Entradas etiquetadas como ‘lactancia’

Alimentos ricos en hierro y la alimentación infantil

Fuente: Unsplash

El déficit de hierro es el trastorno nutricional más frecuente a nivel mundial. Afecta tanto a países en vías de desarrollo, en donde la desnutrición es muy frecuente, como a países como el nuestro, en donde la mayoría de los niños tiene acceso a una alimentación saludable y variada.

El hierro es un componente clave para el organismo, tanto para los niños como para los adultos, ya que interviene en multitud de procesos metabólicos, además de formar parte de la hemoglobina, la molécula que transporta el oxígeno por la sangre. Estas características cobran si cabe más importancia en los niños, ya que, a diferencia de los adultos, son organismos que están creciendo y su tasa metabólica es mucho más alta.

Cuando los depósitos de hierro de nuestro cuerpo se vacían acaba apareciendo la anemia, la cual sería el extremo de gravedad de este déficit nutricional.

En este post os contamos todo los que tenéis que saber sobre el metabolismo del hierro en la infancia y qué alimentos son más ricos en hierro para que no falten nunca en la alimentación de vuestros hijos. Si lo que te interesa es saber más sobre como los pediatras evaluamos si un niño tiene anemia o déficit de hierro te recomiendo este otro post de nuestro blog.

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En la prehistoria no había chupetes

Chupete

Fuente: Pixabay

Una de las características que más define a la especie humana es la capacidad de inventar herramientas para hacernos la vida más fácil. Estaréis de acuerdo conmigo que, por ejemplo, la rueda, el libro o las nuevas tecnologías digitales son avances que han provocado un cambio en nuestra sociedad y que se han quedado con nosotros desde el mismo momento en que fueron ideados. El campo de la crianza de los hijos no es ajeno a estos inventos y durante toda la historia de la humanidad han surgido artilugios que prometen a los que somos padres hacernos la infancia de nuestros hijos un poquito más fácil.

De entre todos ellos, el que quizá tenga más arraigo social y esté más extendido es el chupete. Pero, ¿cuándo se ideó este objeto para que los niños dejaran de llorar? ¿Es algo reciente o los hombres de las cavernas ya lo utilizaban? Y sobre todo, ¿en respuesta a qué necesidad se pensó que esa tetina artificial con forma de pezón podía ser una buena idea?

En este post recorremos la historia del chupete y os desvelamos los secretos de este invento que a día de hoy es utilizado por miles de niños en todo el mundo.

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Los 7 mitos más extendidos sobre lactancia materna

Lactancia

Fuente: Pixabay

En numerosas ocasiones hemos publicado información y evidencia científica actualizada en relación a la lactancia materna, tema de gran interés para la mayoría de las madres y padres que se estrenan como primerizos o bien que deciden ampliar su información durante la lactancia de sus bebés.

En esta ocasión y para revisar los puntos más importantes sobre la lactancia materna traemos un post muy sencillo y ameno de leer sobre falsos mitos en la lactancia materna, que a buen seguro os resolverán muchas de las preguntas que a menudo os hacéis mientras practicáis este método de alimentación con vuestros hijos. Lee el resto de la entrada »

¿Puedo quedarme embarazada si estoy dando el pecho?

Test de Embarazo

Fuente: Canva

Durante el embarazo, las hormonas que produce la placenta inhiben una posible ovulación para que la madre no tenga un segundo embarazo a la vez que el primero. Una vez que da a luz, el estado hormonal de la madre cambia, ya que al no haber placenta no existen esas hormonas que inhiban la posible ovulación. A pesar de ello, las madres no tienen la menstruación inmediatamente tras el parto, ya que hasta que se recuperan los ciclos menstruales suelen pasar unas semanas. Además, la lactancia, o mejor dicho, las hormonas que se producen mientras una madre da el pecho, toman ese papel inhibitorio que antes tenía la placenta, lo que a la postre se traduce en que no ovule, impidiendo de esta forma que retome los ciclos menstruales con normalidad.

Con este conocimiento, muchas madres utilizan la lactancia materna como método anticonceptivo, sin embargo, dar el pecho no es una garantía para que no se produzca una ovulación y es posible quedarse embarazada mientras lactan a sus hijos, incluso aunque no les haya venido la regla por primera vez después del parto.

