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Diez objetos que los pediatras no usamos con nuestros hijos

Bebé

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Una de las cosas que más me molesta como pediatra es ver cómo muchos padres y muchas madres se rinden al marketing para bebés y acaban comprando cosas que no son necesarias para criar a un hijo, sobre todo desde el punto de vista de la salud. Es frecuente escuchar en la consulta frases como ‘Ya tenemos tal cosa…’ o ‘Nuestra prima Maricarmen nos ha regalado esta otra y nos ha dicho que es imprescindible ahora que ya somos papás’. Sin, embargo, la mayoría de estos objetos no tendrán un impacto que mejore la salud de sus hijos, por lo que al final se traducen en perdida de dinero y en la falsa sensación de que hay que tener algo para que todo vaya bien.

En este sentido, los pediatras huimos de ciertos productos que no son necesarios y no los tenemos en nuestro catálogo de cosas que usamos durante la infancia de nuestros hijos. En este post me propongo explicaros cuáles son esos cacharros para que lo tengáis en cuenta cuando veáis algún anuncio de no sé qué producto o para cuando os recomienden en el parque el no va más para los más pequeños de la casa.

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La nueva normalidad y los bebés pandemials

bebe

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Después de un 2020 que a todos nos impactó, entristeció y nos puso sobre las cuerdas, empezamos el 2021 llenos de ilusión y esperanza porque por fin empezaba la campaña de vacunación contra la COVID 19. Hemos visto imágenes de los primeros vacunados y conforme avanzaba la campaña hacia los más jóvenes caían las hospitalizaciones y los contagios, y con ello los fallecidos. Por fin podemos decir que realmente queda menos para el final e incluso el gobierno de nuestro país ya ha puesto fecha al fin de la obligatoriedad de usar mascarillas al aire libre (seguramente el 26 de junio), lo cual supone un gran avance. Este virus no se ha marchado del todo, pero lo que sí que parece claro es que no volveremos a como nos encontrábamos en marzo de 2020, ni a la situación de la segunda y tercera ola, momentos en los que todavía no se había iniciado la vacunación.

Gracias a la gran labor divulgativa realizada a través de los medios de comunicación y de muchos perfiles en redes sociales a todos se nos grabó a fuego que había que proteger a los más vulnerables de la infección por este nuevo coronavirus, sobre todo a nuestros mayores, a las personas con enfermedades crónicas que cursan con inmunodepresión y a los pequeños de la casa, en especial a los menores de doce meses, ya que ellos eran los más susceptibles de sufrir los estragos de esta enfermedad.

Y llegados a este punto en el que la vacunación avanza, pero todavía queda para que llegue el momento de los niños (ya están en marcha estudios para conocer la efectividad y la seguridad de la vacuna en niños mayores de 6 meses de edad), aparecen gran cantidad de preguntas: ¿pueden coger a mi bebé las personas vacunadas?, ¿tiene sentido que siga dejando en casa a mi hijo sin ir a la escuela infantil?, ¿realmente la infección por COVID en niños no es grave?… Con el ánimo de poder aclarar unas cuantas dudas respecto a este tema nos hemos animado a escribir este sencillo post que esperamos que os resulte de utilidad. Lee el resto de la entrada »

Atención Temprana: dando una posibilidad al desarrollo neurológico

Bebé mano

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El 16 de junio se celebra el Día de la Atención Temprana, un tipo de terapia muy concreta que va dirigida de forma individualizada a los niños con trastornos del nuerodesarrollo y que tiene por objetivo dar respuesta a las necesidades especiales que presentan estos niños. Días como el de hoy nos permiten visibilizar estos tratamientos que resultan fundamentales para muchos niños y sus familias.

El desarrollo neurológico es un proceso que se inicia desde mucho antes del nacimiento y que poco a poco y de forma progresiva dota al ser humano de las diferentes estructuras neurológicas y habilidades, tanto motoras como psicológicas y sociales, que le permiten desenvolverse con normalidad durante su vida. En muchas ocasiones podemos prever qué niños sufrirán un trastorno en el desarrollo, como por ejemplo los niños con antecedentes de prematuridad o con síndromes neurológicos, y en otras será la observación de los hitos del desarrollo en las consultas programadas del niño sano lo que nos pongan sobre la pista de que algo no va bien. En todos estos casos, la atención temprana resulta fundamental para potenciar sus capacidades de desarrollo, lo que posibilitará una mayor integración en el mundo en el que vivimos.

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Ocho consejos para bebés que nacen en verano

madre niño

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El verano es una de las épocas más bonitas para un niño: piscina, helados, horarios más flexibles, viajes a lugares lejanos… Durante esta época, debido al calor, los padres adaptamos los horarios de nuestros hijos para que no sufran mucho y pasen estos meses lo mejor posible a pesar de que hay días en los que parece que en las calles hubiera fuego.

Pero, ¿y los bebés y los recién nacidos? Todos sabemos que durante los primeros meses de vida de un niño hay que tener en cuenta una serie de cosas, ya que tienen una serie de necesidades especiales debido a que estos niños no son adultos en chiquitito, y durante el verano la cosa cambia un poco respecto a los otros meses del año.

Así que aquí os dejamos nuestros consejos, con especial cariño para los padres primerizos, para que paséis un verano sin sobresaltos disfrutando de vuestras pequeñas criaturas ¡Vamos a ello!

