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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

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Quién fue… Payne Stewart: el golfista más excéntrico y su trágica muerte

Portada de la revista ‘Golf Tips’ dedicada a Stewart (GOLF TIPS).

Los jugadores de golf son personajes peculiares, pero el protagonista de hoy era uno de los que más destacaba. Sus sorprendentes atuendos lo convirtieron en uno de los golfistas más famosos del circuito. Por desgracia, un accidente se lo llevó. Es Payne Stewart.

William Payne Stewart nació el 30 de enero de 1967 en Springfield, Missouri. Su padre, Bill, fue jugador y llegó a participar en el US Open. Formado en Texas, debutó como profesional en 1981. Al año siguiente empezó a ganar sus primeros torneos.

Empezó a hacerse un nombre cuando en 1985 casi gana el Open Británico, quedando a solo un golpe del vencedor, el escocés Lyle. Justo ese año, su padre murió a causa de un cáncer.

Pero si algo hacía famoso a Stewart era su atuendo. Homenajeaba al uniforme clásico del jugador de golf con pantalones bombachos, calcetines de cuadros y gorras planas, todo ello de llamativos colores. Se decía que era el jugador del torneo con más ropa.

A partir de 1989, empezaron sus mejores tiempos. Ganó el campeonato de la PGA, su primer grande. Se metió en el top five del ránking mundial y en 1991 ganó el US Open. Además, desde 1987 fue un fijo en la Ryder Cup, que disputó cinco veces (con tres victorias). Era un fanático de este torneo, siendo además uno de los más provocadores jugadores y famoso por sus pullas: “Los europeos deberían ser nuestros caddies“, llegó a decir una vez.

Se consolidó como uno de los mejores jugadores del torneo y ya siendo un veterano, en 1999, ganó su tercer grande y su segundo US Open, batiendo a jugadores como Phil Mickelson, Tiger Woods y Vijay Singh. Era el tercer jugador en activo con mayores ganancias (más de 12 millones de dólares) y el número 1 de los Estados Unidos cuando ocurrió la desgracia.

El 25 de octubre de 1999, apenas un mes después de ganar la Ryder con Estados Unidos, Stewart tomó un vuelo en su avión privado para viajar de Orlando, donde residía, hasta Texas, donde tenía que disputar un torneo. Al poco de partir el vuelo, se perdió contacto con el piloto. Debido a la extraña situación, aviones F-16 se pusieron a su altura para averiguar que había ocurrido: las ventanillas estaban empañadas y el avión llevaba el piloto automático. Se empezó a sospechar con una despresurización de la cabina. El avión fue vigilado hasta que, sin combustible, se estrelló en Dakota del Sur, cuatro horas después de despegar. Todos los ocupantes, incluido Payne Stewart, perdieron la vida en el accidente. La investigación concluyó que, en efecto, un fallo humano provocó la despresurización de la cabina y la asfixia de los tripulantes.

Su muerte, que conmocionó al mundo del golf, dio pie a numerosos homenajes, desde un premio con su nombre al jugador que mejor respete las tradiciones de este deporte, campos con su nombre, estatuas o detalles como el que tuvo el californiano Rickie Fowler en el US Open de 2014, cuando adoptó un atuendo parecido al que llevaba siempre Stewart.

Os dejo con un vídeo didáctico de Stewart:

Quién fue… Maurice Flitcroft: el peor jugador de golf de la historia

Flitcroft, con su característico sombrero (YOUTUBE).

Vamos a cerrar la semana con una historia peculiar de un deportista que en realidad no lo era, pese a su empeño. Es Maurice Flitcroft.

Maurice Gerald Flitcroft nació el 23 de noviembre de 1929 en Barrow-in-Furness, una localidad costera del noroeste de Inglaterra. En realidad, su vida ‘deportiva’ comienza cuando tiene 47 años. Este operario de grúa en unos astilleros descubrió el golf ya maduro. Compró un libro sobre las reglas y un vídeo. Compró por correo medio juego de palos y empezó a practicar.

No era socio de ningún club, así que se vio obligado a practicar en la playa, o la zona de salto de longitud de una pista pública de atletismo. En el jardín de su casa enterró unas latas de café para practicar con el putter. Alguna noche, furtivamente, saltaba la valla para colarse en algún club de golf. Con este bagaje, Flitcroft decidió que quería jugar el Open Británico.