En el post de hoy intentaremos explicar de forma sencilla por qué dando el pecho es posible quedarse embarazada. Si finalmente ésta es tu opción como método anticonceptivo, te daremos unas reglas para que la eficacia de este método consiga ser muy alta.

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¿Provoca caries la lactancia materna?

Lactancia

Fuente: Pixabay

En este blog hemos hablado un montón de veces de higiene dental y de lo importante que es el cepillado con pasta fluorada desde la salida del primer diente como medida preventiva para evitar la caries. Entre todas esas publicaciones sobre salud dental nunca habíamos intentado dar respuesta a la pregunta de si la lactancia materna provoca caries, un tema controvertido en el que parece que o te posicionas del lado de los que dicen que desde luego que la lactancia materna produce caries o de los que, por el contrario, afirman que no hay una relación entre ambas cosas.

No sé vosotros, pero cuando hay bandos tan separados que opinan tan diferente, normalmente la virtud, como decía Aristóteles, se sitúa en el punto medio. Dicho de otra forma, creo que se pueden extraer conclusiones que nos ayuden a cuidar mejor de la salud de nuestros hijos entendiendo qué es lo que proponen ambas posturas sin tener que posicionarse en un extremo u otro. Lee el resto de la entrada »

Prohíben llevar leche materna a una escuela infantil para alimentar a un bebé de 4 meses

Leche materna

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Esta mañana me he levantado reivindicativo y no me ha salido otra cosa que tirarme a escribir al blog tras ver una publicación en Instagram de una madre a la que le han prohibido llevar su leche para alimentar a su bebé de cuatro meses mientras permanece en la escuela infantil.

Como sabréis, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia mantera de forma exclusiva hasta los seis meses de edad, y de ahí en adelante hasta que el bebé y la mamá quieran. Esta es la recomendación general (y la más saludable para el bebé y la mamá), pero no voy a entrar hoy en la discusión de por qué es mejor que la lactancia artificial, ya que, como siempre digo, lo que hay que hacer es respetar la opción de alimentación que los padres hayan decidido para su bebé tras darles toda la información disponible. Y apoyarles por igual, hayan decidido una cosa u otra. De lo que quiero hablar hoy es de ese respeto y de lo que hacen algunas administraciones públicas para dar apoyo a las madres que deciden dar el pecho.

La noticia llega a mi pantalla del móvil mientras revisaba las notificaciones del Instagram. Tras una breve introducción en la que la mamá en cuestión nos dice que lleva a su bebé de 4 meses a la escuela para poder trabajar (otro melón este el de la conciliación familiar y laboral que no cabe en este post), comenta ‘cuál es mi sorpresa cuando me dicen que desde el patronato de la Concejalía de educación de Alicante que no puedo llevar a mi hijo mi leche materna, argumentando que está prohibido llevar alimentos de fuera del centro’.

No se a vosotros, pero a mí me parece un sinsentido, sobre todo porque en otros centros públicos sí que se permite que las madres lleven la leche materna a la escuela para alimentar a sus bebés, como es el caso de la Comunidad de Madrid (es muy fácil encontrar en Google el protocolo de esta comunidad autónoma, pero por si vais faltos de tiempo os lo dejo en este enlace), aunque me imagino que en otros lugares de España se hará lo mismo. He buscado si el Ayuntamiento de Alicante tenía publicado algo al respecto y no lo he encontrado.

Pero la cosa no acaba ahí, ya que esta mamá nos cuenta que, como no le han dejado llevar su leche porque es un alimento de fuera del centro, ha tenido que comprar fórmula artificial para que se la den allí (ella lleva los botes). ¿Acaso esto no es un alimento de fuera del centro? No os quiero entretener más contándoos lo que esta mamá ha publicado; os dejo abajo el post de Instrgram, por si lo queréis leer.

Pero si hoy he querido ponerme reivindicativo es porque creo que este tema pone sobre la mesa un aspecto muy importante de salud infantil del que debemos hablar: la promoción de la lactancia materna. En nuestro país la tasa de lactancia materna al nacimiento del bebé es muy alta, superior al 90%. Sin embargo, baja al 30-40% hacia los 6 meses de vida. Vuelvo a insistir en que hay que respetar lo que cada madre quiera hacer, pero estoy seguro de que en ese 60% de mujeres que no dan lactancia sus hijos al llegar a los 6 meses hay muchas a las que les hubiera gustado seguir dando el pecho a sus hijos si su situación de conciliación laboral fuera distinta.

