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¿Por qué los recién nacidos tienen los pies tan secos?

Una de las cosas que más nos repiten los padres y las madres con hijos recién nacidos es que sus bebés tienen la piel muy seca y que por mucho que les echan crema hidratante no consiguen que mejore. Esta situación es muy habitual y en muchas ocasiones descoloca a los padres porque ellos esperan que, tras el parto, la piel de sus hijos sea muy suave y de color de rosa, ya que es lo a lo que están acostumbrados a ver en otros bebés. Sin embargo, hasta que eso ocurre suelen pasar unos 10 o 15 días.

Pies recién nacido

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si os estáis preguntando cuál es la razón a esa piel tan reseca y cuarteada (sobre todo suele ser muy visible en la zona de los pies, como en la foto de arriba) es debido a que cuando el bebé estaba en el útero materno estaba en un ambiente muy húmedo ya que estaba rodeado completamente de líquido amniótico. Al nacer esa situación cambia y pasa a estar en un medio aéreo. Ese cambio tan radical en unos pocos minutos da lugar a que la piel del recién nacido se tenga que adaptar a la nueva situación, y en ese proceso es muy habitual que muchos niños presente una piel muy reseca durante los primeros días de vida. Algo parecido nos pasa a la adultos al pasar de vivir en un ambiente húmedo, como puede ser una población de costa, a uno seco, por ejemplo en medio de la meseta española.

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Hemangioma infantil o nevus en fresa, ¿qué es lo que tiene mi bebé?

Seréis muy pocos a los que no os ha llamado la atención ver alguna vez a un bebé que desde bien pequeñito presenta una mancha abultada roja y brillante en alguna parte de la cara, si es que ese niño no era vuestro propio hijo. Estas manchas que aparecen sobre todo en la cara y el cuello, aunque no es raro que aparezcan en cualquier parte del cuerpo, se conocen como hemangiomas infantiles o “manchas en fresa”. Dada la gran frecuencia con la que vemos este tipo de lesiones en consultas de pediatría nos hemos animado a escribir sobre este tema, esperamos que os guste y resulte de utilidad.

¿Qué es un hemangioma infantil?

Un hemangioma es un tumor benigno de los vasos sanguíneos superficiales de la piel que típicamente crece mucho en los primeros meses de vida. Al nacimiento puede pasar inadvertido ya que aparece como una mancha pálida y plana, pero que al cabo de unos días o semanas empieza a crecer muy rápidamente hasta convertirse en un “bulto de color rosa brillante” que estabiliza su crecimiento hacia los 9 meses. Este aspecto tan característico que realmente se parece a una fresa es el causante de que los hemangiomas en muchas ocasiones se les denomina “nevus en fresa”. Este tipo de lesiones cutáneas son más frecuentemente en niñas, en niños prematuros o con bajo peso al nacer.

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¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que cursa con eccemas, un tipo de lesiones que causan picor. Aunque también existen casos en adultos, la infancia es la época de la vida en la que más ocurre por lo que es una enfermedad que los pediatras vemos con mucha frecuencia.

La causa de esta enfermedad es multifactorial aunque se sabe que existe un componente genético ya que es más frecuente en niños con antecedentes familiares de “atopia”, es decir, aquellos con padres que padecen eccemas, rinitis alérgica o asma.

El sentido de la palabra “atopia” es difícil de comprender pero vendría a hacer referencia a la respuesta inusual que puede aparecer después de un estímulo cualquiera, ya sea en la piel (dermatitis atópica), en los pulmones (asma) o en las vías respiratorias altas (rinitis alérgica). Estas tres manifestaciones son un espectro de síntomas dentro de la misma condición, la atopia, así no es raro que veamos a niños que a lo largo de la infancia desarrollan las tres enfermedades en mayor o menor medida.

En este post os explicamos qué es la atopia para que sepáis reconocerla y acudir al pediatra en caso de que fuera necesario. También daremos unas pinceladas sobre su tratamiento.

