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Quién fue… John Langenus: el primer árbitro de una final mundialista

El árbitro belga John Langenus, en el centro, en el saludo inicial de la final del Mundial de 1930 (WIKIPEDIA)

El árbitro belga John Langenus, en el centro, en el saludo inicial de la final del Mundial de 1930 (WIKIPEDIA).

Vamos a  cerrar la semana con un árbitro. Su nombre ya ha salido en el blog. En realidad, lo que ha salido fue su foto (esta que veis a la izquierda). Fue en el artículo que le dediqué al atuendo de los colegiados. Hoy le dedicamos a él solo el artículo. Es John Langenus.

John L. Langenus nació el 8 de diciembre de 1891 en Berchem, Bélgica, en el seno de una familia acomodada. Una lesión en el pie le impidió ser futbolista, por lo que encaminó sus pasos al arbitraje. Suspendió su primer examen para ser árbitro por no ser capaz de contestar a dos preguntas: qué debía de hacer un colegiado si un balón alto impactaba con un avión que viajara a baja altura y qué debía hacer si un guardameta se sentaba sobre el larguero y se negaba a bajarse. Tres meses después se volvió a presentar y aprobó.

Sus inicios fueron duros, arbitrando hasta tres partidos cada domingo y traslandándose entre los campos, muchas veces, a pie. Durante sus primeros años recibió agresiones y amenazas, pero nunca abandonó por su amor al arbitraje. Una de las principales anécdotas de su carrera en Bélgica tuvo lugar cuando le tocó pitar un partido de máxima rivalidad entre el Racing de Bruselas y el Brujas, equipos que se jugaban el liderato. Langenus había decidido llevar dos relojes, uno en cada muñeca, para asegurarse de controlar bien el tiempo. Además, un jugador inglés del Racing, Bunyan, le prestó un moderno cronómetro que le acababan de enviar desde Inglaterra. El problema es que al poco de empezar el partido, Langenus se dio cuenta de que no había puesto en marcha el cronómetro y que no se había fijado en la hora de comienzo del encuentro en sus dos relojes, despistado por el nuevo invento. Al no haber reloj en el estadio y no atreviéndose a preguntar, Langenus decidió pitar el final del primer tiempo a ojo. Lo hizo con tanto convencimiento, que nadie se preguntó si habían transcurrido o no 45 minutos.

Su debut en las grandes competiciones fue en los Juegos Olímpicos de 1928, en Amsterdam. Pitó dos partidos: el inaugural (Uruguay 2-0 Holanda) y el que dirimía el bronce (Italia 11-3 Egipto). Dos años después, Langenus fue uno de los elegidos para arbitrar el primer Mundial, que se celebró en 1930 en Uruguay. Pitó dos partidos de la primera fase: el Uruguay 1-0 Perú y el Argentina 3-1 Chile y dos de la fase final: la semifinal Argentina 6-1 Estados Unidos y la final Uruguay 4-2 Argentina.

El colegiado belga arbitró todos los partidos ataviado con pantalones de golf o bombachos, chaqueta y corbata. Y lo hizo, en términos generales, bastante bien, a juzgar por las crónicas de la época. La final era un partido difícil, qué duda cabe, debido a la rivalidad entre uruguayos y argentinos. De hecho, antes de empezar el partido Langenus se informó de una ruta de escape para llegar al barco que le tenía que devolver a Europa si la cosa se ponía fea. Tuvo, además, la buena idea de mediar en un conflicto previo: cada una de las dos selecciones querían jugar el partido con su propio balón. Langenus propuso que se jugara una parte con uno y la otro con el otro, solución que satisfizo a ambos capitanes. El único pero que se le pudo poner al belga es que el parecer el primer gol de Argentina fue en fuera de juego, pero en todo caso, no fue determinante para el resultado final.

Cuatro años después, en el Mundial de Italia 34, Langenus repitió, aunque sólo pitó un encuentro: el Checoslovaquia 2-1 Rumanía disputado en Trieste. Pero nuestro protagonista todavía tenía energías para pitar en un tercer mundial. Fue en Francia 38. Arbitró un partido de la primera fase, el Suiza 1-1 Alemania y el encuentro por el tercer y cuarto puesto: Brasil 4-2 Suecia.

Una curiosidad es que durante toda su carrera, siempre arbitró con el mismo silbato, uno que adquirió de joven. Tras colgar ese silbato, escribió dos libros: Pitando por el mundo: recuerdos e impresiones de un árbitro de fútbol y Fútbol y futbolistas. Langenus falleció el 1 de octubre de 1952.

Os dejo con un resumen de aquella final de 1930:

Que paséis buen fin de semana.

Camisetas para la historia. El extraño homenaje de Bolivia a Uruguay en 1930

Imagen de la selección boliviana en 1930 (FIFA).

Imagen de la selección boliviana en 1930 (FIFA).

Los Mundiales suelen ser una fuente inagotable de anécdotas. El tema de las camisetas no es ajeno. En esta ocasión vamos a viajar a la primera de las citas mundialistas para hablar de un uniforme muy curioso, que seguro que os llamará la atención.

La primera cita mundialista de la historia fue eminentemente latinoamericana, ya que sólo cuatro países europeos participaron: Francia, Bélgica, Rumanía y Yugoslavia (que acabaría cuarta). El resto pertenecían al continente americano.

