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Hambruna en Sudán del Sur: Emmanuel quiere sobrevivir

Por Nicholas Ledner, UNICEF en Sudán del Sur

Eran más o menos las 10 de una mañana de julio cuando Helen empezó a ver y sentir las balas silbar sobre su cabeza. Acababa de tomarse un té y se disponía a tender la colada con la ropa de sus hijos. Inmediatamente corrió hacia su casa agarrando a los dos niños y huyó de su pueblo, cercano a Juba, con otros vecinos. El conflicto en Sudán del Sur había estallado y parecía que quienes estaban atrapados en medio no importaban nada.

Helen estuvo cuatro días caminando, con su hijo mayor a la espalda y el pequeño en sus brazos. No tenía dinero ni alternativa. Por fin llegó a Uganda, pero cuando estuvieron seguros en el campo de refugiados llegó una dificultad casi peor: no había comida. Cuando Helen y sus hijos llegaron a Uganda, los niños estaban sanos y fuertes. Pero la falta de comida en el campo empezó a debilitarlos, especialmente al pequeño, Emmanuel. Tenía tan solo unos meses, y cada vez parecía más frágil entre los brazos de su madre. Helen sabía que no podía permanecer allí, así que decidió emprender un peligroso viaje de vuelta a su pueblo. Enfrentarse a una posible muerte debido a la guerra era mejor que una muerte lenta por hambre.

Hambruna en Sudán del Sur: Emmanuel quiere sobrevivir

Helen sostiene a su hijo Emmanuel, que sufre desnutrición severa aguda / © UNICEF/UN053449/Gonzalez Farran

Cuando llegó a casa comprobó consternada que su pueblo estaba abandonado. Su marido no estaba allí. Cuando empezó el conflicto quedaron separados, porque él estaba trabajando en Juba. Ella intentó llamarle una y otra vez, pero el teléfono ya no funcionaba. Las cosas se ponían cada vez más difíciles: no tenía padres que pudieran ayudarla, y no quedaban huertos de los que pudiera coger algo para comer.

Sin alimentos, Emmanuel cada vez estaba peor. Una mañana de enero, Helen se lo encontró inconsciente en casa. Se había desmayado. Sabía que era el momento de hacer algo si quería que su hijo sobreviviera. Rogó y suplicó a cualquiera en el pueblo que pudiera ayudarla. Finalmente su hermano pudo darle el dinero suficiente para que ella y el niño fueran al centro de tratamiento contra la desnutrición en Juba.

Helen no paraba de rezar por la vida de Emmanuel. Le llamó así porque nació el día después de Navidad y esperaba que el nombre, que significa “Dios está con nosotros”, le traería suerte. Pero durante esos últimos meses Helen perdió la esperanza de que su hijo sobreviviera. Le recordó con diarrea, con síntomas de desnutrición severa aguda. Estaba desesperada. Ahora, en la clínica, estaba en buenas manos y podría recuperarse, aunque el camino no sería fácil.

El pequeño Emmanuel se agarraba al pecho de su madre. Afortunadamente en el centro había la suficiente leche y alimento terapéutico listo para consumir. Helen aprendió allí la importancia de tener buenos hábitos. Sobre todo, llevar a los niños al centro más cercano en cuanto se pusiera enfermo. El ánimo de las enfermeras le ayudaba a ser positiva.

Helen piensa en la guerra y reflexiona: “Si no hubiera guerra, mi familia estaría junta y tendríamos trabajo para comprar comida. Pero nada funciona y no hay oportunidades para mí”. Echa de menos la comodidad que su marido llevaba a la familia, por no mencionar el dinero. Por ahora no sabe qué futuro les espera. Helen y su familia siguen luchando por permanecer vivos.

Recientemente se ha declarado una hambruna en ciertas partes de Sudán del Sur. Cerca de un tercio de la población necesita ayuda humanitaria alimentaria urgentemente. Más de 1,1 millones de niños sufren desnutrición aguda. Solo en enero, UNICEF y sus aliados admitieron a 11.359 niños en tratamientos contra la desnutrición severa aguda.

En las zonas inseguras, a las que no llega la ayuda humanitaria, UNICEF, el Plan Mundial de Alimentos (PMA) y otros aliados, están trabajando para llegar a los niños desnutridos más vulnerables a través de un mecanismo de respuesta rápida. También trabajamos para restablecer servicios en zonas de relativa calma. Se prevé realizar más misiones en los próximos días y semanas.

El programa de nutrición de UNICEF tiene un déficit de financiación de 26 millones de dólares para poder seguir realizando actividades durante 2017.

1 comentario

  1. Dice ser joseluis321321

    esta gente cuando formaban parte del imperio colonial europeo no se morían de hambre, no se puede entender que gente con tan poco CI que están absolutamente incapacitados para tomar decisiones pidieran la independencia y no contentos con ello a su vez piden la independencia de sudan para formar sudan del sur, no hacen mas que morirse de hambre, ser pobres y tener guerras y gran parte de la culpa la negativa de los negros a reducir su natalidad, esta gente hasta que no tiene 15 hijos no se queda a gusto, yo también seria un muerto de hambre si tuviera 15 hijos aun viviendo en España.
    la cuestión esta en que las ongs han montado un negocio subvencionado con esto de la inmigración, los refugietas , los africanos, etc, y lo ultimo que harian seria resolver un problema que les permite vivir cómodamente sin trabajar .

    23 febrero 2017 | 16:53

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