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¿Cuál es el origen de la expresión ‘parar los pies a alguien’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘parar los pies a alguien’?Cuando alguien pretende hacer alguna cosa y otro impide que haga lo que pretendía suele decirse que le ha parado los pies. Son muy frecuentes para casos como este el uso de expresiones del tipo: ‘Si no llega a pararle los pies hubiese sido capaz de cometer una locura’, ‘Fulano le ha tenido que parar los pies porque no dejaba de molestar’, ‘Párale los pies o acabará haciendo lo que le dé la gana’

Este es otro de los muchos modismos que hemos incorporado a nuestro lenguaje coloquial y que tiene su origen en el mundo de la tauromaquia, concretamente del momento de la salida del toro, en que desarrolla toda su fuerza y empuje y el matador (a veces alguno de sus subalternos) le da los primeros capotazos, con el propósito de atemperar la embestida del animal.

Este acto de parar/frenar al toro es lo que dio origen a la expresión ‘parar los pies’ y sus variantes para detener o interrumpir la acción de alguien que se comporta de una manera inconveniente o descomedida.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de la imagen: openclipart

 

Nota importante:
Tanto este blog,  su autor, como la web en la que se encuentra alojado (20minutos.es) mantienen por convicción propia y como línea editorial el no fomentar ni apoyar la tauromaquia. Ello no exime, al mal llamado ‘arte’, de haber proporcionado un sinfín de interesantes anécdotas y/o curiosidades a lo largo de la historia siendo dignas de su publicación en esta página, sin que esto pueda representar un cambio de actitud hacia la misma.

¿Por qué para saludar nos estrechamos la mano derecha?

¿Por qué para saludar nos estrechamos la mano derecha?

Es costumbre habitual que al saludar a alguien, ya sea un conocido, o al ser presentados a una persona, estrechemos su mano, habitualmente la mano derecha.

Antiguamente cuando era práctica usual el ir armado, llevando la espada en el lado izquierdo y desenvainando con la mano derecha, el hecho de ofrecer tu mano derecha abierta a otra persona ponía de manifiesto que no era tu intención el atacarla empuñando un arma y se consideraba como un gesto de buena voluntad. Si uno de los dos contrincantes era zurdo y, por lo tanto, llevaba su espada en el lado derecho, la mano que ofrecía era la izquierda.

Una ofrenda de paz y concordia que si era admitida por la otra persona hacía el mismo gesto y acababan juntando sus palmas en un fuerte y contundente apretón de manos (algunas culturas y civilizaciones en lugar de juntar y apretar sus manos se cogían por la muñeca).

Evidentemente, siempre ha habido ‘tramposos’ a lo largo de la Historia y algunas ocasiones han sido en las que mientras uno estaba haciendo la ofrenda de paz con su mano desarmada el otro (que era ambidiestro) aprovechaba para traicionarlo sacando la espada con la mano que su interlocutor no se esperaba.

Con el tiempo el amigable gesto de ofrecer la mano y estrechársela se ha estandarizado como saludo a la hora de ser presentados, como bienvenida, despedida y como simbólico gesto para cerrar un trato o negocio.

 

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Fuente de la imagen: Yoel (morguefile)

Voltaire y su satisfactoria participación en una orgía [Anécdota]

Voltaire y su satisfactoria participación en una orgía [Anécdota]

A mediados del siglo XVIII, François Marie Arouet (universalmente conocido como Voltaire) fue invitado a asistir a una orgía en París. Jamás había participado en una y se tenía como un hombre abierto a nuevas experiencias, por lo que la curiosidad que sentía por saber cómo era hizo que aceptase la invitación a unirse a la bacanal.

La mañana siguiente, tras una más que satisfactoria y placentera noche, el filósofo francés comentó a sus amigos lo mucho que había aprendido y la gran experiencia que había supuesto para él.

Esto hizo que volviesen a invitarle a una nueva orgía para esa misma noche, pero Voltaire, a pesar de ver grandes virtudes en el hedonismo (doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida), prefirió declinar la invitación con la siguiente e ingeniosa contestación:

«Mis buenos amigos, una vez es filosofía, dos veces es perversión»

 

Lee y disfruta de más anécdotas e historias curiosas como esta en el apartado Anecdotario de este blog

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

El curioso y erróneo origen del término ‘caja de Pandora’

El curioso y erróneo origen del término ‘caja de Pandora’Es habitual utilizar la expresión ‘abrir la caja de Pandora’ como clara referencia a aquel acto que se realiza y que, sin pretenderlo, puede acabar acarreando graves consecuencias. El término ‘caja de Pandora’ ha quedado como sinónimo de problemas, disputas y contratiempos.

