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¿Es seguro que los niños coman espinacas y acelgas?

Hace unos días la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) publicaba una actualización sobre las recomendaciones de consumo de verduras y hortalizas de hoja en niños y bebés. Y como no podía ser de otra forma, a muchos padres y madres les entró el agobio sobre si las comidas que están ofreciendo a sus hijos son adecuadas o si lo habían estado haciendo bien en los últimos meses.

Lo cierto es que los pediatras recomendamos desde hace muchos años que este tipo de verduras no se introduzcan en la alimentación de los niños hasta por lo menos el año de vida, para evitar una exposición excesiva a nitratos que podría conducir a una enfermedad rara que se llama metahemoglobinemia.

A lo largo de este post os explicamos todo lo que tenéis que saber sobre este tema para que podáis ofrecer a vuestros hijos una alimentación sana y variada sin temores ni dudas.

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¿Por qué es importante que los ojos salgan rojos en las fotos con flash?

Seguro que os habéis fijado que cuando a una persona se le hace una foto con flash los ojos suelen salir rojos. Lejos de ser algo patológico, esta imagen a la que los pediatras llamamos “reflejo rojo” nos da mucha información y hasta nos tranquiliza. De hecho, es una exploración que se hace de rutina en las revisiones de los bebés, aunque en este casos usamos un aparto médico que se llama oftalmoscopio.

En este post os explicamos por qué se produce este reflejo y qué sospechamos cuando el rojo está ausente.

El globo ocular como sistema de cámara oscura

Para que un objeto sea visible al ojo humano debe reflejar la luz. Es decir, los rayos del sol o de una luz artificial golpean en la superficie de un objeto y la luz que no es absorbida se refleja. Esto nos permite ver que hay algo delante de nosotros, pero también saber de qué color es dependiendo de la luz que haya absorbido el objeto y cuál refleja.

Con un ejemplo se entiende mejor. Imaginaos una pelota de color rojo encima de una mesa. A esa pelota le llegan rayos de luz y parte de esta rebota en su superficie al no ser absorbida. Esa luz robotada que viene desde la pelota es la que llega a nuestros ojos y nos permite decir que lo que esta delante de nosotros es una pelota roja y no otro objeto.

Esto es aplicable a la práctica totalidad de los objetos que podemos ver en nuestro día a día, sin embargo, si os fijáis en la pupila de cualquier persona esta suele ser de color negro. La pupila está justo en el centro del globo ocular y es como una puertecita por donde entra la luz; como es una abertura pequeña, la luz que rebota en la retina no vuelve a salir hacia fuera y por eso al mirar a una persona a los ojos pensamos que la pupila es de color negro. Por si os lo estáis preguntando, la retina es lo que tapiza el globo ocular por dentro y desde donde nuestro ojo manda la información al cerebro sobre lo que estamos viendo.

¿Y por qué la pupila se ve roja cuando hacemos una foto con flash?

En condiciones normales la pupila se ve siempre negra porque la luz que le llega a la retina no vuelve a salir del ojo.

Sin embargo, cuando concurren una serie de circunstancias parte de la luz que rebota en la retina es capaz de salir del ojo y nos devuelve un color entre rojizo-anaranjado. La retina en sí misma es incolora y transparente, pero las células que hay debajo de ella son de color rojizo, al igual que los vasos sanguíneos que llevan la sangre. Pues bien, en condiciones de poca luz, como cuando hacemos una foto con flash, la pupila suele estar dilatada para que al globo ocular entre la mayor cantidad de luz posible; al estar dilatada permite que parte de la luz que rebota en la retina salga hacia fuera.

Muchos estaréis pensando que a pesar de esta clase de óptica maravillosa que os estamos dando, cuando miramos a alguien a los ojos y hay poca luz, la pupila se sigue viendo negra, y tenéis razón. Sin embargo, cuando hacemos una foto con flash estamos jugando con las condiciones de luz y oscuridad. Por un lado, como está oscuro, la pupila de la persona estará dilatada (si no, ¿por qué íbamos a hacer una foto con flash?), lo que permite que la luz que rebota en la retina al recibir el flash salga hacia fuera; y por otro, la óptica de la cámara está alineada con el flash, lo que le permite recibir esa luz rebotada en la retina. Como lo que hay debajo de la retina es de color rojizo, cuando revisamos la foto que hemos hecho, en vez de ver la pupila negra lo que nos encontramos es que la pupila está roja.

Algunas cámaras de fotos utilizan un sistema muy sencillo para hacer que los ojos rojos desaparezcan. Es tan simple como que antes de que se haga la foto, el flash emita unos primeros destellos que hacen que la pupila se cierre y así, cuando se haga la foto con el flash de verdad, esté cerrada y no deje salir la luz. Esto también se pude conseguir si la cámara hace la foto desde un punto diferente a donde se emite el flash, como las cámaras de los fotógrafos profesionales.

¿Y qué pasa cuando no vemos el reflejo rojo?

Aunque no os lo parezca, todo esto de pupilas que se dilatan y contraen, luces que rebotan y cámaras con flash tiene una aplicación médica muy importante, ya que a los pediatras nos permite obtener mucha información sobre si el globo ocular de los niños más pequeños es trasparente. Como os decíamos, en consulta no usamos una cámara de fotos para ver el reflejo rojo, sino que usamos un oftalmoscopio, un aparato especial muy similar al que usamos para ver los oídos y que emite luz.

El objeto de la derecha es el famosos otoscopio para los oídos y el de la derecha el oftalmoscopio. Fuente: Wikipedia.

Cuando los médicos no vemos el reflejo rojo en una foto que nos enseña alguien o al explorarlo con un oftalmoscopio, una de las posibilidades es que esa ausencia de reflejo se produzca porque algún elemento del globo ocular no deja pasar bien la luz hasta la retina cuando debería hacerlo, porque en condiciones normales el interior del ojo es transparente. Si un adulto comenzara a perder visión porque algún elemento del globo ocular no deja pasar la luz, lo más normal es que lo notara y se citara con su médico, pero el problema que tenemos los pediatras con los niños más pequeños, sobre todo por debajo de los tres años, es que no nos van a decir si ven bien o mal.

Por ello, el reflejo rojo es una exploración rutinaria en todas las visitas del niño sano por debajo de los dos o tres años. Con ello buscamos ver este reflejo y así descartar algunas enfermedades. Es verdad que este reflejo no nos permite decir si el niño ve o no ve, ya que esto depende de los nervios ópticos y el cerebro, además del propio ojo. Pero al menos, cuando vemos un reflejo rojo bilateral simétrico, es decir, igual en los dos ojos, podemos afirmar que la luz llega a la retina y no hay nada por delante de ella que lo impida.

Enfermedades que alteran el reflejo rojo

Como os decíamos, algunas enfermedades impiden que se produzca el reflejo rojo al iluminar el ojo con un oftalmoscopio. No merecería la pena mencionarlas todas, sin embargo hay dos que puede que sí que conozcais.

