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¿De dónde proviene la machista y ofensiva expresión ‘Labores propias de su sexo’?

Durante largo tiempo, debido al heteropatriarcado por el que se regía la sociedad, todos aquellos trabajos relacionados con las tareas domésticas (cuidado del hogar y los hijos, limpieza, coser, cocinar…) estaban destinados a ser realizados exclusivamente por las mujeres y por tal motivo existía la expresión ‘Labores propias de su sexo’ que hacía referencia a ello y que ha estado utilizándose hasta no hace demasiados años (todavía hay quien sigue usándola de un modo despectivo, ofensivo y machista).

¿De dónde proviene la machista y ofensiva expresión ‘Labores propias de su sexo’?

La primera referencia documentada a la expresión ‘Labores propias de su sexo’ la encontramos en el ‘Plan y reglamento general de escuelas de primeras letras’ aprobado el 16 de febrero de 1825 bajo el reinado de Fernando VII y dictado por el entonces Ministro de Gracia y Justicia, Francisco Tadeo Calomarde. Dicho plan reglaba la escolarización primaria de los niños y niñas. A lo largo de 207 artículos (divididos en 19 títulos) se ponía de manifiesto cómo debía de ser la educación y doctrina que los niños y niñas españoles debían recibir para que estos fuesen “buenos cristianos y vasallos aplicados y útiles en las diversas ocupaciones y ministerios de la vida civil y religiosa”.

¿De dónde proviene la machista y ofensiva expresión ‘Labores propias de su sexo’?Los 17 primeros títulos (hasta el artículo 196) eran específicamente dedicados a la educación de los niños varones y tan solo el Título XVIII “ESCUELAS DE NIÑAS” (que recogía seis únicos artículos, del 197 al 202) hacía referencia a las hembras (los cinco artículos del título final eran de cierre).

Es precisamente en los dos primeros artículos de ese título donde encontramos los siguientes textos (y referencias a la mencionada expresión):

Artículo 197: Bajo las bases establecidas en este reglamento, y para que las niñas no carezcan de la buena educación en los rudimentos de la Fe católica, en las reglas del bien obrar, en el ejercicio de las virtudes y en las labores propias de su sexo, cuidarán las Juntas y los Ayuntamientos de que haya Escuelas de primera, segunda, tercera y cuarta clase, proporcionando la instrucción a los recursos y necesidades relativas de los pueblos, según la clasificación establecida en el Título I.

Artículo 198: En las escuelas de primera clase, además de la enseñanza cristiana por los libros que van señalador, la de leer por lo menos en los catecismos, y escribir medianamente, se enseñará las labores propias del sexo: a saber: hacer calceta, cortar y coser las ropas comunes de uso, bordar y hacer encajes, u otras que suelen enseñarse a las niñas. En las de segunda se suprimirán los encajes, y el bordado en las de tercera y cuarta; limitando y proporcionando gradualmente esta instrucción, y acomodándola al uso, costumbres, necesidades y estado civil y económicos de los pueblos.

Es a partir de ahí que, cada vez que se hacía alguna mención a cuáles eran las tareas específicas (por distinción de género) se le adjuntaba la coletilla ‘labores propias de su sexo’ en las que se referían a la mujer.

Podeis leer el “Plan y reglamento general de escuelas de primeras letras” completo en el siguiente enlace de Google Books: http://bit.ly/2MEmPdC

 

 

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Fuentes de las imágenes: pixabay / Google Books

El curioso, histórico y machista origen del acto de ‘pedir la mano’ para contraer matrimonio

El curioso, histórico y machista origen del acto de ‘pedir la mano’ para contraer matrimonio

Actualmente es una práctica cada vez más en desuso y considerada por muchos como obsoleta y arcaica (aunque todavía hay quien lo sigue realizando), pero hasta hace apenas unas décadas era común e imprescindible que cuando un hombre quería contraer matrimonio con una mujer se presentara frente al padre de ésta (o tutor en caso de faltar)  y le pidiera oficial y formalmente su mano.

Quien decidía si la muchacha se casaba o no era la figura del progenitor y así ha sido (y lamentablemente continua siendo) en la mayoría de las culturas y religiones a lo largo de la Historia.

Pero el concepto de ‘pedir la mano’, tal y como lo conocemos hoy y que se ha practicado durante tantísimo tiempo, proviene de una antigua tradición recogida en el Derecho Romano, por el cual las mujeres tenían una serie de derechos (en muchos aspectos muy amplios), pero la potestad sobre éstas pertenecía al padre, bajo un precepto conocido como ‘manus’ (vocablo latino que significa mano) y que vendría a designar el poder judicial que un varón tenía sobre una hembra (hija o esposa).

