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La explosión de los 18 meses

En unos niños es antes, en otros un poco después, en todos en torno a esa edad se produce lo que algunos llaman la explosión de los 18 meses.

Se refieren a una explosión puramente léxica
: a partir de ese momento comienzan a aprender palabras nuevas a un ritmo incesante e increíble y a combinarlas formando frases. Lo de que son pequeñas esponjas casa más que nunca.

Un niño que a los 18 meses utilice 20 palabras, a los 30 dirá 500 y a las 48 manejará unas 1.500.

Y su comprensión siempre estará por delante de su expresión. Se dará cuenta y comprenderá más de lo que creemos.

Estad pendientes de esa maravilla. Ver nacer algo tan extremadamente complejo como el lenguaje humano en nuestros hijos es algo precioso y fascinante. No dejéis que se os escape como arena entre los dedos. Saboreadlo.

Yo lo estoy haciendo con Julia y también, aunque más despacio, con Jaime.

Esos grandes cazadores de muletillas

No hay mejor espejo de uno mismo que un niño pequeño que nos tenga de modelo. Es así para infinidad de cosas. Una de ellas, las muletillas.

Son expertos cazadores de esas expresiones que todos tenemos y usamos en mayor o menor medida, normalmente de modo inconsciente, para apoyar el habla. Y es que sí, todos los adultos las usamos. El que crea que no, sencillamente es que no se ha dado cuenta o no ha dado la oportunidad a un niño pequeño de que se lo demuestre.

Mi hija con 16 meses recién cumplidos dice constantemente “a ver”. Gracias a ella me he dado cuenta de lo mucho que yo lo digo también y he hecho un esfuerzo consciente por controlarlo. En apenas tres días ambas lo estamos diciendo mucho menos. Primero me controlé yo, detrás vino ella.

También repite bastante “¡hala!”. Y también es cosa mía.

Sú última muletilla, que nos hace partirnos de la risa, es “¡ooooh noooo!”. Pero con esa aún no tengo localizada la procedencia.

¿Vuestros hijos también han sido grandes cazadores de muletillas?
Me apostaría algo a que sí…

Hablando nos entendemos los dos

Para redondear el post de ayer os dejo con una recomendación: el libro “hablando nos entendemos los dos”. Lo podéis conseguir en el blog “Hasta la luna ida y vuelta”.

Es de lo más útil para estimular la comunicación con nuestros hijos, partiendo siempre por ponernos en el lugar del niño.

Es interesante tanto para padres de un niño con un trastorno en la adquisición del lenguaje como para aquellos que no tengan ningún problema.

Para acabar, ahí dejo parte de un artículo sobre los logros relacionados con el habla y el lenguaje en HealthSystem para saber más o menos a qué atenerse.

Es importante recordar que no todos los niños son iguales, y que los niños llegan a ciertas etapas a diferentes edades. Desde el nacimiento hasta los 5 meses

* Hace gorgoritos.

* Vocaliza sonidos de placer y de molestia (risas, risitas, llanto o quejas).

* Hace ruido cuando se le habla.

De 6 a 11 meses

* Entiende “no-no”.

* Balbucea (dice “ba-ba-ba”).

* Dice “ma-má” o “pa-pá” sin saber lo que significa.

* Trata de comunicarse mediante acciones o gestos.

* Trata de repetir sus sonidos.

* Dice la primera palabra

De 12 a 17 meses

* Responde preguntas simples de forma no verbal.

* Dice dos o tres palabras para señalar una persona u objeto (puede que la pronunciación no sea clara).

* Trata de imitar palabras simples.

* Vocabulario de cuatro a seis palabras.

De 18 a 23 meses

* Pronuncia correctamente la mayoría de las vocales y la n, m, p, j, especialmente al principio de las sílabas y palabras cortas; también empieza a utilizar otros sonidos.

* Vocabulario de 50 palabras, a menudo la pronunciación no es clara.

* Pide alimentos comunes por su nombre.

* Hace sonidos de animales, como “muu”.

* Empieza a combinar palabras, como “más leche”.