La primera de ellas son las cataratas. Seguro que os suenan de los viejecitos, pero en los niños también se pueden producir. A diferencia de los adultos, las cataratas infantiles suelen producirse por enfermedades genéticas y metabólicas y a veces la ausencia de reflejo rojo, tanto de uno como de los dos ojos, es la primera manifestación de la enfermedad. Al detectarlas al explorar el reflejo rojo conseguimos dos cosas, por un lado iniciar la búsqueda de la enfermedad que las produce , pero también solucionarlas para que el niño pueda ver y desarrolle la visión con normalidad. Quedaos tranquilos porque son raras y se producen en 1 de cada 10.000 niños.

Imagen de niño con catarata congénita, en este caso provocada por una rubeola congénita. Se puede observar a simple vista que las pupilas en vez de ser negras están blancas. Al iluminarlas con el oftalmoscopio o al hacer una foto con flash el reflejo rojo no aparecería. Fuente: Public Health Imagen Library.

Y la segunda enfermedad es el retinoblastoma, el cáncer más frecuente de los ojos y que afecta fundamentalmente a niños. Aun así es un tumor poco frecuente (4 casos por cada millón de niños al año), pero como sucede con las cataratas, el primer signo que solemos encontrar es la ausencia de reflejo rojo. En este caso el diagnóstico precoz es importante ya que dependiendo de lo extendido que esté el tumor tanto el tratamiento como el pronóstico cambia.

Imagen de niño con retinoblastoma. Se puede observar que el reflejo rojo está presente en el ojo derecho (ojo sano), pero en el izquierdo aparece una coloración blanquecina (ojo patológico). Fuente: Wikipedia.

Por tanto, y quizá esto es lo más importante que os debéis guardar en la memoria de este post, si en alguna ocasión veis una foto con flash de un niño en la que aparece el reflejo rojo SOLO en un ojo, debéis decírselo a sus padres para que se citen con el pediatra.

El mito de las fotos con flash y los bebés

Para terminar este post en el que hemos hablado de fotos, flashes, ojos y niños, no queríamos dejar pasar la oportunidad de tumbar el famosos mito que dice que los bebés se pueden quedar ciegos si les hacemos una foto con flash. Estamos seguros que lo habréis oído en más de una ocasión.

Pues sintiéndolo mucho, esto no es verdad, de hecho es una mentira y de las gordas. La luz que emite un flash no es lo suficientemente potente como para que un niño pequeño se quede ciego ni para que le afecte la visión al hacerse mayor. De hecho, los aparatos que usan los oftalmólogos para explorar a los niños emiten más luz que la que emite el flash de una cámara de fotos, por lo que os podéis quedar tranquilos si la tía Maruja saca la cámara de los años 90 y le hace una foto sin que os deis cuenta a vuestro bebé. Puede que le sea molesto, tanto el flash como la pariente en cuestión, pero dañino para la salud del niño no lo es; por el contrario, nos podría dar una información muy valiosa a los médicos en el caso de que solo se viera el reflejo rojo en uno de los ojos.


En conclusión, más allá de lo estético de las fotos en las que la gente aparece con los ojos rojos, este reflejo tiene un valor muy importante para los pediatras ya que nos indica que el ojo del niño es transparente. En el caso de que no aparezca, tanto en una foto como al explorarlo con un oftalmoscopio, se debe derivar al paciente al oftalmólogo para que busque la causa que lo provoca.

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¿Cuándo debería empezar a dar la cena a mi bebé?

Como todos sabréis, hasta los 6 meses de edad los niños son capaces de crecer y desarrollarse de forma adecuada con la leche como único alimento. Una vez alcanzada esa edad se hace necesario que el niño se alimente de otras cosas para cubrir junto a la leche todos los requerimientos nutricionales que necesitan. Este periodo se conoce como alimentación complementaria y se extiende hasta los 12 meses. Durante ese tiempo la leche sigue teniendo un papel principal en la alimentación de los niños (ya sea de pecho o de biberón), pero de manera progresiva va perdiendo protagonismo hasta convertirse en un alimento más dentro de lo que debería ser una alimentación variada.

A nadie se le debería escapar que aunque la leche sigue siendo muy importante entre los 6 y 12 meses, de la noche a la mañana no es posible que un niño pase de comer “casi todo leche” a comer “muchas cosas aparte de leche”. Y en ese camino hacia alimentarse como un niño mayor surgen las papillas y los purés o los trozos, si es que habéis optado por el Baby Led Weaning, que en general el niño se zampa a la hora de la comida y de la merienda acompañados muchas veces de un poco de teta de mamá o un biberón calentito.

Pero, ¿y las cenas? ¿Cuándo deben los niños empezar a tomar una cena como parte de su alimentación? Esta es una pregunta que nos habéis hecho muchas veces y que os vamos a intentar contestar en este post.

El convencionalismo de los horarios de las comidas

¿Nunca os habéis preguntado por qué las verduras se dan a la hora de la comida y la fruta en la merienda? La verdad es que basta con preguntar a cuatro o cinco familias con hijos pequeños y lo más probable es que todas coincidan en ese horario.

Cuando comienzas con la alimentación complementaria, lo más habitual es empezar por la verdura o por la fruta a la hora de la comida o la merienda. Durante los primeros meses es normal que el niño coma poco y por eso se complete esa toma con leche. Pero a medida que pasa el tiempo esas verduras o esas frutas acaban sustituyendo totalmente una de las tomas de leche que hacía el bebé.

Cuando la madre opta por mantener la lactancia materna más allá de los 6 meses, ese horario resulta muy práctico ya que suele coincidir con las horas en las que la mamá no está en casa si es que se ha incorporado a trabajar y de esta forma al bebé se le puede seguir alimentando sin tener que darle un biberón. Por extensión, las que han optado por dar leche artificial a sus hijos suelen seguir también este horario. Y mira tu por donde, es el horario que también siguen en las escuelas infantiles para dar de comer y merendar a los niños.

Este horario de comidas no deja de ser un convencionalismo social que se extiende durante toda la vida ya que a esas horas los niños con algo más de edad suelen hacer la comida y la merienda, al igual que hacemos los adultos. Al fin y al cabo, cuando a un bebé se le dan las verduras para comer y la fruta para merendar no estamos haciendo otra cosa que imitar lo que sucederá a lo largo de su infancia y seguramente de toda su vida, es decir, establecer un horario más o menos fijo en el que hacemos tal o cual comida.

Y aunque no lo parezca, este es un hecho muy importante que ocurre durante el periodo de alimentación complementaria que, no lo olvidemos, consiste en pasar de alimentarse como un bebé a como un niño mayor.

El ejemplo de la enfermera que trabaja de noche

Hace unos años nos preguntó una amiga enfermera que si no podía darle a su bebé de 6 meses las verduras a la hora de la cena y la fruta en el desayuno. Ella quería seguir manteniendo el pecho y como trabajaba haciendo noches se había planteado darle la teta al niño mientras ella estuviera en casa (casi todo la mañana y buen parte de la tarde) y que su pareja le diera los purés y las papillas cuando se tenía que ir a trabajar.

