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Mi hijo es diferente y lo llevo fatal

EL HIJO QUE ME GUSTARÍA VERSUS EL HIJO REAL

En el curso preparatorio a la adopción de mi hija, recuerdo el testimonio la madre de un niño adoptivo que decía, he tenido que soltar mi idea del hijo que yo quería, para poder recibir plenamente al hijo que me ha sido dado. Con la crianza y en conversación con otros padres y madres, he constatado que esta tarea no es exclusiva de padres adoptivos.

Los humanos tenemos ideas preconcebidas de casi todo. Y los hijos no son una excepción. Llamémosle agenda inconsciente, expectativas, suposiciones o asunciones. Cuando éstas chocan con la realidad del ser humano que ha encarnado en el seno de nuestra familia, se origina el sufrimiento.

…¿Y SI EL PROBLEMA ERES TÚ?

En una sesión sobre maternidad y espiritualidad de un retiro budista en el que participé, la madre de una mujer con síndrome de down, compartió que su hija trabajaba, vivía en pareja y hacía de modelo cuando se lo pedían. Mi hija es feliz y no tiene ningún problema, decía, soy yo quién lo tiene. Se daba cuenta de que había llegado el momento de dejar de preocuparse por su hija. Como padres es fácil caer en la trampa de problematizar a nuestros hijos por qué son diferentes. Olvidando que el mayor problema no lo tienen ellos, sino nosotros.

Niño inclinado

(Jordan Whitt, UNSPLASH)

TU SUFRIMIENTO ES REAL

Sea el que sea el grado de diferencia de tu hijo por TDH, altas capacidades, autismo, discapacidades, etcétera, como padres es natural sufrir, preocuparnos. Esta preocupación es sana en la medida en que nos empuja a movilizarnos para acompañar a nuestros hijos y encontrar así recursos y espacios que les ayuden. Sin embargo, como madres y padres debemos aprender a neutralizar al sufrimiento innecesario que emerge de pensamientos del tipo: Mi hijo es diferente. Todos los demás son normales y no tienen problemas. ¿Por qué mi hijo no puede ser como ellos? Cada vez que pienses así, cuestiónalo como la mayor milonga que te has contado. ¿De verdad que crees que los otros niños no son de algún modo diferentes? ¿Crees que alguien en esta vida está cien por cien libre de problemas (de salud, psicológicos, relacionales,…)?

SEGUIR ADELANTE

La experta en autocompasión y madre de un niño con autismo Kristin Neff, explica que hacer las paces con los momentos de sufrimiento de la crianza es el primer paso para superarlos. Neff te invita a no mirar hacia otro lado cuando te amarga algo que le pasa a tu hijo. Puedes buscar el espacio para sentir y aceptar este sufrimiento. Puedes tomar la determinación de ser amable contigo misma. Y ahora llega el momento clave: reconoces que el sufrimiento es el pan de cada día de la humanidad, sorteas el victimismo y te encuentran las fuerzas que necesitas para seguir adelante.

 

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¿Cómo gestionar el miedo a vacunarse?

Me han llamado para vacunarme. Tengo miedo. ¿Cómo afrontarlo?

El miedo, esa emoción básica tan familiar.

El miedo, esa emoción sabia que nos avisa cuando entramos en territorio desconocido.

El miedo, esa emoción estúpida que nos secuestra a un futuro inexistente.

De acuerdo, te da miedo vacunarte. A mi también. Si tienes elección, elige. Si decides vacunarte y la emoción sigue contigo, date cuenta que el miedo no se gestiona: el miedo se enfrenta.

El miedo se confronta. Se le mira a los ojos como a una desafiante bestia salvaje. Te acercas a esa bestia y al observarla de cerca, te das cuenta de que todavía es más aterradora de lo que imaginabas. Su perfil es el de una trombosis que se lleva tu vida. Su cuerpo está plagado de dolencias crónicas que tal vez se activen en ti.

