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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Piqué da al Espanyol de su misma medicina

Gerard Piqué no dijo lo que dijo ni hizo lo que hizo en vano. Tenía un por qué: vengar los insultos que desde la grada de Cornellà-El Prat dirigen en cada derbi los aficionados del Espanyol a su mujer y a sus hijos. Comenzaron con una pancarta donde se podía leer “Shakira es de todos”, y siguieron con gritos como “Shakira es una puta”, “Milan muérete” o “Shakira tiene rabo, tu hijo es de Wakaso”. Y no fue una vez, fueron varias las ocasiones en las que muchos (seguro que no todos) de los hinchas pericos ofendieron a coro a la familia de Piqué. La última, este pasado domingo.

Gerard Piqué manda callar a los aficionados del Espanyol. (EFE)

Gerard Piqué manda callar a los aficionados del Espanyol. (EFE)

LaLiga ya multó la pasada temporada con 24.000 € al Espanyol. El equipo pagó la sanción. Pero ¿de qué sirvió si su afición sigue faltando el respeto del contrario? Eso mismo se preguntará Piqué, que harto de que se metan con su familia, se ha tomado la justicia por su mano. Una justicia que ha fallado y que ha pasado por alto muchas de las ofensas de la grada. Piqué no hace más que defender a los suyos, una y otra vez, como haríamos cualquiera.

Se ha jugado que el Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol (RFEF) le abriera un expediente y que le critiquen más de lo que ya lo hacían. Y es que prefiere ser él quien esté en ojo del huracán, no sus hijos ni su mujer. Por eso el domingo el central culé hizo un gesto para mandar callar a los pericos (como ya hicieron muchos jugadores en otros estadios). Por eso dijo que “el Espanyol está desarraigado”. Porque intenta lograr que, al menos, se pongan en su lugar con su misma medicina.

Cualquier cosa es un insulto para la RFEF si lo dice un jugador del Barça

Pues parece ser que ahora ser de Cornellá de Llobregat es un insulto. O, al menos, así lo ha considerado el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), según varios medios. Este organismo ha abierto expediente a Gerard Pique por decir que el Espanyol “es de Cornellá”. Y ya me dirán ustedes qué tiene de malo pertenecer a este municipio… Pobres los que vivan allí, que ahora tendrán que sentirse avergonzados.

Otra opción es que, como las palabras de Piqué siempre causan revuelo por su tono irónico, hay que censurarlas. El central del Barça dijo en dos ocasiones “el Espanyol de Cornellá” en zona mixta tras el derbi copero catalán. Es como si dices ‘el Real Madrid de Chamartín’; o ni eso porque Chamartín es distrito, aunque (incluso teniendo más motivos) no creo que los madridistas se sintieran menospreciados.

Sergio Busquets y Gerard Piqué celebran un gol. (EFE)

Sergio Busquets y Gerard Piqué celebran un gol. (EFE)

Pero que el Espanyol es de Cornellá es una verdad como un piano de grande. Al menos su estadio (cuyo propio nombre lleva incluido el del municipio) se encuentra localizado allí. Así lo explicó después Piqué: “El Espanyol está en Cornellà, es una obviedad”. Es Barcelona como dijo después Valverde sí, pero también es Cornellá, pese a que el propio equipo no quiera reconocerlo. Y es que fue el Espanyol quien pidió a Antiviolencia que abriera una investigación por las palabras del central blaugrana. ¿Qué las palabras sentaron mal a los periquitos? Peor les sentaría quedar eliminados de la Copa del Rey ante uno de sus mayores rivales. Las aguas estaban revueltas y era lo único que podía ensombrecer la victoria culé.

Pero este culebrón con la RFEF no termina aquí. No ha sido la única censura que el organismo rector del fútbol en España ha hecho sobre un jugador del Barça. Y tampoco es la única hecha por palabras sobre el partido ante el Espanyol. El Comité también le ha abierto otro expediente a Sergio Busquets  por sus palabras tras el triunfo global del Barça.

