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La curiosa y reparadora ‘siesta del carnero’

La curiosa y reparadora ‘siesta del carnero’

Solemos tener asimilado que una siesta es aquella cabezada que se hace después de comer, la cual es aconsejable realizar siempre y cuando no sobrepase los 20 minutos o media hora y se convierte en algo que nos ayuda a reponer fuerzas para seguir con nuestra rutina durante el resto del día.

Como ya expliqué en otro post, el término siesta viene de ‘sextear’ o ‘sexta hora’, ya que la ‘Regla de San Benito’ (escrita por el monje Benito de Nursia en el siglo VI) indicaba la norma de guardar reposo y silencio después de la sexta hora que era la de más calor. Esta sexta hora eran las 12 del mediodía, teniendo en cuenta que los monjes empezaban su jornada a las seis de la mañana.

Pues bien, ese reposo que se hacía al mediodía se producía inicialmente antes de comer, aunque con el paso de los años se adaptó a después de la comida principal (llamada almuerzo en muchos lugares).

Pero hoy en día todavía hay muchas personas que tienen la posibilidad de echar una cabezadita justo antes de la hora de comer, siendo conocida comúnmente como ‘siesta del carnero’, aunque es común llamarla de otros modos como siesta del borrego, del burro, del gorrino, del perro… (y así con infinidad de animales, ya que parece ser que estos suelen tener la costumbre de dormir antes de comer). Parece ser que la más famosa es la del carnero ya que era muy habitual hacerla entre los pastores cuando sacaban a pastar a sus carneros, quedando sentados a la sombra de un árbol y aprovechando para descansar un rato antes de ponerse a comer.

También podemos encontrar que es llamada ‘siesta canóniga’ o ‘siesta del canónigo’, debido a que era frecuente que estos eclesiásticos echaran una cabezadita disimuladamente durante los rezos que se realizaban al mediodía.

Según indican algunos expertos, la ‘siesta del carnero’ que se produce antes de comer suele ser más reparadora que la que se hace después, ya que no solo ayuda a reponer fuerzas (sobre todo si se ha tenido una mañana cansada o ajetreada de trabajo) sino que hace que se coma con menor ansia.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Por qué algunas personas creen que tomar un vaso de leche les ayuda a conciliar el sueño?

¿Por qué algunas personas creen que tomar un vaso de leche les ayuda a conciliar el sueño?Llevo toda la vida viendo a mi madre hacer el mismo ritual todas las noches: prepararse un vaso de leche caliente antes de ir a dormir porque así (según ella) le ayudará a conciliar el sueño mucho más rápido.

Por mucho que he tratado de explicarle que éste es uno más de los muchísimos mitos que llevan décadas transmitiéndose de una generación a otra y sin tener detrás una validez científica, mi madre sigue empeñada en que sí que es eficaz y que le ha funcionado desde que siendo niña su madre se lo inculcó.

El convencimiento que tiene hacia esta panacea es tal que incluso coge la tablet que le regalamos hace un par de navidades y tras una búsqueda en Google me muestra los resultados de aquellas páginas que aseguran que tomar un vaso de leche ayuda a dormir (evidentemente yo le muestro aquellas que dicen lo contrario). Pero a pesar de ello me dice categóricamente que alguna que otra noche que no ha podido tomar su vaso de leche no ha podido conciliar el sueño y cuando sí lo bebe el efecto sedante es inmediato.

Y es que la verdad, para mi madre y una infinidad de personas, el hecho de tomar un vaso de leche antes de acostarse sí que les ayuda a conciliar el sueño, pero esto ocurre en realidad por puro efecto placebo debido a que lo que les funciona es el ritual de realizarlo cada noche y no el hecho de que la leche sea un alimento que contenga triptófano, un aminoácido que  ayuda a mantener los niveles de serotonina y melatonina en el cerebro (tal y como indican aquellos que defienden la hipótesis de que es un buen somnífero).

