Deportes
¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

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Quién fue… Bob Anderson: de la esgrima olímpica a convertirse en Darth Vader

Bob Anderson, con dos espadas (WIKIPEDIA).

Cuántas buenas películas han tenido escenas de lucha con espadas. Detrás de algunas de las más famosas había un exdeportista, que es el protagonista del post de hoy. Es Bob Anderson.

Robert James Gibert Anderson nació el 15 de septiembre de 1922 en Gosport, Inglaterra. Empezó a practicar esgrima en el colegio. Entró en los Royal Marines y combatió en la II Guerra Mundial en el frente Mediterráneo.

Tras el conflicto participó en los Juegos Olímpicos de 1952, en Helsinki, representando a Gran Bretaña, en la modalidad de sable. También participó en los Mundiales de 1950 y 1953. Ese mismo año, fue contratado para que participara como especialista en la película El señor de Balantry, protagonizada por Errol Flynn. En el rodaje, hirió por error a la estrella, lo que le convirtió en famoso y empezó a ser conocido como ‘el hombre que hirió a Errol Flynn’.

Tras su retirada de la competición, se convirtió en entrenador nacional y después, en presidente de la British Academy of Fencing (Academia Británica de Esgrima). A finales de los 50 emigró a Canadá y empezó a intensificar su trabajo en el cine. Participó en Los cañones de NavaroneDesde Rusia con AmorCasino Royale. Y en 1974, Stanley Kubrick lo contrató como maestro de esgrima para su película Barry Lyndon.

El gran salto cinematográfico de Anderson llegó en 1977, cuando empezó a trabajar en la trilogía de La Guerra de las GalaxiasStar Wars. De hecho, en El Imperio Contraataca El retorno del Jedi, Anderson hizo de especialista y encarnó a Darth Vader en las escenas de lucha de espada-láser.

Este espaldarazo a la carrera de Anderson le hizo seguir trabajando sin descanso en Hollywood. Su nombre está en los títulos de crédito de películas como Los inmortalesLa princesa prometidaLos tres mosqueterosLa Máscara del ZorroPiratas del CaribeAlatriste y en la trilogía de El Señor del los Anillos. Su último trabajo fue en El Hobbit.

Bob Anderson falleció el día de Año Nuevo de 2012 en West Sussex, Inglaterra. Tenía 89 años.

Espero que os haya gustado el artículo. Hasta el jueves que viene.

Quién fue… Ballyregan Bob: el galgo de carreras de los récords

Ballyregan Bob, en 1986 (WIKIPEDIA).

Hace unos meses os hablé de Mick the Miller, posiblemente el perro de carreras más famoso de la historia. Hoy voy a hablaros de otro, más reciente, que casi lo iguala en fama. Es Ballyregan Bob.

Este galgo de piel atigrada nació el 12 de mayo de 1983 en Irlanda. La primera carrera que disputó, en su país natal, la ganó por 12 cuerpos de diferencia. Luego fue trasladada a Inglaterra, en concreto a Brighton, donde empezó a entrenarla George Curtis. Sus primeros pasos en la élite fueron dubitativos, pues no ganó en las cuatro carreras que disputó, pero pronto empezó a demostrar que era un perro fuera de serie.

Lo que realmente hizo famoso a este perro es que entre el 9 de mayo de 1985 y el 9 de diciembre de 1986 ganó 32 carreras consecutivas, un récord mundial. Además, batió el récord de 15 canódromos ingleses. Era tan sencillo que si Ballyregan Bob competía, era segura su victoria.

Su última carrera fue, como os decía, el 9 de diciembre de 1986 en el canódromo de Brighton and Hove. Si ganaba, batía el récord mundial de victorias consecutivas, en poder de un perro americano, Joe Dump. La carrera fue televisada para todo Reino Unido. Ballyregan Bob ganó por más de nueve cuerpos y su victoria fue noticia de portada al día siguiente.

Se retiró y se dedicó a ejercer de semental. Murió el 3 de abril de 1994. Su cuerpo fue disecado y en la actualidad, está en el Museo de Historia Natural de Tring, junto al de Mick the Miller.

