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Si estás embarazada debes vacunarte de la gripe

La Campaña de Vacunación contra la gripe empezará en unos días en toda España y entre los grupos de riesgo que se deben vacunar figuran, como todos los años desde que tenemos memoria, las mujeres embarazadas, ya que pueden desarrollar complicaciones. Por desgracia, sólo el 38,5% de las gestantes españolas se vacunaron de la gripe en la temporada 2018-2019, porcentaje que se antoja muy bajo cuando la gripe puede pasar de ser una infección viral sin importancia en una persona sana a algo muy grave en el caso de las embarazadas, tanto para ellas como para sus futuros bebés, aunque es cierto que en la temporada 2019-2020 esta cobertura aumentó hasta el 5.8% (datos de la Comunidad de Madrid).

En este post te contamos todo lo que debes saber sobre la gripe en el embarazo para que no te queden dudas de que lo mejor que puedes hacer es vacunarte. En le caso de que no estés embarazada pero tengas una amiga que esté esperando un hijo, no dudes en compartir con ella esta información.

El riesgo de tener gripe durante el embarazo

Como sabréis, la gripe es una enfermedad viral que cursa con fiebre alta y malestar general y que, a menudo, dura cerca de una semana. En la mayoría de las personas no suele dar lugar a complicaciones, lo que se traduce en una semana de sofá, antitérmicos y Netflix.

Sin embargo, hay una serie de grupos de riesgo en los que la gripe puede complicarse, como por ejemplo los mayores de 65 años o aquellas personas con enfermedades cardiorespiratorias crónicas, incluidos los niños. Desde hace más de 100 años se sabe que las mujeres embarazadas que contraen la gripe tienen mayor riesgo de complicaciones, así como de hospitalización e, incluso, de muerte.

El motivo por el que la gripe puede ser un proceso más grave en las embarazadas que en la población general se debe a que durante la gestación ocurren una serie de cambios fisiológicos, tales como una mayor frecuencia cardíaca, mayor consumo de oxigeno, menor capacidad pulmonar y una menor capacidad para defenderse contra algunas infecciones por una alteración transitoria en la inmunidad.

¿Y qué pasa con el feto?

A menudo se dice que el riesgo de que una madre contraiga la gripe es sólo para ella y que esta infección no acarrea mayor riesgo para el feto que cualquier otra infección viral, afirmación que se basa en que el virus de la gripe no suele atravesar la placenta y llegar a infectar al futuro bebé.

Es cierto que los posibles riesgos para el feto todavía no están bien estudiados, sin embargo, existen estudios que afirman que el riesgo de malformaciones, como labio leporino, defectos del cierre del tubo neural, hidrocefalia y del corazón, es mayor en madres que tuvieron la gripe durante el primero trimestre de embarazo. Además, también hay investigaciones que han concluido que la gripe durante el embarazo conlleva mayor riesgo de aborto y parto prematuro.

¿Y la vacuna de la gripe funciona en las embarazadas?

Desde hace más de diez años, las embarazadas figuran entre los grupos de riesgo que deben vacunarse de la gripe, recomendación que realiza tanto el Center of Disease Control and Prevention americano como europeo.

La vacuna de la gripe consigue una protección similar en las embarazas que en la población general, lo que ha dado como resultado una reducción en el número de complicaciones e ingresos, así como de abortos y partos prematuros.

Sobra decir que, la vacuna de la gripe durante el embarazo es segura y no presenta más riesgos que en el resto de la población.

Entonces, ¿cuándo deben vacunarse las embarazadas?

La Campaña de Vacunación de la gripe en España suele comenzar durante las últimas semanas de octubre o primeras de noviembre, con el objetivo de que, cuando llegue la epidemia (habitualmente entre diciembre y enero), haya dado tiempo a que las personas que deben vacunarse lo hayan hecho.

Por ello, las embarazadas deben vacunarse en cuanto comience la Campaña de Vacunación, independientemente del trimestre de gestación en el que se encuentren.

Extra bonus: protección al recién nacido

La vacuna de la gripe no está autorizada en niños menores de seis meses de vida. Por ello, aunque no es el objetivo principal de la vacunación durante el embarazo, los más pequeños de la casa disfrutan de protección indirecta si sus madres se vacunan durante el embarazo.

