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Cinco novelas para leer y viajar en el ‘ascensor espacial’ de Arthur C. Clarke

“Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Es una de las tres míticas Leyes de Arthur C. Clarke, que falleció hoy hace diez años, cuando también se cumple medio siglo de la publicación de 2001: una odisea del espacio, su novela más famosa para el común de los lectores.

Así que por eso, pero también porque es uno de los pocos creadores de ciencia ficción capaz de ponerme en órbita hacia su universo creativo interestelar y porque tenía una pecera vacía a mano he decidido metamorfosearme en la mítica Barbarella y convertir la librería en una estación espacial desde donde prescribir a toda la galaxia las lecturas de un genio sideral como Arthur C. Clarke.

(Barbarella, 1968 / Paramount)

(Barbarella, 1968 / Paramount)

Y es que de no ser por él y por Úrsula K. Le Guin por muy bibliófaga que sea habría seguido replegada en mi bibliostracismo, renegando de viajes interestelares, formas de vida extraterrestre, distopias y civilizaciones superiores. Pero resulta que un buen día me subí al ascensor espacial imaginado por este visionario en varios de sus relatos y mis apetencias lectoras se expandieron hacia infinitas dimensiones desconocidas.

Nadie como él para combinar la literatura con la divulgación científica rigurosa y amena, articulando sus tramas en torno a los beneficios del progreso científico que no solo posibilita encuentros con especies y culturas avanzadas, sino que éstas son superiores, entre otras cosas, gracias a su desarrollo tecnológico. Pero un desarrollo tecnológico posible a corto plazo.

Cinco títulos de Arthur C. Clarke

Cinco títulos de Arthur C. Clarke

En este sentido Arthur C. Clarke inventó el satélite de comunicación antes de que la tecnología permitiera lanzar uno, y con su visión del futuro interconectado esbozó la aldea global que hoy nos ha fagocitado. También predijo el desarrollo de internet y de los ordenadores, e incluso de «pequeños ordenadores de bolsillo con los que podríamos conectar el conocimiento del mundo», o de la red de satélites, en cuya implantación participó de forma activa.

Y en cuanto a su trayectoria literaria toda su obra lo avala como el novelista que ha dado forma con mayor detalle, rigor y lucidez el futuro de los viajes por el espacio y las posibilidades de explorar el sistema solar, así como quien siempre respeta en sus ficciones las leyes de la física y la inteligencia del lector. Tanto es así que sus cuentos y novelas han motivado e inspirado a generaciones de astronautas de carne y hueso.

Dicho lo cual paso a prescribir cinco novelas de ciencia ficción de la buena para leer y volar en el “ascensor espacial” de Arthur C. Clarke:

1. Una odisea espacial. La saga completa. Arthur C. Clarke. Debolsillo. Esta edición aglutina una de las tetralogías más célebres de la ciencia-ficción, compuesta por: 2001. Una odisea espacial; 2010. Odisea dos; 2061. Odisea tres y 3001. Odisea final. Es el relato, fantástico pero no fantasioso, de una de las mayores epopeyas de todos los tiempos, donde la aparición de un monolito negro desencadena una aventura que dura miles de años, desde los orígenes del hombre hasta la conquista del espacio, la creación de inteligencia artificial y el contacto con seres y formas de vida superiores. La intriga, la acción, el rigor científico y la desbordante imaginación propias del género confluyen en esta obra magna con el planteamiento de las grandes cuestiones de la humanidad: ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra esencia? ¿Qué lugar ocupamos en el cosmos? Uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción, que ofrece una visión totalizadora sobre el origen de la consciencia y la evolución de la humanidad.

Una odisea espacial

Una odisea espacial

2. Cita con Rama. Arthur C. Clarke. Edhasa Pocket. Después del impacto de un enorme asteroide que destruye Padua y Verona, se crea un sofisticado sistema de detectar la trayectoria de cualquier objeto que se aproxime a la Tierra. Así se descubre Rama, un extraño asteroide que gira a una velocidad increíble y que, según todos los cálculos, no volverá a pasar jamás por el sistema solar. Pero lo más inquietante es que hay indicios de que Rama pueda ser artificial, y aquí se detona la inquietud y el temor. Cargada de acción y de rigor es una es una de las obras de ciencia ficción especulativa más premiadas de todos los tiempos (premios Nébula, Hugo, Locus, Júpiter, etc) y una de las mejores de Arthur C. Clarke. Un clasicazo para los aficionados a la ciencia ficción pura.