Por ello me sorprende que desde cualquier nivel administrativo no se promueva la lactancia materna, como es el caso de negar a una madre llevar su leche a la escuela infantil, ya que invertir en la promoción de la lactancia materna es invertir en la salud de la población. Todavía queda mucho por hacer en este campo, como por ejemplo permisos de maternidad (y paternidad) remunerados más largos, pero también pienso que hay cosas muy sencillas de implementar que no tienen ningún coste para la administración, como es que una madre pueda llevar su leche a la escuela infantil en donde deja a su hijo cada mañana para poder trabajar.

 

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¿Se inmunizan los bebés del COVID-19 con la leche de las madres vacunadas?

Lactancia materna

Fuente: Pixabay

En las últimas semanas, la velocidad a la que se están administrando vacunas en España contra el coronavirus ha cogido velocidad de crucero. Gracias a ello, hemos pasado de enero de 2021, donde se priorizaba la vacunación de los más vulnerables, las personas de mayor edad, y de los trabajadores sanitarios que están en primera fila, a julio de 2021, donde la inmensa mayoría de esos colectivos ya han recibido la pauta de vacunación completa. Parece que ahora sí, el turno de los jóvenes ha llegado.

Y como no puede ser de otra manera, en ese grupo de jóvenes se encuentran las madres que dan el pecho a sus hijos. No sin parte de razón, todas esas madres se hacen preguntas sobre estas nuevas vacunas, sobre su seguridad, su efectividad y sobre si al vacunarse, sus bebés reciben de algún modo a través de la leche materna parte de esa vacuna. Recordemos que, a día de hoy, no hay ninguna vacuna contra el coronavirus autorizada en menores de 12 años, por lo que a los más pequeños de la casa les toca esperar a que se concluyan los estudios que se están llevando a cabo actualmente y que esperamos finalicen con esa autorización por parte de las administraciones sanitarias.

Desde el inicio de la vacunación contra el coronavirus, muchas madres lactantes han recibido alguna de las vacunas del coronavirus, al principio las médicas que estaban en primera línea y que, además, estaban dando el pecho a sus hijos en esos momentos. Desde entonces se han publicado varios artículos científicos sobre la presencia de anticuerpos contra el coronavirus en la leche materna, tanto de aquellas que pasaron el COVID-19 como de las que se han vacunado. Pero la pregunta del millón sería: ¿protegen realmente esos anticuerpos a los niños que toman esa leche?

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¿Por qué es tan importante el hierro en la alimentación de los niños?

Hierro sartén

Fuente: Pixaby

El déficit de hierro, conocido como ferropenia, se trata de la carencia de origen nutricional más frecuente en la población mundial, la cual afecta fundamentalmente a los niños menores de 5 años de edad. Este es sin duda uno de los caballos de batalla de los pediatras y de los padres, ya que ese déficit de hierro depende mucho de la alimentación que reciben los niños, llegando a afectar al 3% de todos los niños.

En este post os explicamos qué es la anemia y la ferropenia y qué podemos hacer para prevenirlas.

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Consejos sobre lactancia materna: el frenillo sublingual, ¿realmente es un problema?

Cada vez es más habitual que una madre que observa que algo no va bien alinicio de la lactancia materna nos pregunte en la revisión si su recién nacido tiene frenillo. Y es que la realidad nos dice que cada vez es más conocida la relación entre los problemas al inicio de la lactancia con la posibilidad de que el bebé tenga el frenillo corto.

Para dar respuesta a todas esas dudas, nos hemos animado a escribir este post para contaros qué es el frenillo sublingual corto, cuál es su relación con los problemas de lactancia, cómo se diagnostica y cuál es el mejor tratamiento. Esperamos que os guste y os resuelva las dudas respecto a este tema tan de actualidad.

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¿Desde cuándo pueden beber agua los bebés?

Ahora que llega el buen tiempo y empieza a hacer calor, muchas madres se preguntan si sus hijos pequeños pueden beber agua para calmar la sed que creen que tienen, en un intento de resfrescarles un poco el espíritu. Porque quizá en Gijón, con la brisa del mar y alguna que otra tormenta, no haga falta, pero en Sevilla, a 43º a la sombra, ¿quién no le daría un buen lingotazo a la fuente del parque para apaciguar el calor del verano? Seguro que todos.