Pagó la cuota para participar en la ronda clasificatoria. Cuando tuvo que rellenar los datos con su hándicap, no lo hizo y puso que era profesional. Sorprendentemente, se le permitió participar en una de las rondas clasificatorias para The Open.

En su primer golpe, en palabras del rival que le tocó, Flitcroft agarró el palo “como si fuera a asesinar a alguien”. Su recorrido fue un completo desastre. Acabó con una tarjeta de 121 goles, 49 sobre el par. Era y es la peor tarjeta de la historia del Open Británico. Captó la atención de los medios, diciendo que su tarjeta se debió al lumbago y a la fibrosis, pero se supo que en realidad, era un impostor. Algunos medios llamaron a su madre, anciana. La mujer, pobre, preguntó a un periodista si es que su hijo había ganado el torneo.

Pero ni corto ni perezoso, volvió a solicitar, al año siguiente, su participación en el torneo. Le denegaron el acceso, claro. Lo siguió intentando, pero con pseudónimos. Logró entrar en 1984 como Gerald Hoppy, de nacionalidad suiza. A los nueve hoyos (con 63 golpes) lo pillaron y lo echaron. En 1990 volvió a ‘colarse’. Se había inscrito como Gene Paychecki, de Estados Unidos. En esta ocasión sólo jugó dos hoyos. Antes, en 1988, había sido invitado por un club de Michigan, Estados Unidos, para participar en un torneo, aprovechando su fama.

El resto de su vida vivió en Barrow, recibiendo cartas de admiradores. Falleció el 24 de marzo de 2007, por una infección pulmonar (siempre fue un fumador empedernido).

Os dejo un vídeo sobre Flitcroft:

Hasta mañana.

Atuendos para la historia. La dorada, la otra chaqueta del golf

Peter Senior

Peter Senior, último ganador de la chaqueta dorada (YOUTUBE).

Uno de los premios más originales del deporte es la chaqueta verde del Masters de Augusta, que como bien sabéis, desde hace unos días está en poder de un español, Sergio García. Pero la verde no es la única chaqueta del golf. En el hemisferio sur se entrega otra, pero dorada.

Es uno de los premios que recibe el ganador del Australian Masters, un torneo que se celebra en Melbourne.

Los seguidores del blog sabéis por qué el dorado (en realidad, amarillo) es el color nacional de Australia. Lo conté hace justo un año. El motivo es una planta, el zarzo dorado.

Pues el Masters de Australia de nuevo coge este color para la chaqueta del ganador del torneo.

La mayoría de los ganadores son australianos, aunque entre los ganadores hay famosos como los golfistas ingleses Ian Poulter y Justin Rose o el celebérrimo Tiger Woods. El último ganador es el veterano Peter Senior. Por cierto, en 2016 no se ha celebrado, porque se está rediseñando el torneo.

Así ganó Senior la última chaqueta dorada:

Hasta mañana.

Qué fue de… Jean van de Velde: la derrota más increíble de la historia del golf

Mítico momento en el que Van de Velde se mete en el agua en el British Open de 1999 (EFE).

Mítico momento en el que Van de Velde se mete en el agua en el British Open de 1999 (EFE).

Vamos a arrancar la semana con golf, en concreto con un jugador que protagonizó una de las más increíbles derrotas de la historia del deporte. Es Jean van de Velde.

¿Quién era?: Un golfista francés que es profesional desde finales de los 80.

¿Por qué se le recuerda?: Como os decía, por la increíble manera en la que perdió el British Open de 1999, cuando lo tenía todo de cara.

¿Qué fue de él?: Ya sabéis que los jugadores de golf siguen jugando siempre, aunque lejos de la élite. Van de Velde no es una excepción. Hasta hace unos días ha estad comentando el torneo de golf en los Juegos de Río para la televisión francesa y es también embajador de UNICEF.

¿Sabías qué…?: Esta fue la situación. Van de Velde llegaba líder al último hoyo (par cuatro) del British Open de 1999. Haciendo un doble bogey (dos sobre el par), era campeón. Lo tenía hecho. En anteriores rondas, había hecho birdie (uno bajo el par) en ese mismo hoyo. En su segundo golpe, la bola se le fue al público, a una zona de hierba muy alta. En el tercer golpe, la bola se le fue a un riachuelo. En una imagen inolvidable, Van de Velde se quitó los calcetines, los zapatos, se remangó los pantalones y se metió en el agua. Viendo que era casi imposible golpear la bola, decidió emplear un drop (una penalización de un golpe para sacarla del agua). Su quinto golpe fue al bunker. El sexto fue el ‘approach’ y finalmente embocó en el séptimo. Triple bogey que sirvió para que el escocés Paul Lawrie y el estadounidense Justin Leonard le empataran.