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Desarrollo neurológico infantil: mitos y leyendas

Bebe presión palmar

Fuente: GTRES

Aunque nos ha llevado nuestro tiempo decidirnos a escribirlo, aquí os traemos uno de los post más demandados por nuestros lectores. Nos habíamos resistido a escribir una entrada sobre neurodesarrollo infantil porque no nos gustan las típicas listas de hitos del desarrollo que un niño de tal o cuál edad debe cumplir en un momento determinado, ya que no se adaptan a la realidad de cada niño y podrían llevar a errores en la interpretación que hicieran unos padres concretos, con la consecuente preocupación excesiva, y seguramente innecesaria, en la mayoría de los casos.

Así que para evitar hacer listas, se nos ha ocurrido escribir esta entrada desde un punto de vista diferente, pero sin perder nuestra seña de identidad: un mitos y leyendas sobre desarrollo psicomotor de los niños. Aquí encontraréis información muy útil sobre los aspectos más importantes del apasionante desarrollo neurológico infantil que, aunque ocurre a lo largo de toda la infancia,  fundamentalmente, y de forma crítica, lo hace durante los primeros dos años de vida.

Pero antes de meternos en faena, dos aclaraciones previas que creemos muy importantes:

  • En primer lugar, el neurodesarrollo que se produce en estos primeros años de vida se realiza de forma progresiva, global y longitudinal. Es decir, nada ocurre en un momento concreto, de un día para otro, sino que lo hace a lo largo del tiempo y hasta la edad adulta. Por ello, es muy importante vigilar el desarrollo neurológico hasta que se completa el crecimiento del niño. El fin será un adulto autónomo en el ámbito físico, pero también en el emocional.
  • Y en segundo lugar, y no menos importante, el desarrollo neurológico ocurre en áreas motoras, afectivas y cognitivas; es decir, un niño tiene que desarrollar por igual las capacidades motoras (gatear, correr, dibujar…), las cognitivas (hablar, comprender, aprender a leer, sumar…) y las emocionales (extrañar a sus seres queridos, reconocer sus figuras de apego, jugar con iguales, socializar…).

Y teniendo estas dos cosas en mente, veamos que hay de cierto y de falso en esas creencias populares tan arraigadas en la cultura popular.

1. Todos los bebés sonríen cumplido el mes de vida. FALSO

Aunque la realidad es que en torno a las 4 semanas de vida los bebés inician lo que los pediatras llamamos sonrisa social, es decir, sonríen como respuesta a la sonrisa de sus conocidos (por ejemplo, cuando su mamá se acerca y le sonríe), algunos lo harán antes y otros después, con un límite de normalidad para iniciar esta sonrisa de hasta los 2 meses de vida.

2. En las revisiones del pediatra con un simple vistazo se puede valorar cuál es el desarrollo neurológico del bebé. VERDADERO (y falso)

Muchas de las valoraciones que realizamos los pediatras en relación al desarrollo neurológico precisan solamente de una observación indirecta, tranquila y minuciosa de la actitud y comportamiento de los niños, sin que sea necesaria una exploración exhaustiva en cada visita. Además de esta mera observación, cuando algo nos llama la atención, será necesario tocar y explorar al bebé, por ejemplo, si necesitamos ver la fuerza o el tono de los músculos que tiene o valorar cómo son los reflejos primitivos.

3. Los niños nacidos prematuros tardan más en realizar los hitos del desarrollo. FALSO

Los bebés prematuros llegan a los hitos del desarrollo a la misma edad que los bebés que no son prematuros si tenemos en cuenta su edad gestacional corregida. Es decir, realizarán esos hitos cuando les toca, lo que implica más tiempo desde que nacieron, pero porque nacieron antes de tiempo. Esto quiere decir que, por ejemplo, un niño prematuro de 32 semanas (unos 7 meses de embarazo), a los 2 meses de vida desde el nacimiento, en realidad es como si acabara de nacer para un bebé a término, por lo que cabe esperar que con estos dos meses realice los hitos del desarrollo de un recién nacido no prematuro y no los de un bebé de 2 meses de edad.

4. Si mi bebé no sostiene bien la cabeza con 3 meses debo consultar con el pediatra. VERDADERO

Se considera que todos los niños a esta edad deben tener un buen sostén cefálico, es decir, que cuando están erguidos no precisan de ayuda para mantener la cabeza en línea con el eje del cuerpo. El hecho de que no esté presente a esta edad nos puede indicar la existencia de algún problema, como la hipotonía, y requieren valoración especializada e inicio de tratamiento precoz.

5. Es normal que el bebé mantenga las manos cerradas en los primeros 3 meses de vida y reaccione cerrando el puño cuando algo se le acerca a la mano. VERDADERO

Esto se conoce como reflejo de presión palmar y está presente en todos los niños al nacimiento, pero debe desaparecer durante los primeros meses de vida, en general en torno a los 3 meses.  Su persistencia se considera un signo de alarma que puede indicar hipertonía, muy característico de los niños con Parálisis Cerebral Infantil (PCI). Además, hacia los 5-6 meses deben ser capaces de coger cosas de forma voluntaria, es decir, agarrar objetos que tienen a su alcance, como por ejemplo un mordedor que se les ofrece.

6. Todos los bebés balbucean a los 6 meses. FALSO

El inicio del balbuceo no imitativo con sonidos de vocales suele producirse hacia los 3-4 meses de edad. Un poco más tarde, a partir de los 6-7 meses inician el balbuceo imitativo (repiten lo que dice su papá o su mamá, como por ejemplo pa-pa-pa o ma-ma-ma-ma). La ausencia de este parloteo imitativo a los 12 meses de edad se considera un signo de alarma en el desarrollo de la comunicación y el lenguaje.