Una de las enfermedades de la piel más frecuentes en la infancia

Seguramente, la dermatitis atópica es la enfermedad de la piel más frecuente durante la infancia, de hecho, hay estudios que estiman que cerca del 20% de niños la padece. Suele mejorar con la edad, aunque se calcula que entre el 4-5% de estos niños seguirá con ella cuando se conviertan en adultos, eso sí, de forma más leve que cuando eran pequeños.

La gran mayoría de los niños suele comenzar con síntomas antes de los 5 años, incluso antes del año del vida (60%), y predomina muy levemente en las niñas.

El factor de riesgo más importante para padecer ésta enfermedad es que alguno de los padres del niño tenga historia de atopia (rinitis alergica, asma o dermatitis atópica). Se estima que hasta el 70% de estos niños la padecen durante su infancia. Además, es frecuente que en estos niños la barrera cutánea esté alterada de manera intrínseca, lo que condiciona que la piel no reaccione de manera habitual ante estímulos del ambiente.

Como podéis ver, estos factores de riesgo son propios del paciente, es decir, no podemos cambiarlos. Esto provoca que esta condición les acompañe durante toda la infancia. Por ello, el tratamiento de la dermatitis atópica irá destinado a reducir al máximo los síntomas de la enfermedad ya que no hay una pastilla mágica que cure la dermtitis atópica.

Además, es frecuente la combinación entre dermatitis atópica y alergias a pólenes o alimentos ya que la causa de ambas enfermedades es similar.

¿Por qué se produce la dermatitis atópica?

Como decíamos al principio, la causa de la dermatitis atópica no está clara del todo y se cree que es la suma de varios factores lo que condiciona que un niño la acabe padeciendo.

Uno de los principales factores es la alteración de la barrera cutánea. Gracias a esta barrera, las personas sanas, nos defendemos de agresiones externas que podrían ponerse en contacto con nosotros a través de la piel. En los niños con dermatitis atópica esta barrera está alterada lo que provoca que la piel no sea capaz de aislarse de agresiones externas, además de que pierda agua y esté siempre muy seca. Al final, esto da lugar a una piel muy sensible que tiende a irritarse a las primeras de cambio.

El segundo factor más importante es la alteración de la respuesta inmune a nivel local. Esta alteración daría lugar a una respuesta exagerada en forma de inflamación que se traduce en los eccemas que aparecen en la piel de los niños con dermatitis atópica.

Y diréis, ¿de dónde vienen estos factores?, ¿es una lotería que le ha tocado a mi hijo? Estas alteraciones se heredan en la gran mayoría de los casos, es decir,  se presentan desde el nacimiento ya que van en sus genes, los cuales heredaron de sus padres. Por esto es muy habitual que la dermatitis atópica la presenten también los hermanos y los progenitores del niño que la sufre.

En resumen, lo que ocurre en la piel de los niños con dermatitis atópica es que responden formando eccemas ante estímulos externos que en otros niños no tendrían consecuencias. Es decir, tienen una piel especial muy sensible ante cualquier agresión.

Unos cuantos párrafos más arriba dijimos que existía cierta relación entre la dermatitis atópica y alergias a pólenes y alimentos. Debido a lo complejo del tema, lo dejaremos para un post que realizaremos más adelante.

¿Cómo se manifiesta la dermatitis atópica?

Los niños con dermatitis atópica presentan una piel muy seca que pica. De hecho, es muy habitual ver cómo estos niños están incómodos, casi siempre rascándose.

Y sobre esta piel seca es donde suelen aparecer los eccemas, las lesiones típcias de piel de los niños con dermatitis. Estas lesiones se manifiestan como pápulas (elevación de la piel) exudativas y eritematosas; cuando las lesiones mejoran, suele quedarse una zona de la piel muy seca y agrietada, incluso engrosada.

