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Escudos y logos. Los emblemas de las selecciones del 6 Naciones de rugby

Emblemas de las selecciones del 6 Naciones.

Me sorprendió el otro día comprobar cómo no había dedicado un artículo a los emblemas de las selecciones de rugby que disputan el VI Naciones y, en efecto, no lo había hecho hasta ahora. Aunque sospecho que no voy a revelar ningún secreto, creo que merece la pena darle un repaso a los orígenes de los emblemas de Inglaterra, Francia, Irlanda, Italia, Escocia y Gales.

La Rosa de Inglaterra: En Inglaterra, selecciones como la de fútbol, la de cricket o la de hockey, tienen a los tres leones o leopardos de los Plantagenet como emblema, pero curiosamente, el equipo nacional de rugby no, sino que luce una rosa roja. Lo hace desde siempre, es decir, desde que en 1871 disputara el primer partido internacional de su historia. En realidad, no se sabe a ciencia cierta por qué se eligió este símbolo, pero hay algunas teorías plausibles. La primera y la más aceptada es que se trata de la rosa roja de la casa de Lancaster (que como sabéis, se enfrentó a la de York en la llamada Guerra de las Dos Rosas, porque ésta familia estaba representada por una rosa blanca). En realidad, cuando Enrique VII de Lancaster se casó con Isabel de York, al acabar la guerra, ambas se fusionaron y la rosa real de Inglaterra es bicolor, si bien algunos descendientes de Enrique VII, como Isabel I, se identificaron más con la rosa roja por ser descendientes directos de los Lancaster. Sea como fuere, la RFU eligió, seguramente de manera inapropiada, la rosa roja como símbolo de Inglaterra. La segunda teoría procede de la casa natal del rugby, el colegio Rugby School. En su escudo hay dos rosas rojas, aportadas por el fundador de la escuela, al cual la reina Isabel I concedió un escudo de armas. Se cree que el primer uniforme de Inglaterra (blanco) se inspiró en el que usaban los alumnos de la Rugby School, por lo que la RFU eligió la rosa para matar dos pájaros de un tiro: como homenaje al colegio y porque representa a Inglaterra y su monarquía. La tercera teoría, menos creíble, es que se adoptó la rosa roja porque es el emblema del condado de Lancashire, de donde procedían los encargados de aportar los uniformes ingleses para el primer partido internacional de la historia.

El Gallo de Francia: Mucho más claro está el origen del emblema de Francia, el gallo. Es el símbolo del equipo nacional desde 1911 (antes lució dos anillos, uno rojo y uno azul, entrelazados, si bien era el logotipo de la Unión de Sociedades Francesas de Deportes Atléticos), y ya antes lo usaba la selección de fútbol. Además de por las propias características del gallo (un animal bravo, orgulloso y combativo), queda claro que se elige este animal por ser uno de los símbolos de Francia. El origen de esta simbología es algo trivial, porque procede de la palabra latina gallus, que tiene doble significado: ‘gallo’ y ‘galo’ o francés. A partir del Renacimiento se empieza a usar como símbolo nacional y tras la Revolución Francesa, se adopta en contraposición de la flor de lis monárquica. Aunque Napoleón sustituyó el gallo por el más ostentoso águila, la II República Francesa recuperó el símbolo.

El Trébol de Irlanda: O mejor dicho, los tréboles, porque son tres los que engalanan el escudo de Irlanda. De nuevo en este caso la planta apareció en las camisetas de Irlanda desde su primer partido internacional. El trébol es el símbolo de Irlanda desde el siglo XVIII y a su vez es el símbolo de San Patricio, el patrón de la isla. La relación entre el santo y la planta procede de la leyenda que afirma que fue un trébol lo que San Patricio usó en el siglo V para explicar a los paganos locales el misterio de la Santísima Trinidad durante su evangelización de la isla. Ya antes era un símbolo recurrente en la mitología celta.

El Escudo de Italia: al contrario que sus rivales en el torneo VI Naciones, el emblema de Italia tiene poco de original o de evocador. En sus inicios, la selección italiana lució el escudo nacional de la Italia mussoliniana, y después un simple escudo tricolor, con los colores de la bandera. En 1998 se adoptó el emblema actual, que lleva el nombre del país, las siglas de la federación y unos laureles como ornamento.

El Cardo de Escocia: el cardo es el símbolo de Escocia y como tal, se incorporó al primer uniforme de la selección escocesa en su debut en 1871. ¿De dónde procede esta simbología? Pues de una vieja leyenda. Se cuenta que los invasores normandos, en una de sus incursiones en la costa británica, llegaron a Escocia para saquearla ocultos en las sombras del a noche, pero uno de los vikingos, que caminaba descalzo, tuvo la mala fortuna de pisar un cardo. Evidentemente, se pinchó, y su grito de dolor despertó a los escoceses de la población cercana, que pudieron levantarse a tiempo, combatir y derrotar a los invasores. El cardo se adoptó como símbolo de Escocia en el reinado de Alejandro III (1249).

Las Plumas de Gales: el símbolo de Gales rompe con la tendencia de las otras selecciones británicas, ya que la flor nacional galesa es el narciso y la planta nacional el puerro, pero no son los que representa a la selección de rugby. En el siglo XIX, la WRU eligió las tres plumas y la corona, que son el emblema del Príncipe de Gales (esto es, del heredero de la Corona), como demostración de su lealtad a Reino Unido. ¿Y de dónde proceden las tres plumas como emblema? Pues hay que remontarse a 1346, en concreto a una de las principales batallas de la Guerra de los 100 años, la de Crécy. Al poco de acabar la contienda, el heredero de la corona e hijo del rey Eduardo III de Inglaterra, Eduardo de Woodstock (más conocido como el Príncipe Negro), halló el cadáver del rey Juan de Bohemia, que había combatido con los franceses. El monarca bohemio lucía como emblema tres plumas de avestruz y el lema Ich dien (en alemán, ‘yo sirvo’), y el Príncipe Negro lo adoptó como enseña. En realidad, los expertos creen que esta historia tiene poca base histórica y que el Príncipe Negro adoptó las plumas de avestruz como emblema para los tiempos de paz (y para los torneos) como herencia de su madre, Philippa de Hainault, cuya familia usaba un avestruz como símbolo.

