BLOGS

El día que Demis Roussos fue secuestrado por terroristas islámicos

El día que Demis Roussos fue secuestrado por terroristas de Hezbolá

El reciente fallecimiento de Demis Roussos ha llenado las últimas horas centenares de artículos en el que se ha repasado la carrera artística y discografía de uno de los cantantes melódicos más famosos de la Historia y que alcanzó la fama mundial desde finales de los años sesenta hasta bien entrada la década de los ochenta.

De origen griego (aunque nacido en Egipto) Artemios Ventouris, que era como se llamaba en realidad, vivió uno de los episodios más amargos y surrealistas de su vida en 1985 cuando, el 14 de junio, el vuelo 847 de la aerolínea norteamericana TWA en el que viajaba fue secuestrado por un grupo terrorista islámico.

El avión realizaba la ruta desde El Cairo a San Diego y tras realizar una escala en Atenas, donde embarcó el cantante junto a su pareja sentimental rumbo a Roma (siguiente escala del vuelo), los terroristas libaneses Mohammed Ali Hamadi y Hasan Izz-Al-Din (ambos de 21 años de edad) armados con una pistola y dos granadas se hicieron con el control del aparato poco después de las diez de la mañana.

Con una tripulación de 8 personas y 139 pasajeros, los jóvenes, que declararon pertenecer a Hezbolá, ordenaron desviar el avión hacia Beirut. Para liberar a todos los rehenes que se encontraban a bordo se exigió que el gobierno de Israel dejase libre a 766 chiíes libaneses presos en ese país. Durante los siguientes días se vivieron momentos de gran tensión y el avión fue yendo de un lugar a otro (de Beirut a Argel y, de nuevo, de vuelta a la capital del Líbano).

Cuando los terroristas se dieron cuenta que entre los pasajeros del avión se encontraba Demis Roussos (al que consideraban una de las personalidades musicales más importantes) le dieron un trato más privilegiado que al resto de rehenes y se vivió uno de los momentos más surrealistas cuando los secuestradores supieron que el 15 de junio (día siguiente al inicio del secuestro) era el cumpleaños del cantante (cumplía 39 años) por lo que decidieron felicitarlo efusivamente, celebrarlo ofreciéndole un pastel y pidiéndole que cantase para ellos.

Sabían que el hecho de tener a un personaje famoso entre los secuestrados les serviría para presionar mucho más a la hora de negociar. Durante los tres primeros días de secuestro dejaron salir a unos pocos rehenes y a pesar de la admiración que sentían por el cantante sabían que retenerlo más tiempo era una buena baza para el intercambio.

El gobierno griego estuvo acertado y supo negociar muy bien con los secuestradores, proponiendo que si liberaban a Demis Roussos, su pareja (de nacionalidad norteamericana) y un amigo que viajaba con ellos, a cambio se comprometían a dejar libre al terrorista libanés Ali Atwa al que habían detenido pocos días antes. El canje fue aceptado y el 18 de junio, tras cuatro largos días de secuestro, el cantante y sus dos acompañantes fueron puestos en libertad por los terroristas.

El secuestro del avión no se resolvió hasta el 1 de julio, tras dos semanas de angustiosas y tensas negociaciones en las que se vieron involucrados varios gobiernos debido a las diferentes nacionalidades de los pasajeros y tripulación. A pesar de los muchos momentos de tensión en los que parecía que todo iba a salir mal, tan solo se tuvo que lamentar la muerte de uno de los pasajeros: el marinero norteamericano Robert Stethem quien regresaba a su casa después de haber participado en una misión en Grecia.

 

 

 

Fuentes de consulta: Time / pbs / apnewsarchive
Fuente de la imagen: Archivo 20Minutos.es (GTRES)

¿Sabías que decimos incorrectamente la expresión ‘quedar en aguas de borrajas’?

¿Sabías que decimos incorrectamente la expresión ‘quedar en aguas de borrajas’?

Quién no ha escuchado o dicho en alguna ocasión una frase del tipo: ‘Estaba esperanzado en conseguirlo pero al final todo ha quedado en agua de borrajas’. Estas expresiones suelen utilizarse para referirse a aquello que finalmente no ha salido como uno esperaba y a un desenlace que ha resultado ser decepcionante (cuando las expectativas eran buenas).

