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¿Tus creencias te debilitan o te hacen más fuerte?

“Cuando no hay enemigos dentro de ti, los enemigos de afuera no pueden herirte” reza una de las citas de Winston Churchill más recordadas. A menudo, el peor enemigo está dentro de nosotros. El enemigo es uno y a la vez una legión entera. Este uno es el ego, ese constructo que tomas por ti mismo. Los cimientos del ego son múltiples y uno de ellos son las creencias en forma de pensamientos firmemente arraigados. Aunque es fácil considerar a las creencias como algo inocuo su poder es enorme, pues aunque invisibles son formas que actúan creando acciones y consecuencias.

Ahondando en el post anterior, vayamos al terreno de los propósitos de año nuevo. Digamos que este año te propones hacer más ejercicio. Piensas que con apuntarte al gimnasio ya tienes suficiente. Al hacerlo te olvidas de las muchas creencias que te pueden sabotear: por ejemplo que hacer ejercicio es una pérdida de tiempo; que hacer ejercicio es un lujo que no te puedes permitir; que no tienes fuerza de voluntad, etcétera.

Si no haces consciente estas creencias y las desarticulas una por una, tus propósitos de año nuevo se verán arruinados mucho antes de Semana Santa, porque atención: tus creencias tienen fuerza y toman las riendas de tu vida. El antídoto consiste en reemplazarlas por otras más verdaderas, una práctica básica en mis programas de coaching individuales de seis meses.

Detectar tus creencias es el primer paso para desarticularlas y aunque es posible hacerlo solo, es mucho más rápido y eficaz hacerlo acompañados de un coach o terapeuta. En tu proceso de examinar tus creencias, siéntalas en el banquillo de los acusados y examínalas como si se tratara de peligrosos delincuentes mientras te haces esta pregunta: ¿esta creencia me hace más fuerte o más débil? Si es lo segundo, tu trabajo consiste en sustituirla por otra más verdadera. Te cuento un poderoso método para conseguirlo en mi próximo post.

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El cuadrado mágico: la clave para hacer realidad tus propósitos de nuevo año

Si eres uno de esos chiflados, al igual que yo, determinados a hacer que este nuevo año sea mucho mejor: ¡bienvenido al club! y sigue leyendo. Every day, in every way is getting better and better cantaba John Lennon a su hijo Sean en Beautiful boy. Muchas cosas están mejorando y otras empeorando. La pregunta es ¿Qué vas a hacer tú con tu vida para sumarte a la corriente virtuosa?

Tal vez respondas con tus propósitos de nuevo año. Sin embargo, todos sabemos lo fácil que es que éstos se vayan por la tubería del lo intenté pero no es para mi, el desagüe del no estoy de humor o la alcantarilla de la procastinación.

Para evitar quedarte atrapado en estos escollos, te comparto el cuadrado mágico1 de tus propósitos. Consiste en considerar cuatro dimensiones en relación a tu empeño, que se refuerzan entre ellas y que te convierten a ti y a tus propósitos en equipo ganador.

Gráfica

1- TU INTERIOR

La primera parte del cuadrado mágico la compone tu interior. ¿Qué es lo que te mueve a este propósito? ¿Cuáles son tus intenciones conscientes o inconscientes? ¿Qué emociones y pensamientos están presentes en relación a este empeño?

2- TUS RELACIONES

La segunda la componen tus relaciones. ¿Quién te puede apoyar en este nuevo empeño? ¿Con quién es mejor no contar? ¿Qué persona te podría ayudar a subir el nivel de tu propósito? ¿Qué conversaciones vas a iniciar? ¿A quién beneficiará que tu propósito sea exitoso más allá de a ti mismo?

3- TUS SISTEMAS

La tercera se refiere a tus sistemas, entendidos como las condiciones de tiempo y espacio necesarias para facilitar tu propósito y hacerlo sostenible en el tiempo: ¿Qué horarios vas a diseñar? ¿En qué espacio vas a ponerlo en práctica? ¿Qué tecnología te podría ayudar? ¿Cuántos recursos necesitas y cómo puedes obtenerlos?