Os dejo con un reportaje televisivo de la época sobre este perro:

Hasta el miércoles.

Trofeos, copas y medallas. The Woodlawn Vase: el trofeo más valioso del deporte estadounidense

The Woodlawn Vase (WIKIPEDIA).

Siempre intento traeros a esta sección trofeos o copas curiosas. En esta ocasión vamos a hablar de una desconocida que puede estar entre los trofeos más valiosos del mundo. Al menos, lo es en América. Es el The Woodland Vase.

Antes de nada, os contaré que es el trofeo que se entrega al ganador de la Preakness Stakes, una competición hípica que se disputa en el hipódromo de Pimlico en la ciudad de Baltimore, Maryland, el tercer sábado del mes de mayo desde el año 1873.

Esta competición forma parte, junto al Derby de Kentucky y al Belmont Stakes, de lo que se conoce como Triple Corona.

La copa es el primer trofeo deportivo diseñado por la prestigiosa casa Tiffany’s de Nueva York. Fue entregado por primera vez en el año 1861. Precisamente ese fue el año en el que estalló la Guerra de Secesión americana. Para salvaguardar el trofeo y que no fuera fundido para crear munición, éste fue enterrado, hasta su recuperación en 1866.

El trofeo mide casi un metro de alto y pesa algo más de 13 kilos y medio. Fabricado en plata, de él destaca la presencia de cuatro victorias aladas y de un jinete en la parte superior. El nombre lo recibe de la localidad de Woodlawn, en Kentucky, donde se celebraba la primera carrera que tenía este trofeo como premio. Fue precisamente en Woodlawn donde fue enterrado durante la Guerra Civil americana.

¿Por qué se considera el trofeo más valioso de América? Pues además de por su valor intrínseco y su historia, el Woodlawn Vase está asegurado por 4 millones de dólares. Durante todo el año se conserva bajo estrictas medidas de seguridad en el Baltimore Museum of Art. Cuatro agentes de policía armados y con guantes blancos lo transportan hasta el lugar de la carrera.

Es tan valioso que ni siquiera los ganadores lo pueden tocar. Desde 1953, el ganador recibe una réplica de un tercio del tamaño de la original, con un valor de unos 30.000 dólares.

Espero que os haya gustado la historia. Hasta mañana.

Quién fue… Giorgio Santelli: el maestro de esgrima

Giorgio Santelli (Museum of American Fencing).

Este domingo vamos a conocer a un personaje que fue auténticamente clave para el desarrollo del deporte en el que destacó: Giorgio Santelli.

El 24 de noviembre de 1897 nacía en Budapest, Hungría, Giorgio Santelli. Era el hijo de Italo Santelli, un renombrado tirador italiano, considerado el padre de la técnica del sable. Italo Santelli aprendió en Hungría la técnica del sable y la extendió a todo el mundo. Estaba claro que su hijo Giorgio iba a destacar también en esta disciplina.

Pese a haber nacido en Hungría, conservaba la nacionalidad italiana y bajo su bandera, Giorgio compitió en los Juegos de 1920, donde ganó el oro en competición de equipo.

En 1924, Giorgio Santelli emigró a los Estados Unidos y empezó a enseñar esgrima, fundando un club en Nueva York, el más prestigioso del país. Ello le valió para ser entrenador del equipo olímpico estadounidense en 1928, 1932, 1936, 1948 y 1952.

En 1934 fundó una empresa con su nombre de equipamiento de esgrima y durante toda su vida trabajó por la difusión de la esgrima en Estados Unidos, hasta el punto de que se convirtió en asesor especial en esta materia para películas de cine y obras de teatro. Además, rompió las barreras raciales y fue uno de los primeros entrenadores deportivos de Estados Unidos que invitó a su club a tiradores negros.

Giorgio Santelli falleció en Leonia, Nueva Jersey, el 8 de octubre de 1985, a los 87 años de edad.