Ellos lo celebraron como si hubieran pasado de ronda [a semis] tras ganar en la ida (1-0), pero las eliminatorias duran 180 minutos y les hemos demostrado que somos muy superiores.

¿Qué hay de malo en esta frase? Nada. Pero según el club de Cornellá —reitero— “generan claramente violencia e intolerancia“. Yo creo que deberían leerse cada una de las definiciones que aporta la RAE sobre estos términos y pensar seriamente sus decisiones. Porque ya no diferenciamos entre “actitud xenófoba”, ironía o simplemente opinión.

Yerry Mina, un ‘fichaje’ en todos los sentidos: aprovechó una pelea para robarle a un cámara durante un partido

Hoy el Barça ha confirmado su segundo fichaje del mercado de invierno (tras Coutinho). Se trata del colombiano Yerry Mina, de 23 años. Se rumoreaba con su llegada al Barcelona desde hace varias semanas, pero hasta este jueves no se ha hecho oficial. Y es que su fichaje –previsto para verano– se ha adelantado ante la inminente (y deseada) marcha de Mascherano.

Un total de 11,8 millones han pagado los azulgrana al Palmeiras por contar con él hasta el 30 de junio de 2023. Mina ha jugado en el equipo brasileño durante año y medio. Un tiempo en el que el central ha protagonizado momentos brillantes, pero también uno muy polémico. Y justo hoy ha vuelto a salir a la luz.

Yerry Mina le roba el equipo a un fotógrafo.

Yerry Mina le roba el equipo a un fotógrafo.

Fue durante la fase de grupos de la última Copa Libertadores, cuando su equipo jugó ante el Peñarol de Montevideo en tierras uruguayas. El joven futbolista le robó la cámara a un periodista aprovechando su despiste durante una pelea en mitad de un partido con el Palmeiras. Se separó del embrollo, saltó la valla que separa a la prensa de los jugadores y cogió la bolsa de trabajo de un cámara. Nunca se supo cuál era la verdadera intención del jugador, que fue filmado por varios periodistas.

Un fichaje en todos los sentidos que, cuanto menos, parece que va a fomentar la polémica en el banquillo azulgrana. ¿Cuál será la próxima ‘jugada’ de Mina? Estén atentos a su perfil de Instagram (@yerrymina) que ya nos ha dejado alguna que otra pincelada.

Aquí el vídeo completo del robo al periodista:

Cantera, fichajes millonarios y doble moral en el Barça

“El Madrid está un año sin ganar títulos y se gasta 160 millones en tres jugadores”. La frase es de Gerard Piqué en 2013, y con ella quería reflejar la supuesta diferencia que había entre los millonarios fichajes del conjunto blanco y los del Barça, que venía de hacerse con Neymar por una cantidad aún imposible de cuantificar con exactitud pero que en ese año se decía que eran 57 kilitos.

Gerard Piqué

Gerard Piqué (GTRES).

No es la única perla del bueno de Gerard, que también dijo que “nosotros no tenemos a Bankia” para abordar contrataciones.

Eran los años del “Cantera vs cantera”, del arzobispo de Barcelona llevándose las manos a la cabeza por la cantidad que pagó el Madrid por Cristiano Ronaldo. El club catalán presumía de modelo con los éxitos que le habían dado jugadores como Messi, Iniesta, Xavi, Valdés, Busquets o Puyol, todos ellos salidos de la cantera.

Pero una generación así era imposible que se repitiera, y la cosecha se acabó. De la cantera ha salido algún buen jugador desde entonces, como Sergi Roberto, pero la mayoría han sido proyectos fracasados como Deulofeu, Tello, Fontás, Samper y un largo etcétera de buenos jugadores, pero lejos de la brillantez de sus predecesores.

Y ahora es cuando se ha destapado el cinismo que existía en el entorno azulgrana. Se fue Neymar, dejando 220 millones, y a cambio se han gastado casi 400 millones. El dato es brutal. A Dembélé (105 más 40 en variables la mayoría de ellos asequibles), Paulinho (40) Semedo (30+5) y Deulofeu (12) se une ahora Coutinho (120+40).

