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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Un niño con autismo, una perra que ha pasado por el abandono y el maltrato (mi hijo, mi perra)

imageJaime tiene nueve años y autismo. Es un niño feliz que dice muy pocas palabras y al que le encantan las cosquillas y la gelatina roja. Cuando vamos con él por la calle, a menos que sea por un sitio muy tranquilo o peatonal, lo llevamos siempre de la mano. No es demasiado escapista (hay bastantes niños con autismo que sí lo son), pero no mide los riesgos y puede salir en una carrera repentina hacia un coche. A sus abuelos ya les empieza a costar llevarle por la calle, es un niño grande y con mucha fuerza que puede dar buenos tirones. Uno de los objetivos a trabajar con él es que pueda andar solo, a nuestro lado.

A veces me han preguntado, sabiendo de mi amor por los perros y que tengo más conocimientos que la media, si no me interesaría tener un perro de asistencia para Jaime, un perro preparado para ayudarle con su autismo, para practicar el anclaje y evitar conductas de fuga, deteniéndose ante semáforos y pasos de cebra, para dormir con él y procurarle buenos sueños, para calmarle en momentos de estrés.

Pero es que, independientemente de que esos animales no son tan fáciles de conseguir, yo ya tengo perro, una perra ya anciana que lleva muchos años en la familia, de cuya compañía se benefician mis hijos.

Troya tiene unos dieciséis años y es paciente, tranquila y sociable. En muy buenas condiciones físicas pese a su edad y la mala vida que llevó antes de que diéramos con ella. Es nuestra perra desde que la adoptamos hace más de una década. Un cruce de caza de unos veinticinco kilos que viene del abandono y el maltrato. Cuando la adoptamos tenía mucha hambre acumulada, miedo a los hombres y a los petardos, leishmania y decenas de perdigones bajo la piel. El miedo a los hombres ha desaparecido, la leishmania está negativizada y ya no hay hambre acumulada, aunque no perdona cualquier alimento que toque el suelo.

Jaime llegó a casa cuando Troya llevaba ya unos años con nosotros, creció con ella, acostumbrado a vivir rodeado de animales (también tenemos dos gatos) con toda la naturalidad del mundo. Igual que su hermana, que ahora tiene seis años.

Hace ya más de tres años empezó a llevarla de la correa. En sitios tranquilos, en los que el tráfico no es un peligro. Trabajábamos con él así la atención y la autonomía.

Este fin de semana hemos salido a pasear por primera vez por la calle con un arnés de canicross que le sujeta a Troya. Y lo haremos mas veces. De hecho tendríamos que haberlo hecho antes. Ha ido tranquilo, caminando a su lado, con la seguridad de que no puede escaparse, pero tampoco intentándolo; suelto, sin ir de la mano, atento.

Al ver ese vídeo algunos me han consultado cómo hacerlo con sus propios perros. Yo no lo intentaría a menos que tengamos la seguridad de tener un animal tranquilo y confiable. Y teniendo en cuenta que nunca vamos a tener un verdadero perro de asistencia, algo para lo que es necesaria mucha preparación y conocimientos. Pero nuestro perro de familia puede hacer mucho. La Fundación Bocalan tiene el programa Paws en el que nos dan pautas para poder sacar partido en este sentido a nuestros perros, en cuya presentación estuve hace dos años. Si os interesa el tema, os recomiendo que no le perdáis la pista.

También me han preguntado varias veces qué perro tener si se tiene un niño con autismo. Suelo recomendar ir a una buena protectora, una de confianza en la que conozcan bien a sus animales, contarles nuestras circunstancias y buscar un animal tranquilo, ya adulto, de al menos veinte kilos de peso. No es necesario que sea de ninguna raza en concreto, tampoco me parecen recomendables los cachorros, juguetones, con una evolución desconocida y exigentes en atención y cuidados. Algún caso he conocido de precioso cachorro de labrador que ha tenido que ser devuelto al criador.

En este último vídeo podéis ver a Jaime hace cuatro años y medio con Melchor, uno de los perros de asistencia para niños con Autismo de la Fundación Bocalán.

 

 

 

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser irene

    tengo dos hijos con TEA aunque son muy diferentes,la chica es mayor(12 años),tiene muchos problemas escolares y no tiene amigas,me pidió un perro con insistencia y todas las recomendaciones de educadores y psicólogo apuntaban a que eso era favorable,pero ahora no lo acepta(muy poco tiempo después ),se pone a gritar y hasta se autolesiona si lo ve cerca en casa,me toca tenerles separados y es difícil ,en fin,estamos todos muy tensos con ese problema,porque el perro es muy bueno y tranquilo y le queremos,pero ella no lo acepta en casa.mi otro hijo es muy escapista,tiene cinco años pero con mucha fuerza,se suelta de la mano y corre,corre,no atiende a nada,es pues muy peligroso,por no poderle controlar lleva meses que sólo sale de casa para llevarle al cole,y a veces(muchas)me toca llevarle a rastras,hace toda la fuerza del mundo para no caminar,en fin,un desastre.por no dejar sólos a los niños en casa ni un minuto no puedo sacar al perro,si vamos juntos todos para pasearlo ,,el niño se intenta escapar todo el rato…no ha sido buena idea tener perro,por muy bueno que sea para otros.en casa lo estamos pasando mal

    25 Noviembre 2015 | 10:42

  2. Dice ser Laura

    Qué bonito artículo y qué buenas noticias. Esperemos que poco a poco vaya evolucionando y mejorando el tema de la atención y la autonomía. Hacéis un gran equipo 🙂

    25 Noviembre 2015 | 12:19

  3. Dice ser ddbbff

    ¡Gracias por el articulo!

    25 Noviembre 2015 | 20:11

  4. Dice ser carmela

    Cuanta falta de animales y cuantos seres inhumanos sobran

    26 Noviembre 2015 | 00:08

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