Cita con Rama

Cita con Rama

3. Cánticos de la lejana Tierra. Arthur C. Clarke. Alamut. Una de las mejores novelas sobre el primer contacto humano con un artefacto extraterrestre que arranca cuando la Magallanes, última astronave de la Tierra, llega a Thalassa con los últimos restos de la humanidad tras la destrucción del sistema solar. Aunque el plan era parar y abastecerse antes de proseguir su travesía de quinientos años, todo cambia cuando descubren que una sonda sembradora enviada por la Tierra para preservar la vida humana en la galaxia fructificó, creando en Thalassa una civilización utópica. ¿Cómo afectará la llegada de la Magallanes a la feliz sociedad thalassana? ¿Podrán los supervivientes de la Tierra evitar la tentación de terminar su viaje en ese paraíso? Cánticos de la lejana Tierra que recrea magníficamente tanto el encuentro de dos mundos como el reto de las vastas distancias estelares en una novela colosal cargada de nostalgia que inspiró a Mike Oldfield en su The Songs of Distant Earth.

Cánticos de la lejana Tierra

Cánticos de la lejana Tierra

4. Las fuentes del paraíso. Arthur C. Clarke. Alamut. Galardonada con los premios Hugo y Nébula, es la historia de Vannevar Morgan, el mayor ingeniero de su época: el siglo XXII. Tras construir un puente sobre el estrecho de Gibraltar, sueña con un logro aún mayor, una suerte de puente hacia las estrellas: un ascensor espacial. Para ello, proyecta tender un cable que se extienda desde el ecuador hasta un satélite en órbita geosincrónica. Pero en su empeño Morgan encontrará la oposición de los monjes que ocupan el punto ideal de anclaje del cable, una montaña en la isla de Taprobana. También debe encontrar financiación, resolver problemas políticos, convencer a los escépticos y solucionar las crisis de ingeniería que acompañan a la construcción del ascensor.

Las fuentes del paraíso

Las fuentes del paraíso

5. Expedición a la Tierra. Arthur C. Clarke. Edhasa – Nebulae. Los once relatos breves reunidos cimentan la culminación de Arthur C. Clarke como autor de un tipo de ciencia ficción a la vez imaginativo y riguroso, de una extraordinaria versatilidad. Entre ellos destaca El centinela”, germen del guión cinematográfico y posterior novela “2001: una odisea en el espacio”, que relata el descubrimiento de un monolito milenario en la Luna. En “Superioridad”, el exclusivo desarrollo tecnológico militar es causa principal de debilidad, y en “Lección de historia” los venusinos tratan de reconstruir la extinta cultura terrestre a partir de un único registro: un dibujo de Walt Disney. Esta colección de relatos es una de las mejores vías de acceso al universo arturceclarkeano, sobre todo para los lectores más reticentes a la ciencia ficción dura.

Expedición a la Tierra

Expedición a la Tierra

La grandeza de Arthur C. Clarke estriba, más allá de su talla como científico y de su innato talento literario, en que fue un soñador. Pero fue un soñador capaz de materializar sus visiones unas veces con la ciencia y la tecnología y otras con la literatura, y sobre todo con ella nos abrió a muchos una biblioventana para observar lo que ya llegó, lo que tenemos encima y, mejor aún, lo que todavía está por llegar.

Dicho eso, ¿quién no va a querer leer y viajar al espacio en el biblioascensor espacial de Arthur C. Clarke?

Entre tanto y para meteros en harina, podéis ir despegando con esta muestra de otro talento interestelar, el de Mike Olfield, que como os dije bebió de Arthur C. Clarke:

¡Alunizo con Julio Verne!