7. La mayor parte de los bebés consiguen mantenerse sentados de forma estable a la edad de 7 meses. VERDADERO

La sedestación pasiva, es decir, que un bebé se mantengan estable al colocarlo sentado suele estar presente hacia los 6-7 meses. Este hito del desarrollo resulta muy útil, por ejemplo, para que empiecen a alimentarse con trozos por ellos mismos. Algunos niños podrían tardar algo más en mantenerse sentados, considerando como signo de alerta que no lo hagan a la edad de 9 meses. La sedestación activa, cuando el bebé consigue ponerse sentado por sí mismo, ocurre más adelante, hacia los 9-10 meses, generalmente desde una postura de boca abajo a sentado.

8. Si mi pediatra dice que todo es normal sin valorar bien a mi bebé, pero yo veo que algo no va bien debo esperar. FALSO

Cuando un padre manifiesta que le preocupa algún aspecto del desarrollo neurológico de su bebé es importante que el pediatra realice una exploración minuciosa y que los padres confíen en las conclusiones de esa valoración. Sin embargo, ante la ausencia de esa valoración minuciosa y, sobre todo, si ésta no se ha realizado, nunca está de más buscar un profesional que pueda valorar a vuestro hijo (otro pediatra, un neuropediatra, un fisioterapeuta infantil o un logopeda infantil según sea el motivo de consulta que nos preocupe).

9. Puedo saber si mi hijo va a ser diestro o zurdo antes de los 2 años de edad. FALSO

Hasta los 2 años de edad el cerebro no empieza a tener una preferencia en el uso de una mano u otra. A partir de aquí se puede empezar a intuir qué mano utiliza un niño con más destreza, pero no será hasta los 5 años cuando realmente se defina sin son diestros o zurdos. Si desde los primeros meses de vida observáis que vuestro bebé usa preferentemente una de las manos debéis consultar sin demora con el pediatra.

10. Todos los bebés gatean antes de empezar a caminar. FALSO

Aunque la realidad es que la mayoría de los niños gatean -o realizan algún equivalente, como el arrastre- hasta el 18% de los niños son capaces de saltarse la etapa de gateo y pasar directamente a la bipedestación y marcha liberada, es decir, ponerse de pie y echar a andar. Esta bipedestación normalmente aparece hacia los 12 meses de edad.

11. Es normal que el bebé llore cuando se queda con personas que no conoce a partir de cierta edad. VERDADERO

Esto se conoce como ansiedad de separación y se produce porque el bebé reconoce cuál es su figura de apego y se muestra en desacuerdo con el hecho de separarse de ella. Si a partir de los 9-12 meses no aparece este tipo de respuesta cuando la figura de apego desaparece, por ejemplo, cuando un niño de esta edad muestra indiferencia cuando su madre o su padre le dejan a cargo con una persona ajena al entorno familiar o con un cuidador con el que el bebé todavía no está familiarizado, se considera un signo de alarma en el desarrollo de la esfera social y afectiva. En estos niños es importante valorar otros aspectos en esta esfera del desarrollo como son el interés en el entorno y en las personas que rodean al niño, la fijación de la mirada con el adulto cuando le habla, la respuesta a su nombre o la ausencia de juego simbólico a los 3 años de edad. Todos estos son signos que si aparecen podrían sugerir la existencia de un Trastorno del Espectro Autista (TEA).

12. Cuando existe alguna alteración en el desarrollo psicomotor infantil, lo más importante para mejorar el pronóstico es realizar atención temprana, sea cual sea la esfera del desarrollo afectada. VERDADERO

Y este es el mensaje con el que de verdad queremos que os quedéis tras leer este post. La mayoría de los niños con factores de riesgo de presentar un retraso psicomotor, es decir, aquellos niños en los que por sus condiciones es esperable que presenten cierto grado de retraso psicomotor, por ejemplo, los recién nacidos prematuros, los que presentan lesiones cerebrales, los niños con diagnóstico de enfermedades genéticas o metabólicas, suelen iniciar apoyo y seguimiento muy estrecho desde el diagnóstico de su enfermedad, incluso desde el mismo nacimiento. Se sabe que el pronóstico neurológico de estos niños mejora cuanto más precoz sea el tratamiento rehabilitador con estimulación, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, y que lo realizan de forma exquisita en los Centros de Atención Temprana.

El problema aparece cuando, a pesar de no tener un diagnóstico previo, un niño cualquiera comienza a presentar signos de alerta, como los que os acabamos de contar en este post. Esos signos de alarma deben poner en alerta a los pediatras, pero también a los padres, ya que es muy importante detectarlos de forma precoz para empezar a estudiar el origen de esa alteración, pero también a intervenir con tratamiento en Atención Temprana, con el objetivo principal de minimizar las secuelas y conseguir el mejor pronóstico neurológico posible para la vida futura de estos niños, incluso aunque todavía no se haya puesto nombre a lo que le pasa al niño.


En definitiva, en estas líneas hemos intentado resumir cuáles son los puntos del desarrollo neurológico de los bebés que a nuestro parecer son útiles que los padres conozcan, aunque somos conscientes de que nos dejamos muchas cosas en el tintero. Sinceramente, creemos que es mejor que los padres conozcáis cuales son los signos de alerta que deben hacer saltar las alarmas, más que que tengáis pegada en la nevera una lista con cosas que vuestro hijo debe hacer a tal edad y que, muy probablemente, no cumplan con los tiempos establecidos.

Si os ha interesado el tema del neurodesarollo infantil, os recomendamos otras dos entradas que tenemos escritas y que abordan el desarrollo del lenguaje y de la marcha en los niños, que completan muy bien mucha de la información respecto a este apasionante mundo del neurodesarrollo.

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si te ha gustado lo que has leído, hemos publicado un libro con explicaciones sencillas y amenas sobre las cuestiones de salud más importantes de la infancia. Podéis adquirirlo en puntos de venta habituales o a través de los siguientes enlaces:

Y ya por último, os animaos a ver este directo de Instagram en el que participó Elena junto a Belén, fisioterapeuta de Little by Little (seguro que ya la conocéis por su perfil @littlebylittlefisioterapia) en el que abordaron el tema del desarrollo psicomotor.

 

¿Es seguro que los niños coman espinacas y acelgas?

Hace unos días la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) publicaba una actualización sobre las recomendaciones de consumo de verduras y hortalizas de hoja en niños y bebés. Y como no podía ser de otra forma, a muchos padres y madres les entró el agobio sobre si las comidas que están ofreciendo a sus hijos son adecuadas o si lo habían estado haciendo bien en los últimos meses.

Lo cierto es que los pediatras recomendamos desde hace muchos años que este tipo de verduras no se introduzcan en la alimentación de los niños hasta por lo menos el año de vida, para evitar una exposición excesiva a nitratos que podría conducir a una enfermedad rara que se llama metahemoglobinemia.

A lo largo de este post os explicamos todo lo que tenéis que saber sobre este tema para que podáis ofrecer a vuestros hijos una alimentación sana y variada sin temores ni dudas.

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¿Por qué es importante que los ojos salgan rojos en las fotos con flash?

Seguro que os habéis fijado que cuando a una persona se le hace una foto con flash los ojos suelen salir rojos. Lejos de ser algo patológico, esta imagen a la que los pediatras llamamos “reflejo rojo” nos da mucha información y hasta nos tranquiliza. De hecho, es una exploración que se hace de rutina en las revisiones de los bebés, aunque en este casos usamos un aparto médico que se llama oftalmoscopio.

En este post os explicamos por qué se produce este reflejo y qué sospechamos cuando el rojo está ausente.

El globo ocular como sistema de cámara oscura

Para que un objeto sea visible al ojo humano debe reflejar la luz. Es decir, los rayos del sol o de una luz artificial golpean en la superficie de un objeto y la luz que no es absorbida se refleja. Esto nos permite ver que hay algo delante de nosotros, pero también saber de qué color es dependiendo de la luz que haya absorbido el objeto y cuál refleja.

Con un ejemplo se entiende mejor. Imaginaos una pelota de color rojo encima de una mesa. A esa pelota le llegan rayos de luz y parte de esta rebota en su superficie al no ser absorbida. Esa luz robotada que viene desde la pelota es la que llega a nuestros ojos y nos permite decir que lo que esta delante de nosotros es una pelota roja y no otro objeto.

Esto es aplicable a la práctica totalidad de los objetos que podemos ver en nuestro día a día, sin embargo, si os fijáis en la pupila de cualquier persona esta suele ser de color negro. La pupila está justo en el centro del globo ocular y es como una puertecita por donde entra la luz; como es una abertura pequeña, la luz que rebota en la retina no vuelve a salir hacia fuera y por eso al mirar a una persona a los ojos pensamos que la pupila es de color negro. Por si os lo estáis preguntando, la retina es lo que tapiza el globo ocular por dentro y desde donde nuestro ojo manda la información al cerebro sobre lo que estamos viendo.

¿Y por qué la pupila se ve roja cuando hacemos una foto con flash?

En condiciones normales la pupila se ve siempre negra porque la luz que le llega a la retina no vuelve a salir del ojo.

Sin embargo, cuando concurren una serie de circunstancias parte de la luz que rebota en la retina es capaz de salir del ojo y nos devuelve un color entre rojizo-anaranjado. La retina en sí misma es incolora y transparente, pero las células que hay debajo de ella son de color rojizo, al igual que los vasos sanguíneos que llevan la sangre. Pues bien, en condiciones de poca luz, como cuando hacemos una foto con flash, la pupila suele estar dilatada para que al globo ocular entre la mayor cantidad de luz posible; al estar dilatada permite que parte de la luz que rebota en la retina salga hacia fuera.

Muchos estaréis pensando que a pesar de esta clase de óptica maravillosa que os estamos dando, cuando miramos a alguien a los ojos y hay poca luz, la pupila se sigue viendo negra, y tenéis razón. Sin embargo, cuando hacemos una foto con flash estamos jugando con las condiciones de luz y oscuridad. Por un lado, como está oscuro, la pupila de la persona estará dilatada (si no, ¿por qué íbamos a hacer una foto con flash?), lo que permite que la luz que rebota en la retina al recibir el flash salga hacia fuera; y por otro, la óptica de la cámara está alineada con el flash, lo que le permite recibir esa luz rebotada en la retina. Como lo que hay debajo de la retina es de color rojizo, cuando revisamos la foto que hemos hecho, en vez de ver la pupila negra lo que nos encontramos es que la pupila está roja.

Algunas cámaras de fotos utilizan un sistema muy sencillo para hacer que los ojos rojos desaparezcan. Es tan simple como que antes de que se haga la foto, el flash emita unos primeros destellos que hacen que la pupila se cierre y así, cuando se haga la foto con el flash de verdad, esté cerrada y no deje salir la luz. Esto también se pude conseguir si la cámara hace la foto desde un punto diferente a donde se emite el flash, como las cámaras de los fotógrafos profesionales.

¿Y qué pasa cuando no vemos el reflejo rojo?

Aunque no os lo parezca, todo esto de pupilas que se dilatan y contraen, luces que rebotan y cámaras con flash tiene una aplicación médica muy importante, ya que a los pediatras nos permite obtener mucha información sobre si el globo ocular de los niños más pequeños es trasparente. Como os decíamos, en consulta no usamos una cámara de fotos para ver el reflejo rojo, sino que usamos un oftalmoscopio, un aparato especial muy similar al que usamos para ver los oídos y que emite luz.

El objeto de la derecha es el famosos otoscopio para los oídos y el de la derecha el oftalmoscopio. Fuente: Wikipedia.

Cuando los médicos no vemos el reflejo rojo en una foto que nos enseña alguien o al explorarlo con un oftalmoscopio, una de las posibilidades es que esa ausencia de reflejo se produzca porque algún elemento del globo ocular no deja pasar bien la luz hasta la retina cuando debería hacerlo, porque en condiciones normales el interior del ojo es transparente. Si un adulto comenzara a perder visión porque algún elemento del globo ocular no deja pasar la luz, lo más normal es que lo notara y se citara con su médico, pero el problema que tenemos los pediatras con los niños más pequeños, sobre todo por debajo de los tres años, es que no nos van a decir si ven bien o mal.

Por ello, el reflejo rojo es una exploración rutinaria en todas las visitas del niño sano por debajo de los dos o tres años. Con ello buscamos ver este reflejo y así descartar algunas enfermedades. Es verdad que este reflejo no nos permite decir si el niño ve o no ve, ya que esto depende de los nervios ópticos y el cerebro, además del propio ojo. Pero al menos, cuando vemos un reflejo rojo bilateral simétrico, es decir, igual en los dos ojos, podemos afirmar que la luz llega a la retina y no hay nada por delante de ella que lo impida.

Enfermedades que alteran el reflejo rojo

Como os decíamos, algunas enfermedades impiden que se produzca el reflejo rojo al iluminar el ojo con un oftalmoscopio. No merecería la pena mencionarlas todas, sin embargo hay dos que puede que sí que conozcais.

La primera de ellas son las cataratas. Seguro que os suenan de los viejecitos, pero en los niños también se pueden producir. A diferencia de los adultos, las cataratas infantiles suelen producirse por enfermedades genéticas y metabólicas y a veces la ausencia de reflejo rojo, tanto de uno como de los dos ojos, es la primera manifestación de la enfermedad. Al detectarlas al explorar el reflejo rojo conseguimos dos cosas, por un lado iniciar la búsqueda de la enfermedad que las produce , pero también solucionarlas para que el niño pueda ver y desarrolle la visión con normalidad. Quedaos tranquilos porque son raras y se producen en 1 de cada 10.000 niños.

Imagen de niño con catarata congénita, en este caso provocada por una rubeola congénita. Se puede observar a simple vista que las pupilas en vez de ser negras están blancas. Al iluminarlas con el oftalmoscopio o al hacer una foto con flash el reflejo rojo no aparecería. Fuente: Public Health Imagen Library.

Y la segunda enfermedad es el retinoblastoma, el cáncer más frecuente de los ojos y que afecta fundamentalmente a niños. Aun así es un tumor poco frecuente (4 casos por cada millón de niños al año), pero como sucede con las cataratas, el primer signo que solemos encontrar es la ausencia de reflejo rojo. En este caso el diagnóstico precoz es importante ya que dependiendo de lo extendido que esté el tumor tanto el tratamiento como el pronóstico cambia.

Imagen de niño con retinoblastoma. Se puede observar que el reflejo rojo está presente en el ojo derecho (ojo sano), pero en el izquierdo aparece una coloración blanquecina (ojo patológico). Fuente: Wikipedia.

Por tanto, y quizá esto es lo más importante que os debéis guardar en la memoria de este post, si en alguna ocasión veis una foto con flash de un niño en la que aparece el reflejo rojo SOLO en un ojo, debéis decírselo a sus padres para que se citen con el pediatra.

El mito de las fotos con flash y los bebés

Para terminar este post en el que hemos hablado de fotos, flashes, ojos y niños, no queríamos dejar pasar la oportunidad de tumbar el famosos mito que dice que los bebés se pueden quedar ciegos si les hacemos una foto con flash. Estamos seguros que lo habréis oído en más de una ocasión.

Pues sintiéndolo mucho, esto no es verdad, de hecho es una mentira y de las gordas. La luz que emite un flash no es lo suficientemente potente como para que un niño pequeño se quede ciego ni para que le afecte la visión al hacerse mayor. De hecho, los aparatos que usan los oftalmólogos para explorar a los niños emiten más luz que la que emite el flash de una cámara de fotos, por lo que os podéis quedar tranquilos si la tía Maruja saca la cámara de los años 90 y le hace una foto sin que os deis cuenta a vuestro bebé. Puede que le sea molesto, tanto el flash como la pariente en cuestión, pero dañino para la salud del niño no lo es; por el contrario, nos podría dar una información muy valiosa a los médicos en el caso de que solo se viera el reflejo rojo en uno de los ojos.


En conclusión, más allá de lo estético de las fotos en las que la gente aparece con los ojos rojos, este reflejo tiene un valor muy importante para los pediatras ya que nos indica que el ojo del niño es transparente. En el caso de que no aparezca, tanto en una foto como al explorarlo con un oftalmoscopio, se debe derivar al paciente al oftalmólogo para que busque la causa que lo provoca.

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¿Cuándo debería empezar a dar la cena a mi bebé?

