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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Las cinco claves de los cuatro pinchazos seguidos del Barça en Liga

Ocho partidos, cuatro victorias, tres empates y una derrota. Este es el balance del Barça en las primeras ocho jornadas de Liga. Está segundo en la clasificación por detrás de un gran Sevilla contra quien jugará el siguiente partido y por delante de un Valencia que este domingo le plantó cara y le arrebató un valioso punto. Es verdad que este año parece más normal (el Real Madrid lleva tres jornadas sin ganar), pero no es habitual que el equipo azulgrana pierda tantos puntos en tan pocos partidos.

Por eso, analizamos al detalle las cinco claves en las que puede estar esta crisis que atraviesa el Barça. ¿Hay algún culpable o son errores de equipo?

  • Luis Suárez: El uruguayo empieza siempre las temporadas en su peor estado de forma. Sin entenderse con sus compañeros y sin encontrarse a sí mismo. No culmina las jugadas, pierde demasiados balones y no entra en las jugadas a tiempo para rematarlas. Su puntería, además, se resiente. Esto viene siendo algo habitual en el comienzo del año futbolero en Luis Suárez. Pero ya hemos pasado la octava jornada y es raro que no haya despertado. Lleva solo tres goles y tres asistencias en lo que va de temporada. Es cierto que lucha y que el último partido lo jugó tocado, pero su acierto no está fino y el promedio de goles que lleva deja mucho que desear tras estar siempre entre los mayores goleadores del equipo. Y Messi solo no puede con todo.
  • La defensa: Los contragolpes están sorprendiendo muy a menudo al Barça en este comienzo de año. Ni Gerard Piqué ni Vermaelen ni Semedo están en su mejor momento. Los fallos entre ellos se están convirtiendo en un habitual y no muestran la solvencia de la pasada temporada, cuando una de las claves de la excelente racha de resultados en Liga fue precisamente esta, ya fuera por el trabajo global o por la inspiración de Ter Stegen. Esta temporada el equipo de Valverde ya ha encajado goles contra el Sevilla (uno), Huesca (dos), Real Sociedad, (uno), Girona (dos), Leganés (dos), Athletic de Bilbao (uno) y Valencia (uno). Siete de ocho partidos encajando.
Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

  • Cansancio y pocos cambios: En el último partido ante el Valencia, Ernesto Valverde no hizo cambios hasta el minuto 83 de juego. Y, además, solo utilizó dos de tres pese a que los jugadores se veían relativamente cansados. Esta fue una de las causas de que el Barça, pese a su insistencia, no hallara huecos en la defensa contraria en el final del partido contra el Valencia y no consiguiera marcar el gol que tanto buscó al final. Insistió, pero el cansancio de sus jugadores no le permitió desbordar y arrancarle tres puntos al conjunto Ché. El cansancio se vio sobre todo reflejado en Coutinho (uno de los sustituidos), que ni fuerza tenía siquiera ya para disparar. Este cansancio, además, podría haber propiciado el gol y la victoria del rival por culpa de un fallo tonto.
  • Mucha posesión, poca eficacia: Es un habitual ya que el Barça controle el balón y, por tanto, tenga mayor posesión que el rival. El juego de toque es su marca propia, pero también es necesario que ese toque termine dentro de la red. No obstante, eso no está pasando. ¿Por qué? El Barça de Valverde pierde muchos balones en el centro del campo, incluso algunos en la defensa, que hacen mucho daño y, casi siempre, terminan siendo una ocasión clara de gol para el contrario. El toque no sirve si no logras culminarlo a tu favor. Hay que controlar los partidos, pero también ganarlos.
  • La Champions: La obsesión del Barça por la Champions es clara. Su objetivo de este año es ganarla. Pero no por ello deben dejar de lado las otras competiciones. Está claro que el nivel del equipo azulgrana en Europa no se parece en nada al que viene demostrando en la Liga. No se si es por falta de motivación o porque guardan sus fuerzas para los partidos continentales. Valverde descartó esto hace unos días en rueda de prensa con un contundente: “Para ganar la Champions tenemos que ganar la Liga”. Pero los esfuerzos no parecen ser los mismos en sendas competiciones.

