Tu bebé sabe cuándo mientes

Si crees que puedes fingir emociones con tu bebé estás equivocado. Investigadores de la Universidad de Concordia descubrieron en el año 2013 que los bebés de 18 meses ya pueden darse cuenta de que algo no encaja cuando  los sentimientos y las reacciones no se alinean.

Las implicaciones de este estudio son significativas, especialmente para los cuidadores. “Nuestra investigación muestra que no se puede engañar a los bebés para que crean que, por ejemplo, algo que causa dolor resulta en placer. Los adultos a menudo tratan de proteger a los bebés de la angustia poniendo una cara feliz después de una experiencia negativa. Pero los bebés saben la verdad: desde los 18 meses, pueden entender implícitamente qué emociones van asociados con qué eventos “, declaró el profesor de psicología Poulin-Dubois.

Fotografía Pixabay

Para realizar el experimento, ella y su candidata al doctorado Sabrina Chiarella reclutaron a 92 bebés con 15 y 18 meses de edad. En un entorno de laboratorio, los bebés observaron cómo un actor pasaba por varios escenarios en los que las reacciones emocionales iban con o en contra de las experiencias. En un caso, el investigador expresó una emoción que no coincidía, estar triste cuando se le presenta un juguete deseado. En otra, ella expresó una emoción que acompañaba a la experiencia, reaccionando con dolor al fingir lastimarse el dedo.

A los 15 meses, los bebés no mostraron una diferencia significativa en las reacciones a estos eventos, mostrando empatía a través de sus expresiones faciales a todos los rostros tristes/de dolor. Esto indica que la comprensión del vínculo entre una expresión facial después de una experiencia emocional es una habilidad que aún no se ha desarrollado en esa etapa.

A los 18 meses, sin embargo, los bebés detectaron claramente cuando las expresiones faciales no coincidían con la experiencia. Pasaron más tiempo mirando la cara del investigador y se reunieron con el cuidador en la sala para que pudieran evaluar la reacción de una fuente confiable. También mostraron empatía hacia la persona solo cuando su rostro compungido estaba justificado.

Chiarella explica que la indiscriminada muestra de preocupación por los rostros tristes en los bebés más pequeños es un comportamiento adaptativo. “La capacidad de detectar la tristeza y luego reaccionar de inmediato tiene una implicación evolutiva. Sin embargo, para funcionar de manera efectiva en el mundo social, los niños necesitan desarrollar la capacidad de comprender los comportamientos de los demás al inferir lo que está sucediendo internamente para quienes los rodean”.

Adorables… ¡Aquí tenéis la muestra! 🙂

 

*Fuentes de consulta:

Universidad de Concordia. “Los bebés saben cuando estás fingiendo, según muestran los investigadores de psicología”. Ciencia diaria. ScienceDaily, 16 de octubre de 2013. <www.sciencedaily.com/releases/2013/10/131016145638.htm>.

https://www.sciencedaily.com/

2 comentarios

  1. Dice ser Victor Saura

    En ese aspecto, los animales nos llevan varios metros de ventaja. Lo que a nosotros nos sucede a los 18 meses, a ellos, a los “de cualquier otra especie” (no voy poner énfasis en ninguna) sucede casi al instante de abrir los ojos. Y no me extraña esa diferencia tan palmaria. De todo punto resulta reveladora la idea de que nos hace falta construir un mundo a nuestra medida para poder “defendernos” del “yo y mis circunstancias”

    Un saludo!

    *La infancia está sobrevalorada (no les pongamos por las nubes). Queremos gente sensata, no gente engreída.

    04 diciembre 2018 | 2:39 pm

  2. Dice ser aragon

    yo quise engañar un dia a mi hijo, era muy chiquitin le quise dar un potito de los de la farmacia,para ver si algun dia si saliamos no tener que llevarme una nevera con hielos con su comida, el crio me miraba raro, porque el bote no era igual a los envases de comida que le preparaba yo misma todos los dias y veia perfectamente de donde los sacaba o la nevera o congelador, le di una cucharadita chiquitina, unas arcadas , lo escupio todo, seguía con arcadas , osea que al lado de lo que yo cocinaba estaba malisimo para el, bueno pues lo aparte y saque el envase habitual, si os digo que ya no se fiaba, que me tuve que comer yo una cucharada de su pure y al verme que yo no hacia arcadas se atrevio otra vez a comer de su comida la primera cucharada con miedo, como era de lo que le hacia todos los dias, unos dias con carne otros con pescado otros con pollo, se lo comio entero, casi la cago por el dichoso potito que luego probe yo a escondidas del crio y me parecio malisimo, son mas listos que el hambre.

    05 diciembre 2018 | 6:06 am

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