Archivo de la categoría ‘Recién Nacido’

¿Por qué le pinchan vitamina K a los niños al nacer?

Recién nacido

Fuente: Pixabay

No sé si os habéis fijado que cuando nace un niño, al rato de que todo sean llantos de emoción y gritos de alegría, la matrona se acerca al retoño y le planta una inyección en medio del muslo. La mayoría lo recordaréis perfectamente, ya que lo habitual es explicar por qué se administra esta inyección, ya sea en ese momento o incluso antes del parto, pero puede que otros os estéis planteando si a vuestros hijos se la llegaron a poner después de nacer.

Si os encontráis en este último grupo, os invito a repasar los informes de alta del hospital y buscar si entre tanto dato técnico hay una frase parecida a esta: profilaxis con vitamina K. Me juego una mano a que la encontráis.

Los más estudiados sabréis perfectamente para que sirve esa inyección con vitamina K, pero si sois de los que no sabéis el porqué, permitidme haceros el spoiler de que esa simple inyección ha salvado la vida de muchos recién nacidos.

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¿Cuándo es el mejor momento para poner pendientes a mi bebé?

Pendientes

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Aunque las cosas han cambiado y ya son muchas las madres y los padres que deciden no colocar pendientes a sus hijas nada más nacer, la realidad que vemos en consulta es que todavía a la mayoría de las niñas se les ponen pendientes en las orejas en los primeros meses de vida.

Para la escritura de este post hemos revisado qué evidencia científica hay al respecto, y la verdad es que es muy escasa, así que en los siguientes párrafos vais a encontrar mucha opinión personal desde el punto de vista médico sobre cuál es el mejor momento para la colocación de pendientes, qué complicaciones pueden tener y otras curiosidades sobre este tema que esperamos os resulte útil si es que habéis decidido poner pendientes a vuestras hijas (o hijos), que como os podéis imaginar no es obligatorio.

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Ocho consejos para bebés que nacen en verano

madre niño

Fuente: Pixabay

El verano es una de las épocas más bonitas para un niño: piscina, helados, horarios más flexibles, viajes a lugares lejanos… Durante esta época, debido al calor, los padres adaptamos los horarios de nuestros hijos para que no sufran mucho y pasen estos meses lo mejor posible a pesar de que hay días en los que parece que en las calles hubiera fuego.

Pero, ¿y los bebés y los recién nacidos? Todos sabemos que durante los primeros meses de vida de un niño hay que tener en cuenta una serie de cosas, ya que tienen una serie de necesidades especiales debido a que estos niños no son adultos en chiquitito, y durante el verano la cosa cambia un poco respecto a los otros meses del año.

Así que aquí os dejamos nuestros consejos, con especial cariño para los padres primerizos, para que paséis un verano sin sobresaltos disfrutando de vuestras pequeñas criaturas ¡Vamos a ello!

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¿Pueden las recién nacidas tener la menstruación?

pañal con sangre

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Hace unos días vino a mi consulta una recién nacida de cinco días de vida para su primera revisión. La mayor preocupación que tenía la madre es que había notado desde hace un par de días unas manchas rojas en el pañal.

Confiado de mí, le dije que seguramente eran uratos amorfos, unos cristalitos de color rojo anaranjado que están presentes en la orina de muchos bebés y que tiñen el pañal de ese color. Sin embargo, al abrir el pañal para explorarla, me encontré con algo completamente diferente. Lo que allí había era sangre roja, sangre fresca como la que veis en la foto que abre este post. Por lo demás, la niña estaba estupendamente y no tenía ninguna lesión a ese nivel.

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Consejos sobre lactancia materna: el frenillo sublingual, ¿realmente es un problema?

Cada vez es más habitual que una madre que observa que algo no va bien alinicio de la lactancia materna nos pregunte en la revisión si su recién nacido tiene frenillo. Y es que la realidad nos dice que cada vez es más conocida la relación entre los problemas al inicio de la lactancia con la posibilidad de que el bebé tenga el frenillo corto.

Para dar respuesta a todas esas dudas, nos hemos animado a escribir este post para contaros qué es el frenillo sublingual corto, cuál es su relación con los problemas de lactancia, cómo se diagnostica y cuál es el mejor tratamiento. Esperamos que os guste y os resuelva las dudas respecto a este tema tan de actualidad.