Este ejemplo real ilustra muy bien que no es necesario seguir a rajatabla el convencionalismo que la gran mayoría hemos utilizado en los horarios de las comidas de nuestros hijos y que existen muchas posibilidades (tantas como familias, cada una con sus necesidades). Al final, lo importante es lo que coma el niño a lo largo de todo el día y no tanto si las verduras de las damos a la 1 pm o las 8pm.

Con el paso del tiempo nuestra amiga fue dejando el pecho y como el desayuno y la cena ya los tenía cubiertos, empezó a darle algo de puré en la comida y algo más de fruta en la tarde. Al llegar a los 12 meses la criatura se tomaba un poco de leche por la mañana y por la noche, una pieza de fruta a media mañana, un puré de verduras con proteína a la hora de la comida y fruta variada con algo de pan para merendar. A medida que fue creciendo comenzó a mostrar interés por lo que comían sus padres, así que en la cena le daban algo de lo que hubieran preparado para ellos ese día, por ejemplo una tortilla con brócoli, arroz con verduras, pasta con calabacín o ensalada de tomate y atún.

Como veis, este niño llegó a los doce meses con el mismo horario de comidas convencionales que nos hemos autoimpuesto como sociedad, aunque por un camino distinto. Al final, no es tan importante empezar por la merienda o la comida; lo que realmente importa es que llegados a los 12 meses los niños coman lo más parecido posible a los adultos, dentro de una alimentación sana y variada, tanto en alimentos como en horarios.

Vale, ¿pero entonces cuándo le empiezo a dar cenas a mi hijo?

Espero que con este ejemplo os hayáis dado cuenta de que no hay una edad concreta a la que se deban empezar las cenas. De hecho, ningún manual de nutrición pediátrica establece si deben darse primero las comidas, las meriendas o las cenas o a que edad se debe empezar con cada una ellas.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no tenemos el horario de trabajo de nuestra amiga enfermera, por lo que al final lo más práctico es empezar con las verduras en la hora de la comida y las frutas en la hora de la merienda. Debido a que la introducción de los diferentes alimentos debe ser progresiva para detectar alguna alergia (recordad que hay que separar cada alimento nuevo 2-3 días del anterior), al final tardas varias semanas en que un bebé de 6 meses tome un puré con al menos 4-5 verduras diferentes o una papilla con fruta variada. Si a esto le sumas que al puré de verduras hay que añadirle la parte proteica (pollo, ternera, pescado, huevo, legumbres…), no es raro que hasta los 8 o 9 meses el niño no haya establecido una rutina de comida y merienda estable en la que toma una buena cantidad de alimentos diferentes a la leche.

A partir de esa edad, más o menos a los 9 meses, los niños empiezan a mostrar mucho interés en las cosas que comemos los adultos y muchas veces se relamen al ver nuestros platos comparados con su tazón de puré. En mi opinión, este es un buen momento para que los niños empiecen con la cena. No hace falta que les calcéis un tazón de puré como el de la comida de buenas a primeras, ya que después de la cena siguen haciendo una toma de leche, pero no está mal que a partir de esta edad les empecéis a ofrecer algo para completar la toma de leche antes de dormirse. Además, es con esta edad con la que se recomienda que los niños que han iniciado la alimentación complementaria con triturados empiecen con los sólidos, así que mira, qué mejor momento para que les demos de comer lo mismo que nos hemos preparado nosotros para cenar. En cuanto a qué alimentos les podéis dar, valdría cualquiera que ya sepamos que el niño tolera.

Con el paso del tiempo vuestro hijo irá comiendo cada vez más cantidad de comida a la hora de la cena y desplazará a la leche como alimento principal a esta hora del día, porque recordad que hacia los 12 meses ya deberían comer como un niño mayor (tanto en horarios como en variedad de alimentos).

Si os trae por la calle de la amargura tener que preparar una comida sana y variada para vuestros hijos en el horario de la comida y estáis dándole vueltas a qué podéis preparar en la cena para no ser repetitivos, recordad que el Plato de Harvard es una herramienta muy útil para tener ideas en cuanto a una alimentación sana y variada.


En resumen, los horarios a los que hacen las comidas los niños imitan al convencionalismo de los horarios de los adultos. Sin embargo, no hay una pauta que establezca cuando un niño debe empezar con la comida, la merienda o la cena. Parece razonable empezar por las verduras a mediodía y las frutas en la tarde al comenzar con la alimentación complementaria y dejar para un poco más adelante las cenas. Un buen momento para ello es hacia los 9 meses.

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Doce cosas que (quizá) no sabías de los recién nacidos

Los recién nacidos no vienen al mundo con un manual de instrucciones. Ni siquiera con un esquema explicando como “funcionan”. En pediatría solemos decir que los niños no son adultos en pequeñito y esta máxima se hace más evidente en los neonatos (niños menores de un mes) debido a las grandes diferencias en su cuerpo y en la forma que tienen de comportarse.

Estas diferencias provocan dudas en los p/madres hasta el punto de hacerles pensar que sus hijos no están sanos. A lo largo de este post descubrirás un montón de cosas sobre los recién nacidos que te permitirán iniciar la p/maternidad desde el conocimiento y la seguridad.

  1. La respiración de los recién nacidos es diferente a la de los niños mayores. A veces tienen un patrón que les hace respirar muy deprisa durante unos segundos para luego realizar una pausa de menos de 10 segundos antes de volver a respirar, dando la sensación de que ésta se entrecorta. Es lo que se conoce como respiración periódica.
  2. Durante el primer día de vida suelen mantenerse en un estado de alerta tranquila debido a la descarga de adrenalina que realizan durante el parto. Posteriormente pasan a un estado de letargia en el que es difícil despertarlos para a los 2-3 días de vida iniciar a una fase más activa.
  3. La cabeza de los recién nacidos es muy grande en comparación con el resto del cuerpo por lo que cubrirla con un gorro durante las primeras 24 horas de vida ayuda a que no se enfríen.
  4. La mayoría de estos bebés hacen su primera micción en las 24 primeras horas de vida, aunque hasta un 30% retrasa el primer pis al segundo día de vida.
  5. Las primeras deposiciones de los bebés se conocen como meconio. Son de aspecto verde muy oscuro (casi negro) y son muy espesas y pegajosas (como la pez). A veces tarden 2-3 días en pasar a hacer deposiciones de aspecto normal.
  6. El cordón umbilical no tiene terminaciones nerviosas. No tengáis miedo de limpiarlo porque no duele.
  7. Todos los recién nacidos pierden peso y se considera normal hasta un 10%. A los 4-5 días de vida suelen comenzar a ganar peso para recuperar el peso inicial a la semana de vida.
  8. Los sentidos que más desarrollados tienen son el olfato y el tacto. Evita usar colonias tanto en él como en la madre. Las manoplas para las manos tampoco ayudan, deja que el bebé toque a su madre. Todo ello mejora el vínculo y el establecimiento de la lactancia materna.
  9. La piel de los recién nacidos suele estar seca y en ocasiones se cuartea. Esto se debe al paso de un medio húmedo (líquido amniótico) dentro de la madre a un medio aéreo en donde vivimos. No es imprescindible el uso de cremas para hidratarla, de hecho no suelen mejorar con ellas en estos primeros días.
  10. Los neoantos tienen el mismo frió y el mismo calor que las personas adultas. Si crees que hace frío, abrígales. Por el contrario, si tienes calor, seguramente a ellos también debas quitarles algo de ropa.
  11. Los recién nacidos solo saben expresarse con el llanto. Es normal que cuando algo no les guste lloren ya sea porque estén incómodos, quieran comer o hayan hecho sus necesidades, entre otras cosas. Si después de atenderles el niño sigue llorando debería ser valorado por un pediatra.
  12. La fiebre no es normal en los neonatos. En caso de que tu bebé tenga fiebre debes acudir al hospital.