Espero que os haya gustado este artículo. Volvemos el miércoles.

Quién fue… Mick The Miller: el galgo de carreras más famoso de la historia

Mick The Miller, en un paquete antiguo de tabaco (WIKIPEDIA).

Hoy voy a hablar de un deportista particular, porque no es un ser humano: es un perro. Vamos a acercarnos a un deporte un tanto singular (algunos de vosotros diréis que no se trata de un deporte). Me refiero a las carreras de galgos. Y os voy a hablar del mejor.

El 28 de junio de 1926 nacía en Killeigh, Irlanda, un cachorrito de una camada de diez que posteriormente se convertiría en leyenda. Nuestro protagonista de hoy, de pelo atigrado, era el más pequeño de sus hermanos, nacidos todos de un descendiente directo de Master McGrath, un galgo muy famoso en el s. XIX en Irlanda, tanto que tiene una estatua. El cachorro fue llamado Mick The Miller (Mick El Molinero) y en un principio estaba destinado a perseguir liebres. Pero Moses Robenschied, un criador de galgos estadounidense, llegó a un acuerdo con su dueño para llevárselo a América y hacer de él un campeón. Curiosamente, un tornado acabó con las instalaciones de Robenschied en St. Louis, Missouri, y éste consideró que era una señal para que dejara de criar perros. Así, Mick The Miller fue vendido a un sacerdote católico llamado Martin Brophy. Brophy se lo vendió a otro cura, Maurice Browne, para que se hiciera cargo de él.

Estatua de Mick the Miller (WIKIPEDIA).

Antes de cumplir dos años, Mick The Miller debutó en Shelbourne Park, Dublín. Era el 18 de abril de 1928 y ganó la carrera. Ese año disputaría cinco carreras y sólo dejó de ganar en una. Al año siguiente ganó la Spring Cup y la National Cup, tras lo que fue enviado a Inglaterra para disputar el Greyhound Derby de 1929. En un entrenamiento batió el récord del canódromo y se dispararon las apuestas a su favor. El padre Browne anduvo listo y antes de la carrera vendió al perro por 800 libras esterlinas más las posibles ganancias que lograra en el Derby. En efecto, Mick The Miller ganó por más de tres cuerpos de ventaja a su rival más cercano. El perro acabó 1929 con 26 victorias en 32 carreras.

En 1930 su leyenda siguió creciendo. Ganó de nuevo el Derby (en aquella ocasión estaba entre el público el rey Alfonso XIII de España), y ese año logró 19 victorias consecutivas, para un total de 20 en 23 carreras. Su última temporada fue la de 1931. Una lesión le lastró y no pudo ganar el Derby por cuarto año consecutivo. Eso sí, su última carrera, disputada en Wembley, fue una sonora victoria. En total, ganó 61 carreras de 81 disputadas.

Empezó entonces una nueva vida como semental en una granja cerca de Norfolk. Era con mucho el semental más caro de Inglaterra, con un precio de 50 guineas por apareamiento. Se convirtió además en una estrella del cine, y llegó a protagonizar una película, Wild Boy, estrenada en 1934.

Mick The Miller murió el 6 de mayo de 1939, poco antes de su decimotercer cumpleaños. En su vida generó unas ganancias de 20.000 libras entre premios por carreras, el cine y las montas. Su último dueño, Arundel Kempton, lo disecó y donó su cuerpo al Museo de Historia Natural de Londres. Desde 2005 y en la actualidad, está en el Museo de Historia Natural de Tring (foto), en Hertfordshire. Además, en su localidad natal hay una estatua en su honor.

Espero que os haya gustado este artículo. El miércoles, más.

El quidditch existe en la vida real y tiene Premier League

Imagen de un partido de la Premier (Quidditch Premier League / Jessica Cornelius).

Los que me conocen saben que me cuento entre la legión de fans de la saga literaria y cinematográfica de Harry Potter. El universo salido de la imaginación de JK Rowling ha dado para mucho. Incluso para la creación de un deporte. Es claro, una versión del espectacular quidditch de los magos. Es el quidditch muggle. Y tiene Premier League.

