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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Miradas, silencios y lágrimas: Análisis no verbal del juicio por el asesinato de Isabel Carrasco

Las acusadas por el crimen de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, Monserrat González (2d), Triana Martínez (i), y la policia local Raquel Gago (d), durante la decimocuarta jornada del juicio en la Audiencia Provincial de León. (EFE / J.Casares)

Las acusadas por el crimen de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, Monserrat González, Triana Martínez, y la policia local Raquel Gago. (EFE / J.Casares)

En el día de hoy cuento con la colaboración de mi colega de profesión y amigo, José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal: martinovejero.com. Pero que además, cuenta con un plus muy valioso para el análisis de conducta en los juicios, y es que ha ejercido la abogacía durante más de 25 años, por tanto, conoce a la perfección el contexto y los entresijos propios de este ‘mundillo’: cuáles son las pautas típicas o comunes de comportamiento, qué emociones se esperan en determinadas situaciones, qué reacciones son más o menos incongruentes, etc. A continuación nos deleita con el análisis de la comunicación no verbal de las tres personas hoy ya condenadas en el caso por el asesinato de Isabel Carrasco, espero que lo disfrutéis:

La Comunicación No Verbal descubre lo que más celosamente guardamos: el mundo de nuestras emociones. Un momento de especial implicación emocional, de esos que quitan el sueño antes, y a veces no dejan dormir después, son las comparecencias en juicio. Y si esto sucede hasta con un litigio sencillo, ¿qué no se vivirá en el interior de cada persona en el juicio por un crimen, donde pueden estar en juego unos 20 años de su vida?

Como muestra de ello, acudo al juicio, que acaba de concluir, por el crimen de Isabel Carrasco en la ciudad de León. Tres mujeres: Montserrat González (autora confesa de los disparos), Triana Martínez (su hija) y Raquel Gago (policía municipal) han sido condenadas. Pero ¿qué pudimos observar durante el juicio, más allá de las palabras de las tres protagonistas? Vamos a resaltar 5 momentos:

  1. miradasLa falta de contacto visual de Raquel Gago hacia su amiga Triana:

Solemos dirigir nuestra mirada a quien habla o a quien apreciamos. Entonces… ¿cómo explicar que, durante el juicio, Raquel Gago casi no lo hiciera hacia Triana Martínez, ni siquiera cuando ésta contestaba a las preguntas de letrados o fiscalía? “Somos amigas” expresó en un determinado momento de su interrogatorio Raquel, refiriéndose a Triana. Utilizó el tiempo verbal presente, no el pasado haciendo referencia a hace unos años.

Amigas y además Triana respondiendo en el acto del juicio. Choca que Raquel no dirigiera sus ojos hacia ella. La pregunta es obligatoria: ¿por qué? ¿Tal vez para evitar unas miradas de complicidad? Y no me refiero al crimen, sino a la buena relación entre ellas. Las personas no imaginan lo mucho que puede llegar a indicar cuando algo es esperado y no se produce.

  1. El supuesto intento de Isabel Carrasco de mantener una relación sexual con Triana.

Triana relató, a preguntas insistentes de su abogado, un posible intento de relación sexual por parte de Isabel Carrasco hacia ella. Fue rechazado según indica Triana y eso la condenó a ver su futuro profesional y tal vez político suprimido. Pero… ¿resultó creíble su relato?

La mayoría de las personas que siguieron ese momento les pareció que no lo era, dado que la costaba contarlo y su lenguaje no era ni mucho menos fluido, pero tal vez ellos pasaron por alto algo importante: su manera de contar el suceso, a veces sin palabras:

  1. Mientras narraba los hechos adoptaba posturas acordes con lo que explicaba. “Ella se acercó y yo..” se echa hacia atrás en la silla, se aleja corporalmente como si le estuviera sucediendo en ese momento.
  2. Frecuentes miradas bajas y con distanciamiento propias de la vergüenza cuando no le salían las palabras de lo que su abogado la pedía que contara.
  3. “Ella me cogió” y lo reproduce con un gesto acorde con sus dos manos. O cuando dice: “ella…. me…. tocó” Y en esos intervalos, Triana se acaricia su pierna izquierda con la mano.
  4. Hay referencias expresas a emociones, en concreto a que en aquellos momentos ella sintió miedo o se sintió mal.
  5. Reproduce frases literales producidas, según ella, durante el suceso: “ella me dijo: me gustas, ven no pasa nada”

Todo ello, reviviendo cada instante, narrando con sus gestos lo que parece que no puede con sus palabras, recordando lo que se sintió y lo que se dijo, hace pensar que tal vez lo que narraba sí se produjo en realidad.