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¿Qué hay que vigilar en el cordón umbilical de un recién nacido?

Nuestra prima Maricarmen nos escribió ayer porque a su bebé recién nacido se le había caído el cordón umbilical y tenía alguna duda sobre si estaba todo bien. En concreto, se le había caído el cordón a los 8 días de vida, había sangrado un poquito y, aunque no olía mal, el aspecto que tenía no les terminaba de convencer. Por lo demás, el niño estaba como una pera limonera. Nos mandó la foto que podéis ver más abajo para ilustrarnos qué es lo que le preocupaba. No os podéis imaginar la cantidad de dudas que surgen a muchos padres recién estrenados, como nuestra prima Maricarmen, acerca del cordón umbilical.
Cordón umbilical

Aspecto normal de una cicatriz umbilical tras la caída del cordón (Fuente: Dos pediatras en Casa G.O)

Será porque nosotros lo vemos casi a diario en la consulta, pero algo que es tan sencillo de cuidar suele ser el primer caballo de batalla al que se enfrentan los padres con un recién nacido. A muchos les entra una angustia tremenda al ver eso colgando, cuando el cordón no tiene terminaciones nerviosas y por tanto no duele. Además, los cuidados del cordón umbilical son una de las cosas que más se explican al alta de los recién nacidos tras el paso por la maternidad.
Si os parece vamos a aprovechar la ocasión para recordaros algunos aspectos importes acerca del cordón umbilical, su cuidado y qué debéis vigilar durante las primeras semanas de vida del niño.
  1. En primer lugar, el cordón umbilical suele caerse entorno a la semana de vida. Pero hay veces que lo hace muy pronto (3-4 días) o más tarde (15-20 días). Estos lapsos de tiempo son normales.
  2. Como ya hemos explicado otras veces, la higiene del cordón debe realizarse con agua y jabón a diario y luego dejarlo seco. Si lo hacéis bien, esto es suficiente para que no se infecte. Recordad que el cordón no tiene terminaciones nerviosas, así que no tengáis miedo al limpiarlo porque al bebé no le duele.
  3. El aspecto del cordón cuando se cae es el que veis en la foto. La parte amarillita que se ve en el centro también es normal (aunque en algunos casos no llega a aparecer), y lo habitual es que unos días cicatrice y desaparezca ese color. Mientras tanto, debéis seguir limpiándolo a diario (al fin y al cabo es una herida que hay que cuidar).
  4. Cuando el cordón se desprende a veces sangra un poco. Esto es normal siempre y cuando sea autolimitado (que ceda solo al cabo de unos minutos).
Cicatriz umbilical

Otra imagen de una cicatriz umbilical normal tras caída de cordón, en este caso un poco más seca (Fuente: Dos pediatras en casa G.O)

¿Y qué es lo que debéis vigilar para detectar que algo no va bien?:

  • Que no huela mal, como a bayeta sucia.
  • Que la piel que hay alrededor no se ponga roja .
  • Que no supure, es decir, que no salga líquido o que lo veáis con secreción.

En el caso de que detectéis alguna de estas situaciones debéis acudir al pediatra/urgencias para que el médico evalúe si esta todo en orden o hay que iniciar algún tipo de tratamiento antiséptico o antibiótico. Esperamos que con esta explicación os hayamos podido resolver algunas dudas que por nuestra experiencia son muy habituales durante los primeros días de vida de un niño.

Aprovechamos para dejaros aquí abajo un video explicativo de cómo se debe realizar la cura del cordón umbilical:


Si te ha gustado lo que has leído, hemos publicado un libro con explicaciones sencillas y amenas sobre las cuestiones de salud más importantes de la infancia. Podéis adquirirlo en puntos de venta habituales o a través de los siguientes enlaces:

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

¿Por qué los recién nacidos tienen los pies tan secos?

Una de las cosas que más nos repiten los padres y las madres con hijos recién nacidos es que sus bebés tienen la piel muy seca y que por mucho que les echan crema hidratante no consiguen que mejore. Esta situación es muy habitual y en muchas ocasiones descoloca a los padres porque ellos esperan que, tras el parto, la piel de sus hijos sea muy suave y de color de rosa, ya que es lo a lo que están acostumbrados a ver en otros bebés. Sin embargo, hasta que eso ocurre suelen pasar unos 10 o 15 días.