Van de Velde, en 2008 (WIKIPEDIA).

Van de Velde, en 2008 (WIKIPEDIA).

– En el desempate, Lawrie ganó el título y Van de Velde fue segundo.

– Se lo tomó con humor. Años después, en un anuncio de la marca de putters Never Compromise, Van de Velde volvió al campo de Carnoustie, donde se jugó el British Open del 99, para intentar resarcirse de su error. Lograba completarlo en tres golpes.

– Compitió en el equipo europeo de la Ryder Cup de 1999.

– En aquella ocasión perdió su partido individual.

– Es de origen belga.

– Su apellido significa ‘Del campo’.

– Sólo ganó dos títulos del circuito europeo, uno en 1993 y el otro 13 años después.

– Mide 1,80 metros.

– Está casado y tiene cuatro hijos.

Biografía, palmarés, estadísticas: Jean van de Velde nació en Mont-de-Marsan, Francia, el 29 de mayo de 1966. Profesional desde 1987. Ha ganado siete torneos del circuito.

El vídeo no podía ser otro:

Hasta mañana.

Trofeos, copas y medallas. La Jarra de Clarete, objeto de deseo del golf

Severiano Ballesteros sostiene la Jarra de Clarete tras ganar el British Open en 1984 (GTRES).

Severiano Ballesteros sostiene la Jarra de Clarete tras ganar el British Open en 1984 (GTRES).

El golf vuelve a protagonizar la sección de los trofeos. Es un deporte cuajado de tradiciones que casa muy bien con buenas historias para traer al blog. Hoy vamos a hablar de la Jarra de Clarete, el trofeo del British Open.

El British Open se celebra desde 1860. El trofeo original era el llamado Challenge Belt, un cinturón con una placa que, si se ganaba tres veces seguidas, pasaba a ser propiedad del ganador. Ocurrió en 1870 cuando el escocés Tom Morris lo logró. Así las cosas, había que buscar un nuevo trofeo.

Los tres clubes que entonces acogían de manera rotatoria, St. Andrews, Prestwick y Musselburgh, decidieron poner 10 libras cada uno para comprar un nuevo trofeo. Lo fabricó la firma Mackay Cunningham & Company, de Edimburgo, y era una jarra para vino.

En 1871 no se celebró el torneo, y en 1872 no estaba aún terminado el trofeo. Tom Morris ganó de nuevo y se le entregó una medalla, pese a lo cual su nombre fue el primero inscrito en la jarra. El primero en recibirlo fue otro escocés, Tom Kidd, en 1873.

En 1928 se creó otro trofeo igual, que es el que se entrega ahora, mientras que el original se conserva en el Museo de St. Andrews. El ganador disfruta del trofeo hasta poco antes de la siguiente edición, cuando la tiene que devolver. Se le da una réplica para conservarla.

El estadounidense Phil Mickelson, ganador en 2013, se bebió en la Jarra de Clarete un vino de 40.000 dólares por botella (GTRES).

El estadounidense Phil Mickelson, ganador en 2013, se bebió en la Jarra de Clarete un vino de 40.000 dólares por botella (GTRES).

La Jarra de Clarete, como buen trofeo del golf, tiene mil anécdotas detrás. Por ejemplo, en 1999 el francés Jean van de Velde estaba a punto de ganar el Open. Lo tenía tan cerca que, para ganar tiempo, se grabó su nombre en el trofeo. Pero Van de Velde hizo un triple bogey en el hoyo 18 y el escocés Paul Lawrie se llevó el torneo. La Jarra, que ha aparecido en varios billetes emitidos por el Banco de Escocia, suele ser llenada de algún licor para celebrarlo. Dependiendo de los gustos del ganador, su interior ha acogido champán, cervezas de todo tipo, vinos de 40.000 dólares (cosa de Phil Mickelson)… o Coca Cola (para los hijos de Stewart Cink).

Ganadores como Darren Clarke se dedicaron en su año de reinado a llevarla allá adonde fueran, mientras que Tiger Woods, en cambio, no la sacaba nunca de casa. Tampoco Sir Nick Faldo, que dormía junto a ella y que decía que solía despertarse por la noche para tocarla. Otra anécdota divertida la protagonizó en 1982 Tom Watson, que la abolló mientras entrenaba y que, lejos de pedir ayuda, decidió arreglarla en su propia casa sin que después nadie notara nada. Estas anécdotas, y alguna más, las podéis leer en esta entrada del portal Crónica Golf.

