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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

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Qué fue de… David Jenkins: el atleta condenado por tráfico de anabolizantes

Jenkins (d), en una carrera (YOUTUBE).

Vamos a hablar hoy de un atleta que pasó por la cárcel por sus trapicheos con sustancias dopantes. Es David Jenkins.

¿Quién era?: Un atleta británico de los 70 y los 80.

¿Por qué se le recuerda?: Pues por ser medallista olímpico con el equipo británico de 4×400 y campeón de Europa de la distancia.

¿Qué fue de él?: Jenkins se retiró del atletismo a principios de los 80. Desde antes incluso de retirarse empezó a trabajar fuera de las pistas. Tuvo un cargo de responsabilidad en Reebok, y fue uno de los introductores de la marca de Bolton en Estados Unidos. A finales de los 80 creó una empresa de suplementos de nutrición, y desde entonces se ha dedicado a negocios de este sector (barritas de proteínas, batidos, etc.).

¿Sabías qué…?: Nació en Trinidad y Tobago, donde su padre trabajaba en una refinería de petróleo.

Imagen reciente de Jenkins (WIKIPEDIA).

– Criado en Edimburgo, a nivel internacional representó a Gran Bretaña y en Juegos de la Commonwealth, a Escocia.

– Durante 12 años ostentó el récord británico de los 400 metros.

– En 1987 fue condenado por traficar con anabolizantes para introducirlos en Estados Unidos, por un valor de 100 millones de dólares.

– Sólo pasó 10 meses en prisión.

– Al salir de la cárcel fundó una empresa de nutrición deportiva.

– Tras retirarse, admitió haberse dopado durante su carrera profesional.

– Un hermano suyo llamado Roger también fue atleta y se dedica al sector financiero. Durante algunos años, cuando fue directivo del Barclays Bank, fue el banquero mejor pagado de la City londinense.

– David Jenkins reside actualmente en California.

– Ha sido socio de Dan Duchaine, un famoso culturista estadounidense considerado como el ‘gurú de los esteroides’.

Biografía, palmarés, estadísticas: David Andrew Jenkins nació el 25 de mayo de 1952 en Pointe-à-Pierre, Trinidad y Tobago. En su palmarés tiene la plata olímpica del 4×400 en los Juegos de Múnich 72, dos oros y una plata olímpicas y una plata y un bronce en una Universiada, entre otros logros.

Quién fue… David Burghley: el ‘lord’ que fue oro olímpico y testigo del ‘Black Power’

David Burghley, en 1924 (WIKIPEDIA).

Vamos a cerrar la semana con atletismo y lo vamos a hacer de la mano de un atleta del primer tercio del pasado siglo, que muchos años después de sus éxitos tendría cierto protagonismo en una de las escenas más famosas de la historia del olimpismo. Es David Burghley.

David George Brownlow Cecil nació el 9 de febrero de 1905 en Stamford, Inglaterra. Era el hijo mayor de William Thomas Brownlow Cecil, también conocido como Lord Burghley o marqués de Exeter.

El joven David, que adoptó el nombre de su título nobiliario (convirtiéndose en David Burghley), estudió en Suiza y en Eton, para luego ingresar en Cambridge.

Fue en esta universidad donde empezó a competir en atletismo. En Cambridge coincidió con el mítico Harold Abrahams, uno de los atletas que inspiró la película Carros de Fuego. En la película hay una escena en la que Abrahams y un joven estudiante aristócrata se retan en una peculiar carrera: recorrer el patio central del Trinity College antes de que el reloj de esta casa marcara las doce campanadas, hecho que nadie había logrado. En la película, Abrahams lo consigue por delante de su amigo el aristócrata. Esta escena es una adaptación muy libre de lo que ocurrió en realidad: que fue David Burghley el que disputó ese reto y el que logró batirlo. De hecho, Harold Abrahams nunca lo intentó. Cuando la película se rodó, Burghley se enteró de la ‘manipulación’ de los guionistas y no dio su consentimiento al uso de su nombre, así que se inventaron un personaje: lord Andrew Lindsay, que está inspirado en el protagonista de hoy.

Lord Burghley, con chaqueta roja, en el famoso momento de la protesta del ‘Black Power’ (WIKIPEDIA).