Uno de ellos era Bolivia, país que repitió en 1950 pero que luego no volvería a presentarse en una fase mundial hasta 1994 (y no lo ha vuelto a hacer). En la actualidad, Bolivia, como sabéis los hinchas del fútbol, viste con camiseta verde y pantalón blanco, pero en 1930 se presentó con un uniforme diferente: camiseta blanca y pantalón negro.

La foto del error (FIFA).

La foto del error (FIFA).

Los jugadores de Yugoslavia, los primeros en enfrentarse a Bolivia, quedaron algo sorprendidos al ver que los jugadores tenían, cada uno, una enorme letra impresa en su camiseta: una “V”, una “A”, una “G” por ahí, el portero una “R”… todo quedó claro cuando los jugadores se pusieron en fila y se pudo comprobar que juntos, sus uniformes formaban la frase “VIVA URUGUAY”. El detalle fue muy bien recibido por la afición local y fue muy aplaudido.

El problema es que cuando posaron en la habitual formación de antes de los partidos, uno de los jugadores (una de las tres “U”) se despistó y no llegó a tiempo, por lo que la foto de formación quedó con un curioso “VIVA URUGAY”. Los andinos cayeron por 4-0 en ese partido. Luego jugarían contra Brasil, ya con otros uniformes (azules) y perdieron 2-0, quedando eliminados.

Os dejo con este bonito documental sobre la cita de 1930.

Hasta mañana.

Camisetas para la historia. Cuando Benito Mussolini quiso que Italia vistiera de negro (1935, 1936 y 1938)

old-soccer-italia-maglia-storica-1938-1755798Tocaba camiseta y, como sabéis, llevo unos días hablando de selecciones que están en la Copa Confederaciones. Pensando artículos, se unieron ambas ideas y me acordé de esta curiosísima historia. Un tanto siniestra, pero curiosa al fin y al cabo.

Empecemos explicando que la selección nacional de fútbol de Italia, en sus diez primeros años, vistió de blanco. En 1922 adoptaron el azul que tanto les caracteriza. Al principio, usaron una tonalidad celeste, que luego fue oscureciéndose. ¿Cuál es el motivo de que un país cuya bandera tiene los colores verde, blanco y rojo use el azul como color principal? Pues porque es el color heráldico de los Saboya, la familia real italiana que se hizo cargo de la jefatura del Estado tras la reunificación.

El azul, en sus diferentes variantes, ha sido desde entonces el color fundamental de la tetracampeona del Mundo. Pero hubo tres ocasiones en las que Italia vistió… de negro.

La primera de las veces en las que Italia jugó de negro fue en un amistoso ante Francia, en Roma, en 1935. Un año después, en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, también vistieron de esta guisa. Pero cuando más resonancia tuvo fue en el Mundial de Francia de 1938.

En el partido de cuartos de final entre Italia y la selección anfitriona, y por orden directa del duce, Benito Mussolini, la selección italiana vistió de negro: camiseta, pantalón y medias. El escudo no variaba: la cruz de la casa de Saboya y, eso sí, los fasces (las varas y el hacha, símbolo procedente de la Antigua Roma que el movimiento fascista italiano adoptó como propio). El partido se disputó en el Stade de Colombes de París y los italianos ganaron 3-1. Luego derrotaron 2-1 a Brasil en semifinales (2-1) y a Hungría en la final (4-2), ganando así su segunda Copa Jules Rimet.

Cuando cayó el fascismo, nunca jamás volvió Italia a jugar de negro.

Pero hay que explicar el porqué de la elección del negro. Es un homenaje de Mussolini a sus Camicie Nere, los camisas negras, cuyo nombre oficial era Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional. Era la fuerza paramilitar en la que se apoyó Mussolini para ejercer la violencia en su toma del poder y que más tarde, ya con él como duce, asumió carácter de elemento defensivo oficial. El uniforme de este grupo constaba de una camisa negra, lo que les dio el nombre por el que eran conocidos.

Me ha costado bastante encontrar imágenes de Italia de negro. La imagen que encabeza el artículo es una réplica. Pero la que véis sobre estas líneas es un recorte de prensa del amistoso de 1935. No se aprecia muy bien, pero es lo único que he encontrado.

En cambio, sí he hallado un buen vídeo donde, a partir del minuto 25:00 del mismo, podréis ver imágenes de aquel infausto partido, en el que Italia cambió su color para contentar a un dictador:

Esto ha sido todo. Mañana, más deporte.

Santuarios del deporte. Estadio Rose Bowl, Pasadena, Estados Unidos

Rose-BowlEl de hoy es uno de los recintos deportivos más emblemáticos de los Estados Unidos y, sin duda, es uno de los estadios más singulares que ha acogido una final de un Mundial de fútbol. Asociado al poderosísimo deporte universitario de los USA, creo que merece su sitio en esta sección: El Rose Bowl.

Nombre oficial: Rose Bowl Stadium.

Ubicación: Pasadena, California, Estados Unidos.

Capacidad: 92.542 espectadores.

Año de inauguración: 1922.

Deportes: Fútbol americano, fútbol.

Equipos: UCLA Bruins, Los Angeles Galaxy (hasta 2003).

Más cosas: Pues una de las curiosidades de este estadio es que nace a raíz de la necesidad creada por un partido. Os cuento por partes. Primero hay que explicar que es un ‘bowl’. Aunque literalmente significa bol o tazón, en el contexto del fútbol americano hace referencia a aquellos campeonatos que se deciden a partido único. El más famoso es la Super Bowl o final de la Liga de Fútbol Americano (NFL). Pero a nivel universitario, todos los años se celebran cuatro ‘bowls’: La Fiesta Bowl, la Orange Bowl, la Rose Bowl y la Sugar Bowl. La más antigua y más prestigiosa de ellas es la Rose Bowl.