4- TUS ACCIONES

La cuarta dimensión la componen tus acciones. ¿De qué forma pasas a la acción? ¿Cómo está tu cuerpo al hacerlo? ¿Eres demasiado ambicioso o demasiado modesto? ¿Te hundes con el primer intento fallido o te picas contigo mismo y lo intentas con más ganas? ¿Cómo llevas sentirte un principiante?

¿CUÁL ES TU DIMENSIÓN POR DEFECTO?

Lo peculiar del cuadrado mágico es que cada uno de nosotros tiende a enfocarse en una de las dimensiones y a olvidar el resto. Por ejemplo, personalmente cuando considero un nuevo propósito o proyecto tiendo a enfocarme en pasar a la acción y a menudo paso por alto la necesidad de buscar apoyos para el proyecto o contar un sistema que lo haga sostenible en el tiempo.

Y tú, ¿En qué parte del cuadrante te sientes más cómodo y te instalas por defecto? ¿Qué parte tiendes a olvidar cuando se trata de iniciar nuevos propósitos y cómo puedes desarrollarla?

En mis próximos post iré desgranando las características clave de cada sección para que este 2022…nada te pare 😉

 

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(1) Adaptado de la matriz integral del filósofo Ken Wilber

No es la muerte, es el miedo. ¿Cómo segar el miedo a morir?

En el post anterior te invitaba a recordar tu muerte. Lo hacía argumentando que no es la muerte lo problemático, sino el miedo a ella. Y es precisamente ése miedo el que hay que afrontar si queremos evolucionar.

LA MUERTE DE SOSLAYO

Existen dos formas de relacionarse con la propia muerte. La primera y más habitual es mirar la muerte de soslayo, así como quien no quiere la cosa. Sabes que existe, que tendrá lugar pero prefieres no pensarla, no nombrarla, no considerarla. ¡Quien sabe, a lo mejor al final no te toca! El problema con este enfoque, a menudo inconsciente es que alimenta el miedo a la muerte y aumenta el apego a lo que tienes y a lo que eres. El miedo te contrae desconectándote del momento presente y el apego aumenta tu sufrimiento.

MIRAR LA MUERTE A LOS OJOS

La segunda y a la que te invito es la de mirar a la muerte de frente, llevándola a tu consciencia a menudo, sin obsesionarte con ella. Imagínate que estás dormido, te levantas y te das una ducha de agua fría. ¡Te despertarás en seguida! Pues llevar la consciencia de la muerte tiene el poder de desarticular el miedo a ella y despertarte a la vida. Una vez atravieses el portal del miedo a morir, te darás cuenta de cuán insustancial es y podrás paradojalmente volver a la vida. Disipado el miedo, puedes relajarte y orientarte hacia aquello realmente importante para ti. La conciencia de la muerte es un aniquilador rotundo de neuras sin importancia, procrastinación y otros patrones sin sentido.

Araña gigante y figura humana

(Vadim Bogulov, UNSPLASH)

DESARMAR EL MIEDO A MORIR EN DOS PASOS

Te presento dos formas para desarmar el miedo a morir.

1- LOS CINCO RECORDATORIOS

La primera es recitar los cinco recordatorios1 tres veces una vez al día durante ocho semanas. Luego observa lo que ocurre.

  1. Estoy hecho de la naturaleza del envejecer. No evitaré la vejez.
  2. Estoy hecho de la naturaleza del enfermar. No evitaré la enfermedad.
  3. Estoy hecho de la naturaleza del morir. No evitaré la muerte.
  4. Todo lo que me gusta y todos los que quiero están sujetos a la naturaleza del cambio. No evitaré separarme de ellos.
  5. Mis acciones son mis compañeras más cercanas. Soy el receptor de mis acciones. Mis acciones son el suelo sobre el que me planto.

2- HABLA DE TU MUERTE

Hablar de tu muerte no tiene por que ser algo morboso. Lo puedes hacer con candidez y naturalidad. Considera estas preguntas para abrir un diálogo sincero con personas cercanas sobre tu muerte: ¿Cómo imaginas tu muerte? ¿Cómo te gustaría? ¿Qué sientes al respecto? ¿Qué te da miedo? ¿De qué te gustaría estar orgulloso en el momento de morir?  ¿Cómo puedes incorporar estos aprendizajes en tu vida, ahora?