Como has podido leer los recién nacidos son diferentes a los bebés mayores que ellos y muy diferentes a los niños que ya caminan. Si crees que algo no cuadra con tu bebé o crees que le pasa algo, lo mejor que puedes hacer es pedir una cita con tu pediatra del Centro de Salud para contarle tus inquietudes. Evita siempre que puedas acudir a las Urgencias del Hospital, allí hay niños enfermos que pueden contagiar a tu hijo, y no es lo mismo un catarro en un niño de 1 año que de 10 días de vida.

Consejos sobre Lactancia Materna: los primeros días

Seguimos con la recién estrenada sección, esta vez hablamos de los primeros días tras el parto y su relación con lactancia materna : un tabú para muchas madres y un mundo muy desconocido para otras. Después de este post esperamos que ya no lo sea tanto. Empecemos por el principio.

Tras el nacimiento: el “piel con piel”

La práctica del “piel con piel” supone la no separación de madre-hijo en el momento inmediato tras el nacimiento, directamente cuerpo con cuerpo, y mantenido durante al menos 60 minutos. Para ello deberán ser retrasadas prácticas tan habituales como la toma del peso, el secado y otras que se realizarán en las siguientes horas de vida del bebé. Se sabe que esto ayuda al recién nacido a estabilizar mejor sus parámetros fisiológicos (respiración, frecuencia cardíaca, temperatura) y además es un factor de buen pronóstico para el inicio y el establecimiento de la lactancia materna. La gran mayoría de los recién nacidos serán capaces de realizar un enganche espontáneo para la realizar su primera toma de calostro (la leche materna de los primeros días).

Siempre que no exista contraindicación e independientemente del tipo de parto debe realizarse según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (Link)

El calostro: No se si será suficiente leche para mi Bebé

A menudo nos encontramos con madres que tienen dudas sobre si el escaso volumen de este líquido amarillo y espeso será suficiente alimento para cumplir las necesidades nutricionales de su bebé. La realidad es que sí: los recién nacidos no precisan de volúmenes mayores de 5-7 ml por toma (correspondiente a una cucharita de postre)en el primer día de vida. Además el calostro tiene una composición nutricional rica en grasas, proteínas y azúcares, y lo más importante en componentes inmunológicos que protegerán el intestino del bebé frente a los agentes infecciosos o las alergias (en ocasiones la llamamos la “primera vacuna”).

Dado que el volumen es pequeño la frecuencia de las tomas debe ser elevada para asegurar una adecuada ingesta. Se recomienda no realizar menos de 8-10 tomas al día. Es normal que tras las primeras horas de vida en las que el recién nacido se encuentra muy activo entre en un periodo de “bello durmiente” en el que será muy complicado despertarlo para comer. Tranquilos que después pedirán sin parar.

La pérdida de peso de los primeros días es necesaria pero debe ser controlada por los profesionales para que no sea excesiva.

Las grietas o enrojecimiento de los pezones así como el dolor durante la toma no son normales y se producen por una inadecuada técnica de enganche. A ser posible cuando existen estos problemas el enganche debería ser evaluado por un profesional con formación en lactancia o consejer@ en lactancia materna, para solventar las dificultades existentes y asegurar una continuación de la lactancia.

No dudes en que este será el mejor alimento del recién nacido en sus primeros días.

La subida de la leche

O bajada como dicen en algunos países. Este es el momento en el que la leche inmadura (“calostro”) pasa a ser madura, es decir se vuelve de color blanquecino y aumenta considerablemente en volumen para quedarse en esta forma tanto tiempo como dure la lactancia.

Los cambios en el pecho se vuelven evidentes: aumentan en tamaño (todavía más), temperatura y si la técnica de extracción del bebé no es adecuada podrían aparecer problemas como la ingurgitación o la obstrucción mamaria (normalmente veremos zonas del pecho enrojecidas, duras o doloridas).

El momento de la subida de la leche suele ser al 3º-4º día tras el parto en mujeres que han dado a luz por primera vez y en torno al 2º día para aquellas que ya han dado el pecho previamente. Factores como parto por cesárea o separación madre-hijo entre otros pueden retrasar este momento.

Es de suma importancia que la técnica de enganche sea adecuada (como ya hemos recalcado en el párrafo anterior) para que la transición a este momento sea lo más adecuada posible. Si tienes problemas con el enganche no dudes en consultar ya que los recién nacidos que no se “enganchan adecuadamente” además de producir grietas y dolor en la madre, no extraen la cantidad de leche materna que realmente necesitan y por ello serán niños que hacen tomas continuas al pecho, lloran si los separas y no ganarán peso de forma adecuada.

La lactancia materna durante el primer mes de vida

Pasados los primeros días, si no existen problemas con el enganche, pronto veréis como el recién nacido mojará un mínimo de 6 pañales al día con pis claro y hará deposiciones amarillentas, líquidas y con grumos. Empezará a regular las tomas siendo siempre más frecuentes durante la tarde y la noche con espacios de sueño profundo entre tomas, siendo muy importante realizarlas a demanda.

Será el pediatra durante este mes el que valore la ganancia de peso así como el estado de hidratación y nutrición del recién nacido.


En resumen y como veis el camino inicial es largo pero con la ayuda y el conocimiento suficiente no será complicado llegar. Recalcar que durante el inicio de la lactancia materna el dolor y la grietas NO son normales y que pedir ayuda a tiempo mejorará el éxito de vuestra lactancia.

¿Desde cuándo puedo dar cereales con gluten a mi hijo?

Hace unos días hablamos en el blog de cuándo se podía introducir la leche de vaca entera en la alimentación de un niño (Link) y a raíz de esa publicación hemos recibido varias preguntas acerca de los cereales con gluten, la enfermedad celiaca y la alimentación de los niños menores de un año.