Por un lado, el bebé recibe de su madre anticuerpos contra la gripe antes de nacer, ya que existe paso de estas defensas a través de la placenta. Además, aquellos a los que se les da el pecho, también reciben anticuerpos a través de la leche materna. Debido a estos dos mecanismos, los recién nacidos gozan de cierta protección contra la gripe durante los primeros meses de vida.

Por otro lado, una madre vacunada es poco probable que se contagie de la gripe, lo que hace muy improbable que sea ella la causa de contagio a su bebé. Esto es lo que se conoce como estrategia nido: la protección pasiva de un recién nacido gracias a la vacunación de las personas con las que convive.


En resumen, la gripe en las embarazadas puede ser una infección muy grave, tanto para ellas como para sus futuros bebés. Por fortuna, existe una vacuna contra esta infección igual de segura que en la población general y con la misma eficacia. Por ello, todas las embarazadas deben vacunarse durante la Campaña de Vacunación contra la gripe, independientemente del mes de embarazo en el que se encuentren.

También puede interesarte:

Bilbiografía:

  • Influenza and congenital anomalies: a systematic review and meta-analysis (link).
  • Populations at risk for severe or complicated influenza illness: systematic review and meta-analysis (link).
  • Risk of fetal death after pandemic influenza virus infection or vaccination (link).
  • Influenza vaccination of pregnant women and protection of their infants (link).

¿Debería vacunar a mi hijo de la gripe?

Todo los octubres, pediatras y médicos de familia comenzamos lo que se conoce como Campaña de Vacunación de la Gripe. Un periodo en el que concentramos la vacunación de aquellas personas que tiene más riesgo de sufrir complicaciones por esta infección en previsión de la epidemia que, inevitablemente, acabará llegando durante el invierno.

Como sabréis, la gripe es una infección provocada por un virus que cursa con fiebre alta de aparición súbita y malestar general junto con, en menor proporción, otros síntomas como tos, mucosidad y dolor de garganta. En individuos sanos no suele complicarse, aunque una semana en la cama a base de antitérmicos y sopitas de mamá es la norma. Sin embargo, en aquellas personas con factores de riesgo puede dar lugar a complicaciones como neumonías y bronquitis, las cuales, en la gran mayoría de los casos, requieren ingreso hospitalario.

Al igual que los adultos, los niños con más probabilidad de padecer una gripe grave deben vacunarse. Son lo que se conoce como grupos de riesgo y ésta condición viene dada por una serie de enfermedades o circunstancias que son las que aconsejan que reciban la vacuna.

En este post repasaremos qué niños deben recibir la vacuna de la gripe.

Grupos de riesgo pediátricos para gripe grave

Como decíamos, el objetivo de la campaña de vacunación contra la gripe es reducir la posibilidad de que los niños (o adultos) con factores de riesgo para una gripe complicada contraigan esta infección. Por ello, todos los años el Ministerio de Sanidad realiza unas recomendaciones de qué niños deben vacunarse. Casi siempre son las mismas, aunque se revisan cada temporada, por lo que pueden sufrir variaciones de un año a otro.

Para la temporada 2019-2020 los grupos de riesgo pediátricos son los siguientes. Recordad, como veremos luego, que la vacuna de la gripe solo se puede administrar en mayores de 6 meses. Es una lista larga, así que repasémosla con calma:

  • Niños con enfermedades crónicas cardiovasculares, neurológicas y respiratorias, incluyendo la fibrosis quística, displasia broncopulmonar y el asma.
  • Niños con diabetes mellitus.
  • Niños con obesidad mórbida (es decir, más de 3 desviaciones estándar de peso para la talla).
  • Niños con enfermedad renal crónica o síndrome nefrótico.
  • Niños con hemoglobinopatías, anemias y trastornos de la coagulación (incluida la hemofilia).
  • Niños con asplenia o disfunción esplénica grave.
  • Niños con enfermedades crónicas del hígado.
  • Niños con inmunodeficiencias.
  • Niños con cáncer.
  • Niños con implante coclear o en espera de ello.
  • Niños con fístula de líquido cefaloraquídeo.
  • Niños con enfermedad celiaca.
  • Niños con enfermedad inflamatoria crónica.
  • Niños con Síndrome de Down.
  • Niños que reciban tratamiento con aspirina (ácido acetilsaliciílico).
  • Niños internados en instituciones de manera prolongada.
  • Niños entre los 6 meses y los 2 años de edad con antecedente de prematuridad menor de 32 semanas de gestación.

