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Gabriel Rufián, la mente y el trabajo de valores. Por qué es fundamental domar la propia mente

Ayer cuando le preguntaron al portavoz de ERC Gabriel Rufián por las conexiones entre su socio de coalición respondió lo siguiente:

 

Rufián condena la conducta de sus socios de gobierno por reunirse con “sátrapas”,  tildándoles enfáticamente de “señoritos que se paseaban por Europa reuniéndose con la gente equivocada jugando a ser James Bond”.

No sabemos lo que mueve a Rufián a realizar estas declaraciones. ¿Es simplemente caer en la extendida práctica de desprestigiar al oponente? ¿Es su agitación mental? ¿son sus valores lo que le mueven?

Este post continúa mi exploración anterior sobre valores.

Los valores encapsulan formas de ser y actuar: “se paseaban por Europa reuniéndose con la gente equivocada jugando a ser James Bond”. En el caso de Rufián: criticar a sus oponentes aunque a la vez socios de gobierno  aprovechando la guerra Ucraniano-Rusa.

Permitidme un poco de teoría. Lo que distingue al Budismo de otras filosofías y religiones es el énfasis en la mente. Después de años de búsqueda espiritual y de renunciar a muchas doctrinas, Gautama Buda se sentó a meditar bajo el árbol Bodhi. Al caer la noche, se iluminó. Llamado a compartir lo que había aprendido, lo hizo dando tres giros a la Rueda, entendiendo la rueda como el conjunto de enseñanzas budistas. En el primer giro de la Rueda, Buda enseñó las Cuatro nobles verdades. De la cuarta noble verdad reza que el camino para trascender el sufrimiento nace el Noble camino óctuple. Es por esta razón que tres de los ocho principios del Noble camino óctuple versan sobre el control de la mente. Por qué sin el control de mente, los dos principios de sabiduría y los tres de conducta ética son papel mojado.

De nuestra mente emerge todo, desde nuestro sentido de identidad, nuestra forma de relacionarnos y nuestras acciones. Si nuestra mente está confundida, es influenciable y no puede concentrarse, por muchos valores que insistamos en practicar vamos a fracasar. Es como intentar correr una carrera de fórmula uno con una chatarra o querer regar plantas con un colador. La mente es la madre de la ética y por esta razón es necesario domarla para trabajar los valores. Tomando el ejemplo inicial me pregunto por el tipo de mente que albergó las conductas aludidas por Rufián y por la mente de Rufián mismo. Me pregunto por la mente de nuestros políticos y por la mente de los ciudadanos que representan y en cierto modo reflejan es decir: nuestra mente.

El budismo propone entrenar la mente a través de la meditación pero esta vía no es la única. La mente se puede entrenar a través de la contemplación, de la oración, llevando un diario, practicando yoga, pasando tiempo la naturaleza, a través de la música…Una mente domada nos hace dueños de nosotros mismos. Nos facilita articulación consciente de valores, enriqueciendo el sentido de nuestras vidas.

Por eso, hoy te pregunto: ¿Cómo vas a domar tu mente para encarnar plenamente tus valores?

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¿Quieres hacer algo para la resolución del conflicto en Ucrania? Ama a Vladimir Putin

La situación en Ucrania se está poniendo al límite. Después de hablar con el líder ruso, Macron dice que “lo peor está por llegar”. Leo que las tropas rusas han tomado Zaporiya, la mayor central nuclear de Europa. Aumenta mi ansiedad. Siento la presión de la situación sobre la vida en el planeta. Me siento pequeña e impotente pero no me quedo ahí, pues sé que cada uno de nosotros importa y que nuestros actos marcan la diferencia. En situaciones terribles como la actual, siempre me admira de qué forma emerge lo mejor de nosotros. Las personas nos activamos, queremos ayudar, queremos ser parte de la solución.

