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¿A qué vas a jugar este verano?

Llega el verano y a medida que suben las temperaturas algo extático se refleja en la naturaleza, llega una intensidad que acentúa las ganas de cambiar de ritmo, de descansar, de jugar.

Lo bueno del juego es que está disponible en todas partes: en el trabajo, en la vida familiar, en la consulta del médico, en el transporte público, en la cama. La película La vida es bella es un ejemplo extremo de juego en las más difíciles circunstancias. También del modo en como el juego puede estar al servicio de valores elevados, evitando el trauma de un campo de concentración a un niño pequeño.

(UNSPLASH)

Los niños aprenden con el juego físico, el manipulativo, el juego imitativo, el juego de reglas…En cambio como adultos, rodeados de abrumadoras responsabilidades y preocupados por el estado del mundo, nos es fácil pensar en el juego como una pérdida de tiempo. Sin embargo nada más lejos de la realidad, puesto que jugar es una valiosa práctica de presencia que nos brinda alegría, bienestar, a la vez que refuerza el vínculo con nuestros familiares y amigos.

¿A qué te gustaría jugar este verano?

Según tus preferencias, considera dos o tres posibilidades que incluyan algún juego no competitivo y luego invita a otros a jugar. Cuando juegues, adopta una actitud relajada y déjate sorprender. Tómatelo como si nada más existiese en el mundo en ese momento y el juego fuese lo más importante. El spot de Estrella Damm de este año está de acuerdo y tu niño interior, también 😉

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Revisitar el pasado para seguir creciendo

Con la última mudanza de mis padres, regresaron a mi diarios personales de cuando tenía dieciocho años en adelante. Por precaución, quise destruirlos todos, pero antes de hacerlo decidí releer el más antiguo. Para mi sorpresa, su lectura me capturó, pues aquello que pensaba que creía saber cómo había ocurrido, tenía matices e interpretaciones nuevas. Lo que más estoy disfrutando – voy por el cuarto – es de lo entrañable que me resulto, con mis interpretaciones sesgadas, aciertos, meteduras de pata, coraje, pequeños y grandes dramas. Es como si pudiera susurrar a mi yo de veintipocos años diciéndole: no te preocupes, todo irá bien.

El pasado no es algo que pasó y ya. El pasado sigue vive en nosotros, sobretodo cuando encapsula sufrimiento no resuelto. Es como si nuestros yoes que tuvieron problemas en la infancia, adolescencia u otras épocas, siguieran vivos dentro de nosotros, reclamando ser vistos, solicitando nuestra ayuda. Estas partes de nosotros toman energía y por eso cuando nos reclaman, hay que dedicarles atención.

(Hadiya, UNSPLASH)

Sin embargo no es posible curar el pasado de un golpe. Es más un proceso de revisitar cíclicamente los momentos cruciales de nuestra vida, explorarlos bajo una nueva luz, aumentando la comprensión, la aceptación y el perdón. Puede tratarse de la relación con tu madre, de tu divorcio, de cuando tuviste un aborto o cuando buscabas desesperadamente tu lugar en el mundo profesional.

Al revisar el pasado es fundamental una cuestión. Hay que evitar por todos los medios fijarnos únicamente en lo malo que sucedió y vernos como víctimas. De hacerlo, corremos el riesgo de quedar apresados por el conjuro de la negatividad, caer en el pozo del victimismo y perder fuerzas como constato a menudo en mi práctica de coaching. La historia bíblica de Idit va precisamente de esto.

Lot, su mujer Idit y sus dos hijas escapaban de la ciudad de Sodoma a punto de ser destruída. Las indicaciones de los ángeles habían sido claras: en ningún momento miréis atrás. Sin embargo, Idit desobedeció y se volvió hacia la ciudad ardiendo. Al hacerlo se convirtió en estatua de sal. Idit, al mirar atrás, se identifica con Sodoma y por ello fue destruída. Una lección de este pasaje es que mirar atrás para regocijarnos en el infierno que una vez transitamos es un error.

Por ello, cuando mires por la mágica ventana de tu pasado, hazlo con los ojos del corazón. Fíjate en tu fortaleza, en tu persistencia, en tu coraje. Sin demorarte en ningún lugar, atraviesa el pasado como un jinete al galope. Agradécelo todo pues sin este camino no podrías estar aquí.