¿Y qué pasa con los familiares o convivientes de niños con factores de riesgo?

Por desgracia, la vacuna de la gripe no es perfecta ya que no alcanza el 100% de protección en aquellos que la reciben. De hecho, se estima que entre los 2 y los 9 años otorga una protección individual del 50-65%, siendo escasa en menores de 2 años. Esta efectividad aumenta hasta el 80% en personas adultas.

Por ello, además de recomendarse la vacunación de aquellos niños o adultos que pertenecen a los grupos de riesgo, también se recomienda que reciban la vacuna los que convivan en el hogar con personas con riesgo de gripe grave, en un intento de proteger a aquellos niños en los que la vacuna no resultó eficaz.

Esto es lo que se conoce como estrategia del nido, ya que hace menos probable que alguien con factores de riesgo se contagie de la gripe desde una persona que viva con él. Por tanto, los padres y hermanos de niños con factores de riego para gripe grave deben vacunarse también de la gripe. Esta estrategia tiene mucha importancia en los niños con factores de riesgo que tienen menos de seis meses de edad al no poder administrarse en ellos la vacuna.

¿Cuántas dosis de vacuna deben recibir los niños?

Como ya os hemos adelantado, la vacuna de la gripe solo se puede administrar a mayores de 6 meses de edad. A partir de esa edad, las dosis que deben recibir depende de la edad del niño y si es la primera vez que se vacunan.

  • En niños menores de 9 años edad o en aquellos que se vacunan por primera vez deben recibir dos dosis de vacuna separadas un mes.
  • En niños con más de 9 años o que ya hubieran recibido dos dosis de vacuna anteriormente, solo haría falta una dosis.

¿Cuándo debo vacunar a mi hijo de la gripe?

Las Comunidades Autónomas son las encargadas de organizar todos los años las campañas de vacunación siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. Casi siempre, la campaña empieza a finales de octubre.

Por ello, no esta de más que en estas semanas acudáis al pediatra para que cuente con vosotros si es que vuestros hijos se encuentran en uno de los grupos de riesgo que deben vacunarse y podáis organizaros.

Además, el coste de la vacuna lo aporta el sistema sanitario sin que los padres tengan que asumir ningún pago.

¿Y qué pasa si quiero vacunar a mi hijo y no pertenece a ninguno de los grupos de riesgo?

Como decíamos al principio, la gripe es una infección que no suele complicarse en niños sanos. Sin embargo, eso no quita para que de lugar a un cuadro clínico en el que los niños se encuentran mal, a lo que se suma el problema que supone que tengan que dejar de acudir al colegio o la escuela durante una semana con el consabido trastorno para la conciliación laboral y familiar.

Por ello, aquellos padres que consideren oportuno vacunar a sus hijos de la gripe sin que estos pertenezcan a un grupo de riesgo, también pueden hacerlo. Como afirma el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, la vacunación de los niños mayores de 6 meses de edad sin factores de riesgo es una medida recomendable siempre que lo soliciten sus padres y su pediatra lo considere oportuno.

En estos casos, al no ser una indicación que se contemple en la campaña, el coste de la vacuna la deben asumir los padres.


En resumen, la vacuna de la gripe debe administrarse a aquellos niños con factores de riesgo y sus convivientes durante la campaña de vacunación. Las dosis a administrar dependen de la edad del niño y de si ya ha recibido la vacuna con anterioridad.

En cualquier caso, si os quedan dudas de si debéis vacunar a vuestros hijo o no, quien mejor os puede asesorar de lo que hay que hacer es vuestro pediatra.