El acto de pedir la mano (o sea, el ‘manus’) era para que le fuera transferido al pretendiente ese control sobre la mujer con la que se iba a casar. A partir del momento que se hacía tal petición, si era aceptada por el progenitor, el prometido pasaba a tener la potestad sobre la novia y quedaba sellado el acuerdo a través de una celebración previa al matrimonio conocida como ‘esponsales’ (fiesta de compromiso cuyo término proviene del vocablo en latían ‘sponsus’ –usado para referirse a aquel que asumía un compromiso- y de donde derivó también el término ‘esposa’ y el significado que se le da a las manillas (esposas) que usa la policía).

Por tanto, el hecho de pedir a un padre la mano de su hija para contraer matrimonio traía implícito el solicitar el control y potestad jurídica sobre ésta, un acto y tradición machista que hoy en día todavía sigue estando vigente en algunas culturas (afortunadamente cada vez menos).

El curioso, histórico y machista origen del acto de ‘pedir la mano’ para contraer matrimonioCabe destacar que este post trata sobre el acto de pedir la mano (permiso para casarse) al progenitor, no del hecho de que un novio ‘hinque rodilla’ y proponga matrimonio a su novia.

Y ya para finalizar, y como nota curiosa, indicar que el término ‘manus’ -como sinónimo de potestad sobre alguien- no solo se aplicaba para las mujeres, sino también para referirse a los esclavos y personas en propiedad de alguien; por lo que una ‘manumisión’ en la Antigua Roma era el acto de liberar/dejar libre a un esclavo o sirviente.

 

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Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / pixabay

¿De dónde surge la expresión ‘Tiran más dos tetas que dos carretas’?

¿De dónde surge la expresión ‘tiran más dos tetas que dos carretas’?Entre las muchas locuciones que podemos encontrarnos que todavía siguen siendo de uso común y cotidiano pero que al mismo tiempo se consideran desafortunadas y sexistas está la expresión ‘Tiran más dos tetas que dos carretas’ la cual tiene tras de sí una curiosa e interesante historia en cuanto a su evolución y origen.

Llevamos muchísimas décadas escuchándola decir de este modo y su significado viene a indicarnos el influjo y dominio que tienen las mujeres sobre la voluntad de cualquier hombre, siendo éstas las que finalmente deciden en cualquier lance de la vida. Evidentemente esto se veía desde la perspectiva heteronormativa (heterosexualidad obligatoria).

Pero no siempre se ha dicho la expresión en la forma en la que la conocemos (y las múltiples variantes que han surgido, algunas de ellas bastante desafortunadas).

A lo largo de los siglos ha sufrido diversas transformaciones que han cambiado, desde sus orígenes, por completo la estructura del modismo.

Tirando hacia atrás en el tiempo podemos encontrar que originalmente el término ‘carretas’ no estaba incluido dentro de esta frase, existiendo una expresión previa a ‘tiran más dos tetas que dos carretas’ que era ‘Más tiran tetas que sogas cañameñas’. Las sogas cañameñas eran cuerdas que se realizaban con fibras de la planta del cáñamo, las cuales tenían una gran resistencia y se decía que eran irrompibles, de ahí la exagerada comparación en esta locución.

Pero la expresión ‘Más tiran tetas que sogas cañameñas’ (que como tal ya aparece referenciada en el  recopilatorio de refranes o proverbios de Hernán Núñez en 1804) proviene de otra todavía mucho más antigua en la que tampoco aparecía el término ‘tetas’, pero cuyo significado era el mismo: ‘Más tira moza que soga’. Como tal aparece referenciado en la obra Seniloquium (Refranes que dizen los viejos) de Diego García de Castro ya en el siglo XV.

Pero dos siglos después, en 1627, en el Vocabulario de refranes de Gonzalo Correas el modismo es recogido no solo en ese mismo modo (Más tira moza que soga) sino que ya aparecen estas otras: ‘Más tiran tetas que sogas cañameñas’, ‘Más tiran tetas que carretas’, ‘Más tiran tetas que ejes ni carretas’ y otra curiosa variante que, aunque está escrita totalmente diferente, viene a tener el mismo significado: ‘Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho’, haciéndose más popular y llegando hasta nuestros días en la forma ‘Tiran más dos tetas que dos carretas’.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

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Fuente de la imagen: chapiescarlata
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Nota: Este post fue mi aporte a la iniciativa #LunesTetas de la web Naukas