Una vea lo hagas, olvídate de ello.

Tu miedo a morir volverá crecer al igual que la maleza. Cuando lo haga, conocerás su naturaleza. Siégalo con estas prácticas u otras de tu cosecha y será tu aliado para vivir ;).

 

(1) Del Upajjhatthana Sutta

 

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Ahora que el año muere, recuerda

En plena excursión de montaña, empezamos a jugar a las preguntas y respuestas con mi hija. Se trata de preguntar aquello por lo que sientes verdadera curiosidad del otro. Después de ¿Conoces al director del cole mami? ¿Qué asignatura te gustaba más de pequeña?...llegó un rotundo ¿A qué tienes miedo mamá? A lo que respondí sin vacilar a qué os pase algo a vosotros, a la enfermedad, a morir… – el aire se estremeció.

MUERTE POR TODAS PARTES

El año muere una vez al año. Los días que lo componen mueren a mayor velocidad y con él una infinitud de dimensiones, cosas y seres. Todo está compuesto de otras cosas y nada es permanente. La muerte te acompaña aunque no la quieras ver. Lo que comes está muerto. Mueren tus células, muere tu mascota, muere alguien lejano. Mueren las plantas. Mueren proyectos. Mueren relaciones. Mueren a tu lado.
Mar y arena

(Engin Akyurt, UNSPLASH)

¿POR QUÉ PREPARARSE PARA MORIR?

No, no estoy preparada para la muerte. Morimos sólo una vez así que no podemos practicar.  Pero ¿por qué deberíamos prepararnos para morir? Morir no es un problema en sí mismo, en cambio estar preso del miedo a morir si que lo es. El miedo te secuestra el presente en pro de un futuro que no existe. Te roba la vitalidad contrayendo tu cuerpo. El ancestral miedo a morir está tan enraizado en nuestras células que por esta razón abordarlo tiene premio. No solamente explorarlo una vez, sino periódicamente.

AFRONTAR TU MUERTE TE ABRE A LA VIDA

Las muertes dentro y fuera de ti insinúan otra muerte que tal vez no te apetezca considerar: la tuya. Vas a morirte amigo mío. No importa lo joven o viejo que seas. Ni cuán bien de salud estés. El momento llegará sin que lo puedas controlar. Y solamente desarticulando el miedo a morir puedes abrirte de verdad a la vida. Descubre cómo hacerlo en mi próximo post.

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La responsabilidad radical es la solución: ponla en práctica con cinco pautas

En cuestión de un mes extravié mi cartera tres veces. La primera, en la capucha de la chaqueta de mi hija después de sacarla del bolso. La segunda, un día por la calle siento que alguien urga en mi mochila y me grita con malas pulgas“¡eh que andas con la mochila abierta,… te van a robar!”. “Vale, vale gracias” le digo y me la devuelve. El tercer día, fue saliendo del súper a última hora cuando se cayó al suelo y no me di cuenta.

LOS SÍNTOMAS

Tuve la suerte que una cajera la encontró y pude recuperarla. Después de esto, pude haberme olvidado del tema y ya. Sin embargo, hubiese sido engañarme a mi misma. Para mi horror, esa misma mañana tras examinar un extracto de cuenta descubrí varios cargos de conceptos raros de los que no tenía constancia…Aunque esta es otra historia, apuntaba en la misma dirección. Mi relación con la materialidad necesitaba ser examinada sino quería “invitar” cosas peores…

Árbol con raíces

(Eilis Garvey, UNSPLASH)

Este post es una continuación de mi post anterior Por qué tienes que soltar la esperanza. La vida nos muestra constantemente las dimensiones de las que rehuimos responsabilidad. Nos lo muestra con todo tipo de cosas que “nos pasan”, mientras miramos a lado y lado como diciendo, ¿de dónde se viene ésto?