El Barça puede hacer con su dinero lo que quiera, y bien hace si lo tiene en reforzar todo lo posible el equipo, pero lo peor de todo es esa doble moral absurda que ha gastado durante años. Ahora, toca esperar la dimisión de Albert Soler, responsable de los deportes profesionales del Barça, que dijo en septiembre después de que Coutinho no llegara en verano que gastar 270 millones en dos jugadores “hubiese sido una irresponsabilidad” y ponía en peligro “el patrimonio del club”.

Arnaiz, un pichichi copero de 20 millones

Ni 700 millones, ni 100, ni incluso 50. La cláusula de José Arnaiz es de 20 millones de euros. Una cifra muy asequible para cualquier equipo que le pretenda. Y es que nadie pensaría que este jugador, de 22 años y que milita en el Barça B, iba a convertirse tan pronto en una gran promesa.

De él nada se sabía hace menos de un año, pero ya es el pichichi de la Copa del Rey. Sí, como lo leen. El centrocampista del filial culé, nacido en Talavera de la Reina, ya lleva tres goles en la competición copera. Y solamente ha jugado 3 partidos. Está empatado con Munir (Alavés), Calleri (Las Palmas) y Torres (Atlético).

 José Arnáiz celebra su gol ante el Celta de Vigo. EFE

José Arnáiz celebra su gol ante el Celta de Vigo. EFE

Pero estas cifras no son las únicas que sorprenden: en apenas 133 minutos que ha jugado ha rematado tres veces a puerta, y las tres dentro de los tres palos. Parece un trabalenguas, pero son datos que dejan boquiabierto a cualquiera. Hasta el Arsenal ya le echó el ojo hace unas semanas.

Por si fuera poco, Arnaiz marcó el primer gol del año 2018 para el conjunto azulgrana y sucedió en esa estadística a Lionel Messi, que estrenó la casilla anotadora de su equipo en 2016 y 2017.

Ante el Celta faltaban Messi y Suárez en ataque. Sin embargo, estaba José Arnaiz para abrir el marcador con un remate perfecto a pase de André Gomes (hablaré de su presunto resurgir pronto en otro post). Este fue finalmente el único gol de su equipo y gracias a él deja de cara esta eliminatoria. La vuelta se juega el próximo jueves 11 de enero en el Camp Nou y, al menos yo, espero volver a verlo sobre el terreno de juego.

Además, que el Barça necesita refuerzos no es ningún notición, por lo que su llegada definitiva al primer equipo no sería de extrañar. O, al menos, Valverde no debería perderlo de vista.

La ventaja que el Barça no sabe aprovechar en los clásicos

El FC Barcelona nunca ha disputado un partido como visitante ante el Real Madrid en la primera vuelta de la Liga con 11 puntos más que el eterno rival. El de este sábado será el primero, en la jornada 17. Pero los datos históricos de victorias y derrotas de los clásicos a los que acudieron con ventaja no favorecen en resultados al equipo culé.

Las dos veces que los azulgrana viajaron al Bernabeu con 10 o más puntos de ventaja (ya sea en la primera o segunda vuelta) perdieron el partido. Ocurrió en la temporada 1990/1991 en un partido que comenzó con el pasillo de los madridistas a los azulgrana de Cruyff y terminó con un 1-0. Y se repitió en el año 2012/2013, cuando además llegaron con el récord de distancia al Bernabéu: +16 puntos en la Jornada 26. En ese momento el Barça de Tito Vilanova cayó por dos goles a uno contra los de Mourinho.

Leo Messi lamenta el empate del Real Madrid al final del partido

Leo Messi se lamenta al final del un clásico. (EFE)

El Barça también perdió seis partidos, empataó tres y solo ganó dos de las once veces que fue al Bernabeu con seis puntos de diferencia con los madridistas. Además, de las siete ocasiones en las que los culés viajaron a Madrid con tres o más puntos de ventaja, solo en una (1997/1998) consiguieron ganar el partido y, con ello, el título de la Liga.

