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¿Las series de televisión provocan suicidios?

Para los investigadores Luca Perri y Om Sharan Salafia, del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, algo no cuadraba. Si, como se nos dice, el Trastorno Afectivo Estacional (TAE) causa unos mayores niveles de depresión en invierno, ¿por qué en cambio las cifras de intentos de suicidio en 28 países alcanzan su máximo anual en primavera en ambos hemisferios? Como astrofísicos, Perri y Salafia conocen bien la dinámica de los ciclos solares estacionales.

Se supone que abandonar los cuarteles de invierno, salir a la calle entre parterres floridos, solazarnos en las terrazas ante empañadas jarras de cerveza, vestir ropa más reveladora (y verla vestir a otros/as), todo ello debería auparnos el ánimo. Ya se sabe: la primavera, la sangre altera. ¿Por qué entonces hay más gente que en esta estación decide colocarse en el extremo equivocado de una soga o de cualquier otro artefacto mortal?

Ni cortos ni perezosos, Perri y Salafia construyeron una hipótesis: no es el sol… ¿Qué tal las series de televisión? Citando palabras del estudio:

La Depresión Post-Serie, también conocida como DPS, es la tristeza que se siente después de ver una serie larga. El sentimiento amargo cuando sabes que el viaje ha llegado a su fin, pero no quieres que termine. Esto se puede aplicar a cualquier serie, por ejemplo series de televisión, series de dibujos animados, o incluso series de cine.

Los efectos incluyen, pero no solo: un estado de depresión o tristeza, la incapacidad para comenzar otra historia, la necesidad de volver a ver la serie completa, el abuso de internet ligado a la serie, la creación de fanfiction.

Para poner a prueba su hipótesis, los dos investigadores eligieron una de las series actuales más longevas, populares y emitidas en todo el mundo, Anatomía de Grey, como ejemplo de “fenómeno universal y homogéneo”. A continuación analizaron el patrón de emisión medio de las 12 temporadas ya producidas: una temporada suele comenzar en torno a la semana 38 del año, más o menos coincidiendo con el equinoccio de otoño en el hemisferio norte, hasta el descanso de invierno de la semana 49, con una reanudación hacia la segunda semana del nuevo año que se prolonga hasta el final de temporada en la semana 21.

Imagen de ABC.

Imagen de ABC.

Así, los científicos esperaban encontrar un aumento de la tasa de suicidios entre las semanas 21 y 38, junto con un repunte hacia final de año. Pero al solapar el ciclo anual de Anatomía de Grey con el gráfico de las tasas de suicidios, surgió la gran sorpresa: los mayores aumentos en las cifras de suicidios se producen durante la emisión de la temporada, descendiendo una vez que la serie ha finalizado. El mínimo anual coincide con el momento en que comienza una nueva temporada, y a partir de entonces los intentos de suicidio empiezan a remontar, deteniéndose brevemente en la pausa de fin de año para luego trepar en una frenética escalada hasta el gran final. Escriben Perri y Salafia:

Tendencia del número de intentos de suicidio a lo largo del año. Las franjas rojas representan los períodos medios de emisión de las temporadas de 'Anatomía de Grey'. Imagen de Perri y Salafia.

Tendencia del número de intentos de suicidio a lo largo del año. Las franjas rojas representan los períodos medios de emisión de las temporadas de ‘Anatomía de Grey’. Imagen de Perri y Salafia.

Por tanto, sugerimos que es la propia serie, con sus tormentosas aventuras amorosas y tensas relaciones, la que aumenta la depresión del espectador. Por el contrario, el final de la temporada es un momento de liberación para los espectadores, cuyos intentos de suicidio descienden drásticamente.

Pero por supuesto, todo ello no es sino una gran broma; ya les advertí ayer de que iba a comentar un nuevo y precioso caso de correlaciones espurias. Tras detallar sus conclusiones, Perri y Salafia desvelan el propósito real de su estudio, disponible en la web de prepublicaciones arXiv.org: poner de manifiesto las correlaciones epidemiológicas que con tanta frecuencia se publican en la literatura médica sin justificar ningún vínculo real entre presunta causa y supuesto efecto. Una preocupación que también lo es de este blog, como ya sabrán si se han pasado alguna otra vez por aquí. Los investigadores aclaran:

Este estudio, junto con otros (por ejemplo, el que encontró una correlación entre el número de personas ahogadas tras caer a una piscina y las apariciones cinematográficas de Nicolas Cage), podría ser una advertencia a los científicos de que sean cautos con las correlaciones espurias. Una correlación espuria surge, por ejemplo, cuando se comparan mediciones que dependen de la misma variable. En este caso, la correlación es simplemente la consecuencia de la dependencia común de las mediciones en esa variable, y no de una correlación real entre las mediciones.