La primera celebración del Rose Bowl tuvo lugar nada menos que el 1 de enero de 1902 y desde 1916 se juega cada año, el día de Año Nuevo (o el día 2 si éste cae en domingo). En el partido se enfrentan los últimos campeones de la Conferencia Pacific 12 (Oeste) y Big 10 (Este). Como imaginaréis, las audiencias son masivas y es uno de los acontecimientos deportivos del año en América.

En 1921, la entidad que organiza el partido (Pasadena Tournament of Roses Association), se dio cuenta de que el estadio que hasta ese año albergaba el partido, el Tournament Park (40.000 espectadores), se quedaba pequeño, así que decidieron construir uno mayor. El arquitecto encargado del proyecto fue Myron Hunt, que eligió unos terrenos del condado de Los Angeles llamados Arroyo Seco. El estadio se construyó en un año y en principio tenía forma de herradura, ya que la parte sur quedaba abierta. Desde entonces, el estadio ha sido remodelado en varias ocasiones, pasando por varias capacidades. El máximo de asientos fue de 104.091, entre 1972 y 1997. Tras la Rose Bowl del 98, la capacidad se quedó en 92.542. Esta es una cifra sólo oficial, ya que en algunos eventos se ha superado.

Queda claro que un estadio así para un solo partido al año era desaprovecharlo, así que como comprenderéis, ha tenido varios usos. Fue la casa de Los Angeles Wolves de la NASL (uno de los intentos de una liga estadounidense de fútbol o soccer) en 1968. Entre 1978 y 1979 acogió los partidos de Los Angeles Aztecs, otro equipo de la misma defunta liga. A partir de 1982, y en la actualidad, es la casa de los Bruins, el equipo de fútbol americano de la UCLA (University of California in Los Angeles). En 1984, fue uno de los estadios que acogió el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Los Angeles (fue el escenario de la final y del partido por el bronce).rose_bowl_medium

Supongo que la mayoría de los lectores europeos lo recordarán porque fue el escenario de ocho partidos, incluida la final del Mundial de Estados Unidos 1994. Como sabéis, en aquel partido se enfrentaron Brasil y Italia, con un resultado final de 0-0. El título se lo llevó Brasil en los penaltis. Dos años después, el Rose Bowl empezó a ser usado por Los Angeles Galaxy, hasta 2003 (cuando se trasladaron al Home Depot, en Carson, con una mucho más modesta capacidad).

Y en 1999, el Rose Bowl fue el escenario de tres partidos y la final del Mundial de fútbol femenino (entre China y la anfitriona. El partido acabó también 0-0 y ganaron las estadounidenses por penaltis). Así, se convirtió en el segundo estadio del planeta en acoger la final masculina y la femenina de la más alta competición por selecciones, junto al Rasunda de Estocolmo.

A día de hoy, el estadio sigue acogiendo la Rose Bowl, es una sede habitual de la selección estadounidense de fútbol(y también de la de México, por proximidad y por la enorme colonia de mexicanos que viven en la zona de Los Angeles) y por supuesto, ha acogido numerosos conciertos de algunos de los grupos y artistas más famosos: U2, Pink Floyd, Guns N’ Roses, Metallica…

Espero que os haya gustado. Mañana, más.

Quién fue… Gottfried von Cramm, el tenista que no quiso ser el héroe ario de Hitler

Volvemos a una oscura época de nuestra historia reciente, que por otro lado da historias jugosas para esta sección. Hoy os voy a hablar de un deportista que tuvo la mala fortuna de nacer en el país y en la época equivocadas, si bien siempre supo rehacerse. Os traigo la historia de Gottfried von Cramm.

Verano de 1909. Nettlingen, Baja Sajonia, Alemania. El barón Burchard von Cramm y su esposa, Jutta von Steinberg, tienen a su tercer hijo, al que llaman Gottfried Alexander Maximilian Walter Kurt. El título aristocrático de los von Cramm procedía del siglo XIX y era una prestigiosa familia cuyo árbol genealógico se podía trazar desde el siglo XII.

Al joven Gottfried le da por el tenis. Muy joven, con 23 añitos y gracias a su talento, el aristócrata gana un puesto en el equipo alemán de Copa Davis y vence el campeonato alemán de tenis. Pronto se convierte en el mejor jugador de su país y lo confirma en 1933 cuando gana el dobles mixto de Wimbledon junto a Hilde Krahwinkel. Mientras, en Alemania, Adolf Hitler se hace con el poder…

En 1934, Gottfried von Cramm gana un sitio en la historia cuando gana Roland Garros. Admirado por sus contrincantes por su caballerosidad y su juego limpio, regresa a Alemania como un héroe. Hitler se frotaba las manos: von Cramm era guapo, rubio, buen deportista… era un ejemplo perfecto de lo que su mente enferma concebía como raza aria. Y el Führer no estaba dispuesto a dejar pasar esta oportunidad. Pero al bueno de von Cramm no le gustaba nada la idea. Rechazó afiliarse al NSDAP (el partido nazi), protestó cuando prohibieron jugar a un compañero judío y cuando estaba en el extranjero, no ocultaba sus críticas a Hitler. Todo ello le provocó estar siempre en el ojo del huracán.

