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¿De dónde proviene el término ‘talento’ para referirnos a tener aptitud para una actividad?

¿De dónde proviene el término ‘talento’ para referirnos a tener aptitud para una actividad?

Muchos son los programas de televisión que se han puesto de moda en el que acuden personas con alguna aptitud a la hora de cantar, bailar, cocinar o realizar cualquier otra actividad y que son conocidos genéricamente como ‘Talents show’.

Pero el término talento no fue originalmente acuñado para referirse a la capacidad (ya sea artística como intelectual) que posee una persona, sino que en la antigüedad se conocía con ese término (talentum en latín y tálanton en griego) al plato de la balanza con la que se pesaba las mercancías y productos en los mercados.

Por aquel entonces tanto griegos como romanos calculaban el precio a pagar por una mercancía en base al peso de esta. Tanto pesaba, tanto costaba.

Esto llevó a que comenzara a utilizarse el término talento (referido a la medida de peso) también para llamar a una unidad monetaria (moneda) que además tenía gran valor. Por ejemplo en la Antigua Grecia un  talento equivalía aproximadamente a 20 kilos de plata.

Para encontrar el origen del término talento, como sinónimo de inteligencia, capacidad y aptitud de una persona para realizar una actividad (ya sea artística, intelectual, deportiva, empresarial…), debemos acudir al Nuevo Testamento donde a través de un par de parábolas contenidas en los Evangelios de Lucas y Mateo podemos encontrar el relato en el que un hombre, antes de partir de viaje, reparte unos talentos (monedas) entre sus sirvientes y a su regreso cada uno le explica qué hizo con aquel dinero y cuál fue el resultado. Dos de ellos lo invirtieron y sacaron buenos beneficios, doblando la cantidad inicial, pero un tercero prefirió guardarlo, temeroso de ser castigado por su patrón si perdía el dinero. El amo premió y elogió la actitud de los dos primeros y censuró al cobarde.

A partir de estas parábolas (y numerosas versiones que surgieron de ellas), comenzó a utilizarse el término talento para destacar el intelecto y perspicacia de las personas de cara a desempeñar un cometido, quedando estrechamente vinculado a la aptitud que se posee por encima de otras personas en alguna disciplina.

 

 

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Fuentes de consulta: RAE / etimologias.dechile / unaparolaalgiorno / etimo.it
Fuente  de la imagen: afcent.af.mil

¿Por qué las ‘muelas del juicio’ se llaman así?

¿Por qué las ‘muelas del juicio’ se llaman así?A través de la página en Facebook de este blog, Raúl Viñas me envía un mensaje en el que, además de declararse muy fan de este blog, me pregunta sobre el porqué las ‘muelas del juicio’ se llaman así.

El ‘juicio’ no solo es el acto por el que un tribunal juzga a alguien, sino también es como se denomina al momento de madurez y cordura de una persona. De ahí que frases como ‘tener juicio’ sean sinónimas de ‘tener cabeza’, ‘ser responsable’ o por el contrario ‘perder el juicio’ sería ‘perder la cordura’, ‘volverse loco’, ‘no entrar en razón’.

Las muelas del juicio, que también son llamadas ‘muelas cordales’ (de cordura), al contrario de lo que ocurre con el resto de molares y dientes, salen cuando ya somos mayores (aunque no hay una edad concreta), por lo que, desde hace muchísimos siglos atrás, se atribuía la aparición de esas piezas dentarias con la edad madura y adulta del individuo y, por lo tanto, cuando éste tenía juicio (madurez, cordura y/o sensatez) habiendo dejado atrás el tiempo de juventud y sus locuras e inmadurez.

 

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¿Qué diferencia hay entre cometer un asesinato y un homicidio?

¿Qué diferencia hay entre un asesinato y un homicidio?

Estoy seguro que en infinidad de ocasiones habréis escuchado, leído o visto en algún programa de televisión o una película que están juzgando o acusan a alguien de cometer un ‘homicidio’  e incluso en otras ocasiones se utiliza el término ‘asesinato’, pero aunque el resultado final es el mismo (una persona muerta) entre uno y otro término hay diferencias que a la hora de juzgar el caso determinará una pena mayor o menor.

Se considera asesinato cuando una persona causa la muerte de otra y lo lleva a cabo con alguno de los tres supuestos (o los tres juntos) de ‘alevosía’ (se realiza a traición y/o cuando se sabe que la víctima no va a poder defenderse), ‘ensañamiento’ (aumentando deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima) o ‘concurrencia de precio’ (cometiendo el crimen a cambio de una retribución económica o material).

Cometer un asesinato está castigado con una pena que va desde los 15 a los 20 años de prisión, elevándose hasta los 25 años si concurren dos o más circunstancias específicas del delito: se cometió con ensañamiento y alevosía, con concurrencia de precio y alevosía, con cualquier combinación de las tres  o con los tres supuestos al mismo tiempo.

