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¿Cómo gestionar el miedo a vacunarse?

Me han llamado para vacunarme. Tengo miedo. ¿Cómo afrontarlo?

El miedo, esa emoción básica tan familiar.

El miedo, esa emoción sabia que nos avisa cuando entramos en territorio desconocido.

El miedo, esa emoción estúpida que nos secuestra a un futuro inexistente.

De acuerdo, te da miedo vacunarte. A mi también. Si tienes elección, elige. Si decides vacunarte y la emoción sigue contigo, date cuenta que el miedo no se gestiona: el miedo se enfrenta.

El miedo se confronta. Se le mira a los ojos como a una desafiante bestia salvaje. Te acercas a esa bestia y al observarla de cerca, te das cuenta de que todavía es más aterradora de lo que imaginabas. Su perfil es el de una trombosis que se lleva tu vida. Su cuerpo está plagado de dolencias crónicas que tal vez se activen en ti.

Ojo

(v2osk, UNSPLASH)

Sientes ahora su respiración. Sus latidos acelerados. El animal tiene hambre, mucho, y tú eres su presa. Con la mirada clavada en sus ojos, una tensión extrema te mantiene en pie. La tensión entre el miedo a enfermar del covid y los riesgos de vacunarte. Te gustaría rendirte, pero no lo haces. Sigues adelante, ahora un paso, luego otro. De pronto tú y la bestia ya no sois dos, sino uno.

Estás en la cola del hospital con otras personas. Sientes su ansiedad, hermana de la tuya y esto te calma. Viene a ti la imagen de unas ovejas esperando resignadas en el matadero. Llega tu turno y una enfermera de aire amable y cansado te invita a subirte la manga. Lo haces y en un segundo ya está. Te sobreviene una gratitud inesperada. No hay rastro de la bestia. Hoy, has ganado esta ronda, has ganado al miedo. 

 

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Estas Navidades, no decidas tú por tus mayores

El miedo a contagiar a nuestros mayores estas Navidades está presente en muchos de nosotros. Las familias con niños o adolescentes estamos más expuestas al virus por la escuela, las extraescolares, el parque…

El riesgo de contagio es real. No sólo en Navidad, sino en cualquier momento. Todo tiene un riesgo. La soledad tiene un riesgo. Ponerse hasta arriba de comer tiene un riesgo. Amar a corazón abierto tiene un riesgo. Los entornos libres de riesgos son de otros planetas. Hasta los vampiros que son inmortales son vulnerables. Y al igual que ellos, es precisamente nuestra vulnerabilidad lo que nos humaniza.

Mano de niño

(Markus Spiske, UNSPLASH)

No te engañes. ¿A ti qué te mueve? ¿Detestas las Navidades y el Covid-19 es la excusa perfecta para saltártelas? ¿No te sientes capaz de cargar la culpa de ser fuente de contagio? ¿O eres tú el que no te quieres contagiar? Acepta tus motivos sin juzgarte. Examina tu miedo y sentimiento de culpa ante un posible contagio a tus seres queridos. Si puedes asumir estos sentimientos, sin negarlos, ni dejarte llevar por ellos, estarás preparado para la conversación sobre qué riesgos asumir con tu familia.

Cuando abras este melón, ten cuidado de no infantilizar a tus mayores. Es decir, decidir tú por ellos. La tentación es grande, porque claro, nosotros “sabemos” mejor que ellos lo que les conviene. Haz todo lo contrario y pregúntales qué Navidades quieren celebrar. Solo ellos pueden decidir si asumir el riesgo o no. ¡Y ojo! si eres una persona mayor, la decisión está en tus manos.

Decidas lo que decidas, recuerda que la vida no es un problema a resolver, y la Navidad tampoco.