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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Hoy es el día de volver a casa a la hora que nos corresponde #SalPuntual

Normalmente llego a mi casa en torno a las cinco de la tarde. Llego acompañada de mi santo y de Jaime, que sale del colegio poco antes. Llegamos y encontramos ya a Julia en casa preguntando “¿Qué hacemos hoy?” “¿Dónde vamos?”. “Espera un momento mi amor, que nos fuimos a las siete de la mañana y aún no nos ha dado tiempo ni de sentarnos” es lo que solemos responder. Y luego ya vemos si vamos juntos a la compra, a dar un paseo, cocinamos un bizcocho, vamos a un cumpleaños de algún compañero del cole o extendemos algún juego de mesa sobre el salón. No dará tiempo a mucho antes de que sea la hora de cenar y dormir, que al día siguiente hay cole.

(GTRES)

(GTRES)

Tenemos suerte. Mucha suerte. Somos conscientes de que poder disponer de tres o cuatro horas a diario con nuestros hijos es un privilegio. Claro que si lo piensas detenidamente. ¿Pasar tres o cuatro horas con nuestros hijos un privilegio? Ya solo en el coche para ir y volver de trabajar son más de dos.

Algo no está funcionando en el reparto de tiempo, sobre todo en las grandes ciudades.

En cualquier caso, hay pequeñas y grandes medidas o decisiones, algunas a nuestro alcance, que podemos hacer para intentar conciliar la vida personal y profesional. Muchas son renuncias, otras son imposibles, bien es cierto. Es cuestión probablemente de prioridades y de posibilidades. Casa caso es un mundo.

Una de esas medidas es tan sencilla como salir a nuestra hora del trabajo. No siempre es posible, no siempre es recomendable. En algunos casos es lo normal, en otros es imposible. ¿Os había dicho ya que cada caso es un mundo?

Por eso se #mamiconcilia ha puesto en marcha la iniciativa #SalPuntual, adoptando en España una iniciativa del Reino Unido que lleva ya catorce años en marcha: Go Home on Time Day o #GHOTD.

Aquí tenéis más información.

Y, si podéis, salid a vuestra hora. Para jugar con vuestros hijos, para practicar algún deporte, hacer algún recado, quedar con algún amigo… Conciliar no es un verbo que solo podamos conjugar los padres, todos deberíamos hacerlo nuestro.

Yo ya estoy a punto de apagar el ordenador.


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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Diana

    Yo tengo 3 hijos ya mayores y nunca dejé de trabajar porque hace años la conciliación familiar era mucho más posible que hoy en día. No sólo porque había mucha más oferta de trabajo y podías cambiar, sino porque no existía esa locura de jornadas abusivas que poco a poco se han ido imponiendo. Yo, con un trabajo administrativo, salía de mi casa sobre las 7 y volvía a las 3 ó 4 de la tarde, podía recoger a mis hijos del colegio y estar con ellos por la tarde. Si tuviera que criar ahora a niños pequeños no sé cómo lo haría. Tú tienes suerte de llegar a las 5 a tu casa. Yo salgo a las 7 de mi casa y no vuelvo antes de las 7 de la tarde. Y mis hijos tienen horarios aún peores. No sé cómo lo harán el día que quieran tener hijos, aunque lo cierto es que como no pueden ni independizarse ni se lo plantean. Pero no deja de ser indignante que cuanto más se habla de conciliación familiar más imposible resulta conciliar. Hemos ido claramente a peor, alguien debería decirlo.

    24 septiembre 2014 | 21:33

  2. Dice ser Susana

    Yo también soy una afortunada. Llego a mi casa a las 16.00 todos los días. Luego solo tengo que atender algún fleco suelto que me llega a través del movil o de la tablet, pero puedo acometerlo desde el parque o desde casa.
    Soy consciente de la suerte que eso supone para mis hijos y para mí.
    Además tengo flexibilidad a la hora de cumplir el horario, puedo organizarme según las necesidades. Lo dicho, una privilegiada.

    25 septiembre 2014 | 10:58

  3. Dice ser yo

    A poca cosa llamáis “suerte”, entiendo que es lo que hay y que cada día uno se conforma con menos. Pero realmente los “suertudos” no dedicáis a vuestros hijos nada de tiempo, un ratito de la tarde, porque los niños se acuestan pronto. Por mucho que los llevéis a alguna parte o juguéis una partidita a algún juego, yo considero que eso no es nada de tiempo y habrá días que ni eso se pueda porque surgen cosas en las que no pueden estar incluidos los niños y hay que hacerlas. Qué penosa es la niñez de hoy en día, nada que ver con la nuestra o con la de no hace tantos años. Se acomoda uno a ser feliz con menos dinero, con menos cosas materiales, pero acostumbrarse a ver poco a tus hijos ha de ser muy triste y se tiene que llevar muy mal. Yo no comulgo con eso de calidad mejor que cantidad en lo que a los hijos se refiere, creo que a los hijos hay que darles cantidad y calidad. Ya se que los horarios, las oportunidades laborales, el realizarse y todas esas cosas, pero…nada vale más que el estar con tus hijos y darles todo tu tiempo. Yo no dudé en dejar mi trabajo para atender a mi hijo, así me lo pedía el cuerpo, era lo que deseaba, lo que me llenaba, decidí tener un hijo para cuidarle, disfrutarle y no perderme nada de él (tampoco hace tanto tiempo), y no iba a tener un hijo para que fuese a una guardería, para que madrugase más que yo o para que le diese su primera papilla un extraño o una niña en prácticas en cualquier guardería. Dejé de trabajar porque así lo quise y cuando el niño se hizo mayor volví a trabajar y así sigo, trabajando. Trabajos hubo lo que no habría nunca más sería la niñez de mi hijo.

    25 septiembre 2014 | 14:45

  4. Dice ser Trype

    Nuestros métodos de crianza no los seleccionamos por que sean lo mejor para nuestros hijos, si no porque son lo mejor para el sistema productivo. Nuestra crianza está muy deshumanizada, no tiene en cuenta las verdaderas necesidades biológicas de las crías de Homo Sapiens. Esto significa que criamos y somos criados con carencias, desde el mismo parto. No es extraño que estemos todos tarados, y empeorando de generación en generación. Nuestra sociedad enferma no es más que el reflejo de nuestra forma de criar.

    25 septiembre 2014 | 16:56

  5. Dice ser Inés

    Yo siempre salgo a mi hora (desde antes de tener hijos). También entro a mi hora y no mariposeo en el trabajo. Todas mis horas son productivas.

    Además, tengo la suerte de tener una profesión y no un trabajo. Creo que esta diferencia es muy importante.
    Yo no sería feliz si hubiera abandonado mi profesión al nacer mis hijos.

    Y aún así mis hijos están por encima de mi profesión siempre. Así que siempre estoy disponible para recogerlos en el colegio después de haber cumplido con mi jornada que suele ser más que productiva.
    Es cuestión de organizarse y priorizar.

    26 septiembre 2014 | 23:52

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