Como todos sabréis, hasta los 6 meses de edad los niños son capaces de crecer y desarrollarse de forma adecuada con la leche como único alimento. Una vez alcanzada esa edad se hace necesario que el niño se alimente de otras cosas para cubrir junto a la leche todos los requerimientos nutricionales que necesitan. Este periodo se conoce como alimentación complementaria y se extiende hasta los 12 meses. Durante ese tiempo la leche sigue teniendo un papel principal en la alimentación de los niños (ya sea de pecho o de biberón), pero de manera progresiva va perdiendo protagonismo hasta convertirse en un alimento más dentro de lo que debería ser una alimentación variada.

A nadie se le debería escapar que aunque la leche sigue siendo muy importante entre los 6 y 12 meses, de la noche a la mañana no es posible que un niño pase de comer “casi todo leche” a comer “muchas cosas aparte de leche”. Y en ese camino hacia alimentarse como un niño mayor surgen las papillas y los purés o los trozos, si es que habéis optado por el Baby Led Weaning, que en general el niño se zampa a la hora de la comida y de la merienda acompañados muchas veces de un poco de teta de mamá o un biberón calentito.

Pero, ¿y las cenas? ¿Cuándo deben los niños empezar a tomar una cena como parte de su alimentación? Esta es una pregunta que nos habéis hecho muchas veces y que os vamos a intentar contestar en este post.

El convencionalismo de los horarios de las comidas

¿Nunca os habéis preguntado por qué las verduras se dan a la hora de la comida y la fruta en la merienda? La verdad es que basta con preguntar a cuatro o cinco familias con hijos pequeños y lo más probable es que todas coincidan en ese horario.

Cuando comienzas con la alimentación complementaria, lo más habitual es empezar por la verdura o por la fruta a la hora de la comida o la merienda. Durante los primeros meses es normal que el niño coma poco y por eso se complete esa toma con leche. Pero a medida que pasa el tiempo esas verduras o esas frutas acaban sustituyendo totalmente una de las tomas de leche que hacía el bebé.

Cuando la madre opta por mantener la lactancia materna más allá de los 6 meses, ese horario resulta muy práctico ya que suele coincidir con las horas en las que la mamá no está en casa si es que se ha incorporado a trabajar y de esta forma al bebé se le puede seguir alimentando sin tener que darle un biberón. Por extensión, las que han optado por dar leche artificial a sus hijos suelen seguir también este horario. Y mira tu por donde, es el horario que también siguen en las escuelas infantiles para dar de comer y merendar a los niños.

Este horario de comidas no deja de ser un convencionalismo social que se extiende durante toda la vida ya que a esas horas los niños con algo más de edad suelen hacer la comida y la merienda, al igual que hacemos los adultos. Al fin y al cabo, cuando a un bebé se le dan las verduras para comer y la fruta para merendar no estamos haciendo otra cosa que imitar lo que sucederá a lo largo de su infancia y seguramente de toda su vida, es decir, establecer un horario más o menos fijo en el que hacemos tal o cual comida.

Y aunque no lo parezca, este es un hecho muy importante que ocurre durante el periodo de alimentación complementaria que, no lo olvidemos, consiste en pasar de alimentarse como un bebé a como un niño mayor.

El ejemplo de la enfermera que trabaja de noche

Hace unos años nos preguntó una amiga enfermera que si no podía darle a su bebé de 6 meses las verduras a la hora de la cena y la fruta en el desayuno. Ella quería seguir manteniendo el pecho y como trabajaba haciendo noches se había planteado darle la teta al niño mientras ella estuviera en casa (casi todo la mañana y buen parte de la tarde) y que su pareja le diera los purés y las papillas cuando se tenía que ir a trabajar.

Este ejemplo real ilustra muy bien que no es necesario seguir a rajatabla el convencionalismo que la gran mayoría hemos utilizado en los horarios de las comidas de nuestros hijos y que existen muchas posibilidades (tantas como familias, cada una con sus necesidades). Al final, lo importante es lo que coma el niño a lo largo de todo el día y no tanto si las verduras de las damos a la 1 pm o las 8pm.

Con el paso del tiempo nuestra amiga fue dejando el pecho y como el desayuno y la cena ya los tenía cubiertos, empezó a darle algo de puré en la comida y algo más de fruta en la tarde. Al llegar a los 12 meses la criatura se tomaba un poco de leche por la mañana y por la noche, una pieza de fruta a media mañana, un puré de verduras con proteína a la hora de la comida y fruta variada con algo de pan para merendar. A medida que fue creciendo comenzó a mostrar interés por lo que comían sus padres, así que en la cena le daban algo de lo que hubieran preparado para ellos ese día, por ejemplo una tortilla con brócoli, arroz con verduras, pasta con calabacín o ensalada de tomate y atún.

Como veis, este niño llegó a los doce meses con el mismo horario de comidas convencionales que nos hemos autoimpuesto como sociedad, aunque por un camino distinto. Al final, no es tan importante empezar por la merienda o la comida; lo que realmente importa es que llegados a los 12 meses los niños coman lo más parecido posible a los adultos, dentro de una alimentación sana y variada, tanto en alimentos como en horarios.

Vale, ¿pero entonces cuándo le empiezo a dar cenas a mi hijo?

Espero que con este ejemplo os hayáis dado cuenta de que no hay una edad concreta a la que se deban empezar las cenas. De hecho, ningún manual de nutrición pediátrica establece si deben darse primero las comidas, las meriendas o las cenas o a que edad se debe empezar con cada una ellas.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no tenemos el horario de trabajo de nuestra amiga enfermera, por lo que al final lo más práctico es empezar con las verduras en la hora de la comida y las frutas en la hora de la merienda. Debido a que la introducción de los diferentes alimentos debe ser progresiva para detectar alguna alergia (recordad que hay que separar cada alimento nuevo 2-3 días del anterior), al final tardas varias semanas en que un bebé de 6 meses tome un puré con al menos 4-5 verduras diferentes o una papilla con fruta variada. Si a esto le sumas que al puré de verduras hay que añadirle la parte proteica (pollo, ternera, pescado, huevo, legumbres…), no es raro que hasta los 8 o 9 meses el niño no haya establecido una rutina de comida y merienda estable en la que toma una buena cantidad de alimentos diferentes a la leche.

A partir de esa edad, más o menos a los 9 meses, los niños empiezan a mostrar mucho interés en las cosas que comemos los adultos y muchas veces se relamen al ver nuestros platos comparados con su tazón de puré. En mi opinión, este es un buen momento para que los niños empiecen con la cena. No hace falta que les calcéis un tazón de puré como el de la comida de buenas a primeras, ya que después de la cena siguen haciendo una toma de leche, pero no está mal que a partir de esta edad les empecéis a ofrecer algo para completar la toma de leche antes de dormirse. Además, es con esta edad con la que se recomienda que los niños que han iniciado la alimentación complementaria con triturados empiecen con los sólidos, así que mira, qué mejor momento para que les demos de comer lo mismo que nos hemos preparado nosotros para cenar. En cuanto a qué alimentos les podéis dar, valdría cualquiera que ya sepamos que el niño tolera.

Con el paso del tiempo vuestro hijo irá comiendo cada vez más cantidad de comida a la hora de la cena y desplazará a la leche como alimento principal a esta hora del día, porque recordad que hacia los 12 meses ya deberían comer como un niño mayor (tanto en horarios como en variedad de alimentos).

Si os trae por la calle de la amargura tener que preparar una comida sana y variada para vuestros hijos en el horario de la comida y estáis dándole vueltas a qué podéis preparar en la cena para no ser repetitivos, recordad que el Plato de Harvard es una herramienta muy útil para tener ideas en cuanto a una alimentación sana y variada.


En resumen, los horarios a los que hacen las comidas los niños imitan al convencionalismo de los horarios de los adultos. Sin embargo, no hay una pauta que establezca cuando un niño debe empezar con la comida, la merienda o la cena. Parece razonable empezar por las verduras a mediodía y las frutas en la tarde al comenzar con la alimentación complementaria y dejar para un poco más adelante las cenas. Un buen momento para ello es hacia los 9 meses.

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Doce cosas que (quizá) no sabías de los recién nacidos

Los recién nacidos no vienen al mundo con un manual de instrucciones. Ni siquiera con un esquema explicando como “funcionan”. En pediatría solemos decir que los niños no son adultos en pequeñito y esta máxima se hace más evidente en los neonatos (niños menores de un mes) debido a las grandes diferencias en su cuerpo y en la forma que tienen de comportarse.

Estas diferencias provocan dudas en los p/madres hasta el punto de hacerles pensar que sus hijos no están sanos. A lo largo de este post descubrirás un montón de cosas sobre los recién nacidos que te permitirán iniciar la p/maternidad desde el conocimiento y la seguridad.

  1. La respiración de los recién nacidos es diferente a la de los niños mayores. A veces tienen un patrón que les hace respirar muy deprisa durante unos segundos para luego realizar una pausa de menos de 10 segundos antes de volver a respirar, dando la sensación de que ésta se entrecorta. Es lo que se conoce como respiración periódica.
  2. Durante el primer día de vida suelen mantenerse en un estado de alerta tranquila debido a la descarga de adrenalina que realizan durante el parto. Posteriormente pasan a un estado de letargia en el que es difícil despertarlos para a los 2-3 días de vida iniciar a una fase más activa.
  3. La cabeza de los recién nacidos es muy grande en comparación con el resto del cuerpo por lo que cubrirla con un gorro durante las primeras 24 horas de vida ayuda a que no se enfríen.
  4. La mayoría de estos bebés hacen su primera micción en las 24 primeras horas de vida, aunque hasta un 30% retrasa el primer pis al segundo día de vida.
  5. Las primeras deposiciones de los bebés se conocen como meconio. Son de aspecto verde muy oscuro (casi negro) y son muy espesas y pegajosas (como la pez). A veces tarden 2-3 días en pasar a hacer deposiciones de aspecto normal.
  6. El cordón umbilical no tiene terminaciones nerviosas. No tengáis miedo de limpiarlo porque no duele.
  7. Todos los recién nacidos pierden peso y se considera normal hasta un 10%. A los 4-5 días de vida suelen comenzar a ganar peso para recuperar el peso inicial a la semana de vida.
  8. Los sentidos que más desarrollados tienen son el olfato y el tacto. Evita usar colonias tanto en él como en la madre. Las manoplas para las manos tampoco ayudan, deja que el bebé toque a su madre. Todo ello mejora el vínculo y el establecimiento de la lactancia materna.
  9. La piel de los recién nacidos suele estar seca y en ocasiones se cuartea. Esto se debe al paso de un medio húmedo (líquido amniótico) dentro de la madre a un medio aéreo en donde vivimos. No es imprescindible el uso de cremas para hidratarla, de hecho no suelen mejorar con ellas en estos primeros días.
  10. Los neoantos tienen el mismo frió y el mismo calor que las personas adultas. Si crees que hace frío, abrígales. Por el contrario, si tienes calor, seguramente a ellos también debas quitarles algo de ropa.
  11. Los recién nacidos solo saben expresarse con el llanto. Es normal que cuando algo no les guste lloren ya sea porque estén incómodos, quieran comer o hayan hecho sus necesidades, entre otras cosas. Si después de atenderles el niño sigue llorando debería ser valorado por un pediatra.
  12. La fiebre no es normal en los neonatos. En caso de que tu bebé tenga fiebre debes acudir al hospital.

