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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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El River-Boca en Madrid: no quiero (más) ultras pelotudos

Por Susana Gozalo, jefa de cierre de 20 Minutos

Hinchas de Boca, en el Santiago Bernabéu (EFE)

No me gusta el fútbol. Nunca lo ha hecho. Cada vez menos. Lo detesto desde que los domingos soporto a toda pastilla las televisiones de mi redacción con dos o tres partidos simultáneos. Cuando los gritos de Edu Casado alteran mis tímpanos y mi ritmo cardiaco. Depende del día y de si he logrado, o no, esquivar al equipo de sus amores: el Atlético. No lo soporto desde que las madres de jugadores infantiles se lían a golpes en las gradas. Menos aún desde que la afición ‘machirula’ da por hecho que las árbitras son, en general, “pasadas por la piedra del vestuario”.

Pero que no me guste el fútbol no nubla mis entendederas ni el sentido común que debería regir las decisiones de las máximas autoridades deportivas y gubernamentales.

El River-Boca es un partido de riesgo. De máximo riesgo. De altísimo riesgo. El país de una de las dictaduras más férreas que ha conocido la historia reciente, Argentina, se declara incompetente para controlar la violencia de sus aficiones. Sí, ese país en el que policías y militares no se andan ni han andado nunca con chiquitas a la hora de controlar al que se desmanda, ya sea disidencia política o barras bravas deportivos.

Por eso, por la violencia extrema y etílica que destila el choque entre estos dos equipos de los arrabales bonaerenses, me niego a que ese encuentro se celebre en España. Y más aún, me niego a que se celebre en Madrid el día que las familias cierran un puente festivo.

No quiero compartir espacio ni aceras en plenos días de ocio con quienes no respetan al prójimo. Con quienes usan el deporte para la gresca. Para el cuerpo a cuerpo. Para ver quién es el más macho. En realidad, el más boludo. El más pelotudo de la fiesta. Que en todas hay uno o varios de esos.

El sector de la restauración se frota las manos. Los hoteleros se preparan para hacer caja. El turismo deportivo dejará miles de euros en la ciudad y, por extensión, en el país: vuelos, conexiones, trenes, quizá algunos de los cafres (los menos) aproveche para hacer turismo. Lo dudo. No va con ellos. Se trastornan con el simple rodar de un esférico. No dan para más, ni para menos.

Pero el fin nunca justifica los medios. Publicitar al reino como meca del deporte, como cuna del fútbol, es un argumento irrisorio para brindar nuestra casa a lo peor de las ajenas. Quienes viajarán al encuentro son ultras. Son extremistas. Son violentos. Son aquellos a los que Macri no puede controlar. Son incontrolables. Y los españoles, como siempre, los jaimitos. Todo sea por hacerse la foto. Y si puede ser con las gafas. Y mejor a bordo del Falcon. Porque esto va de eso, de la foto.

Esperemos que no haya que lamentar la imagen contraria. La de un agente muerto en la contienda (ya nos pasó en febrero en Bilbao en el choque entre el Athletic y el Spartak de Moscú). Al buen hombre le dio un infarto por la angustia de semejantes bestias descontroladas. Los hinchas del equipo ruso se entrenan con técnicas paramilitares cual guerrillas. A esos sí les abrimos la puerta.

Ya nos pasó cuando murió uno de su calaña, Jimmy, un aficionado extremo (como se dice ahora tras la irrupción de Vox, que es “derecha extrema, no extrema derecha”). A este hombre le tiraron sin miramientos al río los ultras del Atleti. Habían quedado para pegarse. Y le costó la vida. No me duele por él, sino por la familia que le llora y que dejó atrás. Padres, viuda y huérfanos.

Y antes que él también pagó con la vida un buen hombre: Aitor Zabaleta. Se equivocó de bar y él, aficionado de la Real, decidió tomarse algo en el nido de hinchas del Frente Atlético. También lo pagó con su vida

Pue eso… que no tengamos que lamentar.

Es vergonzoso para el fútbol que Leo Messi no esté en el podio del Balón de Oro

Messi recibió el trofeo Pichichi de la temporada 2017/18. (MARCA)

Messi recibió el trofeo Pichichi de la temporada 2017/18. (MARCA)

Hace apenas dos meses la revista France Football (que otorga el premio) retiró por presunto hackeo una encuesta sobre el favorito para ganar el Balón de Oro encabezada por Leo Messi. Y no por poco. El crack argentino ganaba con un 47% de los votos de los aficionados al fútbol (no vinculantes), por delante de Mohamed Salah (32%). Luego, ya a gran distancia, aparecía Cristiano Ronaldo con un 8% y tres jugadores más con un 2%: Mbappé, Modric y Neymar.

La revista aseguraba en ese momento que los resultados habían sido manipulados: “Nos hemos visto obligados a suprimir el artículo debido a la creación de miles de cuentas falsas, a través de malware [programa diseñado para provocar un mal funcionamiento], para trucar los resultados”, explicaban fuentes del medio galo. En esa encuesta se habían registrado más de 700.000 votos. Y no fue la única hecha por un medio al respecto.

Encuesta Balón de Oro de 20minutos.es.

Encuesta de 20minutos.es.

También 20minutos.es lanzó la pregunta de “¿Quién será el ganador del Balón de Oro 2018?” a sus lectores y registró más de 26.000 respuestas. La sorpresa llega cuando, a la hora de recabar las respuestas, el 34,19% de los votos fueron para Leo Messi. Otra encuesta realizada, otra encuesta ganada. Para los lectores de este medio, en segundo lugar se encuentra Luka Modric (30,49%) y en tercero Antoine Griezmann (14,48%). Ya fuera de los tres primeros estaba Cristiano Ronaldo (10,22) y Kylian Mbappé (4,6%).

Encuestas de Sport y Mundo Deportivo.

Encuestas de Sport y Mundo Deportivo.

En cuanto a periódicos especializados, otro que refleja el claro favoritismo de sus lectores por Messi es Mundo Deportivo. Su pregunta, lanzada el pasado 10 de octubre da como principal ganador a la Pulga (74% de los 30.884 votos). A él le siguen, aunque muy de lejos, Griezmann (7%), Ronaldo (5%) y Modric (5%). Otro medio catalán como Sport, no obstante, no lo da como ganador, sino que lo sitúa en segunda posición con el 30% de los 24.016 votos, por detrás del croata (60%).

Encuestas de Marca y As.

Encuestas de Marca y As.

Ambas opciones se repiten en periódicos madrileños como As (cuyos lectores le darían el Balón de Oro a Leo Messi con un 32,59% de los votos por delante de Modric y Griezmann) y Marca, que pone a Messi con el 18% en el tercer lugar (el que peor resultado le da) por detrás de Modric (29%) y Cristiano (22%).

Obviamente estos resultados tampoco son vinculantes, ya que los que votan para elegir quien verdaderamente gana el premio es “un jurado de periodistas especializados e independientes“, como explican desde France Football. Pero, por muy independientes y especializados que sean creo que se han dejado a alguien bastante importante fuera.

Es vergonzoso para el fútbol que un jugador de la categoría de Leo Messi no esté siquiera en el podio de candidatos a obtener el galardón como mejor jugador del mundo cuando los aficionados al fútbol lo meterían, como poco, en tercera posición. Y muchos de ellos se lo darían. ¿Con razón o sin ella?

No nos engañemos: ni el Barça es un equipo tan odiado, ni el Real Madrid tan querido por los aficionados

Enfrentamiento entre Piqué y Ramos, los jugadores más polémicos de ambos equipos. (EFE)

Enfrentamiento entre Piqué y Ramos, los jugadores más polémicos de ambos equipos. (EFE)

Estoy leyendo varios titulares de medios especializados deportivos que dicen: “El Real Madrid es el equipo más querido de la Liga española por los aficionados”; “El Barça es el club más odiado de la Liga por los aficionados”.

Sin embargo, están sesgados. Ni el Real Madrid se libra de detractores (que tiene, y no pocos), ni el FC Barcelona ha dejado de tener seguidores. Es más, ambos lideran las dos tablas de resultados publicadas este martes por Statista European Football Benchmark, tanto la de “el club más querido” como la de “el club más odiado”. Y no a mucha distancia el uno del otro.

Los equipos más queridos de La Liga. (Statista)

Los equipos más queridos de La Liga. (Statista)

En la lista de simpatías, el 46% de lo españoles se declara fan merengue frente al 36% que se identifica como azulgrana, primero y segundo respectivamente. En el extremo contrario, en lo que respecta a los detractores, el Barça es el club de fútbol que más antipatías despierta (35%) por parte de los aficionados a este deporte en España, seguido de cerca del Real Madrid (30%). Siempre según el estudio citado anteriormente.

Los equipos más odiados de La Liga. (Statista)

Los equipos más odiados de La Liga. (Statista)

Todo ello está promovido porque son los clubes que más afición despiertan en nuestro país y, por tanto, también los que más odio, como es lógico. Una cosa viene derivada de la otra. Porque cualquier seguidor del Real Madrid va a votar como el equipo más odiado al Barça, y cualquier culé lo hará con el club madridista. España está dividida (siempre lo ha estado, no es novedad) y los medios se han decantado por uno u otro resultado, pero sin ver que realmente el fondo es el mismo para ambos equipos.

Si el Real Madrid tiene más seguidores en España, siempre va a ser el Barça el que despierte más odio entre ellos. Y con esto del independentismo (en auge en el periodo mencionado en el que se realizaron las encuestas) los odios a un club azulgrana politizado están en su mayor nivel en la capital. También ejemplo de esto es que el Girona se el tercer equipo que más odio despierta. Esta encuesta, de haberse hecho a nivel mundial, seguramente sería muy dispar a la actual. Y quizá de haberse hecho en otro momento, también.

Los delirios de Xavi: ahora propone jugar 10 contra 10 para favorecer el espectáculo

Xavi Hernández, en un evento en Catar (GTRES).

A Xavi Hernández lo ha devorado su propio personaje. No niego que estamos hablando de uno de los dos o tres mejores jugadores españoles de la historia, pero desde que dejó el fútbol de élite (y ya un poco antes), se ha convertido en una especie de caricatura. Y todo, por su convencimiento de que posee la verdad absoluta sobre el fútbol.

Pertenecer al Barça y a la selección que sublimó el fútbol de toque (y para el que es necesario tener jugadores de determinadas características) han hecho que Xavi sea un acérrimo defensor del estilo tiki-taka radical. A mí me parece una forma de entender el fútbol tan lícita como cualquier otra, pero solo eso. No soy capaz de decir que sea mejor una que otra. Pero a lo que íbamos: famoso por sus cada vez más exageradas preocupaciones por el estado de los terrenos de juego de toda Europa (el césped, vaya), ahora Hernández propone una idea revolucionaria para el fútbol: que los partidos sean de 10 contra 10.

Lo dijo este fin de semana en una entrevista en Catalunya Ràdio. Xavi cree que con equipos con un jugador menos, el fútbol sería más visitoso, más espectacular, habría más espacios y se verían beneficiados los equipos que juegan al toque. Evidentemente, Xavi ve las cosas con sus gafas especiales de posesión de la verdad absoluta del fútbol mundial. En la entrevista Xavi dice que quiere acabar con esos equipos que disparan dos o tres veces a puerta.

Lo que Xavi quiere son equipos que salgan a tumba abierta contra el Barcelona y se lleven media docena de goles como mínimo, como le pasaba al Rayo de Jémez. Precioso. Lo que el de Tarrasa no tiene en cuenta es que hay algunos equipos que no tienen ni plantillas ni presupuestos para jugarle a un Barcelona de igual a igual. O a un Manchester City. Pero claro, el espectáculo es lo que diga él.

Tiemblo de pensar que Xavi Hernández pueda llegar a tener, en algún futuro, algún cargo en la FIFA. Espero, sin embargo, que sea entrenador y si no le pasa lo que a Guardiola (que ha entrenado a Barça, Bayern y City, es decir, presupuestos descomunales y superestrellas mundiales para tener siempre la razón), tenga la ocasión de entrenar a un equipo modesto y contar a todo el mundo cómo sales ante un equipo grande con muchos espacios y con mucho espectáculo. Y el césped, rápido y cortito, claro.

Oleguer no fue el único: estos futbolistas también se negaron a jugar con España

Después de las declaraciones que el catalán Oleguer Presas ha hecho este miércoles a la revista Panenka explicando su ‘no’ a la selección española, os dejo un recopilatorio del resto de jugadores que también rechazaron representar a España. Hay casos curiosos, sobre todo por las excusas que pusieron.

Oleguer con el chándal de la selección.

Oleguer con el chándal de la selección.

Las terceras equipaciones, la pesadilla de todo aficionado al fútbol

No se qué es lo que les pasa por la cabeza a los diseñadores de las equipaciones de los equipos de fútbol a la hora de elegir los modelos, pero nunca aciertan con las terceras equipaciones. Hay veces que el primer o segundo conjunto también resulta dañino para los ojos, pero suelen ser más parecidos de un año para otro. Pueden variar sus rayas (verticales, horizontales, con más o menos grosor, más cantidad o menos…) pero los colores tienden a ser siempre los mismos: los del escudo (primera equipación) y algún otro que lo identifique como el de la bandera de la ciudad (segunda). Sin embargo, el tercer conjunto nunca sigue unos valores predeterminados. Los colores y estampados pueden ser variopintos, y suelen causar horror en los aficionados.

Terceras equipaciones de Barça, Atlético y Real Madrid.

Terceras equipaciones de Barça, Atlético y Real Madrid.

El último caso llegó ayer, cuando se filtró la tercera equipación que usará el FC Barcelona esta misma temporada, que será presentada el próximo miércoles, 12 de septiembre, según RAC1. Ha sido fabricada, como las otras dos, por Nike. El pantalón y la camiseta comparten el mismo color rosa (o salmón que en otras ocasiones ya ha usado el club) y la parte de arriba la combina con una franja más oscura. En el fondo de los colores, además, se puede apreciar la imagen aérea del distrito del Eixample, una de las principales arterias de la Ciudad Condal.

¿Para qué? Para dos cosas: vender camisetas de fútbol y promocionar la ciudad de Barcelona. Sin embargo, este diseño no ha tardado en generar críticas. Algunos dicen que parece un “pijama” o un “mantel manchado”, otros que se parece a la del Real Madrid (al menos en el color), e incluso hay gente que la ha tildado de “esperpéntica” y “espantosa”. Y no es la primera vez que una equipación (sobre todo las terceras) recibe críticas de este estilo. Le pasó al Atlético de Madrid también esta semana y, si echamos la vista años atrás, seguro que recordaremos alguna camiseta de nuestro equipo de fútbol (o de cualquier otro) que nos causaba pesadillas.

Claros ejemplos son las ‘camisetas ketchup’ del Athletic de Bilbao de la temporada 2004/05, el esmoquin de la Cultural Leonesa (2014) o el más reciente (2015) homenaje del Celta de Vigo a la gastronomía gallega.

Lo que es cierto es que las terceras equipaciones, pese a que son las que menos usan, sí que la lucen los jugadores en determinadas ocasiones. La primera se usa de local, y la segunda y tercera de visitante cuando hay “confusión”, aunque se han dado y se seguirán dando casos esporádicos en los que un equipo viste con otra equipación en su propio campo.

¿Por qué? En la Liga son los árbitros quienes deciden qué equipación llevan ambos equipos. Pero fuera de la competición nacional, normalmente la elección la hace la marca que las fabrica. Y el objetivo solo es uno: vender más. Por ejemplo, si el Madrid siempre juega con la camiseta blanca, las otras no se van a vender al mismo nivel que la blanca. Es de cajón. No obstante, las marcas quizá deberían plantearse que si no venden tanto estas equipaciones quizá no es porque los jugadores apenas las usan, sino porque el diseño es, sencillamente, horroroso.

 

Rakitic y Modric no tendrían que haber jugado el Mundial de Rusia (o eso piensan ahora sus equipos)

Ninguno de los dos clubes lo pensaron antes. Es más, deseaban lo mejor a sus internacionales antes de emprender la competición mundialista. Sin embargo, el Mundial de Rusia está siendo ahora, más de un mes después, el calvario del Barça y del Real Madrid. Dos de sus grandes estrellas destacaron sobre el resto con Croacia: Rakitic y Modric. Y ambos están en la lista para optar a uno (o a varios) de los trofeos individuales de la temporada.

Los dos centrocampistas son dos piezas clave en sus respectivos equipos, pero también en su selección, y después de su actuación en Rusia 2018 se han revalorizado. Y no poco: el PSG estaría dispuesto a pagar 100 millones de euros por el culé (125 millones de cláusula) y el Inter (entre otros) acechó hace unas semanas al madridista, cuya cláusula asciende a 750 millones de euros. Muy bien por ellos, pero ahora sus equipos estarán pensando que no tenían que haber jugado el torneo o, al menos, no haber brillado tanto si no quieren desprenderse de ellos.

Ninguno de los dos se ha pronunciado al respecto, pero ¡ojo! que todavía queda tiempo para negociaciones de última hora que destrozarían las plantillas de ambos equipos.

Rakitic y Modric celebran con Croacia.

Rakitic y Modric celebran una victoria con Croacia.

Por un lado, en Barcelona tiran de Messi para convencer a Rakitic de que se quede en el club. Aunque otros piensan que es el momento de venderlo: tiene 30 años y llegó de Sevilla por 20 millones. La pasada fue una de sus mejores temporadas y está en un muy buen momento de su carrera, pero quizá haya que repetir la acción: fichar a alguien joven y con proyección de futuro; además de ingresar en sus cuentas una suculente cantidad de dinero.

Por otro, en Madrid esperan que el de siempre (Florentino) ponga un cheque sobre la mesa para mejorar la oferta de los clubes interesados y blinde a su crack. Con la marcha de Cristiano, en Chamartín no quieren más sorpresas. A no ser que sea una de ellas la llegada de Neymar o Mbappé.

Junto a ellos, ambos clubes tienen entre sus filas deportistas franceses como Umtiti, Dembélé o Varane que destacaron a su manera con una campeona del Mundo como Francia y que podrían ser el objetivo de otros clubes europeos.

Umtiti es un pilar fundamental en la defensa culé, y Dembélé compite con Coutinho (y de momento le gana la batalla) por una titularidad que pone de los nervios a Valverde. Algo que no pasa con Varane, que hizo un buen mundial y pese a que Lopetegui optó por él para encuadrar el once inicial en el partido de Supercopa de Europa ante el Atlético de Madrid, sus repetidos fallos reabren el debate entre ponerlo a él o optar por Nacho. ¿El cansancio y poco descanso pasan factura?

Siete motivos por los que la Premier es mejor competición que LaLiga

Harry Kane celebra un gol la pasada temporada con el Tottenham (EFE).

Este viernes ha empezado la Premier League y de nuevo este año queda la sensación de que la competición inglesa está muy por delante de nuestra Liga española. Es un tema siempre debatible porque del otro lado, son nuestros equipos los que una y otra vez triunfan en Europa. Voy a aportar mi particular visión en este debate con algunos motivos por los que creo que la Premier es mejor competición que LaLiga.

  1. Está mejor organizada. Hay decenas de ejemplos. El que más me llama la atención es que ya se conocen todos los horarios de todos los partidos, hasta la última jornada, el próximo verano. Esto es utilísimo para el aficionado, que puede programar viajes con mucha antelación. De LaLiga se conoce sólo el horario de los cuatro primeras jornadas.
  2. Derivado del anterior: es una competición que piensa en el aficionado. Pero en el aficionado que va al campo. Es su prioridad. No dudan en retrasar inicios de partidos si hay problemas de tráfico o meteorológicos que impidan al público llegar a tiempo a sus localidades.
  3. Tienen más dinero. Esto no es una virtud en sí misma, sino que es una consecuencia de la venta de un producto bien organizado, promocionado y atractivo. Los recién ascendidos gastan en Inglaterra tanto como los punteros en España. Bien es cierto que despilfarran recursos y pagan precios inflados por jugadores, pero se lo pueden permitir. En cada equipo Premier hay al menos una estrella contrastada.
  4. Otra derivación del anterior punto: es una competición muy igualitaria. Las diferencias entre el que más cobra del dinero de la televisión y el que menos no son tan abismales como en España, donde Real Madrid y Barcelona están a años luz del resto. Esto provoca que la diferencia deportiva entre ellos (quizá deberíamos añadir ahí al Atlético de Madrid) y los demás siga acrecentándose. En la Premier hay cuatro o cinco equipos que pueden ganar el título.
  5. Uno de los motivos que explican los dos puntos anteriores es que la Premier tiene mucha más proyección internacional que LaLiga. Algunos aducen la influencia británica en el sudeste asiático (donde hay auténtica fiebre por la liga inglesa), fruto del colonialismo, pero tanta influencia tiene España en muchos lugares del mundo, como Iberoamérica, y sigue estando por detrás de la Premier en cuanto a interés internacional.
  6. Respeto por las tradiciones. En pocos lugares como en Inglaterra se ve el respeto por las tradiciones y por la historia de cada club. Homenajes a exjugadores, el boxing day, los Football programmes, las estatuas de las leyendas en las puertas de los estadios…
  7. La Premier es casi tan importante como las competiciones europeas. Para los equipos ingleses, es vital asegurarse un buen puesto en la competición local. Por supuesto que la Champions es importante, pero para un Tottenham (por ejemplo), obtener un buen puesto en la liga es vital, mientras que caer en cuartos o en semis de Champions no le afecta tanto. En La Media Inglesa lo explican muy bien en este artículo. Este hecho dice mucho a favor de la competición y lo que significa.

Y vosotros, ¿pensáis como yo o estáis en desacuerdo?

Cristiano Ronaldo: desagradecido, egoísta, altivo y calculador

Hay madridistas descepcionados porque Cristiano Ronaldo se ha olvidado muy rápido de ellos. Ni una palabra bonita, ni una lágrima, ni un gesto de cariño… Una fría carta de despedida y nada más. Incluso ha dicho que irse del Real Madrid (o lo que es lo mismo: fichar por la Juventus) ha sido “fácil”. Y ¿dónde quedaron los reconocimientos a un club que le ha posicionado entre los mejores jugadores del mundo, que le ha llevado a ganar cuatro Champions, que le ha hecho ser cuatro veces Balón de Oro?

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

En su presentación de este lunes como nuevo jugador del equipo turinés, solamente supo dar las gracias, y con la boca pequeña, a una afición blanca que siempre lo ha idolatrado, pero que ahora lo critica por “desagradecido”. Y razones no le faltan. Cristiano llegó del Manchester como una promesa no del todo consolidada y se hizo realmente estrella en Madrid. Su talento, pero también la publicidad y el palmarés que le dio fichar por el club blanco (unido a que en La Liga está su eterno rival en lo individual: Leo Messi), lo alzaron a lo más alto del fútbol mundial. Sin embargo, el crack portugués se olvida rápido de lo que debe. Pero ¿a quién le sorprende?

Echemos la vista atrás. ¿Qué es lo que Cristiano más ansía? Ser el mejor, estar por encima de los demás, le pese a quien le pese y caiga quien caiga. Los goles, el dinero y ganar son las mayores ambiciones del luso. Su ego se ha visto reflejado sobre el terreno de juego, pero también en sus palabras. Recordemos sus polémicas frases: “Mi futbolista favorito soy yo”, “soy el primer, segundo y tercer mejor jugador del mundo” o “soy rico, guapo y buen jugador. Me tienen envidia”. Eso es lo que quiere, causar envidia. Es su obsesión. Pero también es su marca. La marca Cristiano requiere eso: chulería, egoísmo y todos los adjetivos contrarios a la humildad. Con eso se ha hecho grande y es algo que nunca va a cambiar.