CÓMO TOMAR RESPONSABILIDAD RADICAL EN 5 PAUTAS

¿Pero qué significa tomar responsabilidad radical? Pues dejar de mirar al otro lado. No esconder la cabeza bajo el ala. Tomar el toro por los cuernos. Más en concreto:

  1. DESPERTAR A LO QUE OCURRE. Una forma de despertar a lo que ocurre es fijándote en los SÍNTOMAS. Digamos que llevas meses, tal vez años muy cansada. Las analíticas salen bien, pero algo en tu vida no fluye. En este momento no tienes que hacer nada. Simplemente aceptar que hay algo que no cuadra y ojo lo más importante: tú estás contribuyendo a crearlo aunque no sepas cómo. Observa este hecho y sostenlo.
  2. EXAMINAR TUS CREENCIAS sobre el tema. Pongamos que tu pareja te habla con cierto resentimiento de un tiempo para aquí. Tal vez pienses, algo como “bueno las parejas que lleven tantos años juntos ya se sabe”. ¡BANG! Ahí está la creencia que sin que te des cuenta te ata de manos para tomar cartas en el asunto. Esta creencia justifica tu inacción y con ella contribuyes a alimentar el problema. Soltar esa creencia te libera para tomar cartas en el asunto.
  3. HACER ALGO SIGNIFICATIVAMENTE DISTINTO de lo que has venido haciendo hasta ahora. Si tu caso tiene que ver con auto-estresarte llenándote de actividades sociales, pues tomar responsabilidad pasa por empezar a jugar con espacios y momentos sin programar. Tal vez pase por practicar el aburrirte. En cualquier caso no hace falta que tengas la solución. Más bien se trata de empezar a cambiar el guión que has venido interpretando hasta el momento y ya.
  4. SOSTENER EL CAMBIO tal vez sea lo más difícil. En cualquier caso es imprescindible. Si estás hasta arriba de tu trabajo vas a tener que dedicar energía a buscar otro. Sostener el cambio significa dedicar tiempo, dinero, recursos y atención a la esfera que deseas transformar.
  5. SIN CULPA. Tomar responsabilidad radical nada tiene que ver con sentirte culpable, todo lo contrario. En cuanto la culpa emerge te estás autojuzgando desde un espacio externo a ti o bien estás juzgando a otros. Mantenerte en la responsabilidad radical no deja espacio al juicio, solo a la aceptación de tu situación lo que te fortalece.

Tomar responsabilidad radical no significa que te vayas a librar del problema. Lo que sí se va a transformar es tu relación con él. Y esto es mucho. Lo es todo. Porque en lugar de ver a tu problema como algo ajeno y externo a ti, pasarás a entenderlo como algo en lo que tu participas íntimamente. Con este tectónico cambio se abrirán ante ti insospechadas posibilidades de evolución.

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Por qué tienes que soltar la esperanza

Muchas personas vienen a mi práctica de coaching con la creencia que la vida les ha tratado mal. Ignacio carpintero, a sus sesenta y pocos, mira su vida atrás con resentimiento y pena. Él que se sabe buena persona, cansado de trabajar demasiado y vivir en una casa vacía, se pregunta perplejo ¿Por qué la vida me ha tratado así? Mila siente otra versión de lo mismo. A sus cuarenta y muchos siente que la vida es injusta. Ella no se merecía todo lo que le ocurrió. Ni sus fracasos amorosos, sus jefes incompetentes, ni tan siquiera el divorcio de sus padres. Ignacio y Mila viven inconscientemente en el resentimiento y la amargura lo que no hace más que empeorar las cosas.

ESPERANZA NAIF

Si resuenas con Ignacio y Mila tal vez al igual que ellos, junto a reprocharle a la vida las cartas que te dio, coexista la esperanza boba de que alguien venga a salvarte. Tal vez un nuevo trabajo, tu coach o una nueva pareja. En este sentido, la esperanza mal orientada refuerza la falsa creencia – de que la vida no es justa-, apuntando a algo externo para la resolución de todos tus males.