Más allá de esta anécdota, os contaré que David Burghley era especialista en vallas, y acudió a los Juegos de París de 1924 con el equipo británico, aunque quedó eliminado en la primera fase de los 110 metros vallas. Cuatro años después repitió en Amsterdam 1928. Quedó fuera de la final de los 110 vallas, pero ganó el oro en la prueba de los 400 vallas, superando a los favoritos, los estadounidenses.

En 1931 fue elegido miembro del Parlamento, lo cual no impidió que en 1932 participara en los Juegos de Los Ángeles, donde sumó una medalla olímpica más: la plata en los 4×400. En 1933 fue elegido miembro del COI y en 1936, de la Asociación Olímpica Británica. Combinó cargos políticos con deportivos. Así, fue gobernador de las Bermudas y durante muchos años, presidente de la IAAF, la Federación internacional de Atletismo. Precisamente gracias a este cargo protagonizó otra de sus curiosas anécdotas.

Lord Burghley fue uno de los encargados de entregar las medallas de la prueba de los 200 metros lisos en los Juegos de México 1968. Esa entrega fue muy especial porque Tommie Smith, oro, y John Carlos, bronce, desafiaron al establishment subiendo al podio descalzos, bajando la cabeza y alzando un puño enguantado en negro como muestra de lo que se llamaría ‘Black Power’ o movimiento por los derechos de los afroamericanos. Posteriormente, preguntado por la prensa por qué pensó cuando vio a los atletas americanos con guantes negros, Burghley respondió con perfecta flema británica: “Pensé que se habían herido en la mano”.

Lord Burghley falleció el 22 de octubre de 1981 en Stamford, a los 76 años de edad.

Espero que os haya gustado esta historia. Hasta el miércoles.

Quién fue… Sam Mussabini: el fabricante de medallistas olímpicos

Retrato de Mussabini (WIKIPEDIA).

El año pasado os hablé en este blog de uno de los héroes de la película Carros de Fuego. En concreto, de Harold Abrahams, atleta que logró el oro en los Juegos de París de 1924 en los 100 metros lisos. En aquella ocasión os hablé del protagonista de hoy, que fue uno de los artífices de aquella victoria. En efecto, os voy a hablar hoy del fabricante de medallistas olímpicos Sam Mussabini.

El 6 de agosto de 1867 nació en Blackheath (Londres), Scipio Africanus Mussabini. Nació en una familia de origen sirio, turco, italiano y francés. Su padre era periodista y Sam, como se le llamaba afectuosamente, se educó en Francia. Al regresar a Inglaterra siguió los pasos profesionales de su padre y se hizo periodista. En la década de los 90 se empleó como corredor de cortas distancias, y a mediados de esa época se convirtió en entrenador deportivo, lo que compaginaba con su profesión. Además, era un consumado jugador de billar y llegó a escribir un libro sobre este juego, además de dirigir una revista especializada y ser árbitro.

Se puede considerar que Mussabini fue uno de los primeros entrenadores modernos, en tanto aportó a su tarea novedosas técnicas, como por ejemplo, el uso de la fotografía para analizar el movimiento de sus pupilos. Esta idea surgió de su trabajo como periodista.

Como os decía, su primera experiencia llegó en 1894, y fue a cargo de la compañía Dunlop para entrenar al ciclista Bert Harris, al que consiguió hacer campeón de su país. Con los atletas empezó a trabajar ya arrancado el siglo XX. Uno de sus primeros pupilos fue el sudafricano Reggie Walker, al que formó de cara a los Juegos de Londres de 1908. Fue su primer éxito, ya que Walker ganó el oro en los 100 metros lisos. Cuatro años después, en 1912, se hizo cargo de Willie Applegarth, un atleta que compitió en distancias cortas en los Juegos de Estocolmo. También tuvo éxito con él, porque logró el oro en el 4×100 para Gran Bretaña y el bronce en los 200 metros.

Sam Mussabini, junto a Willie Applegarth en 1912 (WIKIPEDIA).

En 1913 fue nombrado entrenador de un club de atletismo, los Polytechnic Harriers, cargo que no dejaría ya hasta su muerte.

Para los Juegos de 1920 tenía dos pupilos. Eran Albert Hill, mediofondista, y Harry Edward, esprínter. Y también triunfaron: Hill logró el oro en los 800 metros y en los 1.500, mientras que Edward se hizo con el bronce en los 100 metros.