NOTA: este post ha sido elaborado siguiendo las recomendaciones del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría para la Campaña de la Gripe 2019-2020 que se pueden consultar en este link. En el caso de que como adulto creas que debes recibir también la vacuna de la gripe, consultar con tu médico de familia.

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Nota: Dos Pediatras en Casa no ha recibido ningún tipo de financiación por la escritura y publicación de este texto.

Cómo evitar contagiarse de la Gripe

Como todos los años, la epidemia de Gripe no perdona y acaba entrando en nuestras vidas. Pese a todos los esfuerzos, es muy probable que muchos de los hijos de los que leéis este texto, o vosotros mismos, os acabéis contagiando de este virus así que no está de más que revisemos qué podemos hacer para evitar, en la medida de lo posible, caer bajo sus garras.

Vaya por delante que la Gripe suele ser una infección banal pero que genera mucho malestar ya que cursa con fiebre de varios días (incluso una semana) de duración junto con malestar general y síntomas respiratorios. Como virus que es, no tiene un tratamiento específico así que, una vez que alguien se contagia, solo caben tratamientos sintomáticos y una buena dosis de paciencia. Si queréis profundizar en qué consiste esta infección tan habitual tanto en niños como en adultos podéis entrar en este link.

¿Cómo se contagia la Gripe?

La clave para evitar un contagio, ya no solo de la Gripe sino de cualquier enfermedad infecciosa, es conocer cómo se transmite el microorganismo de tal forma que podemos poner en marcha medidas para evitarlo.

El mecanismo principal por el que se transmite la Gripe de persona a persona es por medio de las gotitas que se producen al toser, estornudar o hablar desde una persona enferma (o que está en periodo de incubación) hasta otra susceptible. Esto se debe a que el virus de la Gripe coloniza la vía respiratoria del paciente y “flota” a sus anchas en secreciones como la saliva o los mocos. El contagio se produciría cuando esa persona susceptible inhala esas partículas que contienen el virus.

Y aunque la vía inhalatoria es la más frecuente, también es posible por contacto directo con las secreciones (saliva, mocos…) del paciente sin que haya gotitas de por medio. Para que lo entendáis, si tocamos la saliva de un enfermo con Gripe y luego nos frotáramos nuestra nariz o la boca, estaríamos llevando al virus directo a nuestras mucosas, abriéndole la puerta para que nos contagie. O por ejemplo, cuando un hijo nuestro nos da uno de esos besos que nos encantan llenos de babas.

El virus de la Gripe no flota en el aire, por ello, para contagiarnos, se requiere un contacto estrecho entre personas para que la enfermedad pase de unas a otras. ¿Habéis pensado quiénes están en “contacto estrecho” muy habitualmente y por eso suelen ser los primeros casos por los que empieza la epidemia? ¡BINGO!: los niños. Así que estad atentos a lo que sigue para conocer las claves de cómo podemos prevenir que se contagien entre ellos o nos contagiemos nosotros mismos.

¿Cómo prevenimos la Gripe?

Como primera mediada, lo más adecuado para evitar un contagio, sería evitar aglomeraciones al estilo de centros comerciales o similares en los que haya mucha gente que nos pudiera contagiar. Y aunque esta medida es efectiva, la verdad es que un niño que acude a la guardería o al colegio (que es donde los niños comparten unos con otros mucho tiempo en contacto estrecho) es mucho más probable que se contagie allí que en ningún otros sitio. Así que, salvo que os podáis permitir dejar a los niños en casa en vez de llevarles a la guardería, habrá que poner en marcha otras medidas preventivas para evitar los contagios.

Si hemos entendido que la transmisión de la Gripe se produce a través de esas gotitas invisibles de saliva o de mucosidad que flotan en el aire así como del contacto directo con secreciones, las medidas que podemos poner en marcha son sencillas y muy lógicas. Veamos cuáles son:

El lavado de manos

La mediada más importante para evitar contagiarnos o que nosotros seamos los vectores de la enfermedad es la higiene frecuente de manos. Esta es la medida individual más importante para prevenir cualquier enfermedad contagiosa, por lo que debemos ser especialmente cuidadosos al realizarlo, tanto nosotros como nuestros hijos. Es muy adecuado que enseñemos a los niños a lavarse las manos desde muy pequeños para que lo tengan interiorizado desde muy pronto y lo vean como algo natural y rutinario.