Manos

(Jeremy Yap, UNSPLASH)

SÍ, ES TU KARMA

Sin embargo, tras examinar las vidas de muchas personas – y por supuesto la mía – la conclusión es la misma: una parte de la responsabilidad de lo que ocurrió, por terrible que fuera, estaba en nuestras manos. Un 100% de las veces. Bien no se quiso ver aquello que era evidente en el primer momento. Bien no se habló, cuando se tenía que hacerlo. Bien se descuidó una relación. Bien no se escuchó al cuerpo cuando daba las primeras señales. Y un sinfín actos como estos.

El concepto de karma encapsula la ley de la causa y efecto. Es decir que cualquier acción que realices tiene sus efectos. Estos pueden tardar a llegar – incluso pueden saltarse generaciones – pero siempre llegan. Por otro lado está la suerte, buena o mala. Circunstancias ajenas a tí que contribuyen en un sentido u otro a lo que nos pasa. Mientras que la suerte no se puede controlar, sí que puedes responsabilizarte de tus acciones. De hecho es lo único que está en tus manos. Tomar conciencia de las mismas y darte cuenta de cómo tus circunstancias presentes, son un resultado más o menos directo de tus acciones anteriores.

DA IGUAL QUE NO LO VEAS

Si no ves el vínculo entre tu situación actual y tus acciones pasadas, esfuérzate un poco y terminarás por verlo. Y si no lo logras, da igual. Toma la premisa de que lo que ocurre en cualquier momento es correcto. En cierto modo te lo mereces. Hacerlo es la vacuna perfecta contra el victimismo, el pelotas fuera y el resentimiento de serie. Sobretodo te inocula sobre la dañina esperanza naif de que la salvación vendrá de afuera. Es, definitivamente, el primer paso para tomar responsabilidad radical sobre tu vida, y transformarla. Más en mi próximo post.

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Déjame atravesar la vida sin documentos. Oda al no apego

Hoy he perdido mis documentos. No sé si los extravié o me los levantaron. En cualquier caso el resultado es el mismo. Sin DNI, carnet de conducir, tarjeta de crédito,… me siento como desnuda,…o más bien desvalida. También inquieta. Pediré copias y ya, me digo. Sin embargo, mi interior se estremece por esta pérdida. Vamos Magda, no hay para tanto me digo. Esto no es nada, comparado con lo que vas a perder en la vida. Esto no es nada comparado con que vas a perder la vida.

Solo se puede perder aquello que poseemos. Y si lo vamos a perder de todas formas, significa que en realidad nunca lo poseímos. Fue una mera ilusión. Y sin embargo, allí está el apego. Esa maldita contracción a aferrarnos a personas, a cosas, a lugares. El apego con su cuerpo contraído, culo apretado e insensato miedo.

Árbol

(Khamkeo Vilaysin, UNSPLASH)

Déjame atravesar el viento sin documentos cantaba Andrés Calamaro. ¿Cómo sería atravesar la vida sin documentos? Con la mano abierta y confiada, en un gesto en el que dar y recibir se besan. Porque todo lo que no se da se pierde1 pero todo lo que no se recibe también. Cuando no queremos perder nada, estamos ciegos a aquello que la vida constantemente nos regala.

En post-meditación, sé un niño de ilusión reza el aforismo budista que me visita hoy. Es decir, si las cosas van bien, no te alegres demasiado, si las cosas van mal no te hundas demasiado. Ser un niño de ilusión significa dejar que el placer y el sufrimiento se encuentren como pasajeros en la estación de tren. Tú les observas sin dejar que ni el uno ni el otro te arrastren por el barranco del drama o del éxtasis. Porque atención: ambos son una ilusión.

Mientras termino de escribir estas líneas, me llaman del súper: han encontrado la cartera. Se me cayó al suelo durante la compra de anoche. Aunque suspiro aliviada y lo agradezco de corazón, no doy brincos de alegría.

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(1) Rabindranath Tagore

La persona que murió te dejó un legado. Recíbelo plenamente

Mi suegra Mercedes tenía una capacidad de estar con sus nietos maravillosa. Les tomaba en serio, les escuchaba y les daba el espacio que necesitaban. Sin prisas, exigencias, ni contrapartidas. Verla interactuar con ellos me fascinaba, literalmente podía ver las alas de sus niños crecer durante el tiempo que pasaba con ellos. Durante la desgarradora enfermedad que terminó con su vida, me dijo con pena, no voy a poder cuidar de tu niña. Le dije que no se preocupara, y también que intentaría hacerlo tan bien como ella me había enseñado, uno de los muchos legados que me brindaba haberla conocido.