Espero que el artículo haya resultado de vuestro interés. Hasta mañana.

Elementos para la historia: el ‘hurley’ y la ‘sliotar’, las herramientas del hurling

‘Hurley’ y ‘sliotar’ (WIKIPEDIA).

Este sábado vamos a conocer más de cerca las herramientas con las que se juega al deporte nacional de Irlanda, el hurling, y así de paso hablamos un poco de este deporte casi desconocido en el resto del mundo pero que en la isla esmeralda es religión.

El hurling es un deporte de equipo que tiene algo de hockey, algo de fútbol y algo de rugby. Presume de ser el deporte más rápido sobre hierba, y lo disputan dos equipos de 15 jugadores (uno de ellos es portero). Los jugadores, ayudados del palo o hurley, deben conseguir puntos o bien pasando la pelota (sliotar) entre dos postes verticales (un punto) o marcando gol en la portería que hay bajo estos (tres puntos). La pelota puede agarrarse con la mano, pero el jugador no puede dar más de cuatro pasos con ella. La pelota se puede trasladar sostenida con la parte ancha del hurley. Para pases largos se golpea a la pelota con el palo, pero también se puede pasar con el pie o golpeándola con la palma de la mano (nunca lanzándola tras tenerla agarrada). Estas serían las principales normas, en unos partidos que duran dos tiempos de 35 minutos. Cabe destacar que desde 2010, el uso del casco es obligatorio, debido a que el sliotar puede alcanzar unas velocidades de 150 km/h.

Enda Kenny regaló a Obama un hurley en 2011 (WIKIPEDIA).

Considerado como un deporte de origen celta, el organismo que lo dirige es la GAA (Gaelic Athletic Association). En Escocia se disputa un deporte parecido llamado shinty, mientras que el hurling se disputa también en ciudades de la costa este de Estados Unidos como Nueva York o Boston, así como en Argentina o Australia, debido a la inmigración irlandesa.

Como os decía, el hurley es a la cultura irlandesa lo que el bate de béisbol a la cultura de Estados Unidos. De hecho, en 2011, con motivo de una visita de Barack Obama a Irlanda, el primer ministro local Enda Kenny regaló al inquilino de la Casa Blanca un hurley. Este palo, que los irlandeses llaman camán, mide entre 45 y 96 cm, y se ensancha en uno de sus extremos, a modo de pala, que es con lo que se golpea la sliotar. Normalmente, se fabrica con madera de fresno.

Por su parte, la sliotar tiene unos 70 mm de diámetro, pesa unos 100 gramos y su núcleo es de corcho, recubierto por cuero.

Os dejo un vídeo para que veáis cómo se juega al hurling:

Hasta mañana.

Quién fue… William McCrum: el inventor del penalti

William McCrum (WIKIPEDIA).

De entre las suertes del fútbol, hay una muy famosa. Tanto, que merece que su inventor sea recordado. Estoy hablando, claramente, del penalti. Su padre fue William McCrum.

El día 20 de febrero de 1865 nacía en Ballynahone Beg, Irlanda, William McCrum. Su padre era un millonario comerciante de lino, lo que le permitió estudiar en el Trinity College de Dublín y trabajar en Londres como representante de la firma de su padre, así como viajar por todo el mundo.

McCrum era, además de un hombre de negocios, un entusiaste del fútbol. Fue portero del Milford FC, un ya extinto equipo irlandés que disputó la primera edición de la liga de la isla esmeralda.

Además de futbolista, McCrum era miembro de la Federación Irlandesa. Fue en una reunión de esta entidad, en junio de 1890, cuando surgió el debate de cómo erradicar la práctica de que los defensas realizaran faltas muy obvias cuando, cerca de la portería, los rivales tenían ocasiones de gol. McCrum propuso un castigo muy especial: el penalti.

Su propuesta era que si un jugador agarraba o derribaba a un rival, o tocaba con la mano la pelota dentro de las 12 yardas medidas a partir de su línea de gol, el árbitro debía conceder un penalti al equipo contrario, que se podía lanzar desde cualquier punto a 12 yardas de la portería (11 metros), con la condición de que todos los jugadores, excepto el portero del equipo infractor y el que botara el penalti, permanecieran al menos 6 yardas tras la pelota.

A pesar de lo que pueda parecer, la idea de McCrum tuvo mucha oposición, porque implicaba que los jugadores hacían falta de manera deliberada, una idea inconcebible para el victoriano de la época, que tenía un sentido de la deportividad absoluto. Pero a McCrum le ayudó que en un partido de cuartos de final de la FA Cup de 1891 entre el Stoke City y el Notts County se dio una circunstancia parecida a la planteada por el irlandés (una mano intencionada que quedó impune).

Así, la regla de McCrum se aprobó como la ley 13 de las normas del juego, el día 2 de junio de 1891.

William McCrum, que pasó a la historia como el padre de la pena máxima, murió en Armagh, Irlanda, en diciembre de 1932.

Espero que os haya gustado la historia. Así que ya sabéis, la próxima vez que presenciéis un penalti, acordáos de que se lanza gracias a William McCrum. 

Hasta el jueves.

Quién fue… Eamonn O’Keefe: el futbolista del que se enamoró un jeque saudí

Cromo de O’Keefe con el Everton (PANINI).