En el post de hoy te contamos en que consiste esta enfermedad y su relación con los cereales. También te detallamos las recomendaciones actuales sobre cuándo y cómo introducir el gluten en la dieta de un lactante según la ESPGHAN (Sociedad Europea de gastroenterología, hepatología y nutrición infantil).

¿Qué es el gluten?

El gluten es un conjunto de proteínas que se encuentran en los cereales de secano, fundamentalmente en el trigo, cebada, centeno y avena. Estas proteínas confieren al pan y a otras masas elasticidad lo que da lugar al aspecto esponjoso tras su horneado. Además es un excelente aglutinante/espesante por lo que también se utiliza para otros aspectos en la industria alimentaria (se puede encontrar en multitud de comidas en los que no esperarías que estuviera). En la siguiente tabla puedes ver cuáles son los cereales más habituales que contienen gluten y los que no.

Sin título

El gluten es una proteína de bajo valor biológico, ya que su capacidad para administrar aminoácidos a la persona que lo ingieren es muy limitada.

¿Qué es la enfermedad celiaca?

Esta enfermedad consiste en una intolerancia al gluten junto con una atrofia de las vellosidades del intestino delgado, la cual lleva a una malasbosrción de nutrientes y un consiguiente estado de desnutrición.

Se dice que no es celiaco el que quiere sino el que puede, ya que se ha visto una predisposición genética en aquellas personas portadoras de los genes DQ2 y DQ8 para las moléculas HLA de clase II (complejo de histocompatibilidad), sin que sea obligatorio ser celiaco solo por ello, además es excepcional padecer esta enfermedad en el caso de no presentarlas.

Entonces, ¿por qué comemos las personas cereales?

Como hemos dicho, la enfermedad celiaca puede desarrollarse en sujetos susceptibles genéticamente que están en contacto con el gluten, es decir que comen gluten. Sin embargo, todos en nuestro día a día consumimos en mayor o menor medida cereales (con o sin gluten).

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad (no nos cansaremos de decirlo). A partir de esa edad, la leche resulta insuficiente para cubrir las necesidades nutricionales de los lactantes por lo que se hace indispensable iniciar la alimentación complementaria y tradicionalmente los cereales han sido elegidos como uno de los primeros alimentos a introducir tras la leche.

Desde hace cientos de años los cereales han sido uno de los pilares de la alimentación humana, debido principalmente a su alto contenido en hidratos de carbono (nutriente principal en una dieta equilibrada) y fibra, junto con una baja carga proteica y grasa, pero además son fuente importante de otros nutrientes como hierro, minerales (fósforo y calcio) y vitamina B. A todo ello se une la facilidad para su cultivo en casi todo el mundo.  Por tanto se hace inevitable que antes o después un niño entre en contacto con el gluten.

¿Por qué es importante la introducción del gluten a una edad determinada?

Solo esta indicado hacer una dieta exenta de gluten en pacientes con diagnóstico de enfermedad celiaca. El resto de personas serán libres de comer tantos cereales con gluten como ellos quieran.

Sin embargo, desde hace años se ha relacionado el consumo inicial de cereales con gluten en la época de lactante con la posibilidad de padecer en un futuro enfermedad celiaca. Por ello la ESPGHAN ha desarrollado una serie de recomendaciones que merece la pena conocer para desmitificar el cómo, cuándo y cuánto gluten deben comer los niños al iniciar la alimentación complementaria:

Gluten y lactancia materna

La introducción del gluten mientras el niño todavía toma el pecho no ha demostrado reducir el riesgo de enfermedad celiaca. Por ello no está recomendado realizar ninguna modificación sobre la duración de las recomendaciones habituales sobre la lactancia materna.

Cuándo introducir el gluten

La recomendación actual es introducir el gluten entre los 4 meses (cumplidos) y los 12 meses. La introducción del gluten en niños en este rango de edad no influye en el riesgo de padecer enfermedad celiaca en el futuro.

¿Hay algún tipo de gluten más recomendable?

No existe evidencia de que la administración de un tipo de gluten en concreto disminuya el riesgo de enfermedad celiaca por lo que puede realizarse con cualquier cereal que lo contenga.

Cuánta cantidad de gluten hay que administrar al principio

No existe un consenso claro sobre la cantidad adecuada de con cuánto gluten debe iniciarse su introducción.  La ESPGHAN recomienda evitar el consumo excesivo, lo que de forma practica podría traducirse como un cacito de cereales con gluten al día (el resto deberían ser cereales sin gluten).


Las recomendaciones que figuran en este post han sido extraídas del documento de posicionamiento de la ESPGHAN sobre la introducción del gluten y la enfermedad celiaca que puedes consultar en el siguiente Link.

Regalos que NUNCA deberías hacer a un recién nacido

El nacimiento de un recién nacido suele generar un aluvión de regalos desde entorno familiar que es habitual que la gente que conocemos nos quiera agradar con algún presente que nos haga más llevadera la llegada de nuestro nuevo bebé. Pero, pese a la buena intención de nuestros allegados, en muchas ocasiones, recibimos regalos que resultan engorrosos y poco útiles que acabarán en un cajón o en la parte superior de un armario.

En nuestro trabajo diario como pediatras observamos como las habitaciones del hospital se llenan de nuevos objetos que en muchas ocasiones los padres miran desconcertados: ” Y esto, ¿cómo se usa?”, “¿Realmente necesitamos esto?”. La buena intención de un amigo regalando algo que ha comprado con mucha ilusión no tiene porque traducirse en un buen regalo. Un recién nacido poco necesita a demás de la atención de sus padres, por lo que es mejor ser prudente y preguntar si quieren algo concreto.

“¿Y esto cómo se usa?, ¿realmente lo necesitamos?”

Pese a todo, existe muchos productos diseñados para bebés que generan la falsa creencia de que es necesario tener muchas cosas para recibir a nuestro futuro hijo de la mejor forma posible. Si estás pensando en regalar algo a un familiar o a un amigo te recomendamos la lectura de este post del blog Ademanda.org sobre qué regalar a un recién nacido. Por el contrario, nosotros hemos hecho una lista con los objetos que consideramos menos adecuados para regalar a un bebé recién nacido. Como verás muchos de ellos tienen una justificación médica, para el resto hemos aprendido con el paso del tiempo y la observación de nuestros pacientes e hijos de amigos que son totalmente innecesarios.

Un chupete

Tras el nacimiento del bebé y en los primeros días de vida ocurren un montón de cosas que ponen en riesgo que se establezca la lactancia materna. Si a un recién nacido que todavía está aprendiendo a mamar le ofrecemos un chupete puede que ocurra lo que se conoce como “confusión tetina-pezón”, entorpeciendo que la lactancia materna se instaure de una forma eficaz. Por los mismos motivos no deberíais regalar biberones ni ningún otro producto de características similares.

En este link puedes leer más sobre las ventajas e inconvenientes del chupete a lo largo de la infancia.