Antes de meternos en faena vamos a dejar claros un par de conceptos. A lo largo de este post nos referiremos como «bebés» a aquellos niños que todavía toman lactancia (ya sea materna o artificial) como la parte fundamental de su alimentación, que como bien sabréis son los menores de un año. Por tanto, el título de esta entrada se podría cambiar por «¿cuándo pueden beber agua los niños menores de un año?»… De esa edad en adelante haremos mención al final de este artículo. Vamos a ello!!

Las necesidades de líquidos de un bebé

Una de las cosas que te grabas a fuego cuando estudias pediatría es la cantidad de mililitros (mL) que necesita un niño según su peso para cubrir sus necesidades hídricas diarias. Es lo que se conoce como regla de Hollyday y nos sirve a los pediatras, por ejemplo, para calcular el suero que tenemos que poner a un niño al que van a operar de una apendicitis para que no se deshidrate, pero también para calcular qué cantidad de leche debería tomar un bebé para mantenerse bien hidratado y crecer de forma adecuada.

Otra cosa que seguro que sabéis es que hasta los 6 meses de vida, los bebés sanos son capaces de alimentarse solo de leche, ya sea materna o artificial. De ahí que la recomendación tanto de la OMS como de la Asociación Española de Pediatría sea la de esperar hasta esa edad para iniciar la alimentación complementaria, es decir, los alimentos diferentes a la leche.

Os parecerá una tontería, pero ¿cómo puede entonces mantenerse un niño tan pequeño bien hidratado si sólo toma leche? Pues aquí es donde la naturaleza hace su magia, porque ¿sabéis qué? Cerca del 90% de la composición de la leche materna (y también de la artificial) es agua, lo que garantiza que el bebé toma líquidos suficientes siempre y cuando se respete la lactancia a demanda.

Pero si la leche es agua casi en su totalidad, ¿puedo darle entonces agua a mi bebé?

Seguro que a más de uno le habrá saltado esta pregunta a la cabeza y tiene toda su lógica, sobre todo a los que alimentáis a vuestros hijos con leche artificial: si para preparar un biberón pongo unos polvos en un recipiente con agua, ¿que tiene de malo que le de un poco de agua sin más? Parece lógico, ¿verdad? Incluso, «¿qué más dará un lingotazo de agua en vez de la teta de mi mamá? Así la dejo descansar un rato…».

El problema surge porque los bebés más pequeños notan hambre cuando se les vacía el estómago, a diferencia de los adultos que nos damos cuenta de que queremos comer de forma diferente. Si a un bebé que pide le damos unos buchitos SOLO de agua, su cuerpo pensará que está comiendo y es probable que luego no reclame una toma cuando realmente le toca, ya sea de teta o de biberón.

Por eso los pediatras repetimos como un mantra «la lactancia debe ser a demanda», lo que garantiza que el niño toma los nutrientes que necesita, pero también los líquidos que le hacen falta. En verano, cuando hace calor y el niño tiene más sed, esta será más frecuente, así como cuando tiene una gastroenteritis ya que las necesidades de líquidos son mayores. Por eso es muy habitual que durante la época estival los bebés reclamen más tomas de lo que hacían habitualmente. Además, recordad que la primera parte de una toma de lactancia materna tiene sobre todo agua, por eso esas tomas «extra» que hacen en verano os puedan parecer solo un chupito comparadas con las que hace cuando os vacían el pecho entero.

¿Y que pasa a partir de los 6 meses?

Entre los 6 y los 12 meses de vida, los niños realizan una transición entre la lactancia exclusiva a comer «de todo», es decir, como un adulto. En ese proceso la leche va perdiendo protagonismo hasta que, al rededor del año de vida, no representa más del 30% de la ingesta calórica diaria (no os volváis locos que no hace falta que calculéis nada). A este periodo de la vida se le conoce como alimentación complementaria.

Como os podéis imaginar, si la leche, que era la fuente única y principal de líquidos para un niño menor de seis meses empieza a perder protagonismo, algo habrá que hacer para que el niño no se deshidrate. Pero no os preocupéis que está todo pensando.

