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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

Archivo de la categoría ‘FC Barcelona’

Dembélé tiene capacidades para ser una estrella, pero sigue siendo un niñato

Dembélé en un partido con el Barça. (EFE)

Dembélé en un partido con el Barça. (EFE)

Mucho se ha hablado de la mala actitud de Dembélé en Barcelona. No va o llega tarde a los entrenamientos y no está del todo adaptado a las exigencias de uno de los mejores clubes del mundo. Nadie sabe cómo encarrilarlo y su marcha es una de las posibles soluciones que se barajan en Can Barça sobre qué hacer con el francés. De hecho, el Liverpool es uno de los interesados en comprarlo en invierno y ha llegado a ofrecer 98 millones de euros.

El galo es un misterio. Su talento es indiscutible sobre el césped, pero fuera de él deja que desear. Tiene desparpajo y resolución, buen ejemplo de ello se vio en los escasos diez minutos que jugó ante el Atleti. Podría ser una estrella si no fuera porque es incontrolable, como cualquier niñato de 21 años, y no es consciente de la oportunidad que tiene para brillar como futbolista. No lo hace y la excusa de la edad empieza a no ser suficiente.

Con sus mismos años, Cristiano Ronaldo ya llevaba 4 años en el Mánchester United y había ganado con el club inglés una Liga (2007), una FA Cup (2004), una Copa de la Liga (2006). Con Portugal había jugado la final en la Eurocopa 2004 y había quedado cuarto en el Mundial de Alemania 2006, y con el Sporting de Lisboa había conseguido una Supercopa de Portugal (2002). A su edad, Leo Messi ya estaba disputándole en el Barça el título de mejor jugador del mundo al luso: había acumulado ya dos Champions (2006 y 2009), tres Ligas (2005, 2006 y 2009), una Copa (2009), tres Supercopas de España (2005, 2006 y 2009), una de Europa (2009) y un Mundialito de Clubes (2009).

Dembélé resonaba el pasado verano como una de las grandes promesas del fútbol tras el mundial. Pero, ¿qué ha hecho con 21 años? Ha ganado una Copa del Mundo con Francia (2018), una Copa de Alemania con el Borrussia Dortmund (2017) y una Copa del Rey, una Liga y una Supercopa de España con el Barça (2018). Además de salir de fiesta, jugar a la Play, a videojuegos o partidas online, y no intentar solucionar sus problemas con el castellano.

Varias fueron las personas que se han pronunciado estos días sobre la actitud del del galo. Entre ellas se encuentra una gran figura para el barcelonismo: el eterno capitán Carles Puyol.

Desconozco como funciona el interior del vestuario, pero ahora es evidente que todo el mundo tiene que ayudar a Dembélé por el bien común. A veces cuando eres joven no te das cuenta de lo que tienes, donde estás y lo dejas escapar.

Y es que ni su entorno puede con él. También su compañero Luis Suárez aprovechó la concentración con su selección antes del amistoso ante Francia para mandar un recadito a Dembélé:

Ousmane debería concentrarse básicamente en el fútbol y ser más responsable en algunos aspectos. En el vestuario del Barcelona existen muchos ejemplos de profesionalidad y tiene que inspirarse en ellos.

Pero también su selecciónador, Didier Deschamps, quiso hablar de las ‘escapadas’ de Dembélé cuando se concentra con el combinado de su país:

Ousmane tiene la costumbre de llegar con retraso. En su defensa, yo estoy seguro de que él dirá que no es el único. Ya sea en su club o en la selección francesa, debe estar más atento a las cosas que forman parte del día a día de un futbolista de alto nivel. Es un joven jugador que ya ha conocido muchas cosas. No pierdo la esperanza de que se dé cuenta de todos estos aspectos. Son situaciones que pueden repetirse y cuanto antes las evite o se asegure de comprenderlas y de incluirlas en su funcionamiento, mejor será para todos.

 

Busquets, Jordi Alba y el postureo sin fin de los ‘dueños’ del buen juego

Sergio Busquets, en el partido entre Atlético y Barcelona (EFE).

Sergio Busquets y Jordi Alba, este sábado al acabar el encuentro de su equipo, el FC Barcelona, y el Atlético de Madrid, volvieron a demostrar que muchos jugadores del club culé viven en una permanente ensoñación heredada de aquella buena época con Guardiola y que los convierte en poco menos que en los guardianes de las esencias del buen fútbol, ése que parece el único legitimado para ser desarrollado en los terrenos de juego.