Vamos a cerrar la semana con una historia que conocí hace unos meses y que me sorprendió profundamente. Es la peripecia de Eamonn O’Keefe.

Eamonn Gerard O’Keefe nació en Manchester, Inglaterra, el 13 de octubre de 1953, en el seno de una familia de origen irlandés. Entró en las categorías inferiores del Manchester United, pero siendo un niño se fracturó una pierna y eso frenó su escalada. No obstante, se rehizo y finalmente logró convertirse en futbolista profesional tras pasar por algunos clubes menores. Debutó en el Plymouth Argyle en 1974, en la tercera categoría del fútbol inglés.

Su carrera, no obstante, estaba estancada. En 1975 se puso en contacto con él George Smith, un entrenador que lo tuvo cuando era joven. Smith estaba entrenando en el Al-Hilal de Arabia Saudí. El técnico le animó a que viajara a Oriente Medio a hacer una prueba con el equipo. Pagaban bien y podría ser una buena oportunidad para O’Keefe. El joven hizo la prueba y se quedó.

Lo alojaron en un hotel cinco estrellas, con barra libre de comida y bebida. Cuando firmó su contrato exigió un sueldo libre de impuestos, un coche, todos los vuelos a Gran Bretaña que pidiera, un colegio privado para sus hijos y una casa. El dueño del Al Hilal, el príncipe Abdulá bin Nasser bin Abdulaziz Al Saud (miembro de la familia real), aceptó la petición y se enroló en el equipo.

O’Keefe se hizo amigo del príncipe, que le invitaba a su casa y que le regaló un coche de la marca Pontiac. En sus primeras vacaciones en Inglaterra, el príncipe viajó hasta Londres y allí contactó con el jugador. Se lo llevó de compras. Luego le propuso viajar con él por Europa. En concreto por París, Cannes y Roma. A Eamonn le pareció divertido, ya que además iba a gastos pagados.

Portada del libro de O’Keefe (Eloquent Books).

Todo iba bien todo eran lujos, risas, buenas cenas… hasta que en un lujoso hotel de Cannes, estando O’Keefe y el príncipe Abdulá bin Nasser en el ascensor, éste se dirigió a él y le dijo: “Llevo tiempo queriendo contarte algo. Me estoy dando cuenta de que te amo“. “¿Cómo un hermano?”, preguntó el futbolista. Bin Nasser no dejó dudas: “No. No como un hermano”. O’Keefe lo rechazó.

Aunque Abdulá bin Nasser le dijo que la relación entre ambos volvería a ser la normal entre presidente y futbolista, en la práctica no fue así. La gira por Europa se acortó y regresaron a Arabia Saudí antes de lo previsto.

O’Keefe le contó a George Smith lo que había pasado y este no tardó en recomendarle que huyera del país. Sabía un secreto de un miembro de la familia real del país demasiado comprometedor y eso lo ponía en peligro. Su familia estaba en Reino Unido, pero tenía un problema: para salir de Arabia necesitaba la firma de Abdulá bin Nasser.

Le dijo al príncipe que tenía que volver a ver a su padre, que estaba enfermo (lo cual no era cierto). A regañadientes, Bin Nasser firmó su visa, y O’Keefe regresó a Inglaterra, aunque viajó con ropa para una semana, para que el presidente del club no sospechara nada.

Una vez en Gran Bretaña, O’Keefe inició los trámites para volver a jugar, pero necesitaba que el Al Hilal le liberara de su contrato. Contactaron con el país árabe, pero exigían una cantidad de dinero desorbitada. Gracias a la mediación de Jimmy Hill, que trabajaba para la Federación Saudí, se llegó a un acuerdo y O’Keefe quedó liberado.

Se había quedado arruinado, pero por suerte firmó un contrato con el Everton en 1979 y reanudó su carrera futbolística. En 1981 debutó con la selección de Irlanda, a la que llegó por ser el país de su padre, y jugó en equipos como el Wigan, el Port Vale o el Blackpool. Se retiró en 1991 en el Bangor City galés.

En la actualidad, O’Keefe tiene 65 años y vive cerca de su Manchester natal. Hace unos años escribió, animado por su mujer, su autobiografía, titulada Yo solo quería jugar al fútbol. De Abdulá bin Nasser se sabe poca cosa. Se cree que murió en 2007 y que tuvo tres esposas y siete hijos.

En este enlace podéis ver una foto del futbolista inglés y el príncipe. Creo que la mirada de éste es suficientemente gráfica.

Os dejo un vídeo en el que O’Keefe marca un hat-trick.

Permitidme que os recomienda también el reportaje de la BBC donde conocí la historia de O’Keefe.

Hasta el jueves.

Trofeos, copas y medallas. El British Home Championship: el primer torneo internacional de la historia

Representación del trofeo del British Home Championship (WIKIPEDIA).

Hace poco os hablaba de la Rous Cup y en ese artículo os nombre la competición de la que os voy a hablar este sábado: el British Home Championship.

Se trata del primer torneo internacional de la historia, que se disputó durante 100 años. En la década de los 80 del siglo XIX, con un deporte que apenas superaba la decena de años, las selecciones nacionales de Gran Bretaña disputaban amistosos entre ellas anualmente (había pocas selecciones más en el mundo).

El 6 de diciembre de 1882, representantes de la Federación Inglesa, la Escocesa, la Galesa y la Irlandesa se reunieron en Manchester. Allí decidieron unificar sus reglas (no eran las mismas, según la federación) y crear el germen de lo que actualmente es la International Board.

Aprovechando la reunión, además, se dio carácter formal a los amistosos entre las selecciones, dando lugar al British Home Championship.

La competición se estrenó en la temporada 1883/1884. El sistema era parecido al del VI Naciones de rugby: jugaban todos contra todos, sin ida y vuelta. Es decir, cada selección jugaba tres partidos. Si una selección jugaba dos partidos fuera y uno en casa, en la edición siguiente jugaba dos en casa y uno fuera.

