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Las campañas antitabaco vienen de lejos [#DíaMundialSinTabaco]

Las campañas antitabaco vienen de lejos [#DíaMundialSinTabaco]

Un año más, desde 1988, el 31 de mayo se celebra en todo el planeta el ‘Día Mundial Sin Tabaco’. De hecho fue en 1987 cuando la OMS (Organización Mundial de la Salud) decidió dedicar ‘un día mundial para no fumar y concienciar’, aunque en aquella primera ocasión el día escogido era el 7 de abril y fue a partir del año siguiente cuando empezó a celebrarse el 31 de mayo.

Desde entonces cada vez han sido más los países e instituciones que se han unido a esta campaña y se han ido concienciando de todo lo perjudicial que es para la salud en hábito del tabaco, legislando leyes que restringían su consumo en lugares públicos, espacios cerrados, comercios e incluso en puestos de trabajos y negocios de hostelería, algo que cuando se planteó parecía imposible que se pudiera llevar a cabo y numerosísimas fueron las protestas (tanto de fumadores como de empresarios perjudicados por dichas leyes).

PLas campañas antitabaco vienen de lejos [#DíaMundialSinTabaco]ero, aunque hoy en día nos parezca que las campañas antitabaco es algo que viene desde hace relativamente poco tiempo, si echamos la vista atrás podremos encontrar que ya se intentó legislar y prohibir el consumo del tabaco en otras épocas. Estos son unos pocos ejemplos de las muchas leyes que se han promulgado:

Una de las primeras prohibiciones sobre el tabaco la encontramos en el año 1590 y fue promulgada por el papa Urbano VII, quien ordenó castigar con la excomunión a todo aquel que consumiera tabaco (ya fuera masticando, inhalando su humo o esnifando). La prohibición fue levantada en 1724 por Benedicto XIII.

En 1604, Jacobo I de Inglaterra haría lo propio con su tratado y prohibición sobre el tabaco conocido como ‘Counterblast to Tobacco’.

En España (y todas sus colonias) también se prohibió el fumar tabaco a través de un bando de la época del rey Felipe III (siglo XVII) en la que advertía: ‘Alguaciles de la Justicia impondrán cepo o picota a todo aquel campesino, menesteroso o caballero que fuese sorprendido inhalando o expeliendo humos producidos por la planta conocida como nicotiana tabacum proveniente de las Indias Occidentales’.

Las campañas antitabaco vienen de lejos [#DíaMundialSinTabaco]En 1856 en Grecia también se legisló el tema del tabaco y se publicó un Real Decreto en el que se prohibía fumar en todos los edificios estatales

Y si damos un salto en el tiempo y nos plantamos en el siglo XX, podemos encontrarnos con la ley antitabaco promulgada durante la Alemania nazi en la que los hombres y mujeres que la habitaban fuesen perfectos (no teniendo cabida en la misma personas con ningún tipo de anomalía, de otra raza, religión o condición sexual) y en el que el deporte y la salud fuesen dos de los pilares fundamentales de su ansiado Tercer Reich. Por tal motivo solo había un camino para conseguirlo: prohibir fumar a los alemanes.

Las campañas antitabaco vienen de lejos [#DíaMundialSinTabaco]

 

Lee y descubre en este blog otros post con curiosidades históricas

 

 

Fuentes de consulta: Organización Mundial de la Salud / mentalfloss / Cuaderno de Historias / Library of Virginia / tabacoysalud / tabacopedia
Fuentes de las imágenes: Carlos Casabona / Library of Virginia / Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2)

¿Cuál es el origen del insulto ‘gilipollas’?

¿Cuál es el origen del insulto ‘gilipollas’?
El origen etimológico del término ‘gilipollas‘ crea ciertas discrepancias y controversias, encontrándonos algunas fuentes que apuntan a su procedencia únicamente a través del término ‘gilí’ (un vocablo proveniente del caló y que ya era ampliamente utilizado siglos atrás para referirse a alguien bobo, memo o tontaina; no solo como jerga popular sino por ilustres literatos que la incluyeron en sus obras).

Por otra parte, un gran número de fuentes apuntan a la convergencia en el tiempo del mencionado término gilí con un peculiar personaje apellidado Gil Imón. Esta es su historia y probable origen del término ‘gilipollas’:

Durante el reinado de Felipe III, había en el Consejo de Hacienda de Castilla un fiscal llamado Baltasar Gil Imón de la Mota, un peculiar personaje que asistía a todas las reuniones sociales de la Villa y Corte acompañado por sus bellas, a la vez que repipis, hijas. Por aquella época (siglo XVII) era común referirse a las muchachas jóvenes como pollas o polluelas (lo mismo ocurría con los muchachos cambiando el término al género masculino).

Pues resulta que era muy habitual ver a don Gil Imón, acompañado de sus pollas, debido a que el fiscal y su esposa suspiraban por encontrar unos buenos mozos casaderos que desposasen a sus queridas hijas, pero un acto social tras otro no había manera de ‘colocarlas’, llegando a rozar lo patético al verse tan clara su desesperación.