La versión más famosa sobre la historia de Pandora fue escrita hacia el siglo VII a.C. por el poeta de la Antigua Grecia Hesíodo. Posteriormente el poeta romano Valerius Babrius escribió sobre ello en el siglo I d.C. En ambos escritos, los autores explican el origen del mito de la primera mujer (Pandora) creada por  Hefesto por orden de Zeus y como se le dieron dos tinajas (pithos en griego); una de las tinajas contenía todas las cosas buenas y la otra todos los males existentes en el mundo.

Cuando Erasmo de Rotterdam, en el año 1508, incluyó el mito de Pandora en la tercera versión de su famosa obra ‘Adagia’ cometió un error en el que cambió el pithos de la historia original (la tinaja ovoidal) por una pyxis, una vasija en forma de caja redonda utilizada en la Antigua Grecia a modo de joyero.

Esta versión de la historia escrita en latín fue la que se popularizó, quedando para la posteridad y llegando hasta nuestros días que Pandora portaba una caja en lugar de una tinaja.

 

Lee y descubre otros post con curiosos errores de traducción

 

 

Fuentes de consulta: dugi-doc.udg.edu (pdf) / Disertación sobre las telarañas: y otros escritos (Google books) / labrujulaverde / The Meaning of Helen (Google books)
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Un puñado de datos e infografías en el Día Mundial de las Enfermedades Raras [#HazlasVisibles]

Un puñado de datos e infografías en el Día Mundial de las Enfermedades Raras [#HazlasVisibles]

Como cada 28 de febrero llega el Día Mundial de las Enfermedades Raras, una jornada en la que se intenta dar a conocer al resto de la población qué son y de qué se trata. Muchas son las iniciativas que se realizan para concienciar y uno de los medios que más se utilizan para hacer llegar el mensaje son las rede sociales, en las que se comparte infinidad de información a través de las etiquetas #DiaMundialEnfermedadesRaras  y #HazlasVisibles.

Las catalogadas como ‘enfermedades raras’ son más de siete mil y afectan a alrededor de tres millones de personas en España (el 75% de ellos niños), falleciendo el 30% de éstos antes de cumplir los cinco años de edad.

En el post de hoy, además de sumarme al apoyo de concienciación y difusión, quiero compartir con vosotros un vídeo y tres infografías repletas de información y datos sobre las Enfermedades Raras, esperando que vosotros también os hagáis eco de ello y las compartáis en vuestras redes.

Un puñado de datos e infografías en el Día Mundial de las Enfermedades Raras [#HazlasVisibles]

Un puñado de datos e infografías en el Día Mundial de las Enfermedades Raras [#HazlasVisibles]

Un puñado de datos e infografías en el Día Mundial de las Enfermedades Raras [#HazlasVisibles]

 

 

Fuentes de las infografías y más información: bloghoptoys / enfermedades-raras.org / pacientesunicos / aztecanoticias / americaeconomia

¿De dónde surgió usar el término ‘mongol’ para referirse despectivamente al síndrome de Down?

¿De dónde surgió usar el término ‘mongol’ para referirse despectivamente al síndrome de Down?Afortunadamente desde hace varios años se corrigieron y dejó de utilizarse algunos modismos que se referían de un modo despectivo y generalizado a las personas aquejadas por alguna discapacidad o que padecían algún tipo de retraso o enfermedad mental. Los englobaban a todos en una misma categoría y se usaba comúnmente términos  como ‘subnormal’, ‘anormal’, ‘retrasado’ o ‘mongol/mongólico’.

El porqué se comenzó a utilizar términos como mongol, mongólico o mongolito para referirse a las personas con síndrome de Down se debe a John Langdon Down, médico británico que a mediados del siglo XIX dio a conocer a través de su estudio ‘Observations on an ethnic classification of idiots’ (Observaciones en un grupo étnico de retrasados mentales) las diferentes categorías de personas ‘idiotas’, tal y como se llamaba antiguamente a aquel que tenía algún retraso mental, como clara referencia a la ‘idiocia’ (Trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida, tal y como recoge el Diccionario de la RAE).

John Langdon Down observó que había un grupo con unos rasgos físicos muy característicos y similares al de los habitantes de Mongolia, por lo que lo calificó como ‘idiocia mongoloide’. A lo largo de un siglo los términos mongol, mongolito o mongólico se utilizaron ampliamente para referirse a aquellos que tenían dicho síndrome.