Si el hábito de tomar leche antes de acostarse lo sustituimos por el de cualquiera de estos otros: leer un libro, rezar unas oraciones, escuchar un poco de música, masturbarse, realizar ejercicio relajante o yoga e incluso que te cuenten un cuento, encontraremos que el resultado es exactamente el mismo: todos ayudan a conciliar el sueño y es que a cada persona le funciona una cosa distinta, aquella que de manera rutinaria esté acostumbrada a realizar el momento previo a meterse en la cama (o cuando ya esté dentro de ella).

Posiblemente más de un lector del blog se esté preguntando que si, tal y como he comentado un par de párrafos más arriba, la leche es rica en triptófano y está demostrado que éste es un aminoácido que ayuda a inducir el sueño, por qué no va a ser efectivo en un vaso de leche caliente antes de dormir…

Y es que la respuesta es muy sencilla: porque la cantidad de triptófano que un vaso de leche contiene es ínfima y para que realmente pudiese hacernos efecto dicho aminoácido tendríamos que ingerir varios litros. Incluso está demostrado que el triptófano presente en otros productos lácteos (como el yogurt o el queso) es muy superior al de un vaso de leche, así como en otros alimentos como el bacalao (hasta diez veces más); legumbres como las lentejas, la soja o garbanzos; cereales como el arroz silvestre o el trigo; frutas como el aguacate o las naranjas; la carne, infinidad de pescados e incluso multitud de frutos secos.

En resumidas cuentas… lo que realmente va bien para conciliar el sueño más rápidamente es realizar una rutina que nos sea placentera y será nuestro propio cerebro el que se encargue de proporcionarnos la serotonina y melatonina que necesitamos para dormir rápida y placenteramente pero el triptófano de la leche nada habrá intervenido en ese proceso.

 

 

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Fuentes de consulta: Juan Revenga (El nutricionista de la general) / sabescuidartehoy / cocinatis / uamshealth / sleepbetter
Fuente de la imagen: zac-attack (Flickr)

¿De dónde proviene la idea de que contar ovejitas ayuda a conciliar el sueño?

¿De dónde proviene la idea de que contar ovejitas ayuda a conciliar el sueño?

Posiblemente en alguna de esas noches de insomnio en la que no has podido conciliar el sueño has intentado contar ovejitas, pero veías como iba pasando el tiempo y no había manera de dormirse. También era muy típico de nuestras madres contestarnos eso de «pues si no puedes dormir cuenta ovejitas».

Ciertamente un buen número de investigaciones que se han realizado en los últimos años han llegado a la conclusión de que contar ovejitas para que nos entre el sueño antes no sirve para nada. Así que… ¿de dónde proviene la idea de que sí funciona?

El origen es algo incierto, pero casi todas las fuentes apuntan a un antiguo cuento que se contaba a los niños al acostarlos y que tenía una estructura repetitiva y sin fin. Siempre pasaba algo que hacía que fuese inacabable y cuyo final era inventado por la persona que lo contaba en el momento que veía que el pequeño ya se había dormido.

Dentro de esta estructura sin fin se encontraba la historia del pastor que tenía un rebaño de muchísimas ovejas y debía pasarlas al otro lado del río a través de un estrecho puente. Cada oveja iba pasando de una en una y el pastor debía contarlas, para asegurarse que habían pasado todas. Eran tantas, que, en el transcurso de ese pasar ovejitas de un lado a otro mientras el adulto lo relataba, el niño se dormía.

 

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Fuente de la imagen:  jordanrippy

¿Por qué cuando tenemos hambre nos ponemos de mal humor?

Como ya os he explicado en otros post, nuestro organismo es sabio y sabe en cada momento qué es lo que necesita para seguir en condiciones óptimas. Si tenemos frío se contraen y relajan, rápida y repetidamente, algunos de nuestros músculos para producirnos tiritera y así poder mantener nuestros órganos internos a una temperatura óptima. Pues cuando tenemos hambre pasa algo parecido… nuestro cuerpo se pone en marcha para autoalimentarse.

Esto hace que vaya echando mano de las reservas energéticas que tenemos (glucógeno), pudiendo provocar que el nivel de glucosa en nuestra sangre descienda  y ello nos provoque el  típico enfado y mal humor tan común en muchas personas  cuando tienen hambre.

Quienes más lo padecen son los niños, cuyas reservas son menores y necesitan ingerir alimentos en periodos más cortos de tiempo, llegando a ponerse insoportables y/o con un buen berrinche.