Las cuatro primeras ediciones las ganó Escocia. No fue hasta 1906 cuando ganó un equipo diferente a Escocia o Inglaterra. Fue Gales la ganadora. Irlanda ganó en 1914 su primer torneo (el último antes de la Primera Guerra Mundial, que obligó a cinco temporadas de suspensión -por la Segunda Guerra Mundial fueron seis-). Hasta 1950, Irlanda jugaba como selección unificada. Desde entonces y hasta la última edición, fue la selección de Irlanda del Norte la que jugó el torneo.

El torneo se usó como clasificación para los Mundiales de 1950 y 1954, y para la Eurocopa de 1968 se usaron dos torneos como fase de clasificación.

El torneo fue perdiendo fuerza. El interés del público decayó. Las selecciones preferían centrarse en Eurocopas y Mundiales. El fenómeno hooligan empañaba los partidos, el conflicto político en Irlanda iba in crescendo e Inglaterra y Escocia empezaron a exigir rivales de mayor categoría, así que en 1984 (curiosamente, con la victoria de Irlanda del Norte) fue el último año en el que se disputó, justo en el 100 aniversario.

El trofeo como tal se instauró en 1935, con motivo del jubileo de plata del rey Jorge V (es decir, el 25º aniversario de su coronación). En estilo art decó, lo coronaba una figura alada sobre un balón de fútbol.

Inglaterra ganó 54 torneos. Escocia 41, Gales 12 e Irlanda (unificada o del Norte) ganó 8.

Espero que os haya resultado interesante. Hasta mañana.

Qué fue de… Barry McGuigan: el símbolo de la paz en Irlanda del Norte

McGuigan, a la izquierda (YOUTUBE).

Los últimos años de la década de los 70 y primeros de los 80 fueron muy duros en Irlanda del Norte. El conflicto militar, político y social de la zona se cobró muchas vidas y dividió a muchas generaciones de norirlandeses. Pero en este panorama, había algunos rayos de luz. Es el caso del protagonista de hoy: Barry McGuigan.

¿Quién era?: Un boxeador irlandés de los 80.

¿Por qué se le recuerda?: Por ser campeón del mundo de los pesos pluma y por su papel conciliador en el conflicto de Irlanda del Norte.

¿Qué fue de él?: Se retiró en 1989. En la actualidad ejerce como presidente de la Professional Boxing Association (PBA), de la que fue fundador, y además dirige Cyclone Promotions, empresa a través de la que maneja la carrera de diversos boxeadores. También comenta combates en SKY.

¿Sabías qué…?: Su padre era Pat McGuigan, cantante que representó a Irlanda en el festival de Eurovisión en 1968.

Portada del videojuego de McGuigan (ACTIVISION).

– Pat McGuigan, que falleció en 1987, cantó la canción típica irlandesa Danny Boy antes de numerosos combates de su hijo.

– Barry McGuigan nació en la localidad de Clones, muy cerca de la frontera con Irlanda del Norte.

– McGuigan representó a Irlanda del Norte en los Juegos de la Commonwealth y a Irlanda en los Juegos Olímpicos de Moscú. Después, adquirió la nacionalidad británica.

– Su apodo era ‘The Clones Cyclone’.

– Él es católico y se casó con una protestante. La pareja representaba la reconciliación de dos bandos mortalmente enfrentados y McGuigan fue siempre un adalid de la paz.

– Tuvo su propio videojuego en 1985.

– En 1986 derrotó por KO al nigeriano Young Ali en Londres. El africano entró en coma a causa de las heridas y falleció después. McGuigan resultó muy afectado y se planteó la retirada de los cuadriláteros.

– Disputó 35 peleas, de las que ganó 32 (28 por KO) y perdió 3.

– Mide 1,68 metros.

Biografía, palmarés, estadísticas: Finbar Patrick McGuigan nació el 28 de febrero de 1961 en Clones, República de Irlanda. Debutó como profesional en 1981 y se despidió de los cuadriláteros en 1989. Fue campeón del mundo de los pesos pluma.

Os dejo con un vídeo con los mejores KOs de McGuigan:

Hasta mañana.

Quién fue… Dan Donnelly: la leyenda del boxeador gigante y su brazo viajero

Brazo momificado de Donnelly (GAA MUSEUM).

Este domingo os traigo una de esas historias que tanto me gustan escribir. Es sobre boxeo, el deporte que más interesantes historias y leyendas contiene de todos. Y es sobre un púgil cuya fama trascendió su vida. Vamos a viajar a la mágica Irlanda para conocer más de cerca la historia de Dan Donnelly… y su brazo derecho.

Daniel Donnelly nació en los muelles de Dublín en marzo de 1788. Nació en el seno de una familia muy pobre, de 17 hijos. Desde muy niño se puso a trabajar para sacar la familia adelante, como carpintero. Desde muy joven, Donnelly, que a pesar de las apreturas de la época se desarrolló como un chico fuerte y corpulento, se ganó la fama de pendenciero y peleón.

Con 1,83 metros de altura y casi 90 kilos de peso (muchísimo para una época en la que la desnutrición era muy habitual), Donnelly no perdía ocasión de meterse en una buena pelea. Una vez, el campeón de boxeo de la ciudad (un boxeo a puños desnudos, con pocas reglas), celoso de la fama de Donnelly, lo retó a una pelea en los muelles dublineses. Contra todo pronóstico, Donnelly noqueó al desafiante campeón y le arrebató el oficioso título.

Retrato de Dan Donnelly (WIKIPEDIA).