Podemos hacer y debemos hacer. Mandar dinero, ropa, víveres. Y también podemos hacer a través de nuestros pensamientos, de nuestro estado mental. El conflicto se ha polarizado. Ucrania son los buenos y Rusia los malos. Pero es bien sabido, que la polarización no ayuda a resolver un conflicto y que la realidad es infinitamente más compleja que una película de vaqueros.

Si tú y yo estamos en conflicto y tú crees que soy el demonio entonces vas a querer destruirme, deshacerte de mi. Así ha sido con las exterminaciones en masa a lo largo de la historia. En cambio, para hacer posible la paz es necesario humanizar al rival. Verlo de igual valía que a uno mismo. Ser capaces de ponerse en su lugar y, por muchos defectos que tenga y por muy erradas que hayan sido sus acciones, percibirlo como persona que siente, que sufre, que aspira.

Vladimir Putin

(EFE)

En este conflicto hay un malo de la película: Vladimir Putin. Me cuesta tan poco sentir rechazo hacia él. Este rechazo, una energía invisible pero real como todas las emociones, no contribuye a nada sino más bien lo contrario. Las personas más odiadas son las más peligrosas, porque saberse odiado empuja a hacer el mal. Así que te invito a realizar un sencillo ejercicio:

  1. PIENSA EN ALGUIEN A QUIEN AMAS  y conecta con el espacio de tu corazón. Lleva tu mano a la zona del corazón y siente el amor que emana de él. Imagina a la persona que amas en miniatura dentro de tu corazón. Quédate en este espacio durante unos segundos respirando. Luego deja que la imagen se evapore.
  2. Sigue conectado con el espacio de tu corazón y PIENSA EN ALGUIEN CONOCIDO, una persona neutral. Lleva a su imagen en miniatura al espacio de tu corazón. Deja que reciba la calidez que emana del mismo. Respira ahí durante unos segundos, no tengas prisa. Deja ahora que la imagen de esta persona se evapore.
  3. Conecta ahora con ALGUIEN A QUIEN DETESTES o con quien tengas un conflicto. Lleva su imagen en miniatura al espacio de tu corazón. Recibe la incomodidad de hacerlo e intenta relajarte. Deja que la persona reciba el amor que emana de tu corazón. Respira con calma y relájate durante unos instantes. Deja que la imagen de esta persona se evapore.
  4. Ahora piensa en VLADIMIR PUTIN. Lleva su imagen en miniatura a tu corazón. Si aparece, recibe la incomodidad que sientas al hacerlo. Inúndalo con amor. Respira y descansa ahí todo lo que puedas. Luego deja que la imagen se evapore.

 

Personalmente, este es el acto periódico con el que me comprometo mientras dure este conflicto. Te animo a hacerlo tú también. Por supuesto que también puedes hacerlo con cualquiera de tus enemigos. Tal vez sea lo más poderoso que hagas jamás.

 

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PS: 1000 gracias a los lectores que me habéis echo propuestas a raíz de mi post Querido lector, no sé cómo hacer para llegarte…¿me echas una mano? Están siendo muy valiosas e inspiradoras. Para los que queráis hacer más sugerencias, podéis seguir haciéndolas a pie de artículo.  Adelante, sigo escuchando 😉

¿De dónde sacas tus valores? Fuentes que te elevan y cómo ponerlos en práctica: valores cristianos

Este post continúa el post anterior ¿Tus valores te guían o te complican la vida? Después de hacer inventario de tus valores, te pregunto: ¿De dónde sacas tus valores?

Los valores los sacamos de tres fuentes principales: de nuestra familia, los grupos e instituciones que nos han formado (escuelas, organizaciones, amigos…) y de la cultura general (televisión, internet, redes sociales, libros…).

Examinar a tus fuentes de valores es una práctica sana, pues de no hacerlo podrías estar conformando tu vida de acorde a lo que la sociedad espera de ti. ¿Según quién es bueno tener muchos likes en Facebook? ¿Es más importante que ser un buen hijo o buena madre? ¿Qué tiene más valor, el trabajo bien hecho o el reconocimiento social?