Se considera homicidio cuando una persona causa la muerte a otra, pero en el crimen no se contempla ninguno de los tres supuestos citados en el apartado referente al asesinato. Se puede tener la intención de matar a alguien pero no ensañarse, ni realizarlo alevosamente o bajo recompensa, por lo que se diría que se ha cometido un ‘homicidio doloso’, aunque habitualmente no solemos verlo acompañado del término ‘doloso’.

El delito de homicidio también contempla el supuesto en el que alguien mata a otra persona pero ha sido sin intención, conocido como ‘homicidio involuntario’ (accidente de tráfico, atropello, etc…  por poner un par de ejemplos) y/o a causa de un fallo o negligencia ‘homicidio negligente’ (por ejemplo, un fallo por parte del médico durante una operación quirúrgica, muerte por un accidente de trabajo por falta de la seguridad correspondiente por parte del empresario, encargado, etc…).  Estos dos tipos de homicidio también pueden ser llamados ‘homicidio culposo’.

Dentro de la categoría del homicidio podemos encontrar si se ha cometido a causa de una imprudencia, pudiendo calificarse ésta como grave o leve.

El apartado de penas con las que se castiga el homicidio es un abanico muy amplio, encontrándonos que el homicidio imprudente está castigado con penas de entre 1 y 4 años y para cuando es un homicidio doloso, va desde los 10 hasta los 15 años de prisión.

Cabe destacar que en España no se utilizan los términos ‘homicidio en primer grado’ ni ‘homicidio en segundo grado’ que tan habituados estamos en escucharlo en infinidad de películas o series de televisión, sobre todo norteamericanas.

 

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Fuentes de consulta: Consejo General el Poder Judicial (CGPJ) / noticias.juridicas.com
Fuente de la imagen: clker

¿Qué diferencia hay entre declarar a un acusado ‘inocente’ o ‘no culpable’?

¿Qué diferencia hay entre declarar a un acusado ‘inocente’ o ‘no culpable’?Seguro que en más de una ocasión habéis escuchado o leído que, tras dictar la sentencia, un juez ha declarado al acusado como no culpable… ¿Eso quiere decir que es inocente?

Pues no. La diferencia entre declararlo inocente o no culpable es que en el primero de los dos se ha podido comprobar la inocencia del acusado y por lo tanto queda libre de todo cargo.

Por el contrario el segundo supuesto se aplica cuando, aun existiendo evidencias que apuntan que el acusado podría ser culpable del delito, no existen suficientes pruebas que lo demuestren, éstas se han conseguido de un modo ilegal o que cometió el delito bajo cualquier atenuante (por ejemplo, un cuadro psicótico), por lo que hay que declararlo como no culpable.

 

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Fuente de la imagen: Oneris Rico vía photopin cc

¿En qué consistía una ‘ordalía’ también conocida como ‘Juicio de Dios’?

Aunque ya se había llevado a cabo con anterioridad, el potente establecimiento de las jerarquías eclesiásticas en los mandos del poder propició que, durante la Edad Media en Europa, la mayoría de los juicios que se realizaron para comprobar la culpabilidad o inocencia de un acusado fuesen hechos en nombre de Dios, siendo éste el que debía decidir si el condenado era declarado finalmente inocente o culpable.

Para ello se ponían en práctica una serie de torturas, las cuales debían ser superadas por el reo. Si así lo hacía era liberado de toda condena y puesto en libertad.

Las pruebas a las que eran sometidos por este ‘juicio divino’ estaban compuestas por torturas tan terribles como hacerles andar por brasas de fuego, ser marcados con hierros candentes, ser sumergidos bajo el agua, colgarlo boca abajo durante un largo periodo de tiempo o un sinfín de actos que resultaban terriblemente dolorosos.

A aquel acusado que, tras pasar dichas torturas, era capaz de soportarlas y salía con vida se le liberaba de condena alguna, ya que se sobreentendía que Dios lo había considerado inocente.

Curiosamente no solo eran puestas a prueba divina personas, sino que también se les realizó a animales y objetos como libros, cuadros, esculturas….

El término ordalía proviene del sajón ordal, cuyo significado era ‘juicio divino’.

 

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¿Cómo se forma un jurado popular?

Los jurados populares son elegidos por las diferentes Audiencias Provinciales que hay en nuestro país mediante un sorteo que se realiza los años pares y en el que son seleccionadas las personas que pasaran a formar parte del tribunal popular de cada provincia, para los siguientes dos años.
El sorteo es público y puede asistir a presenciarlo toda aquella persona que lo desee.

Para la realización del sorteo, se utiliza un ordenador y un programa informático especifico y en él constan todos los ciudadanos mayores de edad y censados en esa provincia, pero no figuran con sus nombres y apellidos, sino con un número identificativo.