Han pasado casi cincuenta años de la teórica llegada del hombre a la Luna y yo lo festejo como mejor sé: a librazo limpio. Por eso no titubeé el sábado al reconducir en reginaexlibeislandia a mi trinchera de anaqueles un acalorado debate sobre si las míticas imágenes de Neil Armstrong paseándose por la superficie lunar fueron una retransmisión televisiva o una burda ficción catódica made in Universal Studios.

Sí, queridos, porque cuando un reginaexlibrislandiano asiduo y uno de mis libreros insistían en que metiera baza en su discusión sobre montajes, carreras espaciales, Apollos 11 y astronautas me atusé el pelucón a lo Barbarella y adoptando la pose entre sinuosa y firme de la diva intergaláctica setentera esputé a quemarropa:

 

– Regina: Ay, que yo sólo alunizo con Julio Verne. – Cliente: ¿Perdona?

– R.: Lo que oyes, que en reginaexlibrislandia lo que cuentan son los libros, y poco más. Así que, ya sabéis…¡a la luna a lomos de cualquier libro, queridos!

– Librero1: Vaya telita, cómo estamos hoy…

– R.: A ver, ya que el mundo se acuerda de Armstrong y compañía dejarme que yo desenpolve a Julio Verne, ¿no? Después de todo, un siglo antes de la NASA el francés ya escribió De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna, su continuación.

– C.: ¡Anda! Pero, ¿eran dos? Yo solo conocía De la Tierra a la Luna y, si te digo la verdad, no me la leí. De Verne sólo La vuelta al mundo en 80 días y 20.000 leguas de viaje submarino…

– L1: Me vas a matar, Regina, yo tampoco sabía nada de Alrededor de la Luna. Y la otra, de oídas, pero tampoco me la leí.

– Regina: ¿Veis? Pues eso. Primero publicó De la Tierra a la Luna, en la que se centra en narrar los preparativos para lanzar un proyectil a la Luna. Los implicados eran los dueños de una empresa especializada en construcción de cañones y de otra de escudos que, acabada la Guerra de Secesión, se plantean realizar esa hazaña porque ya no tienen que fabricar ni cañones ni balas ni nada de eso. Vamos, que se aburren, y se lanzan a la ‘carrera espacial’. Luego se les une un intrépido francés para ofrecerse como piloto…

– C.: Ya veo, ¿Pero llegan?

– R.: Eso mejor lo lees en el libro, ¿no? Lo que si te digo es que su continuación, Alrededor de la Luna, ficciona el viaje en sí abordo de la bala de cañón-cohete y lo que sus tripulantes descubren sobre el reverso de la Luna. Y lo más alucinante es pensar que se inventó ambas historias en 1865 y 1870 respectivamente… Cuando los leáis veréis cómo a veces la ficción supera a la realidad o, al menos, ¡se le adelanta!

– L.: Pues nada, otros dos libros para la lista. Aunque os diré que los cuelo, porque me picó la curiosidad y me los llevaré hoy. ¿Los tenemos, no, Regina?

– R.: Sí, en Edaf. Por suerte pedí tres de cada la semana pasada, cuando empezó el bombardeo mediático recordándonos que se acercada este 20 de julio.

– C.: ¡Eres grande, Regina! Yo también me los llevo. Me marcho una semanita a Canarias, uno de los mejores observatorios celestes del mundo, y no imagino mejor entorno para leerme los alunizajes de Verne, la verdad.

 

Y poco después, mientras echaba el cierre regino aún con la Barbarella que llevo dentro puesta, decidí que yo también me llevaría De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna del maestro visionario Jules Verne para festejar el 20 de julio a librazos con un alunizaje verniano en toda regla.

Pero lo haré no sin antes regalaros dos grandes hitos televisivos:

 

La llegada de Neil Armstrong a la Luna (¿o no?) en 1969:

Y el trailer original de la mítica Barbarella que en 1968 protaginizara Jane Fonda en su adaptación cinematográfica:

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis De la Tierra a la Luna? ¿Y Alrededor de la Luna? ¿Qué otra lectura de alunizajes sugeriríais?