Ojo

(v2osk, UNSPLASH)

Sientes ahora su respiración. Sus latidos acelerados. El animal tiene hambre, mucho, y tú eres su presa. Con la mirada clavada en sus ojos, una tensión extrema te mantiene en pie. La tensión entre el miedo a enfermar del covid y los riesgos de vacunarte. Te gustaría rendirte, pero no lo haces. Sigues adelante, ahora un paso, luego otro. De pronto tú y la bestia ya no sois dos, sino uno.

Estás en la cola del hospital con otras personas. Sientes su ansiedad, hermana de la tuya y esto te calma. Viene a ti la imagen de unas ovejas esperando resignadas en el matadero. Llega tu turno y una enfermera de aire amable y cansado te invita a subirte la manga. Lo haces y en un segundo ya está. Te sobreviene una gratitud inesperada. No hay rastro de la bestia. Hoy, has ganado esta ronda, has ganado al miedo. 

 

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¿Dudas (mucho)? Luego no existes. 3 pautas para superar la duda permanente

En mi práctica de coaching, una situación que acompaño a menudo son momentos de encrucijada existencial. Consiste en plantearse grandes cuestiones y posibles cambios radicales: dónde vivir, en qué profesión enfocarse, tener o no tener hijos…Muchas personas llegan a mi consumidas por sus dudas. Mientras les dan más y más vueltas a ellas, su vida les pasa de largo.

DUDAR NO ES UN PROBLEMA….

Existen dudas y dudas. No es lo mismo dudar sobre qué pan vas a comprar hoy – cada día hay más variedades y más apetitosas, que dudar sobre si quieres compartir el resto de tus días con esta persona, si deseas hacerte el tratamiento de quimioterapia que te recomienda el médico, o si vas a cambiar de trabajo.

Ante varias opciones, la duda sana nos invita a sopesar cada una, valorarlas y decidir.

Pies frente a dos flechas

(Marlon Trottmann, PEXELS)

…HASTA QUE LA DUDA SE INSTALA

Dudar no es un problema en si mismo. En cambio, sí lo es instalarse en el estado mental de la duda. El maestro budista Chögyam Trungpa describía este tipo de duda cuando “no confiamos en ninguna alternativa y no queremos consejo y ni solución de ningún tipo”. Si este es tu caso, te animo a desarmar a tus tendencias dubitativas considerando lo siguiente.

¿QUÉ HACER SI LA DUDA SE APODERÓ DE TI?

1- DESARROLLA UN SENTIDO DE AUTORIDAD PROPIO

A menudo la duda nos consume cuando nos sentimos divididos entre lo que queremos realmente y lo que otros esperan que hagamos. Por ello te pregunto: ¿De donde derivas tu sentido de lo que es correcto o cierto? ¿De tus padres, de la ciencia, de expertos, de lo que los otros piensan? Date cuenta que estas fuentes de verdad u autoridad están fuera de ti. ¿Qué significaría decidir (y vivir) desde tu verdad? Cuando nos comprometemos con lo que nos da sentido, a menudo decepcionamos a otros. Entonces, las personas de tu alrededor no entienden tus razones, porque son las tuyas. Hazte consciente de ello y la decisión a tomar emergerá fulminando cualquier duda.

2- ESCUCHA A TUS MAESTROS

Deseo que en tu vida tengas a alguien a quien consideres más sabio que tú. Alguien que sea fuente de orientación y cuyas palabras y consejos te ayuden en la espesa jungla que a menudo es vivir. Si no es así, búscalo ya. Y si ya lo tienes, escúchale. Toma sus consejos y deja que hagan mella en tu interior. Si a pesar de ello no logras más claridad y la duda persiste, sigue los consejos de tu mentor y actúa.

3-  SUSTITUYE DUDAS POR PREGUNTAS

Hay cuestiones sobre las que dudamos, que simplemente no estamos preparados para responder. Cuando este es el caso, te recomiendo a soltar la duda y quedarte con la pregunta. Las preguntas abren espacios de cielo existencial en los que desplegar nuestras alas, mientras las respuestas se configuran. Parafraseando a Rilke, ama las preguntas ahora. Y tal vez en un futuro no muy lejano, de forma gradual y sin darte cuenta, tu vida será una respuesta a las mismas.

