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Las claves de un tema que nos afecta a todos

2016: otra oportunidad perdida

Por Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de Málaga

2016

Se acaba el año 2016 y como es costumbre por estas fechas hacemos balance de lo que ha sido este periodo de tiempo.

En lo referente a la energía, 2016 ha dejado, a nivel internacional, algunas certezas y, también, algunas incertidumbres. Ha sido el año de la cumbre sobre el cambio climático de París, con esperanzadores resultados sobre los compromisos adquiridos en la necesaria reducción de emisiones para luchar contra el cambio climático. Podemos decir que, por primera vez, la comunidad internacional parece tomarse en serio la amenaza que supone el cambio climático y sus consecuencias para la vida del planeta.

Este año, las inversiones en energías renovables en el mundo han seguido a buen ritmo, si bien van a acabar siendo probablemente menores que en 2015, un año que fue realmente excepcional respecto a estas inversiones.

De acuerdo con Bloomberg New Energy Finance, “la reducción de costes en el mercado solar es una de las razones determinantes de esta trayectoria a la baja en inversión. Los paneles fotovoltaicos y la construcción de los proyectos se han abaratado en muchos países, y también ha habido un cambio desde los proyectos a pequeña escala (relativamente caros en términos de dólares por MW) hacia proyectos más grandes, que son más baratos en gasto de capital por MW”.

Todo parece indicar que los precios bajos de las energías renovables y la necesidad de reducir las emisiones van a seguir siendo los principales motores del cambio de modelo energético que se está produciendo a nivel mundial.

Para terminar con las buenas noticias, la Comisión Europea presentó el pasado 30 de noviembre el “paquete de energía limpia” para el periodo 2021-30 con la finalidad de que ”la Unión Europea vuelva a dirigir la transición de energía limpia a nivel internacional”. Este paquete será objeto de un amplio debate a nivel europeo cuyo periodo de tramitación se prevé que finalice en 2019. Si bien hay que lamentar que no se contemplen compromisos vinculantes de los estados miembros, lo que puede minimizar su alcance y comprometer seriamente los objetivos propuestos.

La llegada a la Casa Blanca de Donald Trump y su escepticismo sobre el cambio climático es sin duda la mayor incertidumbre que nos deja este año 2016.

En España

A nivel nacional, las cosas son bien diferentes. Seguimos anclados en una política energética más propia de otros tiempos y lo que es peor, no se vislumbra a nivel político una clara voluntad de cambio en las políticas energéticas que se llevan a cabo. Como si estas cosas no fueran con nosotros, seguimos sin modificar un ápice las directrices que marcan las grandes empresas energéticas, que lógicamente defienden sus intereses particulares y no los de los ciudadanos.

Hemos pasado de ser un país pionero en el desarrollo de las energías renovables a ser uno de los últimos países de Europa en cuanto a medidas relacionadas con el cambio de modelo energético y transición a una economía baja en carbono.

Solamente algunos municipios como Madrid y Barcelona parecen haber tomado conciencia del problema y comienzan a actuar en consecuencia.

A pesar de todo, seguimos viviendo de las rentas y este año 2016 el 41,1 % de toda la energía eléctrica generada ha sido mediante fuentes renovables. La movilidad y el transporte siguen siendo nuestra asignatura pendiente con más de 26 millones de vehículos en nuestras carretas, alimentados casi en su totalidad por combustibles fósiles.

Por citar algunos de los problemas clave de nuestro modelo actual y que deberíamos corregir en el próximo año, destacamos:

  • No invertimos en nuevos proyectos renovables.
  • Tenemos una ley de autoconsumo que penaliza y desincentiva la generación distribuida.
  • No tomamos medidas para promocionar el ahorro y la eficiencia energética.
  • La movilidad eléctrica no se potencia, con un desarrollo de nuevos puntos de recarga casi inexistente
  • Tenemos una estructura de la tarifa eléctrica que desincentiva el ahorro energético y agrava el problema de la pobreza energética, con unos costes fijos por potencia contratada absurdamente altos.
  • Los costes reales de generación eléctrica no son conocidos, lo que configura un mercado distorsionado y ajeno al interés general.
  • No tenemos clara la hoja de ruta en generación eléctrica. No sabemos qué hacer con las centrales térmicas de carbón ni con nuestras obsoletas centrales nucleares. Mantenemos inactivas las centrales de ciclo combinado.
  • Seguimos teniendo una fuerte dependencia energética del exterior mientras no aprovechamos nuestras fuentes de energías renovables.
  • Seguimos sin resolver el problema de los inversores fotovoltaicos que fueron incentivados primero y engañados después, por el gobierno, a invertir sus ahorros en sistemas fotovoltaicos.
  • No tomamos medidas para reducir las emisiones contaminantes e incluso defendemos ante Europa que no haya límites a las emisiones de los vehículos.

Todo un panorama que no envía señales optimistas para el futuro, al menos a los ciudadanos.

Necesitamos un debate serio y abierto sobre cuál debe ser nuestra política energética para los próximos años y establecer una hoja de ruta que se alinee con el paquete de energía limpia de la Comisión Europea y con los objetivos de la Cumbre del clima de París. Se pueden hacer las cosas de otra manera y son muchos los países que lo están haciendo ¿Por qué no seguimos su ejemplo?

Los ciudadanos debemos reclamar con urgencia este debate. Sería una grave irresponsabilidad no hacerlo.

Estamos perdiendo una oportunidad histórica de convertir las necesarias medidas que tenemos que implementar para luchar contra el cambio climático en una gran oportunidad de impulsar un crecimiento económico sostenible y crear los puestos de trabajo que tanto necesitamos.

No podemos seguir nadando a contracorriente, más pronto que tarde tendremos que cambiar de rumbo.

¡Ojalá que no lo hagamos demasiado tarde!

 Feliz año 2017 a todos.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Sociólogo Astral

    Pues en el 2017 viene Trump a quitar las medidas anti cambio climático y a potenciar el fraking y el petroleo. el 2016 os va a parecer gloria bendita.

    27 diciembre 2016 | 15:44

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