Un ejemplo de esto último ya fue comentado en este blog, a propósito de un estudio que pretendía correlacionar el consumo de Viagra con el riesgo de melanoma. Los propios autores de aquel trabajo reconocían que los principales consumidores de Viagra eran hombres con un mayor nivel económico, “que probablemente pueden costearse más vacaciones al sol” y que “tienden a tomar más el sol”, y que además “buscan atención médica más a menudo para los lunares de la piel, lo que lleva a un mayor riesgo de diagnóstico de melanoma”. Es decir, que lo que aumenta el riesgo de melanoma, como está ya bien establecido, no es la Viagra, sino tomar el sol.

En el caso del estudio de Perri y Salafia, la trampa que los investigadores tienden con fines de pedagogía científica es que sí existe una ligera estacionalidad de las tasas de suicidios, y coincide casualmente con los ciclos de las series. Ligera porque, si se fijan, el gráfico no refleja cifras absolutas, sino cambio en la tendencia, que a lo largo del año oscila solo entre 0,9 y 1,2; si se representaran las cifras absolutas en la muestra de 28 países, el aspecto de los picos y valles sería mucho menos espectacular. Esta manipulación de los datos, maliciosamente consciente en el caso de Perri y Salafia, es algo también frecuente en los estudios de correlaciones motivadas por intereses, como también expliqué aquí.

4 comentarios

  1. Dice ser Alex

    Es cierto, las series de TV provocan al suicidio. Te pones a ver las narcoseries de Telemundo y Univision y te dan deseos de cortarte las venas. Y luego la interminable saga provocada por Reina del sur: Señor de los Cielos, El Cartel del sapo, Las mujeres de la mafia, Señora acero, Señora aluminio, Señora platino, Señora plastico, en fin que terminas cocainomano y suicida.

    16 abril 2016 | 19:07

  2. Dice ser Podria ser

    Creo que si ves walking dead desde la segunda temporada, minimo desde un puente.

    17 abril 2016 | 19:39

  3. Dice ser Rompecercas

    Prácticamente cualquier estudio sociólogico tiene este problema que ahora llaman “correlación espúrea”, y no es que se trate solo de “manipulación” consciente”. Por eso, en asuntos sociales, humanos etc… la verdad científica hay que cogerla con pinzas, es discutible. Que no os engañen.

    18 abril 2016 | 15:41

  4. Dice ser Sociólogo Astral

    A mi me provoca ganas de matarme “Walking Dead”, porque matan la esperanza y castigan la bondad. cuando alguien hace planes de futuro lo matan de una forma brutal o les comen las entrañas los zombis en castigo por tener esperanza. en ocasiones cuando alguno le perdona la vida a un enemigo despues lo guionistas se lo hacen pagar bien caro como adoctrinamiento en la maldad. cuando Andrea dejó vivir al gobernador despues fué asesinada brutalmente por él y despues decapitó a Herssel. cuando Morgan dejó vivir a un salvaje despues el salvaje secuestró a Denis y se la llevó con un cuchillo en el cuello. cuando Tairesse no mató a un salvaje en una cabaña el salvaje se soltó y tomó como rehen a Judith amenazando con romperle el cuello. todo esto es adoctrinamiento en la maldad y la moraleja es que nunca hay que pensarselo a la hora de matar porque despues te vas a arrepentir de perdonar vidas. es apologia del crimen y del asesinato. por todo esto esa serie me dan ganas de matarme muchas veces. el adoctrinamiento de la maldad y la desesperanza.
    Por si fuera poco ahora van de muy misteriosos dejándonos ocho meses en ascuas sin saber a quien le han roto la cabeza con un palo cuando todo apunta a que le han roto la cabeza al chino igual que en el comic donde ya pasó eso hace años y está mas visto que el tebeo. me están rompiendo la cabeza a mi con sus tonterias.

    18 abril 2016 | 15:50

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