¿Ha perdido el Barça aficionados por culpa del independentismo?

Soy culé. Lo admito. Y lo sigo siendo pese a toda la parafernalia del independentismo. No soy catalana, sino berciana, pese a lo que después de leer estas frases puedan pensar. Y no por ello he dejado de vibrar con el Barça. A algunos esto no les resultará raro. Pero a muchos otros seguro que si. Y es que la pregunta: ‘¿cómo sigues siendo del Barça después de todo?’ me la han hecho tropecientasmil veces este último año. Por ello y por lo que ha pasado en el entorno que me rodea (dentro y fuera de Cataluña) estoy segura de que el independentismo le ha quitado aficionados al FC Barcelona.

No hace mucho tiempo (cuando la Roma eliminó al Barça de la pasada temporada de la Champions), en mi muro de Facebook un colega culé (o ya exculé, no lo sé) escribió: “Cuando a uno le empieza a alegrar que eliminen al Barça…“. Y no es el único comentario en contra del equipo que he escuchado/leído de gente que anteriormente lo apoyaba. Twitter es otra de las redes sociales que están plagadas de comentarios de gente “indignada” y que ha dejado de seguir al club: “Soy Catalán y español. Fui del Barça toda mi vida. Pero tengo dignidad” o “He sido aficionado del Barça desde niño, pero no me identifico con el procés ni el independentismo. Adiós”.

'Esteladas' durante un Barça-Real Madrid. EFE

‘Esteladas’ durante un Barça-Real Madrid. EFE

Con esto vemos que el independentismo no solamente ha influido en la política y en la forma de verla de los catalanes y españoles. También ha abarcado otros campos (nunca mejor dicho) como el del fútbol. Pero eso de que la política y el fútbol estén ligados no es algo de ahora —y sino que se lo digan a los ultras, cada uno con su ideología política bien marcada—. Asimismo, desde que tengo uso de razón (y supongo que desde mucho tiempo antes) se presupone que la mayoría de aquellos que se sienten orgullosos de ser españoles, pero a la vez catalanes (o ni eso, pero que viven en Cataluña) son hinchas o simpatizantes del Espanyol. Y el resto son del Barça. Y existe un porqué: la política y su influencia en el fútbol.

En el Camp Nou no es raro ver pancartas que piden la libertad de los políticos presos y que la afición se posicione (ya sea con banderas o cánticos) a favor de la independencia de Catalunya. Incluso el club se ha manifestado en alguna ocasión, a través de comunicados oficiales, para condenar o apoyar acciones como el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Asimismo, rostros y emblemas del club tomaron posición en varias actuaciones relacionadas con esa fecha y muchos de los jugadores (Piqué es un gran ejemplo) han recibido críticas por manifestar su apoyo a celebrar una consulta soberanista y, a la vez, jugar con la selección española.

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Por eso hay quien piensa que “al independentista se la suda el fútbol, él va al Camp Nou a sacar su estelada y con un guion con los minutos en los que hay que pitar contra el Estado opresor español”. Así lo manifiesta para este blog un aficionado indignado que recuerda, por ejemplo, los pitos al himno en los partidos de Copa del Rey. Pero no es el único. Y es que estoy segura de que el independentismo ha dejado una escabechina dentro del FC Barcelona y de que ha perdido afición, hinchas o seguidores (como queráis llamarlo) dentro de España y de Cataluña simplemente por posicionarse, como entidad, a favor o en contra de una ideología. Porque eso no hace justicia al ‘més que un club’ que tiene como lema y que debería incluir a todo aquel que no viva entre las fronteras de una comunidad autónoma que quiere convertirse en un Estado independiente.

