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Atracción sexual: modo de empleo (II)

Este post es una continuación del post anterior, sobre cómo gestionar la atracción sexual hacia otra persona. En él te doy tres pautas para caminar sobre este delicado terreno con claridad y consciencia.

1- ABRIRSE A LA ENERGÍA

A Occidente – nuestro mundo – le encanta la acción. Pero… ¿y si cuando sientes atracción hacia alguien no haces nada? O mejor dicho, no haces nada siguiendo unas determinadas pautas. La primera es abrirte a la sensación de atracción. Deja que ésta te atraviese, siente como pulsa por todas tus células y date cuenta de cómo es la misma fuerza del universo que palpita en tu interior. Disfruta de la sensación tal y como se presenta en tu cuerpo, sin juicios, ni expectativas. Si logras abrirte plenamente a la emoción, verás como a menudo ésta inunda todo tu ser y luego se va.

2- SOLTAR LA HISTORIA

La segunda pauta, consiste en soltar cualquier película mental sobre lo que significa esta atracción. Si emerge alguna obsérvala y déjala pasar como una nube arrastrada por un viento suave. De este modo cortamos las pesadas cadenas del querer entender, interpretar y cualificar todo lo que nos pasa. Incluida la natural atracción hacia otros seres de este planeta.

Dos mujeres en el mar

(Ale Romo, UNSPLASH)

3- ELEGIR EL CAUCE

La tercera consiste en escuchar el cauce que quiere tomar la energía. Si se ha disipado, ya está resuelto. Si no, un cauce obvio y sobre el que te invito a la cautela, consiste aproximarse a la otra persona. Una forma distinta, es dejar que esta energía se transforme en creatividad o inspiración, algo recomendable si la relación es profesional o de amistad. También puedes elegir volcarla en tu pareja actual, ya sabes lo de comer en casa o en satisfacerla tu mismo.  

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Atracción sexual: modo de empleo (I)

¿LIBERADOS?

Hace unos cuantos años ya de la liberación sexual, los locos 70, la década en la que nací… y sin embargo, tal vez no sean suficientes. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de liberación sexual? A menudo consiste en acostarse con quién nos dé la gana. Esta actitud fue, en gran parte, una reacción a largos años de represión, no solamente en lo sexual. En cambio, la verdadera libertad pasa por hacer consciente lo que nos mueve, y en elegir una forma de ser y actuar alineada con uno mismo.

CULPABILIDAD

El conflicto interno en relación a la sexualidad es algo que emerge a menudo en mi práctica de coaching, apuntando que estamos lejos de ser libres en esta dimensión. Un conflicto frecuente entre mujeres, es la culpabilidad por sentir atracción sexual hacia personas que no son su pareja. Instituciones patriarcales que han situado a la mujer en una situación de inferioridad y una interpretación represiva de la sexualidad por parte de la religión oficial, todavía pesan en nuestro inconsciente colectivo.

Hombre

(Jens Lindner, UNSPLASH)

TENDRÉ QUE HACER ALGO…

Un día, una amiga me texteó. ¿Oye, sabes si tal está bien con la pareja? Hace tiempo que me resulta atractivo, estamos conectados en redes sociales y tengo ganas de tirarle los tejos. De una guisa similar, un hombre al que acompañé a través del coaching, me explicaba que le gustaba fantasear imaginando historias, con mujeres hacia las que sentía atracción. No hago daño a nadie, y sin embargo, me siento en conflicto por pensar que tal vez tendría que hacer algo, vivir una aventura o dejarlo con mi pareja actual…¿Cómo puedo saber si una de ellas no es el amor de mi vida? También me pesa sostener la tensión sexual… – me explicaba.

LA IMPRONTA DE HOLLYWOOD

El hecho de que la atracción sexual hacia alguien venga pegada al pensamiento de: “tengo que hacer algo con ello” es un regalo de las influyentes películas y series de Hollywood. Este “hacer algo” con la atracción abarca desde un polvo rápido, al lo dejo todo porque es el amor mi vida. Las películas son concentrados de vida, repletas de acción y en las que todo pasa deprisa. El problema surge cuando intentamos aplicar la misma fórmula a nuestro día a día…

Por ello, en el próximo post, te daré tres pautas prácticas sobre cómo gestionar la atracción sexual hacia otra persona de forma consciente.

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Cuando descubres lo que hay tras el porno

Llegas a casa cansado. Tu pareja está preocupada por vuestro hijo pre-adolescente que lleva fatal la vuelta al cole. Hace días que no tenéis relaciones. Te sientes cargado y los problemas en el trabajo no ayudan. También está el fichaje nuevo, un pedazo de mujer de unos suculentos cincuenta. Aunque fantaseas recorriéndole sus curvas, sabes que no es buena idea y lo descartas.

Con la crisis del covid han caído las ventas en la editorial y tu jefe no te deja en paz. Estás harto de los semi-confinamientos, del teletrabajo y de no poder volver a tu vida de antes, con tu deporte, tus salidas con amigos, tus escapadas en bici. Tienes ganas de liberar toda esa tensión. Nada mejor que montártelo tú solo. Tu mujer y tus hijos ya duermen, es el momento.

Móbil entre sábanas

(Charles Deluvio, UNSPLASH)

Pillas el móvil y te encierras en el baño. Tecleas las palabras mágicas y… ¡tachan!: menú del día. Hoy eliges por detrás. O mejor un trío. Mira por dónde ¡hoy puedes ver a una chica de verdad en tiempo real y pedirle lo que quieres que haga! Venga, vamos a probarlo, te dices excitado. Aceptas el pago con tu tarjeta ya en el sistema, y de pronto te encuentras a Sara en la pantalla.

O más bien el culo de Sara, que se muevo al ritmo de una canción de Coldplay. Lleva puesto un tanga fucsia y por lo que consigues ver, una camiseta transparente por detrás. Te pones manos a la obra. Ves el chat, al que acceden otros clientes con peticiones de todo tipo. Al lado hay los tokens, lo que paga cada uno para que su deseo se convierta en realidad. La visión te excita y empiezas. Todavía no le has visto la cara, pero tampoco te hace falta. La han pedido que se introduzca el móvil con el que juega. Ahora la chica se da la vuelta, y consigues ver sus tristes ojos. No lo puedes creer….Aunque va maquillada a fondo, te das cuenta de que no es mayor que tu hija Leila de 15 años. Se te corta el rollo,… te dices ¡al carajo! y cierras la pantalla.

Al día siguiente, surfeando internet te cruzas con una entrevista en la que hablan del site que visitaste ayer. La entrevistada, cineasta y activista, explica de qué forma niñas como Sara, son captadas, obligadas y extorsionadas. Una vez los videos se hacen públicos, las tienen pilladas. Su reputación queda manchada para siempre. También descubres que la misma mafia del porno que consumes es la que cada año engaña y explota a miles de mujeres, niñas y niños en situación de pobreza, en prostíbulos de todo tipo, para romper y tirar sus cuerpos impunemente. Tu estómago se revuelve, te sientes mal.

Pasan los días y sigues investigando sobre el tema. Tanto te abruma lo que descubres que cambiar de lado y empezar a combatir la esclavitud del siglo XXI te resulta inevitable. Se te ocurren muchas formas de hacerlo. Sabes por dónde empezar: nunca más volverás a consumir esa mierda.