Por tanto, el histórico de victorias no es nada alentador a tan solo tres días de un clásico al que los de Valverde viajan, por primera vez, con 11 puntos más que los de Zidane. ¿Será cuestión de relajación, de convicción o de mala suerte?

No lo sabemos, pero los culés tienen a su favor que en toda la historia de la Liga, el Real Madrid nunca ha logrado remontar una diferencia de más de ocho puntos con el líder para conseguir ser campeón. Aunque ahora existen otros perseguidores como Atlético o Valencia, pase lo que pase, será un partido emocionante (como siempre) y quizá decisivo.

El Barça no tiene un rival real

Cada vez que empieza una temporada pedimos que sea diferente, emocionante y con más candidatos al título. Pues ahora, cuando todavía estamos en la jornada 12, ya tenemos ante nosotros una Liga que nadie había imaginado. Pero los candidatos a ganarla se han reducido. Y es que el Real Madrid y el Atlético están diez puntos de distancia de un Barça líder. Una diferencia que nadie ha logrado remontar nunca. Así, tras empatar ambos en el Wanda Metropolitano, sus aspiraciones al título ya son mínimas. Y eso que la Liga no ha hecho más que empezar.

La única emoción ha llegado gracias a un renovado Valencia que ha dado la sorpresa. Con la victoria de hoy ante el Espanyol, el Valencia ha ganado ya ocho partidos consecutivos en esta Liga. Una marca que nunca había conseguido en sus 83 temporadas en Primera División. Marcelino ha conseguido rescatar a un Valencia hundido y transformarlo en un posible candidato al título. Un equipo que ha sabido aprovecharse de los errores del resto para luchar por el campeonato.

Suárez celebra un gol ante el Leganés. (EFE)

Suárez celebra un gol ante el Leganés. (EFE)

No sabemos cuánto tiempo le durará al equipo ché el estado de gracia. Ahora está segundo a cuatro puntos del Barça y, por ello sería el único posible rival del conjunto azulgrana hacia al título. Y una piedra en el camino culé que, sin embargo, podrían quitarse del medio el próximo domingo en Mestalla.

Porque el Valencia no es un rival real. El Barça parte como favorito para el enfrentamiento y ahora no hay equipo que esté a su nivel. Para encontrarlo habría que ir más allá de nuestra Liga.

Las opciones para el domingo son dos: si pierde el Barça en Mestalla, seguiría siendo líder a un punto del Valencia y sin margen de error. De este modo la emoción de la Liga no perdería emoción. La segunda, y más probable, es que los azulgrana ganen. De ser así, darían un puñetazo en la mesa y se pondrían a un paso de hacerse con el campeonato liguero por vigesimoquinta vez. En la jornada decimotercera y sin rival. Con tres cuartas partes de la Liga por delante (faltan 26 jornadas) y dejando sin sentido el campeonato.

Pero, si os digo la verdad, no sé que prefiero. Todavía queda demasiado.

Sobre los pitos a Piqué y las banderas de España en el Metropolitano y las manipulaciones

Así recibió el Metropolitano a Piqué cuando salió a calentar (EFE).

Más allá de lo deportivo, el partido de anoche entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona en el Wanda Metropolitano tenía un punto de interés informativo. Llegado en plena vorágine por el procès, un llamamiento a llevar banderas de España por parte de la afición colchonera llamaba la atención de los medios. Las banderas tuvieron protagonismo, pero también Gerard Piqué. Vayamos por partes.

