su llegada en 2014. Pero no le importa que Messi destaque más que él. Es más, él le ayuda a que lo haga. Es uno de los principales culpables de que Messi sea cada vez mejor Messi. Y eso es de admirar.

Leo y Luis son amigos fuera y socios dentro del campo. En esta temporada, Messi es el Pichichi de la Liga (33 goles), pero también el máximo goleador en Champions con 8 tantos marcados esta temporada, empatado con Lewandowski (8) y con una diferencia de 3 goles con Neymar y de cuatro con Cristiano y Mbappé. Suárez sigue al crack argentino de cerca en el contador de Liga, en segunda posición con 20 tantos; pero en Champions no se ha estrenado este año. Ganar el máximo torneo europeo es la obsesión del Barça, por lo que tener el marcador a cero es algo que le pesa, y mucho, al uruguayo, que todavía tiempo tiempo de marcar: la próxima oportunidad, el miércoles ante el Manchester United. Y seguro que Leo le ayudará a quitarse la espinita.

Hacen falta más futbolistas como Piqué

Piqué, celebrando un gol en el último partido de Champions del Barcelona (EFE).

Enorme revuelo el que ha despertado la presencia de Gerard Piqué en el programa La Resistencia, de David Broncano. El central del Barcelona despierta pasiones, positivas y negativas, allá por donde va. Tras lo de este jueves, queda sus referencias a su patrimonio (mayor que el presupuesto del RCD Espanyol, dijo), y una referencia sexual a las últimas victorias del Barcelona en el Bernabéu. Y claro, todo son ataques.

Me voy a posicionar: siempre con Piqué. Está claro que sus comentarios pueden sentar mal a los hinchas del RDCE y del Madrid, pero las cosas hay que mirarlas en su contexto. La Resistencia es un programa de humor, y Piqué no hizo sino adaptarse perfectamente a ese contexto. Evidentemente, hace gala del estilo ‘troll’ del programa y da un paso más en cuanto a los chistes. Y sobre los límites del humor, yo lo tengo claro: si te ofende un chiste, es tu problema. Basta con no reírte o no hacerle caso.

Creo que Gerard Piqué provoca tanto odio en algunos sectores porque es un tipo formado, inteligente, agudo, con un enorme sentido del espectáculo y que sabe desenvolverse allá donde va. Y prueba de su inteligencia es que consigue siempre que sus enemigos entren al trapo. Sinceramente, prefiero un Piqué a ese perfil de futbolista de limitado discurso y poca mano izquierda. Hacen falta más como él.

PD: El periodismo deportivo debería también reflexionar sobre dos temas: uno, por qué no es capaz de sacar entrevistas como la de este jueves y dos, cómo ha reaccionado a ésta.

¿Tiene el Barça un camino fácil hacia el triplete?

Zidane ha vuelto, pero tarde. El Real Madrid ya ha sido eliminado de la Champions en octavos, ante el Ajax. No jugará la final de la Copa del Rey al perder contra el Barça en semifinales. Y está a 12 puntos del liderato de la Liga. Vaya, temporada en blanco para los blancos (valga la redundancia). Y eso hace que el Barça sea favorito a todo. Favorito a ganar la Copa del Rey, donde jugará la final el próximo 25 de mayo ante el Valencia en el Benito Villamarín. Favorito en la Liga, primero, a mucha distancia de sus grandes rivales. Y en Champions está muy vivo: este miércoles eliminó al Olympique de Lyon en octavos (5-1). En cuartos toca el United.

Conclusión: el Barça podría volver a ganar el triplete (ya lo hizo en 2015). Pero, ¿será fácil el camino hasta él?, ¿qué le espera estos tres meses?

  • En Copa del Rey, al ser a partido único la final, tiene el 50% de las probabilidades de ganarla ante un Valencia que ha ido de menos a más esta temporada. Para los ches es un aliciente enorme estar en la final y así lo demostró Marcelino tras eliminar al Betis. Además, seguro que no les pondrán las cosas en bandeja a los de Valverde. Sin embargo, los culés son claros favoritos, y raro sería (siendo sinceros) que el Barça no sumara a su palmarés la trigesimoprimera Copa. Los azulgranas son los reyes de esta competición. Y eso que este año no la querían… (ironía).
  • En Liga, es verdad que queda mucho y la cosa no está asegurada matemáticamente, pero raro sería que el Barça se dejara por el camino los 7 puntos que tiene de ventaja con el Atlético de Madrid y, mucho más, los 12 con respecto al Real Madrid. Solo quedan 10 jornadas ligueras, con los blancos ya ha cumplido en todos sus enfrentamientos y solo les queda, entre sus  inmediatos perseguidores, el duelo con el Atleti del 6 de abril. Aunque perdieran, los de Valverde —si ambos equipos ganan todos sus partidos hasta ese día— se quedarían con 4 de diferencia a seis jornadas. No es imposible para los del Cholo ir a por la Liga, pero sí lo tendrán complicado.
  • En Champions queda mucho por delante y grandes duelos asegurados. El Barça todavía tiene cinco partidos por delante y hay que ser prudentes. Aunque es verdad que la eliminación del Real Madrid ha sido un alivio, al ser esta la competición fetiche de los blancos. Sin ellos, los culés quizás puedan cumplir su obsesión de esta temporada: levantar la Sexta (intuyo que todas se escriben ahora en mayúsculas) orejona. Ahora el objetivo es llegar hasta la final del 1 de junio en el Wanda Metropolitano. El enfrentamiento de cuartos será ante el Manchester United, asequible y que no estaba dentro de los ‘cocos’ de la eliminatoria. Y, de llegar a semifinales, el rival de los culés sería el ganador del duelo entre Oporto y Liverpool. Buen cuadro, que ayuda a evitar a la Juventus de Cristiano Ronaldo y al City de Pep Guardiola hasta la final.
La Copa del Rey, la Liga y la Champions, triplete del Barça en 2015.

La Copa del Rey, la Liga y la Champions, triplete del Barça en 2015.

El independentista, el antimadridista, el ‘messiano’… estos son los tipos de culés

Proclamas independentistas en el Camp Nou. EFE

Proclamas independentistas en el Camp Nou. EFE

En este blog solo faltaba el análisis de los tipos de aficionados del Barça. Mi compañero Raúl Rioja comenzó la saga enumerando los tipos de madridistas, Edu Casado le siguió con los tipos de colchoneros y ahora llego yo para analizar los tipos de culés. Los hay, y muy variopintos:

El Independentista: Quizá sea el primero que se nos viene a la cabeza. Fútbol y política cada vez están más ligados y hay quienes usan el fútbol para meter presión política. Son los que llevan las pancartas pidiendo “Llibertat presos politics”. “Freedom” o “Sos democracia” son otros de sus lemas favoritos. Solo van al Camp Nou para hacerse notar y llevar sus exigencias fuera de Cataluña. Si el Barça solo jugara la liga catalana no tendrían tanta visibilidad, pero aún así lo exigen. Escuchan los partidos por RAC 1 y ven solo los que se retransmiten por TV3. En catalán, claro. Su mayor ídolo es Oleguer Presas.

El antimadridista: Este es un clásico. Nunca mejor dicho. Hay quien por no ser del Real Madrid es de cualquier equipo y, cuál mejor que el eterno rival. Celebra cada derrota del Real Madrid como si fuera un título para el Barça. Y las victorias del Barça en función de lo que afecte a los blancos. Todas las decisiones que haya en contra del Madrid, bienvenidas sean. Y si son injustas, mejor, porque más daño hacen. En los clásicos se viste enterito de azulgrana solo por molestar al amigo merengón, al que tiene frito con sus ‘bufadas’.

El ‘españolito’: También lo hay. Reside en Madrid y está tan quemado con Florentino que se ha pasado al lado contrario. No está de acuerdo con las políticas del club. Intenta defender que fútbol y política no van de la mano. Su amor por Iniesta y su odio por Piqué van en el mismo saco, aunque gana el primero. Apaga la tele antes del “visca Catalunya” de las celebraciones.

El de provincias: Es del barça por herencia. Ve los partidos y los celebra en familia. La mayoría de sus colegas son del Real Madrid y siempre le ha tocado defender el tipo de juego azulgrana. Fan del tiki-taka, su mayor ídolo era Xavi Hernández. En el equipo del barrio llevaba su número. Orgulloso, le regala a sus hijos/sobrinos la indumentaria azulgrana por reyes. Hacía todas las colecciones del Sport y Mundo Deportivo, que ahora copan las estanterías de su casa. El poster del sextete, enmarcado en el salón.

El ‘messiano’: Para él todo el Barça es Leo Messi. Cuando Messi se retire, cambiará de equipo. Tiene tanto amor por el argentino que se ha tatuado su cara en alguna parte del cuerpo. Ha aprendido a imitarlo. Su mayor sueño es viajar a Argentina para ver dónde creció. Tiene en su armario todas sus camisetas. Solo quiere que gane el Barça para que Leo sea feliz; para que no se metan con él. Su amor por Messi es tan grande como su odio por Cristiano.

El turista sudamericano: Tiene predilección por los jugadores de su país, incluso de su continente. Los siente más cercanos. Defiende a Messi cuando juega con el Barça, pero no con Argentina. Su mayor sueño es viajar a España y visitar el Camp Nou. Juega las pachangas de barrio con la camiseta azulgrana, la cual heredarán sus hijos, nietos y biznietos. Pagaría por que el Barça jugara la Copa Libertadores.

El turista japonés: Asia es “mercado estratégico” para el Barça. Todo aficionado asiático (japonés y chino) desea fotografiar el Camp Nou, el monumento por excelencia de Barcelona. Compra únicamente en las tiendas del Barça y a través de Rakuten, y solo bebe vino de las bodegas de Iniesta. Ha conseguido que se proyecten vídeos japoneses en los descansos y tiene su propio punto de información fuera del estadio. Con sus inversiones en entradas y ‘merchandising’ pagaron el fichaje de Coutinho para llevarse a Iniesta.

Seguro que se os ocurre alguno más, y os agradecería que lo comentaseis. Y estoy convencida de que os identificaréis con uno o varios. Porque, aunque nadie está definido al 100%, siempre tiene un poquito de tópico en sí mismo.

Messi decide quedarse en el banquillo y 30 minutos no le sirven para remontar

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi no jugó de inicio el clásico del Camp Nou. Entró en el minuto 62, pero no estaba en el once del partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey ante el Real Madrid. No estaba por decisión propia. Como adelanté el martes, era la mejor decisión que podía tomar; pero no ha sido de Ernesto Valverde, ni tampoco de los médicos que trataban su contractura. La decisión —estoy convencida— es en exclusiva de Leo Messi. Él es quien decide cuándo parar en función de su estado de forma y la importancia del duelo. En este caso, no estaba al 100% —lo sabía— y el partido, pese a ser un clásico, no era de los más importantes de la temporada —teniendo en cuenta que es una eliminatoria de ida y vuelta—.

Dicho esto. Ahora también tengo que aceptar que su suplencia ha condenado al Barça a un empate que no le va a ser fácil de remontar en campo rival. La vuelta se juega en el Bernabéu y —como sabemos— los goles fuera de casa siempre valen el doble. En esta ocasión, el Real Madrid ha marcado uno, por lo que el Barça, con el 1-1, debería perforar la portería de Keylor Navas al menos una vez y que el Madrid no marque, o meter más que ellos para asegurarse el pase a la final el 27 de febrero (cuando se disputará el partido de vuelta). Es verdad que en ese duelo estará Messi ya recuperado y previsiblemente jugará de inicio, pero tendrá que tener un buen día para lograr invertir el resultado.

Lo más preocupante ahora es el vacío que deja cuando no está. La primera parte fue fatídica para un Barça que no sabía ni tocar, ni mantener el balón, ni mucho menos ocasionar peligro en el área de Keylor Navas. El último partido que enfrentó a Barça y Real Madrid (quitando el de hoy) fue en Liga. Tampoco estaba el máximo goleador de lo que va de temporada, pero los culés lograron ganar en casa 5-1 gracias a un hatt-trick de Suárez, otro gol de Coutinho y otro de Vidal. No estaba Messi, pero aparecieron sus compañeros e hicieron que su ausencia no se notara. Esta vez no ha sido así.

La sombra del argentino y la sorpresa de que no jugara ha pasado factura al equipo de Valverde. Messi tuvo que salir en la segunda mitad para intentar sofocar a un Barça que mejoró en los últimos 30 minutos. Un tiempo que no bastó.  Ahora —si quiere la Copa— tendrá que emular el duelo de cuartos ante el Sevilla y remontar. Es verdad que menos diferencia, pero no queda otra para llegar al Villamarín.