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¿De dónde provienen las expresiones ‘Ponerse en guardia’ y ‘Bajar la guardia’?

A través de mi perfil @curiosisimo (en la red social TikTok), me preguntan sobre de dónde provienen las expresiones ‘Ponerse en guardia’ y ‘Bajar la guardia’ y si el término ‘guardia’ tiene algo que ver con la policía o los soldados.

¿De dónde provienen las expresiones ‘Ponerse en guardia’ y ‘Bajar la guardia’?

Varias son las acepciones que el diccionario da para el término ‘guardia’, entre las que encontramos aquellas que hacen referencia a los soldados o miembros de un cuerpo armado encargados de la vigilancia, custodia y protección de personas o lugares y también nos ofrece la explicación que, en el mundo del deporte, se denomina de ese modo a la postura del cuerpo y los brazos que sirven para protegerse de los ataques de los adversarios en el boxeo y la esgrima.

Es precisamente en estas disciplinas deportivas en donde surgieron expresiones como ‘ponerse en guardia’, la cual hacía referencia al acto de colocarse en actitud de prevención ante un ataque del adversario, con una postura en modo de defensa y ‘bajar la guardia’, utilizada para indicar que se ha descuidado la vigilancia o defensa y, por lo tanto, puede ser atacado o golpeado por el rival.

Aquellos que sean aficionados a este tipo de deportes (e incluso a las artes marciales) muy probablemente hablan escuchado en más de una ocasión a los entrenadores indicar a los deportistas que se pongan en guardia o no bajen la guardia, siendo estas expresiones unas coletillas muy utilizadas en la ficción cinematográfica o literaria.

Con el tiempo el uso de este tipo de locuciones se ha trasladado también fuera del ámbito deportivo, siendo común utilizarlas para indicar que alguien no está atento o no rinde correctamente (ha bajado la guardia) o es una persona desconfiada ante algún asunto (se ha puesto en guardia).

 

 

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‘Inmune’, ‘municipio’ y ‘remunerar’, tres términos que provienen de la misma raíz etimológica

Quienes sois asiduos lectores de este blog, sabéis mi especial predilección hacia las etimologías y cómo voy publicando de vez en cuando algunas entradas en las que explico el curioso origen y vínculo que existe entre algunas palabras que aparentemente no tienen nada que ver entre sí pero que provienen de una misma raíz etimológica. En esta ocasión os voy a hablar de los términos ‘inmune’, ‘municipio’ y ‘remunerar’.

‘Inmune’, ‘municipio’ y ‘remunerar’, tres términos que provienen de la misma raíz etimológica

La ‘remuneración’ o ‘remunerar’ hacen referencia al acto de pagar, gratificar o recompensar a alguien normalmente por un servicio que ha prestado, siendo sinónimo de términos como ‘paga’, ‘sueldo’, ‘salario’, ‘jornal’

Un ‘municipio’ es un territorio o división administrativa, de otro más grande, y en el que se gestiona o gobierna a través de unos representantes (alcalde, regidores y concejales) que han sido escogidos entre sus habitantes.

El término ‘inmune’ se utiliza para señalar a quien queda exento de ciertas obligaciones o castigos gracias a los privilegios que le otorgan su cargo o rango (por ejemplo, la ‘inmunidad parlamentaria’).

Etimológicamente, estos tres términos provienen del vocablo latino ‘munus’/’muneris’ el cual hacía referencia a un cargo u oficio que desempeñaba alguien que trabajaba para la comunidad.

Por un lado dio ‘remunerāre’, el cual se formó con el prefijo ‘re-’ (en este caso para hacer referencia a ‘intensidad’) dando como resultado el término ‘remunerar’ para indicar el salario que cobraban aquellos representantes de la comunidad (munus) por la labor que desempeñaban.

El término ‘munus’ junto al verbo latino ‘capere’ (tomar, coger) dio lugar al vocablo ‘municipium’ (municipio), para hacer referencia al conjunto de representantes de un territorio.