Pero hay otro elemento que puede provocar que nos enojemos con más facilidad cuando tenemos hambre y éste es la serotonina. Cuando sus niveles son bajos es uno de los causantes de nuestra irritación. La serotonina es una hormona encargada de controlar nuestros diferentes estados, como la ira, ansiedad, apetito, excitación, sueño, angustia, etc…

También debemos tener en cuenta que el ayuno prolongado y posterior descenso de glucosa en sangre (hipoglucemia) puede venir acompañado de algún mareo y malestar; algo que comúnmente muchas personas describen como “un bajón de azúcar”, el cual suele pasarse tras tomar algún alimento o bebida dulce.

 

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Fuentes de consulta: fisterra / nbcnews
Fuente de la imagen: somospacientes

¿Por qué entra sueño después de comer?

Las “caídas del sistema” que sufrimos tras una opípara pitanza pueden ser responsabilidad directa de la glucosa, que hace descender en el hipotálamo los niveles de orexina, una clase de proteínas cuya misión es mantenernos alerta. Denis Burdakov y su equipo de investigadores de la Universidad de Manchester, demostraron que incluso una subida casi imperceptible de glucosa disminuye sensiblemente la actividad neuronal.

Por eso, si se quiere seguir despierto se deberá evitar las comidas ricas en carbohidratos o grasa; en cambio, mantendrá los ojos bien abiertos tras un banquete de proteínas. Hay, no obstante, voces discrepantes. Según Eduard Estivill, director de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona, esta sensación de sueño simplemente responde a la necesidad de descansar tras ocho horas de vigilia.

 

 

(Fuente: Muy Interesante)

¿Por qué el vino nos produce sueño?

¿Por qué el vino nos produce sueño?

La ciencia ha descubierto por qué el vino tinto produce somnolencia. En la Universidad de Milán han analizado las uvas con las que se elabora y han encontrado en ellas melatonina, la hormona que regula el sueño. En tres de las variedades estudiadas, Nebbiolo, Merlot y Cabernet, se han encontrado las mayores concentraciones de esta hormona. Hasta ahora se pensaba que la melatonina sólo la producía el cuerpo de los mamíferos. Los investigadores también han encontrado la misma sustancia en la cerveza. Ambas inducen el sueño, aunque, según precisa el trabajo: “Se trata de un adormecimiento poco recuperador del cansancio”.

Los científicos italianos que realizaron la investigación ya tienen sus detractores, Richard Wurtman del Instituto de Tecnología de Massachusetts, advierte que posiblemente los científicos italianos en realidad no han encontrado melatonina, sino que se trata de otra sustancia muy similar.

 

 

 

Fuentes: QuoDirectoalpaladar
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es la fase REM del sueño?

La fase REM es la tercera del sueño, su nombre es abreviación de Rapid Eye Movements que en español se traduce como Movimientos Oculares Rápidos (MOR).

La profundidad del sueño no es igual en toda su duración. La etapa MOR es la tercera fase del dormir. Durante ésta, el individuo se encuentra profundamente dormido, goza de intensa relajación muscular y pueden apreciarse los movimientos oculares típicos, perfectamente visibles si se observan los párpados de un durmiente durante esta etapa. Además se dan alteraciones en la frecuencia cardiaca y respiratoria y, en los varones, aparecen erecciones con regularidad.

El período MOR supone el 25 por 100 del total del dormir en el adulto y es más dilatado en los niños, hasta el punto de que en el recién nacido alcanza casi la mitad del tiempo absoluto. Es en este momento cuando ocurren los sueños: la actividad cerebral es máxima, lo que delata el carácter activo de estos períodos en contraposición a otras interpretaciones que los concebían como fruto de la relajación y la inconsciencia.

“Durante la siesta, es conveniente no llegar a la fase REM del sueño. Si llegamos al sueño profundo y nos despertamos, tendremos una sensación de aturdimiento que nos resultará desagradable de cara al trabajo. Por ello se recomienda que la siesta no supere los cuarenta y cinco minutos. En este sentido, algunos estudios incluso defienden una duración del descanso de quince minutos”