Os dejo con un vídeo (en inglés) sobre la historia del trofeo:

Hasta mañana.

Trofeos, copas y medallas: la chaqueta verde del Masters de Augusta

El último ganador del Masters de Augusta, Jordan Spieth, posa con la chaqueta verde (Archivo 20minutos).

El último ganador del Masters de Augusta, Jordan Spieth, posa con la chaqueta verde (Archivo 20minutos).

Seguimos con la sección de galardones y esta vez lo vamos a hacer con un muy especial, porque no es un trofeo, sino una prenda, lo que nos lleva a pensar que se trata de un deporte amante de las tradiciones como es el golf. Hoy vamos a hablar de la chaqueta verde del Masters de Augusta.

El Masters de Augusta (Georgia, Estados Unidos) es uno de los cuatro grandes torneos del año. Rodeado de grandes tradiciones, hay pocas imágenes tan icónicas como el momento en el que el gandor recige de manos del gandor del año anterior la chaqueta verde. Pero ¿por qué una chaqueta?

Los miembros del Augusta National Golf Club reciben, cuando se unen al club, una chaqueta verde. Es lo que les diferencia de los visitantes, ya que están obligados a llevarla en el interior del club. Desde 1949, al ganador del Masters se le galardona con una chaqueta (aunque no se le hace miembro del club). La entrega, como os decía antes, la hace el ganador del año anterior, excepto cuando el ganador repite victoria o el antecesor no está disponible. En estos casos, es el presidente del club el que le pone la chaqueta al campeón.

En 2002 Tiger Woods repitió victoria en Augusta. Por ello recibió la chaqueta de manos de Hootie Johnson, entonces presidente del club (Archivo 20minutos).

En 2002 Tiger Woods repitió victoria en Augusta. Por ello recibió la chaqueta de manos de Hootie Johnson, entonces presidente del club (Archivo 20minutos).

Las chaquetas verdes de los socios no pueden salir del club, excepto en el caso de los ganadores del Masters. Pasado un año de su victoria, tienen que devolverla al club. Es famoso el caso del sudafricano Gary Player, ganador en 1961, que no la devolvió. Player dio largas, puso excusas y finalmente, le permitieron no devolverla. Está expuesta en su museo.

Hasta el año 1967, la chaqueta la fabricaba la prestigiosa firma neoyorquina Brooks Brothers. Después, fue la firma Hamilton, de Cincinnatti (Ohio) la encargada de confeccionarla con lana especialmente extraída de una granja de Georgia. Normalmente, un ganador de varias ocasiones usa la misma chaqueta en cada victoria.

Os dejo un vídeo-documental sobre la chaqueta verde:

Saludos y hasta mañana.

Qué fue de… Annika Sörenstam: posiblemente, la número 1 del golf femenino

Annika Sörenstam, en el US Open de golf de 2004 (Archivo 20minutos).

Annika Sörenstam, en el US Open de golf de 2004 (Archivo 20minutos).

Pues seguimos la semana y volvemos a un deporte que hacía tiempo que no asomaba por el blog. En esta ocasión, no vamos a hablar de un jugador de golf, sino de una jugadora, posiblemente la mejor de todos los tiempos. Es Annika Sörenstam

¿Quién era?: Una jugadora sueca de golf de los 90 y la pasada década.

¿Por qué se le recuerda?: Pues como os decía, por ser una de las mejores, si no la mejor jugadora de la historia, ya que es la que más triunfos ha logrado, diez de ellos majors.

¿Qué fue de él?: Se retiró en 2008. En la actualidad es empresaria. Diseña campos de golf, tiene una academia en Florida, tiene su propia línea de ropa, una de perfume y su propia línea de vinos. La podéis seguir en Twitter.

¿Sabías qué…?: De niña fue una gran deportista: fue una de las mejores jugadoras infantiles de tenis de Suecia, jugó al fútbol y fue una destacada esquiadora juvenil.

– Empezó a jugar al golf con 12 años.

– Su hermana Charlotta también es jugadora profesional. Tras años menor que Annika, empezó a jugar al golf con ella.

– Estudió en Estados Unidos, en concreto en la Universidad de Arizona.