  1. El reconocimiento del crimen por parte de Montserrat.

La autora confesa de los disparos contó al Tribunal, con total calma y sin que se advirtiera en ella la más mínima duda, arrepentimiento o contradicción, el crimen paso a paso. Preguntada si se arrepentía de ello, fue tajante, sin pensarlo dos veces y sin bajar la mirada, resonó en la sala un escueto “NO”.

  1. Triana y su silencio atronador.

Cuando el fiscal pregunta a Triana por la razón de dejar bajo el asiento del coche de su amiga Raquel Gago el arma del crimen, una pistola, se queda paralizada y en silencio, parece que a veces intenta dar una respuesta, pero no encuentra ninguna convincente. Tarda más de 20 segundos en responder y de forma evasiva.

Todo ello da a pensar que podría no estar diciendo la verdad, la cual no precisa tanto tiempo para ser escuchada, ni produce la paralización corporal, más aún cuando en contraste con otros momentos del interrogatorio, su comportamiento es claramente contrario: responde con rapidez y gesticula.

  1. raquel gago miedoRaquel Gago y su “yo soy inocente” entre lágrimas.

Uno de esos momentos que se han quedado guardados en la memoria de quienes lo hemos presenciado ha sido la declaración final de Raquel Gago dirigiéndose al jurado, en cuyas manos (leamos mentes), se encontraba su futuro: la libertad o la prisión, la inocencia o la culpabilidad por un crimen. “Yo soy inocente” fueron esas últimas palabras, entre lágrimas y sollozos. Pero… ¿realmente se veía tristeza?

Pues parecía que no, se puede llorar por muchas razones e incluso simular para dar lástima. En esta ocasión, las lágrimas sí parecían sinceras, pero asociadas a una emoción de miedo que además resulta comprensible dado el futuro incierto que la esperaba en esos instantes. Unos ojos abiertos, sus cejas levantadas y la boca estirada horizontalmente no son expresiones faciales propias de la tristeza sino del miedo.

¿Quieren ver tristeza en Raquel Gago? Pues obsérvenla cuando escucha el veredicto de culpabilidad y se abraza a su abogado. Ahí sí que se advierten lágrimas de pena.

tristeza real raquel gago

Otros juicios vendrán, otros acusados, que serán declarados culpables o inocentes, les esperamos para leer lo que cuentan más allá de sus palabras, más allá de lo que quisieron que se les escuchara.

2 comentarios

  1. Dice ser Pepin

    Artículo extraordinario!!! Leerlo paso a paso es como haber estado en esas partes del juicio. ENHORABUENA a los autores!!!

    10 Marzo 2016 | 3:19 pm

  2. Dice ser felizMente

    Pues no sé, dos cosas tengo claras: Triana no está bien, y la pobre nunca lo estará. La madre tampoco está bien, pero no sufre, está a gusto. Lo que no tengo tan claro es el papel de Raquel, faltan piezas en este puzzle para poder elucubrar, por supuesto que en el buen sentido de la palabra.

    Lo que se os ha pasado por alto a tu colega y a ti es el abogado de Raquel, como consuela a Raquel es muy significativo, ahí subyace mucho. A veces son necesarios razonamientos laterales para tener un punto de vista adecuado, y no necesariamente son esos razonamientos más espesos que los obtenidos mediante métodos ortodoxos, digo ortodoxos por no decir lineales, ya que habrá quien en mi mención a la linealidad encuentre cierta carga de acritud, no la mía. El análisis me parece lineal, tan lineal como los métodos policiales modernos, no cabe duda de que afortunadamente los métodos lineales son muy eficientes y se perfeccionan constantemente, no obstante en la resolución de una cuestión puede ocurrir que algo se pase por alto por no estar previsto en el método y ocasione un efecto no deseado, claro que como lo que se persigue es solucionar según el método, siempre es salvable el efecto no deseado, bien por obtener una solución satisfactoria para la mayoría, o en el caso de que no se obtenga la solución el haber seguido el método exonera.

    Puede que alguien al que le suene lo de Ockham y lo interprete a su conveniencia recurra a que la explicación más sencilla, en este caso la que proporciona el método, es la más plausible, entonces abogo por el pensamiento lateral y me encaja Ockham. La explicación más sencilla nos la va a proporcionar el razonar lateralmente. El mundo está lleno de ejemplos de como encontrar la verdad cuando el método casi llega, pero no del todo.

    Pues nada más, voy a seguir viendo ghvip, que dejando de lado su parte frívola resulta muy interesante a otros efectos. 😉

    11 Marzo 2016 | 12:25 am

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