Pies recién nacido

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si os estáis preguntando cuál es la razón a esa piel tan reseca y cuarteada (sobre todo suele ser muy visible en la zona de los pies, como en la foto de arriba) es debido a que cuando el bebé estaba en el útero materno estaba en un ambiente muy húmedo ya que estaba rodeado completamente de líquido amniótico. Al nacer esa situación cambia y pasa a estar en un medio aéreo. Ese cambio tan radical en unos pocos minutos da lugar a que la piel del recién nacido se tenga que adaptar a la nueva situación, y en ese proceso es muy habitual que muchos niños presente una piel muy reseca durante los primeros días de vida. Algo parecido nos pasa a la adultos al pasar de vivir en un ambiente húmedo, como puede ser una población de costa, a uno seco, por ejemplo en medio de la meseta española.

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Ictericia neonatal: ¿por qué los bebés se ponen amarillos al nacer?

Ictericia fototerapia

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Dicen las enfermeras con más experiencia en neonatos que las madres que más lloran tras el parto son las de los niños a los que los pediatras debemos ingresar para el tratamiento de una ictericia neonatal. Seguramente parte de esa desazón se produce porque tras nueve meses de embarazo y un par de días con el retoño entre sus brazos llega la mala noticia de que al niño, que por otro lado parece estar estupendamente, le ha subido la bilirrubina y se ha puesto muy amarillo, precisando entonces el ingreso en la unidad neonatal para tratar con fototerapia dicha condición. Este ingreso suele coincidir con el alta de la madre, la cual siempre tendrá la sensación de que abandona a su bebé al no poder estar con él todo el tiempo que ella querría.

En la inmensa mayoría de los casos no serán más de 36-48 horas con el bebé dentro de la incubadora bajo una luz de fototerapia, pero claro, a quién no se le caerían las lágrimas al comprobar que aquello que parecía que iba a ser dar a luz y en un par de días para casa se convierte en un ingreso en donde el niño pasa a estar rodeado de cables y monitores que hacen ruido.

A lo largo de este post os explicaremos por qué se produce la ictericia neonatal y cuál es su tratamiento.

¿Por qué le sube la bilirrubina a los recién nacidos?

Seguro que todos habéis oído hablar de la hemoglobina, una molécula que se encuentra dentro de los glóbulos rojos y que se encarga del transporte del oxígeno en la sangre. Cuando la hemoglobina se destruye, una parte se transforma en bilirrubina, la cual, a través de un complejo mecanismo en el que interviene el hígado, se acaba eliminando en las heces. Este proceso metabólico se produce durante toda la vida, ya que los glóbulos rojos no son ‘inmortales’ y deben renovarse cada cierto tiempo.

Sin embargo, cuando el hígado no es capaz de eliminar la bilirrubina a una velocidad adecuada, esta se acumula en sangre y produce una coloración amarillenta de la piel, ya que, como su propio nombre indica, la bilirrubina es un pigmento de color amarillo. A esta situación clínica se la conoce como ictericia. Lee el resto de la entrada »

¿Es normal que los recién nacidos pierdan peso al nacer?

Todo los recién nacidos pierden peso al nacer. Todos. En un juego de azar sería una apuesta segura. De hecho, si un niño gana peso durante sus primeros días de vida sin perder un solo gramo, os aseguro que lo que pasa es que la báscula en la que se pesó al nacer estaba rota.

Esto de que los niños pierdan peso trae de cabeza a muchas madres que han decidido dar el pecho a sus recién estrenados retoños. No sin parte de razón, piensan que si su hijo pierde peso debe ser porque no producen leche suficiente para que engorde tras haber dado a luz. Y en muchos casos este es le motivo para que se plantee dejarlo todo y pasarse a la lactancia artificial.

Pero, ¿por qué se produce esa pérdida de peso? ¿Qué cantidad de peso se considera normal que pierda un bebé al nacer ? ¿Y si el parto ha sido una cesárea? ¿Y si el niño toma biberón? En este post resolvemos vuestras dudas para que podáis afrontar con tranquilidad la pérdida de peso de vuestros bebés que a buen seguro sucederá durante esos primeros días de vida.

¿Por qué los recién nacidos pierden peso?