* Empieza a utilizar pronombres, como “mío”.

* Utiliza frases de dos palabras.

De 2 a 3 años

* Conoce algunos conceptos relativos al espacio tales como “en”, “sobre”.

* Conoce pronombres como “tú”, “yo”, “ella”.

* Conoce palabras descriptivas como “grande”, “feliz”.

* Sabe de 250 a 900 palabras.

* Utiliza frases de tres palabras.

* El habla se vuelve más precisa pero todavía no pronuncia los sonidos finales; puede que los desconocidos no entiendan mucho de lo que dice el niño.

* Responde preguntas simples.

* Empieza a utilizar pronombres como “tuyo”, “yo”.

* Usa inflexión en la pregunta para pedir alguna cosa, como “¿Mi pelota?”

* Empieza a utilizar plurales tal como “zapatos” o “calcetines” y el tiempo pasado de los verbos regulares tales como “salté”.

De 3 a 4 años

* Agrupa objetos como alimentos, ropas, etc.

* Identifica colores.

* Utiliza la mayoría de los sonidos del habla pero puede distorsionar algunos de los sonidos más difíciles, como l, r, s, ch, y, v, z; estos sonidos puede que no se controlen completamente hasta la edad de 7 u 8 años.

* Utiliza consonantes al principio, en el medio y al final de las palabras; puede distorsionar algunas de las consonantes más difíciles, pero intenta decirlas.

* Los desconocidos entienden mucho de lo que el niño dice.

* Puede describir el uso de objetos como “tenedor”, “carro”, etc.

* Se divierte con el lenguaje: disfruta los poemas y reconoce los absurdos del lenguaje como “¿Tienes un elefante en la cabeza?”

* Expresa ideas y sentimientos más que simplemente hablar sobre el mundo que le rodea.

* Utiliza verbos que terminan en “ando” y “iendo”, como “caminando” y “corriendo”.

* Responde a preguntas simples, como “¿Qué haces cuando tienes hambre?”

* Repite frases.

De 4 a 5 años

* Comprende algunos conceptos relativos al espacio, como “detrás”, “al lado de”.

* Entiende preguntas complejas.

* El habla es comprensible pero comete errores al pronunciar palabras complejas, difíciles y largas, como “hipopótamo”.

* Vocabulario de 1.500 palabras aproximadamente.

* Utiliza el tiempo pasado de algunos verbos irregulares como “tuve”, “fui”.

* Describe cómo hacer cosas como pintar un dibujo.

* Define las palabras.

* Enumera elementos que pertenecen a una categoría, como animales, vehículos, etc.

* Responde a las preguntas de “¿Por qué?”

Las primeras palabras con sentido

Su primera palabra no ha sido ni papá ni mamá.

La primera palabra de Julia ha sido “teta”. Su fuente de alimento. Lleva desde los diez meses diciéndola.

Tras “teta” llegó “agua” (bueno, en realidad “abua”), después “mamá” (a veces “má” otras “mamamá”) y la última ha sido “galleta” (algo tipo “eeta”)

Al principio no decía “teta” “abua” o “mamá” a modo de petición, pero lo decía en contexto: cuando lo veía, cuando lo está tomando…

Ya empieza a entender que las palabras nos mueven y le procuran lo que desea. No es poca cosa.

También comienza a intentar imitar onomatopeyas, como el brum, brum del coche.

Comprende mucho más de lo que dice. Es lo que siempre sucede. Incluso cuando aprendemos de adultos una lengua extranjera.

A lo largo del próximo año el uso y la comprensión de palabras estallará, crecerá exponencialmente.

Ver desarrollarse el lenguaje es siempre una maravilla para un padre o una madre reciente. En nuestro caso creo que lo valoramos un poquito más, dado lo mucho que estamos viendo que le está costando a su hermano.

Con él la ilusión está siendo doble. En torno al año se lanzó con mamá, papá, teta (sí, también él), peces, agua… En su segundo inicio, que comenzó este otoño con tres años, está balbuceando más, dame, agua, pan…

Pero volviendo al tema: ¿Cuáles fueron las primeras palabras de vuestros hijos?