Intentando ser ajeno a los tejemanejes políticos de detrás, von Cramm siguió con su carrera tenística. Y hubiera sido el mejor de su época, si no llega a ser por los dos contrincantes con los que le tocó lidiar en su época: el inglés Fred Perry (otra gran historia) y el californiano Don Budge (que era hijo, por cierto, de un ex futbolista escocés del Rangers). Estos dos jugadores le privaron de ganar tres Wimbledon y un US Open, si bien en 1936 logró reeditar su título de Roland Garros tras vencer a Fred Perry. Precisamente con Budge le unió una sincera amistad, más allá de la rivalidad, que tenía como origen una tremenda admiración mutua. El americano contaría años después una anécdota para demostrar la absoluta caballerosidad del aristócrata alemán: en un partido de Budge en Wimbledon que von Cramm presenciaba entre el público, el juez de línea cantó a favor de Budge una bola que era obviamente punto para su rival. Budge quiso ser caballeroso y en la siguiente jugada, falló deliberadamente para compensar a su rival. Tras el encuentro, von Cramm se acercó a saludar al californiano, pero en vez de felicitarle, le reprendió por lo que había hecho. Budge estaba patidifuso, ya que él creía que se había comportado como un señor.

Tienes que darte cuenta, Don -dijo von Cramm-, que haciendo lo que has hecho has avergonzado al juez de línea delante de 15.000 personas. Y eso es inconcebible.

En 1937 comenzaron sus problemas con el régimen nazi. No pudo defender su título en París. Ahora entenderéis por qué. En ese año, von Cramm jugó un partido que marcaría su carrera. Era una eliminatoria de la Copa Davis y se enfrentaban Alemania y Estados Unidos. La eliminatoria estaba 2-2 y el ganador saldría del encuentro entre von Cramm y Budge (en la foto bajo estas líneas). Según contaría más tarde Budge, minutos antes de empezar el partido, cuando él y von Cramm estaban en el vestuario, el alemán fue avisado de que tenía una llamada. Budge oyó a von Cramm referirse a su interlocutor como “mein Führer”… En efecto, el mismísimo Hitler había llamado al tenista para advertirle de lo indispensable de su victoria. Según Budge, cuando von Cramm colgó el teléfono, estaba pálido. De hecho, salió a jugar cada punto como si le fuera la vida en ello. Así las cosas, von Cramm ganó los dos primeros sets por 8-6 y 7-5 (no había tie-break). Budge se rehizo y ganó las dos siguientes mangas por 6-4 y 6-2. En el quinto set, von Cramm llegó a ir dominando 4-1, pero en una espectacular remontada, el estadounidense logró llevarse el partido y la eliminatoria con un resultado de 8-6. Al acabar el partido, ambos jugadores se fundieron en un abrazo (Budge diría “Creo que ambos queríamos llorar”) y el público pasó varios minutos ovacionándolos (se dice que cuando los tenistas salieron de la ducha, aún se oían los aplausos). Dicen que fue uno de los mejores partidos de todos los tiempos. Pero la derrota iba a suponer para el aristócrata alemán graves consecuencias.BUDGE-CRAMM

Tras ese partido, von Cramm siguió jugando por todo el mundo y cuando regresó a Alemania en marzo de 1938, pronto notó que las cosas no pintaban bien. Se suspendió una recepción oficial en su honor. Al día siguiente a su llegada, el barón recibió la visita de dos personas. Eran agentes de la Gestapo. Gottfried von Cramm era detenido, acusado de mantener una relación homosexual (con un judío exiliado, por cierto) y de enviarle dinero al extranjero. El mejor tenista alemán sufrió un colapso nervioso que le llevó al hospital.

En efecto, von Cramm era homosexual. Todos los que lo conocían lo sabían, a pesar de que este fuera de serie mantenía una estricta discreción acerca de sus gustos sexuales. Tanto que de hecho estaba casado. Conoció a su amante, el actor Manasse Herbst, en el libertino Berlín de 1931. Von Cramm confesó y ni la reputación de su familia ni la intercesión de uno de los mandamases nazis, Hermann Göring, le libraron de ser condenado a un año de cárcel.

Su amigo y contrincante Don Budge decidió recoger firmas entre la flor y nata del deporte mundial y estas fueron enviadas a Hitler para que liberara a von Cramm. Entre los firmantes estaba el mítico jugador de béisbol Joe di Maggio. El caso es que seis meses después de su encarcelamiento, Gottfried fue puesto en libertad por buen comportamiento. Tras salir de prisión, se trasladó a Suecia, invitado por el rey Gustavo, con el que le unía una buena amistad. A pesar de sus intentos por retomar su carrera tenística, tuvo muchas dificultades. En 1939 se le prohibió jugar en Wimbledon por ser ex convicto y en el US Open por similares razones. No pudo jugar ni siquiera el torneo de Roma, esta vez por decisión del Gobierno alemán, que temía que von Cramm, el homosexual, el desafecto, pudiera derrotar a cualquier otro de los alemanes en liza.

Y por si fuera poco, estalló la guerra, la II Guerra Mundial. Fue enviado al frente ruso, donde desempeñó con heroicidad (no era nazi, pero sí desde luego alemán y orgulloso de serlo). Regresó con lesiones por congelamiento en las piernas pero le fue concedida la Cruz de Hierro. No obstante, al poco fue retirado del Ejército. Sobre él planeaba la sospecha de unirse con un grupo de conspiradores para derrocar a Hitler. Su amistad con Gustavo de Suecia le salvó la vida.