Esta es la pregunta del millón porque ni la comunidad científica se pone de acuerdo en la respuesta. Lo único en lo que todos coinciden es en que los bebés pierden peso después de nacer y esto es una máxima que se repite parto tras parto. Existen diferentes teorías (no excluyentes entre ellas) de por qué se produce este fenómeno y, seguramente, una combinación de ellas sea la explicación a este fenómeno conocido desde hace mucho tiempo por los pediatras.

La primera de ellas intenta explicar la pérdida de peso a través de la redistribución de líquidos que se produce en el neonato tras el parto. No olvidemos que la vida intrauterina es muy diferente a la vida de un bebé tras el parto y la fisiología cardiorespiratoria es completamente diferente en las dos situaciones.

Dentro de la tripa de sus mamás, los futuros neonatos utilizan la placenta para conseguir el oxígeno y los nutrientes que necesitan para desarrollarse, los pulmones y el intestino están en una fase de reposo (esperando a realizar su función una vez que han nacido) y el corazón tiene unos “agujeros” necesarios para que la sangre se mezcle y llegue al resto del cuerpo. De hecho, se considera que el bebé durante el embarazo vive en un estado de hiperhidratación (un exceso de líquido).

Al nacer, y con la adaptación del bebé a un entorno aéreo, todo eso cambia. Para ello, los líquidos que componían los diferentes tejidos del bebé se redistribuyen y lo que sobra se pierde. Esto se traduce en que el niño pierde peso.

Por otro lado tenemos a las teorías que apuestan porque la pérdida de peso del recién nacido se produce porque este quema grasa para contrarrestar el poco alimento que recibe durante los primeros días de vida hasta la subida de la leche de sus mamás, como si estuviera a dieta. Como decíamos al principio, es muy probable que la pérdida de peso se produzca por varios motivos y este debe ser uno de ellos ya que los niños alimentados con leche artificial pierden menos peso que los de teta.

¿Cuánto peso se considera normal que pierda un recién nacido?

Tampoco existe un consenso unánime de cuánto peso es normal que pierda un recién nacido. Sin embargo, los estudios más rigurosos han determinado como “normal” una pérdida de peso del 6% respecto al peso de recién nacido. Ese normal va entre comillas porque hace referencia a lo que le pasa la mayoría de los recién nacidos. Además, estos estudios señalan que esa pérdida máxima de peso se produce en torno a los 2-3 días de vida para después iniciar la ganancia ponderal.

Por otro lado, los pediatras consideramos que una pérdida de peso de hasta el 10% es tolerable para un recién nacido, es decir, pérdidas de peso hasta ese porcentaje es muy poco probable que tengan consecuencias en la salud del bebé. Por ello, a los niños se les pesa todos los días antes del alta hospitalaria para poder evaluar qué niño está perdiendo más peso de lo deseable y así poder establecer un plan de alimentación individualizado para el que lo necesite.

Las más listas del lugar os habréis dado cuenta que la gran mayoría de los recién nacidos se van de alta antes de empezar a ganar peso. Esta situación genera mucha ansiedad a muchas de vosotras al veros desprotegidas al no estar bajo el techo del hospital y no saber si al día siguiente vuestro hijo perderá más peso o empezará a ganar. Tranquilas, los bebés que pierden menos de un 7% del peso al nacimiento a los 2 días de vida (cuando os soléis ir de alta), no suelen alcanzar ese 10% que los pediatras consideramos como el límite que no deberían sobrepasar. En el caso de que un bebé se vaya de alta con un peso entre un 7 y un 10% menor que el peso al nacimiento, solemos decirle que hay que volver a pesarlo en 24-48 horas para asegurarnos que ha empezado a ganar peso.

La evolución de la pérdida de peso durante estos primeros días de vida así como la situación individual de cada madre con subida de la leche serán los factores más influyentes para que se indique desde el punto de vista médico una lactancia mixta.

¿Y cuándo empiezan a ganar peso los recién nacidos?

Tras esa pérdida inicial de peso, y siempre y cuando reciban la cantidad suficiente de leche, los recién nacidos empiezan a ganar peso de tal forma que recuperan lo que pesaban al nacer entre los 7 y 15 días de vida, de hecho el 80% de niños han recuperado el peso al nacimiento a los 12 días de vida. Si todo va bien, es excepcional que un recién nacido no haya recuperado su peso al nacimiento al cumplir las dos semanas de vida.

