Entradas etiquetadas como ‘Alemania’

Acordar una política climática valiente es posible

José Luis García – Área de energía y cambio climático de Greenpeace

Francia en el mapa

Celso Flores / Flickr

No es ciencia ficción. Es posible llegar a un acuerdo entre fuerzas políticas en principio antagónicas para decidir acabar con el uso del carbón, forzar a las empresas a reducir sus emisiones e incluso exigirles responsabilidades por su papel en el cambio climático.

El ejemplo nos viene de Alemania, donde hace justo un mes (miércoles 7 de febrero) se cerró el acuerdo entre el partido de Angela Merkel (el conservador CDU), su socio bávaro CSU y el partido socialista SPD, para formar un gobierno de coalición, acuerdo que han ratificado las bases socialistas este mismo fin de semana. No debe haber sido tarea fácil, dado que las elecciones fueron en septiembre, pero la voluntad política ha sido capaz de sobreponerse a las dificultades.

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Energía. Entre la inseguridad jurídica y la levedad política

Hugo Morán – Secretario para la transición ecológica de la economía

Álvaro Nadal, ministro de Energía, durante un acto público.

Cuando allá por el año 2009 el Gobierno por entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero refirmaba su intención de no prorrogar la vida de la central nuclear de Garoña a la finalización de su vida útil de diseño de cuarenta años, el Partido Popular puso en marcha una intensa campaña político-mediática con la intención explícita de desacreditar, por ideológica y fuera de razón, una decisión que había estado presente en el amplísimo debate abierto en torno a la Ley de Economía Sostenible y que igualmente venía formando parte de la propuesta energética de los socialistas expresada en sus resoluciones congresuales y programas electorales.

Manifestaban los entonces portavoces en la oposición, con Mariano Rajoy al frente y el hoy ministro de energía como fiel escudero en el empeño, que era poco menos que una insensatez impropia de un Gobierno democrático la intervención política en un espacio, el de la energía, que debía dejarse mecer única y exclusivamente por las reglas del mercado. Y que cualquier intromisión del Ejecutivo con visos de planificación en el sector, implicaba poco menos que el retorno a los modos de hacer de la Rusia Soviética.

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La transición energética española empieza en Garoña

Por Hugo Morán – Exdiputado

central nuclear

Aunque a rastras, y Fukushima mediante, en marzo de 2011 el gobierno alemán decidió incorporar a su proceso de transición energética una decisión de gran alcance, cual fue la anticipación de su apagón nuclear al año 2020. Sólo un año antes Angela Merkel había adoptado una decisión que iba justo en el sentido contrario, al prorrogar la vida de las 17 centrales alemanas hasta 2032. Y este cambio de rumbo político decretado en el olimpo de la racionalidad económica, no tardó en ser replicado en términos industriales con el anuncio por parte del gigante Siemens de su abandono del negocio nuclear pocos meses después.

Desde entonces ha venido aflorando, en forma de traspiés empresariales, la oscura verdad de un negocio medioambientalmente inaceptable, socialmente injustificable, técnicamente inestable y económicamente inviable. Y así supimos de la quiebra de Westinghouse, del repliegue de General Electric, o de las serias dificultades de Areva para sostener su actividad.

Ahora es Iberdrola quien emprende ese mismo camino en nuestro país, al dar cuerpo de anuncio oficial a una verdad que muchos habían venido argumentando durante años con escasa fortuna mediática. Ignacio Sánchez Galán, que viene a ser algo así como la energía hecha verbo en versión española, no ha dejado margen a concesión de ningún tipo: “La apertura de Garoña –que lleva cuatro años parada- es económicamente inviable, arrastrando ya varios ejercicios con pérdidas muy cuantiosas”. “En el resto de nuestras centrales nucleares la situación no es muy diferente; como se puede comprobar en las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, nuestra filial Iberdrola Generación Nuclear se encuentra en pérdidas debido fundamentalmente a los impuestos y obligaciones que se han ido imponiendo sistemáticamente a esta tecnología en los últimos años”.