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¿Por qué tus traumas son una buena noticia? Cómo gestionar el trauma (II)

Este post es una continuación del post anterior.

¿TRAUMAS PEQUEÑOS O GRANDES?

Cuando pensamos en trauma, nos vienen a la cabeza abusos verbales, físicos o sexuales flagrantes. Sin embargo, en el mismo continuo, están otros tipos de impactos, que con ojos de adulto pueden parecer benignos, neutros o incluso ridículos. Que tu madre te dijera de niño que si no comías rápido te quedarías sin comida. Cuando con seis años te diste cuenta que las personas que más amabas te hablaban como si fueses idiota. La visita al dentista en la que se les olvidó la anestesia y tu aguantaste pensando que el dolor era normal. En la mayoría de casos, la intención de los adultos no era hacerte daño. Sin embargo, esto no te libró del trauma.

Osito

(Trym Nilsen, UNSPLASH)

TRAUMAS DE ADULTO

Y de adultos continuamos a recibir. Cuando al apenas haber nacido vuestro hijo, a tu pareja le dio un ictus y casi la palma. Cuando te echaron del trabajo, despertándote de la ilusión de que tu profesión iba viento en popa. Cuando después de ocho meses, la vida que llevabas en tu vientre no consiguió ver la luz. Cuando la persona con la que querías formar una familia te dejó sin más… La vida va de cambio permanente lo que nos garantiza un buen suministro shocks hasta el final. Por esta razón es fundamental saber identificarlos y gestionarlos.

¿CÓMO SÉ QUE TENGO TRAUMA?

La prueba del algodón del trauma sin sanar es que se queda en tu cuerpo en forma de sensación y crea un patrón reactivo en tu conducta para evitar que el trauma se repita. Sin embargo, este patrón no tiene éxito – las situaciones problemáticas se repiten una y otra vez-, causándote niveles cada vez mayores de sufrimiento.

PAUTAS BÁSICAS PARA INTEGRAR UN TRAUMA

En mi práctica de coaching a menudo emergen traumas de las personas a las que acompaño. De esta experiencia y de lidiar con mis propios traumas, te comparto unas pautas básicas para orientarte cuando te topes con ellos:

  • Siente lo que no pudiste sentir plenamente cuando todo ocurrió. Enfócate en las sensaciones de tu cuerpo.
  • A través de la respiración y visualización, hazte más grande que la experiencia. Sostén lo que te pasó a nivel de sensación y emoción. Evita racionalizar, poner etiquetas o interpretar.
  • Expresa todo lo que necesites usando tu creatividad (de forma verbal, por escrito, a través de la pintura….), sin implicar a otros.
  • Date varios días para estar en diálogo con esta tierna parte de ti mismo – como si fuera un niño desvalido – hasta sentir que la sensación se ha calmado.
  • Si sientes que el trauma te supera busca a un terapeuta que te acompañe en el proceso.

LA BENDICIÓN DEL TRAUMA

Afrontar e integrar un trauma te abre a la vida. Descongela aquellas partes de ti que estaban demasiado asustadas para ser. Cuando estas se despiertan, te conviertes más en ti mismo y tu conexión con el todo es más fuerte. De modo que, si el trauma llama a tu puerta, déjalo entrar y recuerda darle las gracias por devolverte con él, parte de tu humanidad.

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¿Por qué tus traumas son una buena noticia? Cómo gestionar el trauma (I)

EL TRAUMA DE VIVIR

Desde que nacemos, empezamos a recibir hostias de todo tipo. En algunos casos, cuando esto ocurre, sentimos plenamente el impacto y luego seguimos adelante. Sin embargo en muchos otros, cuando llega el golpe físico o psicológico, no contamos con la capacidad necesaria para sentirlo del todo. Entonces lo almacenamos en nuestro cuerpo, en nuestro inconsciente, en forma de trauma. Aquella experiencia se queda latente en nosotros, pendiente de ser vivida. El trauma nos modela, conforma nuestra personalidad y cuando llega cierto momento, nos resulta insoportable.