La modernidad líquida nos ha vaciado de valores tradicionales, para llenarnos de narcisismo, superficialidad, infantilismo y placer cortoplacista entre otras perlas. Pero los valores tradicionales siguen ahí, como ríos perennes, listos para saciarte cuando quieras beber de sus puras aguas. Su existencia es una buena noticia si quieres hacer algo que merezca la pena con tu fugaz vida.

Las 4 virtudes cardinales

(M.Barceló)

VALORES CRISTIANOS

Ya, no te gusta la Iglesia… y además te aburre ir a misa. ¡Pues no hace falta que vayas! O sí. Para acercarte a los valores cristianos también puedes leer, unirte a un grupo de reflexión, puedes orar. Tomemos por ejemplo las cuatro virtudes cardinales: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

PRUDENCIA

La prudencia tiene que ver con tomar una actitud reflexiva antes de actuar. Tus acciones tienen consecuencias y la prudencia te invita a considerarlas antes de actuar. Este valor es el antídoto a la impulsividad y la ignorancia.

No estás encarnando este valor cuando por ejemplo: dices lo primero que se te pasa por la cabeza, tomas una decisión de forma atolondrada, asumes que los otros piensan igual que tu, eres impaciente con quienes te rodean.

JUSTICIA

La justicia va de respeto a los otros y a la verdad. Respetar al otro como ser de igual valor que tú. Respetar sus derechos y cualidades. La justicia es el antídoto a la malicia intencionada o inconsciente.

No estás encarnando este valor cuando por ejemplo: practicas el deporte de criticar al prójimo, chismorreas sobre otros sin importarte que sea verdad, manipulas situaciones para tu propio beneficio, mientes.

FORTALEZA

La fortaleza es el antídoto a la debilidad. ¿Quién no quiere ser fuerte? La fuerza en sí misma no es virtud a no ser que que la emplees frente a una situación difícil. A nivel de actitud se trata del esfuerzo justo y tiene una dimensión de actuar para lo que se quiere lograr, y otra de resistir frente al miedo y la desesperanza. Se puede entender como una forma de resiliencia.

No estás encarnando este valor cuando por ejemplo: te haces la víctima por cualquier circunstancia, arrollas con todo creyéndote superman, te quejas constantemente, vives entre algodones sin retos que te hagan crecer, te vienes abajo a la primera de turno, debilitas al prójimo con discursos pesimistas.

TEMPLANZA

La templanza va de moderación, sobriedad y continencia. La templanza tiene que ver con ser humilde, no creerse el centro del mundo y tener una actitud responsable respecto a las propias pulsiones sexuales, placeres y en relación con el mundo material.

No estás encarnando este valor cuando por ejemplo: despilfarras dinero sin control, actúas con tacañería, eres demasiado rígido y estricto, vives en un caos un completo, practicas una sexualidad irresponsable.

CÓMO PONERLOS EN PRÁCTICA

El trabajo de valores no tiene porqué ser moralista, lo suyo es que nos inspire. Ponlo en práctica y verás el impacto en tu vida. Por esta razón, respecto a los valores anteriores te propongo el siguiente ejercicio:

  1. Pregúntate ¿hasta qué punto cultivas este valor en tu día a día?
  2. Selecciona el valor que esté menos presente en tu forma de ser y hacer.
  3. Cultívalo:
  • Al empezar el día TOMA LA INTENCIÓN de cultivar ese valor durante la jornada. Cuando encuentres oportunidades para ejercitarlo, ¡hazlo!
  • Plantea el valor como TEMA DE CONVERSACIÓN con personas cercanas. Comparte lo que estás aprendiendo de este valor y pregúntales por la forma en cómo lo entienden y lo aplican o no en su vida.
  • PROFUNDIZA sobre este valor, seleccionando fuentes – libros, conferencias, charlas…- de personas con autoridad en la materia.