Durante largo tiempo se tuvo el convencimiento que, lo que hoy conocemos como síndrome de Down, era una enfermedad mental y no fue hasta que el genetista fránces Jérôme Lejeune, en 1958, descubrió que dicho síndrome se debía a la presencia de un cromosoma 21 extra y se comenzó a saber realmente sobre el tema y sus causas.

Coincidió con el hecho de que a mediados de la década de 1960 el gobierno de Mongolia hizo llegar una queja a la OMS (Organización Mundial de la Salud) recriminando el uso del término mongol para referirse a quienes padecían tenían el síndrome ya que lo consideraban despectivo para los habitantes de su país.

Fue a partir de entonces cuando se tomó conciencia sobre el tema y comenzó a aplicarse el término ‘síndrome de Down’ (como referencia a John Langdon Down). Hoy en día, después de medio siglo, todavía hay algunas personas (afortunadamente cada vez menos) que utilizan despectivamente estos términos.

 

 

 

 

Fuente de la imagen: GTRES/20Minutos

El curioso origen del término ‘espabilar’

El curioso origen del término ‘espabilar’Se dice que una persona es ‘espabilada’ como clara referencia a lo inteligente y despierta que está ante cualquier situación de la vida, y muchas son las ocasiones en las que el término (y sus múltiples variantes) se utiliza también como interjección para indicarle a alguien que despierte (ya sea porque está dormido o porque no se entera de algo) y evitar su torpeza en algún asunto¡espabila, que vas a llegar tarde!

En su origen el término comenzó a utilizarse en el modo ‘despabilar’ y encontramos su procedencia en la unión del prefijo ‘des’ (negación, privación, fuera de) y ‘pabilo’ (mecha que hay en las velas de cera y antiguamente en los candiles o lámparas de aceite).

Despabilar (y posteriormente espabilar) era el acto de quitar la parte ya quemada del pabilo (también escrito pábilo) y con ello se conseguía que la llama se avivase, dando más y mejor luz.

De ahí surgió que comenzase a utilizarse el término como sinónimo de la acción de despejarse y quitar el sueño, para avivar, incitar o estimular a alguien para hacer que rinda más o indicar lo despierto e ingenioso que es. También es frecuente su uso en tono de advertencia: ‘Ojo con este que es un espabilado’.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: djwtwo (Flickr)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [3]

Atendiendo a varias peticiones que me han hecho llegar, durante las últimas semanas, varios lectores del blog, aquí tenéis una nueva entrega (la tercera) con ‘una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban’.

Espero que, al igual que las otras dos anteriores, este post sea de vuestro agrado y os sorprenda descubrir nuevos vocablos para cosas muy cotidianas.

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Cutí

 

Cutí: Tela que se utiliza para hacer la cubierta de los colchones. Antiguamente era muy común que fuera a rayas (sobre todo rojas y blancas) lo que originó el mote de ‘colchoneros’ al Atlético de Madrid.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Escabel

 

Escabel: Tarima, normalmente de madera, que se coloca frete a la silla para que descansen los pies (reposapiés). En las iglesias tienen una doble función, ya que es utilizada por los feligreses para arrodillarse y rezar.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Alfeñique

 

 

Alfeñique: Persona enclenque, de complexión débil.

 

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Borborigmo

 

 

Borborigmo: Es el característico ruido que hace nuestro estómago cuando nos rugen las tripas.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Probóscide

 

 

Probóscide: Trompa (por ejemplo de elefante) y por donde algunos insectos dípteros succionan.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Pabilo

 

 

Pabilo: La mecha que hay en las velas de cera.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Acerico

 

 

Acerico: Se trata de la almohadilla que se utiliza en costura donde se clavan los alfileres y las agujas.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Chirlo

 

 

Chirlo: Herida cicatrizada en la cara (la típica cicatriz en la mejilla de los gansters y piratas)

 

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Herrete

 

 

Herrete: Pieza de plástico o alambre que lleva la punta de los cordones y que facilita que puedan ser introducidos fácilmente por los ojetes (agujeros) del calzado.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Carmenar

 

 

Carmenar: Acto de desenredar o desenmarañar el cabello.

 

 

 

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Maca

 

 

Maca: Señal que hay en la fruta tras recibir un golpe.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Himeneo

 

 

Himeneo: Casamiento, contraer matrimonio (Realmente a lo que nosotros llamamos ‘boda’ originariamente era solo el acto de los votos que se hacían los contrayentes durante la ceremonia).