El momento para realizar la higiene de manos sería después de entrar en contacto con tus propias secreciones o con las de vuestros hijos, así que no dudéis en hacerlo antes y después de las comidas, después de sonarles los mocos con un pañuelo o hacerles un lavado nasal… Podemos emplear dos técnicas.

La higiene de manos se puede hacer con agua y jabón, para ello debemos hacerlo con agua en cantidad suficiente y por lo menos durante 20 segundos, frotando todas las superficies de ambas manos. Tras ello nos aclaremos y nos secaremos con una toalla.

Si no estás en casa o simplemente prefieres hacerlo de otra forma, puedes emplear soluciones de base alcohólica. Éstas han demostrado ser fáciles de aplicar y ser al menos tan efectivas como el agua y el jabón. Además, existen muchas presentaciones (botes pequeños, grandes…) para que puedas tenerlos en casa o llevarlos encima cuando salgas de paseo. En este caso basta con frotarse las manos y esperar a que se sequen.

Tápate la boca y la nariz con el codo o con un pañuelo desechable cuando tosas o estornudes

Parece lógico que si cuando tosemos o estornudamos mandamos al aire esas gotitas de las que hemos hablado, nos tapemos para intentar evitarlo. Si lo hacemos con el codo o un pañuelo desechable en vez de con la mano, estaremos consiguiendo dos cosas. Por un lado, que esas gotitas no pasen al ambiente y que otra persona pueda inhalaras. Por otro, si nos tapamos con el codo o con un pañuelo desechable y no con la mano, evitaremos que las manos sirvan de vehículo para ir dejando por ahí parte de nuestras secreciones, por ejemplo en el pomo de una puerta, en le teclado del ordenador o en el juguete de un niño.

Utiliza pañuelos desechables

No es raro ver en invierno a padres y madres persiguiendo a niños con los mocos colgando por el parque con un pañuelo en la mano. Aunque los mocos no son malos, son incomodos y, además, son poco estéticos. De ahí el afán que tenemos los padres en quitárselos a nuestros hijos. Pero has de tener en cuenta que los mocos contiene muchos virus así que es preferible utilizar un pañuelo desechable a irlo guardando en el bolsillo o en le bolso para reutilizarlo ya que con ello disminuye mucho la probabilidad de contagio a nuestros otros hijos o a nosotros mismos. Y recuerda, después de usar un pañuelo, hay que lavarse las manos.

Otras cosas que debemos hacer cuando nuestros hijos o nosotros tengan Gripe

La Gripe no es una enfermedad de exclusión escolar ya que es una infección que se contagia desde antes de que dé síntomas hasta unos 10 días después del inicio de los mismos. A pesar de que no es una enfermedad de exclusión escolar, cuando un niño padece la Gripe suele encontrarse mal además de tener fiebre, por lo que es muy recomendable que se queden descansado en casa hasta que los síntomas remitan. Con ello conseguiremos que nuestros hijos pasen mejor la Gripe y en parte disminuiremos el contagio a sus compañeros.

Si crees que tienes la Gripe o te lo ha confirmado un médico, sería muy recomendable que evitaras al máximo el contacto con tus hijos. Esta medida suele resultar imposible porque, aunque estemos enfermos, los padres debemos seguir cuidando de nuestros hijos. Sin embargo, puedes utilizar una mascarilla cuando estés con ellos o cuando les des el pecho o el biberón para intentar disminuir el número de partículas que mandamos al ambiente cuando hablamos o tosemos cerca de ellos Y aunque te cueste, evita los besos durante unos días…

Por último, no intercambiéis cubiertos entre vosotros ya que pueden servir de vehículo para pasar el virus de una persona a otra. Por descontado, nada de que los pequeños de la casa compartan chupetes, mordedores o juguetes varios…

¿Y qué pasa con la Vacuna de la Gripe?

Quizá deberíamos haber puesto esta parte al principio de este post, ya que la vacuna de la Gripe es la medida más eficaz para evitar esta enfermedad. Y esto no lo decimos nosotros solos, es palabrita de la Organización Mundial de la Salud. No hace falta decirlo porque seguro que ya lo sabéis, pero la vacuna de la Gripe es muy segura así que no hay que tener miedo.

La vacuna de la Gripe es una vacuna que cambia todos los años, ya que el virus muta de una temporada a otra, por lo que cada año hay que rediseñar una vacuna para que sea efectiva para la nueva temporada y de ahí que haya que vacunarse cada año.

La Asociación Española de Pediatría recomienda la vacunación de los niños con factores de riesgo para Gripe grave así como a todos aquellos niños que sus familias así lo deseen. También hay que recordar que los menores de 6 meses no pueden recibir la vacuna de la Gripe por lo que es muy apropiado que se vacune su entorno familiar en el caso de que queramos evitar un posible contagio a estos niños tan pequeños. Si queréis saber si vuestro hijo pertenece a ese grupo con factores de riesgo para Gripe grave consultad con vuestro pediatra.

Por último, las embarazadas son un grupo de personas propensas a padecer una Gripe grave por lo que está recomendado que se vacunen durante la campaña de vacunación independientemente del trimestre de embarazo en el que se encuentren. Si quieres más información sobre la vacuna de la Gripe en el embarazo entra en este link.


Aunque este post lo hemos escrito con la intención de evitar contagios por Gripe, las medidas preventivas que has leído, tales como el lavado de manos, cubrirnos con el codo al toser o utilizar pañuelos desechables y demás, son aplicables a todas las enfermedades respiratorias (catarros y virus varios) que padecen los niños, por lo que es muy recomendable que las apliques durante todo el año y no solo durante la temporada de Gripe.

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Sospechosos habituales: la gripe

Todos los años, entre finales de diciembre y primeros de enero, comienza la temida epidemia de gripe estacional en el hemisferio norte. Durante unas 6 semanas, muchas personas, tanto niños como adultos, sufren esta enfermedad vírica que pone en jaque el aguante de padres, pediatras y médicos de adultos, convirtiéndose en uno de esos Sospechosos Habituales de las consultas en esta época del año.

Pese a que no es una enfermedad exclusiva de niños, la gripe es muy frecuente en la edad pediátrica, siendo ellos los que inicialmente padecen la enfermedad y luego se la trasmiten a los adultos, motivo por el que es importante repasar las claves de esta infección.

¿Quién provoca la gripe?

Esta infección está provocada por el virus Influenzae. Existen varios tipos de este virus, pero solo los del grupo A y B son capaces de provocar epidemias en humanos.

¿Quién padece la gripe?

Esta infección puede ser contraída por cualquier persona susceptible, tanto niños como adultos, aunque en general los individuos que más se contagian son más pequeños de la clase. Sin embargo, los niños menores de un año y los ancianos tiene más riesgo de hospitalización y complicaciones. Al final de una epidemia suele haberse contagiado en torno al 20% de la población.

Además, los virus que la provocan mutan ligeramente de año en año lo que no dejen una inmunidad permanente contra la infección, pudiéndose padecer todos los años.

¿Cómo se contrae la gripe?

El virus de la gripe se trasmite por vía aérea a través de partículas de aerosol que se producen al hablar, toser o estornudar, aunque también a través del contacto directo con secreciones respiratorias. Este es el motivo por el que esta infección sea tan contagiosa ya que no requiere de contacto físico entre personas para que el virus “salte” de una a otra. El periodo de incubación de la gripe es de 3-4 días y en general la epidemia comienza en los niños (guarderías y colegios) para luego trasmitirse a los adultos.

Para prevenirla, nada mejor que el lavado de manos, taparnos la boca al toser/estornudar con el codo y usar pañuelos de uno solo uso.

¿Qué síntomas produce?

A diferencia de lo que mucha gente piensa, la gripe no es un catarro u resfriado (donde predominan los síntomas respiratorios). La gripe se caracteriza por fiebre de aparición súbita junto con malestar general y debilidad, además suele acompañarse en menor grado de otros síntomas tos, mucosidad, dolor de cabeza o de garganta. Ocasionalmente pueden aparecer otros síntomas como vómitos, diarrea o dolor abdominal.

¿Cuanto dura la gripe?

El curso clínico es autolimitado resolviéndose la fiebre en torno a los 4-5 días. El malestar general y la tos puede prolongarse durante algunas semanas.

¿Como se diagnostica la gripe?

El diagnóstico suele ser clínico basándose en la historia clínica y la exploración física. En ocasiones se puede emplear un test que detecta el virus en las secreciones para tener la certeza de que el paciente tiene gripe, sin embargo suele estar solo en ambiente hospitalario. Así que no os sorprendáis si vuestro pediatra os dice esa frase que odias tanto: “esto lo que parece es un virus”, sin haceros ninguna prueba.

¿La gripe tiene tratamiento?

El tratamiento es sintomático empleándose antipiréticos-analgésicos para la fiebre y los dolores. También debe aumentarse la ingesta de líquidos para evitar la deshidratación. Los médicos más clásicos suelen decir que “la gripe dura lo mismo con tratamiento que sin tratamiento”, lo que hace referencia a que no existe una tratamiento curativo que sea totalmente efectivo.

En casos seleccionados se emplea algún antivírico. En concreto para la gripe existen 4 fármacos activos control el virus Influenzae: Oseltamivir,  Zanamavir, Amantidine y Rimantadina. En general se reservan para casos graves o para pacientes con factores de riesgo de desarrollar complicaciones. Deben iniciarse siempre en las primeras 48 horas del inicio de los síntomas.

¿Cueles son las complicaciones más habituales de la gripe?

La complicación más frecuente en el contexto de una gripe es una otitis media. Por ello ante la persistencia de la fiebre o el dolor de oído en un paciente con gripe deben ser revisado en consulta para descartar esta complicación.

Además la gripe predispone a exacerbaciones de cuadros respiratorios crónicos como asmaticos o fibrosis quísitica o agudos como neumonías o bronquitis. El resto de complicaciones extrapulmonares son más raras.

¿Existe una vacuna para la gripe?

Ya hemos explicado que la gripe se trata de una infección muy contagiosa, sin embargo existe una vacuna que puede prevenirla.

Entre epidemia y epidemia el virus de la gripe muta lo que provoca que la vacuna tenga que ser rediseñada cada año para que pueda prevenir la infección. Este es el motivo de que la campaña de vacunación se repita cada otoño dirigida a las personas en las que la vacunación contra la gripe está recomendada.

En los mayores de 8 años o aquellos que ya han recibido la vacuna en años anteriores basta con una solo dosis; por el contrario, en niños menores de 8 años o en aquellos que no se hayan vacunado nunca, deben administrase dos dosis separadas un mes. La inmunidad se consigue en torno a los 15 días de la vacunación. La vacuna no esta autorizada en menores de 6 meses.

¿Quién debe vacunarse de gripe?

La vacuna de la gripe debe administrarse según las recomendaciones del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, en resumen: 1) Pacientes mayores de 6 meses con enfermedades crónicas y 2) Convivientes de pacientes con enfermedades crónicas. En la siguiente tabla se exponen las enfermedades en las que esta recomendada la vacunación. Puedes encontrar información más detallada sobre los grupos de riesgo en esta otra entrada sobre la vacunación de la gripe.

En caso de que tengas dudas sobre si deberían recibir tus hijos la vacuna de la gripe consulta con tu pediatra.

NOTA: la vacuna de la gripe también está recomendada en embarazadas, independiente de en qué mes de gestación se encuentren.

Estoy embarazada, ¿de qué me vacuno?

Si estás embarazada es porque has decidido traer a este mundo a una nueva personita. Durante los siguientes nueve meses tendrás que extremar tu cuidado personal ya que ahora sois dos los que camináis juntos. Muchas serán las visitas al médico y al ginecólogo, ellos te darán las pautas y consejos a seguir.

Te preguntarás entonces porqué somos los pediatras los que te damos un consejo en el embarazo. Durante la infancia de un niño se administran muchas vacunas, por ello somos nosotros los especialistas en este tipo de prevención de enfermedades.