Para los legos en la materia, en los libros de Rowling el quidditch es el deporte más popular del mundo mágico. Lo disputan dos equipos de siete jugadores cada uno: un guardián, dos golpeadores, tres cazadores y un buscador. Subidos en sus escobas mágicas y en un terreno oval con tres aros en cada extremo, el objetivo es introducir unas pelotas llamadas quaffles en los aros rivales (tarea de los cazadores) y sumar puntos, mientras los golpeadores, con bastones, repelen otras pelotas, los bludgers, para que no impacten en sus compañeros. Los guardianes son como los porteros, y tratan de evitar que entren quaffles en los aros y los buscadores tienen que agarrar la snitch, una pelotita dorada y alada, que da 150 puntos al equipo del buscador que la coja y que supone el final del partido.

Obviamente, es absolutamente impracticable en la vida real, pero los fans de la saga no se dieron por vencidos y en 2005, en el Middlebury College de Vermont, Estados Unidos, se codificaron las primeras reglas de la adaptación a la vida real del quidditch, no volando, sino corriendo. De ahí se extendió al resto del mundo, gracias a la International Quidditch Association.

El quidditch muggle se juega en un terreno de 55 por 33 metros, con tres aros de diferentes alturas en los extremos. Como en el mágico, hay un guardián, cazadores, golpeadores y buscadores. Todos deben llevar una escoba entre las piernas (o un tubo) en todo momento. Los cazadores consiguen 10 puntos por cada quaffle que cuelan en los aros rivales, mientras que los golpeadores tratan de evitarlo lanzándoles bludgers y a la vez, despejando las que envían los golpeadores rivales. El guardián tiene las mismas funciones que en el mundo mágico. Pero, ¿y los cazadores? Es evidente que no hay en el mundo real una snitch, así que en el quidditch muggle es una pelota de tenis metida en un calcetín amarillo y colgada de la parte trasera de la cintura de un jugador imparcial, el snitch runner, que puede correr libremente mientras los buscadores de los otros equipos tratan de quitarle la pelota.

El quidditch real es muy igualitario, pues es mixto. Puede haber como máximo cuatro jugadores del mismo sexo en el campo por equipo (sin contar con el buscador).

En noviembre de 2016, Jack Lennard decidió crear en Gran Bretaña la Quidditch Premier League, con el objetivo de llevar este deporte más allá del ámbito escolar. El año pasado se estrenó la competición. Se juega entre junio y agosto y hay diez equipos, divididos en dos divisiones, una norte y una sur. En la sur están los London Monarchs, los Southeast Knights, los Southwest Broadside, los Eastern Mermaids y los Welsh Dragons. En la norte están los West Midlands Revolution, los East Midlands Archers, los Yorkshire Roses, los Northern Watch y los Scottish Thistles. Tanto los Welsh Dragons, de Gales, como los Scottish Thistles, escoceses, se han unido en la segunda temporada de la historia de este peculiar deporte, que empieza el próximo junio. Los primeros campeones de la Premier han sido los West Midlands Revolutions.

Os dejo con imágenes de un partido:

Quiero agradecer a Jack Lennard, fundador y director de la Quidditch Premier League, su ayuda con el material gráfico.

Hasta mañana.

Qué es el ‘buzkashi’: el deporte que se juega con una cabra decapitada

Una imagen de este deporte (WIKIPEDIA).

Hay deportes peculiares y extraños en el mundo. Hoy os voy a traer uno de los más llamativos que he oído nunca. Es el buzkashi.

El buzkashi está considerado el deporte nacional de Afganistán. Se juega a caballo. Los jinetes se llaman ‘chapandaz’. Es un deporte muy tradicional, por lo que las reglas están un poco difusas, aunque el Comité Olímpico Afgano las ha codificado. Se trata de dos equipos de 10 ‘chapandaz’, que juegan en un terreno de 400 metros de largo, a caballo, en dos partes de 45 minutos. Y no, no hay pelota. Se juega con el cuerpo de una cabra decapitada. Lo que leéis.