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Ética y compromiso de nuestra sociedad

Por Concha Cánovas – Experta en Energías Renovables

Recientemente la Organización Mundial de Meteorología  presentó su  Declaración sobre el estado del clima mundial en 2015, señalando que en este año las altas temperaturas batieron numerosos récords:

  • Fue el año más cálido de los que se tienen datos tanto a nivel mundial como a nivel nacional en muchos países
  • La temperatura media mundial cerca de la superficie fue la más elevada jamás registrada por un amplio margen
  • El contenido calorífico de los océanos a escala mundial, tanto hasta los 700 metros como hasta los 2 000 metros de profundidad, alcanzó niveles sin precedentes
  • El promedio mundial del nivel del mar fue el más alto desde que comenzaron los registros a escala mundial hace más de un siglo
  • La concentración atmosférica de CO2 (principal gas de efecto invernadero de larga duración) batió un nuevo record, alcanzando 400 partes por millón (ppm), cifra que aunque se había alcanzado anteriormente en algunos lugares durante algunos meses, nunca antes lo había alcanzado  a escala mundial y durante un año entero. Este nivel de concentración no descenderá durante “muchas generaciones” ya que el dióxido de carbono  permanece en la atmósfera durante miles de años y en el océano mucho más.

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La transición energética en las ciudades: qué ha pasado en Bélgica y otros ejemplos

Por Claire Roumet – Directora ejecutiva de Energy Cities

farola

A pesar de que el primer ministro británico diese en septiembre el visto bueno a la construcción de una planta nuclear, condenando así a los contribuyentes de ambos lados del Canal a observar pasivamente cómo el dinero público se emplea en apuntalar un sistema centralizado y mal adaptado para el futuro, soplan vientos favorables para el sector de la energía. Nos encontramos en un punto de inflexión, como lo demuestran los siguientes ejemplos.

Comencemos con el caso de Bélgica, muy representativo de la complejidad con la que las autoridades locales tienen que lidiar a la hora de tomar decisiones importantes que afectan al futuro del sistema energético. En Flandes, 17 empresas locales comparten la toma de decisiones en relación con la red de distribución gestionada por Eandis. Los principales partidos políticos han estado trabajando durante meses en preparar un acuerdo de fusión no sólo para mejorar la eficiencia, sino también para atraer a los inversores externos y encontrar un sustituto para Electrabel (que, de acuerdo con la Directiva Europea sobre la apertura del mercado, no pueden estar involucrados en la producción y distribución de energía). Se puso en marcha una convocatoria abierta de capital para atraer a los principales fondos de pensiones internacionales. Sin embargo, “State Grid China” una empresa controlada por el Estado de China, hizo de lejos la mejor oferta – imposible de rechazar- con unas cláusulas de inversión por 100 años (la oferta era del 14% del capital).

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Las plusmarcas de 2016 de las energías renovables

Por Laura Martín Murillo – Directora de la Fundación Renovables

medalla

Este verano olímpico y justo antes de que se forme un nuevo gobierno sería bueno recordar algunas marcas que se han batido en el mundo en este 2016 sobre energías renovables. Se trata de hacer un ejercicio positivo, de celebrar el cambio progresivo y también de aviso. Señores del nuevo gobierno, estas son las cifras que tienen que tener en cuenta la próxima legislatura. Echen un vistazo a las plusmarcas globales:

  • Récord en creación de empleo. 8, 1 millones de empleos. Dedicado a todos aquellos que decían que las energías renovables causaban una depresión del empleo, no aportando ninguna prueba de ello o directamente falseando informaciones. Este último caso es el del gris profesor español Gabriel Calzada que cuando en Estados Unidos se discutían las medidas a favor de las renovables encontró altavoces mediáticos como el de la FOX para decir que en España se destruían 2,2 puestos de trabajo en las energías tradicionales por cada 1 que se creaba en las energías verdes.

Este récord de empleo mundial de 2105, conocido en 2016, va especialmente dedicado a este hombre del que nadie se ha vuelto a acordar. Son 8.1 millones de los cuales el mayor número se concentra en la solar fotovoltaica con 2,8 millones de empleos en el mundo.

