Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

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“¡Si señor, hoy me encamo con mi Guerra MundialZ!”

Definitivamente creo que debería tomarme en serio esa reginaexlibrislandada de ir a Notre Dame para tomar prestada a Emmanuelle. No ya por mi, que podría entrenarme para canalizar mi euforia librera en plan tántrico: hacia dentro y todo para el pelucón, aunque se me asilvestre, crezca y termine pareciéndose a una enorme piñata, con el riesgo que eso entraña.

No, lo haría por algunos de mis reginaexlibrislandianos de pro, que buena falta les hace a veces, cuando un alegrón inesperado por encontrar su libro pulveriza su autocontrol y no saben muy bien cómo manejar esa emoción sin que entes ajenos a la magia impresa les tomen por mamarrachos.

Aunque a mí esas descargas de euforia lectora y ajena de las que por suerte regia doy fe me recuerdan a la película Los Inmortales (Highlander, 1986), cuando a Christopher Lambert en la piel de Connor MacLeod, tras descabezar a otro de los de su especie, le atravesaba un rayo elevándole un metro sobre el suelo mientras el seguía aferrado a su espadón. Si, así veo yo a algún que otro cliente cuando se hace, por fin, con su ejemplar.

El último ‘solopuedequedaruno‘ que se pasó por reginaexlibrislandia fue un simpático y tímido treintañero asiduo a mis baldas de ciencia ficción que siempre me saludaba muy cortés, pero con el que jamás había hablado. Por fin un día a mediados del mes pasado se me acercó:

– Cliente: Estooo, perdona- Regina: ¿Si? ¡Hola! Dime

– C.: ¿Te ha llegado Guerra MundialZ, de Max Brooks?

– R.: Pues no, la verdad, no me suena.

– C.: Lo edita Almuzara, y sale ahora. Igual me precipité porque leí en Internet que ya estaba a la venta.

– R.: Pues lo miramos ahora, un segundo. Mmmm, no pone nada. Si me das un momento les llamo, a ver qué me dicen ellos.

– C.: No quiero molestarte, vuelvo en unos días, que estás liada.

– R.: ¡No me cuesta nada!

Y hablé con los de Almuzara…

– R.: Mira, me dicen que estaba anunciado para el día 12 de mayo, pero que se ha retrasado la cosa. Han tenido problemas con la primera tirada y su distribución, o algo así. Les he pedido varios, dijeron que me los mandan en cuanto puedan.- C.: (Entre decepcionado y agradecido) ¡Ah! Bueno, muchas gracias, volveré en unos días entonces…

En dos semanas el muchacho se pasó cuatro o cinco veces, siempre miércoles y viernes, y repetíamos la misma charla fugaz:

– C.: ¿Te ha llegado Guerra MundialZ?– R.: No, lo siento, aún no. Pero, tranquilo, en cuanto lleguen te guardo uno.

Y él se iba desencantado y yo volvía a mis quehaceres apesadumbrada.

El viernes a mediodía él regresó. No hubo suerte. Pero el sábado a primera hora recibí, por fin, el paquete:

Regina, cielo, me dije, mira que eres vacua. Tienes al pobre muchachote suspirando por su libro y no se te pasó por el pelucón apuntar su teléfono para avisarle. ¿Y si no vuelve hasta el miércoles, insensata? Ahora, ¿cómo demonios le avisas, con un tam-tam?

Mi mismidad tenía toda la razón. Así que jurando en todas las lenguas vivas y muertas del planeta separé con cuidado su ejemplar y lo guardé. Y continué con mis cosas.

¿Intuición? ¿Fe? ¿Ansiedad? No sé que le trajo a mis confines rompiendo su pauta miércoles y viernes, pero el caso es que apareció rayando la hora de comer. Antes de que pudiera abrir la boca saqué su ejemplar de Guerra MundialZ y lo dejé sobre la mesa, retirándome a un discreto segundo plano.

Él se abalanzó sobre el libro con los globos oculares del tamaño de mi pelucón. Miró la portada, la contra, lo hojeó y, de pronto, con el libro en alto y las venas del cuello como morcillones de Burgos, gritó:

“¡SIIIIIII SEEEÑORRR, ÉSTA NOCHE ME ENCAMO CON MI GUERRA MUNDIALZ!”

Y yo volví a ver en él a Connor MacLeod/Christopher Lambert atravesado por el rayo y con su espadón en alto, sintiéndose el amo del universo. Y se fue tan contento, el muchacho.

Claro, entre tanto yo investigué Guerra MundialZ, de Max Brooks, y se trata de la traducción al castellano de un libro muy, muy esperado por los aficionados al género ‘guerra mundial zombie’, que se libra en un futuro inminente entre infectados por virus prefabricados y humanos.

Por lo visto lo bueno de éste es que es parte de un ‘informe reservado’ de Naciones Unidas y que recoge testimonios reales de implicados, afectados y testigos. A mi me da cosa, queridos, pero sobre gustos lectores….

Y vosotros, queridos reginaexlibrislandianos,¿sabíais algo de la Guerra Mundial Z? ¿Os interesa el temita? ¿Qué opináis de esos momentos Connor MacLeod, presenciasteis o protagonizasteis alguno, queridos?

Mea culpa: aún creo en el Minotauro

Hay vida más allá de los confines de reginaexlibrislandia, y por mucho que me empeñe en dar esquinazo a esa otra realidad en contadísimas ocasiones la muy perra me gana el pulso con cebos a los que no me resisto.

Ayer, por ejemplo, y que Borges me perdone por esta licencia, el Asterión que habita en mí no consintió que desoyera la llamada anual de ‘el otro’ Minotauro: el Premio de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción que desde el 2004 se otorga en este bendito país.

Para mi, junto al Herralde, el del Café Gijón, el del Ateneo de Sevilla y dos o tres más, es de los pocos certámenes literarios relativamente mediáticos en el que aún creo… hasta que me demuestre lo contrario.

Así que allá que me planté, cercada por escritores, libreros, plumillas, editores y ‘planetarios’ del monstruo Planeta a presenciar el fallo de un jurado que, por unanimidad, le dio el premio en esta su quinta edición a Federico Fernández Giordano por su El Libro de Nobac.

Por lo que me contó el afortunado, ferviente admirador de mi Borges, de Bioy Casares y del maestro Poe, la suya es una historia con la que se muestra cómo lo fantástico se engarza sobre lo real a través de un anciano que se topa con un libro que escribe su propia vida día a día.

Aunque hasta dentro de un par de semanas no podré leerlo, me da buen pálpito. Llamadme naïf si quereis, pero la trama promete.

Y hasta ahora los sucesivos ganadores del Minotauro no me han decepcionado, la verdad.

En reginaexlibrislandia tengo Gothika, Señores del Olimpo, Los sicarios del cielo y Máscaras de Matar en mis baldas de Ciencia Ficción y Fantasía, según el caso, y colocaré a la vista El Libro de Nobac. (Nota para MPG: si, querido,en reginaexlibrislandia Ciencia Ficción y Fantasía tienen baldas independientes)

Y, claro, si el libro no me falla a la hora de la lectura/verdad, lo recomendaré sin tregua.

¿Qué opináis del Premio Minotauro?