VIVIR CON TRAUMAS

Nuestros traumas psicológicos y espirituales hacen que una parte de nuestro ser no esté. El trauma es energía bloqueada en nuestro cuerpo-mente y esto se traslada a todas las facetas de nuestra vida, restándonos presencia y vitalidad.

Los traumas son pesadas mochilas que llevamos sin darnos cuenta. No nos pesan porque hace mucho que las cargamos, y pensamos que es normal vivir con ellos a cuestas. Hasta que un día, se hacen visibles y nosotros nos preguntamos, ¿Cómo he podido aguantar tanto tiempo así?

Ojos

(Luis Galvez, UNSPLASH)

CUANDO EL TRAUMA LLAMA A TU PUERTA

De repente, un día te das cuenta de que al estar en presencia de un grupo, sientes terror en todo tu ser. Emerge entonces el trauma del bullying cuando tenías once años, que creías superado. Entrar en contacto con un trauma pasado es como volver al momento en el que todo ocurrió. Te sientes igual que te sentías cuando con siete años, te dijeron que tu madre había muerto.

BUENA SEÑAL

Por desgarradores que sean, los traumas solamente llaman a la puerta de la consciencia cuando contamos con suficiente espacio psicológico y vital para afrontarlos. Cuando emergen significa que estamos listos para recibir e integrar estas experiencias. Estamos listos para evolucionar.

En el post de la próxima semana seguiré ahondando en el tema del trauma y te daré unas pautas básicas para gestionarlo.

 

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Las 3 cosas que mi mascota hace mucho mejor que yo

Durante mi formación de coach integral, me entrenaron a generar oportunidades de aprendizaje para mis clientes. Se trataba de enfocar su capacidad de observación. El origen de esta práctica es reconocer que la vida es una fuente permanente de enseñanzas. Por ello, si eres el afortunado de tener una mascota, tienes un maestro. Un gurú particular. No te creas esa bobada que los humanos somos el estadio más elevado de la evolución.

Puca y yo

(Magda Barceló)

He tenido la suerte de crecer entre perros, gatos, pájaros y algún roedor. Durante los últimos diez años comparto la vida con Puca, una perra mestiza adoptada de un refugio canino. Cada día aprendo de ella. Y estas son las tres cosas que hace mucho mejor que yo.

1. DARLO TODO. Ayer, en una excursión al monte y con sus once años, se bañó en una poza, correteó, salto, olisqueó, exprimió al máximo todo el tiempo que estuvimos fuera. Puca, pese a ser muy tranquila, se desata cuando tiene la ocasión. Y aunque por la noche iba cojeando, a la mañana siguiente ya se había recuperado. Verla me hace cuestionar las formas en cómo me retengo, guardando energía como si la vida fuese un ensayo y no una obra definitiva, aunque imperfecta.

2. CONFIAR. Cuando tiene hambre, se me acerca moviendo la cola. La miro y luego ella mira al armario donde están sus chuches. Su idioma es el cariño que reparte con igual abundancia como el lustroso pelo negro que suelta. Contagiada de su alegría, darle su premio me resulta irresistible. Su ejemplo me invita a actuar con la confianza de que todo irá bien y a pedir lo que quiero desde la alegría, sin exigencias ni apego.

3. JUGAR A TODA COSTA. Acaba de conocer a otro perro, y si no es un galgo – por algún motivo no puede con ellos – se pone a jugar de inmediato. No necesita conocerle de años, haber agendado la sesión, ni tampoco sentirse bien por dentro… ¡siempre está lista para jugar! Crecemos, nos convertimos en adultos responsables y cuando nos damos cuenta ya hemos comprado que jugar es de niños. Practicar el juego a toda costa es uno de los recordatorios más valiosos de convivir con mascotas.