 

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El camino al quirófano

No era la primera vez, ni la segunda que pasaba por quirófano. De hecho faltaban quince días para su operación pero esta vez no lo afrontaba de la misma forma que en las anteriores. Había algo en él que presentía lo peor. No, no temía que la operación fuese a ir mal, o que el cirujano no pudiese quitarle el quiste del hígado. Más bien era otra cosa lo que le angustiaba. Su temor era no despertarse después de la anestesia y que el fin de sus días llegara en aquella mesa de operaciones. No osó comentarlo a su esposa ni a sus hijos, le hubiesen tildado de escabroso, irracional o exagerado. No obstante, a medida que se acercaba el día, aumentaba inexplicablemente su certidumbre.

Bien pensado tampoco era una mala muerte, más bien todo lo contrario, un trance suave, dulce, sin dolor. No con la mejor compañía ni en el mejor contexto, pero no se puede tener todo. Al mirar atrás en los años, se le antojaba que había honrado bastante su vida, había arriesgado, había amado, se había entregado a su profesión…Se sentía agradecido por las bendiciones, mas de sus entrañas nacía un gesto, un grito, una expresión rotunda que decía: ¡todavía no quiero morirme!

Insistente, una voz en su mente le decía que no importaba lo que el quisiera, pues ya estaba decidido. Con la persistencia de esta premonición, se desplegaron dos semanas hasta el crítico día. En el trabajo, él siempre tan enfocado en los resultados, cada interacción cobró una dimensión inusitada. Veía a las personas bajo una luz distinta. En la comida con su hermana, le enternecía ver en ella a la niña con quien había crecido y a la mujer en quien se había convertido. En el vermut con los amigos del sábado parecía que el sol de noviembre brillara más de lo normal a través de las nubes y los chistes malos mezclados con risotadas se le antojaban como la mejor música. Las competiciones de tenis de sus hijos adolescentes que tanta pereza le daban, esta vez le habían resultado apasionantes, y ellos ya tan mayores. Aquella noche en vísperas de la operación, el cuerpo aterciopelado de su mujer le meció suavemente en el éxtasis de ambos.

El hilo que cosía sus días antes del quirófano, era que en cada encuentro, en cada desenlace, sentía que sería la última vez. Muchas veces quiso decir te quiero, te aprecio, es maravilloso haberte conocido, o simplemente «gracias» a las otras personas. Y lo hizo pero no con palabras, sino con el gesto, con el pensamiento, con la intención.

Junto con la mayor intensidad de su experiencia, coexistía la constatación de que nadie ni nada le necesitaba para continuar. Sin lugar a dudas aportaba a la vida de los otros y formaba parte de distintos sistemas. Mas sabía que todo seguiría adelante sin él, lo que le entristecía y reconfortaba a partes iguales.

(Olga Kononenko, UNSPLASH)

Los planetas giraron, las horas pasaron, llegó el día y empezó el ritual. Le recibieron en el templo del hospital. La enfermera sacerdotisa le describió lo que iba a ocurrir y lo que se esperaba de él. Fue al baño, se desnudó y se puso la bata. Después de un doloroso pinchazo fallido, le pusieron una vía en la vena. Le rasuraron la zona a operar. Tomó la pastilla que le dieron para quitarle los nervios. Se despidió de su mujer y se lo llevaron en silla de ruedas. Al llegar al quirófano le estaban esperando. Le acompañaron a levantarse y a tumbarse en la mesa sacrificial. No pudo hacer otra cosa. Luego, un velo denso lo cubrió todo.

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Cómo vacunar a nuestras hijas de la epidemia trans

Aunque dediqué todo un año de mi vida a estudiar género y políticas sociales en una prestigiosa universidad, no había prestado demasiada atención al movimiento trans hasta hace bien poco. A priori las leyes trans me sonaban exageradas, pero pensaba que por el hecho de proteger a una minoría eran buenas. Luego empecé a ver casos de cerca. Amigos de amigos tenían hijos que les amenazaban con suicidarse si no apoyaban su transición médica. Una amiga me consultaba sobre un padre angustiado por el bullying y la depresión de su hija trans…Entonces decidí indagar, empecé a tirar del hilo. Leí leyes, informes, libros, vi documentales. Y tomé consciencia de la envergadura del fenómeno trans y sus graves implicaciones sociales.