Se dice que su significado se debe a lo insípida que resulta la infusión de la planta de la borraja, la cual se utilizaba desde la antigüedad como remedio para hacer sudar (sudorífica). También se tenía la vieja creencia (y superstición) de que si se una mujer pisaba una hoja de borraja quedaría embarazada.

Pero en realidad, por muchas veces y tiempo que llevemos escuchando la frase ‘quedar en aguas de borrajas’, ésta no es del todo correcta y con los años ha variado de como realmente se decía en sus orígenes.

Inicialmente  la hierba utilizada para esta expresión era la ‘cerraja’, una planta semejante a una lechuga silvestre (así la definía el Diccionario de Autoridades de 1729) cuyas propiedades de las hojas, flores o jugo lechoso se aplicaba como estimulante del apetito, el tratamiento de la ascitis o para trastornos hepáticos (entre otros). Pero sin embargo su agua infusionada resultaba insulsa y sin propiedades, de ahí que, originalmente, la expresión fuese ‘quedar en agua de cerrajas’: esta agua en comparación a los atributos del resto de la planta se quedaba en nada.

Sebastián de Covarrubias en su ‘Tesoro de la lengua castellana o española’, de 1611, ya menciona el ‘agua de cerrajas’ como sinónimo de algo que no llega a buen término.

Muchos son los lexicógrafos que culpan a una corrupción de la expresión cuando ésta pasó de ser utilizada en los ambientes rurales a las poblaciones más grandes e importantes, siendo prácticamente desconocida la cerraja y mucho más común la borraja, por lo que se adoptó este término para aplicárselo a la frase. El propio José María Iribarren en ‘El porqué de los dichos’ alude al provincialismo a la hora de haber modificado el modismo para que les resultase mucho más fácil fonéticamente a la hora de decir y recordar.

Para finalizar, cabe destacar que la propia web del Diccionario de la Rae redirige a ‘agua de cerrajas’ cuando se realiza la búsqueda ‘agua de borrajas’.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuentes de consulta: Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias / ‘El porqué de los dichos de José María Iribarren / Diccionario de Autoridades de 1729 / cvc.cervantes / Diccionario de la Rae
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿De dónde surge llamar ‘grifo’ a la llave de paso del agua?

¿De dónde surge llamar ‘grifo’ a la llave de paso del agua?

A través del apartado de contacto, Toni Garcés me pregunta de dónde surge llamar ‘grifo’ a la llave de paso del agua.

¿De dónde surge llamar ‘grifo’ a la llave de paso del agua?El grifo era un antiquísimo animal mitológico que ya aparecía referenciado en algunas esculturas y dibujos de hace unos 3.500 años en Babilonia.

Muchas fueron las culturas que sintieron auténtica fascinación por esta criatura, con cuerpo de león y cabeza de águila, siendo múltiples las representaciones que de ella se hicieron; entre ellas para decorar la salida del agua en las antiguas fuentes, surtidores…

Esto fue lo que dio lugar a que, con el tiempo, a esa parte del caño por la que manaba el agua se le llamase como a la criatura mitológica: grifo y de ahí pasó, en el lenguaje popular, a las llaves de paso cuando éstas comenzaron a ser instaladas para regular la salida de agua.

Cabe destacar que la palabra grifo, como referencia al animal mitológico descrito más arriba, quedó asociada para llamar así (aunque erróneamente) a otras criaturas mitológicas (como la que aparece en la imagen de la derecha), aunque no tuvieran nada que ver las unas con las otras.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de las imágenes: mzacha (morguefile) / eatingmywords (Flickr)

¿Quién dijo qué? [Curiosa y entretenida infografía]

Hoy en el blog ‘Ya está el listo que todo lo sabe’ os propongo un juego la mar de fácil para haceros más entretenido el día: adivinar qué frase célebre corresponde a cada personaje en la siguiente infografía.

Es muy sencillo, tan solo debéis asociar cada frase de la izquierda (en inglés) y la derecha (en castellano) con el famoso personaje del siglo XX a quien pertenece.