Cuatro años después, en 1924, llegó el éxito que más famoso hizo a Mussabini. Se hizo cargo del joven judío Harold Abrahams en 1923, a petición del propio atleta. Tras trabajar con él decidió que debía centrarse en la prueba de los 100 metros en los Juegos de París, en lugar de la de 200 metros. Tras perfeccionar su salida y su zancada, Abrahams ganó contra todo pronóstico la prueba de los 100 metros lisos.

Menos de tres años después, el 12 de marzo de 1927, Mussabini fallecía debido a complicaciones de la diabetes que sufría. Un año después, en los Juegos de Amsterdam, todavía hubo pupilos suyos que ganaron medallas.

Sam Mussabini, que fue encarnado por Ian Holm en Carros de fuego, da nombre a un premio que se otorga cada año al mejor entrenador británico del año. Además, desde 2011 pertenece al Salón de la Fama del Atletismo británico.

Por último, os dejo con la frase más famosa de Mussabini, que a la vez era su principal consejo a sus atletas: “Piensa sólo en dos cosas: la pistola y la cinta. Cuando escuches la primera, corre con todas tus fuerzas hasta que rompas la segunda”.

Espero que os haya gustado el post. Hasta el miércoles.

Quién fue… Philip John Noel-Baker: la única persona que fue medallista olímpico y premio Nobel

Noel-Baker, en los Juegos de Amberes en 1920 (YOUTUBE).

Para un deportista, ser medallista olímpico es uno de los mayores logros posibles. Para un político, ser premio Nobel de la Paz es una hazaña al alcance de pocos. Hoy os voy a hablar de una persona que logró ambas cosas. Es Philip John Noel-Baker.

El 1 de noviembre de 1889 nacía en Brondesbury Park, Londres, Philip John Noel-Baker. Era el sexto hijo de los siete que tuvieron la pareja formada por el canadiense Joseph Allan Baker, ingeniero y político del Partido Liberal, y la escocesa Elizabeth Balmer Moscrip.

Estudió en Cambridge, donde tuvo sus primeros contactos con el atletismo. De hecho, fue presidente del Cambridge University Athletic Club.

En 1912 participó en sus primeros Juegos Olímpicos, en Estocolmo, en las pruebas de 800 y 1.500 metros. En esta última distancia fue finalista. En la Primera Guerra Mundial estuvo en Francia e Italia, como conductor de ambulancias.

En 1920, ya en su madurez como deportista, acudió como abanderado del equipo británico a los Juegos de Amberes. También compitió en 800 y 1.500. En esta distancia logró la medalla de plata, al entrar por detrás de su compatriota Albert Hill. Cuatro años después acudiría como capitán a los Juegos de París, pero sin competir.

Noel-Baker, en 1942 (WIKIPEDIA).

Fuera del aspecto deportivo, Noel-Baker vivió de cerca la fundación de la Liga de las Naciones, puesto que fue asistente de su primer secretario general. En 1924 fue nombrado responsable de relaciones internacionales de la Universidad de Londres, cargo que ocupó hasta 1929, año en el que fue elegido diputado por el Partido Laborista.

En 1937, fue elegido miembro del Comité Nacional Ejecutivo del Partido Laborista y durante la II Guerra Mundial ocupó el cargo de secretario parlamentario del Ministerio de Transporte de Guerra, y posteriormente ministro de Asuntos Exteriores. Tras la guerra fue secretario de Estado del Aire y secretario de Estado de Relaciones con la Commonwealth.

En 1948 asumió la dirección de la organización de los Juegos Olímpicos de Londres. Luego fue ministro de Energía y Combustible. Formó parte de la delegación británica que participó en la fundación de las Naciones Unidas y fue secretario general del Partido Laborista. En los años 50 luchó activamente por el desarme nuclear multilateral, esfuerzos por los que en 1959 se le concedió el premio Nobel de la Paz. En 1977 fue nombrado barón y siguió con su activismo antinuclear hasta su muerte, el 8 de octubre de 1982 en Westminster.

Hasta el miércoles.

Zapatillas legendarias. Las Puma Suede: el calzado de los olímpicos del ‘Black Power’

Ejemplar de Puma Suede (PUMA).

Hoy vamos a hablar de otras zapatillas míticas, que hoy se usan como atuendo urbano pero que en su día eran propias del deporte del atletismo. Las Puma Suede.