La disforia de género se caracteriza por una disconformidad grave y persistente con el sexo biológico según DSM-IV-TR. Suele comenzar el la niñez y aunque puede agravarse en la adolescencia, en la mayoría de casos – casi el 70% – la disforia de género infantil se resuelve1 por si sola después de la adolescencia. Históricamente afectaba a una fracción de la población (alrededor del 0,01 por ciento) y casi en exclusiva a chicos. Sin embargo en la última década en el mundo occidental son chicas de nacimiento las que se identifican como trans, grupo que presenta un crecimiento más dramático, también en nuestro país, según los datos del informe Las leyes trans y el “modelo afirmativo” en España. El informe pone de manifiesto que cada vez son más chicas, cada vez son más jóvenes y que a través de los recorridos trazados por leyes y apoyo institucional se embarcan en tratamientos que causan daños irreversibles (infertilidad, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares…), no curan su supuesto malestar y las convierten, en el mejor de los casos, en pacientes de por vida.

Varias cosas confluyen en el deseo de ser trans de una corriente masiva de chicas presas del contagio social, como lo analiza con maestría Abigail Shrier en su libro Un daño irreversible. La locura transgénero que seduce a nuestras chicas: el poder de las redes sociales y los influencers en las mentes de los jóvenes; una cultura que denigra a las mujeres a través de la pornografía y la hipersexualización; el activismo trans que ha impuesto el enfoque afirmativo para tratar la disforia de género; médicos que se han subido al carro de tratamientos con graves secuelas; y leyes aprobadas por políticos que lo han legalizado todo, lavándose las manos frente a uno de los mayores escándalos médicos de occidente.

(Joshua Rawson Harris, UNSPLASH)

Como padres y madres, a raíz de de esta tendencia y sus apabullantes cifras, si pensamos que esto no va con nosotros, nos estamos engañando. Nos toca entonces informarnos sobre el tema y, como siempre, asumir la responsabilidad. En este sentido recomiendo el documental sueco El tren trans (I), El tren trans (II), El tren trans (III), el documental Detrans y el ya citado libro Un daño irreversible de Abigail Shrier. De este último, a raíz de su exhaustiva investigación la autora destila siete recomendaciones para inocular a nuestras hijas de esta epidemia social, que reproduzco de forma resumida:

1- No le compres un smartphone a tu hijo

Casi todos los nuevos problemas a que se enfrentan los adolescentes se remontan al año 2007 y el lanzamiento de iPhone por parte de Steve Jobs: acoso, cortes, anorexia, depresión, aumento de la repentina identificación transgénero.

Muchos padres y madres ya se han dado cuenta y están demostrando que no solamente es posible, sino absolutamente necesario posponer el uso de los dispositivos móviles para una paternidad responsable.

2- No renuncies a tu autoridad como padre

Muchos padres con los que hablé, me dijeron que cuando, por ejemplo, su hija de trece años anunció que era lesbiana, la apoyaron de inmediato. (···) Pero el hecho es que una chica de trece años, ya sea lesbiana o heterosexual, sólo tiene trece años. Sois el padre y la madre por una razón. No temáis cuestionar la postura de vuestro hijo. Vuestro adolescente sabrá soportarlo. Los adolescentes tienen que enfadarse y emocionarse. Los padres deben establecer límites. Si de lo contrario, mediante un acuerdo y el apoyo infinito eliminas todo conflicto, puede que sólo la estés animando a subir el nivel de exigencia.

3- No apoyes la ideología de género en la educación de tu hijo

Las epidemias sociales son una realidad y abarcan desde la bulimia, hasta el suicidio, la depresión y los cortes. Y ahora con la identificación trans. En todos los centros hay un número de estudiantes de género confuso o disfórico de género. Si lo conviertes en objeto de una asamblea, propagarás la confusión, por ello hay que castigar el acoso escolar sin dar relevancia a la ideología de género.

4- Reintroduce la privacidad en el hogar

Deja el hábito de compartir cada parte de tu vida (y la de tus hijos) en internet. Para casi todos los padres con los que hablé el hecho que sus hijas anunciaran su identidad de género en las redes sociales supuso un punto de inflexión. Un adolescente puede creer que solo está anunciando su condición de persona adulta, pero también está enviando un señal a los adultos de verdad que se pondrán en contacto de inmediato y predispuestos a sacar partido le ofrecerán su “apoyo”.

 5- Considera la idea de dar grandes pasos para separar a tu hija del daño

En varias de las historias que escuché en boca de padres que lograron cierto éxito a la hora de ayudar a sus hijas a dar marcha atrás de sus nuevas identidades trans hay un hilo común: estas familias se esforzaron mucho para alejar físicamente a sus hijas de las escuelas, de los grupos de pares y de las comunidades on-line que fomentaban sin cesar las decisiones autodestructivas de las niñas.