Un peluche gigante

Puede que un peluche tan grande como un niño de 5 años resulte monismo al verlo en una tienda pero finalmente se convertirá en un objeto que estorba y coge polvo. Además, el bebé no lo necesita para nada. El primer día tras el nacimiento solemos verlo en un lugar privilegiado en la habitación del hospital pero con el paso de los días acaba en una esquina tirado por el suelo. Si esto ocurre antes de llegar a casa, lo normal es que sea relegado al trastero durante mucho, mucho tiempo.

Ropa inadecuada

Los bebés suelen salir del hospital con unas prendas que se conocen como de “primera puesta”. Éstas suelen ser muy monas y con muchas puntillitas. Sin embargo, a un recién nacido hay que cambiarle unas 8-10 veces de ropa al día debido a los cambios de pañal o las regurgitaciones, por lo que lo recomendable es que utilicen ropa cómoda y algo holgada que se abroche por delante, preferiblemente con corchetes, y mejor si no se introduce por la cabeza. La ropa de “primera puesta” suele incumplir todas estas características además, suelen tener botones lo que lo complica más todavía. Es mejor dejar a los padres elegir la ropa de sus bebés a comprar algo que luego no usen o que se quede pequeño en 15 días.

Cojines antivuelco

Desde hace ya muchos años se recomienda que los niños menores de un año duerman boca arriba. Con ello se ha conseguido disminuir la muerte súbita del lactante. En un intento de evitar que el niño se gire se comercializan en el mercado unos sistemas que se colocan en los laterales del niño impidiendo que esto ocurra. Pese que este sistema parece una buena idea, los niños deben dormir con la cuna despejada ya que la existencia de cojines (u otros objetos como peluches o muñecos) pueden provocar la asfixia por atrapamiento bajo ellos. Además, si los ponemos de lado, les habremos hecho la mitad del camino para ponerse boca abajo.

En este link puedes encontrar un comunicado sobre el riesgo de sofocación de los cojines antivuelco de la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de EE.UU

Aspirador de mocos

La succión no controlada de la nariz, tanto de un recién nacido como de un bebé más mayor, no es la mejor forma de limpiar los mocos a un niño. En caso de un catarro es preferible el lavado nasal con suero fisiológico. Además, el aspirador de mocos resulta poco higiénico ya que la succión se genera con la boca de uno de los padres. Nosotros no conocemos a ningún pediatra con hijos que lo utilice y por supuesto nunca lo regalaríamos.

En este link de la pagina En Familia de la Asociación Española de Pediatría puedes leer más sobre los lavados nasales.

Termómetros modernos

El siglo XXI y la revolución tecnológica ha provocado que se diseñen nuevos dispositivos que son capaces de tomar la temperatura corporal en diferentes partes del cuerpo como por ejemplo la frente o el oído, sin embargo estos no son mejores que los termómetros digitales de axila, incluso en muchas ocasiones no toman bien la temperatura del niño (tanto por exceso como por defecto), además son 10-15 veces más caros.

Puedes leer más en este link sobre los tipos de termómetros.

Juguetes que hagan ruido o tengan luces

Un recién nacido no necesita un juguete que “le estimule”. Estos bebés tan pequeños son muy sensibles al ruido o a los destellos de luz, los cuales pueden perturbar tanto sus cortos ciclos de sueño como sus rutinas. Ya habrá tiempo en unos meses para sonajeros u objetos similares pero por el momento es mejor no regalarles nada que pueda incomodarles.

Si quieres aprender más sobre cómo elegir el juguete de un niño visita este link.

Humidificador

Éste es otro objeto que la modernidad de los tiempos que corren ha convertido en un “imprescindible” para los padres, pero nada más lejos de la realidad. Cierto es que el ambiente con poca humedad puede resecar la vía aérea de nuestros hijos (nariz, garganta…) haciendo que los mocos sean más espesos pero esto no quiere decir que sea necesario tener un humidificador en el cuarto del bebé a todo trapo todo el día. Los padres tendrán que valorar si en la habitación donde dormirá el bebé hay suficiente humedad por si fuera necesario tomar alguna medida, por lo que es mejor dedicar nuestros esfuerzos a otro tipo de regalos.

En este linkde la web Familia y Salud de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria puedes leer más sobre el empleo del humidificador

Sistemas de monitorización

Los que ya hemos sido padres conocemos esa sensación de incertidumbre en los primeros días de vida de nuestros hijos: ¿puedo ducharme dejándole en la cuna unos minutos sin mirarle?, ¿estará respirando el bebé?… Otra vez la tecnología ha implementado sistemas para tener monitorizada la frecuencia cardíaca del bebé y la saturación de oxigeno. Esos sistemas existen en los hospitales y en ocasiones indicamos su uso en domicilio a niños enfermos (grandes prematuros que necesitan oxigeno, niños con enfermedades del corazón…), pero nunca los recomendaríamos para vigilar a niños sanos, de hecho está demostrado que estos aparatos no previenen ni disminuyen la muerte súbita del lactante. En el caso de que se lo regalarais a una madre primeriza le trasmitirías inseguridad y crearíais en ella la falsa necesidad de tener vigilado todo el rato a su bebé, así que mejor pensad en otra cosa.

En este link puedes leer más sobre cuáles son los factores de riesgo para la muerte súbita del lactante y que acciones podemos hacer para prevenirla (como viereis en ningún sitio pone monitorizar al niño).


Esta es una lista de las cosas que nosotros como pediatras y padres creemos que son objetos innecesarios para el cuidado de un recién nacido. En caso de que no sepas que regalar es mejor preguntar a los futuros padres si necesitan algo, incluso algunos prefieren juntar el regalo de varias personas para afrontar la compra de la silla del coche o el pago de algunas vacunas (ambos con un precio muy elevado).

¿Tengo que dar Vitamina D a mi hijo menor de 1 año?

En muchas ocasiones, las madres que ya han tenido más de un hijo nos preguntan al alta del hospital tras el nacimiento de un nuevo bebé si es necesario darle “las gotitas esas de vitaminas” que le dieron a sus otros hijos. En el post de hoy te contamos por qué es necesaria la suplementación de la alimentación en menores de un año con Vitamina D.

Toda la información que figura en este post ha sido extraída de las “Recomendaciones de ingesta de calcio y vitamina D: posicionamiento del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría” publicadas en 2012.

Vitamina D para unos huesos fuertes

Para explicar por qué es necesario suplementar con vitamina D la alimentación primero hay que entender para que sirve esta vitamina.

Su principal papel en el organismo es favorecer el balace positivo de calcio necesario para la mineralización de los huesos en formación y el desarrollo de la placa de crecimiento, es decir estimula el depósito del calcio que obtenemos de la dieta (principalmente de la leche) en los huesos para que crezcan.

En caso de que exista una deficiencia de vitamina D ocurre lo contrario, el calcio saldría de los huesos impidiéndose su correcto crecimiento dando lugar a lo que se conoce como raquitismo y osteomalacia.