El mediocampista dijo al acabar el encuentro que “el Atlético siempre juega así, no es lo más divertido ni lo que queríamos”. La frase sería graciosa si no fuera porque Busquets de verdad se cree lo que dice. Analicémosla.

Dice Busquets que “no es lo más divertido”. Esta reflexión me encanta. Debe de pensar el bueno de Sergio que está la gente deprimida antes en el Calderón y ahora en el Metropolitano, que no vibra, que no salta, que no grita, que no canta. Todo lo contrario que el Camp Nou, donde los japoneses se divierten hasta el punto de disparar tantos selfies como en la Sagrada Familia. Querido Sergio, desde que llegó Simeone, los atléticos nos lo pasamos pipa. Hacía mucho que no lo pasábamos tan bien.

Pero lo mejor de todo es cuando Busquets dice que el juego del Atleti “no es lo que queríamos”. Imperdonable pecado que Simeone no se acercara al vestuario culé, instantes antes del partido, para preguntarle a los señores cómo les gustaría exactamente que planteara el juego el Atlético como rival. Como aquellas ridículas quejas sobre la longitud o humedad del césped, tan ridículas como si Simeone llegara quejándose al Camp Nou porque la hierba está demasiado rápida para el juego que le gusta hacer al Atlético. El club rojiblanco está obligado a ponerle al Barça (y a cualquiera) todas las dificultades que pueda y más (dentro del reglamento) para llevarse el partido. Que es exactamente lo que hace el Barcelona y cualquier equipo del mundo.

Respecto a Jordi Alba, el lateral de L’Hospitalet dijo que “el Atleti tiene jugadores para jugar más al ataque”. Espero que Miguel Ángel Gil Marín haya tomado buena nota para ofrecerle de manera inmediata el puesto de entrenador al jugador zurdo. Ayer, por cierto, el Barcelona disparó dos veces entre los tres palos. Dos.

En definitiva, ambos jugadores volvieron a demostrar que de un tiempo a esta parte, hay un inacabable postureo en cuanto al ‘buen juego’ que está absolutamente trasnochado. Todos los estilos de juego son respetables y ojo, no hay que dejarse engañar: todos persiguen lo mismo, esto es, ganar. Algún gurú repite una y otra vez su desdén hacia el que “cree que el resultado lo es todo”, para inmediatamente después recordarte, como argumento de fuerza, los títulos que lleva Guardiola o las copas que alzó la España del tiki taka. Parece mentira que a estas alturas de la película haya quien confunda aún ‘jugar bonito’ con ‘jugar bien’. Y desde que Diego Pablo Simeone llegó al Atlético de Madrid, el equipo juega muy bien. Por más que le pese a Busquets.

Neymar, mejor que no vuelvas al Barça

Neymar celebra un gol en su anterior etapa en el Barça. (EFE)

“Segundas partes nunca fueron buenas”, dice uno de los dichos más populares. Y en el caso de la posible vuelta de Neymar al Barça este refrán creo que se haría realidad. El actual jugador del París Saint Germain suena cada semana para un equipo diferente. Y desde hace días resulta que la noticia es que quiere volver al Barça. De hecho, este martes El Chiringuito da la exclusiva de que jugará la temporada que viene de azulgrana. ¿El motivo? No está a gusto en la capital francesa y… el PSG necesita vender estrellas.

El Real Madrid parecía, desde hace meses (muchos), bastante interesado en su fichaje. La salida de Cristiano había dejado a los blancos sin balas seguras de ataque, pero su compra nunca llegó a realizarse. No obstante, Florentino todavía no ha jugado todas sus cartas y la puerta a que llegue al Madrid sigue entreabierta. De esta posibilidad muchos han sido los que han dicho que la verían como una gran oportunidad para Neymar. E incluso hay barcelonistas a los que no les disgusta la idea. Entre los que me podría incluir.

¿Por qué? Neymar siempre ha sido más perfil-Madrid que perfil-Barça. Cuando llegó a Barcelona lo dije con rotundidad y muchos fueron los que se me echaron encima. Ya no por su juego, sino por sus ambiciones. Casi por norma, el Real Madrid ficha ‘estrellas’ que brillen también individualmente y no solo den éxitos al equipo. Porque no tienen un Messi en su plantilla que vaya a eclipsarlas. Y a Neymar, Messi lo eclipsó. Por eso se fue.