Este post continúa la exploración del proceso de perder a una persona cercana, en concreto del post anterior ¿Cómo reconstruirte después de la pérdida de alguien cercano?

MATRIUSKAS RUSAS

Hace poco visité el Museo de la Miniatura de Andorra lleno de maravillas sorprendentes. Una de mis favoritas es una cabeza de alfiler tamaño normal con una pirámide, una palmera y tres camellos en su interior, desafiando sin palabras el proverbio bíblico. También cuenta con exquisitas colecciones de matriuskas rusas. Por alguna razón, de pequeña tuve en mis manos varias de esas enigmáticas muñecas. Al jugar con ellas me gustaba imaginar que yo era la pequeña de las matriuskas pues mi madre me había llevado en su vientre, y mi abuela a ella,…Sin embargo, observando de nuevo las colecciones con sus intrincados diseños, me di cuenta de que había otra forma de comprender el significado que albergaban: considerar que cada uno nosotros es una matriuska grande, con todos los ancestros dentro nuestro, hasta… el comienzo de la vida.

Desde esta perspectiva, cada vida como expresión única del universo, es sagrada. Al apagarse, esa vida deja un legado, que como libro abierto quiere ser leído y honrado.

Album fotos

(Laura Fuhrman, UNSPLASH)

RECIBIRLO TODO

Si ahondas en esta exploración, encontrarás belleza, dolorosos errores, aprendizajes, mensajes que van siendo revelados. Una buena amiga que perdió a su madre hace tan solo unos días, al preguntarle por ella, me relató entre sollozos: “me dio tanto…me dio todo su amor”. En ese momento íntimo y devastador, sus palabras hicieron mella en mi. Así de grande había sido esa mujer. Tanto, que sin haberla conocido, su historia y su vida me invitaban a “dar todo mi amor” .

Por esta razón, una vez encuentres cierta paz frente a tu pérdida, te invito a recibir el legado que la persona difunta dejó. ¿Qué puedes aprender de ella? ¿De qué fue testimonio su vida? ¿Qué vas a encarnar tú de ella? ¿Qué harás diferente?

 

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¿Cómo reconstruirte después de la pérdida de alguien cercano? Dos pautas para hacerlo con coraje y creatividad

En el post anterior te daba pautas para orientarte al duelo como un peregrinaje. Si ya transitaste este camino o deseas conocer los pasos a dar para remontar al otro lado del valle, en este post te lo explico.

Mientras que la ayuda terapéutica puede ser una línea de vida que nos acompañe durante todo el proceso del duelo, existen dos orientaciones muy efectivas que te animo a considerar:

CREA EL RITUAL

Los rituales marcan momentos importantes. Finales y nuevos comienzos. Ritualizar la pérdida es una forma de honrar la persona que ya no está y de abrir una nueva forma de relacionarnos con ella, con su recuerdo, con sus enseñanzas, con su amor. El velatorio y el entierro o cremación son rituales perfectamente válidos, sin embargo, puedes considerar otros. Ir a cierto lugar, dejar de hacer algo o empezar a hacerlo.

Esther que perdió a su hija Ámbar de diez años, en días de celebraciones o fiestas lleva con ella amuletos de ámbar. Los comparte con personas como un regalo especial. Con este gesto Esther celebra el amor a Ámbar y la vibración de la niña sigue resonando en los corazones de quienes reciben el presente.

Magdalena, -mi abuela materna que murió repentinamente cuando yo tenía catorce años- siempre tenía un jarrón con ramas de sálix de gato en su casa. Desde hace ya unos años, en mi pequeño altar luce un ramillete de sálix y con él puedo sentir su presencia cada vez me siento a meditar.

Piedras semi preciosas

(Sarah Brown, UNSPLASH)

PALABRAS EN RELACIÓN

Hace tiempo aprendí que una de las peores ofensas que puedes hacer a madres y padres que han perdido a un hijo es relacionarte con ellos como si la pérdida no hubiese tenido lugar. Porque cuando perdemos a alguien que amamos, obviar su pérdida es negar una parte de nosotros.