Sörenstam, en 2008 (WIKIPEDIA).

Sörenstam, en 2008, en uno de sus últimos torneos como profesional (WIKIPEDIA).

– Tiene doble nacionalidad sueca y estadounidense. Su marido es Mike McGee, que maneja sus empresas. Tienen dos hijos.

– Su suegro, Jerry McGee, fue también jugador profesional.

– Se declara atea.

– Durante tres años consecutivos, fue elegida mejor deportista del mundo elegida por Associated Press.

– Se ha mostrado siempre en contra de que las mujeres participen en torneos masculinos.

– Con 22 millones de dólares, es la jugadora de golf que más dinero ha ganado.

Biografía, palmarés, estadísticas: Annika Sörenstam nació en Bro, Suecia, el 9 de octubre de 1970. Debutó como profesional en 1992 y se retiró en 2008. En ese periodo ganó 93 torneos, de los que diez fueron majors.

Os dejo con un vídeo dedicado a la gran Annika:

Hasta mañana.

 

Quién fue… ‘Babe’ Zaharias: deporte que practicó, deporte en el que triunfó

Babe Zaharias, jugando al golf en 1947 (WIKIPEDIA).

Babe D. Zaharias, jugando al golf en 1947 (WIKIPEDIA).

Pues tras la pausa navideña (¿todo bien? Espero que sí) vamos a cerrar esta semana con un artículo sobre una de esas superdeportistas de antaño (esta historia, aun siendo más moderna, quizá os recuerde a la de Lottie Dod), a la que no le bastaba una disciplina para destacar. Es ‘Babe’ Didrikson Zaharias.

Port Arthur, Texas, 26 de junio de 1911. El matrimonio de noruegos formado por Ole y Hannah Didriksen tiene a su tercera hija nacida en Estados Unidos, adonde habían llegado años antes desde Europa. La llaman Mildred Ella. La pequeña Mildred enseguida destaca por sus aptitudes como deportista y en cambio, demuestra que los estudios no son lo suyo. Es una loca del deporte. En sus años escolares practica baloncesto, atletismo, golf, béisbol, tenis, natación, buceo, boxeo, voleibol, balonmano, bolos, billar, patinaje y ciclismo. Y todo se le da bien. “¿Hay algo a lo que no juegues?”, le preguntaron una vez. “Sí, a las muñecas”, respondió ella. Siendo una niña se ganó el sobrenombre de ‘Babe’, después de que un partido de béisbol lograra cinco ‘home runs’.

En 1930 empezó a jugar al baloncesto en Dallas, donde también empezó a trabajar como secretaria. Además, tuvo contactos más serios con el atletismo, algo sorprendente, porque sólo dos años después, inscribiría su nombre en la historia. Con el apellido modificado a Didrikson, nuestra heroína participó en tres pruebas de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1932. Ganó dos oros: jabalina y 80 metros vallas (con récord del mundo), y una plata: salto de altura.

Como era ‘culo de mal asiento’, en 1933 se buscó otra ocupación: el golf. En 1935 ganó el campeonato amateur de Texas y en enero de 1938 se convirtió en la primera mujer en participar en el Open de Los Ángeles, un torneo del circuito de la PGA. Ese año fue en el que conoció a George Zaharias, un competidor de lucha libre de origen griego que se convirtió en el manager de ‘Babe’. Once meses después, se casaron. ‘Babe’ añadió Zaharias a su apellido.

George y 'Babe' Zaharias, tras un torneo de golf (YOUTUBE).

George y ‘Babe’ Zaharias, tras un torneo de golf (YOUTUBE).

Se convirtió en una celebridad y fue una de las deportistas más famosas de Estados Unidos en la década de los 40. Se convirtió en la mejor jugadora de golf del planeta, ganando torneos en su época de amateur (el US Open y el British Ladies) y en su época de profesional (hasta cinco majors, como el US Women’s Open, el Campeonato del Mundo y el Open All-American). Fue a principios de los 50 cuando conoció a Bettie Dodd, una jugadora de golf que competía junto a ‘Babe’ y con la que al final acabó mantiendo una relación (si bien nunca reconocida).

En 1953, a ‘Babe’ Didrikson Zaharias se le diagnosticó un cáncer de colon. Fue operada y regresó a la competición, pero en 1955 se volvió a reproducir y el 27 de septiembre de 1956, cuando sólo contaba con 45 años, esta polifacética heroína del deporte estadounidense falleció en Galveston, Texas.