Y a aquellos que seguimos apoyando al Barça y no somos independentistas, os aseguro que no nos parece adecuada la posición que ha cogido el club. Porque el fútbol es deporte, diversión, entretenimiento… no política.

Messi se cree intocable: le suelta al árbitro un “me estás amenazando”

Sorprendente, relativamente dado que no es la primera vez, la imagen que dejó Leo Messi este sábado tras el partido en el que el Barça volvió a tropezar en Liga ante el Athletic.

Messi discutiendo con el árbitro

Messi discutiendo con el árbitro (EFE).

El argentino fue a protestarle al colegiado, Jaime Latre, tras el pitido final por varias decisiones que no le habían gustado, y el árbitro, cansado de tantas protestas, le dijo que se marchara a los vestuarios.

La respuesta de Messi, como ha mostrado hoy Cuatro, ha sido bastantes chulesca. “Me estás amenazando”, soltó el argentino, chulesco, cual discusión de barra de bar.

El trencilla decidió zanjarlo con una amarilla. La situación ha  recordado a la de la semana pasada, cuando Leo se negó a darle la mano al árbitro al final del encuentro ante el Girona.

El Barça debe ir buscando un sustituto para Messi

Es lo que ningún culé desea escuchar. Pero la hora de la verdad se acerca. ¿Qué pasará en el momento en el que Leo Messi no esté en su mejor momento (valga la redundancia)? ¿En el que pase más tiempo en el banquillo que en campo? ¿En el que no esté a su mejor nivel y quiera irse del club o retirarse definitivamente? Pues en ese instante a todos los culés nos dará un ‘parraque’ pero, para mitigarlo, el Barça debería ir buscando ya un sustituto que tenga, al menos, algunas de sus muchas destrezas. Y deberían empezar, como lo hicieron con él, por las bases.

Es difícil asumirlo y, aunque parezca demasiado pronto, no es nada remoto. Este año ha sido la primera vez en más de una década que el nombre de Leo Messi no estuvo entre el de los tres mejores jugadores para la FIFA pese a su gran rendimiento la pasada temporada, algo que lo coló, eso sí, en el once ideal. Esto, aunque alguna vez tenía que suceder, lastra tanto al argentino como al club, pero también a la afición. Tiene 31 años y su potencial aún es bárbaro. Le quedan años de fútbol, pero no se podrá seguir viviendo de él toda la vida. Messi marca el ritmo del Barça. Y no solo eso. El club depende, me atrevería a decir que casi en su totalidad, de él. Y esto no puede pasarle a uno de los mejores clubes del mundo.

Messi en un partido con el Barça. EFE

Messi en un partido con el Barça de esta temporada. EFE

¿Qué pasará cuando no esté Messi? Esta es unas de las preguntas que contestaré en otro post (porque sino podemos tirarnos aquí una eternidad), pero sí que puedo decir que nada será lo mismo en Can Barça. Messi es el mejor. No veremos a muchos como él. Pero el fútbol tiene que seguir creando estrellas. Y una de ellas deberá ser su sustituto. Por eso, tanto los ojeadores como el equipo técnico del Barça tienen que ponerse las pilas e ir buscando a aquellos jugadores que destaquen en sus equipos amateur, formarlos e inculcarles la filosofía Barça. Porque no vale un Neymar o un Mbappé. El sustituto de Messi tiene que ser de la casa, con sus valores y sus condiciones. Que su afán por ganarlo todo con el Barça valga más que marcharse para triunfar en otros equipos.

La Masía debe volver a crear cracks mundiales. La mejor generación de aquel Barça que lo ganó todo salió de allí. Iniesta, Xavi, Puyol, Piqué, Messi… todos son de la casa, todos son made in Barcelona. Y si el club quiere volver a triunfar de aquella manera tienen que lograr que esa generación, reencarnada en otros jugadores, vuelva. Y que el equipo dependa de gente entregada en cuerpo y alma a su filosofía. Para ello hay que empezar a buscar la pieza clave: el Messi del futuro.