Esto propició que la gente comenzase a decir cosas como «por ahí van don Gil y sus pollas» de una manera despectiva y con cierta sorna haciendo finalmente un juego de palabras con el apellido del peculiar personaje y el término, que menciono al inicio del post, ‘gilí’,  por lo que rápidamente la frase «Gil y sus pollas» fue perdiendo y modificando letras por el camino pasando a ser mencionado como «Gilí y pollas» para finalmente transformarse (con toda probabilidad) en el término ‘gilipollas’ que hoy en día todos conocemos y que tan utilizado es como insulto.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

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Fuentes: secretosdemadrid / ABC (1) / ABC (2) / ABC (3) / origenlenguaje / losfilologos / fernandomunoz
Fuente de la imagen: pixabay

¿Cuál es el origen de la expresión ‘pagar a tocateja’?

¿Alguna vez te han pedido que pagues algo a tocateja? Con esta curiosa expresión te están pidiendo que desembolses una compra o reembolses una deuda al contado, en efectivo y en mano. Literalmente y según la RAE:

“En dinero contante, sin dilación en el pago, con dinero en mano, en efectivo”

El origen de la expresión ‘pagar a tocateja’  proviene de una moneda de oro de gran tamaño (7,15 centímetros de diámetro y 339,35 gramos de peso) acuñada por Felipe III (de la Casa de los Austria) en el siglo XVII, llamada centén y cuyo valor era de 100 escudos(*).

Probablemente y debido al  gran tamaño que tenía cada moneda de centén, no tardó en comenzar a ser conocida popularmente con el nombre de ‘tejo’, que era la manera con la que se llamaba al pedazo pequeño de teja o piedra, muy utilizado  en diversos juegos infantiles de la época. Con el tiempo de tejo pasó a teja.

Por lo tanto ‘pagar a tocateja’ era concretamente tocando la teja, la moneda.

 

(*)En el siglo XIX, bajo el reinado de Isabel II se acuñaron unas monedas de 100 reales a las que también se les llamó centén, pero su peso era de 8,33 gramo y un pequeño tamaño de 22 milímetros.
 

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Fuente imagen: ceutaldia

Un puñado de curiosas anécdotas de Reyes y Reinas

Siguiendo la serie de post que empecé a publicar hace unas semanas sobre curiosas anécdotas protagonizadas por diferentes colectivos de personajes  famosos (filósofos, matemáticos, pintores y físicos), hoy le toca el turno al gremio de la monarquía.

Espero que sean de vuestro gusto.

 

Fidelidad religiosa

Teodorico, octavo rey de los Godos, profesaba una gran devoción hacia la religión arriana. Su primer ministro y hombre de confianza, por el contrario, era católico, pero para agradar a su señor se convirtió al arrianismo.
Al enterarse de este acto, Teodorico, mandó ejecutarlo. Al ser preguntado del porqué, el monarca respondió:
– Si ha sido capaz de traicionar a su Dios, no tardará en traicionarme a mí

 

Fiel amigo

Alejandro Magno tenía una amistad fraternal con su médico personal Filipo de Acarnania, al que conocía desde niño.
En cierta ocasión, en la que el monarca había enfermado y requirió la presencia del galeno, fue advertido de que Filipo se había vendido al enemigo y que, muy probablemente, lo envenenaría.
De todos modos quiso que lo visitase y se bebió lo que le preparó el médico. Tras esto, Alejandro Magno dijo:
– Prefiero morir a desconfiar de mis amigos

 

Como niños pequeños

Carlos III emprendió numerosas obras en la capital de España para convertirla en una capital europeizada. Entre los múltiples proyectos estaba el construir un sistema de conductos de canalización de las aguas, cuyo propósito era el de limpiar la ciudad de residuos.
Dicha propuesta no fue del agrado de los madrileños, por lo que el monarca exclamó:
– Mis súbditos son como niños pequeños. Lloran cuando se les lava

 

El final del culebrón

La reina Isabel II era una fiel seguidora de una novela que se publicaba por entregas en el diario ‘La Nación’.
Antonio Flores, el autor, recibió en cierta ocasión una nota de la monarca en el que le exigía que le entregará un manuscrito de la obra, para así ser la primera en conocer el final.
Muy cortesmente, éste le contestó:
-Majestad, lamento no poder complaceros, pero ni siquiera yo tengo idea de cómo voy a salir del enredo que he tramado. Eso sí, en cuanto lo averigüe os lo comunicaré de inmediato

 

El tamaño sí importa

Durante el proceso que emprendió Enrique VIII contra su esposa Ana Bolena, acusó a ésta de “traición y adulterio” y le recliminó las palabras usadas por ella para referirse al miembro viril del monarca:
– La espada del Rey no pasa de ser una simple navaja

 

 