Estamos hablando de las zapatillas más icónicas de Puma, la marca alemana nacida de la mente de Rudi Dassler, el hermano de Adi Dassler fundador de Adidas. A finales de la década de los 60, la firma crea las Suede, una zapatilla que como principal característica presentaba una gruesa suela de goma y una confección en ante.

Las zapatillas, como otras de sus rivales, tuvieron un primer gran escaparate en los Juegos Olímpicos de México. Y fue precisamente en este escenario donde se hicieron muy famosas, porque tuvieron cierto protagonismo en una de las imágenes más famosas de la historia del olimpismo.

Fue en la ceremonia de entrega de medallas de los 200 metros lisos, el 17 de octubre. El ganador fue el estadounidense Tommie Smith. Segundo fue el australiano Peter Norman y tercero el también estadounidense John Carlos. Como seguramente recordaréis, Smith y Carlos eran partidarios del movimiento ‘Black Power’ a favor de los derechos de los afroamericanos, y cuando sonó el himno de Estados Unidos, alzaron sus puños enguantados y agacharon la cabeza para mostrar su protesta. Fue un escándalo mayúsculo (más detalles de su historia, en el artículo que les dediqué en 2013).

La cuestión es que alzar el puño y agachar la cabeza no fueron los únicos gestos simbólicos de los atletas. Carlos llevaba un collar de cuentas que simbolizaba a aquellos afroamericanos que murieron colgados, linchados o en los barcos que transportaban esclavos de África a América, mientras que Smith llevaba una bufanda negra, que representaba el orgullo de su raza. Además, iban descalzos, con calcetines negros, para simbolizar la pobreza de los negros. ¿Y sus zapatillas? Pues junto a ellos en el podio. Y sí, lo habéis adivinado. En ambos casos eran unas Puma Suede negras.

De hecho, Tommie Smith subió al podio con ellas en la mano y las alzó al cielo de México DF.

Más allá de este hecho histórico, las Puma Suede son famosas por ser una de las primeras zapatillas que tuvieron a una estrella del deporte como imagen principal. Fue el jugador de baloncesto Walt Frazier, que fue quien impulsó una variación de las Suede llamadas Puma Frazier.

Posteriormente, las Suede de Puma han sido una de las zapatillas más comúnmente vinculadas a la cultura urbana, el hip hop o el grafiti. Actualmente, la variedad de colores es amplísima.

Espero que os haya gustado el artículo. Hasta mañana.

Qué fue de… Andreas Thorkildsen: el ‘Beckham’ noruego fue bicampeón olímpico

Thorkildsen, en 2012 (WIKIPEDIA).

Vamos a seguir esta semana con un atleta de una de las disciplinas de lanzamiento, que fue el gran dominador durante años. Es Andreas Thorkildsen.

¿Quién era?: Un lanzador de jabalina noruego de finales de los 90 hasta esta misma década.

¿Por qué se le recuerda?: Por ser doble campeón olímpico y campeón del mundo de lanzamiento de jabalina.

¿Qué fue de él?: Se retiró oficialmente en mayo de 2016, tras un año sin competir. En la actualidad, es comentarista para la cadena de televisión noruega TV2. Lo podéis seguir en Twitter.

¿Sabías qué…?: Fue la gran estrella de la jabalina tras la retirada del checo Jan Zelezný.

– Su mejor marca es de 91.59 metros, lejos del récord de 98.48 de Zelezný. De hecho, es la novena mejor marca mundial.

– Se llevó el oro en los Juegos de Atenas y en los de Pekín.

– Su padre también fue lanzador de jabalina, mientras que su madre fue velocista, especializada en los 100 vallas.

– Fue pareja durante cinco años de la vallista noruega de origen serbio Christina Vukicevic.

– Ha hecho algunos trabajos como modelo, motivo por el que algunos medios le bautizaron como ‘el Beckham noruego’.

– Empezó a lanzar jabalina a los 11 años de edad.

– Fue el primer lanzador en ser al mismo tiempo campeón olímpico, del mundo y de Europa.

– Fue elegido dos veces deportista noruego del año.

– Mide 1,88 metros.

Biografía, palmarés, estadísticas: Andreas Thorkildsen nació el 1 de abril de 1982 en Kristiansand, Noruega. Profesional desde 1998, prolongó su carrera hasta 2016. En su palmarés tiene dos oros olímpicos; un oro y tres platas en Mundiales y dos oros en europeos de atletismo.