El VAR ha llegado a la Liga, y cómo no el que se siente perjudicado es el Barça: el absurdo “contra todos”

Que el VAR no era infalible era algo que sabía todo el mundo del fútbol. No, la tecnología no ha llegado para que se acaben los errores arbitrales, sino para tratar de reducirlos, pero este es un deporte de contacto, y son muchas las jugadas opinables. Y ahí vamos con la roja a Lenglet.

Roja a Lenglet

Roja a Lenglet de Gil Manzano (EFE).

Se trata de una jugada en la que hay un hecho indiscutible, un codazo del defensa galo al jugador de Girona. A partir de ahí, entra en juego la interpretación de cada uno y, cómo no, los colores de cada cual que opina. Yo, en ese momento, tuve la mía: “La típica jugada que se puede interpretar como amarilla o como roja”. Aunque sí le hubiera expulsado, eso de sacar el codo a pasear, como que no. Los comentaristas de la retransmisión de Movistar+, los tres, consideraban que no era roja, y en Twitter había división de opiniones, por supuesto según el equipo de cada uno.

Ahora bien, lo que me indigna es las reacciones que han llegado desde el Barça. Empezando con el #contratodos de Luis Suárez, el jugador con más bula arbitral de la historia reciente del fútbol español, un futbolista que aún no ha sido expulsado ni una sola vez pese a sus constantes agresiones en el campo. Siguiendo por Busquets diciendo que está a favor del VAR pero para que se use bien, que suponemos que quiere decir para que me ayude. Lo mismo que Arturo Vidal, que hace unos meses clamaba contra las injusticias arbitrales a favor del Madrid y ayer andaba quejándose del VAR. Y, como no podía ser de otra forma, las portadas desde la prensa catalana ya apuntan a una conspiración: el Sport nunca decepciona.

Los árbitros son igual de buenos o malos que el año pasado, pero ahora tienen un vídeo que les ayuda. Gil Manzano pudo acercarse, ver la jugada repetida varias veces y tomar una decisión más sopesada. Nadie puede estar en contra de que esto suceda así, sea en un partido del Barça o en uno del Leganés.

Aquí lo único cierto es que, si el VAR no hubiera llegado al fútbol español, el Real Madrid estaría a 4 puntos ya del Barça, el proyecto de Lopetegui estaría siendo puesto en cuestión y la palabra ‘crisis’ estaría ya sobrevolando por Chamartín. Y, sin embargo, ambos equipos están empatados a puntos. De momento, la tecnología no le está viniendo nada bien, como el madridismo ya presagiaba, al equipo azulgrana.

Más fichajes del Valencia para el Barça no, por favor

El titular de todas las portadas de los diarios deportivos de Barcelona la semana pasada era: Ernesto Valverde lucha por Dani Parejo. Una noticia que viene rumoreándose desde hace varios días y que ya se tanteó la temporada pasada. Y mi primer pensamiento al ver estas informaciones fue: más fichajes del Valencia no, por favor.

Dani Parejo en rueda de prensa.

Dani Parejo en rueda de prensa.

Y es que muchos han sido los jugadores que han llegado al Barça después de jugar en el equipo ché en la última década. Y otros muchos de los que llegaron (exceptuando a David Villa y Jordi Alba) se fueron del club con más pena que gloria; sin triunfar y con millones desperdiciados o devaluados. Es verdad que la presencia del exvalencianista Robert Fernández como secretario técnico fue clave en estos acuerdos y que ahora ya no está. Pero, por favor, hay que pensar antes de fichar.