Incendio en el Palacio Real

En 1604 un incendio asoló el Palacio Real de El Pardo, en Madrid. Quedó destruida la mayor parte de las obras pictóricas que había atesorado allí la Casa de Austria.
Felipe III era un gran admirador de Tiziano y al enterarse del incendio preguntó:
– ¿Se ha quemado la Venus de Tiziano?
Le respondieron que afortunadamente no había quedado dañada. El monarca añadió:
– Pues lo demás no importa, ya se volverá a hacer

 

Escepticismo médico

Se cuenta que en el año 1780 el Rey Federico II “el Grande” de Prusia, era un gran escéptico respecto a los avances de la medicina y que, en una ocasión, preguntó a su médico personal el Dr. Johann Georg Zimmermann:
-Decidme, sinceramente, doctor ¿de cuántos pacientes lleva su muerte en la conciencia?
A lo que el galeno respondió:
-De unos trescientos mil menos que Vos, Majestad

 

Nota real

Aprovechando una visita a Londres, la reina Luisa de Suecia decidió hacer una escapadita por la ciudad para visitarla. Salió de ”excursión” sin escolta ni documentación y durante su visita un autobús estuvo a punto de atropellarla.
Así que se colgó una nota en el bolso, por si le pasaba algo, que decía:
«Soy la reina de Suecia»

 

Grande como los hoyos

Al rey Felipe IV le gustaba que le llamasen “el Grande”.
Tras la pérdida de Portugal, el siempre ingenioso Duque de Medinaceli dijo en cierta ocasión:
-A Su Majestad le pasa como a los hoyos, que cuanta más tierra pierden, más grandes son

 

La Reina María y la galleta para perros

La Reina María tenía un miedo atroz a los perros, todo lo contrario que su nieta, la futura Isabel II.
En una fiesta celebrada en los jardines del Palacio de Buckingham, la princesa Isabel le entregó a su abuela una galleta para perros para que ésta se la diese a uno de los Corgi Galeses que tenía la niña. Eso puso de mal humor a la Reina María, que no pensaba darle la galleta al can y no sabía como deshacerse de ella.
Junto a ella se encontraba el arzobispo de Canterbury y se la dio a él para que éste se la entregase al perro.
El arzobispo cogió la galleta para perros, sonrió con gratitud a su majestad y, creyendo que era una pastita de té, se la introdujo en la boca.

 

Decreto efectivo

Durante el reinado de Luis XV de Francia se puso de moda el que las damas condujesen una pequeña carroza por las calles más frecuentadas de París, y carentes como estaban de experiencia atropellaban a muchas personas. El rey se preocupó por ello y llamo al Conde de D’Argenson, Teniente General de la policía, para que tomase las medidas necesarias para evitarlo.
-Señor, dejadme hacer a mí
Al día siguiente publicó un decreto que prohibía a las mujeres guiar caballos a no ser que su edad fuese superior a treinta años. El éxito fue milagroso, ninguna mujer quiso confesar que tenía más de treinta años y la moda desapareció.

 

El precio de un jardín privado

El célebre político inglés Philip Dormer Stanhope, 4º Conde de Chesterfield, supo que el rey Jorge II pensaba cerrar el parque londinense de Saint James y transformarlo en un jardín privado del monarca, lo que habría causado gran descontento entre la gente del pueblo. El rey le preguntó cuánto podrían costar las obras y él respondió simplemente, con concisión británica:
-Señor, sólo una corona
El rey comprendió la indirecta y el proyecto no pasó de ahí.

 

La opinión de la reina Victoria

Le llegaron rumores a la reina Victoria I del Reino Unido de que cierto ministro iba hablando mal de ella por los salones y tertulias. En vez de enojarse, le quitó importancia al asunto diciendo:
-No pienso ocuparme de lo que el ministro opine de mí; lo que debe importarle es lo que opine yo de él

 

Mejor con el enemigo

Carlos I de Inglaterra, perseguido por las tropas de Cromwell, se refugió en Escocia, pero los escoceses le vendieron al enemigo por dos millones.
Cuando lo supo el rey prisionero, exclamó:
-Es mejor estar con los que me han comprado que con aquellos que me han vendido

 

Plantando cara

El emperador Enrique V del Sacro Imperio Romano Germánico declaró la guerra al rey de Polonia, Boleslao III el Bocatorcida , y queriendo asustarle le mandó embajadores para decirle que si no cedía por las buenas enviaría contra él tantos soldados que no cabrían todos juntos en Polonia.
El rey polaco respondió simplemente:
-Mandad los soldados que queráis, encontraremos tierra para enterrarlos a todos

 

El vino de Luis XIV

Cada vez que salía de caza, el rey Luis XIV mandaba llevar consigo 40 botellas de vino, las cuales no solía beberse y que acababan siendo consumidas por sus criados.
Un día tuvo sed y pidió un vaso de vino.
-Se acabó, majestad- le contestó su ayudante
-¿Pues no se traen las 40 botellas que he mandado?
-Sí, señor, pero…
-En lo sucesivo- concluyó el rey -que se traigan 41, para que haya una para mí

 

 

 

Fuentes y más anécdotas