Si encuentras a tu hija aferrada a una ideología de género con todas sus compañeras, haz lo que sea necesario para separarla y llevártela de allí. Si todavía vive contigo, mudarse parece muy eficaz. Si ya está en la universidad, traétala a casa. De todos los padres con los que hablé, los pocos que trasladaron a toda la familia a pesar de los considerables inconvenientes fueron los que tuvieron mayor éxito. En casi todos los casos, la joven desisitió. Ninguna de las familias se arrepiente de haberlo hecho.  

6- Deja de tratar la niñez como una patología

La adolescencia es especialmente dura para las chicas. Efervescentes de emoción, corcovean y relinchan como caballos salvajes. Aunque como padres suele ser un reto navegar todas estas emociones, si no hay un problema de salud mental grave, como padre no debes esforzarte en eliminar todos los altibajos de tu hija.  

7- No tengas miedo de admitirlo, es maravilloso ser una chica

Cualquiera que sea el tipo de mujer en que las jóvenes se conviertan, todas ellas deberían escuchar a las feministas de épocas anteriores y dejar de tomarse en serio los estereotipos sexuales. Una joven puede ser astronauta o enfermera; una chica puede jugar con camiones o con muñecas. Y les pueden atraer los hombres o las mujeres. Nada de eso la hace ser menos chica ni menos apta como mujer. Hoy día, las mujeres jóvenes tienen más opciones educativas y profesionales que nunca. Recuérdaselo a tu hija. Explícale también que puede que la capacidad más singular de una mujer – parir – sea la mayor bendición de la vida.

Pero cualquier cosa que le enseñes a tu hija, recuerda incluir algo más. Díselo porque a menudo la cultura lo niega. Díselo porque la gente tratará de convertirla en víctima. Díselo porque dudar es algo normal. Sobre todo, díselo porque es cierto. Dile que es afortunada. Es especial. Nació niña. Y ser mujer es un regalo que contiene demasiadas alegrías para renunciar a ellas. 

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(1) Ver publicaciones de Kenneth J.Zucker y J.Ristori y T.D.Steensma

Los males del movimiento trans y el silencio político

Hace un tiempo que sigo el desarrollo del movimiento transgénero, su alcance político y sus consecuencias sociales. Originado en EEUU e Inglaterra, este movimiento se ha introducido en las políticas públicas y las leyes de casi todos los países occidentales. España no es una excepción, con la aprobación e implantación de la Ley trans en el 2023. Sin embargo, en nombre de la inclusión de personas trans – algo legítimo y deseable socialmente-, la implantación de las leyes trans en su forma actual atacan a la infancia, promueven violencia y vulneran los derechos de las mujeres.

CRÍMENES CONTRA LA INFANCIA

Los ataques a la infancia se producen a través de las políticas de afirmación que promueve la ideología transgénero. Estas políticas obligan a profesionales de la sanidad– bajo amenaza de querer perpetrar terapias de conversión -, progenitores y entorno a afirmar algo tan complejo como la identidad sexual a personas menores de dieciocho años. Se promueve el uso de bloqueadores de pubertad de consecuencias nefastas para la salud, así como operaciones que convierten a niños y niñas en enfermos de por vida, robándoles su fertilidad y aumentando la probabilidad que tengan otros tipos de enfermedades. Poco a poco van surgiendo personas que dan voz a esta carnicería como Keira Bell en Inglaterra, Chloe Cole en EEUU y Susana en España. Estos casos, al igual que una gran mayoría según el Informe Cass, encajarían en un diagnóstico de disforia equivocado. En su lugar habría una orientación sexual homosexual, como en el caso de Keira. En muchos otros casos se trata enfermedades mentales como el autismo de Susana y Chloe, cuyo abordaje según expertos es fundamental, previo a cualquier diagnóstico de disforia.

VIOLENCIA

La violencia que promueve el movimiento trans nace a través de actuaciones inquisitoriales hacia cualquier persona que discrepe del argumentario transgénero. Un ejemplo de ello es la violencia verbal contra J.K.Rowling, objeto de todo tipo de amenazas a su persona por su activismo, o hacia las autoras francesas Dora Moutot y Marguerite Stern del libro Transmanía, amenazadas de ser ahogadas en el fondo del Rhin en manifestaciones recientes. También existe la violencia perpetrada por mayormente hombres que se hacen llamar mujeres trans, como el caso del joven trans que agredió sexualmente a una niña en los lavabos de varios institutos de Loudoun county, o los casos de hombres identificados como mujeres trans que han ido a prisiones de mujeres y han agredido y violado a otras mujeres como en cárceles del estado de Washington.