Dependiendo de la edad del niño, estas lesiones aparecerán en unas localizaciones o en otras. Por debajo de los dos años es habitual en la cara y en las zonas extensoras de las extremidades mientras que en los mayores de esta edad suelen aparecer en el cuello y en las zonas flexoras de los codos y las rodillas.

Lesiones de dermatitis atópico a la cara típicas de lactantes.

Lesiones de dermatitis atópica en caras extensora de brazos y piernas, típicas en niños en edad preescolar.

Lesiones en zonas flexoras de piernas y brazos típicas de niños mayores.

La dermatitis atópica cursa en brotes, es decir, hay periodos en los que aparecen los eccemas y otros en los que el niño está libres de síntomas. Cuando los brotes son leves, los síntomas suelen mejorar espontáneamente mientras que en los pacientes con dermatitis atópica grave es necesario un tratamiento para que los eccemas se resuelvan.

El diagnóstico de la enfermedad es clínico. Para llegar a él, los pediatras nos basamos en la historia, exploración física y los antecedentes del niño. En general, no es necesario realizar pruebas complementarias.

El tratamiento de la dermatitis atópica

El primer pilar básico de tratamiento es mantener la piel lo más hidratada posible. De esta forma mejoraríamos la función barrera de la piel ya la haríamos más resistente a las agresiones externas. La hidratación por si sola puede ser suficiente para evitar muchos brotes de la enfermedad. Existen multitud de marcas con cremas hidratantes muy buenas, muchas de ellas con líneas exclusivas para niños con dermatitis atópica. Pregunta a tu farmacéutico para elegir la mejor opción para tu hijo.

Para el tratamiento de los eccemas de dermatitis atópica, se emplean cremas o pomadas de corticoides. Estas cremas, por su efecto antiinflmatario, suelen ser muy efectivas observándose resultados en uno o dos días sin que aparezcan efectos secundarios importantes. En general, se aplican una o dos veces al día.

Por otro lado, los niños con eccemas no suelen tolerar la crema hidratante ya que pueden provocar más picor todavía. Se deben esperar unos días a que el corticoide haga efecto para reiniciar la hidratación de esas zonas del cuerpo.

A veces, las lesiones y la sequedad de la piel de los niños con dermatitis atópica empeora con el baño. Si esto ocurre, no es raro que vuestro pediatra os recomiende que bañéis a vuestros hijos cada 2 o 3 días.

Como sucedía en el caso del tratamiento de mantenimiento, si el niño presenta picor se puede emplear un antihistamínico, aunque en muchos casos no es efectivo.

Para evitar complicaciones, es muy importante que el niño no se rasque los eccemas para evitar que las lesiones no se sobreinfecten.

Como hemos dicho, la hidratación corporal y los corticoides son los pilares del tratamiento de la dermatitis atópica, sin embargo, en niños que no responden al tratamiento o que presenta lesiones muy graves, existen otras alternativas que deben ser evaluadas por el dermatólogo infantil.


En resumen, la dermatitis atópica es una enfermedad crónica que acompañará al niño durante toda su infancia en mayor o menor medida. Conocer las lesiones que provoca (eccemas) es importante ya que el tratamiento varía entre las fases de estabilidad (crema hidratante) o los brotes (corticoides).

Las imágenes de dermatitis atópica que se encuentran en el cuerpo del texto están protegidos por una licencia CC BY-NC-ND 3.0 NZ y el copyright pertenece a DermNet NZ.

Si te interesa la dermatología puedes consultar el blog de la Dra. Corea Bagazgoitia en el que encontrarás un montón de información sobre enfermedades de la piel (link).

Sospechosos habituales: los moluscos

Aunque parezca mentira, esas pequeñas bolitas perladas con un ombligo en el centro son debidas a una infección y por tanto son contagiosas. Son muy típicas de la infancia y las guarderías por lo que merecen un lugar privilegiado en nuestro salón de la fama: nuestra sección de Sospechosos Habituales.

En este post encontrarás toda la información que necesitas sobre esta patología y cómo actuar para solucionarla.