Y también por eso es mejor que no vuelva. Messi sigue en su máximo esplendor y nada cambiará respecto a lo que ya pasó en su etapa como jugador del Barça. Se fue al PSG para ganar más títulos individuales y poder ‘comer en la mesa de Messi y Cristiano’ (como ya le gustaría a Griezmann). Pero no está ni sentado a las espaldas de estas dos estrellas mundiales. Y ahora quiere volver porque ve que tanto el argentino como el luso se han visto desbancados en los mayores trofeos individuales y la puerta podría volver a abrirse para él. Claro, eso siempre unido a que la Liga española es mucho mejor que la francesa, tanto a nivel futbolístico como de influencia…

Entonces, ¿segunda etapa de Ney en el Barça? No diría un no rotundo, pero creo que nada mejoraría en cuanto a sus objetivos respecto a la anterior.

A aquellos que se alegran de la lesión de Messi: sin él el Barça ya le metió 0-4 al Madrid… y no hace mucho

Leo Messi, lesionado en el césped del Camp Nou (EFE).

“Ojalá se hubiera roto también la tibia y el peroné”. Esa fue una de las frases que un madridista me espetó cuando se conoció justo el pasado sábado el alcance de la lesión de Leo Messi: estará unas tres semanas de baja por su rotura de radio en el partido ante el Sevilla. En una de las semanas más intensas que le esperan al Barça esta temporada, su talismán se lesionó. Se perdió el partido del miércoles ante el Inter de Milán (Champions) y el Barça ganó. Tampoco estará en el clásico de este domingo ante el Real Madrid (Liga). Pero ese tiempo de baja no es suficiente para quienes se consuelan de la mala racha que atraviesa su equipo con que otros también lo pasen mal. Eso es lo que el refranero español define como: mal de muchos, consuelo de tontos.

Es cierto que lo de consolarse de una derrota con la derrota del otro va implícito en el fútbol. Y todos lo hacemos: perdemos, sí, pero si los otros pierden es menos catástrofe. Pero eso de alegrarse de la lesión de un jugador, ya sea Messi, Cristiano o pepito de los palotes, es muy ruin. Véase el desafortunado tuit de Rufián que ha causado gran polémica en las redes sociales: ¡cómo se nota que es del Espanyol!

Es verdad que está el clásico de por medio pero os aseguro que no tiene que ver con eso. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar ante el Alavés? Buena noticia. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar cualquier partido random de Liga de Campeones? Buena noticia. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar ante la Cultural en Copa? Buena noticia. Para algunos siempre es buena noticia que Leo Messi no juegue porque parece que lleva implícito, entonces, que el Barça pierde. Aunque muchas veces no sea así.

La envidia es muy mala. Es el mejor jugador del mundo, verlo jugar es una delicia y un partido sin él pierde calidad, tanto para los jugadores (cuya motivación es mayor en caso de que Messi juegue) como para los aficionados. No entiendo a quienes prefieren verlo en el banquillo y no sobre el terreno de juego: si tu equipo tiene que ganar, que sea por méritos propios, no porque el rival no tenga a su mayor estrella. Es más, que no esté tampoco asegura la victoria: la última vez que Messi no jugó un clásico de inicio el Barça le metió un 0-4 al Real Madrid. El argentino había estado de baja dos meses por lesión, fue suplente, solo jugó 34 minutos y cuando salió el marcador ya reflejaba un 0-3. Y la última vez que se perdió un partido completo por lesión los blancos solo consiguieron ganar por la mínima.

Es verdad que el Barça sin Messi pierde mucho. Es más, me atrevería a decir que se convierte en un equipo como cualquier otro: sin profundidad y sin gol. Pero también ha demostrado que sabe sobreponerse a una situación como esta. El resto de jugadores tienen que pensar que, ahora, deberán hacer el doble de trabajo para sacar adelante los partidos en los que Messi falten con los mejores resultados posibles. Serán partidos difíciles, pero deberán demostrar que “el Barça no es solo Messi“. O eso dicen.