Una amiga me decía Puca ya lo sabe todo. Y es que, de un modo no racional, los animales saben todo lo que necesitan. A diferencia de nosotros están conectados a su naturaleza salvaje, aquella que les permite simplemente ser sin necesidad de esforzarse, compararse ni demostrar nada. Cuando tomando su ejemplo, me permito descansar en esta consciencia, la vida es más vida.

Así que si no tienes mascota, encuentra a una y deja que te adopte. Y sí, para que viva bien tendrás que cuidarla. Como decía el querido poeta Joan Margarit, cuidar al que se ama no es un sacrificio, sino un raro privilegio. Espero que disfrutes de él 😉

 

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Por qué no tienes que “aguantar” hasta que pase todo

PARA UN MOMENTO Y PIENSA

Recuerdo un anuncio de tele de hace años, en el que la actriz Andy McDowell, decía algo como, “antes de teñirte el pelo, ¡para un momento y piensa!”. Lo decía con tal intensidad que parecía que había mucho en juego. Podría haber dicho perfectamente: “antes de hipotecarte con la compra de un piso, para un instante y reflexiona”. O “antes de hacerte un tratamiento de fertilidad, para un momento y medita”.

LOS PENSAMIENTOS NOS PIENSAN

La frase del publicista, advertía del gran peligro de ir al tuntún en semejante momento crucial. ¿A quién se le ocurriría hacer algo así, cuando lo que está en juego es nada menos que nuestra cabellera? No es nuestra estabilidad financiera, tampoco nuestra profesión, ni tampoco nuestra familia. Guasas a parte, a lo que voy, es que….el problema de nuestras vidas no es que no pensemos, sino atención, todo lo contrario: pensamos demasiado. Mejor dicho, en palabras del físico David Bohm los pensamientos nos piensan y no sabemos como pararlos lo que tiene un problema: es agotador.

MEMES, PENSAMIENTOS Y OTROS VIRUS

Los pensamientos no se quedan en nuestra cabeza y ya, sino que algunos se propagan entre nosotros, como…¡un virus! Sí, se trata de un tipo de meme. Los pensamientos son información. Cada pensamiento está vinculado a un conjunto de emociones que de instalarse se hacen con nuestro estado de ánimo y añaden tensión. Hay pensamientos-meme que empoderan. Durante el tiempo en el que viví en EEUU, recuerdo como el “que tengas un gran día” y el “todo es posible” me insuflaban entusiasmo a todas horas.

Mujer sentada con mascarilla

(Dusan Jovic, UNSPLASH)

MEMES TÓXICOS

Luego hay pensamientos-memes que suavemente nos matan. Uno de pernicioso con el que no paro de cruzarme es el que responde a la pregunta de “¿Cómo estás?”. El perverso pensamiento-meme-virus responde así: “aguantando hasta que pase todo”. Te puedes decir, bueno, es una frase hecha, no tiene más. Te equivocas y es justamente así es como logran propagarse los pensamientos-meme dañinos, y… hundirte en la miseria.

AGUANTAR TE ESTÁ MATANDO

¿Aguantando el qué? ¿Es que aguantas algo con tus manos? Tal vez aguantes algo con tu mente. Pues claro, aguantas, esperas, aguardas,…a que pase todo. Y mientras lo haces una parte de ti está congelada, está muerta. Yo te pregunto: ¿de qué te sirve pensar así, o mejor dicho, que te piensen así? ¿es que te ayuda en algo comprar ese “aguantar”? Al contrario, te hunde un poquito más cada día, pues aguantar es cansado y tú solo tienes un par de brazos. Y mientras aguantas, tu vida, esa que viniste a vivir, pasa de largo, devorada sin piedad por el tiempo.