¿Qué son los moluscos?

El Molluscum contagiosum es un virus que provoca una infección de la piel que da lugar a unas lesiones que se conocen vulgarmente como moluscos. Tienen aspecto de verruga pero característicamente suelen ser de color perlado con un hoyuelo en el centro (lo que en pediatría se conoce como “pápulas umbilicadas”).

¿Cómo se contagia?

Los moluscos son típicos de la infancia, sobre todo de niños de guardería y preescolares. La forma de contagio es por contacto directo con las lesiones, siendo menos frecuente a través de objetos (toallas, pañuelos…). Debido al contacto directo es frecuente la autoinoculación, es decir que un niño se lo pegue a si mismo en varias zonas de su cuerpo por haberse tocado las lesiones.

¿En qué consisten las lesiones?

Las lesiones a las que da lugar este virus son una especie de verrugas pequeñas (3-4 milímetros) con aspecto perlado con un ombliguillo central. Son asintomáticas por lo que ni pican ni duelen. Lo habitual es que se agrupen en una o dos pero en ocasiones pueden aparecer muchas juntas (20-30).

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Típicas lesiones de Molluscum contogiosum

¿Cuál es la evolución natural?

Como la gran mayoría de las infecciones por virus, las lesiones tienden a desaparecer con el tiempo por si solas, aunque a veces han de pasar meses o incluso años.

Debido a esto, el tratamiento dependerá de la intensidad y numero de las lesiones, su localización, la aparición de lesiones nuevas en otras partes del cuerpo…

¿Cómo se diagnostican?

Para el diagnóstico de los moluscos no son necesarias pruebas complementarias. Un pediatra con algo de entrenamiento es capaz de diagnosticarlas nada más verlas. En ocasiones los padres contactan muy pronto lo que puede dar lugar a dudas sobre sin son unas manchitas en la piel sin importancia u otra cosa. En estos casos lo prudente es esperar a ver cómo evolucionan y volverlas a ver.

¿Tienen tratamiento?

Ya hemos explicado que esta infección se cura sola con el tiempo. Sin embargo, en caso de lesiones en algunas zonas del cuerpo o si éstas son muy grandes se pueden emplear diferentes tratamientos para acabar con ellos antes, siempre bajo la supervisión de un pediatra o un dermatólogo.

Los tratamientos más empleados son las “cirugías menores” como el raspado con una cuchilla especial (cureta), extirpación del núcleo, crioterapia (la típica pistola de frío) o electrocoagulación.

También existen tratamientos farmacológicos tópicos (soluciones químicas a diferente concentración) que “queman” la lesión y provocan su caída.

¿Pueden ir mis hijos al colegio con moluscos?

Los moluscos no son una enfermedad de exclusión escolar y pese a que se contagian por contacto directo no suele haber brotes en los colegios, aunque sí casos esporádicos. Esto no debe ser un impedimento para que los niños acudan al colegio o la guardería, ni siquiera para que el centro escolar exija a los padres que traten a los niños.

¿Pueden dar lugar a alguna complicación?

En general esta infección no da lugar a ningún tipo de complicación. En niños que se rascan mucho por curiosidad podrían hacerse una herida y que el molusco se sobreinfectara por una bacteria, en estos caso habría que aplicar una crema antibiótica.


El copyright de la segunda imagen de este post pertenece a Wikimedia Commons bajo una licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0. La primera imagen del post ha sido extraída de Centers for Disease Control and Prevention y no tiene licencia.

Cuidados de la piel en los niños

Con la llegada de un bebé a casa nos planteamos si necesitaremos cremas y otros productos para el cuidado de la piel. La farmacia está llena de estos productos pero ¿cuántos y cuáles realmente necesitamos? Como algunos lectores ya nos lo habéis pedido hemos escrito un post abordado las dudas más frecuentes, esperamos que os sea útil.