(Delia Giandeini, UNSPLASH)

BORRADO DE LOS DERECHOS DE MUJERES

El discurso trans y su activismo equipara el concepto de género – la construcción social de la feminidad y masculinidad- con la realidad biológica del sexo. Con ello borra legalmente la diferencia biológica entre hombres y mujeres causando todo tipo de injusticias como en el caso de competiciones deportivas. Hombres que decidieron cambiar de sexo para ganar en ligas femeninas, como Quima D. en Barcelona o el caso olímpico de Valentina Petrillo. Para corregir estos abusos, instituciones internacionales como la Federación Internacional de Atletismo han decidido vetar la entrada a personas trans en sus competiciones, al igual que la federación internacional de rugby y la de natación.

Frente a tal magnitud de consecuencias nefastas, algunos países ya están rectificando, como Inglaterra, Suecia y Escocia. El partido laborista, en concreto el lord Keir Starmer a la cabeza de la sanidad pública ha afirmado que el sexo lo define la biología, por tanto, una mujer es aquella que nace mujer. La sanidad pública británica va a reformar su constitución para afirmar que “el sexo es una cuestión biológica”. El posicionamiento de laborismo escocés también va en la misma linea, en palabras recientes del político Anas Sarwar.

Al igual que Inglaterra, Suecia y Escocia están aprendiendo de los errores y rectificando, España también lo hará. Cuantos antes suceda, cuanto antes se rompa el macabro silencio político y mediático que alimenta los males del movimiento trans, menos niños van a sufrir, se reducirá la violencia y los derechos de las mujeres serán restaurados.

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¿Te sientes culpable por estar enfermo? Transforma tu actitud con estas pautas

Cuando nos ponemos enfermos o lesionamos existen dos formas comunes de reaccionar. La primera, es sentir cierto sentido de culpabilidad, al estilo de “he hecho algo mal”. Y sí, a veces nos hemos equivocado, es decir, fumas como un carretero y tienes suerte de contraer solo una bronquitis; o haces pesas de cualquier manera y te lesionas la espalda. En estos casos existe una relación bastante lineal. Sin embargo, en muchos casos la causa y efecto se se mezclan con el azar, y en otros tantos la enfermedad es completamente aleatoria, por lo que sentir culpa es un empeño fútil.

Otra forma común de reaccionar es ofendiéndonos, como si de la nada alguien nos hubiera dado un puñetazo. Esto me recuerda la historia budista de un monje de quien decían que estaba iluminado. Un estudiante que dudaba de la iluminación del asceta, decidió darle un puñetazo para probarle. Cuando lo hizo el monje no se inmutó. Entonces corrió la voz que el estudiante había pegado al monje y los aldeanos quisieron ajustar cuentas con el estudiante también con los puños. Al enterarse, el maestro se interpuso evitándolo y dando una lección a todos. Llevando este ejemplo a un estado de enfermedad o dolor, ofenderse por su aparición es como devolver emocionalmente un imaginario revés, lo que nos contrae y genera resentimiento.

(UNSPLASH)

La vida está compuesta de periodos de salud y otros de enfermedad. La salud permanente no existe. Para nadie. Entonces, con la visita de la enfermedad o la lesión, en lugar de sentirnos culpables u ofendidos, podemos abrirnos a lo que ocurre, sabiendo que es parte del juego de estar vivo. Esto quitará drama al asunto, y nos ayudará a aceptar nuestra condición, algo favorable para navegar la enfermedad y curarse.

Aunque nos cueste verlo, la enfermedad trae muchos regalos. Uno de ellos es hacer añicos ilusiones de invencibilidad, poniéndonos de bruces con nuestra propia vulnerabilidad y el hecho que estamos en la misma liga que todos los mortales. También nos informa de la fragilidad de la vida, la medida de nuestra interdependencia y la fortuna de tener salud, cuando la gozamos. La enfermedad también nos hace parar. No nos pregunta ¿quieres parar? sino que nos obliga a hacerlo y eso puede ser una bendición.