A partir de ahí, la ganancia de peso es muy constante: unos 30 gramos al día para un total de 200-250 gramos a la semana durante las primeras semanas de vida.

Como decía, en el caso de que un bebé no engorde como se espera habrá que evaluar qué está pasando antes de calzarle biberones para que engorde. En la mayoría de los casos esa escasa ganancia de peso se debe a que la madre no produce leche suficiente. En general, esto se soluciona con un buen asesoramiento que valore si la técnica de lactancia es adecuada y asegurando que el bebé lacta todas las veces que quiere y durante el tiempo que quiera.

¿Y los partos por cesárea?

Si habéis entendido que la pérdida de peso se produce en parte porque el bebé no recibe alimento suficiente durante los primeros días de vida como para compensar el líquido que pierde, no os costará entender que en los partos por cesárea la pérdida de peso del recién nacido suele ser mayor que en la de un parto vaginal.

Esto se debe a que en este tipo de partos a las mamás les tarda un poco más en subir la leche. Si lo normal en un parto vaginal es entre los 2 o 3 días, en uno por cesárea suele ocurrir a los 3 o 4 días, es decir, un poco más tarde.

En este tipo de partos es fundamental el seguimiento estrecho del peso del bebé para asegurar que no pierde más peso del que debería. Sin embargo, siempre y cuando el bebé esté bien desde el punto de vista médico, en las cesáreas solemos esperar un poco más que en los partos vaginales a ver si el niño gana peso para dar una oportunidad a la lactancia materna exclusiva y no tener que recurrir a la mixta, ya que sabemos que la subida se produce más tarde.

¿Y en los niños de biberón?

Los niños que se alimentan con lactancia artificial también pierden peso al nacer. Es cierto que en menor medida, pero también pierden peso.

Además de ser lo habitual, es algo deseable ya que, al fin y al cabo, cuando a unos padres les decimos que el primer día su hijo debe tomar una cantidad pequeña de biberón, el segundo día un poco más y así sucesivamente, lo que estamos haciendo es simular la subida de la leche de la madre. De esta forma permitimos que el bebé se adapte de forma adecuada a la vida extrauterina al perder los líquidos que le sobraban como ya os hemos explicado.


Como habéis podido leer, la pérdida de peso es algo normal que le ocurre a todos los recién nacidos independientemente del tipo de alimentación que reciban. La gran mayoría empezarán a ganar peso a los pocos días de nacer, sin embargo, un pequeño porcentaje puede perder más peso del que se considera normal y podría tener consecuencias para su salud. Por ello, el seguimiento estrecho e individualizado de cada niño durante los primeros días de vida es fundamental para asegurar que la pérdida de peso es la adecuada y no se sale de lo que se considera normal.

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Bibliografía:

Pulpitos de punto y bebés prematuros: una práctica sin evidencia

Una de las cosas en la que más énfasis pones cuando trabajas en una Unidad de Cuidados intensivos Neonatales es en procurar que el ambiente que rodea a un bebé prematuro sea lo menos agresivo para él. Cuando nace un bebé antes de tiempo, sus órganos deben completar su maduración fuera del útero materno, lo que en ocasiones, sobre todo cuando el bebé es un prematuro extremo, conlleva el desarrollo de complicaciones como hemorragias cerebrales, alteraciones respiratorias que dan lugar a la necesidad de oxigeno durante los primeros años de vida o déficit visuales que pueden condicionar ceguera entre otras. Por ello, los pediatras tratamos con tanto mimo a estos niños, para añadir el menor daño posible al hecho de que un niño nazca antes de tiempo.

Sin embargo, a menudo vemos cómo dentro de las incubadoras de estos niños aparecen objetos de toda índole, desde estampitas de la Virgen de los Desamparados hasta la pata de conejo de la familia que dicen que da suerte. Bueno, quizá esto último sea una exageración, pero de un tiempo a esta parte las Unidades Neonatales de todo el mundo se han visto invadidas por unos pulpitos de ganchillo (o crochet, por su nombre en francés) que prometen ser el salvavidas de los niños prematuros mientras dure su ingreso hospitalario.

A día de hoy, ningún estudio científico ha demostrado las maravillas de estos pulpitos, de hecho, muchos son los neonatólogos que dudan de que sean seguros. Pero para entender de dónde viene esta moda y qué implicaciones tiene, vayamos poco a poco.