La próxima semana sigo con el tema.

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¿Tus valores te guían o te complican la vida? Cómo trabajar tu integridad personal

Sigo en la reflexión iniciada con el Cuadrado mágico de tus propósitos con los valores personales. Los valores son destilaciones conceptuales de comportamientos. El problema con los valores es que a menudo los valores que creemos que tenemos y los valores que encarnamos de palabra y obra, no están alineados. Y esto, da lugar a un conflicto, a una tensión interna, instalándonos en la falsedad: estamos engañando a los otros, al mundo y, lo más grave, a nosotros mismos.

Te propongo examinar tus valores para aumentar tu integridad personal. Es decir, alinear lo que crees/piensas, con tus palabras y acciones. Si te preguntas por qué tendrías que hacerlo te lo respondo llanamente.

VIVIR CON INTEGRIDAD te permite saber quien eres, hacer lo que viniste hacer y en palabras del referente en valores Rafael Bisquerra1es el único camino hacia la verdadera felicidad – en contraste con los sucedáneos baratos de satisfacción cortoplacista que tanto abundan.

VIVIR SIN INTEGRIDAD o lo que es lo mismo, sin valores o con valores equivocados significa cavarse un camino de sufrimiento adicional al que ya de por si conlleva estar vivo. El sufrimiento que acarrea la inconsciencia, la mentira y la maldad.

Timón

(Maximilian Weisbecker, UNSPLASH)

El primer paso hacia la integridad personal es examinar los valores que rompes. Por ejemplo:

PRÁCTICA

A modo de ejercicio, te recomiendo un examen de valores usando el cuadro anterior que puedas completar con tus valores y detectar las seguras brechas. Una vez lo hagas, deja que esta conciencia te acompañe en tu día a día. Obsérvate en el instante en el que apuñalas el valor. Siente la sensación física y la emoción asociadas. ¿Notas la división interna? No hagas nada más. Si permaneces alerta y atento, en la próxima ocasión, el mero darte cuenta abrirá un camino de acción más alineado con tus valores.

En el próximo post: ¿Qué valores son fundamentales y cómo ponerlos en práctica?

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(1) De la conversación en el programa de l’Ofici de Viure sobre ¿Cuáles son tus valores? Grabado el pasado 15 de febrero.

Por qué necesitas decantar la balanza hacia el ser

Hoy conversaba con una amiga a quién le han ocurrido un conjunto de despropósitos mayores uno detrás de otro, y todo en medio del covid. Hasta hace nada, la encantadora Veronica – le voy a llamar – solía ser una súper mujer, trabajando a tope y llegando a todas partes con gracia, tesón y a menudo… a punto del burnout. Ahora en las antípodas de su ritmo habitual, me decía, “después de todo lo ocurrido quiero contentarme con lo que tengo. No pienso en el mañana, me fijo en el día a día. Me alimentan las pequeñas alegrías cotidianas. Ir a comprar, preparar la cena, conversar como ahora estamos haciendo”. Le dije que mi impresión era que más allá de su situación, la crisis del covid había inclinado la balanza personal y colectiva hacia el ser. A lo que me leyó dos citas del monje vietnamita Thich Nhat Hanh, fallecido el mes pasado:

“Hacemos tanto, corremos tan rápido, la situación es difícil y mucha gente dice: ‘No te quedes ahí sentado, haz algo’. Pero hacer más cosas puede empeorar la situación. Así que deberías decir: «No hagas nada más, siéntate ahí». Siéntate ahí, detente, sé tú mismo primero y comienza desde allí”.

Flores

(Magda Barceló)

Jose a quién acompaño a través del coaching, estuvo a punto de morir dos veces. Su talante es directo, alegre y perspicaz. Tiene la inconfundible presencia desnuda del que estuvo a punto de irse y no lo hizo, transformando por completo su personalidad después de ello. “Le he visto las orejas al lobo y esto lo cambia todo”, me decía.