Por último, la formación del vocablo ‘inmune’ proviene de la unión del prefijo ‘in-‘ (negación) junto al mencionado ‘munus’ y, originalmente, hacía únicamente referencia a aquellos ciudadanos de un territorio (municipio) que estaban libres del pago de tributos, realizar el servicio militar o de cualquier deber de carácter oficial. Con el tiempo también se utilizó el término para referenciar a los representantes de servicios públicos que quedaban exentos de ciertas obligaciones (incluso judiciales).

Quizás estás pensando que el término ‘inmune’ también es utilizado (sobre todo en los últimos tiempos) para hacer referencia a un ser vivo (persona o grupo, animal o planta) que no es atacable por ciertas enfermedades, que no se contagia y que está protegido frente a estas. Pero en este caso, nos encontramos frente a un ejemplo de palabra homófona (que suena igual que otra, pero que tiene distinto significado), debido a que esta proviene del vocablo latino ‘munire’, cuyo significado es ‘reforzar, fortificar’) y fue acuñada para tal uso por Louis Pasteur en el último cuarto del siglo XIX.

 

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¿Cuál es el origen del término ‘inmunidad’?

¿Cuál es el origen del término ‘inmunidad’?

Conocemos como inmunidad a la resistencia (tanto natural como adquirida a través de vacunas, de forma natural o farmacología) hacia ciertos patógenos y enfermedades (por ejemplo, ser inmune a un virus).

Pero también es usado este mismo término para hacer referencia a cierto privilegio que poseen algunos individuos a consecuencia de su rango, cargo o estatus, que los puede librar de ser juzgados o que están exentos del pago de un tributo (por ejemplo, la inmunidad parlamentaria).

Ambos vocablos, a pesar de ser idénticos no significan lo mismo ni proceden de la misma raíz etimológica (es lo que se conoce como palabras homófonas).

El uso de la forma ‘inmune’ (en relación a la excepción de un pago, castigo u obligación de cumplir algún requerimiento) es muchísimo más antiguo que el que hace referencia al de estar protegido de una enfermedad o contagio.

Antiguamente, a algunos lugares de culto (como templos, conventos o iglesias) se les concedía ciertos privilegios y dispensas, por el cual las personas que allí dentro se encontraran no sufrirían la persecución o castigo de las autoridades, motivo por el que algunos delincuentes y criminales allí se refugiaban. Muchos de estos acababan teniendo esa inmunidad frente a la justicia gracias a estar resguardados en ese lugar y un gran número acababan redimiendo sus pecados y delitos convirtiéndose a la vida religiosa.

También se aplicaba a aquellas personas que servían al pueblo a través de un estamento de carácter gubernamental (como por ejemplo los parlamentos o las embajadas), además de disfrutar de esa inmunidad frente a la justicia los miembros de una Corte Real.

Para encontrar la aplicación del vocablo en referencia a la protección frente ciertas enfermedades, debemos ir hasta Louis Pasteur, quien, durante el último cuarto del siglo XIX,  le dio ese otro sentido a los términos ‘inmune’ o ‘inmunidad’, debido a que en esa época centró gran parte de sus estudios e investigaciones científicas a las vacunas y la eficacia de estas.

La primera aparición del término ‘inmune’ en el diccionario fue en la edición de 1780 (Academia Usual) con la única acepción de: ‘Libre y exênto de algun riesgo, peligro, cargo, ó pension, ó el que tiene el privilegio de inmunidad. Immunis’.

No fue hasta la edición de 1925 cuando ya apareció un segundo significado: ‘No atacable por ciertas enfermedades’.

 

 

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Destripando bulos: ‘Senado’ (o ‘senador’) no proviene del término ‘seno’

Destripando bulos: ‘Senado’ (o ‘senador’) no proviene del término ‘seno’Circula por las redes sociales un meme en el cual se explica (erróneamente) que ‘Senado’ viene de ‘seno’, añadiendo que, de hecho, esa cámara tiene forma de seno (pecho), motivo por el cual a los senadores (y políticos en general) les cuesta tanto dejar el cargo (dejar la teta).

Pero no, nada tienen que ver los términos ‘senador’ o ‘Senado’ con el de seno (tanto para referirse al pecho femenino como a un lugar) y este no es más que otro bulo viral con el que se intenta desprestigiar a la institución política utilizando la demagogia y la similitud entre dichos vocablos.