En los últimos años de la Guerra, von Cramm vivió a caballo entre Estocolmo y el castillo de Bodenburg, la residencia de su familia. En una ocasión, ayudó a un piloto estadounidense herido que fue derribado cerca del castillo. “¿Por qué me ayuda?”, preguntó el americano. “Porque una vez jugué al tenis con Don Budge”, respondió el alemán. “¡Oh, pues entonces usted debe de ser Gottfried von Cramm!”, replicó admirado el piloto.

Cuando acabó la Guerra, un von Cramm que nunca habló sobre su estancia en prisión ni sobre su presencia en el frente soviético, regresó a Berlín, donde intentó reconstruir el Rot-Weiss Club, al que pertenecía y que había sido destruido. En sólo tres años, consiguió levantarlo. En 1951 se metió en el mundo de los negocios. Gracias a sus contactos en Egipto, logró crear una empresa en Hamburgo que importaba para Alemania algodón egipcio. Pero no se olvidó del tenis. En 1948 y 1949 se había proclamado de nuevo campeón de Alemania y en 1951 volvió a jugar en Wimbledon, 14 años después de su última aparición en el All England Lawn Tennis Club, si bien fue eliminado en primera ronda.

En 1956, von Cramm se casó con Barbara Hutton (ambos, en la foto bajo a estas líneas), heredera del imperio Woolworth y poseedora de una de las mayores fortunas de Estados Unidos. Aunque Hutton sabía que era homosexual, la relación de amistad era muy buena y ella buscaba tener un acompañante bello para sus reuniones de sociedad. En 1960 se divorciaron y von Cramm se fue a vivir a Egipto, con frecuentes visitas a Hamburgo, para ocuparse de sus negocios.Barbara Hutton Seated with Baron Von Cramm

Y así pasó los años, convertido en una de las personas más populares de El Cairo, hasta que el 9 de noviembre de 1976, cuando viajaba con su chófer entre El Cairo y Alejandría, sufrió un accidente después de que un camión chocara con su coche. El mecánico murió en el acto y von Cramm en la ambulancia. Se iba así, a los 67 años, uno de los más grandes tenistas de la historia.

Su memoria sigue presente. El Rot-Weiss Tennis Club de Berlín está situado en una calle que lleva su nombre. El Salón Internacional del Tenis lo tiene como uno de sus componentes. Y para que os quedéis pensando un rato, os contaré que el 7 de julio de 1985, el día en el que Gottfried von Cramm hubiera cumplido 76 años, un joven de 17 años llamado Boris Becker se convertía en el primer alemán que ganaba como profesional en Wimbledon.

Hasta mañana, chicos. Siento que me haya quedado un poco larga la historia, pero espero de veras que os haya gustado.

Quién fue… Bernhard Trautmann, de soldado alemán a héroe en Inglaterra

Otra de las nuevas secciones de esta andadura es la de Quién Fue. Estos artículos se diferencian de los habituales en que no busco tanto el paradero del deportista en cuestión, sino la historia que tienen detrás. Muchas de ellas son merecedoras, y no exagero, de una película. Voy a estrenarme con una historia que cuando conocí, me llamó la atención. Es la de Bert Trautmann, el soldado alemán que tras la II Guerra Mundial se convirtió en un héroe futbolístico en territorio enemigo. Os cuento:

1942. La II Guerra Mundial está en plena ebullición. Bernhard Trautmann, un paracaidista de la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana) es destinado al frente oriental. Allí destaca en las tareas defensivas provocadas por el contraataque soviético, habiendo logrado escapar incluso en una ocasión en la que fue apresado por el Ejército Rojo.

Ascendido a sargento y condecorado con una Cruz de Hierro de primera clase, Trautmann regresó al frente occidental, a Francia, donde los problemas de los nazis empezaban a ser preocupantes para Hitler. Fue capturado por la resistencia francesa y de nuevo logró escapar, hasta que en 1944, con unas claras perspectivas de que la Alemania nazi perdería la guerra, Trautmann decidió desertar y volver a su Bremen natal, aun a sabiendas que en esa situación, tanto los aliados como sus compatriotas le perseguirían, estos últimos por tratarse de un desertor.

En esa huida, dos soldados estadounidenses se lo encuentran y lo hacen prisionero, pero de nuevo el escurridizo Trautmann huye campo a través y salta una valla… para encontrarse a dos soldados británicos de bruces.

“Hola Fritz, ¿te apetece una taza de té?”

Con esta muy inglesa expresión, le dieron la bienvenida sus nuevos captores (‘Fritz’ era el nombre genérico con el que se conocía a los soldados alemanes en la II Guerra Mundial por parte de los aliados).

Consciente de que la guerra tocaba a su fin, decidió no resistirse y asumir su estatus de prisionero. Tras una temporada en Bélgica, Trautmann fue internado en un campo de prisioneros del norte de Inglaterra. Después de que la inteligencia británica detectara, tras interrogarlo, de que a pesar de ser oficial y haber pertenecido a las Juventudes Hitlerianas no era ideológicamente nazi (sino un soldado), Bernhard Trautmann se integró en la vida del campo de prisioneros, jugando al fútbol contra otros internos de otros campos. Aunque comenzó como jugador de campo, un día se hizo daño y acabó de portero, un papel que marcaría su vida.

Una nueva vida

Bautizado como Bert por los ingleses y acabada la guerra, Trautmann decidió no regresar a Alemania, ya que según él mismo declararía, allí ya no tenía ni casa ni familia ni nada. Así que se quedó en Inglaterra y comenzó a trabajar en una granja, a la vez que jugaba como portero en el Saint Helens, modesto equipo amateur de los alrededores de Liverpool. A pesar de jugar en aficionados, empezó a hacerse famoso y esa fama hizo que algunos clubes profesionales, que estaban dispuestos a volver a la normalidad tras la guerra, se interesaran por él. A Bert le convenció la oferta que le hizo el Manchester City.