La enfermedad – la conozco bien – nos obliga a hacer cambios de carácter que no podríamos hacer de otro modo. Si la dejamos, suaviza las afiladas aristas de nuestros egos. También lo consiguen la tragedia y todo lo que nos rompe y que preferiríamos evitar. Lo indeseable te acerca brutalmente a lo extraordinario de simplemente ser. ¡Es tan jodidamente efectivo el mecanismo!

“Tenemos la tendencia a pensar en términos de hacer y no en términos de ser. Creemos que cuando no estamos haciendo nada, estamos perdiendo nuestro tiempo. Pero eso no es cierto. Nuestro tiempo es primero de todo para que nosotros seamos. ¿Para ser qué? Para estar vivo, para ser pacífico, para ser alegre, para ser amoroso. Y esto es lo que el mundo necesita más. Todos tenemos que entrenarnos a nosotros mismos en nuestra forma de ser, y ese es el terreno para toda acción. Nuestra calidad de ser determina nuestra calidad de hacer.”

Gracias por tanta sabiduría Thay, tu legado resuena en nosotros.

Y tú, ¿De qué forma te vas a entrenar en el ser? ¿Cómo vas a simplificar tu vida para hacerlo? ¿Qué vas a abrazar? ¿Qué superficialidad vas a soltar?

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·      No es la muerte, es el miedo. ¿Cómo segar el miedo a morir?

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No es la muerte, es el miedo. ¿Cómo segar el miedo a morir?

En el post anterior te invitaba a recordar tu muerte. Lo hacía argumentando que no es la muerte lo problemático, sino el miedo a ella. Y es precisamente ése miedo el que hay que afrontar si queremos evolucionar.

LA MUERTE DE SOSLAYO

Existen dos formas de relacionarse con la propia muerte. La primera y más habitual es mirar la muerte de soslayo, así como quien no quiere la cosa. Sabes que existe, que tendrá lugar pero prefieres no pensarla, no nombrarla, no considerarla. ¡Quien sabe, a lo mejor al final no te toca! El problema con este enfoque, a menudo inconsciente es que alimenta el miedo a la muerte y aumenta el apego a lo que tienes y a lo que eres. El miedo te contrae desconectándote del momento presente y el apego aumenta tu sufrimiento.

MIRAR LA MUERTE A LOS OJOS

La segunda y a la que te invito es la de mirar a la muerte de frente, llevándola a tu consciencia a menudo, sin obsesionarte con ella. Imagínate que estás dormido, te levantas y te das una ducha de agua fría. ¡Te despertarás en seguida! Pues llevar la consciencia de la muerte tiene el poder de desarticular el miedo a ella y despertarte a la vida. Una vez atravieses el portal del miedo a morir, te darás cuenta de cuán insustancial es y podrás paradojalmente volver a la vida. Disipado el miedo, puedes relajarte y orientarte hacia aquello realmente importante para ti. La conciencia de la muerte es un aniquilador rotundo de neuras sin importancia, procrastinación y otros patrones sin sentido.

Araña gigante y figura humana

(Vadim Bogulov, UNSPLASH)

DESARMAR EL MIEDO A MORIR EN DOS PASOS

Te presento dos formas para desarmar el miedo a morir.

1- LOS CINCO RECORDATORIOS

La primera es recitar los cinco recordatorios1 tres veces una vez al día durante ocho semanas. Luego observa lo que ocurre.

  1. Estoy hecho de la naturaleza del envejecer. No evitaré la vejez.
  2. Estoy hecho de la naturaleza del enfermar. No evitaré la enfermedad.
  3. Estoy hecho de la naturaleza del morir. No evitaré la muerte.
  4. Todo lo que me gusta y todos los que quiero están sujetos a la naturaleza del cambio. No evitaré separarme de ellos.
  5. Mis acciones son mis compañeras más cercanas. Soy el receptor de mis acciones. Mis acciones son el suelo sobre el que me planto.