Cuál es el tipo de piel de mi bebé

Es evidente que no todos los niños van a tener las mismas necesidades de cuidado. Hay pieles con tendencia grasa y otras a estar secas, aunque lo más frecuente es que sean  suaves y no requerirán ningún cuidado especial. La piel además podrá variar sus características a lo largo de los meses y el desarrollo del niño. En caso de que notes alguna alteración lo mejor es que consultes con tu pediatra para que evalúe cuál es la mejor solución.

Lesiones más frecuentes

A continuación os contamos los problemas más habituales que pueden aparecer en al piel de los niños para que los tengáis en cuenta.

Eritema tóxico del recién nacido

Se trata de la aparición de ampollas o pequeñas heridas en cualquier parte de la piel del recién nacido (excepto en palmas y plantas). Suelen aparecer entre las 24-48 horas posteriores al nacimiento, ocurriendo entre el 30-70% de los recién nacidos sanos. Aunque se desconoce su causa exacta se postula un origen inmunológico propio de la inmadurez del recién nacido. No precisa tratamiento y suele desaparecer de forma espontánea en torno a la semana de vida. En estas fotos podéis observar las típicas lesiones del eritema de aspecto rojo y un poco sobre elevado.

Sudamina

Ocurre como consecuencia de la obstrucción de las glándulas sudoríparas (donde se produce el sudor) dando lugar aampollas blanquecinas minúsculas en el recién nacido y más rojizas en los bebés más mayores. Igualmente que en el eritema tóxico, se produce por inmadurez para la regulación de la secreción de sudor. Las blancas suelen aparecer en la cara y cuero cabelludo y las rojizas en el tronco. Son más frecuentes en verano pero no exclusivas de este tiempo, se rompen fácilmente y pueden dar lugar a picor. No precisan tratamiento aunque si el niño está incómodo los baños de agua tibia pueden ser útiles. En la primera foto podéis ver ese el aspecto de las lesiones una vez que se han roto las ampollitas y en la segunda las propias ampollitas que contienen el sudor.

Dermatitis atópica

Se trata de la enfermedad crónica de la piel más frecuente en la infancia y por ello el caballo de batalla de muchos pediatras, dermatólogos y por supuesto de los padres. La dermatitis atópica se caracteriza por una piel seca que tiende a la aparición de eccemas (piel costrosa o con aspecto de sequedad, a veces más húmeda y de aspecto rojo y brillante) en diferentes partes del cuerpo. Suelen aparecer en la cara y en las mejillas en niños pequeños pero también en la parte superior del tronco, brazos y muslos en niños mayores. Puede picar intensamente y ser motivo de irritabilidad en los bebés. Con el tiempo, las lesiones se localizan típicamente en las zonas de flexión de brazos y piernas (normalmente a partir de los 2 años de edad). En las siguientes imágenes podéis ver los típicos eccemas de la dermatitis atómica en niños pequeños.

El frío, el clima seco, factores hormonales o en ocasiones alergias alimentarias (sobretodo el niños pequeños: leche, huevo) pueden empeorar las lesiones. No existe un tratamiento curativo para la enfermedad aunque el tratamiento sintomático y de mantenimiento puede mejorar el control de las lesiones:

  • Medidas generales: suelen emplearse para mantener la piel lo mejor hidratada que podamos. Utilizaremos baños con productos específicos e hidratación con productos emolientes a base de avena o aceites vegetales, en general específicos para el cuidado de las pieles atópicas (vuestro pediatra puede recomendaros alguno en concreto). El baño debe ser corto y con agua no demasiado caliente, y la frecuencia debe ajustarse a los síntomas que presente el niño (unos 2-3 baños a la semana, más o menos frecuente según lo tolere el niño). El secado de la piel debe hacerse sin frotar. Cuidado con el exceso de hidratación en la parte que haya eccemas ya que a veces empeora el picor.
  • Tratamiento tópico de los eccemas: El más conocido y utilizado por su eficacia y facilidad de aplicación son los corticoides tópicos en ciclos de pocos días siempre bajo la indicación del pediatra y/o dermatólogo. Las lesiones suelen desaparecer por completo aunque en ocasiones al finalizar el tratamiento pueden reaparecer. Ante la presencia de casos severos o complicaciones puede ser necesario el uso de corticoides orales, antibióticos o inmunoterapia. Pero esto ya será decisión y manejo específico por parte de dermatología.
  • El prurito o picor severo puede tratarse con antihistamínicos orales.