¿Quién dijo qué? [Curiosa e instructiva infografía]

 

 

Fuente de la infografía: ABA English

El blog ‘Ya está el listo que todo lo sabe’ cumple 9 años

 

El blog Ya estás el listo que todo lo sabe cumple 9 años

Tal día como hoy de 2006 me sentaba frente a mi pc de sobremesa y comenzaba a hacer realidad un proyecto que llevaba un par de meses rondándome por la cabeza: crear un blog donde ir colocando todas las curiosidades y anécdotas que había ido recopilando a lo largo de mi vida y que guardaba en un par de cajas repletas de recortes de papel, servilletas, fotocopias y páginas sueltas de revistas. Era hora de poner orden a todo aquello y la reciente aparición de la plataforma ‘La Coctelera’, en la que se podía alojar un blog de modo fácil y gratuito, era la excusa perfecta para hacerlo.

En las semanas previas a publicar el primer post, aquel 24 de enero de 2006, había estado dándole vueltas pensando cómo quería que fuese, cuál sería su diseño, el tipo de posts que publicaría y el título del blog… Éste surgió gracias a una partida de Trivial durante las navidades de 2005, cuando (tras acertar cuatro preguntas seguidas) uno de los jugadores presentes me espetó un ‘¡Ya está el listo que todo lo sabe!’. Y sí, de este modo tan curioso surgió el nombre de este blog de curiosidades, como no.

El primer post fue “¿Es correcta la expresión «darle margaritas a los cerdos»?” y a partir de ahí fui publicando paulatinamente cada vez que tenía un rato para dedicarle al blog. Había días que publicaba tres posts y semanas en las que tan solo podía meter uno.

Debo destacar que durante el primer año también publicaba citas de personajes famosos y otro tipo de contenidos que iba encontrando por la red y que me llamaba la atención. Gran parte del mismo se quedó en el blog original de La Coctelera cuando me surgió la oportunidad de migrar a la red de blogs de 20Minutos.es en octubre de 2011 (lamentablemente La Coctelera desapareció como plataforma el pasado 15 de octubre de 2014, no quedando rastro de miles de blogs y lo publicado en ellos).

En esta nueva ubicación en 20Minutos.es exporté lo que eran exclusivamente posts de curiosidades, anécdotas y alguna entrada que tenía relación con la página o conmigo como bloguero.

En estos nueve años me ha ocurrido de todo, pero lo más destacado ha sido el haber sido incluido en el listado de ‘Los cien mejores blogs en castellano’ publicado por la revista especializada Personal computer & Internet, como ya os he comentado haber migrado el blog a 20minutos.es (como no), la oportunidad de terminar trabajando y colaborando como bloguero para otros medios: el blog Cuaderno de Historias creado por Yahoo! España para mí, colaboraciones y charlas para Naukas (la mayor plataforma de divulgación científica de España), programas de radio en RAP107 (Radio Parets), Radio 1, Onda Cero, Cadena Cope, etc…

Pero el súmmum lo conseguí a partir de 2012 cuando fue publicado mi primer libro  titulado Ya está el listo que todo lo sabe (366 curiosidades para descubrir el porqué de las cosas cada día) publicado por la Editorial Léeme libros (@LeemeLibros) y del que se han editado tres ediciones en tapa dura, una edición doble de bolsillo y el formato eBook que ha permitido al libro llegar a cualquier rincón del planeta.

Pero se presenta una sorpresa más, ya que a finales del mes de marzo estará en las librerías mi segundo libro: ‘Vuelve el listo que todo lo sabe’, editado de nuevo por Léeme Libros, con un prologuista de lujo (todavía no puedo dar el nombre) y que incluirá (al igual que en el primero) las ilustraciones de Marta Contreras (http://marta-contreras.blogspot.com.es), la misma autora que ha realizado el dibujo que ilustra este post de aniversario y la imagen de la cabecera del blog.

El total de lectores que han pasado por el blog (usuarios únicos) a lo largo de estos nueve años superan los 20 millones.

Para acabar este post tan especial, con motivo del 9º aniversario, quiero añadir los enlaces a mis redes sociales, las cuales crecen cada día un poco más teniendo miles de seguidores que se acercan a mis contenidos a través de ellas:

Página en Facebook: https://www.facebook.com/Yaestaellisto

Cuenta en Twitter: https://twitter.com/yelqtls

Perfil en Google+: https://plus.google.com/+AlfredLópez

 

Muchísimas gracias a todos los lectores y seguidores por haber hecho que este blog cada día sea un poco más grande.