Su legado sigue vivo. La cadena ESPN la nombró décima mejor deportista norteamericana del siglo XX (y primera mujer de la clasificación), mientras que la agencia AP, en la misma clasificación, la nombró novena. Forma parte del Salón de la Fama de la LPGA y tiene un museo con su nombre en Beaumont, Texas, donde también hay un campo de golf y un torneo con su nombre. Además, en 1981, el servicio postal de Estados Unidos sacó un sello con su imagen.

Os dejo con un vídeo de imágenes de la gran ‘Babe’:

Buen fin de semana. Volvemos el lunes.

Quién fue… Lottie Dod: niña prodigio y superheroína deportiva de la Inglaterra victoriana

Lottie Dod, en 1891, con 20 años de edad (WIKIPEDIA).

Lottie Dod, en 1891, con 20 años de edad (WIKIPEDIA).

No nos vamos de Inglaterra ni de la era victoriana para hablar de otra gran mujer deportista. Ya sabéis que adoro esta época de la historia. Por eso, me pregunto a mí mismo cómo no he sacado antes este artículo. La protagonista de hoy es una auténtica pasada. Es Lottie Dod.

El 24 de septiembre de 1871 nace en Babington, a apenas 8 kilómetros de Liverpool, Charlotte Dod. Es hija de Joseph y Margaret Dod, un matrimonio muy rico. Joseph Dod es un importante empresario del algodón. Son tan poderosos que ninguno de los cuatro hijos de la pareja (Charlotte -a la que ahora ya llamaremos Lottie-, Annie, Willy y Tony) tuvo que trabajar nunca. La familia, además, tenía pedigrí. Un antepasado, Sir Anthony Dod, fue el comandante de los arqueros de Inglaterra en la famosa Batalla de Agincourt (1415). Su acomodada situación, con tutores personalizados, les permitió volcarse en el deporte. Annie Dod practicaba tenis, golf, patinaje y billar. Willy Dod, haciendo honor a sus antepasados, era un excelente arquero. Y Tony Dod fue también arquero, jugador de tenis y de ajedrez.

En 1880, los Dod construyen dos pistas de hierba para tenis junto a su mansión. El tenis era un deporte reciente (su versión actual, claro está) y se hizo muy popular entre las clases altas. Fue en estas pistas de casa donde la pequeña Lottie se aficionó al tenis. Dos años después, entró en un club de Birkenhead.

Sus primeros torneos los jugó formando pareja de dobles con su hermana Annie y de dobles mixtos con su hermano Tony. En 1885, una Lottie Dod de 14 años logró sus primeras victorias, junto a sus hermanos, en el torneo de Waterloo. La prensa de la época ya destacaba sus cualidades para el tenis.

Sus triunfos siguieron, logrando proclamarse campeona del Oeste de Inglaterra, de un torneo en Dublín y del torneo del Norte de Inglaterra. Gracias a estos resultados, se animó a participar, en 1887, en Wimbledon. El número de participantes era escaso, eso sí, pero Lottie Dod logró plantarse en la final y vencer a la campeona del año anterior, Blanche Bingley, por 6-0 y 6-2. Tenía 15 años y 285 días. Aún hoy, sigue siendo la ganadora más joven de la historia de Wimbledon.

Al año siguiente, se repitió la final y de nuevo ganó Lottie Dod, esta vez por un doble 6-3, haciendo gala además de un juego totalmente revolucionario para la época, empuñando la raqueta de una manera parecida a como se hace hoy en día. En 1889 y en 1890, Lottie Dod no participó en Wimbledon (tened en cuenta que no era aún deporte profesional, era más bien un hobby. Por ejemplo, en 1889 no estuvo porque estaba de viaje de placer con su familia por Escocia).

Pero regresó en 1891 y de nuevo se enfrentó en la final a Blanche Bingley (que se había casado y se había convertido en Blanche Hillyard) por 6-2 y 6-1. La final se repitió por cuarta vez en 1892 y de nuevo ganó Dod por un doble 6-1. Y Lottie Dod ganó su quinto torneo de Wimbledon en 1893, de nuevo ante su eterna rival, esta vez en tres sets: 6-8, 6-1 y 6-4.

Como véis, el palmarés tenístico de Lottie Dod ya es de por sí destacado: sólo perdió cinco partidos en su carrera, y sólo uno de ellos después de los 15 años. Pero es que no sólo jugaba al tenis.