Durante el embarazo se producen cambios en la inmunidad que pueden dar lugar a enfermedades más graves de lo normal tanto para ti como para tu bebé, por lo que lo ideal es tener el calendario vacunal al día antes de quedarte embarazada. Sin embargo hay ciertas vacunas fuera del calendario habitual que se deben poner expresamente durante el embarazo.

En el post de hoy te explicamos cuáles son estas vacunas y  el motivo por el que son altamente recomendables.

¿Qué vacunas se recomiendan durante el embarazo?

Están indicadas las vacunas de la gripe y de la tosferina de forma universal a todas las embarazadas (a no ser que haya una contraindicación expresa para su administración). Sin embargo el motivo de la vacunación es distinta en cada uno de los casos. En el caso de la gripe es para proteger sobretodo a la madre y en el de la tosferina es para proteger al futuro niño.

Estas dos vacunas están recomendadas en el embarazo por las siguientes sociedades científicas (entre otras muchas): Organización Mundial de la Salud,  Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología y la Asociación Española de Pediatría, por lo que no tienes excusas para no ponértelas. Además en España están sufragadas por el Sistema Nacional de Salud a través de las Comunidades Autónomas.

Vacuna de la gripe durante el embarazo

La gripe es una enfermedad provocada por un virus de la que nos podemos proteger mediante una vacuna.

Estar embarazada es un factor de riesgo para padecer una gripe de mayor gravedad por lo que está recomendada la vacunación de todas las embarazadas.El momento para administrarla es durante la campaña de la gripe (normalmente en España en noviembre y diciembre) independientemente del trimestre en el que se encuentre el embarazo. Así de simple.

Además, se ha relacionado la infección por gripe en el primer trimestre con algunas malformaciones en el feto y al final del embarazo con parto prematuro. Por ello si te vacunas estarás protegiendo también al futuro bebé.

Otro hecho importante es que la vacuna de la gripe no se puede administrar a menores de 6 meses de edad. Al vacunar a las futuras mamás se realiza lo que se conoce como “estrategia nido” (vacunación de los convivientes para que no contagien a alguien que no se puede vacunar).

Por último, las personas que convivan con personas con factores de riesgo deben recibir también la vacuna, por ello tanto tus hijos como tu pareja deberían vacunarse si estás embaraza.

La seguridad de está vacuna ha sido probada en múltiples estudios por lo que puedes estar tranquila de que estás haciendo lo mejor por tu hijo.

Vacuna de la tosferina durante el embarazo

El caso de la tosferina es diferente.

La tosferina es una enfermedad provocada por una bacteria que se llama Bordetella pertussis y en general es una enfermedad leve que se cura con antibiótico sin dejar secuelas. Sin embargo, la tosferina puede ser una enfermedad muy grave en niños menores de 4 meses de edad.

Los niños empiezan la vacunación de la tosferina a los 2 meses, por lo que cuando son pequeños están totalmente desprotegidos y pueden infectarse. Es por ello que la vacunación de la embarazada es fundamental para proteger a los niños recién nacidos.

Esta protección se consigue a través de dos mecanismos. El primero con una “estrategia nido” similar a la gripe. El segundo de ellos se basa en la producción de anticuerpos en la embarazada al poner la vacuna, los cuáles pasarán al feto por la placenta y  protegerán al bebé cuando nazca de forma directa durante unos meses impidiendo que se contagie de la tosferina hasta que pueda vacunarse.

Por tanto, y debido a este mecanismo, la recomendación es que la embarazada se vacune de tosferina durante el tercer trimestre del embarazo, entre la 27 y 36 semanas (siendo óptimo entre la 28 y la 32).. Al igual que la vacuna de la gripe su administración es segura durante el embarazo.

Otras vacunas

Hay otras vacunas que se pueden administrar durante el embarazo como son la del tétanos, difteria, hepatitis A y B… Sin embargo estas vacunas se administran solo en casos especiales (falta de inmunización previa, viajes a países donde hay alguna enfermedad,…), por lo que no debes preocuparte por ellas.