Los jugadores deben llevar la cabra decapitada al centro del terreno de juego (en algunas variantes) o a una zona circular situada en los extremos del campo (en otras variantes). Se trata de un juego muy violento, donde tanto los jinetes como los caballos tienen que tener una preparación física muy alta.

Además, no siempre hay árbitro, así que a veces es un deporte muy peligroso. Para darle mayor dramatismo, es habitual que los ‘chapandaz’ lleguen al partido armados con sus fusiles kalashnikov, aunque suele regir entre los jugadores cierto pacto de caballeros para que las cosas no vayan a mayores.

Este deporte, que se juega también en países como Tayikistán, Kazajistán o Kirguizistán, se disputa desde casi la Edad Media, aunque en los años de dominio talibán del país, estuvo prohibido. Tras la caída de este régimen, se vuelve a disputar, tradicionalmente los viernes, aunque menos que antes, debido a la escasez de caballos tras los durísimos años de dominio talibán y la persistente inseguridad de este país asiático.

Aunque parezca un deporte de pastores, los jugadores son profesionales y cabe destacar el nombre de Aziz Ahmad, considerado el mejor del mundo. Los equipos son sostenidos por los ricos señores de la guerra, que son los dueños de los caballos y que pagan mucho dinero en apuestas. Al contrario que en el deporte de élite occidental, los mejores jugadores o ‘chapandaz’ suelen serlo a partir de los 40 años de edad.

Así se ve el buzkashi:

Hasta el miércoles.

Qué es… el juego de pelota mesoamericano

Un jugador de Honduras calienta en el Mundial que se celebró en Guatemala en septiembre (EFE).

Vamos a cerrar esta semana con un deporte muy peculiar, porque es antiquísimo. A día de hoy es poco practicado y es más una exhibición casi arqueológica que otra cosa, pero creo que es interesante conocerlo un poco más de cerca. Es el juego de pelota mesoamericano.

En realidad, hay varios juegos de pelota conocidos en la zona que conocemos como Mesoamérica (no confundir con Centroamérica, que es una referencia geográfica y no incluiría a México, mientras que Mesoamérica es más una referencia cultural y sí incluye al país azteca -que es parte de Norteamérica-).

En general, podemos decir que se jugaba a juegos de pelota desde el año 1.400 antes de Cristo en el sur de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y en zonas tan septentrionales como el estado de Arizona. No sólo se regían por el componente deportivo o competitivo, sino que también tenían carácter religioso e incluso se practicaba para dirimir litigios o conflictos entre tribus o caudillos locales.

Jugadores del equipo de El Salvador, en el reciente Mundial de Guatemala (EFE)

Normalmente se usaban caderas, codos y rodillas (en algunas modalidades, sólo las del lado derecho y en otras se usaban incluso palos o bates primitivos) para golpear una pelota de hule o caucho de hasta 4 kg de peso, que no podía tocar el suelo. Se practicaba en grandes terrenos de juego delimitados por dos paredes encaladas donde podía rebotar la pelota. En la versión más conocida, practicada por mayas y luego toltecas y aztecas, en esas paredes existían unos aros de piedra (colocados verticalmente, al contrario que en el baloncesto), de modo que al hacer pasar la pelota por ellos (en algunas versiones solo con tocarlo) se conseguían puntos.

Se enfrentaban dos equipos de dos o cuatro jugadores y cuando se trataba de partidos rituales, se podría producir un sacrificio humano después (no hay acuerdo si los sacrificados eran los derrotados o los vencedores). Hay crónicas españolas tras la Conquista que destacan lo mucho que botaba la pelota o incluso lo peligroso que podía resultar el deporte, pues por su peso podía provocar serias contusiones a los jugadores.

Como os decía, los campos (se han hallado los restos de cerca de 1.300, lo que da idea de la popularidad del juego) oscilaban en tamaños que iban de los 96 metros de largo por 30 de ancho del de Chichén Itza a los 16×5 del campo de Tikal. Las paredes encaladas solían estar inclinadas.