Las cifras son mucho más impresionantes si las comparamos con las de empleos en las energías contaminantes. En algunos países las renovables están a punto de alzarse con el oro. Es el caso de Estados Unidos, donde los empleos en renovables ya han superado a los de extracción de petróleo, carbón y gas o el de China donde el número de empleos verdes ha superado también al de petróleo y gas.

empleo irena

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¿Es la energía nuclear un tema para el futuro nuevo gobierno de España?

Mercedes

Mercedes Pardo – Directora del Grupo de Investigación Sociología del

Cambio Climático y Desarrollo Sostenible, de la Universidad Carlos III 

 

El ambiente caliente sobre el futuro gobierno de España es probable que haya mejorado el homo politicus, en la medida que ha desencadenado discusiones políticas en virtualmente todos los segmentos sociales que componen la ciudadanía. Más dudoso es si dichos debates han permitido profundizar en los temas relevantes. Uno de ellos es la energía, que, aunque está de alguna manera en los programas políticos, ni tan siquiera ha salido a la palestra de los debates públicos.

Rodrigo Gomenz Sanz

Y, sin embargo, no es baladí recordar que la energía es un área clave de las sociedades, ya que la política energética atraviesa la totalidad de los patrones de la cultura. El modelo energético, es decir el tipo de energía por el que se opta, el cómo se produce, dónde, para qué se produce y para quién, determinan hoy más que nunca el tipo de sociedad (en este caso la Sociedad del Petróleo, con el apoyo de la energía nuclear), y de ahí la importancia del tema, que supera ampliamente los meros aspectos técnicos. Los problemas de la energía solamente pueden ser entendidos -y por tanto resueltos- en términos de las interacciones de los factores tecnológicos, medioambientales, económicos y sociopolíticos.

Centrándonos en el tema propuesto, la energía nuclear, recordemos su corta pero intensa historia: su utilización por la industria militar en forma de bombas en 1945; el optimismo de su uso masivo para la producción de electricidad en el mundo a partir de los años 60; los accidentes nucleares de Three Mile Island en Estados Unidos y de Chernóbil en la actual Ucrania; el reciente accidente de Fukushima en Japón; la construcción de nuevas plantas en países en vías de desarrollo y las moratorias o cierre nuclear en muchos países de Europa.

De todos los tipos de energía, la nuclear ha suscitado desde sus comienzos -1955, Russell y Einstein-, una fuerte controversia científica, política y social. Los estudios de análisis de opinión llevados a cabo muestran que se ha mantenido el rechazo a la energía nuclear por una parte significativa de la población de los países económicamente desarrollados, con alguna excepción (Francia, por ejemplo, hasta recientemente). De poco han servido los argumentos esgrimidos de que los accidentes han sido casos aislados, de que la tecnología moderna ha disminuido los riesgos, de que es una energía más barata…

El cambio climático está dando oportunidad a una nueva narrativa para que los partidarios de la energía nuclear pasen de la defensiva a la ofensiva, con el argumentario sobre la no emisión de Gases de Efecto Invernadero.

Como se ve, la centralidad del tema de la energía nuclear sigue vigente, aunque, en Europa y Norteamérica lo que realmente está en juego no es tanto la construcción de nuevas centrales nucleares (muy caras si no están subvencionadas y con una conflictividad social asegurada) como la ampliación del plazo de vida de las plantas actuales.

A pesar de ello, en contraste con Alemania, en España, como decíamos, la energía nuclear no ha aparecido en la enconada controversia política que se está produciendo. Dicha centralidad en Alemania ha sido tal, que llevó en 2011 a la coalición centro-derecha que preside Angela Merkel a decidir la desconexión de todas las centrales nucleares del país antes del 2022.

La opinión favorable/desfavorable sobre la energía nuclear históricamente se ha correspondido políticamente, grosso modo, con izquierda/derecha. Pero la combinación de una sociedad con una fuerte conciencia ecológica, el accidente de la central de Fukushima y unas elecciones próximas terminaron con esa dicotomía.