Os dejo con un vídeo homenaje al noruego:

Hasta mañana.

Zapatillas legendarias. Las Adidas Gazelle

Un ejemplar de Adidas Gazelle (ADIDAS).

Seguimos con la serie dedicada a zapatillas famosas y vamos a hablar en esta ocasión de unas de las más representativas del otro gran gigante del sector, Adidas. Conozcamos más de cerca su modelo Gazelle.

Las Gazelle son, junto a las Stan Smith, las zapatillas de Adidas más famosas (también las Superstar, híper-de-moda). Su origen está en las Adidas ROM, unas zapatillas de atletismo que estaban en auge en los años 60. En 1966, el modelo evolucionó hasta las Gazelle, con un rasgo principal: el uso del ante (suede en inglés) como material. Además, ofrecía variaciones en color (azul y rojo), lo que favoreció su éxito.

Los deportes a los que estaban dirigidos eran el atletismo y el balonmano, aunque curiosamente fue un nadador, Mark Spitz, el que dio un fuerte espaldarazo al modelo cuando las lució en las recogidas de medallas de los Juegos de 1972.

Pero las Gazelle son ya más un zapato urbano que uno deportivo. Todo empezó con los Rolling Stones luciéndolas, así como también los célebres Jackson 5. la cultura pop y urbana de la Gran Bretaña de los 80 hizo el resto en Europa, y la del hip hop hizo lo propio en Estados Unidos. El ‘boom’ llegó a principios de los 90, con los nuevos procesos productivos, las políticas de marketing y su presencia en los pies de grupos como los Beastie Boys u Oasis y supermodelos como Kate Moss.

Las Gazelle se convirtieron en icono de moda y proliferaron los colores, llegando a ser lo que son ahora: uno de los modelos de zapatilla más famosos del mundo.

Zapatillas legendarias. Las Onitsuka Tiger México 66, las de La Novia en ‘Kill Bill’

El modelo más típico (Onitsuka Tiger).

Volvemos a la miniserie de zapatillas míticas y de nuevo hablamos de un modelo que nació en las pistas de atletismo y que ahora es todo un icono de moda urbana. Las Onitsuka Tiger Mexico 66.

Nos remontaremos a 1949, cuando Kihachiro Onitsuka, un exmilitar, pensó que su país, Japón, podía remontar el dolor de la II Guerra Mundial mejorando en deportes. Para ello, fundó su propia firma de calzado deportivo, al principio dirigida al baloncesto, pero que pronto se diversificó. A principios de los 50 ya era una marca reconocida en Japón.

En 1953, junto al maratoniano Toru Terasawa, desarrollaron una zapatilla que fuera ligera, resistente, y no provocara ampollas. En 1957, el mítico maratoniano etíope Abebe Bikila corrió por primera vez calzado, y lo hizo con unas zapatillas Onitsuka. Poco después, dos estadounidenses, Philip Knight y Bill Bowerman, se convertirían en los distribuidores de la firma en Estados Unidos. De ellos nacería Nike. Pero esa es otra historia.

El modelo en amarillo, muy similar al de Uma Thurman en ‘Kill Bill’ (ASICS).

Onitsuka Tiger (que así se llamaba la empresa) se consagró en los años 60, cuando introdujeron las celebérrimas tiras que todavía hoy las identifican. El primer modelo se llamó Limber y luego lo perfeccionaron en piel. Se llamó Mexico 66, en honor a los siguientes Juegos Olímpicos (en 1968) y al año en el que se crearon.

La irrupción de las Onitsuka Mexico 66 en los Juegos del 68 fue un éxito y se convirtió en la zapatilla de atletismo por excelencia. En 1972, Onitsuka se unió a otras dos empresas, GTO y Jelenk, para que naciera la marca ASICS (siglas de la frase latina Anima Sana In Corpore Sano), que aún hoy es una de las líderes en running.

Años después del boom de las Onitsuka, la marca ASICS la recuperó, pero con la vista puesta en la moda. Gran parte de la culpa la tiene la película Kill Bill. En ella, la protagonista (Uma Thurman) lleva dos modelos de Onitsuka Tiger, las blancas con las tiras azul y roja (en la secuencia en la que se enfrenta a Vernita Green) y, sobre todo, las amarillas en la célebre secuencia de La Casa de las Hojas Azules. En realidad, es un homenaje a las Onitsuka Tiger Mexico 66 que llevaba Bruce Lee en la película Game of Death (yo tengo unas amarillas, que están ya echas polvo, pero que no tiraré nunca, creo).