Los extraños casos de Malcom y Arturo Vidal: así mejor que el Barça no fiche

Malcom y Vidal en un entrenamiento del Barça. (EFE)

Malcom y Vidal en un entrenamiento del Barça. (EFE)

Ni juegan ni se les espera. Ni estando Messi lesionado. Malcom y Arturo Vidal han cogido sitio en el banquillo pese a ser los fichajes “revolucionarios” del Barça este verano. El primero, de hecho, el más caro. Llego por 41 millones y solo ha disputado 25 minutos en once partidos (seis en la segunda jornada de Liga ante el Valladolid y 19 en la sexta ante el Leganés). Y, últimamente, ni siquiera es convocado. A sus 21 años rechazó a la Roma 24 horas antes de venir a Barcelona en busca de grandes oportunidades que aún no le han llegado.

El brasileño las espera con calma, pero ya se han jugado dos meses de temporada. Todavía es pronto, no hay que precipitarse pero quizás vaya siendo hora de que deje de mostrar tranquilidad y reclame un sitio en el once o, al menos, más minutos. No obstante, parece ser que Ernesto Valverde no cuenta con él. El Txingurri no lo pidió y su llegada apunta a que fue más un capricho de Eric Abidal, de hecho, el técnico culé afirmó hace unas semanas que, aunque su rendimiento sea maravilloso, su titularidad no está asegurada:

“Es un jugador joven con proyección que el club piensa que nos puede ayudar. Si es titular o no, dependerá de su rendimiento. Hacía tiempo que se le seguía. Viene rodado de entrenamientos”

Le toca el turno ahora a Arturo Vidal. Este caso, todavía más mediático e incomprensible. Costó 19 millones fijos y tres más en variables. Venía a Barcelona como una estrella, problemática, pero estrella al fin y al cabo. Y, pese a ser dos veces titular, solo ha sido un reflejo. Hasta el día de hoy, no ha completado ni uno solo de los partidos disputados. Vidal llegó, además, con la esperanza de ganarse un hueco entre los titularísimos y ser el sustituto de Rakitic. Pero Valverde lo tiene claro: primero está el croata y después vuelve a estar el croata. Casi sin rastro del chileno. Con esto deja claro que tampoco fue un fichaje a petición suya, ¿quién se encapricharía de él esta vez?

Pero, como era de esperar, él sí ha mostrado su disgusto al ser suplente en varias publicaciones en sus cuentas oficiales en las redes sociales. Unos posts en los que ha tenido que rectificar su comportamiento estos días tras una llamada de atención por parte del club, concretamente de su manager general, Pep Segura.

Para ambos, el ejemplo a seguir podría ser Arthur, que empezó la temporada siendo titular en la Supercopa de España ante el Sevilla, pero posteriormente desapareció de los onces iniciales de Valverde. Sin embargo, en los últimos partidos ha ‘resucitado’ hasta convertirse en una pieza inamovible el centro del campo del equipo. Incluso en Champions.

Esperemos que lo que pasa, tanto con Malcom como con Vidal solo sea cuestión de rodaje y se convierta en un espejismo a final de una temporada que, como quien dice, acaba de comenzar. Porque sino… mejor que el Barça desista en su derecho a fichar jugadores para no darles minutos.

Las cinco claves de los cuatro pinchazos seguidos del Barça en Liga

Ocho partidos, cuatro victorias, tres empates y una derrota. Este es el balance del Barça en las primeras ocho jornadas de Liga. Está segundo en la clasificación por detrás de un gran Sevilla contra quien jugará el siguiente partido y por delante de un Valencia que este domingo le plantó cara y le arrebató un valioso punto. Es verdad que este año parece más normal (el Real Madrid lleva tres jornadas sin ganar), pero no es habitual que el equipo azulgrana pierda tantos puntos en tan pocos partidos.

Por eso, analizamos al detalle las cinco claves en las que puede estar esta crisis que atraviesa el Barça. ¿Hay algún culpable o son errores de equipo?