Cuando no quiere hablar

En uno de los primeros posts de este blog, el 9 de enero de este año, os comentaba las primeras palabras que mi peque decía: Agua, papá, mamá, teta, no, sí, nene, caca, guau guau, peces.

En junio volvía a escribir un post titulado Un paso atrás para coger carrerilla contando que había decidido echar el freno y no volver a abrir la boca.

Pues estamos en octubre, ayer cumplió 26 meses y seguimos igual. Quitando algún “mamá”, “teta” o “papá” muy de tarde en tarde, sigue sin decir ni mú.

¿Me preocupa? Pues la verdad es que no. Ya habló en su momento y entiende lo que se le dice.

Pero cada vez hay más presión en torno nuestro.

“¿Todavía no habla?” comenta la gente. “Es que será un poco vago” dicen unos. Cosa que no descarto. O “claro, sí le dáis todo lo que quiere sin hacer que lo pida con palabras”, algo que me repatea por que no es cierto.

Pero también me he encontrado un número asombroso de gente que cuando se entera de que no habla nos comenta “no te preocupes, ya hablará, yo/mi hijo/mi hermano no habló hasta muy tarde”

Tantos son que da que pensar sobre las teoría que tenemos de cuándo deben hacer los niños ciertas cosas.

Y lo más curioso es que todos esos casos son niños varones, aún no he encontrado ni uno solo que sea una niña.

¿Cómo es eso de empezar a hablar?

Por lo que me cuenta la gente que me rodea, hay dos maneras básicas de comenzar a hablar

Están los bebés que van poco a poco, soltando palabrejas, equivocándose, hilvanando frases…

Están los que callan o apenas dicen cosas comprensibles hasta que se lanzan a hablar casi como loros.

Y dicen que en el primer grupo hay más niñas y en el segundo más niños.

Mi peque, que este invierno decía un buen puñado de palabrejas, ahora dice cosas incomprensibles. Imagino que a la espera de lanzarse de golpe al lenguaje.

Así que está en el segundo grupo.

¿Y tus hijos como son? ¿Tú cómo fuiste?

Un paso atrás, para coger carrerilla

Alguna amiga, madre menos reciente que yo, me había hablado de las regresiones: de cómo un niño que ya domina un superpoder, de repente parece volver sobre sus pasos.

Pues bien. Ha ocurrido.

El peque era cuando comencé con este blog en noviembre todo un charlatán. El 9 de enero repasaba la lista de palabras que ya dominaba con 16 meses, y era bastante extensa: agua, papá, mamá, teta, no, sí, nene, caca, guau guau, peces…

Pues ahora, a punto de cumplir 22 meses, no dice nada comprensible. Parlotea mucho, pero en su propio idioma. Que se pueda entender, apenas dice “pá” y “má”.

Está más ocupado en practicar el superpoder de la movilidad que en el de el lenguaje: corre por todas partes, trepa, salta, se tira por los suelos, se lanza contra la gente…

No me preocupa, ya acabará hablando. Pero me resulta curioso ese mecanismo de marcha atrás para coger carrerilla en el aprendizaje.

¿Ha tenido tu hijo regresiones de este tipo?

Agua, papá, mamá, teta, no, sí, nene, caca, guau guau, peces

Así nace un idioma tan rico como el castellano:

Agua, papá, mamá, teta, no, sí, nene, caca, guau guau, peces.

Esas son las diez primeras palabras que dijo mi peque, más o menos en el orden que aparecieron.

Sobre esas diez palabras cimentará un idioma entero y complejo a lo largo de varios años.

Hoy con 16 meses dice una docena de palabras, intenta imitar muchos otros sonidos y entiende muchas más. No hace mucho hacía poco más que reír y llorar.

Pero lo realmente increíble es que en unos pocos meses ya será capaz de construir sus primeras frases y comenzará a mantener conversaciones.

¿Cuales fueron las primeras palabras de tu bebé? ¿Cuándo empezó a frasear?