2- HABLA DE TU MUERTE

Hablar de tu muerte no tiene por que ser algo morboso. Lo puedes hacer con candidez y naturalidad. Considera estas preguntas para abrir un diálogo sincero con personas cercanas sobre tu muerte: ¿Cómo imaginas tu muerte? ¿Cómo te gustaría? ¿Qué sientes al respecto? ¿Qué te da miedo? ¿De qué te gustaría estar orgulloso en el momento de morir?  ¿Cómo puedes incorporar estos aprendizajes en tu vida, ahora?

Una vea lo hagas, olvídate de ello.

Tu miedo a morir volverá crecer al igual que la maleza. Cuando lo haga, conocerás su naturaleza. Siégalo con estas prácticas u otras de tu cosecha y será tu aliado para vivir ;).

 

(1) Del Upajjhatthana Sutta

 

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La responsabilidad radical es la solución: ponla en práctica con cinco pautas

En cuestión de un mes extravié mi cartera tres veces. La primera, en la capucha de la chaqueta de mi hija después de sacarla del bolso. La segunda, un día por la calle siento que alguien urga en mi mochila y me grita con malas pulgas“¡eh que andas con la mochila abierta,… te van a robar!”. «Vale, vale gracias» le digo y me la devuelve. El tercer día, fue saliendo del súper a última hora cuando se cayó al suelo y no me di cuenta.

LOS SÍNTOMAS

Tuve la suerte que una cajera la encontró y pude recuperarla. Después de esto, pude haberme olvidado del tema y ya. Sin embargo, hubiese sido engañarme a mi misma. Para mi horror, esa misma mañana tras examinar un extracto de cuenta descubrí varios cargos de conceptos raros de los que no tenía constancia…Aunque esta es otra historia, apuntaba en la misma dirección. Mi relación con la materialidad necesitaba ser examinada sino quería «invitar» cosas peores…

Árbol con raíces

(Eilis Garvey, UNSPLASH)

Este post es una continuación de mi post anterior Por qué tienes que soltar la esperanza. La vida nos muestra constantemente las dimensiones de las que rehuimos responsabilidad. Nos lo muestra con todo tipo de cosas que “nos pasan”, mientras miramos a lado y lado como diciendo, ¿de dónde se viene ésto?

CÓMO TOMAR RESPONSABILIDAD RADICAL EN 5 PAUTAS

¿Pero qué significa tomar responsabilidad radical? Pues dejar de mirar al otro lado. No esconder la cabeza bajo el ala. Tomar el toro por los cuernos. Más en concreto:

  1. DESPERTAR A LO QUE OCURRE. Una forma de despertar a lo que ocurre es fijándote en los SÍNTOMAS. Digamos que llevas meses, tal vez años muy cansada. Las analíticas salen bien, pero algo en tu vida no fluye. En este momento no tienes que hacer nada. Simplemente aceptar que hay algo que no cuadra y ojo lo más importante: tú estás contribuyendo a crearlo aunque no sepas cómo. Observa este hecho y sostenlo.
  2. EXAMINAR TUS CREENCIAS sobre el tema. Pongamos que tu pareja te habla con cierto resentimiento de un tiempo para aquí. Tal vez pienses, algo como «bueno las parejas que lleven tantos años juntos ya se sabe». ¡BANG! Ahí está la creencia que sin que te des cuenta te ata de manos para tomar cartas en el asunto. Esta creencia justifica tu inacción y con ella contribuyes a alimentar el problema. Soltar esa creencia te libera para tomar cartas en el asunto.
  3. HACER ALGO SIGNIFICATIVAMENTE DISTINTO de lo que has venido haciendo hasta ahora. Si tu caso tiene que ver con auto-estresarte llenándote de actividades sociales, pues tomar responsabilidad pasa por empezar a jugar con espacios y momentos sin programar. Tal vez pase por practicar el aburrirte. En cualquier caso no hace falta que tengas la solución. Más bien se trata de empezar a cambiar el guión que has venido interpretando hasta el momento y ya.
  4. SOSTENER EL CAMBIO tal vez sea lo más difícil. En cualquier caso es imprescindible. Si estás hasta arriba de tu trabajo vas a tener que dedicar energía a buscar otro. Sostener el cambio significa dedicar tiempo, dinero, recursos y atención a la esfera que deseas transformar.
  5. SIN CULPA. Tomar responsabilidad radical nada tiene que ver con sentirte culpable, todo lo contrario. En cuanto la culpa emerge te estás autojuzgando desde un espacio externo a ti o bien estás juzgando a otros. Mantenerte en la responsabilidad radical no deja espacio al juicio, solo a la aceptación de tu situación lo que te fortalece.