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La fábrica de los niños transgénero

– Me gustaría comentarte algo…

– Claro, dispara…

– Verás, un amigo me contactó desesperado por que su hija de once años ha comenzado una transición para ser chico. Ya ha iniciado la terapia hormonal y también se ha cambiado el nombre. Su padre dice que ahora en la escuela se ríen de él y le hacen bullying, está hundido emocionalmente y me ha pedido si conozco un psicólogo que le pueda ayudar. No sé que decirle…

– Yo le diría que ha metido a su hija menor de edad en problemas, puesto que un cambio de sexo a los once años es crearle problemas más grandes que su supuesta disforia de género. Le diría que convenza a su hija de dejar la transición. Que la aplace hasta su mayoría de edad. Que aprenda a convivir con la identidad sexual que la naturaleza le ha regalado. Que tenga paciencia. Y que cuando sea mayor ya podrá decidir con conocimiento de causa…

– Ya pero, si ya ha empezado la transición…

La fábrica de los niños transgénero, un libro de Céline Masson & Caroline Eliacheff

– Da igual…que la pare. El padre y la madre y seguramente la niña se han dejado llevar por una cultura que ha normalizado esta práctica que mutila a los jóvenes…Sin embargo, embarcar a los niños en semejante cambio físico irreversible es una irresponsabilidad…¿No crees?

– Pienso igual que tú…pero parece que la mayoría de personas lo ven diferente, al igual que los psicólogos que conozco que no son pocos. Fíjate el otro día vimos un documental sobre el tema con mi hija mayor y ella convencida que los niños tenían que poder decidir que sexo querían ser desde pequeños…Yo le decía que ni hablar…justamente porque en la adolescencia es el peor momento, el cuerpo cambia mucho y aceptarlo no es fácil y la personalidad justo se está formando…

– Es que sin darnos cuenta nos han vendido la moto de que cambiar el sexo es lo más normal, como cambiar el color del pelo, las redes sociales y medios de comunicación han contribuido a ello. El activismo trans ha sido feroz y ha conseguido imponer su agenda. Pero una cosa es velar por los derechos de las personas trans, la otra es manipular a los niños para que se embarquen en un proceso profundamente traumático e irreversible. Parece que la industria farmacéutica beneficiaria de las terapias trans también está detrás. Si la ciencia permite cambiar el sexo, aquellos que estén realmente convencidos que lo hagan pero cuando sean adultos y no puedan arrepentirse. Muchos países ya han tomado cartas en el asunto. Por ejemplo Finlandia, Noruega, Gran Bretaña y algunos estados norteamericanos ya han prohibido la terapia hormonal y la cirugía de amputación entre los 16 y 18 años. En España todavía no, como siempre va a la cola…Sobre este tema te recomiendo el libro La fábrica de los niños transgénero, un recurso valioso y esclarecedor para padres y madres desorientados.

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¿Te sientes cansado? Shhhh…decirlo no te va ayudar

¿Cómo estás? Resfriada y cansada todavía. Parece que este catarro no se quiere ir, llevo ya diez días... Era el comienzo de una de las llamadas entre sesión y sesión de coaching con una persona a quien acompaño.

Luego me comentó que había tomado una decisión sobre una cuestión peliaguda, sin racionalizar demasiado, algo nuevo en ella y también que había estado en contacto con la culpa que emergía al marcar límites con su pareja, normalizándola. Identifiqué la fluidez habitual del final del programa, cuando los aprendizajes y el crecimiento se afianzan.

El motivo de la llamada entre sesión y sesión es tomar la temperatura del estado anímico y  saber cómo han ido los ejercicios y prácticas propuestos en sesión. En el caso anterior, hacia el final de la llamada, al preguntarle, si había algo más que quisiera explicar, Luisa me preguntó si tenía algún consejo para ella en referencia a su resfriado y su bajo tono. Iba a responderle que no, pero al considerarlo, surgieron algunas indagaciones respecto a estados energéticos.

CANVA

EL PROPIO ESTADO COMO FLUJO

Al nombrar como estamos, energizamos nuestro estado. Si estás enfermo, cansado, deprimido o cualquier otro estado poco deseable y te lo dices a ti mismo y lo dices a los otros estás reforzando ese estado, mediante la proyección de la mente. Esto no significa que no estés cansado y que no puedas beneficiarte del reposo. No se trata de negar las necesidades del cuerpo y la mente, sino más bien de que la mente no refuerce cierto estado ni lo perpetúe más de lo necesario.

Cuando compartimos nuestro estado negativo con otros, lo más común es que nos devuelvan la imagen que les ofrecimos, con lo que agudizamos un poco más nuestro estado, justo lo contrario de lo quisiéramos.

