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Mi hijo es diferente y lo llevo fatal

EL HIJO QUE ME GUSTARÍA VERSUS EL HIJO REAL

En el curso preparatorio a la adopción de mi hija, recuerdo el testimonio la madre de un niño adoptivo que decía, he tenido que soltar mi idea del hijo que yo quería, para poder recibir plenamente al hijo que me ha sido dado. Con la crianza y en conversación con otros padres y madres, he constatado que esta tarea no es exclusiva de padres adoptivos.

Los humanos tenemos ideas preconcebidas de casi todo. Y los hijos no son una excepción. Llamémosle agenda inconsciente, expectativas, suposiciones o asunciones. Cuando éstas chocan con la realidad del ser humano que ha encarnado en el seno de nuestra familia, se origina el sufrimiento.

…¿Y SI EL PROBLEMA ERES TÚ?

En una sesión sobre maternidad y espiritualidad de un retiro budista en el que participé, la madre de una mujer con síndrome de down, compartió que su hija trabajaba, vivía en pareja y hacía de modelo cuando se lo pedían. Mi hija es feliz y no tiene ningún problema, decía, soy yo quién lo tiene. Se daba cuenta de que había llegado el momento de dejar de preocuparse por su hija. Como padres es fácil caer en la trampa de problematizar a nuestros hijos por qué son diferentes. Olvidando que el mayor problema no lo tienen ellos, sino nosotros.

Niño inclinado

(Jordan Whitt, UNSPLASH)

TU SUFRIMIENTO ES REAL

Sea el que sea el grado de diferencia de tu hijo por TDH, altas capacidades, autismo, discapacidades, etcétera, como padres es natural sufrir, preocuparnos. Esta preocupación es sana en la medida en que nos empuja a movilizarnos para acompañar a nuestros hijos y encontrar así recursos y espacios que les ayuden. Sin embargo, como madres y padres debemos aprender a neutralizar al sufrimiento innecesario que emerge de pensamientos del tipo: Mi hijo es diferente. Todos los demás son normales y no tienen problemas. ¿Por qué mi hijo no puede ser como ellos? Cada vez que pienses así, cuestiónalo como la mayor milonga que te has contado. ¿De verdad que crees que los otros niños no son de algún modo diferentes? ¿Crees que alguien en esta vida está cien por cien libre de problemas (de salud, psicológicos, relacionales,…)?

SEGUIR ADELANTE

La experta en autocompasión y madre de un niño con autismo Kristin Neff, explica que hacer las paces con los momentos de sufrimiento de la crianza es el primer paso para superarlos. Neff te invita a no mirar hacia otro lado cuando te amarga algo que le pasa a tu hijo. Puedes buscar el espacio para sentir y aceptar este sufrimiento. Puedes tomar la determinación de ser amable contigo misma. Y ahora llega el momento clave: reconoces que el sufrimiento es el pan de cada día de la humanidad, sorteas el victimismo y te encuentran las fuerzas que necesitas para seguir adelante.

 

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¿Dudas (mucho)? Luego no existes. 3 pautas para superar la duda permanente

En mi práctica de coaching, una situación que acompaño a menudo son momentos de encrucijada existencial. Consiste en plantearse grandes cuestiones y posibles cambios radicales: dónde vivir, en qué profesión enfocarse, tener o no tener hijos…Muchas personas llegan a mi consumidas por sus dudas. Mientras les dan más y más vueltas a ellas, su vida les pasa de largo.

DUDAR NO ES UN PROBLEMA….

Existen dudas y dudas. No es lo mismo dudar sobre qué pan vas a comprar hoy – cada día hay más variedades y más apetitosas, que dudar sobre si quieres compartir el resto de tus días con esta persona, si deseas hacerte el tratamiento de quimioterapia que te recomienda el médico, o si vas a cambiar de trabajo.

Ante varias opciones, la duda sana nos invita a sopesar cada una, valorarlas y decidir.

Pies frente a dos flechas

(Marlon Trottmann, PEXELS)

…HASTA QUE LA DUDA SE INSTALA

Dudar no es un problema en si mismo. En cambio, sí lo es instalarse en el estado mental de la duda. El maestro budista Chögyam Trungpa describía este tipo de duda cuando “no confiamos en ninguna alternativa y no queremos consejo y ni solución de ningún tipo”. Si este es tu caso, te animo a desarmar a tus tendencias dubitativas considerando lo siguiente.

¿QUÉ HACER SI LA DUDA SE APODERÓ DE TI?