¿Por qué las ‘galletas María’ se llaman así?

¿Por qué las ‘galletas María’ se llaman así?

Muchos son los estudios de mercado que señalan que las galletas más populares y consumidas a la hora del desayuno, merienda o simple tentempié son las conocidas como ‘Galletas María’.

Corre una explicación, que ha acabado convirtiéndose en leyenda urbana, que erróneamente asegura que estas peculiares y famosas galletas deben su nombre a que en la década de 1920 el galletero español Eugenio Fontaneda decidió llamarlas así en honor a su pequeña nieta.

Pero nada más lejos de la realidad, dichas galletas fueron inventadas y bautizadas con tal nombre medio siglo antes y no en España sino en el Reino Unido.

Fue concretamente en Londres, donde los maestros reposteros James Peek y George Hender Frean, propietarios de la prestigiosa ‘Peek, Frean & Co’ decidieron crear una nueva y original galleta, diferente a los biscuits que hasta entonces producían y se servían junto al tradicional té de las cinco.

El motivo era conmemorar la boda Real que se celebraría el 23 de enero de 1874 entre el príncipe Alfred, duque de Edimburgo, (cuarto hijo de la reina Victoria y Alberto de Sajonia) y María Alexandrovna (hija del zar Alejandro II de Rusia y María de Hesse-Darmstadt).

El enlace tuvo lugar en el palacio de Invierno de San Petersburgo y se convirtió en el acto social más importante del recién estrenado año en toda Europa. Fue por este motivo por el que Peek y Frean quisieron homenajear a la nueva integrante de la Familia Real Británica con ese presente al que bautizaron con el nombre de ‘Marie biscuit’ en su honor.

Los ciudadanos británicos, tan mitómanos con todo lo relacionado con la familia Real, adoptaron esas galletas como sus favoritas, convirtiéndolas en poco tiempo en un producto sumamente conocido en todo el planeta.

 

Lee y descubre en este blog otros post sobre curiosos inventos

 

Fuentes de consulta: travelblog / independent / ifood
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿De dónde surge llamar ‘hortera’ al que viste de una manera vulgar y con mal gusto?

¿De dónde surge llamar ‘hortera’ al que viste de una manera vulgar y con mal gusto?Todos conocemos o hemos visto alguna vez (y más de una) a algún ‘hortera’, esos personajes que no destacan precisamente por su buen gusto a la hora de vestir y combinar las prendas y colores, van sobrecargados de complementos y además pueden comportarse, en algunas ocasiones, de una manera algo vulgar y fuera de lugar en encuentros y reuniones con otras personas.

Esta es la descripción de hortera que todos conocemos y a pesar de que parezca un neologismo, que ha surgido desde hace unas cuantas décadas, en realidad se trata de un término que ya se utilizaba desde hace varios siglos.

Hasta nuestros días ha llegado a través del modo en que se llamó a partir del siglo XVII a los jóvenes que trabajaban como dependientes en las farmacias (conocidos como mancebos) o las mercerías de Madrid. Éstos, que solían ser de clase baja y recibían unos salarios ínfimos, precisamente no brillaban por su buen gusto a la hora de vestir, ya que acostumbraban a llevar ropas viejas y frecuentemente estropeadas.

Pero el hecho de que se conociera a estos dependientes como ‘horteras’ no era por su forma de vestir, sino porque utilizaban para mezclar los diferentes ingredientes al realizar las recetas y fórmulas magistrales un cuenco de madera llamado precisamente ‘hortera’.

Así fue como se relacionó a esos jóvenes empleados con este término, generalizándose con el tiempo para llamar primero así a todos los aprendices y/o mozos que trabajaban como dependientes o recaderos en otros comercios también (a partir de mediados del siglo XIX ya estaba muy extendido el mote) y finalmente usarse con todas aquellas personas que van vestidas de una manera vulgar, chabacana o con mal gusto.

Cabe destacar que, erróneamente, alguna fuente indica que el hecho de llamar hortera a los dependientes era porque trabajaban repartiendo hortalizas en las verdulerías, pero este supuesto origen está descartado por los principales lingüistas y expertos en etimología.