Lottie Dod, en un partido de tenis de fecha desconocida (WIKIPEDIA).

Lottie Dod, en un partido de tenis de fecha desconocida (WIKIPEDIA).

En invierno era asidua a Saint Moritz, donde practicó patinaje sobre hielo, esquí, curling y montañismo, llegando a coronar dos cimas de 4.000 metros junto a su hermano Tony. Además, en 1897 empezó a practicar hockey sobre hierba. Fundó un club del que era capitana y mejor jugadora y con el que nunca perdió un partido. En 1899 fichó por el Cheshire County, lo que le permitió ser internacional y representar a Inglaterra por primera vez en marzo de ese año. Unos problemas de espalda la retiraron de este deporte.

Al mismo tiempo, Lottie Dod también se interesó por el golf, un deporte que había empezado a practicar a los 9 años, como el tenis, pero que quedó en un segundo plano por la raqueta. Allá por 1894, el golf volvió a atraerla y participó en el Campeonato Británico. En 1898 y 1900 llegó a ser semifinalista de este torneo y en 1904 lo ganó, convirtiéndose en la única mujer que ha sido campeona británica de tenis y de golf, hito que, evidentemente, nadie más ha logrado.

Tras la muerte de su padre en 1905 (su madre había muerto en 1901), los hermanos Dod vendieron su mansión y compraron otra en Berkshire, donde instalaron un campo de prácticas de tiro con arco, un deporte que, como os he dicho antes, consideraban como algo propio de la familia. Bueno, pues en 1906, Lottie Dod ganó su primer torneo de tiro con arco. Sus buenas actuaciones le permitieron entrar en el Equipo Olímpico de Gran Bretaña para los Juegos de Londres 1908 y en esa cita logró la medalla de plata. Su hermano Willy, además, ganó el oro en la prueba masculina. Y en 1910, Lottie estuvo a punto de ganar el campeonato británico, lo que hubiera supuesto ser campeona de Reino Unido en tres deportes diferentes.

A partir de 1911 empezó a perder interés en el deporte y, poco después, estalló la I Guerra Mundial, en la que Lottie Dod participó como enfermera de los Fusileros Reales, si bien no ejerció fuera de territorio inglés. Fue condecorada por la Cruz Roja por haber trabajado más de 1.000 horas durante el conflicto.

Acabada la Gran Guerra, Lottie Dod, que nunca se casó, vivió con su hermano Willy en Londres y en Devon, y todos los años acudía a presenciar el directo el torneo de Wimbledon. El 27 de junio de 1960, Lottie Dod falleció en una residencia de la localidad de Sway, en Hampshire. Tenía 88 años. En el momento de su muerte, estaba acostada en la cama, escuchando por la radio la retransmisión de los partidos de Wimbledon, el torneo que esta mujer, tenista, patinadora, escaladora, golfista y arquera y medallista olímpica, ganó cinco veces.

Que paséis un buen fin de semana.

Quién fue… Althea Gibson: mujer, afroamericana y campeona

Althea Gibson, en 1956 (WIKIPEDIA).

Althea Gibson, en 1956 (WIKIPEDIA).

Este nombre, el de la protagonista de hoy, faltaba en este blog. Son varios los artículos que he escrito acerca de deportistas que lograron romper las barreras raciales e inscribir su nombre en la historia. El de hoy es otro de ellos. Con más valor si cabe, puesto que en esta ocasión hablamos de una mujer. Os hablo de Althea Gibson.

Althea Gibson nació el 25 de agosto de 1927 en Silver, en el condado de Clarendon, Carolina del Sur. Sus padres eran Daniel y Annie Bell Gibson, que trabajaban en una finca algodonera. Con la Gran Depresión, los Gibson se trasladaron a Nueva York, en concreto al barrio de Harlem, donde Althea se crió. Fue en esa barriada donde la joven Althea empezó a jugar al tenis o, para ser más exactos, al pádel (o una forma primitiva de él). Con 12 años, se proclamó campeona de Nueva York.

En 1940, en su vecindario se hizo una colecta (un crowdfunding, que dicen ahora) para que Althea Gibson pudiera acudir a una academia de tenis. Entró en 1941 y ese mismo año se proclamó campeona de Nueva York. En 1944 y 1945 ganó los campeonatos nacionales de su categoría y en 1947 ganó el campeonato americano absoluto.

Su carrera dio un avance importante cuando Walter Johnson, un médico que también fue el mecenas de Arthur Ashe, se interesó por ella. Logró federarla y consiguió entrar en la Florida Agricultural and Mechanical University.