Por ello, una forma de relacionarnos con nuestro estado físico y emocional, es considerarlo como lo que es: algo pasajero y mutante. Las emociones van y vienen como ríos en renovación. Nuestro cuerpo es permeable a alimentos, líquidos, aire, y energías del entorno. El cuerpo como proceso en transformación permanente oscila entre la salud, la debilidad, la enfermedad, la fortaleza, la necesidad de reposo, la energía desbordante…

APERTURA Y RECEPTIVIDAD

Cuando nos decimos a nosotros que estamos cansados y nos lo creemos nos estamos cerrando a portales energéticos que están por todas partes. Todo es energía, nosotros, los lugares, las prácticas, las relaciones, las interacciones… Conocer las prácticas que te cargan de energía es importante. Durante una fase de mi infancia, la música era una potente palanca para transformar mi estado emocional y energético. Ahora lo es el yoga, el deporte y la meditación. Sin embargo, más allá de lo que podamos hacer por nosotros mismos, mantenernos abiertos o receptivos es la condición que nos permite recibir energía con mayor facilidad, independientemente de lo que hagamos. Es como si cada momento, cada situación, tuviera un caudal de energía, un potencial que solo está disponible para ese instante. Al contrario de lo que solemos pensar, no es acumulable y cuanto más nos abrimos a ese derroche, la experiencia se expande y manifiesta.

Mantenerse abierto significa descansar en el momento presente suspendiendo cualquier historia que justifique tu estado. Lo contrario sería pensar algo como estoy cansado porque ayer recién regresé de viaje y además estar en la sala de espera del médico es agotador, mejor que cancele la cena de esta noche, no tengo nada de ganas, blah, blah... En cambio, cuando te mantienes abierto, observas tu cansancio como quien contempla la lluvia. Ves pasar tus historias como nubes empujadas por un viento suave. Notas tu cuerpo, las diferentes tensiones que lo habitan, las zonas de sosiego. Conectas con tu respiración, sigues su ritmo como quien mira el vaivén de las olas en la orilla del mar. Cierras lo ojos para intimar todavía más con tu estado. Ya no es cansancio lo que te habita, es una calma serena. Te sientes sostenido por la tierra bajo tus pies. Notas la solidez del planeta y la amorosa gravedad que te apega a él. Descansas allí. Entonces te das cuenta de que tu estado… ¡ha cambiado! Y así renaces en un momento nuevo y luego en otro y en otro más.

 

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Cosas de mujeres

Ayer di una charla-taller en motivo del Día internacional de la mujer, en una localidad cercana. Acudieron una quincena de mujeres de diferentes edades y procedencias, llenas de curiosidad y ganas de participar ¡Una de las participantes trajo a su bebé nacido hacía dos días! La charla consistía en recorrer las historias de tres mujeres a las que he acompañado a través del coaching, recogidas en mi último libro Da vida a tus sueños. Entre historia e historia, las invitaba a reflexionar sobre cómo aplicaban los temas de las historias en su propia vida, en tres ámbitos concretos: ¿Cuál era la relación consigo misma y como podía mejorarla? ¿Qué sueños albergaba y cómo iba a luchar por ellos? ¿Cómo iba a mantenerse en lo difícil?

Siempre me han fascinado las historias de personas, puesto que cualquier historia tiene la capacidad de resonar con la nuestra y abrirnos nuevos cauces de vida. Esta era la intención del ejercicio, de modo que a mi ofrecimiento de historia, ellas conectaban con la suya, la compartían con una compañera o dos y luego, algunas historias llegaban al grupo grande. Así, durante dos intemporales horas, tejimos experiencias, aprendizajes e inspiración, en un espacio de ecos ancestrales.

LA RELACIÓN CON UNA MISMA

¿Cómo ser amable con una misma? ¿Cómo tratarnos como nos trataría una buena amiga? Compartimos patrones tiránicos que se apropiaban de nosotras como: fustigarse por no haber hecho algo, fijarse solamente en lo que una no hace bien, darse la culpa por ponerse enferma, no perdonarse cuando una mete la pata como madre…Ante estos patrones y cualquier otro, el enfoque es sencillo pero arduo: observar la dinámica, hacerla consciente y tomar la intención de tratarse con amabilidad. Luego mucha práctica.

CANVA

 

LUCHAR POR LOS SUEÑOS DE UNA

¿Qué sueños albergamos y cómo vamos a luchar por ellos? Una mujer dijo que era difícil por no tener tiempo, a lo que otra participante dijo enfática que esto era un cuento chino, que para dar espacio a los sueños propios solo hay que priorizar bien, aprender a marcar límites y hacerse respetar. Luego compartió un sueño que estaba haciendo realidad y el modo en cómo la ilusionaba, sin importar cuán lejos llegaría. Su historia era un testimonio de que lo importante de los sueños no es cumplirlos o no, sino el horizonte que nos brindan y la energía que nos transmiten mientras caminamos hacia ellos.