1- DESARROLLA UN SENTIDO DE AUTORIDAD PROPIO

A menudo la duda nos consume cuando nos sentimos divididos entre lo que queremos realmente y lo que otros esperan que hagamos. Por ello te pregunto: ¿De donde derivas tu sentido de lo que es correcto o cierto? ¿De tus padres, de la ciencia, de expertos, de lo que los otros piensan? Date cuenta que estas fuentes de verdad u autoridad están fuera de ti. ¿Qué significaría decidir (y vivir) desde tu verdad? Cuando nos comprometemos con lo que nos da sentido, a menudo decepcionamos a otros. Entonces, las personas de tu alrededor no entienden tus razones, porque son las tuyas. Hazte consciente de ello y la decisión a tomar emergerá fulminando cualquier duda.

2- ESCUCHA A TUS MAESTROS

Deseo que en tu vida tengas a alguien a quien consideres más sabio que tú. Alguien que sea fuente de orientación y cuyas palabras y consejos te ayuden en la espesa jungla que a menudo es vivir. Si no es así, búscalo ya. Y si ya lo tienes, escúchale. Toma sus consejos y deja que hagan mella en tu interior. Si a pesar de ello no logras más claridad y la duda persiste, sigue los consejos de tu mentor y actúa.

3-  SUSTITUYE DUDAS POR PREGUNTAS

Hay cuestiones sobre las que dudamos, que simplemente no estamos preparados para responder. Cuando este es el caso, te recomiendo a soltar la duda y quedarte con la pregunta. Las preguntas abren espacios de cielo existencial en los que desplegar nuestras alas, mientras las respuestas se configuran. Parafraseando a Rilke, ama las preguntas ahora. Y tal vez en un futuro no muy lejano, de forma gradual y sin darte cuenta, tu vida será una respuesta a las mismas.

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La sexta extinción masiva y tú

LA SEXTA EXTINCIÓN MASIVA

La semana pasada, en dos círculos con los que colaboro se habló del momento actual como la sexta extinción masiva del planeta Tierra. La vida en nuestro planeta se ha extinguido cinco veces en el pasado, y ha resurgido de nuevo a partir de las pocas formas de vida que sobrevivieron.

Googleo sobre la sexta extinción masiva y entiendo que no hay consenso científico sobre sus causas. Sin embargo, estudios rigurosos alertan del ritmo alarmante de las especies que se extinguen y de su efecto cascada en los ecosistemas. Estamos jodidos, me digo. Al mismo tiempo una parte en mi se relaja, como si no fuera nada nuevo, porque en cierta forma… no lo es. El ancestral Sutra budista de Los cuatro recordatorios, nos invita a considerar esa verdad y tres más para vivir con sentido.

La Tierra

(NASA, UNSPLASH)

NO PERMANENCIA

Lo único que sabemos con certeza es que nuestra vida, con extinción masiva o no, es limitada. Tiene un punto final. Por mucho que nos distraigamos, por mucho que lo neguemos, por mucho que miremos hacia otro lado. ¿Qué efecto tiene en ti entrar en contacto con esta verdad? Al considerarlo tienes dos opciones: hundirte en la miseria o despertar al milagro de estar vivo.

TU EXISTENCIA ES PRECIOSA

Sí, lo es por lo singular de tu forma. Eres una persona única, con experiencias, dones y capacidades particulares. No importa si estás enfermo, si tu vida no es como te gustaría, ni tampoco si tuviste mala suerte. No importa que te equivocaras en el pasado. Deja de identificarte con todo ello y experimenta esa parte de ti que nunca ha cambiado. Esa con la que estabas en contacto de niño: tu consciencia. Esa parte que rehúsa etiquetas y simplemente responde a “yo soy” sin nada que le siga. Cada momento es un instante nuevo en el que despertar a ella, a tu verdadera esencia.

EL CÓMO IMPORTA: LEY DE LA CAUSA Y EFECTO

Aunque te digas que tu vida es pequeña, que solo eres uno entre muchos, que no hay para tanto,… no te engañes, no da igual de qué forma vives. No lo da porque nuestras acciones físicas o mentales tienen consecuencias para el prójimo y el entorno: o bien lo machacan o bien lo liberan. Y esta elección se da en cada momento.

LA FUTILIDAD DE BUSCAR FUERA

Ayer, una persona a la que acompaño a través del coaching, considerando un cambio profesional me preguntaba: ¿Qué pasa si luego el nuevo trabajo no me ilusiona? Buscar la ilusión (o cualquier estado interno) en las circunstancias externas raramente funciona,  pues al hacerlo cedemos parte de nuestro poder. El ciclo de Samsara, nos habla de la imposibilidad de encontrar la felicidad fuera de nosotros. Vivir así en el mundo es una receta para hundirnos pues como dice la Dakini, todo lo que puede ser perdido, será perdido.

Solamente hay un espacio donde ir más allá de los vaivenes de la vida y encontrar el sentido: dentro de ti. Ya y ¿cómo llegar allí? tal vez te preguntes. Bien, pues lee con atención: con quererlo basta. Ella, tu intención, te mostrará el camino.

 

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