Valverde “conoce bien a Parejo de su breve paso por Mestalla y cree que encajará a la perfección en el equipo” —dicen los medios consultados—. Pero esto es algo que debería tener muy claro antes de pagar su cláusula: 50 millones, que no es poco. El del centrocampista valencianista me recuerda, así de primeras y sin todavía haber pisado el Camp Nou, a otros casos que han sido un fiasco. Como si fuera una intuición, el pesimismo se impone.

Desde Mathieu hasta Alcácer, pasando por André Gomes… fueron algunos de los jugadores que llegaron al Barça después de triunfar en el Valencia. Pero en la Ciudad Condal resultaron ser poco resolutivas y nada destacables. Es más, los dos últimos mencionados siguen siendo un escollo para el club catalán, que no sabe (hablando en plata) cómo quitárselos de encima.

Mathieu en su presentación con el Barça.

Jeremy Mathieu.

Jeremy Mathieu costó 20 millones de euros y se fue por cero, con una resolución anticipada del contrato. Llegó en la temporada 2014/15 y se fue tres años después al Sporting de Portugal. Con el Barça, el francés ganó nueve títulos (dos Ligas, tres Copas, una Champions, una Supercopa de Europa, una de España y un Mundial de Clubes). Jugó 91 partidos oficiales y marcó 4 goles. Pero le castigaron las lesiones, sobre todo en su última temporada, cuando tuvo cinco y solo disputó 16 partidos.

André Gomes.

André Gomes.

André Gomes fichó en la temporada 2016/2017 y hasta el ejercicio 2020-21. El FC Barcelona pagó 35 millones de euros fijos más otros 20 en función de variables. En el acuerdo se incluyó una cláusula adicional: un premio especial de hasta 15 millones de euros si el jugador ganara el Balón de Oro. En estas dos temporadas ha jugado 78 partidos oficiales, ha marcado tres goles y ha ganado seis títulos (una Supercopa de España, tres Copas del Rey, una Liga, una Champions Cup y una Supercopa de Cataluña).

Paco Alcácer.

Paco Alcácer.

Paco Alcácer. El Barça lo fichó en la temporada 2016/2017 por 30 millones de euros fijos y unos variables de 2 millones en función de los resultados y los partidos jugados. Firmó un contrato de 5 temporadas con un salario de 2 millones de euros y una cláusula de rescisión de 100. Ha jugado 51 partidos oficiales de azulgrana y ha marcado 15 goles, muy pocos para los que se le exige a un delantero nato. En su palmarés se pueden ver tres títulos ganados con el Barça: dos copas del Rey y una Liga.

El Plan B del Barça: las cinco alternativas a Griezmann

El FC Barcelona tiene un plan B. Lo llevamos escuchando y leyendo unos días. Comenzó a fraguarse después del silencio rotundo que rondaba al entorno de Antoine Griezmann. Su fichaje (por 100 millones), que parecía hecho hace unos meses, ha fallado. El galo ha decidido quedarse en el Atlético. Y un equipo como el Barça tenía que cubrirse las espaldas con otras posibilidades. Podría hacer caja con sus múltiples posibles salidas. Muchos han sido los nombres de los jugadores que parecen estar en la lista de Bartomeu y Valverde. Al menos, estos cinco son los que más han resonado durante las últimas semanas y meses:

Salah celebra un gol. EFE

Salah celebra un gol. EFE

Mohamed Salah. El egipcio es una de las piezas claves del actual Liverpool y solo tiene 25 años. Si no se hubiera lesionado en la final de la Champions, seguramente también sería uno de los principales candidatos al Balón de Oro. Salah esta temporada ha igualado a Cristiano como máximo goleador, con 44 goles, solo uno por detrás de Leo Messi, pichichi europeo y Bota de Oro. Egipcio y argentino serían una buena pareja en ataque, sin duda. Messi y Suárez necesitan a un jugador con desborde que les libere de presión. El Real Madrid también tiene sus ojos puestos en el goleador de los reds, pero el Barça tiene a su favor que el Liverpool tienen interés en Dembelé y su salida (o cesión) facilitaría la operación. Eso sí, el precio es mucho mayor al de Griezzman: 228 millones, según The Sun.