VACÚNATE

Las buenas noticias es que puedes inocularte de este pensamiento-meme-virus. Hazlo inyectándote el pensamiento “estoy vivo y doy gracias por ello”. No olvides pincharte un recordatorio diario. Sus efectos no tardarán en llegar. Pensarás menos, descansarás más y gozarás de la broma sagrada de estar vivo.

¿Criticas o perdonas? La pasta de la que estás hecho según el covid        

  • Vaya, en el trabajo se han contagiado el grupito de las tres. Esas a las que no les gustaba ventilar. Pues toma, ya les está bien. Aquí todos cuidándonos, y ellas poniendo en riesgo al personal.
  • Pues para vernos así, con toda esta parafernalia, pendientes de que los niños no se acerquen demasiado… mejor no nos vemos. Paso de estar todo el rato en tensión.
  • Estoy harta de estos fumadores que todo el día van sin mascarilla. Además el humo es lo que más contagia. ¿Cómo se puede ser tan egoísta?
  • Hoy iremos al bosque aunque no se pueda salir. Allí es imposible contagiarnos. Todas estas medidas me parecen una exageración.
  • Esos se han pasado por el forro el confinamiento perimetral para ir a tocar nieve y encima lo ponen en Facebook. Serán…

TODOS LO HACEMOS

 ¿Alguno de estos comentarios te suena? Yo he mascullado a varios en distintas ocasiones. Algunos al principio de la pandemia y otros en los momentos actuales. Criticar al otro nos sitúa en posición de superioridad y nos separa de él, preparando el terreno para el conflicto. Todos lo hacen te puedes decir. Sí pero no te engañes, las críticas no son inocuas, sino todo lo contrario.

ACOSO LABORAL POR CONTRAER EL COVID

Ayer, en una sesión de coaching la persona a quien acompaño me compartía que se están dando casos de hostigamiento laboral por el covid. En concreto, situaciones de criticar y culpar a compañeros de trabajo por el hecho de haberse contagiado. Vivimos momentos de tensión y hastío por cómo se está alargando la crisis. Sin embargo, criticarnos los unos a difícilmente solucionará nada.

Mujer puño alzado

(Timothy Eberly, UNSPLASH)

LA PASTA DE LA QUE ESTÁS HECHO

Todas las situaciones extremas nos invitan a enfrentarnos a nuestra verdadera naturaleza. Es fácil pensar que uno es buena persona, sin haberse enfrentado a ellas. Los que han vivido guerras, campos de concentración y otras circunstancias atroces explican que solo en éstas se revela la verdadera pasta de la que estamos hechos. Para algunos, tal vez la circunstancia adversa en la que demostrar quienes somos, sea tener que enfrentarnos a esta crisis. En ella hemos de plantearnos cómo decidimos ser. Qué semillas internas decidimos regar, las de la separación, rencor y miedo o las de la confianza, ayuda mutua y prudencia.

LOS LÍMITES DE LA EMPATÍA

En cuanto sientas que surge en ti la crítica al otro, es momento de ponerse en guardia. Para neutralizarla, la empatía nos invita a ponernos en los zapatos del otro. Sin embargo, no siempre es posible empatizar, por el mero hecho de que no tenemos toda la información. Me puede parecer que mi colega de trabajo se híper protege del covid, sin embargo, desconozco que su pareja es de alto riesgo por estar en tratamiento por cáncer. En este caso y en muchos, la empatía se queda corta.

LA VÍA DEL PERDÓN

Existe una capacidad que desmonta la crítica y que no necesita que conozcamos todos los detalles del otro. Se trata del perdón. Ojo, no me refiero al perdón rápido y superficial al que de pequeños nos forzaban nuestros padres cuando nos peleábamos entre hermanos o primos. El perdón del que hablo es el de sabernos seres con la capacidad garantizada de meter la pata. Es el perdón de dar por sentados los miedos, bajezas, imprudencias y excesos propios y ajenos y dejarlos ir, una y otra vez, como un pesado saco de piedras en un tumultuoso río.

