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La curiosa historia tras la famosa canción ‘Mister Sandman’

La curiosa historia tras la canción ‘Mister Sandman’ (The Chordettes)

En 1954 irrumpía en el panorama musical estadounidense la canción ‘Mister Sandman’ interpretada por el cuarteto femenino ‘The Chordettes’. El tema había sido compuesto ese mismo año por Pat Ballard y esa era su segunda versión, la cual se convirtió en un auténtico éxito, alcanzando el número uno en las listas de discos más vendidos.

Tal y como cantaban The Chordettes (y las docenas de intérpretes que la han versionado a lo largo de estas seis décadas), la canción Mister Sandman trata de un peculiar personaje (en castellano conocido como ‘el arenero’) encargado de proporcionar dulces y placenteros sueños cada noche a través de la arena mágica que echaba en los ojos de las personas dormidas tras colarse en sus dormitorios.

Pero detrás de la letra de esta canción hay una curiosa historia que se remonta a hace muchísimos siglos, ya que el tal Mister Sandman no fue fruto de la invención de Pat Ballard sino que era un mítico y curioso personaje de leyendas y cuentos que se ya se explicaban hace centenares de años en la cultura norteuropea (sobre todo celta y sajona) y que se fue transmitiendo de boca en boca de una generación a otra.

Al igual que en la canción, según la tradición, se explicaba que el arenero entraba en la habitación cuando las personas ya estaban durmiendo y para desearles unos dulces sueños les echaba arenilla mágica en los ojos. El rastro de esa arena era (según este mito) la que por la mañana se convertía en las legañas.

La curiosa historia tras la canción ‘Mister Sandman’

Cabe destacar que cuando realmente este personaje alcanzó una fama a nivel de todo el continente europeo y traspasó fronteras hacia América fue a raíz del cuento escrito en 1842 por Hans Christian Andersen titulado ‘Ole Lukøje’ (arenero en danés).

Fue a partir de ahí cuando se incorporó en las costumbres y cultura de muchísimas personas que nombraban a este peculiar personaje, en algunos casos como si fuera un duendecillo, y que lo hicieron tan popular en un gran número de lugares como puede ser para nosotros Papá Noel, los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez (por poner unos pocos ejemplos).

En cada lugar se le describe, nombra y viste de una manera diferente y, aparte del cuento de Andersen y la canción de Pat Ballard, ha sido incorporado en obras, películas, comics, e incluso en algunos casos confiriéndole una maligna personalidad con la que en lugar de procurar dulces sueños provocaba pesadillas.

 

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Post realizado a raíz de una entrada de Eduardo Basterrechea en su muro de Facebook
Fuente de la imagen: Wikimedia commons / captura Youtube

¿Cuál es la fase REM del sueño?

La fase REM es la tercera del sueño, su nombre es abreviación de Rapid Eye Movements que en español se traduce como Movimientos Oculares Rápidos (MOR).

La profundidad del sueño no es igual en toda su duración. La etapa MOR es la tercera fase del dormir. Durante ésta, el individuo se encuentra profundamente dormido, goza de intensa relajación muscular y pueden apreciarse los movimientos oculares típicos, perfectamente visibles si se observan los párpados de un durmiente durante esta etapa. Además se dan alteraciones en la frecuencia cardiaca y respiratoria y, en los varones, aparecen erecciones con regularidad.

El período MOR supone el 25 por 100 del total del dormir en el adulto y es más dilatado en los niños, hasta el punto de que en el recién nacido alcanza casi la mitad del tiempo absoluto. Es en este momento cuando ocurren los sueños: la actividad cerebral es máxima, lo que delata el carácter activo de estos períodos en contraposición a otras interpretaciones que los concebían como fruto de la relajación y la inconsciencia.

“Durante la siesta, es conveniente no llegar a la fase REM del sueño. Si llegamos al sueño profundo y nos despertamos, tendremos una sensación de aturdimiento que nos resultará desagradable de cara al trabajo. Por ello se recomienda que la siesta no supere los cuarenta y cinco minutos. En este sentido, algunos estudios incluso defienden una duración del descanso de quince minutos”