Espero que os haya gustado el artículo. Hasta mañana.

Quién fue… Harold Abrahams: uno de los protagonistas de ‘Carros de Fuego’

Abrahams, en 1921 (WIKIPEDIA).

La relación entre cine y deporte es larga y fructífera. Hemos visto en este blog, sobre todo los domingos, que hay historias de deportistas que merecen ser llevadas a la gran pantalla. Hoy vamos a hablar del personaje cuya historia se mostró en la que para muchos es una de las mejores películas que se han hecho sobre deporte: Carros de Fuego. Es Harold Abrahams.

Harold Maurice Abrahams nació el 15 de diciembre de 1899 en Bedford, Inglaterra. Su padre, Isaac Abrahams, era un judío polaco, financiero de profesión, que se había instalado en Gran Bretaña años atrás. Su madre, Esther Isaacs, era también judía, nacida en Gales. Harold tenía dos hermanos mayores, Sidney y Adolphe. Los tres estudiaron en Cambridge. El primero fue atleta olímpico en los Juegos de 1912 y el segundo está considerado el pionero de la medicina deportiva en Gran Bretaña.

Antes de entrar en Cambridge, Harold estuvo en el ejército, donde alcanzó el rango de teniente, para entrar en la universidad en 1919. Fue miembro y presidente del Club de Atletismo de Cambridge, del Club Liberal, del Club Pitt y del Club Aquiles, una asociación de atletas de Cambridge y Oxford.

Fue en la universidad donde empezó a competir, centrándose en las pruebas de velocidad y en el salto de longitud. Durante su estancia en Cambridge logró entrar en el equipo olímpico británico y acudió a los Juegos Olímpicos de 1920, en Amberes, donde participó en las pruebas de los 100 y los 200 metros, en el relevo 4×100 y en salto de longitud. Su desempeño fue discreto. En 100 y 200 quedó eliminado en las series de cuartos de final, en el relevo los británicos quedaron cuartos y en salto de longitud, en el vigésimo puesto.

En 1923 acabó sus estudios universitarios y de cara a los Juegos del año siguiente, en París, decidió contratar a un entrenador para mejorar su rendimiento. Ese hombre era Sam Mussabini, un londinense de origen sirio, turco, italiano y francés. Mussabini era un experto en crear ganadores. Entre sus discípulos hubo medallistas de oro en los Juegos de 1908, de 1912 y 1920. Mussabini tenía un lema: “Piensa sólo en dos cosas: la pistola y la cinta. Cuando escuches la primera, corre con todas tus fuerzas hasta que rompas la segunda”.

Mussabini decidió que Abrahams debía centrarse en la prueba de 100 metros, dejando en segundo término la de 200. Fueron seis meses de duro entrenamiento, en los que Abrahams perfeccionó su salida y su zancada. Un mes antes de partir a París, batió el récord británico de salto de longitud, dejándolo en 7.38 m, una marca que no se mejoraría hasta 32 años después.

Ya en París, el equipo británico perdió a uno de sus especialistas en los 100, el escocés Eric Liddell (el otro protagonista de Carros de Fuego). Al saber que la final de la prueba era un domingo, Liddell, profundamente religioso, optó por no disputarla. Aún así, los grandes favoritos eran los estadounidenses, sobre todo Charley Paddock, el campeón olímpico en Amberes.

Abrahams, en 1924 (WIKIPEDIA).

Abrahams ganó sus series con un tiempo de 10.6 (tanto en cuartos como en semifinales), y en la gran final (compitió con cuatro estadounidenses y un neozelandés) se impuso a sus rivales con el mismo tiempo. La plata fue para el estadounidense Jackson Scholz y el bronce para el neozelandés, Arthur Porritt. Paddock fue quinto, si bien todos entraron muy juntos, puesto que entre Abrahams y el último clasificado sólo había cuatro décimas. Abrahams y Porritt se hicieron muy amigos. La final de los 100 en París fue un 7 de julio, a las 7 de la tarde. Tras aquella cita, todos los 7 de julio a las 7 de la tarde, Abrahams y Porritt quedaban para cenar. No fallaron ni un año, hasta la muerte de Abrahams.