Dybala en un partido con la Juve. EFE

Dybala, en un partido con la Juve. EFE

Paulo Dybala: Quizá el Barça puede volver a la carga. Lo intentó en el pasado mercado de fichajes, pero la Juventus rechazó los 120 millones que estaba dispuesto a pagar por él Bartomeu. ¿Por qué no volver a lucharlo? Su precio ahora será más asequible después de la temporada gris que ha hecho. No ha tenido gran proyección ni con la Juve ni con Argentina (de momento), por lo que podría ser un fichaje asequible. Tiene 24 años y el talento no lo ha perdido, solo necesita confianza y ser parte de un plan interesante y ganador. Además, en la concentración con su selección de cara al mundial no le han faltado elogios para Messi: “Verlo todos los días es algo increíble”, afirmó. Pues… ¿qué mejor que jugar también con él mano a mano en el Barça?

Mbappé con el PSG. EFE

Mbappé, con el PSG. EFE

Kylian Mbappé: El PSG va a tener que sacrificarlo si finalmente no sale Neymar del equipo para cuadrar el balance económico exigido por el Fair Play Financiero. Y podría recabar en el Barça. Aunque el Real Madrid también se ha mostrado interesado siempre en él. Para que Mbappé llegara al Barça hace unos meses se hablaba de que había una condición: su cambio por Coutinho. Sin embargo de eso no se ha vuelto a hablar. Y su exentrenador Unai Emery aseguró que se quiere ir “al Barça o al Madrid”. Su juventud es su gran baza: tiene solo 19 años. Y su talento es indudable. Eso sí, su precio seguramente sea desorbitado: el PSG ya le pagó al Mónaco por él 180 millones. Ahora seguramente suba su precio. Veremos.

Pogba lo intenta de chilena. EFE

Pogba lo intenta de chilena. EFE

Paul Pogba: Ya en febrero su nombre resonaba como uno de los posibles fichajes estrella del Barça este mercado de verano. No es delantero, sino centrocampista, una zona que el Barça también debería reforzar. El francés no está agusto en el Manchester United por su mala relación con José Mourinho. Más de 100 millones pagaron los diablos rojos por él. Ha estado mucho tiempo en la agenda del Barça, lo que no sabemos es si sigue el interés por él. Otros clubes de otras ligas como la italiana también están peleando por cazarle, pero él siente verdadera admiración por Messi. “Messi y el fútbol son dos cosas que van juntas. Admiro mirarlo, hace cosas que nadie hace”, dijo hace tan solo dos meses. Pero en ese momento también se mostró agradecido a Zidane, a quien llamó “ídolo”, por alabar su fútbol. ¿A quien preferirá?

Di María, con el PSG. GTRES

Di María, con el PSG. GTRES

Ángel Di María: El ‘fideo’ exmadridista lleva unos años en el foco del Barça y él quiere venir. Tiene contrato en vigor hasta el 30 de junio de 2019 con el PSG. Esta temporada 2017/18 jugó 45 partidos, en los que anotó 21 goles y dio 12 asistencias. El Barça tendría que pagar por él 40 millones de euros, según Transfermarkt. Es Un extremo hábil, con desborde, llegada y gol, que estuvo en la agenda del Barça hasta el último minuto del mercado del verano de 2017. Se quedó en el club parisino a disgusto, vivió con irritación su suplencia y solo tuvo presencia regular por la lesión de Neymar. Es pieza básica en la Argentina de Leo Messi, que seguro que lo anima a venir.