Por un lado encontramos que senador proviene del latín ‘senātor’, término compuesto por ‘senex’, cuyo significado es ‘anciano’, ‘viejo’ y el sufijo –tor (referente a una ocupación o profesión). Por tanto, el Senado era (en la Antigua Roma) el lugar en el que se reunían los hombres ancianos y sabios que habían sido elegidos como miembros de una institución cuya finalidad era aconsejar al gobierno (magistrados, emperadores, cónsules..) y que, precisamente, habían sido escogidos debido a su avanzada edad (y, por tanto, sabiduría).

Destripando bulos: ‘Senado’ (o ‘senador’) no proviene del término ‘seno’

Por otro lado nos encontramos que el término ‘seno’ tiene un origen etimológico totalmente diferente. Proviene también del latín, pero en este caso de ‘sinus’, que significa ‘concavidad’ o ‘hueco’ y que dio origen también al modo con el que conocemos el pecho.

Pero seno (debido a su forma cóncava) también se utiliza para referirse a un lugar determinado o como parte interna de algo, por ejemplo: ‘el seno del mar’, ‘en el seno de una familia’, ‘el seno de la sociedad’, ‘en el seno de la Unión Europea’ e incluso podemos leer o escuchar en alguna ocasión frases como ‘[…]ha sido estudiado en el seno del Senado[…]’.

 

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El histórico origen del término ‘asilo’

El histórico origen del término ‘asilo’

Se utiliza el término ‘asilo’ para hacer referencia a aquel lugar donde se recoge y da asistencia a los ancianos o personas desprotegidas y sin recursos y también al acto de dar amparo y refugio a aquel que es perseguido por sus ideales (asilo político).

El origen del vocablo nos llega a través del latín ‘asȳlum’ y a éste desde el griego ‘ásylon’ (ἄσυλον) cuyo significado literal era ‘lugar/sitio/templo inviolable’.

Al igual que hoy en día contamos con ciertos lugares donde una persona puede acogerse al derecho de asilo (siempre y cuando reúna los requisitos necesarios para que se lo concedan) como son las embajadas, consulados, residencias diplomáticas e incluso barcos anclados en alta mar o en un puerto extranjero, en la antigua civilización grecorromana también se crearon una serie de lugares considerados como inviolables, los cuales estaban exentos de ser saqueados.

Habitualmente solían ser templos sagrados donde se rendía culto a las deidades y hasta allí llegaban viajeros de otras ciudades/Estados con la intención de alojarse durante el tiempo que permanecieran en la población. Como la mayoría de éstos solían ser hombres de negocio que llevaban consigo grande cantidades de dinero para realizar sus transacciones mercantiles, el hospedarse en los asȳlum les proporcionaba seguridad y protección.

Muchos fueron los cristianos que fueron a refugiarse en estos asilos (en tiempos en el que el cristianismo estaba prohibido y perseguido) y gracias a ello lograron sobrevivir. A partir del siglo IV, tras ser promulgado el Edicto de Milán que permitía la libertad de culto, las iglesias católicas también tomaron el carácter de asilo, dando cobijo y asistencia a los más necesitados: menesterosos (que no tenían recursos para vivir y que habitualmente eran detenidos/expulsados de la población en base a ordenanzas), personas enfermas o con discapacidades físicas o mentales, huérfanos y ancianos que no podían valerse por si mismos y no tenían a nadie que pudiera cuidar de ellos.

De ahí que el término ‘asilo’ acabase adquiriendo el significado tanto como lugar donde se da refugio a los perseguidos y el de establecimiento benéfico donde se recogen y se da cuidado a personas necesitadas.

Cabe destacar que son varios los idiomas donde se utiliza la forma ‘asylum’ para referirse a las instituciones psiquiátricas, habiendo un nutrido número de obras literarias y películas (de terror) tituladas de ese modo.

 

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Post realizado a raíz de una consulta de Borja González enviada a través del apartado de contacto.
Fuente de la imagen: Ulrich Joho (Flickr)