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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

El poder depende de las distancias y la cultura

handeschuttelnLas distancias importan, y mucho, sobre todo en diferentes culturas pueden convertirse en las protagonistas para una adecuada o incorrecta comunicación. Podemos encontrarnos ante culturas de “alto contexto” y culturas de “bajo contexto”. Como primer antecedente de este interesante concepto pueden citarse las investigaciones del prestigioso antropólogo norteamericano Edward T. Hall quien identifica cuatro categorías de variables culturales que afectan, por ejemplo, a la forma de hacer negocios: relación personal/profesional, formas de comunicación, el tiempo y el espacio.

Este autor definía a las culturas de bajo contexto como aquellas donde los mensajes se transmiten verbalmente de forma clara y directa, es decir, se dice lo que se quiere decir. Por el contrario, en las culturas de alto contexto es más importante el ambiente y los mensajes no verbales; prima la ambigüedad e incertidumbre. Alemanes, holandeses o estadounidenses son ejemplos de “bajo contexto”, mientras que chinos, japoneses, o árabes, conforman culturas de “alto contexto”. Los países de América Latina y los del sur de Europa (España, Italia, Grecia) se sitúan más cerca del “alto contexto”.

Distancia al poder (jerarquía): Es el grado en que los miembros de una organización aceptan el hecho de que existan otros miembros con más poder y, en consecuencia, se someten a ellos con más o menos agrado. En los países donde existe una elevada distancia al poder (Asia, América Latina, África), los jefes o gerentes de cualquier tipo de organización toman decisiones y los subordinados las ejecutan sin cuestionarlas. La estructura de las organizaciones es vertical, los jefes tienen pocos subordinados que les reportan directamente y la responsabilidad individual es escasa.

En los países con moderada o baja distancia al poder (Estados Unidos, Canadá, UE), los gerentes consultan con sus subordinados antes de tomar decisiones, la organización es más plana, cada jefe supervisa a un mayor número de empleados, existiendo un alto grado de independencia y responsabilidad entre ellos.

Aquí os dejo un ejemplo práctico: Cultura de Negocios en América Latina, de la publicación ‘Cómo negociar con éxito en 50 países’:

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En definitiva, para el empresario extranjero que llevará a cabo negocios en mercados exteriores, la toma en consideración y adaptación a las diferencias culturales de cada país será un requisito imprescindible para lograr acuerdos satisfactorios con clientes, proveedores, o socios internacionales.

*Fuente: LeaderShip

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3 comentarios

  1. Dice ser Ruidoso

    Este tipo de circunstancias las vives cuando tienes que viajar al extranjero y negociar (o lidiar más bien) con personas de otros países. todos en general tendemos a creernos el centro del mundo y no hay nada más alejado de la realidad. Adaptarse y tratar de comprender al otro (sin dejar que te pisen) es el éxito de las relaciones interpersonales en el extranjero.

    14 octubre 2016 | 12:22 pm

  2. Dice ser El pulpo volador

    Yo he tratado con argentinos en España y son lo peor del mundo, estafadores, ladrones, sinvergüenzas, cuentistas, mentirosos… Con el resto de sudamericanos no tengo problema, son bastante más honrados y trabajadores que los ladrones argentinos. Los argentinos son una versión mezquina de nosotros los españoles y el resto de sudamericanos son una versión más noble de los españoles.

    14 octubre 2016 | 3:26 pm

  3. Dice ser ö

    Así que los españoles tenemos esa dualidad: somos mezquinos y nobles.
    Ahora hay que ver los porcentajes.

    16 octubre 2016 | 11:08 am

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