Sobran muchos fichajes millonarios en este Barça

Esta temporada hemos visto a un Barça falto de recambios. Con 22 jugadores en plantilla y muchos fichajes, han jugado la mayoría de los partidos los 11/12 de siempre. Un ejemplo: Messi está sobreexplotado y cuando no juega se nota. Así se vio este domingo ante el Levante, contra quien perdió su imbatibilidad en Liga de 43 partidos seguidos sin perder. Sobre eso tiene que reflexionar, tanto Ernesto Valverde como la junta directiva. ¿Qué jugadores son prescindibles? ¿Con cuáles pueden hacer caja? ¿En cuáles se puede invertir? Pero ¡ojo! con moderación, que los últimos mercados, el club no ha estado acertado. Y esto pasa factura, no solo económica.

Paco Alcácer, ante el Levante. (EFE)

Paco Alcácer, ante el Levante. (EFE)

Muchos son los jugadores que sobran. Llevo diciéndolo un tiempo y por eso os sonarán nombres somo André Gomes (se pagaron por él 35 millones), Aleix Vidal (18 millones) o Paco Alcácer (30). Los fichajes frustrados de la temporada 2016. En dos años, ninguno ha disputado los suficientes minutos para considerarlos parte de la plantilla del Barça. Participan poco y pasan desapercibidos. Están más fuera que dentro. Aunque eso pensábamos también a principio de este año, y aquí siguen. Pero no son los únicos que deberían tener la puerta abierta (de par en par) para que se vayan este verano.

También podría irse (aunque cedido) Ousmane Dembélé, pese a los 105 millones de euros se gastó el club culé en su fichaje. Y es que su adaptación no termina de cuajar en el Barça. Al francés le falta un rodaje que no ha tenido por culpa de las lesiones o por que aún no tiene hueco en este equipo. Ha ofrecido varias pinceladas de su calidad y seguro que muchos clubes apuestan por él para que pase un año entre sus filas. Otro de los que podría salir, en caso de no llegar a un acuerdo, es Samuel Umtiti (25 millones). El Barça sigue a la espera de negociar su renovación, con la intención incluso de aumentar su oferta. Pero no llegaría a la millonada que pide el galo para quedarse.

También resuena el interés del Inter de Milán para llevarse a Nélson Semedo (30 millones). Llegó hace tan solo un año, pero el lateral portugués no ha terminado de asentarse en el Barcelona. Cierto es que hasta su lesión, en febrero, había rendido a un buen nivel. Sin embargo, ser el recambio de Sergi Roberto (indiscutible) le trae por el camino de la amargura. Por ello, es otro de los que podría irse cedido. Algo parecido le sucede a Yerry Mina (11,8 millones), del que también se dice que podría salir este verano cedido para que madure como jugador y pueda volver más preparado.

Otro de los que podría irse, pese a que ha jugado más que los que llegaron en su año, ha sido Lucas Digne (16,5 millones). Lucha con Jordi Alba por el puesto de lateral izquierdo y eso no le favorece. Sin embargo, siempre que se le ha necesitado ha cumplido. Él está ilusionado con seguir y el club quiere que siga hasta la llegada de Juan Miranda, una de las grandes promesas de la Masía. Eso sí, sigue siendo un jugador ‘de banquillo’ y si llega una buena oferta por él, seguro que no descartan su venta.

En conclusión: sobran muchos fichajes millonarios en este Barça. Quizá el club catalán se tenía que haber pensado mejor dónde gastar (o guardar) esos más de 270 millones de euros que costaron los ocho mencionados. Ocho jugadores que no han demostrado valer las cuantías pagadas por ellos.

Ahora, todos a rezar para que el Real Madrid no gane la Champions

Parece que si el Real Madrid se alza con su decimotercera Champions League la temporada del Barça se va al traste. Conseguir un doblete (es decir, ganar dos títulos) no sería suficiente si el eterno rival gana la competición continental (un solo título). Vale más una Champions, que una Liga y una Copa del Rey juntas. O esa es la sensación que tienen muchos de los aficionados madridistas, ansiosos por que la felicidad que merodea ahora por Barcelona llegue a Madrid a finales de mayo. Pero esta sensación también la tienen algunos culés, aunque es cierto que se debe a diversos motivos.