Los alimentos que acompañan a la leche como parte de la alimentación complementaria también contienen agua. Por ejemplo, las frutas son casi todo agua: las fresas un 91%, la manzana un 84%, la naranja un 88%… Y en cuanto a las verduras: las judías verdes un 90%, el calabacín un 95%, la zanahoria un 88%… Además, ¿quién hace un puré de verduras en seco? Todo esto pone de manifiesto que aunque un niño no tome leche para comer o para merendar, parte de la ingesta hídrica que necesita la compensa con los propios alimentos que ha comido.

De todas formas, sobre todo en los niños que toman lactancia artificial o en aquellos que toman materna y su mamá no está presente, no está de más que a partir de los seis meses se les ofrezca (ojo, ofrecer no es forzar a beber) un poco de agua en las comidas, como parte de los líquidos que deben tomar a diario.

¿Y qué es mejor: con vasito o biberón?

Habréis visto en las tiendas para bebés multitud de cacharros para enseñar a los niños a beber: que si vasitos con boquilla, que si vasitos 360º, que si tazas con asas ergonómicas, que si biberones de agua…

La verdad es que da un poco igual lo que utilicéis cuando llegue el momento de ofrecer agua a vuestro hijo. Sin embargo, tenéis que pensar que no es lo mismo tomar teta o un biberón, que tomar un vaso de agua. Así que cuanto antes empecéis el entrenamiento de «tragar» agua como un niño mayor, pues mejor que mejor.

Tampoco pasa nada por hacerlo poco a poco, pero si que es importante que tengáis en la cabeza que los niños se hacen mayores y cuanto antes les quitemos los vicios de bebé, pues mejor que mejor, que luego queremos hijos autónomos a los que no les hemos dado esa oportunidad.

Y si os estáis preguntando que si hay que hervir el agua o debe ser mineral… supongo que ya sabéis que no es necesario. Basta con que ofrezcáis a vuestros hijos la misma que tomáis vosotros: si es del grifo porque vivís en Madrid y dicen que el agua es maravillosa, pues fenomenal; si vivís en zona de costa y no os gusta el sabor y tomáis embotellada, pues tampoco pasa nada… Normalización y sentido común.

¿Y a partir del año de vida?

Como decíamos, a partir del año de vida los niños están sobradamente preparados para comer como un adulto, y en ese sentido el agua es la bebida que no debe faltar en la mesa cuando se sientan a comer o cenar. No pasa nada porque también les deis un poco de leche como parte de esas comidas, pero recordad que esta “bebida”, además de agua, contiene hidratos de carbono, proteínas y grasas que podrían sobrealimentar a vuestro hijo si es que solo tenía sed. Al fin y al cabo, la leche es una fuente no desdeñable de calorías que se debe dar (si es que esta es vuestra decisión) como parte de un alimentación sana y equilibrada.

El problema que tienen los niños pequeños de uno o dos años es que tienen pocos recursos para pedir lo que necesitan, y podría ocurrir que tengan sed y no tengan acceso al agua. Por eso es muy importante que se la ofrezcáis de vez en cuando (otra vez, ofrecer no es forzar), para que beban si es lo que les apetece (por ejemplo, podéis llevar una cantimplora con un vasito en el carro cuando salgáis de paseo para que no os pille desprevenidos). A media que se vayan haciendo mayores estarán más capacitados para transmitiros lo que quieren, de hecho, la palabra «agua» es de las primeras que aparecen en el vocabulario infantil.


En resumen:

  • Hasta los seis meses de vida no se recomienda que los bebés tomen agua ya que con la leche materna o la artificial se cubren las necesidades diarias de líquidos que un niño necesita.
  • Entre los seis y los doce meses, cuando se comienza con la alimentación complementaría, los bebés pueden empezar a beber agua con las comidas en pequeñas cantidades, manteniendo la leche como el aporte hídrico principal.
  • Una vez cumplidos los doce meses la cosa se invierte y es el agua el principal líquido que un niño debería beber.

NOTA: como habéis podido leer, no hemos mencionado ningún otro liquido que no sea agua o leche, ya que no se recomienda que los niños pequeños (y seguramente tampoco los adultos) tomen bebidas para hidratarse diferentes a estas. Otra cosa es que de forma puntual, nos tomemos un refresco que de vez en cuando sienta de maravilla.

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