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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

#HablarEnPublico Cómo corregir las muletillas que te quitan autoridad

A todos nos genera cierta ansiedad tener que hablar en público, para algunos incluso es una auténtica pesadilla. Al final es como todo, con la práctica y la exposición constante al gran público iremos sobreponiendonos el estrés que nos genera al principio. Si te da pánico hablar en público pincha aquí para acceder a unos trucos (no tan típicos) que pueden ayudarte a superar tu fobia.

Hablar en público también tiene su técnica. No solo debemos exponernos a ello sin más, sino aprender a comunicarnos con eficacia. Uno de los tips necesarios para ello que comentaremos hoy son las dichosas coletillas que ‘se nos cuelan’ en el discurso. Estas muletillas son frases o sonidos que emites al hablar mientras unes una idea con otra y pueden ser muy molestas para la audiencia. Además transmiten inseguridad y vacilación en las ideas expuestas, perdiendo autoridad y sintonía.

Palabras o frases como “es decir”, “o sea”, “esteeee”, “¿vale?”, “¿me entiendes?” o sonidos como “huummmm” pronunciados múltiples veces mientras hablas, generan la percepción de que posees un precario vocabulario y de que no eres lo suficientemente competente. ¿Y no queremos esto verdad? Porque hemos superado nuestros miedos, nos hemos preparado el tema a conciencia, hemos ensayado y estudiado y no podemos echar a perder todo nuestro trabajo por esta minucia.

(Como para casi todo) El primer paso es reconocerlo y detectar las muletillas que utilizamos. Lo mejor para la toma de conciencia es que grabarte en una de tus exposiciones reales o pedirles feedback a tus compañeros o personas de confianza que comparten tus discursos.  Al revisar el video es más sencillo identificar no solo las palabras recurrentes, sino también los gestos de tu cara. Para John Bates, experto en percepción de la dicción , cuando la persona utiliza en exceso muletillas se muestra confundida o menos segura de sí que en otros momentos de su discurso.

Una de las soluciones más eficaces son las llamadas: Pausas poderosas. La mayoría de personas utiliza las muletillas mientras tratan de verbalizar un pensamiento. Es por ello que se aconseja realizar una “pausa poderosa” que sustituya a la condenada muletilla. En otras palabras, en vez de emitir un sonido o palabra absurda, intenta guardar silencio durante uno o dos segundos y luego expresa la idea que tienes en mente. “Es cosa de entrenarse uno mismo para comprender que con una pausa no se va a perder la atención de la audiencia o el respeto, al revés”, explica Statman.

Un silencio de uno o dos segundos también puede ayudar al público, porque muchas personas procesan la información de manera más lenta que la velocidad del ponente. También hay que tener en cuenta que si se utiliza la pausa, hay que demostrar que se está “presente” en la conversación, evitando distracciones que puedan fácilmente hacerte perder coherencia en tus ideas.

Cambia el focus. El nerviosismo incrementa el uso de las palabras de relleno, por tanto tienes que mentalizarte en identificar cómo las palabras pueden ayudar a tus oyentes, y no tanto en cómo vas a ser percibido. “Hay que darse cuenta de que uno va a estar un poco rígido, por lo que es mejor concentrar la atención en la audiencia”, sugiere Bates.

Por su parte, Cohen recomienda anticipar el uso de muletillas. De esta manera, puedes aprender a hacer cambios en tu discurso. A menudo las personas las emplean al inicio o al final de una oración, o mientras hacen la transición de una idea a otra. Si eres consciente de cuándo se pueden producir estos momentos de riesgo será más fácil evitarlos. Si estás haciendo una presentación, puedes caer en las muletillas durante las etapas de introducción, conclusiones o temas complejos. En lugar de memorizar la presentación completa, el consejo es poner más cuidado en esas etapas. Dominar tus propias palabras ayuda a disminuir el riesgo de utilizar los recursos inapropiados. “Mientras más practiquemos la presentación, más cómodos nos sentiremos con el contenido”, recomienda Cohen.

Sin extremismos. Las palabras que utilizamos como relleno tampoco están prohibidas. Algunas sirven para crear una conexión con tus compañeros de trabajo y pueden hacerte menos formal o rígido. Statman no recomienda eliminar las muletillas por completo, sino quedarse con un 10%. “Quieres sonar como una persona espontánea, y esa clase de autenticidad usualmente permite muletillas”.

De acuerdo con Lesley Stolz, del laboratorio de innovación de Johnson & Johnson, el proceso de aprender a hacer pausas, de hablar de manera más segura sin agregar palabras innecesarias, puede tomar años. Así que… paciencia…

 

*Fuente de consulta: BBC

4 comentarios

  1. Dice ser Asocial

    ya te digo, hace menos de un mes he conocido a un ¿vale? ¿me entiendes? o sea, un blablabla, pues. vasco. es decir, un hummm…Exacto. Esto, ayer no vi a la patiño ¿sabes? Por la noche me dijeron que la habían visto en un … ¿tú qué opinas?, con Chelo y Belén Esteban ¿entiendes? pue eso.

    05 noviembre 2017 | 10:36 am

  2. Dice ser Asocial

    Pos anda que, los del ya que y esos que en sus disertaciones, leídas, enfatizan cada frase. no se que es peor. Aquí has sacado a uno que todo lo qu dice frente a la pantalla tiene que leerlo.

    05 noviembre 2017 | 11:06 am

  3. Aquí, en breve, te planteo unos consejos que creo te gustarán y serán útiles: Hau que ir a la raíz… y no perderse por las ramas.
    https://dametresminutos.wordpress.com/2015/11/13/en-breve/

    05 noviembre 2017 | 11:24 am

  4. Dice ser Salmoreando

    Interesantes consejos de larga y difícil aplicación…pero nadie dijo que hablar en público fuese fácil…y está claro que el resultado merecerá la pena en todos los sentidos

    05 noviembre 2017 | 12:10 pm

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