En 1950, se convirtió en la primera afroamericana (de cualquier sexo) que recibió una invitación para jugar el US Open, gracias, entre otras cosas, a una campaña promovida por la American Tennis Association. Cayó en segunda ronda, pero su presencia atrajo mucha atención de los medios de comunicación. En 1951, tras ganar su primer torneo (el Campeonato del Caribe, en Jamaica), participó en Wimbledon por primera vez. Era la primera jugadora negra que competía en la hierba del All England Lawn Tennis Club.

Tras una exitosa gira por Asia, en 1956 Althea Gibson rompió otra barrera, convirtiéndose en la primera jugadora de color en ganar un título de Gran Slam. Fue en París, y fue Roland Garros. Era el aperitivo de lo que ocurriría un año después, cuando Gibson se convirtió en la primera jugadora negra en ganar Wimbledon, y en la primera que recibía el trofeo de manos de la reina Isabel II. Fue homenejada y condecorada por la ciudad de Nueva York, un presagio, porque en esa ciudad, unos meses después, ganaría su primer US Open.

Pero no es sólo eso, porque al año siguiente repitió tanto en Londres como en Nueva York. Era la indiscutible número uno del mundo. Se convirtió en la primera mujer negra que ocupó las portadas de Sports Illustrated y Time.

Para que una mujer negra volviera a ganar Wimbledon tuvieron que pasar 43 años. Fue Serena Williams la que lo logró en 1999. La propia Serena le escribió una carta a Althea Gibson antes de lograrlo.

Estatua de bronce de Althea Gibson en Newark, Nueva Jersey (WIKIPEDIA).

Estatua de bronce de Althea Gibson en Newark, Nueva Jersey (WIKIPEDIA).

El problema es que en aquella época, los tenistas no se hacían ricos. El amateurismo primaba. La propia jugadora lo explicaba así: “Ser la reina del tenis es bueno, pero no te puedes comer una corona“. Así que Althea Gibson decidió convertirse en profesional. Por desgracia para ella, el profesionalismo de aquella época nada tenía que ver con el de ahora. Se limitaba a exhibiciones y torneos de menor categoría deportiva. Así, empezó a combinar el tenis con otras actividades: Althea Gibson era una excepcional cantante y además, tocaba el saxofón. Ofreció conciertos y además, se hizo comentarista deportiva.

Como su vida en el tenis empezaba a encontrar término, se pasó al golf en 1964. Se convirtió en jugadora profesional, pero vivió con más dureza las dificultades de ser afroamericana. Fue excluida de muchos torneos por ser negra y en algunos de los que la aceptaban, se veía obligada a cambiarse en el coche porque tenía prohibido, por el color de su piel, entrar el Club de Campo. Su puesto más alto en el ránking como jugadora de golf fue el 27 en 1966. Dejó el golf en 1978.

Regresó al tenis, pero lo hizo como entrenadora. Era la cara visible de un proyecto financiado por Pepsi para buscar talentos en barrios desfavorecidos. Además, desde finales de los 70 a principios de los 80 ocupó algunos cargos funcionariales en Nueva Jersey, todos relacionados con el deporte. A finales de los 80, Althea Gibson sufrió dos hemorragias cerebrales y en 1992, un infarto. Sobrevivió a estas experiencias, pero se quedó arruinada por los gastos médicos. Pidió ayuda a las diferentes asociaciones tenísticas de su país, pero ninguna de ellas se la prestó. Fue gracias a la tenista británica Angela Buxton, excompañera suya de dobles, como Althea Gibson pudo recaudar fondos, mediante un llamamiento que Buxton hizo a los jugadores y exjugadores profesionales.

Con su salud francamente deteriorada y tras sufrir otro infarto a principios de 2003, el 28 de septiembre de ese año Althea Gibson fallecía a los 76 a causa de una infección respiratoria y otra en la vejiga. Sus restos reposan en el cementerio de Rosedale, en Orange, Nueva Jersey.

Tras su muerte, han ido llegando reconocimientos varios. Desde un sello del servicio postal de Estados Unidos hasta una cátedra con su nombre en su Alma Máter, pasando por una estatua de bronce en su honor o su presencia en el Salón de la Fama del deporte femenino en Estados Unidos.

En definitiva, un nombre de esos que se debe olvidar. Os dejo con un documental sobre ella:

Que paséis un buen fin de semana.