Para encontrar el origen etimológico de hortera (el cuenco de madera), aunque es incierto, posiblemente podríamos encontrarlo en la palabra en latín ‘offertoria’ (patena en la que se depositan las hostias de misa), de ahí evolucionó hasta hortera pasando por los términos fortoria, fortuera y fortera, está última también utilizada en castellano, en el siglo XI, para referirse a una escudilla o vasija de metal.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuentes de consulta: Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes de Esteban Terreros / Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Joan Corominas / Inventario general de insultos de Pancracio Celdrán / etimologias.dechile
Fuente de la imagen: guatman (Flickr)

¿De dónde surge la antigua expresión ‘rascarse la faltriquera’?

¿De dónde surge la antigua expresión ‘rascarse la faltriquera’?A través del apartado de contacto, Asun Domenech me escribe preguntándome de dónde surge la expresión ‘rascarse la faltriquera’, la cual la escuchaba decir a su abuela (hace ya más de treinta años) cada vez que tenía que pagar algo o hacer un desembolso de dinero.

Esta es una expresión que posiblemente muchos de los lectores de este blog no habréis escuchado decir jamás y aquellos que tenemos cierta edad podríamos recordar que algunos de nuestros mayores dijese años atrás.

La expresión ‘Rascarse la faltriquera’ significa literalmente ‘tener que pagar algo de mala gana’.

Se conocía como faltriquera al bolsillo de las prendas de vestir, pero también se usaba este término para llamar así al rudimentario bolso de tela (e incluso un simple paño) en el que se guardaba y/o envolvía el dinero y el cual llevaban antiguamente las mujeres entre sus ropas (muchas de ellas bajo el delantal, la falda, dentro de la blusa…).

El hecho de tener que realizar un pago (que no se solía hacer con agrado) obligaba a esa persona a  rebuscar en el bolsillo o entre sus ropas (haciendo un gesto que recordaba a como si estuviera rascándose), hasta coger el dinero con el que debía pagar. Ese gesto se realizaba así para no mostrar en público el dinero que se llevaba encima con el fin de no ser robada.

Etimológicamente el término faltriquera proviene del mozárabe ḥaṭrikáyra, cuyo significado era ‘lugar para las bagatelas’ (cosas de poco valor) y fue evolucionando en el tiempo hasta tal y como se conoce actualmente. Fue una palabra muy utilizada en los entornos rurales durante la Edad Media y hasta bien entrado el siglo XX.

Algunos son los grupos o entidades que intentan recuperar el uso de palabras antiguas en desuso, estando el de faltriquera entre ellas.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de la imagen: hecho-a-mano-calanda

¿Qué es una poya?

 

¿Qué es una poya? (Horno de poya)

Posiblemente a muchos de los lectores y lectoras de este blog, tal y como han leído la palabra ‘poya’ en el título del post, le ha venido a la mente y lo han relacionado con el órgano sexual masculino, pero no, el modo de llamar al pene de forma vulgar es polla, con doble ele (o ‘elle’ como algunos, consciente aunque incorrectamente, la llamamos) y el término del cual voy a hablar hoy en esta entrada nada tiene que ver y además es con i griega (la RAE se empeña en llamarla ‘ye’).

La ‘poya’ era el pago que se realizaba por utilizar un horno común.

Muchos eran los pueblos en los que antiguamente no se permitía disponer de horno en las casas particulares, por lo que para hornear el pan debían acudir a uno comunitario. Ese lugar era conocido como ‘horno de poya’.

Este tipo de locales donde se encontraba el horno para uso común surgió alrededor del siglo XVI y solía estar en una casa propiedad de uno de los señores feudales o del Concejo municipal siendo una persona (el hornero) la encargada de mantener el horno encendido y preparado (durante todos los días del año) para su uso por todos aquellos lugareños que lo necesitasen, teniendo éstos que pagar por el derecho de uso (que podía ser en especies: parte del pan horneado o con dinero), este acto de remunerar al hornero es lo que se conocía como ‘poyar’.

Anualmente, mediante subasta pública, se elegía al hornero que se ocuparía de tener el horno de poya listo durante todos los siguientes 365 días.