  • Luis Suárez: El uruguayo empieza siempre las temporadas en su peor estado de forma. Sin entenderse con sus compañeros y sin encontrarse a sí mismo. No culmina las jugadas, pierde demasiados balones y no entra en las jugadas a tiempo para rematarlas. Su puntería, además, se resiente. Esto viene siendo algo habitual en el comienzo del año futbolero en Luis Suárez. Pero ya hemos pasado la octava jornada y es raro que no haya despertado. Lleva solo tres goles y tres asistencias en lo que va de temporada. Es cierto que lucha y que el último partido lo jugó tocado, pero su acierto no está fino y el promedio de goles que lleva deja mucho que desear tras estar siempre entre los mayores goleadores del equipo. Y Messi solo no puede con todo.
  • La defensa: Los contragolpes están sorprendiendo muy a menudo al Barça en este comienzo de año. Ni Gerard Piqué ni Vermaelen ni Semedo están en su mejor momento. Los fallos entre ellos se están convirtiendo en un habitual y no muestran la solvencia de la pasada temporada, cuando una de las claves de la excelente racha de resultados en Liga fue precisamente esta, ya fuera por el trabajo global o por la inspiración de Ter Stegen. Esta temporada el equipo de Valverde ya ha encajado goles contra el Sevilla (uno), Huesca (dos), Real Sociedad, (uno), Girona (dos), Leganés (dos), Athletic de Bilbao (uno) y Valencia (uno). Siete de ocho partidos encajando.
Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

  • Cansancio y pocos cambios: En el último partido ante el Valencia, Ernesto Valverde no hizo cambios hasta el minuto 83 de juego. Y, además, solo utilizó dos de tres pese a que los jugadores se veían relativamente cansados. Esta fue una de las causas de que el Barça, pese a su insistencia, no hallara huecos en la defensa contraria en el final del partido contra el Valencia y no consiguiera marcar el gol que tanto buscó al final. Insistió, pero el cansancio de sus jugadores no le permitió desbordar y arrancarle tres puntos al conjunto Ché. El cansancio se vio sobre todo reflejado en Coutinho (uno de los sustituidos), que ni fuerza tenía siquiera ya para disparar. Este cansancio, además, podría haber propiciado el gol y la victoria del rival por culpa de un fallo tonto.
  • Mucha posesión, poca eficacia: Es un habitual ya que el Barça controle el balón y, por tanto, tenga mayor posesión que el rival. El juego de toque es su marca propia, pero también es necesario que ese toque termine dentro de la red. No obstante, eso no está pasando. ¿Por qué? El Barça de Valverde pierde muchos balones en el centro del campo, incluso algunos en la defensa, que hacen mucho daño y, casi siempre, terminan siendo una ocasión clara de gol para el contrario. El toque no sirve si no logras culminarlo a tu favor. Hay que controlar los partidos, pero también ganarlos.
  • La Champions: La obsesión del Barça por la Champions es clara. Su objetivo de este año es ganarla. Pero no por ello deben dejar de lado las otras competiciones. Está claro que el nivel del equipo azulgrana en Europa no se parece en nada al que viene demostrando en la Liga. No se si es por falta de motivación o porque guardan sus fuerzas para los partidos continentales. Valverde descartó esto hace unos días en rueda de prensa con un contundente: “Para ganar la Champions tenemos que ganar la Liga”. Pero los esfuerzos no parecen ser los mismos en sendas competiciones.

¿Ha perdido el Barça aficionados por culpa del independentismo?

Soy culé. Lo admito. Y lo sigo siendo pese a toda la parafernalia del independentismo. No soy catalana, sino berciana, pese a lo que después de leer estas frases puedan pensar. Y no por ello he dejado de vibrar con el Barça. A algunos esto no les resultará raro. Pero a muchos otros seguro que si. Y es que la pregunta: ‘¿cómo sigues siendo del Barça después de todo?’ me la han hecho tropecientasmil veces este último año. Por ello y por lo que ha pasado en el entorno que me rodea (dentro y fuera de Cataluña) estoy segura de que el independentismo le ha quitado aficionados al FC Barcelona.

No hace mucho tiempo (cuando la Roma eliminó al Barça de la pasada temporada de la Champions), en mi muro de Facebook un colega culé (o ya exculé, no lo sé) escribió: “Cuando a uno le empieza a alegrar que eliminen al Barça…“. Y no es el único comentario en contra del equipo que he escuchado/leído de gente que anteriormente lo apoyaba. Twitter es otra de las redes sociales que están plagadas de comentarios de gente “indignada” y que ha dejado de seguir al club: “Soy Catalán y español. Fui del Barça toda mi vida. Pero tengo dignidad” o “He sido aficionado del Barça desde niño, pero no me identifico con el procés ni el independentismo. Adiós”.

'Esteladas' durante un Barça-Real Madrid. EFE

‘Esteladas’ durante un Barça-Real Madrid. EFE

Con esto vemos que el independentismo no solamente ha influido en la política y en la forma de verla de los catalanes y españoles. También ha abarcado otros campos (nunca mejor dicho) como el del fútbol. Pero eso de que la política y el fútbol estén ligados no es algo de ahora —y sino que se lo digan a los ultras, cada uno con su ideología política bien marcada—. Asimismo, desde que tengo uso de razón (y supongo que desde mucho tiempo antes) se presupone que la mayoría de aquellos que se sienten orgullosos de ser españoles, pero a la vez catalanes (o ni eso, pero que viven en Cataluña) son hinchas o simpatizantes del Espanyol. Y el resto son del Barça. Y existe un porqué: la política y su influencia en el fútbol.

En el Camp Nou no es raro ver pancartas que piden la libertad de los políticos presos y que la afición se posicione (ya sea con banderas o cánticos) a favor de la independencia de Catalunya. Incluso el club se ha manifestado en alguna ocasión, a través de comunicados oficiales, para condenar o apoyar acciones como el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Asimismo, rostros y emblemas del club tomaron posición en varias actuaciones relacionadas con esa fecha y muchos de los jugadores (Piqué es un gran ejemplo) han recibido críticas por manifestar su apoyo a celebrar una consulta soberanista y, a la vez, jugar con la selección española.

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Por eso hay quien piensa que “al independentista se la suda el fútbol, él va al Camp Nou a sacar su estelada y con un guion con los minutos en los que hay que pitar contra el Estado opresor español”. Así lo manifiesta para este blog un aficionado indignado que recuerda, por ejemplo, los pitos al himno en los partidos de Copa del Rey. Pero no es el único. Y es que estoy segura de que el independentismo ha dejado una escabechina dentro del FC Barcelona y de que ha perdido afición, hinchas o seguidores (como queráis llamarlo) dentro de España y de Cataluña simplemente por posicionarse, como entidad, a favor o en contra de una ideología. Porque eso no hace justicia al ‘més que un club’ que tiene como lema y que debería incluir a todo aquel que no viva entre las fronteras de una comunidad autónoma que quiere convertirse en un Estado independiente.

Y a aquellos que seguimos apoyando al Barça y no somos independentistas, os aseguro que no nos parece adecuada la posición que ha cogido el club. Porque el fútbol es deporte, diversión, entretenimiento… no política.

Messi se cree intocable: le suelta al árbitro un “me estás amenazando”

Sorprendente, relativamente dado que no es la primera vez, la imagen que dejó Leo Messi este sábado tras el partido en el que el Barça volvió a tropezar en Liga ante el Athletic.

Messi discutiendo con el árbitro

Messi discutiendo con el árbitro (EFE).

El argentino fue a protestarle al colegiado, Jaime Latre, tras el pitido final por varias decisiones que no le habían gustado, y el árbitro, cansado de tantas protestas, le dijo que se marchara a los vestuarios.

La respuesta de Messi, como ha mostrado hoy Cuatro, ha sido bastantes chulesca. “Me estás amenazando”, soltó el argentino, chulesco, cual discusión de barra de bar.

El trencilla decidió zanjarlo con una amarilla. La situación ha  recordado a la de la semana pasada, cuando Leo se negó a darle la mano al árbitro al final del encuentro ante el Girona.

El Barça debe ir buscando un sustituto para Messi

Es lo que ningún culé desea escuchar. Pero la hora de la verdad se acerca. ¿Qué pasará en el momento en el que Leo Messi no esté en su mejor momento (valga la redundancia)? ¿En el que pase más tiempo en el banquillo que en campo? ¿En el que no esté a su mejor nivel y quiera irse del club o retirarse definitivamente? Pues en ese instante a todos los culés nos dará un ‘parraque’ pero, para mitigarlo, el Barça debería ir buscando ya un sustituto que tenga, al menos, algunas de sus muchas destrezas. Y deberían empezar, como lo hicieron con él, por las bases.

Es difícil asumirlo y, aunque parezca demasiado pronto, no es nada remoto. Este año ha sido la primera vez en más de una década que el nombre de Leo Messi no estuvo entre el de los tres mejores jugadores para la FIFA pese a su gran rendimiento la pasada temporada, algo que lo coló, eso sí, en el once ideal. Esto, aunque alguna vez tenía que suceder, lastra tanto al argentino como al club, pero también a la afición. Tiene 31 años y su potencial aún es bárbaro. Le quedan años de fútbol, pero no se podrá seguir viviendo de él toda la vida. Messi marca el ritmo del Barça. Y no solo eso. El club depende, me atrevería a decir que casi en su totalidad, de él. Y esto no puede pasarle a uno de los mejores clubes del mundo.