Su llegada al fútbol profesional, en 1949, no fue fácil. Fácil no era tampoco para los aficionados ingleses que su equipo fichara a un ex soldado del Ejército nazi, cuando apenas cinco años antes tantos británicos se dejaron la vida en el campo de batalla o incluso en sus propias ciudades por culpa de la locura de Hitler. El caso es que al club llegaron cientos de cartas de aficionados indignados, y a los entrenamientos acudían hinchas con pancartas con lemas como “Fuera el alemán”. Pero pronto se les fue pasando su furor cuando vieron a Trautmann jugar, y es que el ex paracaidista era un porterazo. Al cambio de opinión del público contribuyó el capitán del City, Eric Westwood, un veterano de guerra que participó en el Desembarco de Normandía, que afirmó

“En el vestuario no hay guerras”.bert-trautmann

Pero el calvario de Trautmann no se quedó en Manchester, ya que por todos y cada uno de los campos por los que pasaba el equipo, recibía insultos y broncas descomunales, que en varias ocasiones afectaron incluso al rendimiento de Bert.

En 1950 visitó por primera vez Londres para jugar en un Fulham-Manchester City. La prensa de la capital tomó el hecho como todo un acontecimiento. La castigada y bombardeada capital del Imperio Británico recibía a un ex soldado alemán. Ese día Trautmann hizo un partidazo, tanto que cuando acabó el partido recibió una gran ovación.

Jugándose el cuello

Su fama se fue acrecentando y se convirtió en uno de los mejores porteros de la Liga. En 1955 se convirtió en el primer jugador alemán en jugar una final de la Copa de Inglaterra, en la que el Newcastle derrotó al City. Al año siguiente, el City repitió en la final, que jugó ante el Birmingham. A 15 minutos del final, Trautmann chocó contra un delantero rival y recibió un rodillazo en el cuello. A pesar del fuerte dolor, el alemán siguió jugando e hizo unas paradas de mérito, que salvaron a su equipo, que se alzó con el triunfo. El cuello le dolía horrores e incluso el Duque de Edimburgo, que le impuso una medalla al acabar el partido, comentó después que se notaba claramente que el cuello de Trautmann estaba torcido. A pesar de que apenas podía mover el cuello, Bert pudo hasta celebrar el triunfo. Días después, en Manchester, una radiografía reveló un impactante hecho: Trautmann tenía una vértebra rota, lesión que le mantuvo casi un año fuera de los terrenos de juego.

Trautmann continuó con su carrera hasta 1964, si bien en ese tiempo no pudo jugar con su selección (Alemania sólo convocaba a jugadores que disputaban su liga). Ese año fue despedido en un partido contra el Manchester United, en el que militaba Bobby Charlton. Trautmann, que era un especialista en parar penalties (detuvo el 60% de los que le lanzaron en su carrera), recibió el reconocimiento internacional. El considerado por muchos mejor portero de todos los tiempos, el ruso Lev Yashin, dijo una vez:bert

Sólo ha habido dos porteros de clase mundial: Lev Yashin -o sea, él mismo- y el chico alemán del Manchester City, Trautmann.

Tras su retirada se dedicó a entrenar, en Inglaterra, en Alemania y por todo el mundo, siendo técnicos en equipos de países como Tanzania, Pakistán o Yemen. Dejó definitivamente el fútbol en 1988 y creó una fundación con su nombre para fomentar las relaciones entre Reino Unido y Alemania.

Pero no sabéis lo mejor. Bert Trautmann sigue vivo. Tiene 89 años y reside… en España, en un pueblo costero de la provincia de Castellón.

Aquí os dejo un reportaje sobre Trautmann, con imágenes de la final de la FA Cup del 56. Está en alemán:

Espero que os haya gustado. Os deseo un feliz fin de semana.

Qué fue de… Paco Camarasa

Nuestra selección juega hoy en Villarreal contra una clásica del fútbol suramericano, Chile. Hacía 15 años que no nos enfrentábamos a La Roja (así la llaman en su país, es nuestra homóloga al otro lado del charco). La última vez fue en septiembre de 1993, en un partido también disputado en la Comunidad Valenciana, en concreto en el Rico Pérez de Alicante. Ganamos 2-0, con goles de Julen Guerrero. Ese día, debutaron con la selección española tres jugadores. Uno de ellos es el protagonista de hoy. Es toda una leyenda del valencianismo. Es Paco Camarasa.

¿Quién era?: Un defensa español de los 90.

¿Por qué se le recuerda?: Por ser uno de los centrales del Valencia durante muchos años, uno de los jugadores más emblemáticos del club che, que fue capitán del equipo y que formó parte de la selección española que tan buen sabor de boca nos dejó en el Mundial de Estados Unidos 94.

¿Qué fue de él?: Se retiró del fútbol profesional en 1999. Sigue vinculado a su club de toda la vida. Ahora es el segundo entrenador y delegado del filial del equipo ché, el Valencia-Mestalla.

¿Sabías qué…?: Su retirada del fútbol fue bastante triste. Por alguna razón, tanto Claudio Ranieri como Héctor Cúper le defenestraron, llegando incluso a rebajarle al filial.

– Realizó un partidazo en el Mundial 94, cuando España jugó contra Alemania, y que quedó 1-1.