Empezaré precisamente con los pitos al central del Barça y de la selección española. Me llevé una honda decepción. Los silbidos al canterano culé me parecieron totalmente fuera de lugar e injustificados. Pocos rivales hay en la Liga que hayan respetado tanto al Atlético de Madrid como Gerard Piqué, el jugador que cortó la red de una portería del último partido oficial del Vicente Calderón para sortearla entre los socios atléticos. El que siempre ha tenido palabras de elogio para el equipo de Simeone. Un jugador que, además de lo deportivo, ha cometido el único pecado de decir lo que piensa. Y más aún: en su última intervención pública con la selección, lo volvió a dejar claro: él solo quiere votar. “No es mi caso, pero creo que un independentista puede jugar en la selección española”, dijo. No sé qué parte de “no es mi caso” no se entiende, más allá de que si lo fuera, su opinión merece respeto, máxime cuando es un tipo que, seguramente, ha dado a este país (a través de su selección) mil veces más de lo que cualquiera de los que anoche silbó podrá dar en su vida. En definitiva, ayer el Wanda Metropolitano se convirtió un poco en eso que tanto criticamos al eterno rival. Me recordó a uno de esos estadios de ciudades pequeñas a los que la selección regala una goleada ante Liechtenstein.

Y una prueba más de lo irracional de los silbidos a Piqué: en el segundo tiempo saltó a jugar Sergi Roberto, al que nadie pitó. Y lo destaco porque el lateral tampoco se ocultó el día 1 de octubre y votó en el controvertido referéndum. Por supuesto, no quiero que se le pite a él también, pero la falta de criterio prueba que ayer, los silbidos a Piqué fueron el arrastre de una moda, con todos mis respetos, bastante ‘borreguil’.

Sobre las banderas: se sacaron porque el rival era el Barça. No quisiera mojarme los tobillos en este asunto (este es un blog de fútbol), pero les diré que a priori, no me gustaba excesivamente la idea, por considerar que no se sacan habitualmente, ni siquiera cuando el rival es extranjero, y sí se hace cuando viene el Barça. Creo que el Atleti debe de estar por encima de todo eso. Pero sí es cierto que la afición del Atlético de Madrid demostró ayer que es compatible la exhibición de banderas y el respeto al rival. Al fin y al cabo, nadie dice nada cuando el Camp Nou grita “¡Independencia!” en cada minuto 17 o se puebla de esteladas. Tan libertad de expresión es una como la otra.

El problema es que pese a que estamos en el siglo XXI y tenemos a nuestro alcance más medios que nunca, la manipulación informativa llega a límites que hubieran hecho palidecer al mismísimo Joseph Goebbels. Anoche había tuiteros diciendo que había banderas falangistas y/o franquistas en el Metropolitano, cosa totalmente falsa. Y un periódico deportivo catalán habló de un ambiente “absolutamente hostil con Cataluña” (ojo, no con Piqué o el Barça… ¡con Cataluña!). Por eso, lo inteligente, creo, hubiera sido no dar pie a los manipuladores. Aunque quizá se hubieran inventado otra cosa, que al fin y al cabo es lo que llevan haciendo meses.

Buen domingo.

¿Y tú seguirías siendo del Barça si Cataluña se independiza?

Parece que es la pregunta del millón. Esta semana me han preguntado —no menos de 10 veces— que si seguiría siendo aficionada del Barça pese a que Cataluña finalmente se independizara. Pues bien, he decidido responder a todos aquellos que tienen la duda a través de este post. A ver si así consigo que la semana que viene no me la repitan.

Es verdad, como dije en mi post anterior, que el hecho de que el deporte se politice tanto ya me hace replantearme hasta esto de ser aficionada al fútbol. Aunque bueno, eso sería exagerar, sí. Pero lo cierto es que fútbol pierde mucho cuando en su círculo se habla más de política que del propio deporte.

Por ello, mi respuesta es depende (no, aunque parezca gallega, no lo soy). Es una respuesta ambigua, lo sé. Pero en ella influyen muchos otros factores que los políticos y una posible independencia. Empezando porque es demasiado pronto para saber qué pasaría con el club azulgana en caso de que se proclame la DUI. Y es que nadie se atreve a asegurar nada todavía, no vaya a ser que se vuelva en su contra.