Messi en un partido con el Barça. EFE

Messi en un partido con el Barça de esta temporada. EFE

¿Qué pasará cuando no esté Messi? Esta es unas de las preguntas que contestaré en otro post (porque sino podemos tirarnos aquí una eternidad), pero sí que puedo decir que nada será lo mismo en Can Barça. Messi es el mejor. No veremos a muchos como él. Pero el fútbol tiene que seguir creando estrellas. Y una de ellas deberá ser su sustituto. Por eso, tanto los ojeadores como el equipo técnico del Barça tienen que ponerse las pilas e ir buscando a aquellos jugadores que destaquen en sus equipos amateur, formarlos e inculcarles la filosofía Barça. Porque no vale un Neymar o un Mbappé. El sustituto de Messi tiene que ser de la casa, con sus valores y sus condiciones. Que su afán por ganarlo todo con el Barça valga más que marcharse para triunfar en otros equipos.

La Masía debe volver a crear cracks mundiales. La mejor generación de aquel Barça que lo ganó todo salió de allí. Iniesta, Xavi, Puyol, Piqué, Messi… todos son de la casa, todos son made in Barcelona. Y si el club quiere volver a triunfar de aquella manera tienen que lograr que esa generación, reencarnada en otros jugadores, vuelva. Y que el equipo dependa de gente entregada en cuerpo y alma a su filosofía. Para ello hay que empezar a buscar la pieza clave: el Messi del futuro.

El VAR ha llegado a la Liga, y cómo no el que se siente perjudicado es el Barça: el absurdo “contra todos”

Que el VAR no era infalible era algo que sabía todo el mundo del fútbol. No, la tecnología no ha llegado para que se acaben los errores arbitrales, sino para tratar de reducirlos, pero este es un deporte de contacto, y son muchas las jugadas opinables. Y ahí vamos con la roja a Lenglet.

Roja a Lenglet

Roja a Lenglet de Gil Manzano (EFE).

Se trata de una jugada en la que hay un hecho indiscutible, un codazo del defensa galo al jugador de Girona. A partir de ahí, entra en juego la interpretación de cada uno y, cómo no, los colores de cada cual que opina. Yo, en ese momento, tuve la mía: “La típica jugada que se puede interpretar como amarilla o como roja”. Aunque sí le hubiera expulsado, eso de sacar el codo a pasear, como que no. Los comentaristas de la retransmisión de Movistar+, los tres, consideraban que no era roja, y en Twitter había división de opiniones, por supuesto según el equipo de cada uno.

Ahora bien, lo que me indigna es las reacciones que han llegado desde el Barça. Empezando con el #contratodos de Luis Suárez, el jugador con más bula arbitral de la historia reciente del fútbol español, un futbolista que aún no ha sido expulsado ni una sola vez pese a sus constantes agresiones en el campo. Siguiendo por Busquets diciendo que está a favor del VAR pero para que se use bien, que suponemos que quiere decir para que me ayude. Lo mismo que Arturo Vidal, que hace unos meses clamaba contra las injusticias arbitrales a favor del Madrid y ayer andaba quejándose del VAR. Y, como no podía ser de otra forma, las portadas desde la prensa catalana ya apuntan a una conspiración: el Sport nunca decepciona.

Los árbitros son igual de buenos o malos que el año pasado, pero ahora tienen un vídeo que les ayuda. Gil Manzano pudo acercarse, ver la jugada repetida varias veces y tomar una decisión más sopesada. Nadie puede estar en contra de que esto suceda así, sea en un partido del Barça o en uno del Leganés.

Aquí lo único cierto es que, si el VAR no hubiera llegado al fútbol español, el Real Madrid estaría a 4 puntos ya del Barça, el proyecto de Lopetegui estaría siendo puesto en cuestión y la palabra ‘crisis’ estaría ya sobrevolando por Chamartín. Y, sin embargo, ambos equipos están empatados a puntos. De momento, la tecnología no le está viniendo nada bien, como el madridismo ya presagiaba, al equipo azulgrana.