Cristiano Ronaldo se lamenta. (GTRES)

Cristiano Ronaldo se lamenta tras una ocasión perdida con el Real Madrid. (GTRES)

Uno de ellos quizás sea que, de ganar la 13.ª Champions, cada vez se antojará más difícil que el Barça pueda superar al Real Madrid en el número de copas de Europa que lucen sus vitrinas. Una competición en la que los blancos son los reyes. Y esto también jode en Barcelona. ¿Por qué no admitirlo? Siempre fastidia que tu máximo rival te supere. Sea en lo que sea. Y si es a nivel continental todavía más porque es más visible fuera de España.

El primero en mostrar esta opinión fue el expresidente del Barça Joan Gaspart, que dijo tras ganar la Copa: “Para que la temporada sea completa me gustaría que el Madrid no ganara la Champions”. Y después muchos aficionados hicieron esta frase suya. Y los hinchas blancos alardean de ello, encantados con chafar la gran temporada del equipo culé. Por ello, no contentar las sensaciones de la afición del Madrid es otro de los objetivos. Los piques siempre han existido: en casa, entre amigos, en el trabajo… y a los vaciles siempre le siguen otros vaciles. Un bucle del que todos quieren salir airosos.

Otro de los motivos por el que un culé quiere que el Madrid pierda su ansiada Champions podría deberse a las sensaciones que había antes de perder contra la Roma. El Barça tenía el triplete cerca, las impresiones eran muy buenas, igual que la temporada, que se chafó en ese momento. En cambio, la del Real Madrid ha sido muy irregular, eliminado primero en Copa y alejándose cada vez más del líder de la Liga. Un tira y afloja que, casi siempre, suele pasar factura.

Entonces, ¿ahora que nos queda? Parece que rezar para que el Real Madrid no gane la Champions y no pueda deslucir la gran temporada del Barça. Y es que la rivalidad va más allá de los clásicos.

Gran sanción al Barça por pitar el himno de España… hace 93 años

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Pitada al himno en la final de Copa de 2017 entre el Barça y el Alavés. (GTRES)

Ocurrió el 14 de junio de 1925. Ese día y ese año, el FC Barcelona fue sancionado por haber pitado el himno de España con seis meses de suspensión y el cierre de su campo (en aquel momento El Camp de Les Corts). Un Barça campeón de la Copa de España y Copa de Catalunya jugaba contra el humilde CE Júpiter (campeón de la Segunda catalana y de Segunda División Española). Ambos clubes se enfrentaban por ser los campeones de la autonomía catalana. Un partido amistoso que se torció.

A pesar de los festejos, el partido se celebró con gran controversia. El Barça ganó 3-0 con goles de Sagi, Alcántara y Martí, ante más de 14.000 espectadores. Gran afluencia de público que, además de animar a sus equipos, silbaron con fuerza el himno nacional. Y no solo eso, ovacionaron el himno del Reino Unido, el God Save The Queen. Ya de aquella parecía haber aficionados independentistas.

España estaba en aquel momento bajo la dictadura del general Primo de Rivera, que, tras enterarse de lo sucedido, forzó el cierre de Les Corts durante seis meses, aunque más tarde la sanción se quedó en tres. Una sanción estratosférica que no ha servido para mucho porque, en el actual Camp Nou se sigue (y seguirá) pitando el himno de España. Y no solo ahí, también en todos los estadios en los que juegue el Barça, sobre todo si se trata de la Copa del Rey.

Lo veremos este sábado en la final ante el Sevilla de esta competición copera en el el Wanda Metropolitano. Y… ¿recibirá el club azulgrana alguna sanción por pitar el himno? Previsiblemente no. Porque ahora, gracias a dios, existe la libertad de expresión.