Tomar responsabilidad radical no significa que te vayas a librar del problema. Lo que sí se va a transformar es tu relación con él. Y esto es mucho. Lo es todo. Porque en lugar de ver a tu problema como algo ajeno y externo a ti, pasarás a entenderlo como algo en lo que tu participas íntimamente. Con este tectónico cambio se abrirán ante ti insospechadas posibilidades de evolución.

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Tú y el instante después del orgasmo

Sin previo aviso, el deseo llega al mayor órgano del cuerpo: tu piel. Te preguntas cuando será el instante propicio. No dices, ni haces nada. Tu cuerpo, conectado con el resto de cuerpos más de lo que nunca sabrás, lo hace por ti.

Persona con puntos dorados

(Christopher Campbell, UNSPLASH)

Transcurre el día y el deseo es tu sombra. Le susurra al amante y prende el suyo. Más pronto de lo que creías, os encontráis.

Sin agenda, entras en el juego de la piel. Dos ríos de cauce oscilante. El placer discurre salvaje hasta disolverte, hasta disolveros en el revuelto mar del orgasmo.

No hay rastro de aquello que crees que eres. Los poros de tu piel bajaron sus defensas y ya no son tu frontera. Vacío y permeable estás en todas partes. Permaneces un instante en ese estado de consciencia. Sin saberlo, acaricias la iluminación, rozas a Dios.

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La libertad interior que el ego esconde

Todos necesitamos un ego sano para realizar el proceso de individuación. Es decir, responder con nuestra vida a las preguntas: quién soy, porque estoy aquí y qué voy a hacer.

No terminar este proceso nos priva de la densidad psicológica, emocional y espiritual necesaria para seguir desarrollándonos. Como demuestra la psicología de desarrollo, el ego es un paso necesario en la evolución como humanos.

El ego… ¿tu enemigo?

Llega momento en que tu ego se convierte en una piedra enorme en el camino con la que no dejas de tropezar. El ego tiene muchos problemas. Para empezar es terriblemente miope a la hora de percibir. Recibe una versión distorsionada de lo que pasa, o como diría él, de lo que “te pasa». Porque según el ego todo lo que pasa te pasa a ti. Desde este centralismo interno, actúa de centinela juzgando todo el rato: bueno o malo, amigo o enemigo, seguro o riesgoso. Vivir desde el ego significa vivir en un estado defensivo constante, lo que resulta agotador.

Sin embargo, cuando intentas dominar al ego a través de fuerza de voluntad, no puedes. ¿Por qué? Porque es el mismo ego quien lo intenta. Es como intentar quitar el amarillo de una pared, con más pintura amarilla: por mucho que te esfuerces, ¡la pared es cada vez más amarilla!