PERDONAR ANTES Y DESPUÉS

Mi amigo Peter que tanto me inspiró, al tiempo que luchaba contra la enfermedad que terminaría con su vida, me compartió algo que llevaba años practicando: perdonar a alguien antes siquiera de haberlo conocido. Está en nuestras manos perdonarnos a todos de antemano, por los errores que hemos cometido y los que cometeremos. Además de tomar las precauciones necesarias, tal vez sea éste el único modo de superar esta crisis y que haya merecido la pena.

5 pautas + 1  para salir de Matrix y volver a la vida

Uno de los efectos secundarios de la crisis del covid es que nos ha virtualizado a todos todavía más. Al no poder salir a la calle, o de la ciudad, o a cenar, o al monte…nos hemos ido a internet. Es natural. Nuestra naturaleza curiosa, activa y deseosa de actividades que nos llenen, lo ha facilitado. Ahí está la red, a punto para saciarnos con todos sus contenidos y posibilidades. ¿Pero es realmente capaz de hacerlo?

En mi práctica de coaching muchas personas me comparten su malestar por estar enganchados a las redes sociales o a las series. Aunque lo sufren, no consiguen despegarse de sus tentáculos. La naturaleza adictiva de lo virtual, hace que pasemos enganchados más tiempo del que nos gustaría. Nuestra relación con lo virtual me recuerda al soma de Huxley, en un Mundo feliz y a la distopía de Matrix, en la que vivimos sin saberlo.

Pantalla de ordenador

(Markus Spiske, UNSPLASH)

Sin embargo, no hace falta que te conviertas en Neo o en Trinity para salir de Matrix. La clave está en no combatir lo virtual que tiene por supuesto aspectos positivos, sino en dar espacio a todo lo de afuera de Matrix, ignorando a las maquinitas cuanto más tiempo mejor. Te doy 5 pautas + 1 que te allanen el camino de vuelta:

  1. PRACTICA EL ARTE DE NO HACER NADA. Como afirma Eckhart Tölle somos “seres humanos”, no “hacedores humanos”. Por ello, necesitamos alternar periodos de acción con periodos de no hacer nada – ni siquiera pensar. Hay muchas formas de no hacer nada. Te invito a considerar la contemplación, entendida como la práctica de observar tu entorno (descuida, navegar por internet no vale): observa a una planta, a tu mascota, a tu hijo, al techo blanco,… sin ninguna intención. Relájate en este ver. Date cuenta de qué forma la consciencia que mira es la misma que la que recibe la mirada.
  2. REGOCÍJATE EN EL TACTO. La piel es el mayor órgano del cuerpo. Recorre sus autopistas de alta sensibilidad achuchando a tus seres queridos. Llenaos de arrumacos, mimos o pellizcos. Abraza a tu mascota, acaricia a tus plantas. Enloquece dando cosquillas o recibiéndolas. Date un masaje en el cuerpo y permite que este gesto sea una declaración de amor a ti mismo.
  3. VIVE DESDE LAS MANOS. Eres una persona a unas manos pegadas. Si queremos, nuestras manos son el portal a experiencias que hunden nuestras raíces en la tierra: dibujar como cuando éramos niños, modelar barro sin que importe lo creado, cocinar y luego degustar, garabatear poemas, escribir chistes guarros, cultivar un pequeño huerto….
  4. CELEBRA TU CUERPO. Baila al son de tu música preferida, despierta a tus células con una ducha helada, haz el amor, sal a recorrer tu ciudad o pueblo…Siente lo maravilloso de tener dos piernas que, con suerte, todavía pueden caminar y no las des por sentadas, sentándolas a todas horas. Pregúntales qué quieren y simplemente sígueles. ¿Que quieren caminar? pues a caminar, ¿Que prefieren ir en bici? pues ya sabes.
  5. ENTRA EN CONVERSACIÓN con otra persona. Empieza por escuchar. Mientras lo haces, no mires al móvil, no cocines, no te pongas a planchar. Escucha con atención como si fuera lo más importante que está ocurriendo en tu vida, porque lo es. ¿Qué te genera curiosidad? Cuando lo encuentres pregunta. Deja espacio al silencio y date cuenta de cuán generosamente carga de energía el espacio entre vosotros.