– Su más habitual compañero en la zaga valencianista fue otro hombre de la casa, Fernando Giner.

– En 12 años en el club, sólo metió 7 goles.

– En 1999, en pleno ostracismo al que le sometió Claudio Ranieri, el Valencia ganó la Copa del Rey (a un Atlético de Madrid descendido). El capitán aquel día, el gran Gaizka Mendieta, quiso levantar la Copa junto a Camarasa, que había participado muy poquito.

– Con 17 años casi se frustra su carrera deportiva, ya que se rompió una tibia.

– Pese a ser central, sólo fue expulsado de manera directa 10 veces en 12 años.

– Su padre fue futbolista y jugó en el Levante, equipo del que fue capitán.

– En sus cuatro últimas temporadas, sólo jugó de titular 18 partidos.

– Su dorsal fue siempre el 4.

– El pasado mes de agosto, en la presentación del Valencia, Camarasa tuvo una aparición estelar, ya que portó la Copa del Rey (el Valencia es el actual campeón) para ofrecérsela a la afición.

Biografía, palmarés, estadísticas: Francisco José Camarasa Castella nació el 27 de septiembre de 1967 en Rafelbuñol, Valencia. Debutó con el primer equipo, procedente de las categorías inferiores, en 1987. Nunca se movió del Valencia hasta su retirada en 1999. En su palmarés se encuentran la Copa del Rey y la Supercopa del 99. Con la selección jugó 14 partidos.

Aquí os dejo uno de los pocos goles que metió Camarasa. Es un golazo al Sevilla en la temporada 91-92 (la calidad no es la mejor):

¿Sabes algo más de Camarasa? ¿Tienes alguna anécdota? Escríbeme en los comentarios.

Qué fue de… Mazinho

Si hubiera una clasificación de grandes futbolistas brasileños que hayan jugado en nuestra liga, el que os traigo hoy estaría, seguro, entre los 10 primeros. Es ese tipo de jugador de enorme técnica, de trabajo constante, de visión de juego enorme y de honradez en el terreno de juego y fuera de él (no todos los brasileños de nuestra liga han podido decir esto último). Además, este futbolista es uno de los componentes de una de las mejores generaciones de jugadores de su país, capitaneada por Romário y que culminaron su carrera consiguiendo ganar el Mundial de los Estados Unidos. El hombre del que os hablo hoy es Mazinho.

¿Quién era?: Un futbolista brasileño de los 80 y los 90.

¿Por qué se le recuerda?: Por ser titular en la selección brasileña que ganó el Mundial en Estados Unidos 94 y ser uno de los grandes jugadores de los últimos años tanto del Valencia CF como del Celta de Vigo. Además, también ha jugado en el Elche y en el Alavés.

¿Qué fue de él?: Se retiró en 2001, en las filas del Vitória de Bahía de su país. Tras ello, ha sido director técnico del Aris de Salónica griego. Ahora ha vuelto a vivir en España, en concreto en Barcelona. La razón es que se dedica en cuerpo y alma a promocionar y representar la carrera futbolística de su hijos, Thiago y Rafael, que juegan en las categorías inferiores del Barça. Los que saben mucho de esto dicen que Thiago, que juega en el Barça B a las órdenes de Luis Enrique, es un crack y que promete muchísimo. Además, ha debutado ya con la sub 17 española.

¿Sabías qué…?: Sin duda, la imagen más famosa de Mazinho, es la celebración de un gol que Bebeto le hizo a Holanda en el Mundial de USA 94. El ex delantero del Depor lo celebró con el gesto de acunar a un bebé (acababa de ser padre), y Romário y Mazinho se le unieron en la banda, imitando el mismo gesto.

– Sobre esa celebración, Mazinho dijo hace poco, en una entrevista: “No había nada preparado en aquella celebración, fue algo espontáneo. Bebeto se lo dedicaba a su hijo y luego nos unimos Romario y yo”.

– Thiago, el hijo de Mazinho, tiene nacionalidad española, pero nació en Bari, Italia, cuando su padre jugaba en el Lecce del país transalpino.

– Futbolísticamente, Thiago se crió en Vigo.

– Thiago estuvo a punto de fichar por el Madrid, pero el club merengue no aceptó lo que pedía Mazinho: 40.000 euros, billetes de avión para viajar a Madrid y un trabajo como cazatalentos del Madrid en Vigo. El Barça sí aceptó.

– A principios de los 90, hubo otro Mazinho que jugó con la selección brasileña.

– Mazinho también se hizo cargo de un campus de fútbol para niños en Vigo.

– La semana pasada, el diario El Mundo Deportivo de Barcelona publicó que el Chelsea ya ha preguntado a Mazinho por sus hijos.

– Según el blog Yo jugué en el Celta, el Celta pagó 100 millones de pesetas al Valencia por sus servicios.

Biografía, palmarés, estadísticas: Iomar do Nascimento, alias Mazinho, nació en Santa Rita, Brasil, el 8 de abril de 1966. Debutó en 1983 en el Santa Rita. En 1986 dio el salto al gran Vasco de Gama de su país, donde pasó cuatro exitosos años y tras los que dio el salto a la liga italiana. En 1990 llegó al Lecce y al año siguiente fichó por la Fiorentina. Tras un año en el equipo toscano, regresó a Brasil para jugar en el Palmeiras de Sao Paulo. Dos temporadas después vuleve a Europa de la mano del Valencia CF. Dos años después ficha por el Celta de Vigo, donde pasa cuatro temporadas. Sus últimas patadas al balón las dio en el Elche, en el Alavés y en el Vitória de Bahía de su país. Con la canarinha jugó 39 partidos. En su palmarés destacan el Mundial del 94 y la Copa América del 89 con la selección y dos campeonatos paulistas (Palmeiras), dos campeonatos cariocas (Vasco), amén de dos Brasileiraos (uno con el Vasco y otro con el Palmeiras).