Harold Abrahams también corrió la prueba de los 200 metros junto a Liddell. El escocés logró el bronce y Abrahams fue sexto. Liddell ganaría después el oro en los 400 metros y Abrahams, que renunció al salto de longitud, participó en el relevo 4×100, donde Gran Bretaña se llevó la plata.

Un año después de los Juegos, Abrahams se fracturó una pierna en un salto de longitud y se retiró del deporte. Empezó a ejercer de abogado. En 1928 volvió a los Juegos, pero como capitán del equipo de atletismo y reportero para el Comité Olímpico Británico. Fue el inicio de una carrera como periodista, ya que durante 40 años fue comentarista para la BBC Radio, estando incluso en los Juegos de Berlín de 1936. Fue presidente de la Asociación de Atletas Judíos y de la Asociación de Atletas Amateur. También escribió varios libros. En 1957 fue nombrado comandante del Imperio Británico. Estuvo casado con la cantante Sybil Evers. La pareja no tuvo hijos naturales, pero adoptó a cuatro, dos de ellos niños judíos refugiados de la II Guerra Mundial.

Harold Abrahams falleció el 14 de enero de 1978 en Enfield, Inglaterra. Su funeral es la escena con la que abre la película que lo convirtió en leyenda, Carros de Fuego.

Os dejo con un vídeo grabado poco después del éxito de Abrahams:

Hasta el miércoles.

Zapatillas legendarias. Nike Cortez: el primer zapato de atletismo de Nike

Dos modelos de las actuales Cortez (NIKE).

Seguimos con la miniserie de zapatillas míticas, y ahora nos alejamos del baloncesto para acercarnos al atletismo y a la moda Vamos a conocer más de cerca la primera gran zapatilla del gigante de la ropa deportiva Nike. Vamos a hablar de las Nike Cortez.

Como quizá sepáis, Nike nació en Oregón, Estados Unidos, fruto del trabajo de Bill Boweman y Phil Knight, entrenador y atleta del equipo de la Universidad de Oregón. Ambos empezaron a importar zapatillas de Japón, las Onitsuka Tiger, y pronto crearon su propia marca, Blue Ribbon Sports, que en 1972 se convirtió en Nike. Pero la zapatilla de hoy es anterior.

En 1968, Bowerman diseñó el primer gran modelo de la firma, las Nike Cortez. No sería hasta cuatro años después, en los Juegos de Múnich 1972, cuando fueron pues a la venta. El equipo olímpico estadounidense de atletismo las lució, y se convirtió en un éxito fulgurante. Las zapatillas eran muy cómodas debido a que tenían mucha espuma, más que el resto de marcas: eran dos capas en la suela, que reducían las lesiones. El diseño incluye dos grandes ‘pipas’ o símbolos de Nike (oficialmente, se llama swoosh) y una tira extra de cuero en la puntera. Había dos modelos, uno todo en piel y otro en piel y nylon.

Anuncio antiguo de las Nike Cortez (NIKE).

Hoy en día, las Cortez no son una zapatilla de atletismo, sino que se usa más para vestir. Se puede encontrar en multitud de colores, pero siempre respetando el diseño original. Las que llevan el logotipo el rojo se pudieron ver en la película Forrest Gump. De hecho, son las que el protagonista lleva cuando decide recorrer América corriendo. Por lo demás, en Estados Unidos, sobre todo en la zona de Los Ángeles, este modelo está vinculado con las bandas latinas.

¿Os creíais que iba a acabar el artículo sin hablar del nombre de la zapatilla? Os equivocábais. El nombre de las Cortez hace referencia a Hernán Cortés (es una deformación del apellido). Cuando Bill Bowerman diseñó las zapatillas, en 1968, se estaban desarrollando los Juegos Olímpicos de México, donde las zapatillas de Adidas que se llevaban eran las Adidas Azteca (llamadas así por ser los Juegos en México, claro). Bowerman y Knight buscaban un nombre y pensaron “¿quién acabó con los aztecas?” La respuesta era Hernán Cortés, así que de ahí salió el ‘apellido’ de este precioso modelo. Por cierto, todavía hoy Nike recibe críticas por usar el nombre del conquistador extremeño, más aún cuando, según algunos colectivos, son precisamente jóvenes de origen mexicano quienes las lucen.

Espero que os haya gustado el artículo.