Poco después llegó su salto al boxeo semiprofesional. Fue gracias al capitán William Kelly, un aristócrata local que buscaba un púgil para retar a dos ingleses a los que escuchó en un pub decir que los irlandeses no eran tan bravos y valientes como decía la sabiduría popular. Así, el 14 de septiembre de 1814, se organizó un combate en un lugar llamado la Hondonada de Belcher (Belcher’s Hollow), en el condado de Kildare. De un lado estaba Dan Donnelly. Del otro, un boxeador inglés llamado Tom Hall. El evento congregó en aquel lugar a unas 20.000 personas, ansiosas por ver una buena pelea entre un irlandés y un inglés. En la parte más baja de la hondonada se improvisó un ring con cuerdas, donde Donnelly y Hall se las verían.

Como os decía, el boxeo de puños desnudos de aquella época estaba poco reglado, hasta el punto de que se permitían algunas tácticas como agarrar al rival, tirarle del pelo o incluso tirarlo al suelo y en él golpearle. Los rounds no tenían duración fija, y acababan cuando uno de los púgiles caía al suelo y se arrodillaba en él. En el combate entre Donnelly y Hall, el inglés empezó mejor que su rival y fue el primero en hacer sangrar a si rival (este hecho era objeto de cuantiosas apuestas). Además, el inglés recurría a una táctica que consistía en arrodillarse cuando la cosa se ponía fea para él, provocando así el final del round. Lo hizo varias veces hasta que Donnelly se hartó y le dio un puñetazo que hizo a Hall sangrar por el oído. Éste reclamó la descalificación del irlandés y se negó a combatir más. La multitud congregada allí no necesitaba más: el inglés se retiraba y Donnelly había ganado el combate. Desde ese momento, la Hondonada de Belcher fue rebautizada como Hondonada de Donnelly y nuestro héroe fue proclamado campeón de Irlanda.

Donnelly ganó mucho dinero tras ese día, pero lo gastó todo en alcohol y mujeres. Por fortuna para él, poco después de su primera hazaña, dos boxeadores ingleses que viajaban por Irlanda para pelear por dinero le retaron a un combate. Donnelly aceptó pelear con uno de ellos, un barquero de origen gitano llamado George Cooper. Este Cooper era un boxeador experimentado y las apuestas estaban a su favor. Y por supuesto, ni que decir tiene que para la mayoría, el combate trascendía el boxeo y era un nuevo choque entre Irlanda y la odiada Inglaterra.

Monumento erigido en el lugar exacto en el que Donnelly noqueó a Cooper. Al fondo se ven las huellas conservadas del púgil (WIKIPEDIA).

El combate se celebró en la Hondonada de Donnelly el 13 de noviembre de 1815. Multitud de personas acudieron desde diferenes puntos de Irlanda. Como en el primer combate, más de 20.000 personas se dieron cita en aquel lugar. Y también Donnelly empezó mal, sufriendo mucho ante los ataques de Cooper. Pero resistió y, en el séptimo asalto, logró tumbar de espaldas al inglés. Donnelly se sentó a horcajadas sobre él y descargó toda la fuerza de su puño derecho sobre su rostro. El irlandés le partió la mandíbula a Cooper y ganó el combate.

Fue como ganar el Mundial de fútbol hoy en día. Donnelly se convirtió en una leyenda. Para que os hagáis una idea de los sentimientos que despertó, sus fanáticos evitaron pisar sobre las huellas de Donnelly en su camino del fondo de la hondonada a su carro y las mantuvieron visibles. Aún hoy se pueden visitar, junto al monumento erigido en honor de Donnelly en el lugar.

La leyenda de Donnelly recorrió todos los rincones de la isla. De él se decía que quera un gigante, o que era el hombre con los brazos más largos del mundo, ya que las manos le llegaban, caídas junto al tronco, hasta más allá sus rodillas. Evidentemente, todo eran exageraciones. Donnelly invirtió en el negocio de la hostelería, y abrió varios pubs, con bastante poca fortuna, habida cuenta de que era bastante bebedor, jugador y mujeriego. El 21 de julio de 1819 disputó su tercer y último combate, en Crawley Down, Inglaterra. Derrotó al boxeador local Tom Oliver tras 34 asaltos. No lo sabía, pero le quedaba poco de vida.

El 18 de febrero de 1820, a los 32 años de edad, Dan Donnelly fallecía en un pub de su propiedad y que llevaba su nombre, en Dublín. La probable causa de la muerte fue un fallo hepático, debido a su adicción a la bebida. Fue una tragedia nacional. Fue enterrado en el cementerio dublinés de Bully’s Acre.

El brazo viajero

Los primeros años del siglo XIX eran el escenario de un delito bastante inquietante: el robo de tumbas. Las universidades británicas estaban en auge, y en concreto las facultades de Medicina. Estas precisaban constantemente cadáveres para prácticas y se había generado un lucrativo negocio de robo de cuerpos en Irlanda, Escocia e Inglaterra.

La muerte de Donnelly fue una tragedia nacional. En la imagen, Hibernia (representación de Irlanda) llora por la muerte de su querido púgil (WIKIPEDIA).

Al poco de ser enterrado, el cuerpo de Dan Donnelly fue robado de su sepultura y llevado a un médico local llamado Hall. Cuando los fans de Donnelly se enteraron del robo, acudieron a casa del cirujano y le amenazaron de muerte si no devolvía el cuerpo del púgil. Hall negoció con los enfurecidos vecinos y logró que le dejaran quedarse con el brazo derecho del boxeador, el que quebró la mandíbula de Cooper, para estudiarlo desde un punto de vista médico. Poco después, el brazo, conservado, fue enviado a la Universidad de Edimburgo, en Escocia, donde fue estudiado durante varios años en la asignatura de Anatomía de su Escuela de Medicina.