Hombre con foto

(Kyle Glenn, UNSPLASH)

La alternativa que te recomiendo es simplemente observar a tu ego – ¡ojo, sin juzgarlo! Observa sus juicios constantes, sus intentos de dominar el cotarro, su intención de manipular, de conseguir. Contempla su permanente estar en guardia. Mira los dramas de serie barata que proyecta. Observa también el resultado de las acciones guiadas por él.

Dónde habita la libertad interior

Cuando lleves cierto tiempo observándote sin intentar cambiar nada ocurrirán cambios. Al aflojar la sed infinita que mueve al ego, tu impulsividad se reducirá. Verás a tu juicio desaparecer como una nube empujada por un suave viento. Emergerá la solución a un problema sin saber de dónde. Y aunque tus problemas no desaparecerán, despertarás a tu experiencia de una forma nueva. Todo ello porqué habrás expandido el espacio entre lo que percibes – y cómo lo percibes-  y tu reacción a ello. Y es precisamente en es ese espacio libre de ego donde habita la verdadera libertad interior.

 

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No te tomes tan en serio porque… no existes

Una de las enseñanzas fundamentales de Buda es que no existe un yo separado. Se denomina la doctrina del no-yo. Cuando Buda promulgó esta comprensión del ser humano hace más de dos mil años, sacudió los cimientos de las creencias del momento. Ahora, en plena cultura narcisista y egocéntrica esta verdad se me presenta como algo provocadoramente radical pero sobretodo necesario e inspirador.

El hecho que no exista un yo, no significa que no existas. Negar la existencia del yo – es decir del ego – no significa que lo que exista sea nada. El budismo no es una espiritualidad nihilista. De lo que Buda se dio cuenta es que suponer que existimos como ente separado y continuo en el tiempo es la fuente de sufrimiento por excelencia de los seres humanos.

Mujer con círculo blanco

(Caroline, UNSPLASH)

¿Si no existes tú, qué es lo que existe?

Existe un sustrato básico del que todo emerge. Una sopa cósmica de potencial de la que nacen estados, formas, energías, fuerzas. Existen distintos estados egoicos que generan acciones y reacciones. Existes tú, un puñado de células que quieren vivir.

A una parte de ti le entra pánico, cuando se da cuenta del sustrato básico sobre el que no tiene control. El miedo nace de no querer ver la verdadera naturaleza de las cosas. El miedo contrae y separa, y así nace tu ego. Y con él la primera dualidad: todo lo que no eres tú. A partir de ahí, tu ego expande sus tentáculos en una madeja abominable, modela lo que percibes, cómo lo percibes, sesga tu consciencia y condiciona tus actos en una rueda sin fin.

Chögyam Trungpa Rinpoche lo asemeja a estar conduciendo un coche a gran velocidad. Lo estás conduciendo y todo va bien, pero de pronto, te acecha el pensamiento de que has estado yendo demasiado rápido sin darte cuenta. Te entra pánico, le das al freno bruscamente y probablemente tienes un accidente1. El ego es la tensión y todo lo que genera después, preocupaciones, racionalizaciones, acciones, interpretaciones. Y el accidente son todos los problemas en los que nos mete.

Más allá del lenguaje

El lenguaje insiste en separarnos los unos de los otros y por esa razón no nos ayuda a experimentar la verdadera naturaleza de las cosas. Thich Nhat Hanh2 lo describe exquisitamente cuando afirma que somos aquello que hacemos en cada momento. Tu eres el viaje y el viajero. Eres el coche y la carretera. Eres la avería y la puesta de sol.

Sí, la vida va a gran velocidad, pero no necesitas controlarla. Tal vez ya te hayas percatado de que intentarlo es una mala idea, por mucho que tu ego se empeñe. Te invito entonces a darte permiso para ser cada una de tus experiencias, sin apegarte a ninguna, ni tomarte demasiado en serio, pues al fin y al cabo…no existes 😉

 

(1) Del libro Glimpses of Abhidharma

(2) Del libro The sun. My heart

 

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