Dermatitis seborreica infantil

Consiste en la aparición de enrojecimiento y descamación de la cara y cuero cabelludo que se inicia en torno a los 15 días-1 mes de vida y que suele desaparecer de forma espontánea alrededor de los 3 meses. La costra láctea sería la forma más benigna de esta enfermedad cuando no aparece en otras localizaciones más que en la cabeza. Para algunos niños puede suponer el inicio de una dermatitis atópica. No es especialmente pruriginosa y por su curso leve y autolimitado tampoco precisa de tratamiento agresivo. Ocasionalmente se podrán utilizar cremas con corticoides de baja potencia si vuestro pediatra así lo considera. Como podéis observar en las fotos el aspecto es como escamoso.

Dermatitis del pañal

Se trata del enrojecimiento brillante de la zona del pañal causada por irritación de la orina y las heces en contacto con la piel. Puede aparece típicamente en torno al mes de vida aunque es más llamativo entre los 3 y 6 meses de edad. Elmejor tratamiento es la prevención usando pañales de alta absorción y cambiándolos de forma muy frecuente. Es preferible el lavado con agua y jabón tibia tras el cambio de pañal con una esponja (no es preciso bañar al bebé) al uso de toallitas limpiadoras, ya que éstas son de por sí irritantes y pueden llegar a empeorar las lesiones. Las cremas tipo barrera a base de zinc o pastas al agua no son imprescindibles para prevenir su aparición por lo que pueden reservarse para cuando empiecen a salir las lesiones. En ocasiones pueden aparecen complicaciones o empeoramiento bien por diarrea, uso de antibióticos o sonbreinfección por hongos, por lo que el pediatra valorará la necesidad de añadir otros tratamientos tópicos. Lo más frecuente es que se localicen en las regiones más expuestas a heces y orina como en la primera fotografía. La segunda corresponde a una dermatitis del pañal sobreinfectada por hongos (candidiasis del pañal).

Entonces, ¿qué productos debo tener preparados en casa?

Como veréis una piel sana no requiere ningún crema en concreto. Como consejo general os recomendamos un jabón neutro sin irritantes para piel sana, una crema o aceite hidratante ( aunque no es imprescindible) y una crema para la zona del pañal tipo pasta al agua para aplicarla pronto en caso de que comience con lesiones en el área del pañal.

¡Atención, el buen tiempo ya está aquí! Protege a tu hijo y ponle crema solar

Y para finalizar recordaros que según las recomendaciones de la Asociaciones Americana de Pediatría (link) y la Asociación Española de Pediatría (link) los niños por debajo de 6 meses no deben recibir la luz del sol de forma directa (ni siquiera a través de una ventana). A partir de esa edad lo harán siempre bajo fotoprotección con cremas y ropa específica para ello (ropa, gafas y gorros). En el caso de que no sea posible evitar la exposición al sol de los niños más pequeños se podrán aplicar cremas con protección solar en las zonas concretas expuestas.


El copyright de las imágenes del eritema tóxico, la sudamina, la tercera y cuarta imagen de la dermatitis atópica y la segunda imagen del eritema del pañal así como la segunda imagen de la dermatitis seborreica pertenece a DermNet bajo un licencia CC BY-NC-ND 3.0. El copyright de las dos primeras imágenes de dermatitis atópica pertenece a  Wikimedia Commons bajo una licencia CC BY-SA 3.0El copyright de la imagen de costra láctea pertenece a EnFamilia bajo una licencia CC BY-NC-SA 3.0 ES.