Tras efectuarse el sorteo, en las semanas siguientes se procede a notificar (mediante un certificado postal) a los seleccionados que han sido elegidos para formar parte de un jurado popular y se abre un plazo en el que se puede presentar alegaciones.

Los motivos, por el que a una persona seleccionada se le permite alegar, pueden ser por edad (mayores de 65 años), haber formado parte de otro jurado popular en los últimos 4 años, ser una causa de trastorno por tener cargas familiares, realizar un trabajo de interés general, estar trabajando en el extranjero, ser militar en servicio necesario y otras causas relevantes como fallecimiento o enfermedades graves que imposibilitan la presencia en un tribunal popular.

Tras el periodo de alegaciones, y con las personas restantes que han quedado aptas para ser parte de los jurados populares, se forman grupos de 36 candidatos para cada juicio.

Ahora solo queda esperar a que se le asigne a cada grupo un juicio y será entonces cuando el abogado y el fiscal, que van a formar parte de la defensa y acusación correspondiente, deberán ponerse de acuerdo para elegir a 11 de esos 36 candidatos y que formaran definitivamente el jurado popular, estando éste compuesto por un magistrado de carrera, 9 ciudadanos titulares y 2 ciudadanos suplentes.

Para determinar qué 11 ciudadanos pueden formar parte, la defensa y la fiscalía harán una criba entre los 36 candidatos. Algunos de los motivos para excluir o admitir a una persona que formará parte de un jurado popular específico pueden ser determinar si una persona es apta psicológicamente, está influenciada de antemano por el caso a juzgar, tenga un vinculo (directo o indirecto) con alguna de las partes implicadas o si tiene capacidad para entender, comprender y analizar todo lo que se expondrá en el juicio.

Los jurados populares no pueden juzgar todo tipo de delitos, solo participando en juicios en los que se juzga casos de asesinato u homicidio, cohecho, omisión del deber de socorro, allanamiento de morada, incendios forestales, malversación de fondos públicos, infidelidad en la custodia de presos.

Tras el juicio, el jurado popular no declara la inocencia del acusado, sino que sólo pueden decir si es ‘culpable’ o ‘no culpable’.

Tampoco está entre sus facultades el imponer la sentencia (tiempo de cárcel o multa económica) ya que eso es competencia del juez y es éste quien lo decide.

La duración de un juicio con jurado popular va desde los 5 días (el más corto) hasta los 25 días (el más largo).
Todas las personas que forman parte de un jurado popular (titulares y suplentes) tienen derecho a percibir una remuneración que se desglosa del siguiente modo:
70 euros por día que dure el juicio mas manutención, alojamiento en un hotel y kilometraje desde la residencia del miembro del jurado hasta la sala donde se desarrolla el juicio (0,20 céntimos aprox. por km)

 

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Fuentes de consulta: BOE rtve lainformacion cuatro
Fuente de la imagen: Fotograma de la película “12 hombres sin piedad” (12 angry men) 

¿Cuál es el origen de la expresión ‘El perro es el mejor amigo del hombre’?

Cuántas veces habremos escuchado: ‘El perro es el mejor amigo del hombre’.

¿Cuál es el origen de la expresión 'El perro es el mejor amigo del hombre'?El autor de esta frase fue el abogado George Graham Vest y la pronunció el 23 de septiembre de 1870 durante un juicio en el que había sido contratado para representar a un cliente cuyo perro de caza llamado Old Drum había sido asesinado por Leónidas Hornsby, un granjero vecino. El propietario del can solicitaba una indemnización de 150 dólares (la mayor cuantía permitida por la ley).

En el argumento final, Graham Vest, pronunció un discurso frente a la corte que pasó a denominarse “El Elogio al perro” :

El dinero que un hombre pueda tener también podrá perderlo, se volará en el momento que más lo necesite.
La reputación de un hombre quedará sacrificada por un momento de locura o debilidad.
Las personas están dispuestas a caer de rodillas para honrar nuestros éxitos, serán los que arrojen la primera piedra, cuando el fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir.
El único, absoluto y mejor amigo que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o negar, es su PERRO.
Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo.
Besará la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo.
Si la desgracia deja a su amo sin hogar y amigos, el confiado perro solo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderlo contra todos sus enemigos.
Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido. Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, más allá de la muerte.

El jurado decidió en forma unánime castigar a Leónidas Hornsby con una multa de 550 dólares (400 dólares más de lo que marcaba el límite legal) y la frase “El perro es el mejor amigo del hombre” se hizo popular para siempre.

Dicho discursó tomó tanta fama que incluso, frente a la Corte Suprema de Missouri, se erigió una estatua del perro Old Drum con el texto pronunciado por George Graham Vest.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons