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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘horno’

El curioso motivo de llamar ‘hogar’ al lugar donde residimos

El curioso motivo de llamar ‘hogar’ al lugar donde residimos

Conocemos como hogar al lugar donde residimos o, dicho de otro modo, nuestra vivienda o casa.

Pero así como ahora, al usar este término, nos referimos a lo que es el domicilio en si, originalmente la palabra hogar no se usaba para tal fin.

Etimológicamente el término ‘hogar’ es el resultado de sustituir la primera letra del vocablo ‘fogar’ el cual significaba literalmente ‘fuego’ y provenía del latín ‘focus’ (el hecho de la sustitución de la efe por la hache podemos encontrarlo en otras palabras, como facer/hacer o fermoso/hermoso).

Y es que ya desde la antigüedad ese fogar/hogar era el modo como se denominaba al lugar de la casa donde se encendía el fuego de la chimenea u hoguera con la intención de mantener caliente la morada además de utilizarse para cocinar.

El hecho de que en todos los domicilios era imprescindible que hubiese un ‘hogar’ hizo que con el tiempo comenzara a ser conocido de ese modo ya no solo y específicamente el fuego encendido sino a toda la estancia y finalmente casa.

 

 

Te puede interesar leer: ¿Cuál es el origen de la expresión ‘Hogar, dulce hogar’?

 

 

Fuentes de consulta: RAE / ellatinoonline / etimologias.dechile
Fuente de la imagen: lac-bac (Flickr)

El curioso origen del término ‘bizcocho’

El curioso origen del término ‘bizcocho’

Conocemos como bizcocho a una masa esponjosa y dulce empleada en repostería y que sirve de base para la elaboración de pasteles o que también se suele comer solo.

El término bizcocho proviene del latín ‘bis coctus’ que literalmente significaba ‘cocido dos veces’ y se refería a una especie de torta que se cocinaba antiguamente y que tras un tiempo de horneado era retirada de su molde y vuelta a cocinar. Esta operación permitía que dicha torta durase más tiempo y tuviera mejor conservación, aunque en realidad no tenía nada que ver con la esponjosidad de los bizcochos actuales que tan solo necesitan de una sola cocción, pero éstos siguieron conservando su primitivo nombre.

De ese original ‘bis coctus’ también se derivó a la palabra ‘biscuit’, término que se utiliza para llamar a cierto tipos de bizcochitos y galletas (sobre todo en francés e inglés).

Pero curiosamente también encontramos que se le llama biscuit (e incluso bizcocho en algunos lugares de Hispanoamérica) a un tipo de porcelana blanca, mate y muy frágil.

 

 

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Fuentes de consulta: RAE / cvc.cervantes / etimologias.dechile / sevresciteceramique
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Sabes qué es una poya?

 

¿Qué es una poya? (Horno de poya)

Posiblemente a muchos de los lectores y lectoras de este blog, tal y como han leído la palabra ‘poya’ en el título del post, le ha venido a la mente y lo han relacionado con el órgano sexual masculino, pero no, el modo de llamar al pene de forma vulgar es polla, con doble ele (o ‘elle’ como algunos, consciente aunque incorrectamente, la llamamos) y el término del cual voy a hablar hoy en esta entrada nada tiene que ver y además es con i griega (la RAE se empeña en llamarla ‘ye’).

La ‘poya’ era el pago que se realizaba por utilizar un horno común.

Muchos eran los pueblos en los que antiguamente no se permitía disponer de horno en las casas particulares, por lo que para hornear el pan debían acudir a uno comunitario. Ese lugar era conocido como ‘horno de poya’.

Este tipo de locales donde se encontraba el horno para uso común surgió alrededor del siglo XVI y solía estar en una casa propiedad de uno de los señores feudales o del Concejo municipal siendo una persona (el hornero) la encargada de mantener el horno encendido y preparado (durante todos los días del año) para su uso por todos aquellos lugareños que lo necesitasen, teniendo éstos que pagar por el derecho de uso (que podía ser en especies: parte del pan horneado o con dinero), este acto de remunerar al hornero es lo que se conocía como ‘poyar’.

Anualmente, mediante subasta pública, se elegía al hornero que se ocuparía de tener el horno de poya listo durante todos los siguientes 365 días.

Etimológicamente el término poya tiene la misma procedencia que poyo -del que os hablé en el post ¿Cuál es el origen de la expresión ‘Montar un poyo’?– (podĭum en latín)  y cuyo diferentes significados son podio (tribuna/tarima en la que subirse), banco de piedra junto a la pared a la entrada de muchas casas de campo/pueblo y también (que es la que nos interesa en este caso) la tabla o banco de piedra utilizado como encimera que se colocaba en las cocinas (seguro que más de uno/a le llamáis o habéis escuchado a alguien llamarlas poyos o poyetes).

En los hornos de poya esa encimera (poyo) estaba colocada junto al horno y ahí era donde se dejaba la masa para que se asentase antes de introducirla para ser horneada.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

 

 

Nota: Este post es mi aporte a la iniciativa #LunesPollas convocada por Francis R. Villatoro (@emulenews) a través del portal Naukas y en el que un gran número de blogueros y divulgadores publicaran posts relacionados con el pene (desde el lado científico del tema, evidentemente). Se trata de la continuación del de la semana pasada #LunesTetas y en el que publiqué el post “¿De dónde surge la expresión ‘Tiran más dos tetas que dos carretas’?”. En esta ocasión he querido aprovechar la confusión y juego que trae dicha palabra (polla/poya).

¿Cuál es el origen de la expresión ‘No está el horno para bollos’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘No está el horno para bollos’?

A través de twitter, @Rafa_Rockymetal me realizó tiempo atrás varias preguntas que tenía pendientes de responder y que trataré de contestar en las próximas semanas (disculpa por la tardanza). La primera de sus consultas era sobre el origen de la expresión ‘No está el horno para bollos’.

Cuando queremos indicar que no es un momento propicio para hacer algo solemos utilizar la expresión ‘no está el horno para bollos’.

El bollo al que hace referencia esta locución se trata de un panecillo dulce elaborado a base de harina y azúcar y que se horneaba solo en ocasiones especiales, no siendo algo que se realizase con asiduidad como podía ser el pan. Para que la cocción de estos bollos fuese perfecta hacía falta que el horno tuviese una temperatura específica, lo que hacía que no se pudiese cocinar o meter en cualquier momento, ya que no se garantizaba el éxito a la hora de elaborarlos.

De ahí que quedase relacionado el hecho de que una situación no es propicia para realizar algo concreto (pedir un favor, hacer una broma, explicar algo…) y la antigua costumbre de tener preparado el horno a una temperatura adecuada y en una ocasión especial para cocinar los bollos.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuentes de consulta: Diccionario de refranes, dichos y proverbios de Luís Junceda / 1de3
Fuente de la imagen: library.nuim.ie

¿Por qué el pan se pone duro tan pronto y antes duraba más?

¿Por qué el pan se pone duro tan pronto y antes duraba más?A través de la página en facebook de este blog, Irene Moratalla me pregunta sobre el porqué el pan se pone duro tan pronto y me comenta que años atrás recuerda que una barra podía durar blanda un par de días, pero que actualmente en unas pocas horas ya está prácticamente incomible.

El motivo por el que hoy en día una barra de pan se endurece mucho más rápidamente que antes es por el tiempo de cocción al que es sometido, ya que éste es inferior al de antaño. Esto ocurre desde que se estableció un baremo para el pan que se regía por el peso y no el tamaño de la pieza.

Al estar menos cocida queda un exceso de humedad en la barra que ayuda a que esta pese más, por lo que se obtienen unas barras que están dentro del peso establecido pero utilizando algo menos de harina.

Puede parecer ridículo que ese minúsculo ahorro de harina aporte algún beneficio al panadero/comercio, pero si es multiplicado por cientos de barras que puede hacer/vender la jugada sí que sale a cuenta.

Ese exceso de humedad que provoca que se endurezca y seque más rápidamente (debido a que  se humedece con el vapor de agua del ambiente) es el mismo motivo por el que si ponemos una barra un rato dentro del horno y la calentamos obtendremos pan como si estuviera recién hecho.

Para alargar la vida del pan es aconsejable guardarlo en el frigorífico (de este modo el pan mal cocido retiene su exceso de agua), envuelto en un trapo o bolsa de plástico o metido en un recipiente cerrado herméticamente (así queda aislado de la humedad ambiente).

Afortunadamente todavía queda un buen número de panaderías artesanales que siguen haciendo el pan como años atrás, notándose en la calidad final del producto, aunque esto les supone unos costes de elaboración elevados, siendo cada vez son más los comercios que acaban recurriendo a despachar barras de pan adquiridas ya pre-cocidas (y un gran número de veces congeladas) a panificadoras industriales y terminando la cocción en hornos eléctricos que allí disponen, pareciendo que está recién hecho por ellos.

 

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Fuentes de consulta:  francis.naukas.com / elforodelpan
Fuente de la imagen: Alfred López @yelqtls

¿Cuál es el origen de la expresión ‘armarse una trifulca’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘armarse una trifulca’?

No podemos negar que nuestro idioma está lleno de multitud de términos y sinónimos para poder referirnos a una misma cosa de diversos modos. Es el ejemplo de la palabra ‘jaleo’ la cual se puede decir de infinidad de maneras: alboroto, bullicio, jolgorio, jarana, bulla, lío, barullo, pendencia, follón, algarabía, altercado, confusión, desorden, fiesta, riña o trifulca.

Y es en esta última acepción (trifulca) en la que nos vamos a fijar en el post de hoy y sobre todo en su origen etimológico, contestando una consulta que me ha realizado Marisol Puyal tras enviarme un correo en el que me pregunta sobre la procedencia de la expresión ‘armarse una trifulca’.

Esta popular expresión se utiliza comúnmente para referirse a aquellos momentos en los que se lía una gran discusión, muchas veces acabando en pelea.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘armarse una trifulca’?El origen etimológico de trifulca la encontramos en la unión de dos palabras en latín: tri, cuyo significado es tres y furca (horca, horquilla…). Una trifurca (con erre originalmente) era una especie de horquilla con tres piezas que servía para impulsar el movimiento del fuelle que utilizaban antiguamente los herreros cuando querían avivar el fuego de los hornos y poner sus metales al rojo vivo.

Era tal el alboroto y ruido que se formaba en aquel lugar en el momento de usar esa palanca (que por norma general chirriaba estridentemente), además del  sonido característico del propio fuelle y el característico golpeteo del martillo contra el yunque hicieron que el término trifurca, y posteriormente trifulca, fuese conocido como sinónimo de alboroto, escándalo o mucho ruido.

Con el tiempo se acuñó el modismo ‘armarse una trifulca’ con un sentido semejante al de ‘armarse una tangana’ o ‘armarse la Marimorena’.

Como nota curiosa, cabe destacar que el característico sonido del fuelle en funcionamiento, muy similar al de un jadeo, fue el que dio lugar al origen del término ‘follar’, tal y como expliqué tiempo atrás en el post  ¿Cuál es el origen de la palabra ‘follar’ para referirse vulgarmente al acto sexual?

 

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Fuentes de consulta: “Del Hecho al dicho” de Gregorio Doval / RAE / etimologias.dechile
Fuentes de las imágenes: freedomsphoenix / thelibrary