Pero, tranquilos, lo único que tengo claro es que nunca me haré seguidora del Real Madrid y seguiré siendo culé toda mi vida. Eso de los ‘chaqueterismos’ nunca lo he llevado demasiado bien. También es verdad que si el Barça deja de formar parte de la liga española tendría mucha menos emoción.

Varios aficionados del Barça se hacen una foto con el mural de la entrada al Camp Nou. (EFE)

Varios aficionados del Barça se hacen una foto con el mural de la entrada al Camp Nou. (EFE)

Por ejemplo, yo también soy aficionada y seguidora de la Ponferradina, que es el club de mi ciudad. Sin embargo, tuve que buscarme a otro al que seguir que me permitiera emocionarme o cabrearme cada vez que ganan o pierden algún título importante. Porque, seamos sinceros, todos sabemos que a lo máximo que puede aspirar la Ponfe (por desgracia) es a subir hasta la 2ª División o a descender de categoría. Seguro que a más de un aficionado de ‘equipos menores’ también le ha pasado.

Por esta regla de tres, si el Barça se va a otra liga (ya sea catalana, francesa o rusa) no me quedaría otro remedio que ser de la Ponferradina, del Barça y de otro equipo que pelee por títulos, tanto nacionales como internacionales, y del que pueda ser simpatizante. ¿No creen? Es que, seguramente, ni los jugadores serían los mismos…  Pero a mi me cuesta todavía hacerme a esta idea. Tendré que darle vueltas después del momento en el que Puigdemont salga al balcón de la Generalitat para proclamar la independencia. Si finalmente pasa, claro.

¿Y vosotros, culés, seguiréis siendo aficionados del Barça si Cataluña se independiza?

El Barça y Piqué: cómo mojarse en política sin querer asumir las consecuencias

Ir, pero no mucho. Mojarse, pero solo hasta las rodillas, que el agua está muy fría. Me hace mucha gracia, pero no me sorprende, la actitud de ayer del FC Barcelona, de sus dirigentes, la absoluta incoherencia de lo que hacen.

Gol del Barça en un Camp Nou vacío

Gol del Barça en un Camp Nou vacío (EFE).

El club apoya el referéndum en Cataluña y lleva mucho tiempo a favor de la independencia. Y el día que hay que dar la cara, que tiene que dar un paso adelante por sus ideales, que demostrar que es más que un club, se echa atrás porque, quizás, podría perder seis puntos de la liga del país del que quiere separarse. Todo muy lógico.

La verdad, no me gusta que el Barça como institución esté tan politizado. Básicamente, porque haciéndolo excluye a muchos de sus aficionados. Lo explicaba mi compañera Noelia, berciana y muy culé, en su post de este fin de semana. Pero si lo haces, hazlo, hasta las últimas consecuencias. ¿Qué son seis puntos en la Liga al lado de algo tan, tan importante como lo que está pasando en Cataluña? Porque lo de la seguridad era una excusa, como el mismo Bartomeu reconoció, posiblemente sin darse cuenta, porque no se entera de nada. Ni sabe, ni se atreve.

Por otro lado, tenemos a Piqué. Caso muy parecido al de su club, el que algún día presidirá. Defiende el referéndum (perfectamente respetable), y a la vez es ambiguo cuando dice que defender dicho referéndum no es posicionarse a favor de la independencia. Todos sabemos lo que piensa, lo que quiere, pero se mantiene en una posición absurdamente neutral. ¿Las razones? Solo él las sabe, pero de fondo está el tema de la selección. Declararse independentista y a la vez ir con España sería extremadamente incoherente incluso para él, por lo que tira la piedra y esconde la mano.

Ayer, dijo que si molesta, deja la selección. Pero no se va, que el Mundial está a la vuelta de la esquina. Sinceramente, no necesito que los jugadores de la selección sientan los colores, pero se agradecería un poco de coherencia en los que se dicen tan comprometidos con sus ideales.