Después, durante la época victoriana, el brazo de Donnelly recorrió toda Inglaterra en una especie de circo de curiosidades, donde se exhibía como el brazo del boxeador gigante de Irlanda. No fue hasta principios del siglo XX, en 1904, cuando el brazo momificado de Donnelly regresó a la isla esmeralda. Fue el dueño de un pub de Belfast llamado Hugh McAlevey el que lo compró, para exhibirlo en su local. El problema es que a los clientes no les gustaba nada el nuevo adorno del pub y provocó el rechazo de muchos. McAlevey acabó guardándolo en una buhardilla sobre el bar. Los empleados no se atrevían a subir, ya que empezó a difundirse la leyenda de que el fantasma de Donnelly habitaba aquel trastero.

Pasaron los años y en los años 50, un empresario llamado Jim Byrne se hizo con el brazo de Donnelly. Byrne tenía un pub en Kilcullen, ‘The Hideout’, a escasas dos millas de la Hondonada de Donnelly. Byrne colocó el brazo en su bar y además, organizó una recreación del combate entre Donnelly y Cooper. Al contrario de lo que pasó en Belfast, ‘The Hideout’ se convirtió en un lugar muy famoso debido a la gran cantidad de gente que iba a ver el brazo de Dan Donnelly.

El este pub de Kilcullen estuvo casi 50 años expuesto el brazo de Donnelly (Google Street View).

El brazo del púgil estuvo en ‘The Hideout’ 47 años. Jim Byrne murió y su hijo Desmond vendió el pub. El brazo se quedó en posesión de éste, que murió en 2005, y posteriormente de su viuda, Josephine, y fuera de la exposición pública… hasta principios de 2006. Un empresario estadounidense llamado James Houlihan dio con Josephine Byrne y la telefoneó. Estaba organizando una exposición llamada Fighting Irishmen: A Celebration of the Celtic Warrior, dedicada al mundo del boxeo en Irlanda, y quería contar con el brazo de Donnelly en la muestra. A Houlihan le costó convencer a Josephine Byrne, pero lo logró. Se creó una caja especial para el brazo y viajó hasta Estados Unidos en avión, pero no en la zona de equipaje, sino en la misma cabina del piloto, Henry Donohoe, que resulta que era amigo de Desmond Byrne.

El brazo fue expuesto en Nueva York en 2006 y 2007 y en Boston en 2008. En 2009 regresó a Irlanda, donde fue expuesto en Omagh, y su última exhibición fue en el museo de la Gaelic Athletic Association, en Croke Park, Dublín.

En la actualidad, Josephine Byrne lo conserva en privado, pero en ocasiones lo muestra, como el pasado verano, cuando recibió en Kilcullen la visita de una descendiente lejana del propio Dan Donnelly, llegada desde California para visitar la tierra de sus antepasados, hecho que recogió la prensa local.

Espero que os haya gustado la historia de Dan Donnelly y su brazo viajero. Os pido disculpas por la extensión del artículo, pero no me quería dejar nada en el tintero. Por último, os dejo con un vídeo en el que el poeta dublinés Kalle Ryan cuenta la historia de Dan Donnelly y su brazo.

Hasta el miércoles.

Qué fue de… Kevin Moran: un irlandés en Gijón

Cromo de Moran con el Sporting (PANINI).

La catástrofe de Heysel y la posterior sanción al fútbol inglés provocó que muchos jugadores de su campeonato emigraran a otras partes de Europa en los 80. Es el caso del protagonista de hoy, que en su caso desembarcó en la Liga. Es Kevin Moran.

¿Quién era?: EUn defensa irlandés de los 70 y los 90.

¿Por qué se le recuerda?: En España, por su paso por el Sporting de Gijón, además de por su prolongada experiencia en el Manchester United y ser internacional con Irlanda durante casi década y media.

¿Qué fue de él?: Colgó las botas en el Blackburn Rovers en 1994. En la actualidad tiene una agencia de representación de jugadores llamada Proactive Sports Management. Además, es comentarista para la televisión irlandesa TV3.

¿Sabías qué…?: Al comienzo de su carrera, compaginó el fútbol asociación con el fútbol gaélico, y jugó al primer nivel con la Dublin GAA.

– En la final de la FA Cup de 1985 entre el Manchester United y el Everton, Moran vio una tarjeta roja, convirtiéndose así en el primer expulsado en una final del torneo. Al principio se le denegó una medalla de campeón, pero después de que las imágenes de televisión mostraran que su tarjeta fue injusta, se le concedió.

– Al llegar sir Alex Ferguson al United, Moran perdió su sitio como titular a favor de Steve Bruce, por lo que decidió dejar el club.

Cromo de Moran con el United (PANINI).

– Jugó dos temporadas en el Sporting, por las que cobró 30 millones de las antiguas pesetas.

– Llegaba para ser titular, pero se adaptó mal al fútbol español y en su segunda temporada jugó sólo 6 partidos.

– Un pujante Abelardo fue uno de los jugadores que provocó que Moran perdiera su puesto en el once titular sportinguista.

– Estuvo con su selección en los Mundiales de 1990 y 1994.

– En Italia 90 jugó de titular todos los partidos de su selección, mientras que en USA 94 no disputó ni un minuto.

– Fue el primer jugador en recibir el título de futbolista irlandés del año, nombrado por la Federación de su País.

– Mide 1,78 metros.

Biografía, palmarés, estadísticas: Kevin Bernard Moran nació en Dublín, República de Irlanda, el 29 de abril de 1956. Debutó como profesional en 1974 en las filas del Bohemians. En 1978 llegó a Manchester United, donde pasó diez temporadas. Luego fichó por el Sporting, donde jugó hasta 1990. Ese año se fue al Blackburn Rovers, donde se retiró en 1994. En su palmarés tiene dos FA Cups y una Community Shield. Con Irlanda jugó 71 partidos y marcó 6 goles.

Quién fue… Patrick O’Connell, el irlandés que salvó al Barça de la desaparición

O’Connell, en su etapa de futbolista (WIKIPEDIA).