MANTENERSE EN LO DIFÍCIL

¿Cómo nos mantenemos en lo difícil? La vida no solamente no es un camino de rosas, sino que a menudo, ni tan siquiera hay camino. Las dificultades siempre están y por esta razón no podemos esperar a que nuestro entorno sea ideal para caminar hacia nuestros anhelos. Además, solamente cuando nos abrimos a lo difícil, parafraseando a Rilke, podemos recibir el regalo que la complejidad esconde. ¿La forma de mantenerse en lo difícil? Como apuntó otra participante: empieza por ser amable contigo misma. Y así cerramos el bello círculo de una tarde singular.

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¿Lo que vas a decir te fortalece o te debilita?

Cuenta una vieja historia jasídica que un aldeano tenía mala conciencia por el daño que sus chismes habían causado a su vecino. Acudió a su rabino en busca de consejo. El rabino le sugirió que fuera al pueblo, comprara un pollo y se lo trajera, y que al regresar lo desplumara por completo. Cuando el hombre regresó con el pollo sin plumas, el rabino le dijo que volviera sobre sus pasos y recogiera cada una de las plumas esparcidas. El hombre respondió que sería imposible, a estas alturas probablemente las plumas se habrían diseminado por los pueblos vecinos. El rabino asintió con la cabeza y el hombre comprendió: nunca podremos retractarnos de nuestras palabras.

Una de los principios del Noble camino óctuple es el habla hábil o hablar correcto. El Noble camino óctuple es la respuesta que Buda da al sufrimiento inherente a la vida. Es un código de conducta que minimiza el sufrimiento y potencia la evolución personal, llevando la atención a la forma en cómo vivimos, en el caso de este principio, a la forma en cómo hablamos.

El habla hábil nos anima a usar esta poderosa capacidad con responsabilidad. El habla es una herramienta de gran potencia por sus consecuencias sobre los otros, según como hablemos con ellos y de ellos, así como sobre nosotros, según como nos hablemos a nosotros mismos y lo que compartamos.

CONECTAR CON LA CRÍTICA O LA NEGATIVIDAD

Según Allan Lokos1el habla hábil comienza por abstenerse de mentir, calumniar, usar malas palabras y lenguaje duro. Debemos evitar el lenguaje grosero, abusivo, desagradable o malicioso, y debemos abstenernos de hablar tontamente, ociosamente, con balbuceos o chismes. Cuando lo logramos, lo que queda son palabras veraces, amables, gentiles, útiles y significativas. Nuestras palabras consolarán, elevarán e inspirarán, y seremos un gozo para quienes nos rodean”.

Entre las mencionadas, a menudo usamos dos formas contrarias al habla hábil con la intención de conectar con otros. La primera es la crítica a un tercero no presente, de consecuencias irreversibles tal y como enfatiza la historia del inicio. La segunda práctica es conectar mediante compartir la negatividad de nuestra vida: lo que nos duele, lo que no funciona, lo que nos falta… Ambas prácticas están muy difundidas en nuestra cultura y sin embargo, además de ser contrarias al habla hábil, si pones atención a como te sientes después de practicarlas, notarás que te debilitan, es decir, te dejan con menos energía que antes de practicarlas.

Una forma de entrenarse en el habla hábil es preguntarte antes de hablar: ¿lo que voy a decir me debilita o me fortalece? Si sientes que te fortalece una condición que puedes considerar es si cruzaría las tres puertas. Si puedes responder afirmativamente, entonces adelante, exprésate. De lo contrario, quédate en silencio – de palabra dicha y de palabra escrita.

(UNSPLASH)

CONEXIÓN EN SILENCIO

Cada mes nos encontramos con un grupo de compañeros a meditar y compartir. Cuando compartimos nuestro estado actual antes de meditar, siempre parece que nos falta tiempo. Sin embargo, cuando lo hacemos después de meditar en silencio, llegamos a las palabras con una gran sensación de espacio. Pocas cosas necesitan ser dichas y las que quieren ser pronunciadas encuentran la calidad de escucha necesaria para ser recibidas.

Nuestra cultura está sesgada hacia la expresión. Internet ha amplificado este fenómeno y parece que tenemos la obligación de comunicar y compartir en todo momento. Sin embargo ¿qué sentido o gracia tiene compartir si nadie escucha? El compañero del habla hábil es la escucha profunda y se practica en la intensidad del silencio.

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(1) Fuente: tricyle.org