En la actualidad, existen torneos que recrean este juego ancestral. El pasado mes de septiembre se celebró en Guatemala la segunda Copa Mundial de Pelota Maya. También hay una versión llamada ulama, que se practica sobre todo en el estadio mexicano de Sinaloa, y en la que no hay aros, sino que se juega una especie de voleibol sin red y los jugadores pasan la pelota al campo rival con golpes de cadera.

Os dejo con una recreación de este deporte:

Hasta el miércoles.

Qué es el ‘pushball’: el deporte de pelota más grande

Imagen de un partido de ‘pushball’ (Dominio público).

De vez en cuando me gusta asomar a este blog deportes muy minoritarios o curiosos. Hoy es el turno del pushball.

Se trata de un deporte de pelota nacido en Massachusetts, Estados Unidos, de la mano de un tal Moses G. Crane, en el año 1891. Se juega en un terreno dividido en dos mitades y de una longitud de unos 130 metros de largo por unos 50 de ancho. Los equipos son de 11 o más jugadores y consiste llevar una pelota de 1,8o metros de alta y 25 kilos de peso hasta una portería como las de rugby. Empujar la pelota bajo el poste horizontal supone 5 puntos, por encima de la barra horizontal 8 y por detrás, a modo de ensayo, 2.

A alguien en la Universidad de Harvard le pareció un deporte interesante y lo adaptaron como actividad física. Pocos años después del inicio de siglo, el pushball ya había llegado a Gran Bretaña.

El deporte también se practicó en el ejército de Estados Unidos, pero su éxito fue declinando rápidamente: el balón era carísimo de fabricar (imaginad qué cantidad de cuero se necesitaba), y cuando llovía, el peso de la pelota se multiplicaba por 10, haciendo casi imposible manejarlo.

Se pusieron en marcha variantes como el pushball a caballo, pero pese a algún intento posterior de resucitarlo, el pushball languideció.

Así entrenaba el Ejército de Estados Unidos con el ‘pushball’:

Hasta el miércoles.

Quién fue… Hans-Gunnar Liljenwall: el primer positivo olímpico por dopaje ¡por beberse dos cervezas!

Hans-Gunnar Liljenvall, posando para el Comité Olímpico Sueco (WIKIPEDIA).

Este domingo os traigo una historia muy curiosa, la del primer deportista olímpico al que se le quitó una medalla olímpica por dar positivo en un control antidoping. Eso sí, en unas circunstancias muy particulares. Es Hans-Gunnar Liljenwall.

Los Juegos Olímpicos de México 1968 fueron los primeros en los que se introdujeron los controles antidoping. Uno de los motivos fue la muerte de un ciclista danés en la cita anterior, en Roma, al parecer por una mezcla fatal de drogas y calor sofocante.

A los Juegos de México llegó Hans-Gunnar Liljenwall (nacido el 9 de julio de 1941 en Jönköping, Suecia) para competir en la prueba de pentatlón moderno, un peculiar deporte que combina esgrima, natación, saltos hípicos, tiro con pistola y carrera campo a través. Llegaba como subcampeón del mundo por equipos, el año anterior.

En la competición, el equipo sueco quedó tercero y se llevó el bronce, por detrás de Hungría y la Unión Soviética. Pero en el control antidoping posterior, Liljenwall dio positivo… por alcohol.

Se hallaron 0,81 gramos por mil de alcohol en la sangre de Liljenwall. El equipo sueco fue descalificado y Francia obtuvo el bronce. Liljenwall admitió que antes de competir se había tomado dos cervezas para calmar los nervios antes de la prueba de tiro con pistola. No obstante, el dato de alcoholemia del sueco apunta a que o las cervezas eran enormes, o se bebió más de dos.

Sea como fuere, Liljenwall, que posteriormente no lograría ningún hito deportivo de relevancia, pasó a la historia como el primer deportista olímpico despojado de una medalla por dopaje.

Hasta el miércoles.