+ 1 VIAJA A TRAVÉS DEL PAPEL. Lee libros de papel. Recorre sus páginas como harías con la piel de tu amante. Respira y encuéntrate en ellas. Trasládate a otra dimensión con una novela. Deja que te confundan, que pongan tus ideas patas arriba. Cuando te sorprendan o te provoquen, déjales tu huella escribiendo en sus páginas. Entabla una relación con cada libro. Recomiéndalos, y consigue así que ellos también viajen.

Seguramente volverás a Matrix, pero no te angusties, porque una vez tomes la pastilla roja, ya sabes,… no hay vuelta atrás 😉

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Fíjate en los héroes porque tú eres uno de ellos

La crisis del covid se alarga y no se distingue la luz al final del túnel. Las circunstancias no dejan margen para medias tintas. O somos víctimas, o somos héroes.

¿QUIÉN ES EL HÉROE?

El héroe es el que convierte al caos en orden. El héroe se rebela contra el statu quo – interno o externo-, lo sacude y lo transforma. Es el que mata al dragón y devuelve la paz al reino. El héroe está dispuesto a morir y de hecho una parte de él muere: su identidad. Y es gracias a esa muerte, que puede entregarse de pleno a su propósito y renacer más fuerte.

DOS HISTORIAS

Con diecisiete años Yusra Mardini huyó de su Siria natal después de que la piscina donde entrenaba fuera destruida por una bomba y luego la casa donde vivía con sus padres. Cuando el motor de la embarcación sobrecargada de refugiados se paró, ella y su hermana mayor nadaron durante más de tres horas hasta llegar a la isla de Lesbos. Salvaron sus vidas y las de dieciocho personas más. Compitió en las olimpíadas de Río de Janeiro del 2016 y hoy es una firme abogada a favor de los derechos de personas refugiadas.

Damien Echols ingresó a los diecisiete años en prisión, y pasó diecisiete años más en el corredor de la muerte por un crimen que no había cometido. Hoy día comparte a través de libros y formaciones las prácticas espirituales que le ayudaron a sobrevivir y a manifestar su libertad, durante los duros años que pasó entre rejas.

CONOCERLES TE DARÁ FUERZA

No importa si son héroes famosos o anónimos. Tampoco si son héroes de la pandemia, que cuenta con tantos, o de tiempos pasados. Conocer sus historias te dará fuerza. Cuando lo hagas, no te amilanes por su grandeza, diciéndote que ellos eran diferentes. Sus circunstancias eran diferentes sí, seguramente mucho más hostiles, pero en ellos y en ti palpita la misma vida. Si permites que sus historias prendan tu chispa vital, lo de hoy y lo que está por llegar será pan comido.

Estatua del memorial a Martin Luther King

(Bee Calder, UNSPLASH)

OPRESIÓN: EL INGREDIENTE ESENCIAL

El contexto del héroe nunca es de vino y rosas sino todo lo contrario: guerra, pobreza, abuso de poder, … Son los entornos opresivos los que invitan al hecho heroico. Eso es así porque en palabras de Martin Luther King necesitamos de un viento en contra para volar. La fuerza del viento en contra es lo que nos permite medir nuestras fuerzas. En cambio, quejarnos nos empequeñece. También lo hace la inacción y el dejarnos atrapar por el “no puedo”.

LA OPORTUNIDAD DEL COVID

El covid te proporciona la opresión perfecta para descubrir tu propia fuerza. Con él tienes la oportunidad de participar en el heroísmo de los pequeños gestos y las grandes gestas. El heroísmo de cuidar los unos de los otros. El heroísmo de confiar en la vida y en ti mismo. El heroísmo de apostar por lo que crees y darte a ello, una y otra vez.