Entonces cabría preguntarse ¿por qué ni Fukushima ni las elecciones otorgan a la energía nuclear en España un papel, ya no protagonista como ha ocurrido en Alemania, sino, al menos, entre los relevantes? Dejando aparte la alternativa ya real de las energías renovables, que, en cualquier caso, sería un argumento válido para ambos países, la respuesta está en las diferencias entre ambas sociedades. Alemania, con una larga historia desde finales de los 60 de movimiento ecologista y pacifista organizado, con fuerza numérica y programática hasta el punto de llegar a formar parte del gobierno federal, con una fuerte potencia económica y de liderazgo político en Europa. En España, aunque el movimiento antinuclear fue uno de los pilares del incipiente movimiento ecologista, concretamente de su corriente más eco política, de manera que llegaron a producirse movilizaciones muy notables (contra la central de Valdecaballeros, en Badajoz, por ejemplo) lo cierto es que la sociedad civil organizada es mucho más débil, el desarrollo económico y social ya en democracia se preocupaba de cuestiones básicas como el sistema de bienestar social y de libertades políticas y derechos civiles, y, en última instancia, de la europeización (sin política propia) medioambiental.

Es la diferencia entre una sociedad que tiene “resueltas” sus necesidades materiales cuantitativas y a lo que aspira entonces es a conseguir sus necesidades post-materiales cualitativas (calidad de vida y sin riesgos -como el nuclear, por ejemplo-) y una sociedad que todavía está en un estadio anterior (desde una perspectiva evolucionista optimista) de resolver sus necesidades materiales cuantitativas como puede ser el empleo.

A pesar de ello, los análisis de opinión pública de España dan resultados similares a los países de nuestro entorno de rechazo de la energía nuclear, aunque probablemente eso no se llegue todavía a materializar en un voto político, por razones que quedan para explicar en otro trabajo. De ahí la falta de centralidad de la energía nuclear en el debate político español actual.

En suma, de lo que estamos hablando es de la base social necesaria para cualquier política, de cómo es la sociedad, de cuáles son las barreras, pero también de las oportunidades para el cambio social hacia un nuevo modelo energético emergente, del cual Alemania está dando muchos ejemplos.

  • Imagen: Rodrigo Gómez Sanz

 

 

 

Bando: ¡queda proclamada la transición energética!

Hugo Morán  – ExdiputadoHugoMoranFernandez

El proceso se repite invariablemente vinculado a acontecimientos relevantes que afectan al discurrir de la historia. En situaciones de conflicto y, ante un vacío de poder al frente de la gobernación de un país, se desencadenan reacciones de alcance local que terminan por convertirse en el germen de auténticas revoluciones. Ejemplos hay para todos los gustos, baste recordar los de ayuntamientos sublevados contra la invasión napoleónica, o los que adelantaron en su momento la proclamación de la República; episodios épicos de este tenor salpican la narrativa de cada país para orgullo de sus lugareños.

Niña junto a molinos eólicos

En un sentido figurado (o quizás no) hace tiempo que España semeja adolecer de un clamoroso vacío de poder en lo que toca a la gobernación de la política energética y tal parece que vengamos asistiendo a una abdicación de facto por parte del Estado en beneficio de terceros, a los cuales nadie ha encomendado una tarea que no puede ser ajena al conjunto de las decisiones democráticas. Tan es así, que buena parte de la ciudadanía asume que desde el Ministerio del ramo priman otros intereses distintos del general a la hora de tomar decisiones que afectan (¡y vaya cómo!) a hogares, negocios, industrias y actividades de toda índole.

Y en medio de este aparente estado de omisión surge, a modo de puente del antiguo a un nuevo régimen, un concepto que acaba haciendo fortuna: la transición energética. Vemos como esta suerte de mudanza se ha convertido en eje central de la acción de algunos países a los cuales venimos considerando como potencias a emular: Alemania, Francia, Reino Unido… Algunos otros ya se habían puesto manos a la obra en la misma dirección antes incluso de que la revolución hubiese sido bautizada. El común denominador en todos estos casos ha venido siendo el del amplio consenso y el objetivo en el corto plazo el de que no generase efectos traumáticos indeseados.

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