Etimológicamente el término poya tiene la misma procedencia que poyo -del que os hablé en el post ¿Cuál es el origen de la expresión ‘Montar un poyo’?- (podĭum en latín)  y cuyo diferentes significados son podio (tribuna/tarima en la que subirse), banco de piedra junto a la pared a la entrada de muchas casas de campo/pueblo y también (que es la que nos interesa en este caso) la tabla o banco de piedra utilizado como encimera que se colocaba en las cocinas (seguro que más de uno/a le llamáis o habéis escuchado a alguien llamarlas poyos o poyetes).

En los hornos de poya esa encimera (poyo) estaba colocada junto al horno y ahí era donde se dejaba la masa para que se asentase antes de introducirla para ser horneada.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

 

 

Nota: Este post es mi aporte a la iniciativa #LunesPollas convocada por Francis R. Villatoro (@emulenews) a través del portal Naukas y en el que un gran número de blogueros y divulgadores publicaran posts relacionados con el pene (desde el lado científico del tema, evidentemente). Se trata de la continuación del de la semana pasada #LunesTetas y en el que publiqué el post “¿De dónde surge la expresión ‘Tiran más dos tetas que dos carretas’?”. En esta ocasión he querido aprovechar la confusión y juego que trae dicha palabra (polla/poya).

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [2]

Días atrás publicaba el post ‘Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban’ el cual alcanzó un gran éxito de lectura y muchos fueron quienes lo compartieron en sus redes sociales.

Haciendo caso a varias peticiones que he recibido a través de los diferentes medios de contacto, en el post de hoy os traigo una segunda entrega con otra docena de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban, el cual espero sea de vuestro agrado, al igual que ocurrió la vez anterior:

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Chicote

 

Chicote:

A muchos os vendrá a la cabeza el popular chef y presentador de televisión Alberto Chicote, pero, en este caso, un chicote es el nombre que se le da a la colilla de un cigarro puro

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Zorongo

 

Zorongo:

Nombre que recibe el característico pañuelo doblado (en forma de venda) que llevan en la cabeza en los baturros (aragoneses rústicos, como los define el Diccionario de la RAE)

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Guedeja

 

Guedeja:

Es la melena del león. También se le llama así a las melenas muy largas en general

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Baceta

 

Baceta:

Son aquellas cartas (naipes) que se quedan en un montón y sin repartir (también llamada baza)

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Dilúculo

 

Dilúculo:

La última parte en la que se divide la noche. Es justo el momento anterior al que va a asomar el primer rayo de Sol.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Boquerel

 

Boquerel:

Es la pieza que se encuentra en la manguera de un surtidor de gasolina la cual agarramos y  apretamos el gatillo para que salga el combustible

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Sicote

 

Sicote:

La mugre que se acumula en el cuerpo (sobre todo en los pies) por la falta de higiene y limpieza

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Bazucar

 

Bazucar:

Lo que hacemos con un vaso o cualquier otro recipiente que contiene un líquido y movemos dando giros con la muñeca con el fin de removerlo (por ejemplo el azúcar de un café cuando no tenemos cucharilla)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Bomborombillos

 

Bomborombillos:

Es el acto de llevar a alguien montado sobre los hombros (muy típico hacérselo a toreros, deportistas o a los niños pequeños)

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Chisguete

 

Chisguete:

Se llama así al chorrito de un líquido que sale disparado con fuerza (por ejemplo el de una pistola de agua) Pero un chisguete también es pedir que te sirvan un culín de vino (un trago corto)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Zupia

 

Zupia:

Y hablando de vino, la zupia es el poso o residuo que queda al fondo de la botella o copa

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Jareta

 

Jareta:

Es el dobladillo que llevan muchas piezas de ropa por el que se coloca y/o asoma un cordón, goma o cinta que sirve para ajustar la prenda (pantalones, sudaderas…)

 

 

 

 

Fuentes de las imágenes: KS Peartree (Flickr) / medicablogs / badeendjuh (morguefile) / clipartbest / João Carlos Beneton (panoramio) / pixabay / kurtito (Flickr) / public-domain-image / vladimirteran (Flickr) / pixabay / descorchevinos Wikimedia commons