Todos los clubes españoles tienen héroes, normalmente entrenadores o jugadores que fueron clave para ganar títulos. Pero el de hoy es un héroe no tanto por sus resultados, sino por su profesionalidad y su entereza en uno de los peores momentos para la historia de nuestro país, ya que sirvió para salvar nada menos que al FC Barcelona. Hoy os traigo la historia de Patrick O’Connell.

Patrick Joseph O’Connell nació el 8 de marzo de 1887 nacía en County Westmeath, Irlanda. Su familia se trasladó siendo él un niño al suburbio dublinés de Drumcondra, donde Patrick empezó a tener contacto con el fútbol. Jugó en equipos modestos de la capital irlandesa hasta que en 1905 tuvo su primera oferta profesional para jugar en el hoy extinto Belfast Celtic.

Tras cuatro temporadas en la capital del Ulster, en 1909 cambió de isla para jugar en el Sheffield Wednesday. Tras temporadas lo fichó el Hull. Ese 1912 fue el año en el que también debutó con la selección irlandesa de fútbol. En 1914 fichó por el Manchester United, desde donde fue cedido a otros equipos como el Clapton Orient, el Rochdale o el Chesterfield. En 1919 fichó por el Dumbarton escocés y en 1920 por el Ashington, club en cuyo última temporada simultaneó labores de jugador y la que le marcaría para siempre, la de entrenador.

En 1922, le llega su primera gran oferta, pero fuera de las islas. Es en España, en concreto en el Racing de Santander, adonde llega para sustituir al mítico Fred Pentland. En el equipo cántabro ganó cinco títulos regionales, y en 1928, debutó en la primera edición de la historia de la Liga. Por desgracia para O’Connell, el Racing acabó último.

Fue en Santander donde conoció a una irlandesa llamada Ellen, que trabajaba como institutriz de los hijos de Alfonso XIII en sus veraneos en la ciudad cántabra. Pese a que O’Connell tenía ya mujer e hijos en Manchester, Inglaterra (a los que mandaba dinero), se casó con Ellen, que lo acompañaría en todas sus aventuras posteriores en España. Con el tiempo, abandonaría a su familia original.

En 1929 lo fichó el Oviedo, que estaba en la también joven Segunda División. Dos años después lo contrató el Betis, donde se consagraría de manera definitiva y se convertiría en uno de los mejores entrenadores de la historia del club verdiblanco.

En su primera temporada logró el ascenso a Primera. O’Connell supuso un cambio radical para el Betis: cambió la mentalidad, la forma de jugar, se adaptó perfectamente a la ciudad de Sevilla (donde fue rebautizado como don Patricio)… prueba de ello es que tan solo tres años después del ascenso, y con un presupuesto mucho menor, el Betis ganaría la Liga.

Mural dedicado a O’Connell en Belfast (GOOGLE STREET VIEW).

Aquel final de Liga de 1935 se lo jugaron Betis y Real Madrid en la última jornada. Los andaluces se las veían, curiosamente, ante el primer equipo español de O’Connell, el Racing. Cuenta una historia que el irlandés fue a ver a sus expupilos y les pidió que no fueran excesivamente competitivos, pero los racinguistas le respondieron que su presidente, José María de Cossío (el mítico escritor taurino), era madridista y les había primado por ganar al Betis. Sea como fuere, el Betis ganó 5-0 y se proclamó campeón.

Este gran resultado hizo que el Barcelona lo contratara. En su primer año, ganaron el campeonato de Cataluña y llegaron a la final de Copa. Pero en 1936, en España, estalló la Guerra Civil.

La guerra estalló en julio y Josep Sunyol, presidente del Barça, fue fusilado ese mismo mes de agosto. O’Connell estaba de vacaciones en su Irlanda natal. La directiva superviviente se puso en contacto con él y le dijo que entenderían si no regresaba a Barcelona. Pese a la guerra, Patrick O’Connell decidió volver a su puesto de trabajo.

La Liga estaba suspendida, pero el Barça siguió compitiendo en la Liga Mediterránea, con otros equipos de la costa este española que estaban en zona republicana. Pero eran tiempos difíciles y el dinero empezó a escasear, de tal manera que el Barcelona se arruinó y estaba al borde de la desaparición.

Un empresario catalán emigrado a México, Manuel Mas Serrano, ofreció al Barcelona una gira por México y Estados Unidos durante los años de guerra. O’Connell reunió a sus jugadores y les instó a tomar un barco y viajar a América. Allí jugaron ocho partidos. El dinero que el Barça hizo en esa gira salvó al club. Eso sí, de una comitiva de 20 personas que había viajado de Barcelona hacia México, sólo regresaron cuatro con O’Connell. El resto pidió asilo en el país azteca o en Estados Unidos.

La cosa había empeorado pero O’Connell siguió un año más, en el que el Barça ganó la Liga Catalana (ya no había suficientes equipos para llamarla Liga Mediterránea) y la Copa de Catalunya.

En 1940, ya acabada la guerra, regresó a Betis, que estaba en Segunda. De nuevo ascendió con él. En 1942 se fue al eterno rival, al Sevilla, donde estuvo entrenando tres temporadas. Fue en esa época en la que Ellen, su esposa en España, falleció. Tras una breve experiencia de nuevo en el Racing, O’Connell se quedó en Sevilla a vivir.

En 1949, en un viaje de la selección española a Inglaterra, un chico llamado Daniel O’Connell consiguió acercarse al seleccionador Guillermo Eizaguirre. Le preguntó si conocía a un entrenador irlandés llamado Patrick O’Connell. Eizaguirre le dijo que claro que lo conocía, y que vivía en Sevilla. Daniel no se lo pensó y viajó a la capital andaluza: iba a encontrar a su padre. Dio con él: Daniel se presentó como un sobrino y descubrió con amargura cómo su padre apenas mostró interés por su primera esposa o sus hijos, y regresó a Inglaterra.

Viviendo en Sevilla, las cosas empezaron a irle mal a Patrick O’Connell y se quedó en la ruina. El Betis llegó a organizar un partido benéfico en 1954 para ayudarle. Poco después, viajó a Londres para vivir con un hermano, pero su situación económica siguió resintiéndose hasta vivir casi en la indigencia. Su salud también se deterioró y el día 27 de febrero de 1959 falleció en una habitación de alquiler en una pensión en Saint Pancras, Londres. Tenía 71 años. Fue enterrado en una tumba anónima en el cementerio católico de St. Mary, en Kensal Green.

De él se pueden hallar homenajes en Belfast: un busto de bronce en el estadio Windsor Park y uno de esos típicos murales norirlandeses, en los que dos imágenes suyas, como jugador y técnico, comparten protagonismo con Messi, los escudos de los equipos que dirigió y su apodo en España: “Don Patricio”. Y tras muchos años de trabajo, justo hace un mes se inauguró en el Benito Villamarín otro busto dedicado a su memoria. En Twitter, además, podéis seguir en Twitter a los responsables de la iniciativa Patrick O’Connell Memorial Fund, con el objetivo de que la tumba del protagonista de hoy deje de ser anónima

Os dejo un vídeo homenaje a O’Connell y su paso por el Betis:

Hasta el miércoles.

Qué fue de… Jason McAteer: uno de los ‘Spice Boys’ del Liverpool de los 90

Cromo de McAteeer con el Liverpool (PANINI).

Cromo de McAteeer con el Liverpool (PANINI).

Vamos a hablar otra vez de la Premier League y lo vamos a hacer de un jugador que pasó por uno de los clubes más populares de la liga inglesa. Os hablo de Jason McAteer.

¿Quién era?: Un centrocampista irlandés de los 90 y la pasada década.

¿Por qué se le recuerda?: Por sus cuatro temporadas en el Liverpool, entre 1995 y 1999, y por formar parte del grupo de jugadores que la prensa de las islas bautizó como ‘Spice Boys’.

¿Qué fue de él?: Se retiró en 2007 en las filas del Tranmere Rovers de su ciudad natal. En la actualidad. Además de jugar en los veteranos del Liverpool, McAteer trabaja como comentarista televisivo. Ha trabajado para ESPN y ahora lo hace para la tele oficial del Liverpool.

¿Sabías qué…?: Nació en Inglaterra, pero jugó con la selección de Irlanda por sus orígenes.

– McAteer era uno de los ‘Spice Boys’. A finales de los 90 se produjo en el Reino Unido el boom  de las Spice Girls. Coincidiendo con este asunto, en Inglaterra y más en concreto en el Liverpool, surgió un grupo de jugadores que se hizo famoso no por su buen juego, sino por todo lo relacionado con ellos fuera de los terrenos. Eran David ‘Calamity’ James, Steve McManaman, Robbie Fowler, el ex oviedista Stan CollymoreJamie Redknapp y el propio McAteer. Eran famosos, ricos, tenían cochazos, salían en los tabloides, se acostaban con las modelos topless de esos tabloides, eran los ídolos de las quinceañeras… La imagen más icónica de los Spice Boys tuvo lugar en la final de la FA Cup del 96 (Liverpool-Manchester United, que ganaron estos últimos), cuando antes del partido, los ‘Spice Boys’ saltaron a darse un paseíto por el césped de Wembley ataviados con unos trajes Armani en color beige, repeinados y con gafas de sol, que se quedaron en la retina de la siempre maliciosa prensa inglesa, que criticó esa excesiva preocupación por el glamour y el bajo rendimiento de los chicos en el campo.

– Disputó con su selección los Mundiales de 1994 y 2002.

– En 2002 tuvo un duro enfrentamiento con su compañero de selección Roy Keane. El capitán del Manchester United la lió en la concentración de su equipo en Japón y tuvo un durísimo enfrentamiento dialéctico con el seleccionador a cuenta de las supuestas malas condiciones en las que estaba el equipo concentrado. McAteer se posicionó a favor del entrenador y eso le valió el enfrentamiento con Keane.

– La siguiente temporada, en un Sunderland-United (cuando McAteer jugaba en los Black Cats), Keane y él se las vieron tiesas durante el partido, y Keane acabó dándole un codazo en la cabeza a McAteer, por el que fue expulsado con roja directa.

– Poco antes de esa jugada, tuvieron otro roce en el que Keane le dijo a McAteer que le iba a arrancar la cabeza, a lo que McAteer le respondió que mejor lo escribiera en su próxima biografía.

– Keane y McAteer no han vuelto a hablarse.

– El gol más importante de McAteer fue con la selección irlandesa, ante Países Bajos, en la fase de clasificación para el Mundial de 2002, precisamente. Irlanda ganó 1-0, victoria fundamental para acudir al Mundial asiático.

– Aparecía en la portada del videojuego FIFA 96, junto a Ronald de Boer, en una imagen captada en otro Irlanda-Países Bajos.

– Mide 1,80 metros.

Biografía, palmarés, estadísticas: Jason Wynne McAteer nació el 18 de junio de 1971 en Tranmere, Reino Unido. Debutó como profesional en 1992 en el Bolton Wanderers. En 1995 desembarcó en el Liverpool, donde jugó hasta 1999. Luego pasó dos años en el Blackburn Rovers y en 2001 fichó por el Sunderland. En 2004 firmó por el Tranmere Rovers, donde se retiró tres temporadas después. Con la selección de la República de Irlanda jugó 52 partidos y marcó 3 goles.

Os dejo con el gol de McAteer en 2001 a Holanda:

Hasta mañana.