Por tanto, esa pregunta que hacen muchas abuelas de si la vitamina D es para cerrar la fontanela de la cabeza no va muy desencaminada ya que la ausencia de cierre de ésta es un signo de raquitismo (junto con otros muchos).

Esta vitamina es importante sobre todo un niños pequeños ya que el primer año de vida es el periodo de la vida en el que más se crece y por tanto donde un déficit tendría graves consecuencias.

De dónde se extrae la Vitamina D

La Vitamina D llega a nuestro cuerpo de tres formas diferentes:

  • Exposición solar: la piel es capaz de sintetizar Vitamina D gracias a los rayos del sol, siendo además la principal fuente para el organismo. Sin embargo, para ello se requiere una exposición suficiente que a la larga podría dar lugar a problemas relacionados con la radiación solar (envejecimiento prematuro de la piel, cáncer de piel…).
  • De la dieta: pocos son los alimentos que contienen Vitamina D como los huevos, el pescado azul y el hígado. En general una alimentación equilibrada cubre las necesidades diarias de Vitamina D, sin embargo en niños pequeños que toman menos de un litro de leche al día no consiguen alcanzar ese objetivo.
  • De los suplementos: dado que la exposición solar y la alimentación normal no son suficientes para cubrir las necesidades de Vitamina D, existen alimentos enriquecidos con intención de alcanzar las recomendaciones diarias. Estos alimentos suplementados son principalmente la leche y los cereales. También existen preparados farmacéuticos de Vitamina D.

Y, ¿es necesaria en España?

Como hemos dicho antes, la exposición solar es él mecanismo por el que el cuerpo sintetiza Vitamina D. España está considerada un país muy luminoso, sin embargo, en invierno se tienen menos de 12 horas de luz directa y, además, ya hemos comentado que la exposición solar prolongada no está exenta de peligros.

Asimismo, no está recomendada la exposición solar directa de los niños menores de 6 meses y el empleo de crema de protección solar crea una película en la piel que impide en ambos casos que se forme la Vitamina D.

Esta es la explicación que lleva a concluir que es necesaria la suplementación a los niños menores de un año con Vitamina D.

¿Es necesario a todos los niños?

Es difícil establecer cuáles son las recomendaciones diarias ya que no existen unos niveles en sangre claros que se correlacionen con un estado de deficiencia de esta vitamina. Sin embargo existe un claro consenso de expertos, así como algunos ensayos clínicos, que recomiendan la suplementación en caso de lactantes amamantados al pecho o que no alcancen 1 litro de leche artificial al día.

Por tanto, la recomendación es clara: independientemente del tipo de alimentación que reciba el niño (lactancia materna, mixta o artificial), todos los menores de un año deben recibir suplementos de vitamina D, a menos que el lactante ingiera más de un litro de leche al día (lo cual no suele ocurrir durante el primer año de vida).

¿Cuánta vitamina D hay que tomar?

Los menores de un año deben recibir 400 unidades al día de vitamina D.

Este suplemento son las famosas gotitas de las que hablábamos al abrir el post. Existen muchos preparados comerciales y cada uno de ellos se prescribe de una forma diferente por lo que debes consultar a tu pediatra cuántas gotitas debes dar a tu hijo.

¿Desde y hasta cuándo deben tomar la vitamina D los niños?

Los suplementos deben tomarse durante todo el primer año del bebé, aunque normalmente se espera para iniciarlos a la primera visita al pediatra (en torno a los 15 días de vida ).

Después del primer cumpleaños las necesidades son de 600 unidades al día. Una dieta equilibrada es capaz de conseguirlo sin necesidad de suplementos por lo que los suplementos no son necesarios.

Por último, los padres que ya se las hayan dado a sus hijos en alguna ocasión sabrán que la vitamina D es un aceite. Por ello debe darse directamente en la boca (con una cuchara, una jeringa o un pipetero), ya que su administración en un vasito o dentro de un biberón haría que se quedaran pegadas a las paredes de éste.


Como hemos dicho estas son las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría y puedes consultaras en este Link, están basadas en las recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría y están suscritas por el Comité de Lactancia Materna de la AEP.

Otitis media aguda: mitos y leyendas

Retomamos una de las secciones más populares del blog para hablaros hoy de una de las patologías más frecuentes en invierno, la otitis. La infección del oído medio es la primera causa de prescripción de antibióticos en pediatría, aunque no siempre son necesarios para resolver esta enfermedad.

Esperamos que después de la lectura del post despejemos las dudas más habituales y queden claros los conceptos más importantes sobre élla.

1. La causa principal de la otitis media aguda son las bacterias. VERDADERO

Como cualquier infección, ésta puede estar causada por virus o por bacterias, y la infección del oído no es una excepción. Sin embargo, la causa principal son las bacterias, en concreto el neumococo. La cronología de la otitis suele comenzar con una infección viral como un catarro en la que se acumula mucosidad en el oído medio (detrás del tímpano), lo que propicia que unos días después se produzca una sobreinfección por una bacteria.

2. Basta con que mi hijo tenga dolor de oído para diagnosticar una otitis. FALSO

El síntoma principal de una otitis es el dolor de oído, sin embargo, el diagnóstico se confirma al observar el tímpano abombado (por presentar mucosidad detrás de él) y rojo (por estar inflamado). Si el niño es mayor nos contará que le duele mientras que en niños pequeños se manifestará como irritabilidad y llanto.

3. Si el pediatra ve el tímpano rojo es porque mi hijo tiene una otitis. FALSO

Pese a que acabamos de decir que el tímpano suele ponerse rojo en las otitis es un signo que puede aparecer simplemente por el llanto en el momento de la exploración. Por ello de forma aislada no tiene mucho valor para diagnosticar una otitis.

4. Para tener una otitis hay que tener fiebre. FALSO

Como hemos dicho, la otitis se diagnostica por la presencia de dolor de oído y una exploración patológica. Por tanto la fiebre no es indispensable. Sin embargo es un síntoma que frecuentemente acompaña a la otitis, sobretodo en niños pequeños (por debajo de los dos años).

5. Si le toco la oreja a mi bebé y le duele es porque es una otitis. VERDADERO (A MEDIAS)

Lo que se conoce como signo del trago, apretar la parte delantera del conducto auditivo, puede ser un signo de otitis media aguda en niños pequeños en los que el conducto auditivo es cartilaginoso. En otras ocasiones este signo aparece en las otitis típicas del verano (otitis externas) en las que la infección se localiza en el conducto auditivo. Por ello, el signo del trago en una otitis media debe acompañarse de otra clínica como la irritabilidad y la visualización de un tímpano alterado. 

6. Si mi hijo tiene una otitis necesita una analítica para confirmarlo. FALSO

Las analíticas no son necesarias en las otitis porque la clínica y la exploración son suficientes para el diagnóstico. En casos muy concretos (niños muy pequeños por debajo de 3 meses o con complicaciones por una otitis) puede ser necesaria una analítica u otras pruebas como un scanner.