Como has podido leer los recién nacidos son diferentes a los bebés mayores que ellos y muy diferentes a los niños que ya caminan. Si crees que algo no cuadra con tu bebé o crees que le pasa algo, lo mejor que puedes hacer es pedir una cita con tu pediatra del Centro de Salud para contarle tus inquietudes. Evita siempre que puedas acudir a las Urgencias del Hospital, allí hay niños enfermos que pueden contagiar a tu hijo, y no es lo mismo un catarro en un niño de 1 año que de 10 días de vida.

Consejos sobre Lactancia Materna: los primeros días

Seguimos con la recién estrenada sección, esta vez hablamos de los primeros días tras el parto y su relación con lactancia materna : un tabú para muchas madres y un mundo muy desconocido para otras. Después de este post esperamos que ya no lo sea tanto. Empecemos por el principio.

Tras el nacimiento: el “piel con piel”

La práctica del “piel con piel” supone la no separación de madre-hijo en el momento inmediato tras el nacimiento, directamente cuerpo con cuerpo, y mantenido durante al menos 60 minutos. Para ello deberán ser retrasadas prácticas tan habituales como la toma del peso, el secado y otras que se realizarán en las siguientes horas de vida del bebé. Se sabe que esto ayuda al recién nacido a estabilizar mejor sus parámetros fisiológicos (respiración, frecuencia cardíaca, temperatura) y además es un factor de buen pronóstico para el inicio y el establecimiento de la lactancia materna. La gran mayoría de los recién nacidos serán capaces de realizar un enganche espontáneo para la realizar su primera toma de calostro (la leche materna de los primeros días).

Siempre que no exista contraindicación e independientemente del tipo de parto debe realizarse según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (Link)

El calostro: No se si será suficiente leche para mi Bebé

A menudo nos encontramos con madres que tienen dudas sobre si el escaso volumen de este líquido amarillo y espeso será suficiente alimento para cumplir las necesidades nutricionales de su bebé. La realidad es que sí: los recién nacidos no precisan de volúmenes mayores de 5-7 ml por toma (correspondiente a una cucharita de postre)en el primer día de vida. Además el calostro tiene una composición nutricional rica en grasas, proteínas y azúcares, y lo más importante en componentes inmunológicos que protegerán el intestino del bebé frente a los agentes infecciosos o las alergias (en ocasiones la llamamos la “primera vacuna”).

Dado que el volumen es pequeño la frecuencia de las tomas debe ser elevada para asegurar una adecuada ingesta. Se recomienda no realizar menos de 8-10 tomas al día. Es normal que tras las primeras horas de vida en las que el recién nacido se encuentra muy activo entre en un periodo de “bello durmiente” en el que será muy complicado despertarlo para comer. Tranquilos que después pedirán sin parar.

La pérdida de peso de los primeros días es necesaria pero debe ser controlada por los profesionales para que no sea excesiva.

Las grietas o enrojecimiento de los pezones así como el dolor durante la toma no son normales y se producen por una inadecuada técnica de enganche. A ser posible cuando existen estos problemas el enganche debería ser evaluado por un profesional con formación en lactancia o consejer@ en lactancia materna, para solventar las dificultades existentes y asegurar una continuación de la lactancia.

No dudes en que este será el mejor alimento del recién nacido en sus primeros días.

La subida de la leche

O bajada como dicen en algunos países. Este es el momento en el que la leche inmadura (“calostro”) pasa a ser madura, es decir se vuelve de color blanquecino y aumenta considerablemente en volumen para quedarse en esta forma tanto tiempo como dure la lactancia.

Los cambios en el pecho se vuelven evidentes: aumentan en tamaño (todavía más), temperatura y si la técnica de extracción del bebé no es adecuada podrían aparecer problemas como la ingurgitación o la obstrucción mamaria (normalmente veremos zonas del pecho enrojecidas, duras o doloridas).

El momento de la subida de la leche suele ser al 3º-4º día tras el parto en mujeres que han dado a luz por primera vez y en torno al 2º día para aquellas que ya han dado el pecho previamente. Factores como parto por cesárea o separación madre-hijo entre otros pueden retrasar este momento.

Es de suma importancia que la técnica de enganche sea adecuada (como ya hemos recalcado en el párrafo anterior) para que la transición a este momento sea lo más adecuada posible. Si tienes problemas con el enganche no dudes en consultar ya que los recién nacidos que no se “enganchan adecuadamente” además de producir grietas y dolor en la madre, no extraen la cantidad de leche materna que realmente necesitan y por ello serán niños que hacen tomas continuas al pecho, lloran si los separas y no ganarán peso de forma adecuada.

La lactancia materna durante el primer mes de vida

Pasados los primeros días, si no existen problemas con el enganche, pronto veréis como el recién nacido mojará un mínimo de 6 pañales al día con pis claro y hará deposiciones amarillentas, líquidas y con grumos. Empezará a regular las tomas siendo siempre más frecuentes durante la tarde y la noche con espacios de sueño profundo entre tomas, siendo muy importante realizarlas a demanda.

Será el pediatra durante este mes el que valore la ganancia de peso así como el estado de hidratación y nutrición del recién nacido.


En resumen y como veis el camino inicial es largo pero con la ayuda y el conocimiento suficiente no será complicado llegar. Recalcar que durante el inicio de la lactancia materna el dolor y la grietas NO son normales y que pedir ayuda a tiempo mejorará el éxito de vuestra lactancia.