Aquí os dejo un gol de Mazinho con el Celta al Madrid. En el vídeo sale Lubo Penev y seguro que el lector valencianista me lo volverá a pedir. Estoy buscando cosas del búlgaro, pero está bastante desaparecido, a ver si entre todos lo hallamos (tengo yo más ganas que nadie de sacarlo, jejeje):

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Qué fue de… nuestra mala suerte

Se acabó la maldición de cuartos. Muchos españoles no teníamos conciencia de qué era eso de pasar de cuartos (la última vez me pilló a mí muy pequeñito). Los recuerdos de Míchel agachado en una barrera en Italia 90, de Julio Salinas fallando un gol cantado y de Luis Enrique ensangrentado clamando ante Sándor Puhl en el 94, de David Seaman parando penalties en Wembley en la Euro del 96, de Zubi comiéndose goles de Nigeria en Francia 98, de Raúl lanzando a las nubes un penalty ante Francia en la Eurocopa del 2000, de Joaquín fallando su pena máxima ante Corea en el Mundial del 2002, de la impotencia de un equipazo cayendo ante Portugal en el Europeo de 2004 y de Zizou y sus amigos mandándonos a casa en el último Campeonato del Mundo… sólo serán eso, recuerdos, malos recuerdos.

A partir de ahora podré decir que he visto a España pasar de cuartos. Y ahora, como decía Buzz Lightyear, hasta el infinito y más allá.

Ahora, desahógate y deja un mensajito contando qué sentiste cuando Cesc Fabregas marcó su penalty…

Qué fue de… Dino Baggio

Llegó el día. Nos la jugamos contra uno de nuestros rivales de siempre, Italia. España debe (y yo creo que lo va a conseguir) espantar todos sus fantasmas y dar un paso adelante. Uno de esos fantasmas es el jugador del post de hoy, un jugador que todos recordamos por meternos un gol, en aquel fatídico partido de Boston de 1994. Barajé otros nombres, pero algunos lectores me han convencido. Hoy hablo de Dino Baggio.

¿Quién era?: Un centrocampista italiano que destacó en los 90.

¿Por qué se le recuerda?: Por ser uno de los pilares de la selección italiana en el Mundial de Estados Unidos del 94. En España, lo recordamos porque fue el autor del primer gol de los transalpinos en el partido de cuartos que nos enfrentó a ellos.

¿Qué fue de él?: Pues sorprendentemente, Dino Baggio sigue jugando al fútbol a sus 36 años. Lo hace, eso sí, en las filas del Tombolo, que compite en la Terza Categoria del fútbol italiano, que ni siquiera es profesional. Es la décima categoría del calcio, la más baja. Tomó la decisión de fichar por este equipo porque el entrenador es su primo.

¿Sabías qué…?: No tiene ningún parentesco con Roberto Baggio.

– Debutó en la selección el mismo día que el ex jugador del Atlético de Madrid y el Barcelona Demetrio Albertini. >

– El diario Marca recogía el otro día unas declaraciones de Baggio a propósito del partido de hoy: “España lleva 88 años sin ganarnos un partido oficial. Será por algo. España siempre juega bien; Italia gana más”.

– Cuando Dino estaba en la Juventus, el Parma le hizo una oferta para ficharlo. Ni Baggio ni la Juve querían deshacerse de él, así que el equipo piamontés ofreció al Parma la posibilidad de fichar a un joven jugador llamado Alessandro Del Piero. Cuando ya estaba casi todo hecho, Dino Baggio cambió de decisión y se marchó al equipo parmesano.

– En la temporada 98/99, un partido Wisla Cracovia – Parma de la Copa de la UEFA, un aficionado polaco lanzó un cuchillo desde las gradas que impactó en la cabeza de Dino Baggio, quien no sufrió heridas graves. El suceso le costó al Wisla un año de sanción.

– Aunque se rumoreó su pase al Chelsea, en Inglaterra jugó en el histórico Blackburn Rovers.

Biografía, palmarés, estadísticas: Dino Baggio nació el 24 de julio de 1971 en Camposampiero, en la provincia italiana de Padua. Empezó a jugar en el histórico y legendario Torino, en 1988. En 1991 fue fichado por el Inter de Milán, donde sólo permaneció un año. En 1992 llegó a la Juventus de Turín, donde despuntó. En 1994 se lo llevó el Parma, donde formó parte de la columna vertebral del equipo hasta 2000. Ese año fichó por el Lazio, hasta 2003. Ese año y el siguiente vivió dos cesiones, una al Blackburn Rovers y otra al Ancona italiano. Tras un breve paso en 2005 por la Triestina, de la Serie B italiana, dejó el fútbol, para volver este año al Tombolo. A nivel de equipos, ganó una Copa italiana, una Supercopa y tres UEFAS. Con la selección jugó unos nada despreciables 60 partidos y metió 7 goles.

El vídeo es del gol de Dino Baggio. Prestad atención, porque es el único gol de Italia que vais a ver hoy:

¿Sabes algo más de Dino Baggio? ¿Crees que vamos a ganar? ¿Te atreves a dar algún resultado? Escríbeme en los comentarios.