Y en Turín volvió a demostrarlo. “He hecho una historia brillante en el Real Madrid”, afirmó el luso en la rueda de prensa. Solo él ha hecho historia, nada de compañeros, nada de club. Él, él, él y siempre él. Cristiano quiere desafíos, dijo, pero también quiere dinero, digo. Y es que lo que el portugués realmente ansiaba era que el Real Madrid le subiera el sueldo porque ganaba poco, claro, en comparación con Messi. Chantaje tras chantaje no consiguió que Florentino cediera y pidió que lo dejaran irse para cobrar más. Para salir en todos los titulares y para decepcionar (aunque no se sabe si queriendo) a una afición que lo tenía posicionado en un altar.

Cristiano es un polémico jugador, siempre criticado por algunos sectores, pero muy querido por otros. Algo que no ha valorado. Pero, tranquilos, tampoco lo hará con los bianconeros. No vale la pena lamentarse por esto, era la crónica de una despedida anunciada. Y… casi mejor que se vaya a defraudar a otro país.

Griezmann es el encargado de destronar a Messi y Cristiano del Balón de Oro

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Si el Balón de Oro se diera al mejor jugador del mundo y no al mejor jugador de la temporada, siempre se lo llevaría Leo Messi. Es una realidad como una catedral de grande. Pero, claro, no sería ni justo ni atractivo. Su talento es indiscutible (le preguntes a quien le preguntes) y su aportación al Barça totalmente necesaria. Es verdad que con la Albiceleste tiene un gafe que no ha podido quitarse y no triunfa como un jugador de su calaña debería. Y, en año de Mundial, esto juega una mala pasada a la hora de elegir al ganador de trofeo. Esto, previsiblemente es lo que pasará este año.

Messi no se lo llevará, pero tampoco Cristiano Ronaldo, quien los últimos años ha seguido su estela e incluso ha logrado igualarlo con cinco balones dorados sobre su vitrina. Si es verdad que el luso ha ganado una Champions y comenzó la cita mundialista enchufado, pero ni siquiera logró llegar a los cuartos con Portugal. Se acabó la competición entre Messi y Cristiano, tanto en la Liga como en la lucha por el Balón de Oro. Tampoco Neymar —el que se creía que podía ser sucesor de los dos craks— será el que impida que alguno de ellos gane el sexto premio debido a su ‘no descacada’ presencia en Rusia.

Y es que estamos ante una nueva era, siempre que los periodistas que votan lo permitan. Y ojalá que así sea. El Balón de Oro “está considerado como el mayor honor individual a nivel futbolístico del mundo”, afirman desde France Football, la revista especializada que lo otorga. Para obtenerlo, no vale con ganar una Liga o una Champions, tienes que haber ganado algo más difícil, como lo es un Mundial.

En nuestra memoria siempre quedará aquel Balón de Oro que debería haber ganado Andrés Iniesta (2010, cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica). Antes, en año mundialista, se lo llevaron Fabio Cannavaro, después de que Italia se alzara como Campeona del Mundo; Ronaldo Nazàrio cuando la ganadora fue Brasil o Zinedine Zidane, con Francia en lo más alto.

Y es que (exceptuando el año 2014 y 2010, que se lo llevó Messi), en años de Mundial, lo habitual es que lo gane algún integrante de la selección campeona. Este año estaba merodeando entre croatas y franceses, y no era desmesurado meter en la quiniela a estrellas del estilo de Mbappé (Francia), Modric o Rakitic (ambos de Croacia). Sin embargo, tras la gran final, el firme candidato que arrasa todas las apuestas es Antoine Griezzman, actual campeón del Mundo con los galos y autor de uno de los cuatro goles que dieron la victoria a su selección. También fue el que provocó el autogol de Mandzukic y el que lanzó el córner que provocó el penalti que marcó. No podía hacer más en 90 minutos y eso podría llevarlo a lo más alto.

De esta manera, por fin, Cristiano y Messi dejan de ser los claros favoritos para ganar el Balón de Oro y…. Griezmann (que también ganó la Europa League este año con el Atlético de Madrid) es un gran sustituto. Lo veremos a final de año, para lo que todavía queda mucho, casi un mundo.