La historia de los pulpitos de punto

Todo comienza a finales de 2012 en Dinamarca. Al cabo de unos días del nacimiento de un bebé prematuro, su padre aparece en la Unidad Neonatal con un pulpito de punto. Con la connivencia de los médicos de la unidad, ese pulpito acaba dentro de la incubadora de su hija en un intento de hacer más llevadero el ingreso a la pequeña.

Según cuentan, la niña se aferraba a los tentáculos del pulpito lo que hacía que se arrancara en menos ocasiones los tubos que le permitían seguir respirando o alimentarse, así como los cables que cubrían su cuerpo y la mantenían conectada a un monitor. Pero además, el estar acompañada de ese pulpito, la niña parecía estar más tranquila y calmada.

La persona que tejió ese primer pulpito de forma altruista se llama Josefine Hagen Solgaard y es la fundadora del The Danish Octo Projet. Tras esa primera experiencia, no dudó ni un instante en seguir tejiendo pulpitos para poder “ayudar” a otros bebés prematuros. Según se puede leer en la página web de este proyecto, en Dinamarca ya han entregado más de 34.000 pulpitos sin coste alguno para los bebés que los recibieron o sus familias, ya que esta iniciativa depende de una organización sin ánimo de lucro.

Crochet Octopus for preemies and babies

Como os podéis imaginar, no tardaron en surgir “sucursales” de este proyecto en otras partes del mundo, por ejemplo en países tan variados como Suecia, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Luxemburgo, Noruega, Holanda, Bélgica, Rumanía o Canadá. En España, la heredera del proyecto danés es la ONG Noupops, que es quien se encarga de recibir los pulpitos de una red de tejedoras voluntarias y distribuirlos a las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales que soliciten sus servicios sin coste alguno ya que estos pulpitos de crochet se reparten de forma altruista.

No hay nada como decir “necesitamos tu ayuda para tejer unos peluches que ayudan a bebés prematuros” para que al poco tiempo surjan miles de personas dispuestas a poner su granito de arena ayudando en la medida de sus posibilidades. Al mismo tiempo aparecen médicos y hospitales que abrazan estas iniciativas y son los primeros en solicitar que se les envíen pulpitos para sus pacientes prematuros.

Pero, ¿funcionan realmente los pulpitos de punto?

Según la pagina web del proyecto original así como la de su prima hermana española, los tentáculos de los pulpitos simularían el cordón umbilical del recién nacido, lo que daría lugar a que el bebé prematuro pensara que sigue dentro de la tripa de su mamá. Esto generaría los beneficios antes mencionados así como una frecuencia cardiaca más regular y un mayor confort al respirar, lo que se traduciría en mayores niveles de oxígeno en sangre.

Como decía más arriba, es habitual que los padres de estos niños traigan a la unidad algún objeto con la intención de desmedicalizar, en la medida de lo posible, el entorno que rodea a estos bebés durante el tiempo que dure el ingreso y hacerlo más amigable, más humano. En ocasiones es el arrullo o la mantita que compraron cuando se enteraron que iban a tener un hijo y, en otras, es ese peluche que ha ido sobrevivido al paso de los años y pertenecía a alguno de los padres.

Free pattern - Amigurumi octopus

Y la verdad es que todo esto estaría muy bien si los supuestos beneficios de los pulpitos de punto se hubieran demostrado. A día de hoy no existe ningún estudio que haya confirmado beneficio alguno para los bebés prematuros, de hecho, hay muchas voces que ponen en entredicho la seguridad de estos peluches.

Todas las buenas intenciones que rodean este proyecto están basadas en observaciones individuales, pero nadie se ha preocupado de llevar a cabo un estudio que corrobore lo que el ojo ve y el cerebro humano quiere interpretar. Esto, a la postre, hace que los que somos críticos en nuestro día a día dudemos de si realmente deberíamos permitir el empleo de este tipo de cosas en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales.

¿Son seguros los pulpitos?

Según podemos leer en la página de Noupops, para garantizar la seguridad de estos pulpitos se deben seguir cinco normas básicas al tejerlos, como el tipo de punto, el relleno, la longitud de los tentáculos… incluso proponen unos hilos concretos de marcas determinadas como seguros. Según informan, antes de ser entregados, los pulpitos deben pasar por “estrictos controles de calidad y seguridad antes de llegar embolsados a los hospitales”.

Sin embargo, no existe ninguna referencia a qué controles de seguridad se refieren, más allá de las normas mencionadas, o en base a qué normativa europea sobre seguridad en juguetes fabrican estos peluches.

Os parecerá una tontería, pero cualquier juguete, peluche u objeto, antes de salir a la venta y llegar a manos de un niño, debe pasar unos controles de seguridad que garanticen que no es peligroso. Por ejemplo, gracias a estos controles, los chupetes tienen unos agujeros a los lados para que el aire pueda pasar a través de ellos en el caso de que algún niño se lo introduzca en la boca, evitando así que se asfixie.

Más allá de que los pulpitos pasen controles de seguridad antes de desembarcar en las incubadoras de los niños prematuros, el otro gran aspecto que preocupa a los que trabajamos con recién nacidos es si estos objetos pueden ser vehículo de gérmenes que puedan provocar infecciones en nuestros pacientes. La prematuridad condiciona un estado de inmunosupresión en el cuál una infección, que en un niño no prematuro no generaría grandes problemas, podría tener un desenlace fatal. En este sentido existen estudios que han demostrado que los juguetes que se introducen en las incubadores de los bebés prematuros son portadores de bacterias que podrían dar lugar a una infección, incluso en niños sanos.

MiniCoral3

Tal es nuestra preocupación por las infecciones en las Unidades Neonatales que, los médicos que trabajamos en ellas, nos quitamos los relojes y los anillos durante nuestra jornada laboral y nos frotamos con ahínco las manos con soluciones antisépticas cada vez que interactuamos con alguno de nuestras pacientes.

No parece muy razonable que expongamos a nuestros pacientes a un mayor riesgo de infección al introducir los pulpitos de punto en una incubadoras, o cualquier otro objeto, por muy buena intención que tengamos al hacerlo.

¿Y qué pasa con los bebés que no son prematuros?

Quizá estarás pensando que todo esto está muy bien, pero que lo que tu tienes no es un hijo prematuro y que ni siquiera está ingresado. Que lo que realmente te gustaría es utilizar estos pulpitos como objeto de compañía para tu bebé mientras duerme en su cuna. La verdad es que no veo ningún inconveniente en que un niño tenga un objeto de apego como un peluche, una mantita o un chupete.

Sin embargo, por debajo del año de edad se recomienda que los niños duerman boca arriba, sin objetos en su cuna, ya que tanto el dormir boca abajo como la presencia de objetos en el entorno en el que duerme el bebé, se ha relacionado con un aumento de riesgo de muerte súbita del lactante.


Vamos a ir cerrando el tema de los pulpitos. Creo que, tras lo que has leído, tendrás clara cuál es mi opinión. Si te digo la verdad, ojalá existiera algún dispositivo que hiciera más llevadero el paso por la incubadora de un bebé prematuro durante su ingreso hospitalario. Yo sería el primero en pedir que se incluyera en los protocolos de mi hospital. Sin embargo, de lo que si soy fan absoluto es de las cosas que han demostrado ser eficaces y no entrañan un peligro para mis pacientes. Hasta entonces prefiero mantenerme al margen de prácticas como la de los pulpitos que, por el momento, parece que tienen algo más de mágico que de realidad.

Bibliografía empleada:

  • “Knitted octopuses inside the incubators, a non-evidence based viral practice”, publicado en la revista médica Early Human Development en febrero de 2019 (link).
  • “Bacterial Colonization of Toys in Neonatal Intensive Care Cots” publicado en la revista médica Pediatrics en el año 2000 (link).
  • “Los púlpitos”, publicado en Mi Reino por un caballo de JM LLoreda (link).
  • “Púlpitos solidarios para bebés prematuros: una moda innecesaria, peligrosa e infantil”, publicado en Hipertextual en abril de 2017 con entrevistas a médicos expertos en el cuidado de bebés prematuros (link).
  • “Pulpos de ganchillo para los bebés prematuros: Una iniciativa controvertida”, publicado en Etapa Infantil (link).
  • “El boom de los pulpitos solidarios y su eficacia no demostrada científicamente”, publicado en El Español (link).