7. Si mi hijo tiene dolor de oído tengo que salir corriendo al hospital para que el pediatra lo vea antes de darle algun analgésico. FALSO

El dolor es un síntoma que siempre hay que tratar, ya sea por un dolor de oído o por otra causa. Pero además, un analgésico/antiinflamatorio como el ibuprofeno es la primera linea de tratamiento de las otitis. Por tanto, lo indicado es iniciar el tratamiento en casa para el dolor antes de acudir al médico.

8. Las otitis siempre se tratan con antibióticos. FALSO

Como hemos dicho la causa principal de las otitis son las bacterias, pero hasta el 80% de los casos se resuelven sin antibiótico de forma espontánea con un antiinflamatorio. La administración de antibióticos se reserva a niños pequeños (menores de dos años) o con otitis graves (fiebre alta, superación el oído, afectación de los dos oídos…).

9. Si el pediatra no me manda unas gotas para la otitis es que se equivoca. FALSO

El tratamiento de las otitis media aguda se realiza por vía oral con un antinflamatorio o con amoxiciliana a altas dosis (y en ocasiones con amoxicilina – ácido clavulánico) en el caso en el que se necesite antibiótico. Las gotas óticas puede emplearse en caso de otitis media aguda supurada junto al antibiótico vía oral pero nunca de forma aislada. Otros casos diferentes son las otitis externas (típicas del verano y las piscinas) en las que la causa es diferente y al estar la infección en el conducto del oído y no detrás del tímpano sí que se emplean tratamientos tópicos.


La información de este post ha sido extraída del “Documento de consenso sobre etiología, diagnóstico y tratamiento de la otitis media aguda” de la Asociación Española de Pediatría que puedes consultar en este Link.

El aseo en el recién nacido

Tras el alta hospitalaria después del nacimiento de un bebé, es muy habitual en nuestras consultas las preguntas de los padres tales como: ¿Cuándo puedo bañar a mi bebé?, ¿qué cremas necesita para el cuidado de su piel?, ¿cuándo puedo cortarle las uñas? o incluso sobre el uso de colonias y otros productos de perfumería. En el fondo, los cuidados de un bebé no varían de los que se hacían en el hospital, simplemente cambia la ausencia de supervisión directa del personal sanitario.

En el post de hoy intentamos resolveros todas las dudas sobre el aseo de vuestros más pequeños.

El momento del baño del recién nacido

No existe consenso sobre cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno decidir hacerlo de forma diaria que cada dos días o incluso más. En España clásicamente se ha recomendado el baño a diario mientras que en otro países del norte de Europa (con climas más fríos) las recomendaciones son hacerlo cada cuatro o incluso seis días. Seguramente estos compartimientos y actitudes sobre el aseo responden a cuestiones culturales que poco tienen que ver con lo que realmente necesita un bebé. En un estudio publicado se observó que no había diferencias en problemas de la piel entre los niños que eran bañados a diario respecto a aquellos que lo hacían cada 6 días.

Por tanto, sois vosotros los que tenéis que decidir cada cuanto bañáis al recién nacido. Si el momento del baño supone un estrés tanto para el bebé como para los papás podéis evitar hacerlo a diario tranquilamente. Por el contrario, si es un momento agradable lo normal es hacerlo de forma diaria.

Lo que sí está claro es que la piel del recién nacido es más delicada. Por ello deben utilizarse jabones que suaves con pH neutro y sin detergentes. Los niños con piel atópica (problema que no suele aparecer antes de los 3 meses de edad) requerirán unos cuidados y productos específicos de la piel que tú pediatra podrá recomendarte.

Otra error frecuente es el no sumergir la tripa de los recién nacido para evitar que el cordón umbilical se moje. El problema no está en que el cordón se moje (de hecho es necesario para una buena limpieza del mismo como te comentamos en este otro post) sino que luego lo sequemos bien para que no se reblandezca.

Por último, antes de bañar al bebé debes comprobar la temperatura del agua (ideal entre 35 grados centígrados). No es imprescindible tener un termómetro para afinar tanto la temperatura simplemente comprobar el estado templado de la misma con la mano y ¡a disfrutar del baño!

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El cuidado de las uñas

Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas, a veces tanto que provocan pequeños arañazos en la cara. Esto lleva a los padres a una pregunta muy lógica: ¿desde cuándo pueden cortarle las uñas a mi hijo?.

No existe contraindicación formal en usar una tijera de punta roma para recortarlas. El problema surge en que la punta de las uñas de los recién nacidos suele estar pegada la piel del dedo, lo que provoca que en muchas ocasiones al utilizar la tijera se provoque una pequeña herida, la cuál puede infectarse. Una posibilidad alternativa a la tijera es usar una lima, pero suele ser muy difícil su uso ya que las uñas de un recién nacido son muy blandas (de hecho se desprende a veces con el roce).

Por tanto, lo mejor es aplicar el sentido común. Si tu hijo tiene las uñas échale un poco de paciencia y retrasa así hasta las tres o cuatro semanas de vida el empleo de la tijera (y recuerda, siempre cortarlas rectas).

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Cremas y cuidado de la piel

Durante todo el embarazo la piel de un recién nacido está en contacto directo con un ambiente húmedo (el líquido amniótico). Tras el parto, toda esa humedad desaparece para pasar a estar en contacto con un ambiente seco como es el aire.

Bajo estas circunstancias la piel del recién nacido tiende a secarse de forma natural, incluso se cuartea. Pasada la primera semana de vida, la piel del bebé suele haberse adaptado a la nueva situación pasando a ser una piel tersa y suave.

Por ello el uso de cremas en las primeros días de vida no es estrictamente necesario, ya que es normal que la piel esté seca. En el caso de que creas que esa sequedad es excesiva y hayas decidido emplear alguna crema, debes elegir una especial para bebés con el menor numero de irritantes posibles (parabenos, perfumes…).

Tampoco es necesario una crema especial para el área del pañal. En general, el cambio frecuente para evitar que la orina o las heces estén mucho tiempo en contacto con la piel es suficiente. En caso de que el área genital se ponga roja o irritada puede ser necesario el empleo de una pasta al agua (crema especial a base de vaselina y polvos de talco que aísla la piel de nuevas agresiones). En caso de que no mejore extremando las medidas de higiene debes consultar con tu pediatra.

Uso de colonia

El olfato es uno de los sentidos más desarrollados en el recién nacido junto al tacto, de hecho el bebé aprende el olor de su madre ya desde el útero. Es por ello que el empleo de colonias, aunque no esta prohibido ni desaconsejado, puede alterar el vínculo al perder el reconocimiento que realiza el bebé con su madre a través del olfato. De la misma manera, la madre no debería emplear el uso de perfumes de fuerte olor que interfieran en el reconocimiento madre-hijo.

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