Por esta razón nombrar a la persona amada que te ha dejado es un ritual sanador. Nombrarla cuando estés con otras personas. Habla de ella, de cómo era, aquello que os gustaba hacer juntos, de qué forma enriquecía tu vida. Otra forma de poner en práctica este ritual es hablar con ella cuando sientas que lo necesitas. Lo puedes hacer con tu pensamiento o escribiendo. No es tan importante lo que le dices sino el hecho que estés en relación y que puedas expresarte.

Cualquier ritual que decidas poner en práctica no es un deber al que estás obligado, sino un gesto de devoción al que te sientes llamado internamente. Cuando sientas que ya no tiene sentido, habrá llegado el momento de dejar de practicarlo.

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5 pautas para vivir el duelo como un peregrinaje

Llevo dos semanas explorando la muerte de una persona cercana. Empecé esbozando el proceso básico que nos ocurre cuando perdemos a un ser querido. Y continué con las razones por las que no nos podemos saltar el proceso de duelo y las consecuencias de hacerlo.

El proceso de navegar el duelo por la pérdida de alguien cercano puede asemejar a bajar al fondo de un pozo. Según el imaginario colectivo el pozo al que vamos está repleto de lágrimas, es oscuro y tal vez no logremos salir de él nunca más. En contraste, yo te propongo que te orientes a caminar el duelo como un peregrinaje. Los peregrinos son personas movidas por un viaje interior que deciden caminar hacia el lugar que les llama, asumiendo riesgos y dificultades. Sí, puedes orientarte al duelo como a un peregrinaje. Estas son las pautas que te doy para hacerlo:

1-    Ten un  mapa del viaje del duelo y no lo tengas

Informarte de las fases del duelo y de lo qué puedes esperar del mismo puede ser útil. Al mismo tiempo sé consciente de que tu proceso de duelo es único y que como tal es imprevisible. Conocer las fases de duelo te puede ayudar, pero forzarte a caminar una fase tras otra no es una buena idea, pues se trata de un proceso orgánico que se irá desvelando a su ritmo.

2-    Recibe lo que sientes y acepta el ciclo

Recibe emociones, pensamientos, recuerdos,…tal vez contradictorios. Si las sientes plenamente, las emociones pasan. La tristeza también. Evocarla cuando se ha ido o forzarte a sentirla cuando ya no está asemeja golpearse una herida a medio curar. Aceptar el ciclo es ser testimonio de los paisajes del duelo, permitiéndonos el inevitable transcurrir de emociones, recuerdos y pensamientos.

Peregrino

(Jorge Luis Ojeda, UNPLASH)

3-    Trátate con amor y no te mires al ombligo todo el rato

Es importante que tengas paciencia contigo mismo, te des espacio y tiempo para sentir. Y al mismo tiempo, procura no caer en la trampa de mirarte al ombligo todo el rato. Compaginar momentos meditativos, con momentos activos en los que ocuparte y realizar algún tipo de actividad te ayudará a mantener cierto equilibrio mental y emocional.

4-    Encuentra apoyo y no rehúyas la soledad 

Contar con apoyo de familiares, amigos y/o profesionales es fundamental para todos los momentos de la vida. Durante un proceso de duelo todavía más. Y al mismo tiempo, mientras te dejas acompañar, es importante que no conviertas el acompañamiento en una excusa para no sentir el dolor. En algunos momentos del proceso, la soledad es el único camino para sanar y por ello transitarla es necesario.

5-    Siente el dolor y agradece el duelo

Sentir el dolor es fundamental. Y quedarte anclado en él te puede ahogar en el mar del drama y el victimismo. Por ello, al tiempo que sufres, mantente conectado con la gratitud. ¿Por qué te sientes agradecido? ¿Hacia quién? ¿Qué has aprendido? ¿Qué harás diferente de ahora en adelante? ¿Cómo vas a relacionarte? La gratitud es la gran alquimista que te permitirá transmutar el dolor y las dificultades en energía para vivir, para amar.

 

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