 

 

 

 

 

Lee los post anteriores: Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [1] y Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [2]

 

 

 

 

Fuentes de las imágenes: Alan Stanton (Fickr) / huskyboy (Flickr) / istolethetv (Flickr) / livingbyfaithblog / pixabay / pixabay / Wikimedia commons / Wikimedia commons / Wikimedia commons / anitacanita (Flickr) / thewazir (Flickr) / cameronnordholm (Flickr)

¿Cuál es el origen de los puzles?

¿Cuál es el origen de los puzles?

Conocemos como puzle (también llamado rompecabezas) al juego de mesa que consiste en ir componiendo una imagen colocando un determinado número de piezas que van encajando entre sí.

Su origen se remonta a 1766, año en el que al cartógrafo británico John Spilsbury se le ocurrió cortar, siguiendo la línea de las fronteras, uno de los mapas que había creado y pegado en una tablilla de madera. Su propósito era utilizarlo para enseñar geografía a unos alumnos, quienes, tras la lección, tenían que ir colocando cada pieza (país) en el lugar que le correspondía.

No hace falta decir que el invento de Spilsbury se convirtió en todo un éxito y fueron muchos los padres de alumnos y otras escuelas los que le encargaron que realizase más mapas cortados en partes. En un principio los hizo de cuatro continentes: Europa, América, África y Asia; además de Inglaterra, Gales, Irlanda y Escocia.

Creo su propia empresa donde los fabricaba y vendía junto a un ayudante, llamado Harry Ashby, al que contrató para que le echase una mano. Era un trabajo artesanal ya que cada ejemplar se cortaba a mano con una sierra de marquetería (también llamada segueta).

En 1769 John Spilsbury fallecía repentinamente haciéndose cargo del floreciente negocio su viuda Sarah, quien lo sacó adelante mano a mano con Ashby, con el que acabaría casándose poco tiempo después.

A partir del siglo XIX muchas fueron las empresas que comenzaron a fabricar y vender los ‘mapas diseccionados’ (nombre por el que eran conocidos en aquel entonces los puzles) alcanzando una enorme fama y modificándose de simples mapas a cualquier otra imagen (normalmente retratos o paisajes) momento en el que se le aplicó el nombre ‘jigsaw puzzle’ como se le llama en el mundo anglosajón a este tipo de rompecabezas.

No fue hasta inicios de 1900 cuando en Estados Unidos empezó a realizarse industrialmente el troquelado de los puzles y el característico diseño de las piezas (para que encajasen perfectamente unas con otras y fuese más difícil que se separasen), así como a fabricarse tanto en madera como en cartón, llegando a muchísimas más personas gracias a que los puzles de cartón costaban una cuarta parte.

El boom en la popularidad de los puzles llegó a raíz de la Gran Depresión en el que, comprar un rompecabezas por 25 centavos y reunirse todos los miembros de la familia alrededor de la mesa para realizarlo, era una de las cosas más baratas que se podían hacer en aquellos difíciles tiempos de crísis.

 

 

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Fuentes de consulta: British Museum / British Library / jigsaw-puzzle
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen de la expresión ‘hacer triquiñuelas’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘hacer triquiñuelas’?

El término ‘triquiñuela’, a pesar de no ser una de esas palabras que se utilizan excesivamente, tiene cierto encanto especial que, sobre todo, recuerda a tiempos pasados, cuando el lenguaje estaba repleto de vocablos singulares.

Se emplea la expresión ‘hacer triquiñuelas’ para referirse a aquella artimaña o astucia que se realiza para conseguir algún propósito (la palabra triquiñuela es comúnmente utilizada como sinónimo de trampa, engaño o truco). Y es precisamente ese último término (truco), pero en su forma inglesa: ‘trick’ de donde nos llega (seguro que a muchos de vosotros  os sonara trick por el famoso ‘trick-or-treat’ [truco o trato] tan utilizado en Halloween). El término análogo de triquiñuela en el idioma de Shakespeare es ‘trickery’, de mismo significado que nuestra palabra.

Al inglés llegó aproximadamente en el siglo XIV a través del francés medieval ‘tricher’ (engañar) y éste provenía del latín vulgar ‘triccāre’ (comportarse de una manera evasiva).

 

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Debo agradecer al amigo Eduardo Basterrechea Molina (de Molino de Ideas) por ponerme en la pista de esta etimología.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons